jueves, 30 de julio de 2015
Tornado of Souls-Cap.47: As Above, So Below
Fuimos a salir del centro médico, pero una gran cantidad de zombies se habían reunido en la entrada principal, así que teníamos que buscar otra manera de salir. Recordaba haber visto una salida antes, pero tuvimos que recorre toda la planta para poder encontrarla, y por suerte allí no había ni rastro de hordas. Nos dimos prisa en regresar al lugar en el que teníamos aparcados los coches, pero rápido nos dimos cuenta de que nos habíamos olvidado de algo muy importante:
-Oye, ¿cómo vamos a arrancar el coche? -le pregunté a Tommy, sabiendo cuál iba a ser la respuesta-.
-Pues arrancándolo, sabías conducir, ¿no? -me respondió, extrañado-.
-Ya, no me refería a eso, quiero decir que no tenemos las llaves.
-Oh, mierda... Ahora si que la hemos cagado, porque dudo que podamos hacer un puente.
-Como hagas un puente Pears nos mata, independientemente de lo que le pueda pasar o no al coche, ¿me explico? Dejémonos de tonterías, tenemos que buscar otra modo de ir, y me parece que ese va a ser andar.
-Tengo una idea, pero es un poco arriesgada.
-No me digas que vayamos corriendo porque te arreo con el hacha, e iba a ser por la parte afilada -Tommy se miró asustado, y yo sonreí para que supiese que estaba bromeando-.
-No, había pensado en que buscásemos otro coche, le hiciésemos un puente y lo usásemos para ir. Además, no nos tendríamos que preocupar por su estado.
-Es buena idea, pero, ¿cuál es la parte arriesgada?
-Buscar un coche y que tenga gasolina, y hacer un puente. No sé cómo se hacen -sonrió-.
-Ah, inocente criatura, yo sé, eso déjamelo a mí. Y bueno, en cuanto a lo de la gasolina, eso si que es un problema gordo, porque nos va a hacer perder mucho tiempo, en caso de que lleguemos a encontrar un vehículo que sea adecuado. ¿No sería mejor ir andando?
-Vamos a tardar una eternidad, e imagina que tenemos que salir por patas, no nos podemos permitir salir corriendo desde tanta distancia, nos acabaríamos cansando y los caminantes harían el resto, Podemos al menos intentarlo, no nos queda más remedio, ¿no?
-Puede que tengas razón. Bien, vamos a dejar de entretenernos y vamos a buscar nuestro coche.
Empezamos a caminar, y encontramos varios coches, que anteriormente habían pertenecido a personas que los habían cuidado muy bien, pues para estar los zombies presentes a penas tenían abolladuras, aunque en el caso de limpieza, como era obvio, no se podía decir lo mismo. Había algunos caminantes cerca, pero mientras Tommy se encargaba de ellos yo intentaba romper el cristal de uno de los coches, el que mejor pinta tenía. Con el hacha al final lo conseguí, aunque hice mucho ruido, tal vez demasiado. Me metí a toda prisa e hice el puente, tratando de recordar cómo se hacían, había perdido algo de práctica. Hice el puente, pero el coche no marchaba, y había comprobado que tuviese gasolina, debía de tratarse de la batería u otro problema parecido, una pena no haber tenido conocimientos de mecánica para haberlo podido arreglar, pensé que aguantaría mucho en caso de que tuviésemos que huir y abrirnos camino a través de los muertos vivientes. Tommy me empezó a llamar, y miré qué era lo que tanto le preocupaba. Una horda de unos 20 caminantes venía hacia nosotros, y a tantos no les podíamos hacer frente, y tampoco merecía la pena. Salí del coche y salimos corriendo hacia el hospital, aún tenía la esperanza que encontrásemos otra cosa antes de morirnos del asco caminando y sorteando zombies despistados.
Y nuestra solución apareció un poco avanzada en nuestro camino, encontramos una moto. Nunca había hecho un puente a una, pero pensé que sería igual que el de un coche, y no me equivocaba. Tenía gasolina, era nuestra oportunidad de oro para ir al hospital, además, aquel vehículo tenía más movilidad que un coche, pero nos hacía más vulnerables, era lo que había. Tommy se ofreció a conducirla, así que me tocaba ir detrás, agarrada como un mono para no ser carnada de zombies.
