domingo, 27 de abril de 2014

Wings of Destiny-Cap.3: Over Now




Me senté en la cama, y aquellos dos me seguían mirando con una cara que cada vez me incomodaba más. Bajé la mirada y las lágrimas empezaron a manar de nuevo de mis ojos, como si de unas cataratas se tratasen. ¿Me había quedado sin familia acaso? No sabía quién era mi padre, mi madre me decía que murió en una batalla que hubo hace mucho tiempo; mi madre ha muerto quemada en la aldea; y mi hermano, para acabar, probablemente también se haya ido. Parece que fue ayer cuando le dije que me enseñase a usar una espada, pero para lo que me ha servido. ¿Defenderme, salir adelante, afrontar mis problemas con entereza? ¡No era capaz de cumplir ninguna de esas tres cosas, a quién pretendía engañar! 

-¿Vas a quedarte aquí quieta? Si te marchas y consigues llegar a la puerta principal, los guardias que allí estén se encargarán de ti, y ten por seguro de que no van a tener ninguna piedad, al menos no como nosotros- pronunció Gund con su tono serio de nuevo-. ¿No piensas?

-No puedo pensar así. Me he quedado sin familia, los pocos que me querían se han ido. ¿Tú en mi lugar te pondrías a bailar y permanecerías sin hacer nada, viendo como se apaga ante todo tus ojos? -le pregunté, totalmente fuera de mis casillas-.

-Deberías calmarte, Kayle, no eres consciente de lo que estas diciendo. Mejor duerme, y mañana volveremos a hablar contigo, ¿vale? -dijo Haru-.

-¿Cómo voy a dormir? Prefiero intentar suicidarme, al menos así me entretendré un rato. Por mi mente hay demasiadas cosas danzando, y me impedirán conciliar el sueño -.

Se hizo el silencio, y los dos se marcharon, cerrando mi puerta. Me eché sobre mi cama, y me abracé a mi almohada. "Ahora eres tú mi consuelo y mi familia, algo a lo que apreciar y para lo que vivir", pensé para consolarme. Sabía que era absurdo decirle eso a un objeto inanimado, pero era la única solución que se me ocurría para no hacer ninguna locura. Quise tranquilizarme, y cerré los ojos, a ver si al menos podía dormir y olvidar mis problemas, pero como yo deduje, no había forma. Me levanté de la cama y empecé a dar vueltas. En una ocasión se me ocurrió abrir la puerta para ver si alguien me estaba vigilando, y allí estaba Gund, que se había quedado dormido, era mi oportunidad de oro para escapar. Todos estaban durmiendo, por lo que me iba a ser muy fácil marcharme de aquella encerrona en la que irónicamente mi familia me había metido. Me dispuse a salir corriendo, cuando noté el frío acero en mi cuello de nuevo. ¿Cómo era posible que hubiese desenvainado su espada tan rápido?

-¿Otra vez?, ¿cuándo aprenderás, Kayle? -dijo Gund-. Ve  a tu habitación ahora mismo.

-¡Pero dejadme en paz! -respondí molesta ante la situación inesperada-.

-Me han encomendado la tarea de vigilarte hasta que estemos seguros de que no eres una amenaza. Si quieres que esto acabe rápido, empieza a comportarte. Así lo único que harás es perjudicarte.

-Ya estoy bastante perjudicada después de enterarme que estoy completamente sola en este mundo. Seguiré intentando escaparme día y noche, hasta que muera o hasta que lo consiga. Nadie puede impedírmelo -dije intentando tragarme las lágrimas-.

-Ve a tu habitación, por favor.

No me quedó más remedio que volver a mi habitación, y por consiguiente, echarme en la cama a dar vueltas. Tenía que esperar otro poco para que Gund se durmiese y tener otra oportunidad para escaparme. Esperé hasta que se me agotó la paciencia, y fui a abrir la puerta. Tiré del pomo, pero no se abría. ¿Qué pasaba? Repetí la misma acción varias veces, pero sólo me sirvió para darme cuenta de que estaba cerrada (y que me veía ridícula, como la loca del reino). Al final me di por vencida y me fui a dormir.
No conseguí conciliar el sueño, y al día siguiente amanecí muerta (en sentido figurado, no morí). Hice un intento inútil de abrir la puerta, pero seguía cerrada. Comencé a golpearla con la esperanza de abrirla, o al menos de lastimarme y caer inconsciente. En uno de los golpes, oí un crujido, pero resultó ser que la puerta se estaba abriendo porque alguien la había abierto con llave (lógico, ¿eh?). Fui corriendo a mi cama, y me oculté entre las sábanas para disimular lo que había estado intentando hacer. Miré por un lado y resultó ser Haru:

-Sé lo que estabas haciendo, ahora no te escondas 

-Eh...lo siento -asomé la cabeza, de tal manera que ella me pudiese ver-. Bueno, supongo que ahora tengo que trabajar.

