martes, 21 de abril de 2015

Tornado of Souls-Cap.36: Inmortal






Abrí los ojos, todo estaba borroso y muy oscuro, pero se me volvieron a cerrar solos.
La siguiente vez que los abrí sentí que estaba flotando, tal vez mi mente me estaba jugando una mala pasada, o estaba muerta. De vez en cuando volvía a abrir los ojos a causa del del dolor, sentí una agonía desgarradora que perforaba todo mi cuerpo, y finalmente cerré los ojos.

Desperté angustiada. ¿Qué había pasado? Estaba tumbada en una especie de camilla improvisada, dentro de una furgoneta. ¿Cómo había llegado a parar ahí? Estaba tan confundida que no sabía si aquello era producto de mi imaginación o era real. Intenté levantarme pero me dolía una barbaridad todo el cuerpo, además de que estaba vendada. Alguien me tenía que haber ayudado. Entonces oí un ruido fuera y me intenté ocultar por si se trataba de una amenaza. Alguien abrió la puerta:

-¿Hola? -dijo quien había entrado, y me incorporé para ver quién era-. Ah, qué bien, has despertado -no tenía ni idea de quién era-. Yo me llamo Tommy, y bueno, te encontré malherida, espero no haberte asustado.

-No, si me has salvado, muchísimas gracias. Yo me llamo Tacii. ¿Tú eras quien estaba disparando?

-Sí, vine aquí para buscar unas cosas y me encontré una cantidad indecente de zombies. Te debieron de dar una buena tal y como acabaste.

-Sí, me dejaron para el arrastre -sonreí, agradecida-. ¿Cómo has conseguido salvarme?

-Entré a la sala en la que tú estabas porque me había dejado una cosa, y al verte te cogí y te traje a mi vehículo. Y bueno, soy médico, gracias a eso pude curar todas tus heridas.

-Te estoy muy agradecida, de veras, siento no tener nada que darte, en estos tiempos lo más valioso que tengo no está aquí.

-No me tienes que dar nada, me alegro de poder ser útil, actualmente eso es un mérito. Bueno Tacii, ¿qué haces aquí? ¿tienes un grupo o vas tú sola?

-Voy con un grupo, pero me aventuré a venir aquí yo sola. Estaba claro que me equivocaba y podía haber muerto por mi tontería. Ahora el problema será volver.

-No hay problema, yo te llevo. Sólo vine aquí a por armas para defenderme un poco mejor -Tommy se sentó en una silla que había al lado de la camilla improvisada-. ¿Cómo estás?

-Viva, y eso me hace feliz -sonreí-. Aunque me duele todo el cuerpo, voy a estar mucho tiempo sin poder salir a buscar provisiones. Oye, ¿y qué hay de ti?

-¿Yo? Pues voy solo, no pertenezco a ningún grupo, ni lo haré, estoy bien solo, ya pertenecí a un grupo antes... -se puso serio-. Por cierto, si te encuentras muy mal, te recomiendo que te tomes esta pastilla, es un calmante, aunque probablemente te acabes durmiendo. Señálame en el mapa dónde quieres que te lleve, y me pondré en marcha ya mismo -le dije hice un círculo con el dedo en el mapa-. Vale, está un poco retirado, pero si no hay problemas no tardaremos demasiado en llegar.

Me tomé la pastilla y me levanté, intentando comprobar si podía al menos moverme por si había algún problema o alguna emergencia. Me dolía mucho el pie, y vi que lo tenía vendado, También tenía vendado los dos brazos y tenía una gasa en la cabeza. También vi que tenía una parte de la pierna cosida. Tommy había hecho un trabajo excelente, al menos sabía que me podía fiar de él, parecía buena gente:

-¿Quieres ir atrás o sentarte en el asiento de copiloto? -me preguntó-.

-Me sentaré delante, así hablo y no me duermo.

-¿Puedes andar?

-Lo intentaré -me ayudó a sentarme-. Gracias.

-De nada. Bueno, pues vámonos ya, que es de noche, y sin luz no nos conviene quedarnos mucho tiempo aquí -empecé a sentirme algo mareada, probablemente sería por la pastilla-.

-¿Puedo preguntarte por qué vas solo? Puede que no quieras responder, y si es así lo entiendo.

-Ah, no pasa nada, no creo que pase nada porque te lo cuente. Verás, yo antes estaba con un grupo, pero todos sus integrantes murieron. No quiero volver a estar con otro grupo porque si me encariño con alguien, luego será peor...Una de las personas que había en el grupo era mi novia, Jolee. Se puso enferma un día, y no pude salvarla...Por eso prefiero estar solo.

-Oh, vaya, lo siento... Pero eres buena persona, y yendo solo lo más seguro es que alguien se intente aprovechar de ti. ¿No te gustaría venir con mi grupo? Estoy segura de que les caerás muy bien, y eres médico, eso cuenta.

-No, gracias.

-Venga, al menos piénsatelo. ¿Y si te digo que somos inmortales? -se me estaba empezando a  ir la cabeza-.

-Jajajaja, entonces me lo pensaría.

-Tenlo en cuenta. Mírame, yo sigo viva, y mi grupo se las apaña muy bien. Uno de los nuestros es un soldado, te caerá muy bien. Y hay dos niñas pequeñas. Y gente maja.

-Lo pensaré, pero 99% seguro que no, lo siento, aunque me caes bien, no es por ti. Y bueno, ¿qué es de tu grupo?

-Pues somos -hice una pausa para contar- ¡12! 10 adultos y 2 niñas pequeñas, y bueno, hay de todo. Por cierto, una de las niñas pequeñas es mi hija, que tiene unos pocos días. Me alegro de que me hayas salvado, así la podré volver a ver -me fijé en que Tommy se había quedado muy serio-. ¿Pasa algo?

-No, es que me acordé de Jolee. Parece mentira que fuese hace casi un año.

-Lo siento, de verdad, ya me callo.

-No tienes que disculparte, es que me has recordado a ella, no es tu culpa -sonrió-. Si te sientes cansada duérmete, te levantarás mucho mejor. ¿Cómo reconozco a tu grupo? Es por si tú estás dormida cuando lleguemos.

-Pues son muchos, será difícil no reconocerlos -me reí-. Ellos van en una caravana, con eso te será fácil identificarlos. Oh mierda.

-¿Qué pasa?

-Los chicos estarán preocupados por mí... Es que me quedé sin walkie huyendo de los caminantes, y seguro que me habrán llamado -recordé que tenía que hablar con Dave, y sentí una carga, hacerlo en persona iba a ser peor-.

-Es decir, que sois como una gran familia. Si no han podido hablar contigo seguramente intenten ir a buscarte.

-Seguro. Tenía que hablar además con alguien...

-¿Algo grave? -preguntó Tommy, mientras miraba el mapa detenidamente-.

-No, son cosas leves, o eso creo. Tengo que hablar con mi...con...eh... -suspiré-. Con un amigo que últimamente ha estado muy raro conmigo.

-Puede que le pase algo, no sé. A lo mejor le gustas. No es que sea muy buen consejero para estas cosas, intento ayudar, pero no me hagas caso -se rió-.

-Jajaja, agradezco tu ayuda. Es que no es un amigo cualquiera, es mi, ¿marido?

-Entonces no me equivocaba, le gustas -nos reímos-. ¿Te trata mal o algo así?

-Lleva sin hablarme mucho tiempo, se aparta de mí y me esquiva. Y no le importó en absoluto que me fuese sola, no sé si es culpa mía. Eh, siento contarte esto, es que se me va la cabeza un poco.

-No pasa nada, hacía mucho que no hablaba de estas cosas con nadie. Bueno, concretamente, hacía mucho que no hablaba con nadie. De momento tienes que preocuparte de recuperarte, una mala noticia puede hacerte sentir peor, tanto física como mentalmente. Cuídate mucho, y ya hablarás con ese tipo, tiempo tienes todo el del mundo, o bueno, al menos suficiente.

-Ojalá todo se arregle y vuelva a ser como antes... ¿No cr...? -me quedé dormida-.


Sentí una cálida y agradable sensación por todo mi cuerpo, por una vez desde hacía mucho tiempo me sentía tranquila, serena, cómoda. Sentí como me balanceaba, y abrí los ojos. El coche se había detenido y Tommy no estaba. El sol estaba saliendo, y miré por la ventana. Estaba en el lugar de la acampada, y vi a todos los míos, o al menos a casi todos. Abrí la puerta y empleé todas mis fuerzas para ponerme de pie, pero aún me costaba. Pears y Tommy, que habían estado hablando, vinieron a ayudarme:

-¡Pears! -le abracé-. Mira, este chico me salvó la vida -dije, señalando a Tommy, al que parecía darle algo de vergüenza-.

-Te agradezco que la hayas salvado, muchas gracias. Es una inconsciente -me dijo sonriendo-.

-Encantado. Mucha suerte, y que te mejores -Tommy se dio la vuelta para marcharse-.

-¡Espera! ¿No te vas a quedar? -le pregunté-. Pears, que es buena persona y nos puede ayudar mucho. ¿A que estarías encantado de que forme parte del grupo?

-Sí, si quieres unirte, eres bienvenido -Tommy se quedó parado un rato, estaba pensándolo-.

-No sé... No puedo aceptar, es que...

-No pongas excusas chaval, que aquí te vamos a cuidar muy bien -dijo Slash, que tenía a Alison en brazos-.

-Tiene razón -dije, y retrocedió y se dio la vuelta-. ¿Eso es un sí?

-Dije que estaba en un 99% seguro de que no, pero...habéis conseguido que entrase en el 1% restante -sonrió-. Espero poder ayudar.


Nos sentamos todos y estuvimos un rato hablando. Dave ni siquiera se dignó a preguntarme qué me había pasado, parecía que ya no le importaba. Era cierto, debía de haber una línea muy fina entre el amor y el odio, pues estaba empezando a sentir cierto desprecio hacia él y su forma de tratarme, como si no fuese nada para él. Me metí en la conversación de nuevo, así al menos me olvidaría de aquella tontería:

-Tenemos que salir al embarcadero hoy, cuanto antes mejor, aunque no sé si en la caravana cabremos todos -dijo Pears, con sus dotes innatas para el liderazgo-.

-Yo tengo una furgoneta, con eso debería de bastar, ¿no? -dijo Tommy, que ya parecía integrado en el grupo-.

-Nos viene perfecta. nos repartiremos y nos iremos dentro de un poco, cuanto antes nos vayamos antes llegaremos a Canadá.

-¿Te han contado lo que tenemos pensado hacer? -le pregunté a Tommy, que parecía algo nervioso-. He estado desconectada la mayoría de la conversación, y no me he enterado de nada -sonreí-.

-Sí, Pears me lo ha contado todo con detalle, y me ha hablado del grupo. Parece muy buen líder.