No era mi método de transporte favorito, antes del apocalipsis zombie quería una, pero teniendo en cuenta los riegos que eso conlleva en estos días prefería un coche blindado, o mejor, un barco blindado. Mientras Tommy conducía yo me encargaba de guiarle, y en varias ocasiones se me estuvo a punto de volar el mapa, lo que habría supuesto un problema más que grande, sobre todo a la vuelta.
Aparcamos la moto en un lugar alejado y escondido para que los zombies no empezasen a aporrearla o algún humano se la llevase. Estábamos muy cerca del hospital, lo veíamos a lo lejos, y en menos de 15 minutos estaríamos allí, aunque los sonidos que venían de aquel lugar era desconcertantes y siniestros. A medida que nos aproximábamos a nuestro objetivo, el sonido se hacía más claro, mucho más claro. Eran zombies, y como ya me había imaginado, parecían ser una horda bastante numerosa, y no me equivocaba:
-¿Qué hacemos ahora? -le pregunté a Tommy, esperado a que él tuviese alguna solución-.
-No tengo ni idea. No sé si podremos entrar por otra puerta, supongo que habrá una salida de emergencia o algo así, pero si nos encontramos de frente con todos los bichos, ni siquiera vamos a tener la oportunidad de llegar a entrar...Estoy sin ideas.
-Tirar una granada no va a ser una buena solución, ¿verdad?
-No, aunque la intención es buena. No sé qué pasará, pero no nos podemos arriesgar tanto, este sitio no me huele bien.
-No huele bien porque está lleno de cuerpos en estado de composición -intenté hacer una broma para relajar el ambiente-. Oye, ¿y si hacemos lo mismo de antes?
-Hemos hecho muchas cosas antes, siento ser tan tonto -sonrió, tímidamente-.
-Me refiero a cuando ha habido un señuelo que se ha llevado a los caminantes, que eras tú, mientras yo abría la puerta del centro médico. Pero ahora ninguno de los dos podemos ser el cebo, son demasiados como para jugárnosla.
-Tienes razón, lo podíamos hacer. Por la carretera hay una gran cantidad de coches, podemos activar la alarma de unos cuantos que estén relativamente lejos de los zombies, esperar a que vayan hacia el sonido y después nosotros entramos tranquilamente.
-Genial, vamos a buscar coches que nos sean útiles, cuanto antes lo hagamos más tiempo tendremos para buscar el bisturí.
Nos pusimos manos a la obra, animados, estábamos tan cerca de conseguirlo que a penas me lo creía. Me gustaba trabajar con Tommy, nos complementábamos muy bien, mezclando nuestras ideas salían buenos planes.
No tardamos en tener 3 coches listos, consideramos que esa cantidad era suficiente. Pusimos las alarmas en marcha y nos escondimos.
Al principio no venía ninguna criatura, pero tras esperar un rato, empezaron a llegar nuestros primeros acompañantes, que llevaban ventaja con respecto al resto de zombies que iban detrás, gimoteando y esperando encontrar algo de comida. Debían de ser unos 100, y parecían ser diferentes entre ellos, pero no lo tuvimos en cuenta, nuestro objetivo era entrar en el hospital. Las puertas eran automáticas, aunque por suerte todas tenían una forma de abrirlas y cerrarlas manualmente en caso de apagones (en la anterior vida). Las desbloqueamos y cerramos una vez estuvimos dentro pos nuestra seguridad. No sabíamos lo que había allí dentro, pero no queríamos tener que lidiar con ello y con la centena de zombies cabreados de el exterior, el simple hecho de pensarlo me daba escalofríos. Tommy se paró para mirar el directorio y comprobar dónde tenía que ir directamente para conseguir lo que buscaba, y por desgracia tenía que estar en el sótano...Odiaba aquellos lugares, eran el mito por excelencia del terror junto a los bosques a oscuras o las casas abandonadas. En el sótano nunca se encuentran cosas buenas, eras lugares terroríficos, y mi experiencia lo confirmaba. Tommy vio mi cara de desagrado:
-¿Ocurre algo?
-No, es que se puede decir que siempre que voy al sótano salgo peor de lo que entré. A ver, puede que esta vez no me pase nada, pero tengo el miedo que me brinda la incertidumbre.