-Por eso me llamó el señor Dave, te has retrasado. Claro, si no intentásemos derribar puertas y cumpliésemos con nuestro deber, no estarías encerrada -dijo Haru con tono sarcástico-. En fin, ponte en uniforme y ve a hacer el desayuno directamente. Y hoy vas a conocer al señor Osbourne en persona, así que se educada -asentí-.

La vidente se marchó, supongo que fue a trabajar. Me puse mi uniforme, y fui totalmente desanimada y sin ganas a cumplir mi deber. Acabé achicharrando el desayuno, por lo que me llevé una bronca por parte de mi jefe. Me amenazó con llevarme al calabozo si aquella situación se volvía a repetir, y me tocó volver a empezar con el desayuno, como era de esperar.
El tiempo pasaba demasiado lento para mi gusto, desearía que ni hubiese sido así. Miraba por la ventana con la esperanza de que oscureciese, pero aún seguía siendo de día, quedaban muchas cosas por delante. Mientras limpiaba, lord Rattlehead vino a buscarme para presentarme a su padre oficialmente como su nueva sirvienta personal. Me condujo a una sala de dimensiones inimaginables, tan grande que allí podría haber vivido toda un aldea entera, con mercado, fosa y gremios incluida. La figura del rey no podía pasar desapercibida, ya llamaba la atención el trono en sí:

-Buenas, querido padre. Le presento a mi nueva esclava...digo, sirvienta -dijo Dave-.

-¡Ya estás comprando pelandruscas! Te doy un poco de dinero, y ya te lo has gastado. Que deshonra de hijo...Te deberías de fijar más en tu hermano James -respondió Ozzy-.

-¡Padre, no diga usted eso si no quiere que cometa parricidio! No es una pelandrusca, ¿no ves que no es atractiva? -el rey se rió con el comentario de Dave, y por consiguiente, toda la corte allí presente-. Es mi nueva sirvienta, como ya te he dicho antes. La gran vidente Haru me la recomendó, dijo que la vio en una de sus visiones, y que me sería muy útil. Padre, las prostitutas vienen a mí sin necesidad de pagar -la verdad que razón no le faltaba, era un hombre muy atractivo-.

-Está bien, esta es tu nueva esclava. ¿Y para qué me la presentas? Tengo cosas más importantes que hacer que ver esta niña de mierda -dijo Ozzy mientras ponía cara de enfado-.

-Padre, yo quería presentársela para que le fuese familiar y no la confundiese con una vagabunda o un horco -el comentario de Dave supuso un puñal que fue directo al corazón-.

-Por cierto, Dave, ¿dónde está mi vidente? Llevo ya un rato buscándola y no la encuentro... ¿Acaso la has usado para tus entretenimientos?

-No, padre. Han estado examinando a Kayle para ver si era peligrosa o no. Desde entonces no la he vuelto a ver, supongo que estará con algo importante.

Dave se marchó de la sala del trono sin decir ni siquiera adiós. No me quedó más remedio que seguirle, bastante humillada había resultado en aquel lugar. Esperé a que Lord Rattlehead me dijese algo, que me mandase alguna tarea, pero lo único que hacía era recorrer de un lado a otro el castillo, en busca de algo. No me atrevía a preguntar por el peligro que suponía hacerlo, pero la curiosidad me carcomía, En un momento determinado, frenó en seco y nos chocamos:

-¡Mira por dónde vas, maldita desgraciada! -Dave se sacudió como si le fuese a pegar algo-. ¿Por qué me sigues?

-Le sigo, Lord Rattlehead, porque no sé que debo de hacer ahora, no me ha encomendado más tareas aún, y también ando un poco distraída por lo que ocurrió en mi aldea...

