Me levanté temprano, y aún así estaba animada. Procuré no hacer ruido para no despertar a Jerry,
al que madrugar no le sentaba demasiado bien (algo que, por otra parte, era normal). Cogí mis libros, como ya tenía por costumbre, y empecé a leer lo que me tocaba estudiar aquel día. Asignaba un número determinado de páginas por día, para organizarme mejor,
al menos para no liarme y saltarme algo importante. Eran muchas asignaturas, y si le añadía que yo ni siquiera había dado la mitad de las cosas que tenía que saberme y saber aplicarlas, me daban ataques de ansiedad por los malditos nervios. No quería haber estado estudiando tanto tiempo para luego, cuando llegue la hora de la verdad acabe fallando y haya perdido varios meses de mi vida en algo a lo que yo no puedo aspirar. Por el momento, el buen humor con el que me había despertado había expirado, y ahora era un manojo de nervios gracias a las matemáticas, que era lo que estaba estudiando en aquel momento. Mi cabeza por un lado me decía "Sigue intentándolo, sabes que lo vas a conseguir porque te estás esforzando", pero la otra decía "¿Para qué vas a seguir? No te va a servir de nada, eres una fracasada que tiende a estropear todo lo que hace". Las dos tenían razón, esperaba que la primera más que la segunda, aunque no iba a descartar hasta que no llegase el día del examen.
Cerré el libro y me levanté un rato, necesitaba relajarme y aclarar mi mente antes de seguir, sobre todo si quería hacerlo bien y no olvidarlo para cuando lo necesitase. Miré por la ventana, hacía un día estupendo, un buen día para ir a la playa a disfrutar, o a algún concierto con el ambiente tan veraniego. Miré a Jerry, que estaba totalmente dormido. Sentí la tentación de tirarme encima de él y así despertarle, pero podría darle un susto demasiado grande y provocarle un infarto o una caída (o ambas). Me reí, y pensé que, aunque no consiguiese sacar una buena nota, sabía que Jerry me apoyaría. Era una gran ayuda, nunca se lo decía, pero estaba muy agradecida de estar con él. Y a no ser que esté agonizando tampoco lo diré, pues puede que luego me arrepienta. Por aquel entonces
tenía la teoría de que cuando todo fuese bien, todo se torcería. De hecho, estaba demostrado, al menos yo lo había vivido repetidas veces, por desgracia.
Dejé de pensar en tonterías y cosas negativas y continué con mis estudios. Esta vez estaba mucho más centrada, haber reflexionado unos pocos minutos había sido lo mejor que había hecho por el momento. Tenía un montón enorme de hojas en las que hacía las cuentas, bolígrafos por todas partes, libros hasta en el suelo, reglas, una calculadora, lápices, gomas,... Estaba todo hecho un desastre, pero me servía. La mayoría de hoteles tenían una mesa pequeña, para dos personas, con la que me apañaba bastante bien, a pesar de la monstruosidad que ocupaba cada libro. Avanzaba rápido con la trigonometría, pero llegó un momento en el que no conseguía avanzar, me había quedado atascada, y eso me agobiaba demasiado. Leí una y otra vez la página, pero no conseguía encontrarle sentido. Empecé a murmurar, era lo que solía hacer cuando no podía avanzar con algún tema o algo me sacaba de quicio, aunque no hice en voz baja para no molestar al "Bello Durmiente". Maldije una y otra vez las fórmulas, hasta que acabé por coger el libro y cerrarlo. Respiré profundamente y lo volví a abrir. Me estaba costando demasiado estudiar, no sabía por qué, pero mi cabeza no era capaz de centrarse, como la mayoría de las veces ocurría. Miré la página atentamente, bebiéndome cada palabra, hasta que apliqué aquello a un problema. Entonces lo entendí a la perfección, ahora sí que estaba centrada. Lo malo fue que de la alegría me caí de la silla, y le di un susto a Jerry:
-¿Qué te ha pasado? -me preguntó mientras me ayudaba a levantarme-.