-Lo es. Te recomiendo que confíes en él, es una de las mejores personas que he tenido el placer de conocer, es como mi hermano mayor, siempre me ha cuidado y protegido. Y bueno, ¿qué te parece esto?

-Aún no puedo dar una opinión muy fiable porque no conozco a nadie, pero así de vista pinta muy bien. Gracias por haberme convencido.

-De nada, gracias a ti por haberme salvado. Bueno, voy a ver a Alison, tú si quieres preséntate al resto y habla un rato, conócelos.

-Vale.

Me acerqué a Slash, que estaba sujetando a la pequeña, que estaba dormida:

-Hola Slash, ¿qué tal todo?

-Bien, las pequeñas se portaron muy bien. Por cierto, Alison comió hace poco.

-Ah, gracias por la información, si quieres déjamela a mí ya.

-Y bueno, ¿qué ha pasado contigo? Y no me digas que nada, porque tus vendajes y tu cara te delatan.

-Jajajaja, pensaba contarte la verdad, hombre. Pues tuve un pequeño gran contratiempo en la base militar y estoy un poco fastidiada, pero creo que tiene arreglo, aunque mi recuperación no es que vaya a ser precisamente corta.

-Te cuidaremos tan bien como esté en nuestras manos, ya sabes que todo no está perdido, sólo será un tiempo. Y, que sepas, que estamos orgullosos de lo que hiciste, aunque pensamos que fue una barbaridad, y si no hubiese aparecido Tommy, ahora estarías muerta, así que intenta no volver a hacerlo, sabemos que eres un macho -se rió-.

-No tengo que demostrar nada, todo el mundo lo sabe, es un hecho -nos reímos-. Gracias por haber cuidado a Alison.

-De nada, aquí todos somos como una gran familia, y yo soy el tito Slash, o el de los rizos sensuales. Por cierto, deberías de hablar con Pears de lo que te ha pasado, probablemente se moleste si no lo haces, además, estaba muy preocupado por ti -miré en dirección al lugar en el que Pears estaba y vi que estaba hablando con Tommy, pensé en no interrumpirles-. Creo que voy a descansar un rato a la caravana, me encuentro un poco mareada.

Con Alison en brazos entré en la caravana, que estaba vacía. Me eché en una cama y tumbé a la pequeña al lado, pues estaba algo mareada. Volví a sentir náuseas y un dolor agudo en la cabeza, como si alguien me estuviese taladrando. De repente entró en la caravana Junior:

-Hey Tacii, ¿cómo estás? Tenía ganas de hablar contigo.

-Hola Junior -me senté, pero sabía que pronto tendría que volver a acostarme-. Pues estoy un poco revuelta, supongo que es normal. ¿Tú qué tal?, ¿hablaste con Dave? Al menos dile que no huya de mí.

-Ya, yo también he notado que huye de ti, pero no puedo hacer nada para remediarlo, por muchas veces que se lo diga él hará lo que quiera, no voy a conseguir nada. Le dije que tenías que hablar con él urgentemente, pero no me ha dicho nada al respecto. Y bueno, yo estoy bien, nuestra misión de ir a buscar comida fue muy fácil, no me puedo quejar. ¿Quieres que me quede un rato con Alison y así tú descansas?

-Pues la verdad es que te lo agradecería -le dije, mientras me tumbaba, inestable-. Creo que voy a echarme un rato.

-Vale, yo voy a hablar con Pears, creo que vamos a salir ya. De paso hablaré con Dave, a ver qué me dice.

-Gracias -dije, mientras cerraba los ojos-.

Al cabo de un rato parecía que me encontraba mejor, pero sólo fue por un corto periodo de tiempo, pues después el dolor volvió, envolviendo todo mi cuerpo, y sentí que me pesaba tanto que no podía ni moverme. Después me entró un frío insoportable. Me levanté haciendo toda la fuerza posible y busqué algo para abrigarme, pero empecé a verlo todo borroso de nuevo, y sentí que me caía al suelo. Lo siguiente que vi fue un borrón levantándome:

-¡Tacii! ¿Qué ocurre? -reconocí aquella voz, era la de Pears, me tocó la frente-. Tienes fiebre. Voy a avisar a Tommy -me echó en la cama, y sentí que entraba un grupo de gente-.


Algunas personas me hablaban porque sentía que pronunciaban mi nombre, pero no podía entender qué pasaba. ¿Estaba desvariando? ¿Me había mordido algún zombie? Sólo esperaba que lo que fuese fuese rápido.




Espero que os haya gustado este capítulo, la verdad es que me gustó mucho escribirlo, tenía ganas de meter a Tommy en la historia, y bueno, pasarán muchas cosas en el siguiente capítulo, o en los siguientes, si es que hay más. Gracias por haber leído, keep rocking!

jueves, 16 de abril de 2015

Tornado of Souls-Cap.35: Balance





Me habían dejado coger el coche, al menos lo necesitaba para transportarme. No me costó mucho volver a acostumbrarme al manejo del coche, hacía mucho tiempo que no iba al volante, pero no lo suficiente como para haberme olvidado. Comprobé que llevaba todo lo necesario: armas y un poco de agua. No teníamos nada de comer, así que me tenía que confirmar con los restos que habían quedado después de la explosión del hotel. Miré el mapa varias veces antes de irme para ver dónde ir exactamente. Busqué tan bien como pude, pero no encontré ninguna tienda de armas cerca, al menos a la que no hubiésemos ido ya. Pero vi algo mucho mejor: una base militar. Era algo un poco ambicioso y muy peligroso ir allí, pero si lo lograba no solo tendría amas y munición, sino también comida enlatada e incluso algunos medicamentos. Y, con un poco de suerte, aún no había ido nadie allí y podía hartarme de coger cosas. No lo dudé ni un instante más, y me puse en marcha, de camino a la base militar. Mientras conducía me llamaron por el walkie, y tuve el impulso de  no responder, pues estaba conduciendo, y eso no se podía hacer, te podían multar por ello. No tardé en recordar que aquel mundo con reglas y gente medianamente civilizada ya no existía, y respondí:

-Hola chicos, ya he establecido rumbo hacia el alijo de armas.

-Muy bien, me alegro -parecía la voz de Junior-. Pears me dijo que mantuviese la comunicación contigo por si pasaba algo, ahora él está buscando un lugar al que ir decente.

-¿Sabes algo de Dave? Quiero decir, ¿no está contigo? -le pregunté-.

-Está bien, se fue a buscar comida con Doro, y yo estoy con Jeff. Por cierto, tu hija se quedó dormida justo cuando llegábamos aquí, y parece que a Slash le va bien con Kinzie. Todo marcha.

-Me alegro... -que Dave fuese con Doro no me hacía ninguna gracia, sabía un poco por dónde iban los tiros-.

-¿Pasa algo Tacii? Sabes que me lo puedes decir.

-No pasa nada, no te preocupes. Además, hay cosas más importantes a las que debemos hacer frente. Recuerda coger leche en polvo para bebés, y si hay alguna cosa más para niños pequeños, también.

-Cogeremos todo lo que encontremos, pero al parecer alguien ya estuvo aquí antes. Da igual, seguro que hay algo, no creo que esté absolutamente vacío.

-Vale, mucha suerte. Y por cierto, dile a Dave que quiero hablar con él. Nada más, seguiré conduciendo. Adiós.

-Hasta luego. Mucha suerte con lo tuyo, y si ves que no puedes, déjalo, no te echaremos nada en cara. Cambio y corto.


Volví a dejar el walkie en el otro asiento del coche, y tuve el impulso de poner música, pero no había nada para escuchar. En aquel momento necesitaba algo que me distrajese, no me hacía mucha gracia lo que David me había dicho de Dave y Doro. Desde que ella llegó él había cambiado mucho, y no para bien, precisamente, no me daba buena sensación, algo se traían entre manos.

Dejé de comerme la cabeza en aquella estupidez, puede que solo se tratasen de paranoias mías, ahora tenía que centrarme en qué hacer. En cuanto llegase investigaría la zona y buscaría un lugar seguro en el que dejar el coche. Después entraría y buscaría en primer lugar las armas, pero no sin haber limpiado la zona de zombies previamente, aunque si eran muchos pensaba ir con cautela y ya está. Una vez con las armas en mi posesión, investigaría el resto del centro militar y después me marcharía. No parecía complicado, no esperaba dedicarle demasiado tiempo, a no ser que aquel lugar fuese muy grande, que es lo que me temía, o que no pudiese acceder por coches abandonados en la carretera, como ya nos había pasado antes. Procuré seguir fielmente el mapa, porque no era muy buena orientándome, y menos yendo sola, porque podía estar perdida y no saberlo.

Parece que ya lo veía a lo lejos. la base militar era bastante grande. No tardé en estar al lado, Me iba a tomar tiempo investigarla, era bastante grande, aunque iba a encontrar bastantes cosas interesantes para el grupo. Vi un coche en buenas condiciones al lado de la base aparcado, pensé en quedarme con él a la vuelta, llamaría a los chicos para que viniesen y así tendríamos otro vehículo más. Entre en la base. La puerta, por suerte, estaba abierta, lo que significaba que o bien alguien humano había entrado, algún caminante había entrado o ambos, pero lo más seguro era que fuese lo segundo. Oí quejidos y demás sonidos que los zombies producían. Ni siquiera me estremecí, no lo temía, después de un año ya me había hecho a aquellas criaturas deseosas de carne. Lo primero que encontré nada más entrar fue un largo pasillo, y en un lateral un cartel en el que había un mapa de la base militar representado. Oí golpes metálicos a lo lejos, podía deberse a la antigüedad de aquel lugar, aunque tampoco iba a obsesionarme con los ruidos, debía de darme prisa, y salir de allí antes de que anocheciese. Miré el mapa y lo dibujé (como bien pude) en un papel a parte, señalando las parte a las que yo quería ir, para no entretenerme y perder tiempo. Me sentía emocionada y libre, desde que la pequeña nació no había tenido la oportunidad de estar sola y pensar en mis cosas. Al primer sitio al que me dirigía era a la armería. Esperaba encontrar allí lo que necesitaba de armas, claro, así iría más protegida y me sentiría demás más segura. No tardé en dar con la sala, pues me pillaba bastante cerca, aunque por el camino me topé con algún que otro caminante. Lo que me parecía raro era que hubiesen tan pocos caminantes en aquel lugar, me esperaba grandes grupos, aunque mejor, así gastaba menos munición (dos balas, no se me podía olvidar en caso de necesitarlo). Abrí la puerta, y lo primero en lo que me fijé fue en las armas que había. Ya alguien había entrado en aquella sala, pues faltaban bastantes armas, aunque había suficientes, no quería más. Cogí tres escopetas, dos rifles, varios machetes que metí en mi mochila vacía, pistolas, y algunos cuchillos arrojadizos y varias granadas, además de balas para todas las armas. Era demasiado peso para cargar durante toda mi exploración, por lo que decidí ir al coche a dejar todo lo que había cogido, Al salir me fijé en que los pocos zombies que había en aquel lugar se estaban marchando en una dirección concreta, todos juntos, parecía que seguían a algo. Estarían tan hambrientos que probablemente se tratase de una rata que había acabado en el sitio equivocado. Comprobé mi walkie, me extrañaba que nadie me hubiese llamado. Puede que le importase a menos personas de las que creía. Me senté en el maletero del coche unos pocos minutos, esperando, reflexiva, aunque no sabía a qué estaba esperando exactamente. Puede que estuviese esperando a que alguien me llamase. No podía negar que estaba a gusto sola, yendo a mi aire, sin tener que depender de alguien, pero echaba de menos a los míos, parecía que se habían olvidado de mí. De repente oí unos cuantos disparos dentro de la base. Tenía que haber alguien más allí, y tal vez no era alguien con buenas intenciones precisamente, aunque tenía que volver a entrar e ir a por el resto de las cosas. Me lo pensé bien, pues ya tenía lo que venía buscando, pero ¿por qué marcharme ya si podía superarme y ser útil para el grupo? Después de tanto tiempo, concretamente nueve meses, sin hacer nada, este era mi momento para destacar y salvarnos en caso de que los chicos no encontrasen suficiente comida.