-Oh, sí, ya me acuerdo. Lo de quemarla fue idea de mi padre, yo me negué -me quedé atónita al oír aquello-. Hay problemas económicos, y pensó que si nos deshacíamos de la basura de esta nación todo iría mejor. Ahora que me percato, has tenido suerte de que no te tocase a ti morir en las llamas de Madman (Ozzy, cuyo apodo era ese). Bueno, pues limpia mi habitación, y cocina algo sabroso y sugerente, hoy viene mi futura esposa.

Me apresuré a hacer las tareas que me ordenó, quería intentar escaparme cuanto antes y buscar a mi hermano. Limpié a medias, me perdí, hice un pastel y lo bajé corriendo a la sala del té. Acabé agotada, no paré, pero mereció la pena. Cuando por fin me disponía a marcharme, Dave me llamó:

-¡Eh, criada! -me giré-. Ve a recibir a mi querida Simone.

-Sí señor.

Fui a la puerta principal, esa si que era mi oportunidad definitiva. Si la desaprovechaba me convertiría en huesos y polvo en aquel castillo que, a pesar de su tamaño, era como una cárcel, mi prisión particular. Esperé a que la puerta se abriese para salir corriendo tan rápido como pudiese, y por fin se abrió. Vi una mujer bellísima, la más hermosa que había visto en mi vida. "Ponen el listón tan alto que así es imposible que una fea consiga algo" pensé, ciñéndome estrictamente a la cruel realidad. La mujer iba escoltada por unos hombres enormes, que parecían más bestias que humanos. Intenté pasar entre medias de ellos para no llamar la atención, pero no había contado con algo... el puente levadizo y el lago. El castillo estaba al lado de un lago, y para cruzarlo (como es normal) había que pasar por un puente levadizo, y caminar un poco después para llegar hasta aquí, y en estos momentos el puente levadizo ya estaba subido. ¿Es que nunca iba a poder irme de aquel maldito castillo? Di marcha atrás y fui a hablar con aquella mujer:

-Bienvenida sea usted, bella dama. El príncipe Mustaine me dijo que viniese a recibirla y a acompañarla hasta donde él está -la intenté decir con la mayor educación posible-.

-Muchas gracias, pequeña -me sonrió y me puse roja, relacionarme me costaba muchísimo-. ¿Te ha contratado Dave como su nueva sirvienta?

-Sí, así es, mi señora.

-Oh, no hace falta que tomes tantos formalismos conmigo, no soy una reina ni de lejos -se rió-. Si me acabo casando con Dave, mejor será que te deje libre, aún eres muy joven para trabajar en un castillo como doncella. ¿Qué te parece este sitio?

-Es muy grande, y misterioso, estoy segura de que esconde muchos secretos.

-Jajajajaja, así es, te lo aseguro. Y dime, ¿cómo te llamas? -me preguntó-. ¡No tengas miedo, que no muerdo! Yo me llamo Simone Simons, y vengo de la dinastía Rhapsody, de Italia, soy la princesa que heredará el trono. Al menos dime tu nombre.

-Ah, vale. Me llamó Kayle, y no tengo familia porque está muerta. La mató el rey Osbourne -usé un tono de voz que no era propio de mí, me parecía tenebrosa-.

-Lo siento... -me dio un abrazo-.

La guié hacia la habitación del té, donde Dave la esperaba impaciente:

-Hola Dave -dijo Simone-.

-Oh, mi dulce damisela -se puso en pié y la besó la mano-. Estaba deseando volverte a ver -la miró de arriba a abajo-. ¡Vaya, cómo has cambiado desde la última vez que nos vimos! Estás preciosa.

-Gracias, príncipe -se besaron y casi vomito, y como vi que sobraba, me intenté marchar-.

-¡Espera, Kayle! Sirvenos algo de beber y un trozo de pastel antes de que nos vayamos a  mi habitación a... hablar más tranquilos -añadió Dave-.

Hice lo que me pidió, y cuando me quise dar cuenta, ya estaba oscureciendo. Fui a mi habitación y, allí estaban aquellos individuos esperándome:

-¿Qué queréis de mí ahora? -pregunté-.

-Nada, sólo vamos a vigilarte hasta que pares de hacer tonterías -dijo Haru-.