-Nada, es que me había alegrado por haber entendido algo que antes no comprendía, pero estoy bien -sonreí-.
-Skylar, son las 6 de la mañana, deberías de haber dormido más, o tu careza no rendirá como es debido. A veces es más importante tener la mente despejada que tenerla abarrotada de cosas que se sostienen con pinzas.
-Ya lo sé, pero quiero aprovechar al máximo cada día, quiero tener tiempo para estudiar, para estar contigo, para trabajar... No quiero tener agobios por la falta de tiempo, ya lo sabes.
-Sí, sé que no te gusta ir con el tiempo justo, pero es que no vas con el tiempo justo. Quedan pocos días para el examen y ya te has estudiado prácticamente todo, no te queda casi nada, te mereces descansar un poco, aunque sólo sea dormir unas pocas horas más.
-No, me acabaré agobiando por haber dejado las cosas importantes para el final.
-¿Tu salud no es importante?
-Sí lo es, pero quiero conseguirlo, cueste lo que cueste. Quiero demostrar a todo el mundo, pero sobre todo a mí misma, lo que soy capaz de hacer, que no soy una fracasada.
-Que lo quieras hacer para satisfacerte a ti lo entiendo, pero lo que los demás piensen de tu debería de importarte una mierda. Mira, pase lo que pase cuando hagas ese examen, debes de estar tranquila, y estar orgullosa de haber intentado algo tan arriesgado y valiente.
-Supongo... Gracias por los ánimos, la verdad es que me vienen muy bien ahora.
-Sabes que siempre que pueda te daré ánimos, y más si veo que tienes muchas posibilidades de conseguirlo, como esta vez. No te miento, lo sabes -le abracé-.
-Vale, pero aún así seguiré estudiando un rato, así esta noche podré ir a cenar con los chicos y habré avanzado un poco.
-Como quieras. Si luego te sobra un poco de tiempo podríamos mirar lo del piso, ¿no?
-Ah, sí, lo había olvidado, lo siento. Tengo la cabeza hecha un lío extremo -suspiré-. Tú sigue durmiendo, y te despierto cuando ya haya acabado, ¿vale?
-No voy a volver a dormir, pero esperaré lo que necesites. Si no da tiempo ahora, después de que hagas el examen.
-Sí...
No sabía por qué me sentía tan mal, en realidad estaba haciendo lo correcto. Lo principal era estudiar, y dejar el resto de cosas un poco de lado por el momento. Sabía que Jerry estaba molesto por eso, ni siquiera le prestaba atención, sólo pensaba en movimientos literarios, combinatoria y demás cosas relacionadas con mis estudios. Estaba volviéndome una enferma del estudio, y puede que eso no me ayudase mucho a la hora de hacer la prueba. No me vendría mal dejar un poco de estudiar, por un día no se me iba a olvidar todo, era muy improbable, así que cerré los libros y me metí en la cama. Jerry, que estaba sentado al otro lado me miró extrañado:
-¿Qué haces? -me preguntó-.
-Tienes razón, necesito descansar un poco, así que me voy a echar a dormir otro rato, y luego podemos mirar lo del piso, ¿vale?
-Como quieras, aunque me alegro de que hayas decidido tomarte un descanso -Jerry sonrió-. Bueno,entonces apago la luz. Yo me voy a duchar, intentaré no hacer ruido para despertar a la mi Bella Durmiente.
-¿No vas a seguir durmiendo? Pues vale, más cama para mí -me reí-.
-Oye, muy atento por tu parte pensar eso -se rió también-. Descansa.
-Vale. Y tú no te drogues a mis espaldas, o bueno, mejor no te drogues, ya que tomaste la decisión de dejarlo.
-Sí señora.