Entré de nuevo en la base militar, esta vez cogería todo de golpe y después me marcharía. No esperaba que me costase demasiado, sólo era buscar en el comedor y en el botiquín. En aquel momento me acodé de Pears, que había estudiado para militar, tal vez se había entrenado en aquel lugar...Quise llamarle, pero oí más disparos a lo lejos, y no me entretuve por si me volvía aquello demasiado vulnerable. Saqué mi esbozo del mapa de aquel lugar y busqué el comedor. Tenía que andar un rato, parecía estar alejado, pero me pillaba mejor que ir directamente a buscar medicina. De camino  me topé con una sala llena de trajes de militar. Entré y me probé una camisa, y me la quedé, a modo de recuerdo de aquella "excursión", además de que no venía nunca mal algo de ropa limpia.
Seguí mi camino después de haberme entretenido un poco. Estaba algo insegura, pues tras todo el camino que llevaba recorrido no había visto ni un caminante, al menos antes se veía alguno. Probablemente estuviesen siguiendo al causante de los disparos. No taré demasiado en llegar al comedor. Era muy grande, debían de haber una gran cantidad de solados concentrada en la base. Me colé en el almacén de la cocina, que estaba cerrado, pero ya estaba familiarizada con forzar cerraduras, como ya había hecho en varias ocasiones desde que el apocalipsis zombie comenzó. No había gran cosa en el almacén, la mayoría era carne y pescado, o más bien los restos de lo que antes habían sido. Para mi sorpresa habían algunas latas que metí en mi mochila. Ni siquiera estaban caducadas, estaba feliz por mi descubrimiento. Regresé sobre mis pasos para ir finalmente a la sala de medicinas, pero no podía abrir la puerta. Tiré tan fuerte como pude, pero parecía atrancada. Sólo podía salir por una ventana que había en la parte superior del frigorífico, aunque estaba lejos de mi alcance, pero no me quedaba otra, era o jugármela o quedarme allí encerrada hasta morir. Me subí encima de la encimera que había al lado del frigorífico y miré por la ventana. Estaba bastante sucia, no se veía demasiado bien, pero parecía que daba al patio, así que me volví a asegurar de que la puerta estaba atrancada y volví a subirme. Cogí una silla que había, y manteniendo el equilibrio tan bien como podía golpeé varias veces la ventana, hasta que finalmente cedió y estalló en mil pedazos. Aparté todos los trozos de cristal que quedaban y me colé por el agujero que había quedado. Caí al suelo, golpeándome tan fuerte que se me quedó incrustad un trozo de cristal de tamaño considerable en el brazo. No me molestaba demasiado, pero se me podía infectar, así que me lo quité. Por aquel entonces aún no había visto lo que me esperaba, aún no había mirado para hacia adelante. Cientos de zombies se aproximaban a mí como si de un caramelo se tratase. Reaccioné justo a tiempo para escaparme de ellos, aunque el brazo me sangraba, lo que probablemente les llamase más la atención y les abriese más el apetito. Eran demasiados, y no sabía por donde salir, me tenían acorralada, no tenía otra opción que correr. A lo lejos del patio habían algunos tanques a los que podría subirme y defenderme como bien pudiese, aquel era mi objetivo, aunque tenía que corre mucho y esquivar a todos los caminantes. Al parecer todos los muertos que no había visto estaban allí.

Un caminante me enganchó, y conseguí liberarme de sus garras, pero a costa del walkie, que se cayó, y ya no podía volverme a por él, pues me seguía una cantidad indecente de zombies hambrientos. A lo lejos oí un sonido que me estremeció. Era un gruñido que me resultaba familiar, ya lo había oído antes, pero no lograba recordar exactamente cuándo. Al ver a aquella gran figura lo recordé, era un bot, aquellas bestias inhumanas cuyo objetivo era liquidar cualquier forma de vida, fuese humana o no, aunque parecía tener preferencia por la humana, pues venía corriendo hacia mí con una velocidad que un humano difícilmente podría alcanzar. No tenía ningún arma capaz de hacer frente a aquella bestia, solo un par de granadas que llevaba creía que podrían al menos aturdirle. Mi objetivo seguía siendo el mismo, llegar a un tanque, subirme y tirar las dos granadas. El corazón me latía tan fuerte que parecía que se me iba a salir del pecho, al final Pears tenía razón y no debía de haberme arriesgado tanto, iba a acabar muriendo por un berrinche tonto de niña pequeña. Esquivé a los caminantes que se abalanzaban sobre mí, apartaba a los que me intentaban atrapar, pero era demasiado, comencé a fatigarme, y el bot cada instante estaba más cerca de mí, le quedaba poco para poder atraparme. Me fijé en que llevaba un lanzagranadas en el hombro, y que iba a disparar. Apuntaba hacia mí dirección, y lo siguiente que vi fue una luz. Había estado una fracción se segundo aturdida por el golpe que me había dado, me sangraba la cabeza, y mi alrededor daba vueltas, pero seguía viva. Veía los tanques cerca, sabía que iba a poder llegar, o al menos eso pensaba. El bot me agarró, ya había alcanzado mi posición y se disponía a matarme. Me liberé de sus garras y saqué la granada. Más cerca. Un poco más. Ya estaba al lado del tanque, me subí tan rápido como pude considerando que estaba bastante malherida y no veía bien, además de que notaba un pitido persistente en mi oído. Abrí las dos granadas y las tiré tan cerca de la horda de caminantes, incluyendo a la mala bestia del bot, y salté del tanque. La onda expansiva me golpeó, dejándome bastante más malherida de lo que ya estaba. Me levanté, y vi que me sangraba la pierna, tenía un trozo de madera de a saber dónde clavado en la pierna, y tenía el brazo en carne viva a causa de la caída, y lo que me había desplazado. Por suerte había aniquilado a la mayoría de zombies que estaban siguiéndome, y el bot no estaba muerto, pero le costaría ir a por mí, así que aproveché la ocasión para salir de allí. No podía a penas moverme, me dolía hasta el alma, y sentí que cada vez veía más borroso y el suelo estaba más cerca de mí. Abrí una puerta que no sabía a dónde me llevaría, entré, cerré y me desplomé, agotada. Ya no podía más. Cerré los ojos.

lunes, 13 de abril de 2015

Tornado of Souls-Cap.34: Wheels







***********Narra Junior**********


Tras despedirnos de Tacii nos montamos todos en la caravana. íbamos un poco apretados, pero al menos era suficiente, no nos quedaba más remedio, Tacii se había llevado el coche. Pears parecía tener un pan para que no hubiese problemas con la falta de vehículos para todos:

-A ver chicos, lo que haremos será lo siguiente: primero buscamos los lugares a los que iremos, y después el que más cerca esté es el que se baja primero, y los otros se llevan la caravana y van hasta su objetivo. Sé que no es un plan perfecto, y que es peligroso, pero no nos queda otra, sólo tenemos un vehículo a nuestra disposición ahora mismo y tenemos que apañárnoslas como podamos. ¿Queda claro lo que haremos? -todos asentimos, a nosotros no se nos había ocurrido nada mejor-. Una cosa Junior, me gustaría pedirte un favor.

-Sí, dime. Bueno, depende de lo que sea, si está en mis manos supongo que podré.

-Verás, estoy muy preocupado por Tacii, y la voy a llamar cada cierto tiempo, pero me gustaría que tú mantuvieses la comunicación con ella, ¿vale? Por si me pasa algo, te dejo encargado de cuidarla.

-Vale, eso puedo hacerlo. No te preocupes, la llamaré y la cuidaré si pasa algo, aunque algo me dice que todo irá bien.

-Ojalá, pero nunca se sabe...Ya sabes lo que le pasó a Anne, Izzy, y tantos otros que murieron cuando todo parecía que iba bien.

-Bueno, si al menos vamos con mentalidad positiva, haremos más que yendo mal, ¿no?

-Tienes razón Junior, todo saldrá bien. Bueno, vamos a mirar el mapa, a ver a dónde podemos ir.


Pears sacó su mapa y estuvo un rato mirándolo con atención y pintando varias cosas en él.


-Muy bien chicos, hay una oficina de medicina aquí -señaló la gran marca en el mapa- y una tienda de alimentos aquí -señaló la otra marca que tenía hecha-. Está más cerca el médico, así que los que tienen que coger las medicinas van primero, y después los de los alimentos. Por suerte la distancia que hay entre los dos emplazamientos es bastante poca, así  que no habrá problemas por el momento.
Es decir, nosotros nos bajaremos antes, y vuestro grupo en segundo lugar. Tenemos que estar constantemente en contacto los unos con los otros por si sucede algo. No nos entretengamos más, vayamos ya, antes de que se haga de noche y esto sea más complicado.


Nos dispusimos a coger la caravana y ponernos en marcha. Acordamos que en primer lugar conduciría Pears, y después Dave, aunque no me fiaba mucho de sus dotes al volante. El camino fue tranquilo, sin percances, ni hordas de zombies, ni atasco de coches. Pronto llegamos al centro médico, y Pears se bajó con su grupo. Después nos tocó a nosotros llevar la caravana, y llegamos hasta el supermercado. Habíamos estado todo el camino muy callados, la tensión que había en el ambiente era palpable, pero no sabía muy bien por qué. Nos bajamos y miramos a nuestro alrededor en busca de caminantes. Había unos pocos, como era normal, pero aún me seguía resultando extraño que todo fuese tan tranquilo. Entramos en el supermercado, pero teníamos que organizarnos todos para ir rápido:

-Tenemos que organizarnos, así iremos más rápido y será menos peligroso. Por lo menos esa es mi opinión -dije, esperando que alguien dijese algo-. ¿Chicos?