-No voy a hacer ninguna locura, os lo aseguro, ya sé que es imposible huir de aquí -bajé la cabeza y entré en mi habitación-. Encerradme si queréis para mayor seguridad, no me importa. Total, ya todo está acabado...

-¿Es una trampa? No me fío -preguntó Gund-.

-Haced lo que os dé la gana, no os voy a dar más explicaciones.

Me metí en mi habitación y les cerré la puerta en la cara. Tenía que pensar otra cosa para poder escaparme, pero mis ideas expiraban demasiado rápido, todas eran locuras imposibles de llevar a cabo. Alguien llamó a mi puerta, y entraron de nuevo mis dos vigilantes:

-Has tomado una sabia decisión al decir que no lo seguirías intentando. Es como cuando hay un conflicto bélico y el bando contrario va ganando: por muy perjudicial que pueda resultar, si vas tú solo, lo único que haces es una estupidez, un acto suicida. Ni el mejor podría lograrlo -dijo Gund-.

-A ver, os voy a hacer una pregunta porque no sé qué demonios hago aquí. ¿Qué queréis? -solté la pregunta, me estaba desquiciando demasiado-.

-No queremos nada. Vaya, que menos que un agradecimiento por haberte salvado el pellejo -Haru se puso seria-. No te hemos traído aquí por ninguna razón concreta, queríamos salvarte. Tuve una visión en la que tu muerte acababa con el mundo -pues sí, parecía que un motivo tenían-.

-Con que no teníais ninguna razón para salvarme, ¿eh? Y, ¿por qué pasaría eso? No creo que a nadie le molestase que muriese, mi vida no tiene a penas valor para producir semejante caos. ¿Bebiste algo raro cuando la tuviste?

-No, no bebo nada raro nunca, a pesar de que la mayoría de videntes lo hacen. No puedo decirte por qué tu muerte causó semejante daño, porque mis visiones no muestran la totalidad del futuro, sino escenas aleatorias. Si lo viese por completo, la vida no tendría sentido.

-Ah, pues muy bien, no me habéis aclarado nada, sólo me habéis confundido más.

-No te preocupes, te vamos a ayudar -dijo Haru con una sonrisa malévola-.

-¿Cómo me vais a ayudar? -pregunté-.

-Yo te enseñaré un poco de lo que sé para que te muevas a tus anchas por el castillo, te daré consejos, y te daré los conocimientos básicos que has de tener para llegar a ser algo.

-Y yo te enseñaré a manejar la espada correctamente para que te puedas defender -pegué un respingo al oír a Gund hablando, no me acordaba de que estaba en la habitación-. ¿Aceptas?

-Aún no os conozco, ¿cómo me voy a fiar de vosotros?

-Porque no te queda otra. O confías en nosotros o no durarás mucho en el castillo. Yo llevó aquí dos años, y una vez el rey me sacó tanto de quicio que intenté matarlo, pero sus guardias me interceptaron y me llevaron a una sala preso. Por suerte conseguí salir antes de morir -dijo Gund-. La ayuda que te estamos ofreciendo te vendrá muy bien, yo que tú la aceptaría. Y así, en un futuro puede que consigas ir ascendiendo puestos y llegar a ser algo, o incluso salir de aquí.

-No me interesa vuestra ayuda -comenté con total seriedad-. Estáis aliados con el rey, y él es el que ha acabado con mi familia y el lugar en le que vivía. No voy a trabajar para gente que es así.

-¿Tú crees que yo estoy aquí por gusto? Me acusaron de brujería, y yo no tuve otra alternativa que aceptar el empleo como vidente del señor Osbourne. Si decía que no, por ser orgullosa, me habrían acabado quemando en una hoguera, el destino me ha ofrecido otra oportunidad. ¿Quién sabe si el día de mañana no saldré de aquí y podré volver al continente asiático, con mi familia?

-Prefiero morir manteniendo mi orgullo y dignidad que trabajar para esta gente -respondí indignada-.

-Y así morir, ¿no? -asentí-. Pues eres muy tonta. La vida hay que aprovecharla, y luchar hasta el final. Considero importante mantener el orgullo y la dignidad, claro, sin eso seríamos prácticamente animales, pero has de tener en cuenta que si mueres ahora, no va a servir de nada lo que has estado haciendo, tu esfuerzo y empeño. De ser alguien pasarás a ser huesos y ceniza, tienes que hacer algo por lo que los demás te recuerden, o al menos que te sientas orgullosa contigo misma. No pasé a formar parte del ejército por querer, mi aldea estaba siendo amenazada, pero gracias a ello he descubierto mi gran vocación.