Cerré los ojos, Por una vez desde que empecé a estudiar estaba tranquila. No recordaba que estudiar fuese tan estresante, aunque era lo que tenía que sufrir si quería ser algo más en la vida. Aún tenía edad para cambiar, y por el momento era lo planeado, ano ser que se presentase algo por mi camino que no me dejase continuar. Se supone que ese algo era Álex, y ya no está, pero quién sabe, aún queda su cómplice, oculto en las sombras, y esperaba que no fuese cerca mía.
Desperté con el sonido de un teléfono sonando. Era el de la habitación. Vi que Jerry contestó, así que volví a cerrar los ojos, no sabía que hora era, pero tampoco me importaba demasiado. Noté que alguien me daba en el hombro, definitivamente la llamada era para mí:
-¿Quién es? -le pregunté a Jerry, un poco despistada por acabar de despertarme por segunda vez-.
-Es el detective, Kurt. Me dijo que quería hablar contigo, supongo que será de lo de...ya sabes.
-Vale -cogí el teléfono-. Buenas, soy Skylar.
-Hacía mucho tiempo que no hablábamos, señorita Skylar. No sé si me recuerda, yo soy Kurt, el detective que investigaba el caso del asesinato-suicidio de su ex-novio.
-Sí, me acuerdo de usted perfectamente. ¿Alguna novedad sobre el caso?
-Nada relevante, no se han encontrado pistas en el cuerpo de la víctima sobre quién ha podido ayudarle a quitarse la vida. Aunque seguimos con él, no lo vamos a archivar por el momento, Tenemos una lista de sospechosos, pero es demasiado amplia como para decirla todos los nombres, y la llamaba para preguntarla si podríamos vernos para que la muestre a los sospechosos, e indicarme qué relación tiene con ellos, o simplemente si los conoce o no.
-Sí, por supuesto estoy dispuesta a contribuir en el caso, pero el problema es que yo ya no estoy en Texas, y allí era donde usted trabajaba.
-No importa, si se trata de un caso, puedo ir hasta donde usted se encuentre y hablar un poco. No es mucho, es sólo para aclarar lo que ya la he comentado, nada más. Así aceleraremos el proceso de búsqueda del culpable-cómplice de la víctima. ¿Cuándo la viene bien?
-No lo sé, estoy muy ocupada últimamente, así que creo que a partir del 20 de julio me vendrá bien. Estaré por Los Ángeles, aunque no le puedo dar un número de teléfono concreto o una dirección. Cuando ya esté allí yo misma me encargaré de hacérsela saber.
-Es de agradecer. ¿El 21 la vendría bien? Recuerde que al menos un día antes me tendrá que decir dónde quedar.
-Sí, claro, no se preocupe, no me voy a olvidar, al menos eso intentaré -me reí forzosamente-. Eh... ahora que me doy cuenta, ¿cómo ha sabido dónde estoy yo ahora?
-Recordaba que estaba de gira con Megadeth y llamé a hotel por hotel de la zona para saber si usted estaba alojada en alguno de ellos, y así poder hablar con usted. Parece que salió bien.
-...Sí, eso parece. Eh, tengo cosas que hacer, gracias por llamar -colgué antes de oír una sola palabra más-.
-¿Qué te ha dicho, Skylar? Te veo pálida.
-Quiere hacerme más preguntas sobre el caso, nada importante. Pero me ha extrañado que supiese dónde estaba, hasta en la habitación en la que me alojaba.
-Es un detective, supongo que tendrá acceso a ese tipo de información. Recuerda que lo hace por trabajo.
-Ya lo sé, Jerry, pero no puedo evitar que no me resulte extraño. Que alguien pueda saber en todo momento dónde me encuentro no es precisamente algo que me tranquilice y me dé seguridad.
-Yo suelo saber dónde estás y no por eso me tienes miedo, ¿no?
-Pero ese caso es diferente. Tú eres alguien con quien suelo estar, es normal que sepas dónde estoy en cada momento por eso, pero alguien que hace varios meses que no me ve...Es raro, reconócelo.