-Sí, te hemos escuchado. Tú y yo vamos juntos, y estos dos que vayan a su aire -dijo Dave, sin mostrar muchas ganas-.

-No, yo prefiero ir con Dave, que hace mucho que no nos vemos -dijo Doro, sonriendo-. Nosotros podemos ir a investigar el norte del edificio, y vosotros el sur. ¿Os parece bien?

-Sí, me parece una buena idea -dije-. Pues bien, entonces yo iré con Jeff.


Nos separamos y fuimos hacia donde teníamos como objetivo investigar. Nos cruzamos con unos cuantos caminantes, pero pudimos esquivarlos sin necesidad de usar nuestras armas, aunque no es que tuviésemos gran cosa para hacerles frente. Jeff iba pensativo, mirando al suelo como si allí fuésemos a encontrar la respuesta a todo lo que necesitábamos:

-¿Pasa algo? -le pregunté, con tal de acabar con el silencio-.

-No, estaba pensando. No parece que haya comida, al menos lo que nosotros buscamos.

-Pude que encontremos algo, o que ya hayan saqueado este sitio antes -dije, comprobando todas las estanterías-. Mira, aquí hay una bolsa de panes. O lo que antes eran panes.

-Si comemos eso nos pondremos más enfermos que un caminante -nos reímos-.

-Perdona Jeff, voy a llamar un momento a Tacii -saqué el walkie y puse la misma línea que supuestamente debía de tener ella, y llamé-.

-Hola chicos, ya he establecido rumbo hacia el alijo de armas -dijo Tacii, que por suerte había respondido y estaba bien-.

-Muy bien, me alegro -parecía la voz de Junior-. Pears me dijo que mantuviese la comunicación contigo por si pasaba algo, ahora él está buscando medicamentos, y nosotros estamos buscando comida.

-¿Sabes algo de Dave? Quiero decir, ¿no está contigo? -me preguntó, aparentemente preocupada-.

-Está bien, se fue a buscar comida con Doro, y yo estoy con Jeff. Por cierto, tu hija se quedó dormida justo cuando llegábamos aquí, y parece que a Slash le va bien con Kinzie. Todo marcha.

-Me alegro... -noté que algo no iba bien con ella-.

-¿Pasa algo Tacii? Sabes que me lo puedes decir.

-No pasa nada, no te preocupes. Además, hay cosas más importantes a las que debemos hacer frente. Recuerda coger leche en polvo para bebés, y si hay alguna cosa más para niños pequeños, también.

-Cogeremos todo lo que encontremos, pero al parecer alguien ya estuvo aquí antes. Da igual, seguro que hay algo, no creo que esté absolutamente vacío.

-Vale, mucha suerte. Y por cierto, dile a Dave que quiero hablar con él. Nada más, seguiré conduciendo. Adiós.

-Hasta luego. Mucha suerte con lo tuyo, y si ves que no puedes, déjalo, no te echaremos nada en cara. Cambio y corto.


Volví a poner el canal general del walkie, y Jeff y yo seguimos buscando. Por suerte encontramos unas pocas latas de comida, que no nos darían para muchos días, y bastantes cosas de bebés, tanto de alimento como de higiene. Había potitos, que a muy malas nos los podíamos comer nosotros, así que cogimos todo lo que había. Al final habíamos conseguido un buen botín, considerando que sólo sería para unos pocos días. Llamé a Dave por el walkie, pero no respondía. Fuimos rápido a buscarlos, no sabíamos si les había pasado algo grave o simplemente no se habían enterado. Fuera como fuese, habían muchas probabilidades de que se tratase de algo grave, así que nos dimos prisa en ir.


*****************Narra Dave****************  (narración simultánea a cuando David, Jeff, Doro y Dave se separan****************


Lo que me faltaba, después de todo lo que había pasado ahora me tocaba aguantar a Doro, probablemente diciéndome algo sobre lo que pasó cuando me emborrachó a traición. Fuera como fuese, no me apetecía discutir, y menos con ella. Estuvimos durante un rato en absoluto silencio, pero como todo lo bueno, terminó:

-Oye Dave, ¿qué te pasa?

-¿A ti qué te importa? Tenemos otras cosas que hacer, vamos a coger todo lo que veamos y ya está. Que yo sepa, no hace falta hablar para realizar la tarea, ¿no?

-¿A qué se debe tu genio? No estabas tan borde conmigo cuando...

-¡Basta! Sé de sobra lo que vas a decir, así que mejo no sigas. Eso fue un error, déjame en paz.

-Fuese un error o no lo hiciste. Puedes decirle a tu chica eso mismo, igual te funciona, pero yo no me o creo. Dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, y tú coincidías con la segunda parte. ¿Me equivoco?

-Totalmente, no podías estar más confundida, pero piensa lo que te dé la gana, no me importa lo más mínimo.

-Ay, Dave -se rió demasiado alto, miré a los lados para ver si algún zombie nos había localizado-. No seas tonto, yo sé que ya no quieres a Tacii, ni te importa lo que la pase, porque tú me quieres a mí.

-Cállate o llamaré por walkie para avisar de que me voy y le cambio mi puesto a Slash.

-Vale, me parece bien -se volvió a reír-. Pero sé que no lo vas a hacer.

-¡¿Puedes dejarme en paz?! -fue lo último que dije hasta que todo quedó en silencio de nuevo-.


En aquellos momentos no me apetecía hablar. A secas. De nada. Y menos con aquel monstruo que había arruinado mi felicidad. Ojalá no la hubiésemos traído a nuestro refugio, tal vez nada malo habría pasado entonces, quién sabe. Estaba preocupado por Tacii, y quería llamarla, pero algo me decía que no debía hacerlo, algo en mi interior. Ella ya sabía que algo me pasaba, pero el qué no, y prefería que siguiese siendo así, porque si se enteraba a aquellas alturas de lo que había pasado entre Doro y yo nos mataba a los dos. O simplemente a mí, conociéndola, la bastaría para sentirse mejor. Mientras le seguía dando vueltas al tema, comprobamos todos los estantes. La mayoría estaban conformados por comida en mal estado, y otros estaban vacíos. Sólo en unos pocos pudimos encontrar la comida que necesitábamos, unas pocas conservas proteicas, algo era algo. Esperaba que Junior y Jeff hubiesen encontrado algo más que nosotros, o no íbamos a sobrevivir ni dos días con aquello, contando con que, a parte de los días del viaje, teníamos que nutrirnos los días venideros, hasta que encontrásemos un barco para llevar a cabo el viaje, y además tener algo de reserva por si cuando llegásemos a Canadá no encontrásemos nada decente, o las cosas anduviesen muy mal por allí.

Cuando ya acabamos de investigar toda la parte que a nosotros nos tocaba nos volvimos sobre nuestros pasos. Me sentía más tranquilo debido al silencio, aunque no auguraba nada bueno. Y no me equivocaba, al cabo de unos pocos minutos empecé a oír varios gritos agonizantes por delante nuestra. Por suerte teníamos nuestras linternas, las cuales estábamos usando para buscar entre los estantes de comida del supermercado. Doro y yo alumbramos de frente para ver de qué se trataba la amenaza, y eran, como no cabía duda, una horda de caminantes, y no precisamente pequeña, era grande, de unos 20, bueno, era grande para que dos personas las tuviesen que hacer frente en un recinto cerrado, con espacio limitado, muy limitado. Nos metimos por un pasillo en ves de ir de frente, pero por el otro lado también venía otra horda, de unos 15. ¿Qué podíamos hacer? Sólo teníamos armas de cuerpo a cuerpo, y era exponernos demasiado enfrentarnos a todos, acabaríamos muriendo seguro. Necesitábamos armas arrojadizas, o armas de fuego, pero por desgracia las balas ya se habían acabado, y como mucho les podíamos tirar a los caminantes a la cabeza las pistolas. No nos quedaba más remedio que subirnos a los estantes de arriba de todo, estaban vacíos y allí los zombies no podrían alcanzarnos. Trepamos tan rápido como pusimos, pero se me cayó el walkie. Para colmo, antes de que tuviese la oportunidad de recuperarlo los caminantes ya nos habían rodeado, y levantaban los brazos, deseosos de probar nuestra carne, que debía de ser para ellos lo que algo de carne no enlatada y en buenas condiciones para nosotros. Escuché lo que parecía ser mi walkie sonando, pero fuese lo que fuese no podía arriesgarme a bajar y responder, moriría en el acto, aunque se tratase de una emergencia de cuestión de vida o muerte. Sólo nos quedaba esperar a que alguien viniese a rescatarnos. Alumbrábamos todo el rato hacia los lados, esperando que alguien viniese en nuestro rescate, pero no iba a venir nadie porque no podíamos pedir ayuda, así de simple. Hasta que Jeff y David no acabasen de registrar su parte del supermercado no tendríamos oportunidad de salir de aquel lugar vivos. Mirábamos hacia todos los lados esperando una respuesta, pero no la encontrábamos, y presentí que no aguantaríamos mucho encima de aquel estante:

-¿Crees que alguien vendrá a ayudarnos? -preguntó Doro-.

-No lo sé, si fuese adivino no estaríamos ahora aquí, eso te o aseguro. Y menos contigo.

-Tampoco hace falta que seas tan desagradable conmigo, Dave, yo te quiero, no lo hago por arruinarte lo que te queda de vida, que tal y como van las cosas, dudo que sea muy larga. Así que no me guardes rencor, solo te pregunté porque estoy asustada y me siento totalmente insegura.

-Dejemos el tema de "nosotros" y centrémonos en buscar una manera de huir.  Esto no es lo suficiente seguro como para que nos quedemos aquí tranquilamente de charleta.


De repente oímos una serie de estruendos procedentes de la lejanía, y a pesar de tener comida ante sus ojos, los zombies se marcharon, dejándonos libres de sus garras. No sabía qué había sido lo que había producido aquel ruido, pero me sentía agradecido. Bajamos del estante y salimos del supermercado con todo lo que habíamos reunido. Justo detrás nuestra vimos que venían Junior y Jeff, también corriendo, y haciéndonos señales. También decían algo, pero no les oíamos nada debido a la lejanía. Cuando ya estuvieron lo suficientemente cerca oí justo lo que estaban diciendo:

-¡Cerrad la puerta cuando salgamos tan rápido como podáis! -dijeron Junior y Jeff al unísono-.


Cuando ya estaban cerca nos preparamos, y cuando pasaron la puerta las cerramos al instante. Nos fijamos que, al cabo de unos pocos segundos una horda muy grande de zombies estaban aporreando la puerta, a punto de abrirla:

-Buf, menos mal. Creo que nos han seguido todos los caminantes que habían en el supermercado -comentó David, que parecía agotado por la carrera-. ¿Estás bien chicos? Llamé al walkie, pero como no había respuesta pensé que algo malo había pasado. Jeff y yo os vimos allí arriba, atrapados, y empezamos a hacer ruido para atraer a los zombies. El resto, comos e dice, es historia.