-Todo eso es muy bonito -dije con sarcasmo-. Y ahora, encerradme, no quiero más discursos por hoy.

Los dos se marcharon de mi habitación y me cerraron la puerta. Busqué mi espada y empecé a blandirla como mejor podía. Si no conseguía salir de allí escapándome, tendría que ser a la fuerza. No manejaba muy bien aquel arma que mi hermano me había hecho, era más pesada que las que hasta entonces había estado usando, ¿de qué estaría hecha? Tenía un toque rojizo por la zona del filo, parecía como si hubiese matado a alguien y la sangre hubiese quedado impregnada en esta. Estuve un largo rato observándola, cuando ya me casé de manejarla, y alguien me interrumpió llamando a la puerta. Ya estaba demasiado enfadada, así que decidí no abrir, no sería nada importante, y si lo fuese, ya habrían echado la puerta abajo. Volvía a guardar la espada el mi pequeño armario, y me eché en la cama, con la intención de dormirme, pero entonces me fijé en la puerta, y vi que había algo que sobresalía por debajo de esta. ¿Sería eso para mí? Lo cogí, era una carta, y ponía mi nombre. La abrí y empecé a leerla a mi ritmo. Decía lo siguiente:

Querida Kayle

Espero que estés bien en el castillo, cuídate mucho y no te juntes con malas personas. Soy Zyra, por si te preguntabas quién te había escrito. Supongo que ya sabrás lo que pasó en la aldea, unos hombres uniformados empezaron a prender fuego a nuestras casas, y sólo unos pocos pudimos salir con vida. Siento decirte (aunque ya lo sabrás) que tu madre no consiguió salir de allí, aquellos desgraciados atrancaron las puertas para que muriese quemada el mayor número de gente posible. Como buena noticia te puedo decir que tu hermano, Per, consiguió salir de allí con vida, y ahora está aquí conmigo, conviviendo en el bosque hasta que encontremos un sitio en el que hospedarnos. Tenemos pensado ir a Rusia a empezar de nuevo, y desde allí intentaremos seguir en contacto contigo. Hemos tenido mucha suerte de haber podido contactar contigo, gracias a un personaje que apareció por la aldea que nos ofreció mandarte este comunicado, y supongo que si hasta tus manos ha llegado, nos ha hecho un gran favor. Te ruego que si lees esto nos reunamos dentro de un par de días en el bosque que estaba al lado de la aldea.

Zyra y Per


Los ojos me lagrimearon, ¡resulta que mi hermano y Zyra aún seguían vivos! Por una parte estaba muy alegre de que hubiesen salido vivos, pero aún seguía con la duda de si Jerry lo había conseguido o no. Pero ahora tenía un gran problema por delante: Zyra me había pedido que me reuniese con mi hermano y ella en el bosque, pero no estaba autorizada para salir, y si no iba, se pensarían que no leí su carta y se preocuparían. Tenía que pedir ayuda a alguien del castillo, pero mis contactos eran muy escasos, prácticamente inexistentes. Pero no era un grave problema, tenía una solución muy sencilla y arriesgada, además de que a estas alturas iba a tener que encomendar una seria de errores que había cometido.

"Si no puedes con el enemigo, únete a él"



Y eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeste es el final del cap. 3 (venga, valientes, contad las e's que hay en este y os doy dos caramelos o un abrazo Cx). Espero que os haya gustado, no me ha quedado demasiado extenso, soy consciente, pero debido a una serie de acontecimientos, mi inspiración ha bajado en picado ~lo siento~.

Como en los anteriores capítulos, quiero dar agradecimientos extra a las personas interesadas en esta historia, y que me animan a escribir. ¡Bien hecho, chic@s!
Up the Irons, bitches! Ah, y leed la sección "Dedico canciones", que es interesante, y os daré caramelos c: ¡¡¡¡¡¡¡MUCHOS!!!!!!!!









1 comentario:

  1. Biennnnnn, Pero sigue vivo!!! Pero Kayle es demasiado mezquina, como no cambie la van a matar en dos capítulos. QUIERO VER A DAF :'(

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