-No seas paranoica, Skylar, que no va a pasar nada. ¿Te ha pasado algo después de que Álex se suicidase? -me hubiese gustado decir que no, pero no estaba del todo segura, así que permanecí en silencio-. Interpretaré tu silencio como un "no".
Me callé un rato, no quería volver a abordar el tema de Álex. No es que lo tuviese demasiado en cuenta últimamente con la preparación para el examen, pero era un importante factor para sacarme más de quicio (más de lo que ya estaba, claro). Jerry sabía que seguía pensando en ello, me miraba esperando a que dijese algo, pero ya podía esperar, no tenía intención de hablar, al menos por ahora. Me había tomado un día de descanso, pero al parecer no iba a ser, ni mucho menos, tranquilo. y eso no es bueno para nadie, y menos para una persona que siempre está nerviosa, y la que acabará muriendo de un infarto antes de alcanzar los 25 años. Sin saber muy bien por qué, el rubio se marchó de la habitación... ¿Se habría enfadado conmigo? Si era así, no tenía razón, ya que no había ningún motivo para que él se enfadase conmigo. Me volví a echar en la cama, pero esta vez dejé la luz encendida, realmente no necesitaba apagarla para dormirme. Me tapé a pesar de que hacía calor, y me entró sensación de sueño. Justo cuando creía que me dormía, sonó la puerta de la habitación abriéndose. "Si era un ladrón o un asesino, al menos tardaría un rato encontrarme", pensé, riéndome para mis adentros. Noté que alguien me daba, y de mala gana me levanté y miré. Era Jerry, que no sabía qué diablos había ido a hacer:
-¿Qué quieres ahora? Estaba a punto de volver a dormirme.
-¿No íbamos a mirar pisos? He ido a por folletos, para que cumplas con tu promesa -me dijo con su sonrisilla de siempre-.
-Es cierto -me levanté del todo y me acerqué más a él para ver qué era lo que había traído-. ¿Los has cogido para Los Ángeles?
-Claro. No es que haya demasiados pisos, pero oye, por mirar no perdemos nada.
La mayoría era o muy pequeños (para estudiantes), o muy grandes. El resto eran para comprar, y nosotros buscábamos algo de alquiler. Me sentí algo decepcionada, pensé que sería más fácil encontrar piso...:
-Parece que no hay nada interesante... -dijo Jerry algo desanimado-.
-No tenemos tampoco prisa por encontralo, ¿no? -parecía mentira que yo estuviese diciendo aquello-. Mejor que no nos precipitemos y tomemos una buena decisión, ¿no crees?
-Sí, me parece buena idea. ¿Quieres que salgamos a dar un paseo?
-La verdad es que me apetece tomar un poco el aire -dije, levantándome de la cama-. Voy a ponerme algo adecuado para salir.
Me vestí, y cuando ya estuve lista salimos a la calle. Hacía un día precioso, las calles estaban muy transitadas, lo que me concedía cierta tranquilidad en el sentido de que algo pudiese pasar y que no hubiesen testigos que lo viesen. Aquel día nos tocaba ir hasta Florida, nuestro último destino, y fin. Echaría de menos viajar, aunque ahora me esperaba otra vida, no muy diferente, pero esperaba que fuese mejor. Mientras andábamos sentí una especie de punzada en el estómago, y me dio un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo. Miré a Jerry, que iba a mi lado tranquilamente. Sería alguna paranoia mía, como él decía. Miré en todas las direcciones para asegurarme, y no vi nada que hubiese podido provocarme tal sensación. Jerry notó que estaba incómoda y me preguntó si estaba bien, a lo que yo le tuve que responder que sí. Por fin volví a encontrarme bien, habría sido solo algo que me había sentado mal o que me estaba poniendo enferma. Había un silencio muy incómodo entre Jerry y yo, pero no quería hablar demasiado para no decir ninguna tontería, como ya habituaba a hacer. Fue él el que empezó:
-¿En qué piensas?