-Gracias Junior, te debemos una bien grande -le dije, agradecido-. No pensé que hubiese tanta cantidad de muertos en un espacio tan pequeño.

-No intentaría resolver dudas a estas alturas. La plaga del virus zombie es una locura en sí, ya nada tiene lógica, parece la trama de una película de terror para adolescentes -añadió Jeff-. Y bien, antes de que abran las puertas a la fuerza, deberíamos de marcharnos a buscar a Pears y al resto.

-Sí, es buena idea. ¿Qué te parece si le llamas tú, David? Yo me he quedado sin walkie.

-Sí, vale. De paso llamaré a Tacii, a ver qué tal la va. Por cierto, me dijo que tenía que hablar contigo.





*************Narra Pears************* (narración simultánea a la búsqueda en el supermercado del otro grupo)


Nada más bajarnos del autobús entramos en el centro médico. Desde fuera no parecía demasiado grande, no habrían demasiados caminantes a los que hacer frente, aparentemente. Nick, Marty y Steven me siguieron con cautela, esperando a mi señal por si pasaba algo que nos pudiese poner en peligro. Abrí la puerta de una patada, así si estuviese abierta o no la abriría de todos modos. Entré en primer lugar si observé el panorama. No había ningún caminante, para nuestra sorpresa, me imaginé que nos encontraríamos más "acción", pero tampoco lo echaba en falta, cuanto más fácil nos lo pusiesen mejor, antes acabaríamos y menos peligro correríamos. Pensé en aprovechar y llamar a Tacii, pero imaginé que estaría algo molesta por haber desconfiado de ella. Olvidé llamarla y me centré en nuestra misión actual. Saqué de mi bolsillo una lista de artículos que necesitábamos obligatoriamente, y si luego nos encontrábamos otros que nos pudiesen ser útiles también los cogeríamos, nunca se sabe cuando podíamos necesitar cualquier cosa. Marty tocó mi hombro y me señaló un cartel que había a un lado. En él ponía lo que había en cada piso. Supuse que habría uno en el que estuviesen todas las medicinas guardadas, aunque no estaba seguro:

-Hey chicos, ¿qué os parece si buscamos en la planta baja? Allí es donde suelen estar los medicamentos, y no merece la pena arriesgarnos y perder tiempo buscando en las consultas -dije, intentando ser breve y conciso-.

-Yo creo que deberíamos de revisarlo todo, puede que encontremos algo a parte de las medicinas que nos resulte útil. Hoy en día la cosa más insignificante puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte -dijo Nick, a lo que yo asentí-. Y tampoco creo que sea un gran riesgo, este sitio parece vacío.

-No lo subestimes, amigo, en cuanto menos te lo esperes te encontrarás a una horda de esos bichos babeando por ti. Literalmente -añadió Steven-.

-Bien chicos, pues entonces vamos en orden descendiente. Vamos a la planta más alta y vamos bajando, investigando cada planta, Son tres, pero al no ser muy grandes puede que no nos lleven demasiado tiempo. ¿Qué os parece?


A todos los chicos les pareció buena idea, así que nos fuimos a la tercera planta, que era la más alta. En aquella planta, a parte de algunos caminantes, la mayoría de ancianos, encontramos aparatos para hacer radiografías, que no nos eran demasiado útiles, teniendo en cuenta sobre todo que funcionaban con electricidad, y a aquellas alturas no teníamos ese lujo. Cogimos algunos instrumentos de medicina, como guantes, mascarillas, gasas, jeringuillas, y sólo nos faltaban las medicinas. Como bien supuse, debían de estar en el sótano, pues no había ni rastro de ellas en el resto de pisos, y por descarte debían de estar allí, o no estar, a lo mejor me equivocaba y no había nada. El sótano era un lugar de acceso privado, y la puerta, como era lógico, estaba atrancada. Teníamos que echarla abajo, lo que atraería a los pocos caminantes que se hallaban en el edificio, pero suficientes para volvernos vulnerables, mucho, ante ellos. Steven se ofreció a patear la puerta junto a mí. En teoría la fuerza de nuestra patada conjunta debía de servir para abrirla, pero no lo di todo por hecho. Al primer golpe cedió un poco, y con paciencia finalmente conseguimos echarla abajo. Entramos de uno en uno, por seguridad, y nos quedamos sorprendidos al ver lo pequeño que era aquel lugar, Una sola habitación llena de medicamentos, suficiente. Llenamos nuestras mochilas, y dejamos bastante en aquel lugar, pero no nos cabía nada más, aunque con lo que llevábamos era más que suficiente para un largo tiempo, al menos para varios meses:

-¡Chicos, todo listo! Vamos a salir del centro y llamamos al grupo de Junior, a ver cómo van en lo suyo .anuncié, con el fin de que todos se enterase de lo que había dicho-.

-Muy bien, ha sido tan fácil que podríamos ir a por gasolina ahora, si tuviésemos en nuestras manos la caravana -comentó Nick-.

-Humm, chavales, creo que Steven no está -dijo Marty-.

Miramos a todos os lados, esperando que estuviese agazapado mirando alguna cosa, pero definitivamente allí no estaba.Recordaba que había abierto la puerta con él, pero no le vi meterse a la sala con nosotros. Busqué el walkie y le llamé, pero ni rastro. Podía estar en problemas, así que salimos tan rápido como pudimos  de la sala, y nos organizamos para ir cada uno a una planta. Lo que nos encontramos justo al voltear y salir por la puerta del sótano fue una horda de zombies, eran demasiados, probablemente estuviesen allí el 90% de los caminantes del centro médico. Teníamos que pensar algo antes de que nos atacasen. Estaban hambrientos y deseosos de hacerse con nosotros, pero no se lo íbamos a poner tan fácil. Rebusqué en mi cinturón, donde llevaba todas mis armas, y por suerte tenía una granada. Recordaba que yo me había quedado con una y Tacii con otra por si estaba muy apurada. Era el momento de usarla. Les advertí a los chicos que debían de salir tan rápido como pudiesen, esquivando a los zombies, y cuando pasamos el peligro y los zombies nos seguían desesperadamente tiré la granada. Lo siguiente que oí fue un pitido agudo en mi oído. Me levanté, la onda expansiva me había derribado, aunque no fue sólo a mí, sino a todos. Me giré y vi que la mayoría de muertos se habían calcinado. No había salido mal del todo el plan, aunque seguíamos sin saber dónde estaba Steven. Oí voces a lo lejos, e intenté fijar mi vista borrosa para ver de quién se trataba:

-Siento haberme ido, chicos, pero tenía que coger mi mochila, que me la dejé el el segundo piso. Fui tan rápido como pude... ¿Qué ha pasado aquí? -era Steven, aunque no le veía muy bien-.

-Nada, que nos aburríamos y pensamos, "¿Por qué no tiramos una granada en nuestras malditas caras? ¿Será divertido!" -dijo Nick con tono sarcástico-.

-Simplemente que los zombies nos habían acorralado y no teníamos más escapatoria, pues nos seguían y los tendríamos que haber matado igualmente. Bueno, ahora que ya estamos todos, vamos fuera, a esperar a los demás.


Subimos al primer piso, y salimos. Agradecíamos el aire fresco que se respiraba, y esperamos pacientemente a que Junior y el resto volviesen. Les llamé por walkie y dijeron que se habían puesto justo en marcha, y que tardarían muy poco en llegar, unos cinco minutos. Miré el cielo y vi que estaba anocheciendo. Agradecí que hubiésemos acabado la misión tan pronto, aunque seguía preocupado por Tacii. Sintonicé su emisora y la llamé. No respondía. Lo hice varias veces más y no había señal. Algo malo la había pasado.







Espero que os haya gustado el capítulo, la verdad es que estos dos últimos días me he inspirado muchísimo para escribir esta historia, y el siguiente capítulo espero que sea tan bueno como en mi mente parece, que, bueno, por si no lo habíais deducido aún, será lo que Tacii hizo. Mucha acción, salseo, y puede que sea el último capítulo. ¿Le pasa algo a Tacii? ¿Muere? PRÓXIMAMENTE EN SUS MEJORES CINES (jajajajaja). Gracias por haber leído, dentro de bastante poco la continuación.









lunes, 6 de abril de 2015

Tornado of Souls: Cap.33: The Tempest





Todos habíamos llegado a los vehículos, y estábamos bien organizados. Recordaba que la última vez que nos habíamos desplazado todos juntos en coche éramos más y...En fin, aparté mis pensamientos negativos. Estaba agradecida de haber tenido por tanto tiempo un lugar tan seguro en el que vivir, sin la necesidad de estar constantemente desplazándonos. Lo echaría de menos, pero otras personas habían sufrido pérdidas mucho más grandes y habían sabido sobrellevarlas, así que, ¿por qué yo no? Iba en el coche con Pears, Junior, Slash y Nick, y en la caravana iban el resto, que se habían apañado bien para caber. Pears se puso a hablar para organizar el grupo mientras íbamos de camino a nuestro objetivo:

-Bueno, como ya habíamos dicho antes, hoy nos organizamos en el lugar en el que nos asentemos, descansamos y hacemos recuento, aunque no creo que sea necesario, dudo que si alguien sale o se pierde no lo sepamos. En fin, que en tres días tenemos que reunir suficientes recursos para nuestro viaje en barco hasta Canadá. Como no sé cuánto durará, y mejor que sobre a que falte, tenemos que asegurarnos de que cogemos suficientes cosas para todos. Creo que estaría bien que el primer día fuésemos a por medicinas y esas cosas, porque probablemente nos cueste más encontrarlas. Al día siguiente, alimentos, que también nos costará encontrarlos, pero menos, y el siguiente día cogemos armas, munición, y gasolina. En realidad, si por el camino yendo a por comida o medicamentos encontramos alguna gasolinera con gasolina para los coches, nos detendremos, pero nuestras prioridades serán esas. ¿Os parece bien?

-Sí, la verdad es que es un buen plan, pero, ¿qué pasa si no encontramos el día previsto lo que buscamos? -preguntó Junior-.

-Tendremos fe en que lo encontraremos, o sino nos las apañaremos para dejar un día o dos más para buscarlo, pero no nos podemos entretener mucho. No tenemos un lugar seguro en el que dormir, no nos podemos quedar a la intemperie por mucho tiempo.

-Oye Pears, yo había pensado algo... -dije, aún dándole vueltas a mi idea-. Algo para ahorrarnos tiempo.

-Soy todo oídos, bueno, somos. quiero decir.

-Había pensado que todo eso lo podíamos hacer entre todos en un solo día, y dedicar uno o dos días a buscar el barco, que yo creo que será lo más difícil. Yo me ofrezco para ir a buscar cualquiera de las tres cosas sola, no necesito ayuda.

-¡¿Estás loca?! -dijo Pears, sorprendido por mi idea-. Es un riesgo que no vamos a correr, no puedes ir tu sola. Para que me entiendas y no te hagas ideas equivocadas, no quiero decir que no tengas la capacidad por cualquier motivo de hacerlo, sino que cualquier persona sola es un peligro. Si nos secuestraron y amordazaron a Dave y a mí, que íbamos juntos, imagínate lo que te podrían hacer a ti. No correremos ese riego, lo haremos todo según lo planeado.

-Querrás decir según lo que tú has planeado, porque nadie ha dicho nada al respecto, simplemente nos hemos limitado a asentir y a decir que es buena idea. No creo que haya más peligro si una persona va sola, al contrario, no depende de nadie, y por lo tanto puede ir más rápido, más ágil, y de forma más sigilosa, sin levantar la sospecha de nadie, ni vivos ni muertos. Yo soy buena tiradora, sé defenderme sola, ¿necesito algo más? Esto no es una película de terror, sabemos lo que hay, ya no nos puede asustar, así que, ¿por qué me iba a asustar yo?

-No seas inmadura, Tacii, te lo he dicho antes y te lo vuelvo a decir. Sé que puedes hacerlo, pero correr el riesgo no es que me guste precisamente, porque, imagínate, caso hipotético, que te quedas atrapada en una sala con zombies y estás tú sola, con un brazo herido. ¿Quién te ayudaría? En ese caso nadie. Así que no seas tonta, es mejor ir despacio y con buena letra que ir deprisa y que luego no sirva de nada lo escrito.

-No te estoy pidiendo permiso, Pears, te estoy avisando, Lo voy a hacer por el bien del grupo, quieras o no, y no puedes hacer nada para hacerme cambiar de opinión...

-¡Cuando te pones así me dan ganas de darte una bofetada! Eres peor que una niña pequeña, que al final se sale con la suya, pero con otras consecuencias. Aquí lo que te estás jugando es tu vida, no es un caramelo que quieras o una muñeca. Haz lo que quieras, como bien has dicho, no puedo obligarte a hacer nada que tú no quieras, ni hacerte cambiar de opinión. Me parece muy bien -dijo Pears en tono sarcástico-.

El resto del camino hasta nuestra parada fue totalmente silencioso, De vez en cuando hablábamos con los de la caravana a través de los walkies, pero no era nada comparado con el silencio sepulcral que envolvía el ambiente. Me sentía culpable por aquello, había sido culpa de la discusión que había tenido con Pears, probablemente si no hubiese dicho nada no habría habido ningún problema, pero no me arrepentía de nada, tenía ganas de salir a explorar por mi cuenta. Recordaba cuando, antes del apocalipsis zombie, salía del trabajo de camarera y me iba a dar paseos yo sola, los necesitaba para reflexionar sobre mi vida y demás cosas que a veces no me dejaban dormir. Ahora también lo necesitaba. Notaba que las cosas desde que Doro y Jeff llegaron habían cambiado mucho, era como si nos hubiésemos vuelto más fríos los unos con los otros, como me pasaba con Dave.

Suspiré, y cerré los ojos, hasta que noté que el coche frenaba de golpe:

-Mierda... -dijo Pears-.

En ese momento abrí los ojos y vi una gran pila de coches en nuestro camino que no nos dejaban pasar. Y era un gran problema para nosotros, aún nos quedaba camino por recorrer:

-Oye amigo, ¿no hay otra carretera por la que podamos llegar? -preguntó Slash, algo desorientado, al igual que el resto-.

-Creo que no, pero voy a comprobarlo -Pears echó un vistazo al mapa, y al cabo de unos segundos volvió  levantar la mirada del trozo de papel-. Efectivamente, esta es la única carretera que nos lleva hasta la gasolinera que tenía señalada...Pero nos podemos desviar y buscar otra. Me conozco muy bien la zona, creo que podríamos ir a una zona de acampada que pilla de paso al puerto. Está lejos, y tardaremos bastante en llegar, pero no conozco más lugares seguros en los que pasar la noche, al menos con las amenazas que tenemos.

-Bueno, si no queda otra, vamos allá. Yo me encargo de decírselo a los de la caravana -comentó Nick, que había estado muy callado durante todo el trayecto-.

-Esto claramente nos va a retrasar, pero, en fin, no tenemos más remedio que ajustarnos a la situación...

Nos volvimos a subir al coche, y al cabo de 5 minutos volvimos a la carretera. Me quedé dormida un rato de puro aburrimiento que se respiraba en el ambiente. Me desperté con en sonido de un walkie, y por casualidad, era el mío:

-¿Sí?

-Hola Tacii, ¿qué tal van las cosas por ahí? -supuse que era Dave, aunque no estaba segura-.

-Bien, todo normal, sin ninguna incidencia ni nada que reseñar. ¿Y por ahí? ¿Que tal esta Ali?

-Por aquí hay un poco de jaleo porque Steven ha perdido sus baquetas de la suerte, y ha puesto todo patas arriba para encontrarlas, y la niña está bien, creo que es la única que duerme, la verdad es que la envidio.

-Ah, vale, me alegro...Oye, ¿pasa algo?

-No, nada, ¿por?

-Nada, olvídalo. Adiós -corté la comunicación-.


Me sentía muy extraña, algo pasaba...Volví a cerrar los ojos, y me despertó esta vez Junior, que me estaba dando en el hombro:

-Venga dormilona, que ya hemos legado.

-Iba a decir qué rápido, pero me he quedado dormida -me reí y miré al cielo-. Vaya, es de noche...¿tanto hemos tardado?

-Pues sí, un tiempo considerable -añadió Pears, que me sorprendió al hablarme-.

-Oh, pensaba que estabas enfadado conmigo...

-No estoy enfadado contigo, has tomado una decisión y me parece bien, lo de enfadarse es de niños pequeños. Venga, vayamos todos al camping a descansar, que mañana será un día duro.

-¿Vamos a hacer mañana entonces la búsqueda de todo?

-Sí Tacii, al final has ganado, pero sólo ha sido esta vez.


Cogimos las pocas cosas que llevábamos con nosotros que se habían salvado de la explosión e investigamos el territorio. Había algunos zombies dentro, pero estaban en muy mal estado, a penas podían mantenerse en pie. Hicimos una limpieza a fondo del camping y cuando acabamos nos reunimos todos en círculo, al rededor de una hoguera que alguien hizo. Pears, como líder de grupo y gran hablador, empezó a contar los planes oficiales para el día siguiente:

-Bueno chicos, ha habido un pequeño cambio de planes en cuanto a lo que íbamos a hacer estos tres días. He hablado con Tacii, y me ha convencido de que concentre nuestra búsqueda a un día. Lo he estado pensando y, si ella va sola a buscar una de las tres cosas, los demás nos las podemos apañar perfectamente para buscar el resto. ¿Qué os parece?

-Por una parte me parece bien, pero no me gusta que Tacii se vaya sola -dijo Steven-. ¿Y si la cogen los zombies?

-Ya lo hemos hablado, y he sido yo la que lo ha decidido. Estoy totalmente segura de ello.

-No, estás loca. ¿Sabes todo lo que te puede pasar si vas sola? -añadió Junior-.

-Que sí, que no me toméis por loca y relejad, que todo va a salir bien -suspiré-. Y si sale mal, pues otro gallo cantará, daños colaterales. Dejemos la discusión, que Pears aún no ha acabado, y tenemos que estar preparados y organizados para mañana-.

-Gracias. Como iba diciendo vamos a buscar alimentos, medicamentos y armas. Al ser la que va sola, Tacii tiene derecho a elegir qué quiere ir a buscar.

-Puedo ir a por las armas. Si me dejáis el coche os lo traeré lleno, os lo aseguro.

-Vale, pues queda la comida y los medicamentos. El resto nos organizaremos en tres grupos: dos salen y uno se queda cuidando a los pequeños. Somos nueve, pero con uno para cuidar a los pequeños es suficiente. Cuatro van a buscar comida y cuatro van a por los medicamentos. Bien... -se hizo un silencio ciertamente incómodo-. Vale. Se quedará Slash, que es fuerte y puede proteger a los niños. ¿Te parece bien?

-Me da igual, así que sí, me quedo con el puesto -respondió Slash-.

-Bien, pues Dave, Junior, Jeff y Doro irán a por comida y Nick, Marty, Steven y yo iremos a por los medicamentos. ¿Qué os parece? -todos asintieron mostrando estar de acuerdo con lo que Pears había dicho-. Bien, pues si no hay nadie en contra, vamos a organizar los turnos de vigilancia y descansaremos después de este largo día.


Se me pasó muy rápido la noche. no me había tocado hacer guardia, así que no había tenido que permanecer despierta en ningún momento. Aunque resultase extraño, había dormido muy bien, y me sentía preparada para enfrentarme a lo que fuese. Nos dividimos en los grupos que Pears había organizado el día anterior, y quedamos en que, como muy tarde, al día siguiente tendríamos que estar todos en este mismo sitio en el que ahora estábamos. Me dieron una gran cantidad de armas, y una pistola a la que le quedaban dos balas. Esperaba que una de ellas no fuese para quitarme la vida en caso de verme en apuros. Me prepare la mochila y me despedí de todos. Menos de Dave, algo raro pasaba con él, y no me inspiraba precisamente confianza, parecía no importarle que me fuese. Me asusté cuando Pears se acercó para despedirse de mí:

-Por favor, ten mucho cuidado, no quiero volver a perder a un ser querido...Primero a mi novia, y después a mi casi hermana -sonrió lastimosamente-. Ten cuidado, y si te ves en apuros o simplemente necesitas ayuda, no dudes en decírnoslo, y por favor, no hagas algo arriesgado, en estos tiempos el simple hecho de respirar ya lo es. Tenlo en mente, no seas temeraria, por favor -me dio un abrazo, como si no nos fuésemos a volver a ver nunca más-.

-Lo tendré en cuenta. Ten mucho cuidado tú también.

Después casi todos vinieron a darme un abrazo, tristes y preocupados por mi decisión, pero me sentía agradecida en el fondo de que a tanta gente le importase y me tuviese aprecio, lo que hacía que mereciese la pena salir a buscar algo que nos ayudaría a todos. Si moría, al menos lo haría con una sonrisa en la boca.