-Esa pregunta es muy amplia, ¿no crees? -nos reímos-. Realmente no pensaba en nada importante, sólo que echaré de menos trabajar como roadie de una de mis bandas favoritas. Además de viajar y que te paguen por ello, claro.
-En un futuro puede que te vuelvan a contratar, no pierdas la esperanza todavía. Vas a estudiar, e independientemente de cómo te salga y cómo vayas en tus estudios, siempre podrás dedicarte a eso, y, ten por seguro que cualquiera que querría tener como roadie. O como grupie, pero eso último es...en fin...
-Ya, lo entiendo -me reí-. ¿De verdad crees que a la gente la gustaría tenerme como roadie?
-Por supuesto, Esto no te lo digo por que soy tu pareja, sino porque sé que es algo que se te da bien, y que te gusta hacer. Muchos grupos buscan a alguien como tú para asistencia, o incluso para sustituirles en el escenario en caso de que les pase algo que les impida actuar. Tú vales mucho, y la gente lo sabe, por eso algunas personas intentan hundirte, como Julie.
-Julie es estúpida, a secas, no creo que piense esas cosas... Bueno, me cuestiono el simple hecho de que piense -nos reímos-. ¿De verdad crees que valgo mucho, o lo dices para tenerme contenta?
-No suelo mentir, ni cuando preguntas is algo que queda bien o no -sí, claro-. Desde luego que pienso que tienes mucho valor, me lo demuestras día a día con lo que haces -sonrió-.
-Entonces, ¿si me vendes te da para comprarte una guitarra?
-¡Serás estúpida! -dijo Jerry entre risas-. No sería capaz de venderte, aunque...si la guitarra es bonita igual me lo pienso.
-Ah, muy bonito... -le contesté, empujándole de broma-.
-La que ha empezado con la broma eres tú, yo sólo la he seguido -dijo mientras se intentaba zafar de mí, que le seguía empujando-.
-Puede que tengas razón -paré y puse cara de buena-. Oye, en serio, no me vendas. Eso era lo que hacía el desgraciado de Álex.
-No te vendería jamás, ni por una guitarra con diamantes incrustados -le abracé-.
-Eso espero -me volví a poner seria tras recordar mi vida anterior...suerte que ya no la volvería a vivir más-.
El resto del camino fuimos hablando de diversos temas. La verdad, nunca había hablado tanto con Jerry (o sí u no me acordaba). Estaba siendo un día muy bueno, demasiado, y me permití el lujo incluso de sonreír, aunque de la falta de costumbre me dieron calambres en las mejillas. Mientras seguíamos paseando, juntos a una fuente oí un fuerte ruido. Pensé que me estaba volviendo completamente loca, pero al ver que yo no era la única que lo había percibido, me sentí mejor, aunque no del todo. Miré hacia el foco del estruendo, y vi un coche, que se había estrellado contra la fuente. Supuse que accidentes como aquellos tenían lugar a menudo y no le di demasiada importancia. Miré por curiosidad quién había sido el desafortunado, y fue la peor decisión que pude haber tomado. Tenía que haber seguido caminando, sin mirar, pero la curiosidad mató al gato.
Dentro del coche que se había estrellado contra la fuente había un hombre herido gravemente. Era Álex. estaba exactamente igual que cuando lo vi por última vez. Me aparté, no dije nada, ni siquiera a Jerry, que no se había dado cuenta de la situación. O igual era que me estaba volviendo loca de verdad y todo resultaba ser una paranoia fruto de mi imaginación. Seguimos caminando.
Espero que os haya gustado el capítulo. Sé que me he demorado muchísimo en subir capítulo, pero estos días he estado muy ocupada estudiando para un examen muy importante. Recuperaré algo de tiempo mañana, subiré (probablemente, no aseguro nada xd) Superhuman. Gracias por haber leído, nos vemos en el próximo capítulo criaturitas metaleras.

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