Espero que os haya gustado el capítulo, estos días me ha costado escribir bastante, no sé por qué, tal vez se trata de una dispersión mental severa producida por una de las peores enfermedades que existen en el mundo (no es perder una ranked en el Lol, es el amor xd). Gracias por haber leído, dentro de poco, el siguiente capítulo :3




Dave, Junior, Jeff, Doro, Nick, Marty,  Steven, Pears


sábado, 4 de abril de 2015

Unchain Portal-Cap.3: Skies on Fire





El agudo sonido del despertador hizo que me levantase de golpe, sobresaltada y a punto de experimentar un paro cardíaco. El día anterior me había quedado despierta demasiado tiempo, y había dormido muy poco. Aún estaba preocupada por lo que había pasado el día anterior, me solía el corte y la cabeza de pensar. Al parecer el Jefe tenía razón cuando nos decía que pensar era malo. Me puse el uniforme de "clasificadora de basura" y fui a cruzar el espejo, como todos los días, pero hoy no funcionaba. Algo iba mal. Le había dado varias veces a ver si reaccionaba, pero no había respuesta. Me asusté, ¿y si no podía ir al trabajo porque no funcionaba el portal? Me condenarían a una pena de muerte seguramente. Tenía que pensar algo rápido, antes de que se me agotasen las ideas, si es que no se habían acabado ya. Pulsaba todo el rato el botón, desesperdamente, pero no había respuesta. Me di por vencida y me senté en la cama, a pensar qué podía hacer, no me quedaba más remedio. De repente se encendió el micrófono:

-Bueno, bueno, al parecer lo que te dijimos no te sirvió de nada, ¿no? Te dejamos bien claro que debías de respetar las normas, pero no nos hiciste caso. Ayer te cambiamos de trabajo para reformarte, pero has empeorado, has desobedecido demasiadas veces seguidas a tus superiores, ¿Algo que decir?

-Yo...¿Qué he hecho?

-¡¿Crees que nos chupamos el dedo, eh, niñata?! No tenemos el registro de tú trabajo ayer desde las 6:35 hasta las 7:43. Una hora en la que no figura nada, una hora vacía. Y, casualidades de la vida, tu portal se sale de la ruta. ¿Dónde fuiste? Ten en cuenta que es cuestión de tiempo que sepamos todo a ciencia cierta, así que si nos dices la verdad ahora el castigo no será ta severo, aunque no te vas a librar de él. Ahora dime.

-Me corté ayer, y fui a la referencia de enfermería que figuraba.

-Ya, ya...Enfermería, ¿eh? En ese caso muéstrame el justificante de tu ausencia, y dame un buen razonamiento a por qué el recorrido del portal no figura en el mapa, porque el enfermería no fue transitado por nadie ayer. Y el sistema nunca falla.

-No sé -me debía de quedar pocas palabras, pues me empezaba a doler la cabeza-.

-¿No sabes? Me tomaré eso como que no me has dicho nada. Quedas condenada a la pena de muerte por incumplimiento de las normas, burla al sistema y mentira -se hizo el silencio, y sentí escalofríos-. No quería que esto acabase así, chiquilla, pero no te queda otra, nosotros, como máximos justos pretendíamos que te reformases y fueses una mujer útil y obediente, pero en esta sociedad los inútiles no van a ninguna parte, bueno, sí, al mismo al que tú vas a ir mañana. Tienes un día de vida, y como hagas algo más de lo que te puedas arrepentir, morirás de la manera más dolorosa posible -se cortó la comunicación, y mi auricular particular se apagó-.

Sentí la tentación de llorar, no sentía haber hecho algo malo, lo que el día anterior había hecho no era nada que fuese en contra de la ley. Había dicho la verdad, no entendía por qué iban a matarme. En fin, tampoco es que le tuviese mucho aprecio a la vida. Y en aquel momento mi cabeza empezó a maquinar un plan. Era ahora o nunca. Tenía que salir de aquel sitio, y sabía como intentarlo. No tenía nada que perder, porque iba a morir de todos modos, si lo intentaba al meno tenía alguna posibilidad de salir airosa de la situación. Tenía que hablar con el chico del día anterior, pero me iba a ser difícil, sólo podía ir a través del portal a mi trabajo. Vivía en un mundo en el que las cosas no salían nunca como uno quería, a no ser que las ambiciones de un ser humano se reduzcan a someterse gustosamente al sistema que otros implantan, ofreciéndose como si fuese una marioneta fácil de controlar, sin oponer resistencia alguna. Me metí dentro del portal, al menos pensaría algo fuera de aquel lugar que se me hacía tan angosto, la habitación. Estaba enfadada, no me podía crees que quisiesen imponerme un castigo de semejantes dimensiones por algo tan tonto, ni me podía imaginar qué pasaba si alguien hacía algo más grave de lo que yo había hecho. Tampoco me importaba ya, ¿qué más daba?  Golpeé con resignación el portal, y se empezó a volver loco. Cambiaba todo el rato de lugar, hasta que se estableció en uno. Casualidades de la vida, aquel lugar en el que se había quedado parado era la enfermería que había visitado el día anterior, dónde vi al primer hombre, y comprobé su existencia. Mi corazón empezó a latir a una gran velocidad, no me podía creer lo que acababa de suceder, me sentía agradecida a aquella coincidencia. Quería hablar con aquel hombre para hacer un plan y fugarnos, si era posible, Los dos odiábamos aquel inhóspito lugar, y deseábamos con todas nuestras fuerzas ver qué había más allá del trabajo: la oportunidad de tomar las decisiones propias, de tener derechos. Me metí en la sala, y para mi sorpresa no estaba, había otro "hombre" (aparentemente, aún estaba por confirmar) con piel morena, pelo corto en forma de cresta y cara de aburrimiento extremo. Al verme se sobresaltó y me dijo algo:

-¿Tú no eres la que apareció ayer por error aquí? Mi amigo me lo contó -me quedé anonadada al ver que hablaba y no movía los labios-. Ah, te preguntarás qué es esto que te permite escucharme, y tener infinitas palabras. Pues es un artilugio que cree yo un día que estaba aburrido.

-¿Me puedes dejar papel ? -me pasó un bloc de notas y le puse todo lo que había pasado por la mañana y lo que tenía pensado hacer-.

-Es un plan muy ambicioso, pero tan arriesgado como que puede funcionar -dijo el tipo-.

-Oye, ¿que fue del otro chico que estaba ayer aquí? -le escribí-.

-¿El moreno? -asentí-. Ah, es que en enfermería nos turnamos, por las mañanas estoy yo y por las tardes está él. De forma que, cuando yo estoy aquí el hace otro trabajo, que es el mismo que el mío por las tardes: programador informático. Puede que eso te ayude mucho en tu huida.

-¿Crees que se apuntaría? Quiero decir, necesito ayuda y me vendría muy bien la suya, y bueno, si tú quieres venir, ya sabes.

-No estaría mal, me gustaría volver a usar todo mi vocabulario con total libertad sin tener que llevar permanentemente este chisme. Vale, como supongo que tendrás que volver a tu trabajo o a tu habitación, vamos a aclarar lo que vamos a hacer. Te dijeron que mañana sufrirías la condena, pero hay tiempo...No se me ocurre nada -el tipo sonrió-. Ahora que me doy cuenta, eres como uno de los personajes de un juego que programé hace poco.

-Entendido -puse cara de situación para que aquella nota pareciese más a una conversación que a un simple papel-. Yo ya había pensado algo mientras hablabas: todos seguimos nuestra rutina normal hasta la noche, cuando, al acabar la jornada laboral, nos reunimos todos aquí, y buscamos una salida. Si no me equivoco los camiones de basura salen del edificio, así que, si no me equivoco, será muy fácil.

-No creo que sea tan difícil, tenemos chips que dan nuestra localización exacta, ellos siempre sabrán dónde estamos, y si nos intentamos escapar sin tener en cuenta esto probablemente no salga bien, de hecho, saldremos muy perjudicados.

-Vale, capto la idea. ¿Sabes dónde están esos chips?

-Sí, en la nuca.

-Perfecto. No nos vamos a tener que preocupar por ellos, nos los quitaremos. Dolerá, pero será sólo un poco. Todo perfecto, con algún vidrio de la basura nos vale, así que tenemos que estar allí cuanto antes en cuanto podamos. Nos quedaremos dentro de los camiones de basura hasta que salgan y entren otros con más basura, y libres.

-Me gusta como suena el plan. Bien, se lo diré a mi amigo, pero cuanta con nosotros, no nos vamos a echar atrás. Deseo salir de esta cárcel tanto como tú, porque el simple hecho de vivir en ella es una castigo perpetuo. Lo mejor es que te vayas ya, así lo preparas todo para la huida. Por la noche espéranos en la planta de reciclaje femenina, bueno, en la tuya. Nos vemos.

-Vale, encantada.

-Oye, antes de irte, tenemos que ponernos nombres en clave, y necesitaremos dos máquinas para hablar tanto como queramos todos. Lo de las máquinas lo solucionaré yo esta tarde, tengo tiempo de sobra.

-Me parece bien -ya me dolía la mano de escribir, era demasiado para tan poco tiempo, pero cada segundo era oro-. No sé, nunca me planteé tener un nombre...

-Mi amigo es Starboy, que es un nickname en el juego, y tú serás Dust. ¿Te parece bien?

-Sí, me parece estupendo. ¿Y el tuyo?

-Ah, sí, claro. Yo me llamo Emer en el juego, pero me gusta pensar que ese es mi nombre.

-Muy bien. Pues me voy ya. Luego nos vemos todos.

Dejé el bloc de notas en la mesa, el bolígrafo al lado y crucé el portal para volver a mi trabajo. Estaba muy nerviosa, deseaba iniciar el plan cuanto antes. Aquella emoción que me invadía era indescriptible, nunca había experimentado una sensación semejante. Si salia todo bien no había qué temer, pero no iba a ser tan fácil, lo sabía. De aquel lugar no era tan fácil salir, sino ya muchos lo habrían hecho antes. Pero nunca nadie ha salido de este lugar. Al menos vivo.






Espero que os haya gustado el capítulo, ya dije que serían cortos, pero ojo, que no lo son tanto, porque tienen muy poco diálogo. Gracias por haber leído, saludos a todos, y en especial a mi amigo Emer, que quería salir en la novela y ser malo. Pues no, ea, eres bueno :3

miércoles, 1 de abril de 2015

Superhuman-Cap.39: Shot in the Dark




************Narra Kim************


Después de lo que me había contado David estaba muy desconcertada, aún mi mente no podía asumir lo que me había pasado. Una cantidad considerable de personas han intentado matarme a lo largo de mi vida, y si alguna de esas personas era el asesino me iba a costar mucho encontrarlo, aunque no descartaba hacerlo, pues no iba a vivir con miedo para toda la vida, Fui a ver a los pequeños. Me quedé sorprendida al verlos, y al acordarme de que perdí la memoria justo después de dares a luz, lo cual fue una pena, un dolor que seguía en mi cabeza, persistente. Aunque David me hubiese dicho que no me convenía, tenía pensado empezar a entrenar en serio, quería ser una maestra del fuego lo antes posible, las cosas cada vez se estaban poniendo peor y las pocas buenas no parecían ir a favor mía. Miré los escritos que tenía de las anteriores clases con Randy, y pensé en irme al lugar en el que nos reuníamos todos, estaba oculto y podría practicar tranquila, Fui a salir por la puerta, cuando:

-¿Adónde vas? -me preguntó David-.

-Voy a hacer algunas cosas, después de estar inconsciente durante tiempo se acumulan las tareas, ¿por?

-Te recomiendo que no salgas, porque lo más probable es que esa persona que intentó herirte esté cerca nuestra y al ver que no ha salido bien lo volverá a intentar, y lo mejor es no tentar a la suerte...

-David, esto no es cosa de la suerte, créeme, yo nunca he tenido de eso y sigo viva. Además, tengo curiosidad por ver quién es el desgraciado o desgraciada que quiere matarme, así le saludo y le enseño de lo que es capaz el fuego.

-No seas temeraria Kim, hazme caso, por favor. Después de todo lo que hemos pasado nos merecemos un descanso o este lugar acabará con nosotros.

-Avantasia...Parece mentira que una cuidad con un nombre tan glorioso esté a punto de desplomarse...

-¿Te has vuelto loca? ¡Tampoco hace falta que quemes todo por esto que te ha pasado!

-No, idiota, no me refería a eso, quería decir que me parece muy raro que no hayan saltado chispas todavía entre "raros". Además, estoy segura de que Dave planea algo contra nosotros.

-Venga, relájate un rato, es lo mejor que puedes hacer ahora, luego me lo agradecerás. Y recuerda, Randy, Chris y James fueron a investigar, a hablar con Nikki, esperemos al menos a que vengan.

-Está bien, tú ganas, me quedaré mirando la tele, como si fuese un vegetal.


David y yo estuvimos un rato charlando de lo que había pasado en estos días, todo lo que me había perdido, Me sentía muy extraña, aún no me hacía a la idea, y no quería que me volviese a pasar, no iba a permitir que nadie se metiese en mi cabeza de nuevo. Recordé los viejos momentos en los que sólo era capaz de leer la mente, algo que ya no podía hacer sin saber por qué, aquellos dulces momentos en los que no tenía que pasar miedo porque alguien quisiese hacerse dueño de mi cabeza. Me aparté de mis pensamientos por un rato y me centré en mi siguiente plan.

***********Narra James************


Estaba siendo un día muy intenso, al menos para mí, y ya deseaba volver a casa a descansar, aunque no tenía muy seguro que fuese a estar tranquilo, pues mi hogar, por desgracia, se hallaba en el castillo gobernado por Dave. Tendría que aguantar sus incómodas preguntas, además de al resto de compañeros. Lo bueno era que también iba Chris, y si me las apañaba bien podría escaquearme y que el se llevase toda la bronca. Me integré en la conversación que Randy y Chris estaban teniendo:

-Bueno, vale, eso lo entiendo, pero no sabemos cuándo se metió esa persona en la cabeza de Kim. Pudo ser antes de que diese a luz, y se manifestase justo en ese momento. No vimos nada raro en aquel momento por la zona, vamos, que va a ser muy complicado que Nikki nos pueda decir algo que nos sirva de ayuda para encontrar al tipo que quiere acabar con ella -escuché decir a Chris-.

-Tengamos fe en que sacaremos algún dato que nos ayude con la investigación -contestó Randy-.

-A ver, a ver, que me parece que aquí hay cierta confusión. Esto no es CSI Randy.

-No, esto lo vamos a hacer no sólo por una amiga, sino porque puede que no sea sólo ella la que esté en peligro. Estoy casi seguro de que la persona que la ataca tiene fines mucho más grandes que ese.

-Ya, Randy, si tienes razón, pero no es tan fácil como tú lo dices, no es decir cuatro bobadas e ir a por el culpable. No es como en las series.

-Chicos, no discutáis, no merece la pena, nos alejará como grupo. Randy tiene razón, Chris, tenemos que ir con la mentalidad de que vamos a encontrar algo -dije al fin-.

-Podéis pensar lo que queráis, otra cosa es lo que realmente va a pasar. Y sabéis que es muy complicado dar con esa persona a la que buscamos, que ni siquiera sabemos si es una persona -respondió a mi comentario Chris-.

-Mejor será que sigamos en camino en silencio, por el bien de nuestra integridad física, entre otras cosas -dijo Randy, algo molesto por la conversación-.

El resto del camino fue silencio absoluto. De vez en cuando intercambiábamos alguna palabra, pero vacías, nada que mereciese la pena ser recordado. El camino se hizo eterno, pero al fin llegamos al bosque en el que se hallaba Nikki. No le veía desde la última vez que nos cruzamos en el pasillo del castillo, un año o así, y no me caía especialmente mal. Sabiendo que nos iba a ayudar y que ya había contribuido a la causa previamente, podíamos fiarnos de él. Chris era el que estaba liderando el grupo hasta el lugar en el que supuestamente vivía nuestro contacto, y me sentí aliviado al ver que no se había equivocado. Nos condujo hasta una cueva subterránea que estaba oculta por un banco. Chris lo movió, retiró las ramas de árboles que había sobre el agujero del suelo y se metió. Le seguimos, y no tardamos en dar con la figura de Nikki. Aquel lugar era demasiado pequeño, al menos para un ser humano, pero ahí estaba a la persona que buscábamos:

-Hola chicos, os estaba esperando -dijo Nikki, que estaba sentado, leyendo algún libro-.

-Vaya casualidad -dijo Chris, medio en broma-.

-Oye, tú me suenas -me dijo Nikki-. ¿Tú no estabas en el castillo con Dave y el resto?

-Sí, pero no era de los suyos, estaba allí por motivos ajenos -respondí, ciertamente aturdido por la pregunta-. Pero vayamos al grano, que el tiempo es oro, no podemos desperdiciarlo aquí, hablando como si no tuviésemos más cosas que hacer.

-Tienes razón James -contestó Chris-. Verás, Nikki, ¿recuerdas que te dije que Kim estaba en estado vegetativo? Pues ya ha salido, y al parecer alguien que se metió en su cabeza para acabar con ella fue el culpable de todo lo que la pasó. Veníamos a preguntarte si nos podías dar algo de información de esa persona, en caso de que sea un humano y no nos estemos enfrentando a algo más grande, claro.

-Podría intentarlo, pero no creo que la persona que lo haya hecho fuese tan incauta como para dejarse ver. Recuerdo que el poder que poseo no me deja ver más allá de lo visible, lo que los humanos podemos percibir con nuestros sentidos -Nikki se volvió a sentar y se quedó callado, con los ojos cerrados por un rato, hasta que al fin abrió los ojos-. Os tengo noticias, no sé si os ayudarán mucho, pero...

-¡¿Sabes ya quién fue?! -intervino Randy, algo emocionado-.

-No, aún es pronto para decir nada concluyente. Veréis, lo que mi mente me muestra no es nada 100% seguro. Pero al parecer tenéis algo de razón, he visto una sombra varias veces cerca de Kim, y en un futuro desaparecerá, no sé por qué circunstancias aún. Nada más puedo decir.

-Suficiente. Al menos ya sabemos más que antes, seamos positivos. Y, una pregunta, ¿en estos momentos a sombra está cerca de Kim?

-No puedo saberlo, el presente, al ser algo que pasa mientras hablamos, no puedo detectarlo, quiero decir, no puedo verlo en mi mente, lo que os he dicho es todo lo que he podido sacar,

-Está bien -respondió Randy-. Entonces gracias, vamos a buscar más pistas. Alguna de nosotros debería de ir a informar a David y a Kim de nuestros hallazgos, seguro que se sorprenden.

-Voy yo, Randy, que no tardo nada -dijo Chris-. Si entro en modo felino será cosa de 10 minutos.

Y Chris salió disparado, Habría preferido tener su poder en vez del que me había tocado.




***************Narra Dave***************


Las cosas iban bien, la gente se estaba sometiendo gustosamente a la ciudad de Avantasia. Mientras estaba planeando a qué bando atacar primero: a los raros o a los sin-poder. Era una gran tentación empezar por la gente que no tenía poder, pero si lo hacía al revés causaría más terror allá por dónde pasase, y quería ser un hombre grande. Necesitaba a todo el equipo junto para iniciar el ataque, lo que significaba organizar a los soldados, y también a su banda Megadeth. Pero el problema era que dos miembros, James y Chris, estaban casi siempre ausentes, y me estaba empezando a dar una mala sensación al respecto, De James ya tenía una idea de que no me podía fiar de él cuando regresó tan tarde de su entrenamiento, pero Chris me había decepcionado, de verdad pensaba que iba a serme leal y fiel, como una buena mascota. Probablemente estaba en lo cierto, pero no quería pensar mal, quería relajarme antes de la batalla. Estaría unas horas tranquilo, y después haría una reunión oficial con todos los nuestros para empezar la masacre cuanto antes. ¿Era así como se sentían los grandes conquistadores al ir a invadir un nuevo territorio? Me metí en mi habitación y recordé aquella nota que en una ocasión me enviaron en la que ponía que "Alguien sabía mi secreto". Tenía una ligera idea de a lo que se refería, pero intentaba ignorarlo, pues día a día me atormentaba. Alguien llamó a mi puerta, y, aunque me sobresalté, me mostré tranquilo, como siempre. Era CC:

-¿Qué quieres? -le pregunté, para incomodarle y que se fuese lo antes posible-.

-Venía a preguntar si sabía dónde están James y Chris, Llevan más de un día sin pasar por aquí, y pensé que tal vez su majestad sabía algo al respecto.

-No, no sé nada CC, pero esto ya está empezando a oler a chamusquina. Tenemos que atacar cuanto antes a los raros, pero no diremos nada a Chris ni a James, ¿entendido? Te encomiendo la tarea de engañarles, darles una fecha falsa para el ataque, y sacarles algo de información. Eres uno de mis hombres más fieles, uno ya no puede fiarse de cualquiera. ¿Y Chris Broderick?

-Está en el gimnasio. Somos los únicos del grupo aquí presentes.

-Me temo que después de todos los problemas que he tenido con todos estos memos voy a tener que buscar a más gente fuerte, o sino no vamos a poder hacer nada.

-Tiene toda la razón, señor Mustaine, deberíamos de buscar a más gente con cabeza.

-El problema es que no sabemos de quién nos podemos fiar y de quién no. No me apetece corre riesgos -respondí, resignado y preocupado-. De momento lo dejaré estar, suficientes soldados, pueden compensar la falta de líderes -alguien llamó a la puerta-. Adelante -lo que vi a continuación parecía una alucinación-. ¿Eres tú?

-Sí. ¿Creías que podías conmigo?

Era...




Espero que os haya gustado el capítulo, gracias por leer ^_^ Dentro de poco subiré un vídeo en el que podréis ver a la sensual Jane xD Bueno, no sensual, pero a´si al menos sabrá quién es la loca que escribe. ¡Hasta el próximo capítulo!