-No tienes que tener miedo, no vas sola. Si vemos algo amenazante salimos por patas, no puedo arriesgar dos vidas por un cuchillito, y menos si una de esas vidas es la tuya, así que no te preocupes, no pienso ponerte en peligro.
-Oh, qué bonito -me dieron ganas de abrazarle, pero oí un sonido de fondo que me provocó tener que mirar en todas las direcciones varias veces para comprobar de dónde venía-. Me he vuelto una miedosa...
-No, te has vuelto cautelosa, y que yo recuerde te has quejado de que eras ciertamente temeraria. Enhorabuena, lo estás superando.
-Espero que sea eso -me reí, nerviosa-. Entonces, si vemos algo "feo" salimos tan rápido como podamos, ¿no?
-Efectivamente. Por si acaso entraré yo primero, y si me pasa algo, tú corre, ¿vale?
-¿Crees que te dejaré tirado? -me ofendía que pensase aquello-. Por favor, ni aunque fueses un caminante, hace falta mucho para pararme.
-Por favor, no merece la pena que te quedes para morir conmigo. Moriré feliz si veo que mi sacrificio ha servido para algo,..
-¿Podemos dejar de hablar de que vas a morir? Simplemente ten cuidado y ya está, antes de abrir una puerta siempre con la pistola apuntando al frente y cumpliendo cierto perímetro de seguridad, no pegad a la puerta como si fueses un chicle -Tommy se rió al oír mi símil-. Oye, no es gracioso, lo digo por tu bien.
-Está bien, gracias. Venga, vamos, cúbreme las espaldas cuando esté abriendo una puerta o revisando algo, ¿vale?
-Ni falta que hace decirlo. Estaré atenta, eso te lo puedo asegurar.
Seguimos avanzando, encontrándonos con algún zombie por los pasillos. A algunos los esquivábamos porque no los considerábamos una amenaza, pero a otros los ejecutábamos en silencio. Nos costó dar con las escaleras que llevaban a la planta baja (el sótano), que era el almacén del hospital. ¿Por qué el almacén de todas las tiendas estaba en el sótano? ¿Por que no en un ático perfectamente iluminado? Porque sino no tiene gracia, debía de ser aquella la razón, no lograba comprender. Se necesitaban llave para abrir la puerta, pero con un par de patadas se abrió, y comenzamos a descender de nuevo, había más escaleras por delante, aunque después de haber bajado la mitad notamos algo extraño en los pies: era agua. Al parecer debía de haber una inundación en el sótano, lo que nos faltaba:
-¡No me lo creo! -dijo Tommy, vencido-. Hemos llegado tan lejos para nada, me siento un inútil sin remedio...
-Eso no es cierto, si que hay algo que se puede hacer, podemos sumergirnos y buscar. Tendremos que andar con un poco más de cuidado, pero creo que lo conseguiremos.
-Ojalá fuese tan fácil, pero he visto a esas cosas meterse en el agua y no les pasaba nada, ¿quién no te dice que nos podamos encontrar a algún bicho bajo el agua, esperando su cena? Es entrar en la boca del lobo.
- Encontrar el bisturí es muy importante para ti, ¿verdad?
-Depende de a lo que te refieras, es importante para el trabajo, pero como te he dicho antes, no pienso arriesgar tanto para eso, si hubiese podido lo habría hecho, pero las cosas se han complicado mucho, y lo mejor que podemos hacer es actuar con cabeza y darnos la vuelta.
-No. Yo voy a buscarlo, tú quédate aquí a vigilar, si ves que pasa algo raro pega un grito y vengo tan rápido como pueda.
-¡¿Estás loca?! ¡No hagas eso! ¿Quieres suicidarte?
-Por supuesto que no, pero sé que tengo alguna oportunidad de conseguirlo, déjalo en mis manos. ¿Confías en mí?
-Sí, confío en ti, pero no de los zombies, ni de lo que pueda haber en general. Si solo fuese cuestión de fiarme de ti no habría ningún problema, pero hay muchas cosas que debemos de tener en cuenta. Si quieres hacerlo, hazlo, pero no voy a estar ahí para salvarte.
-¿Te has enfadado? -no me respondió-. Muy bien, adiós -me metí en el agua y seguí adelante si él-.
Cada vez se hacía más profundo, pero no tuve que sumergirme en ningún momento, aunque me movía con dificultad. Iba tan deprisa como mi cuerpo me permitía, con un ojo en lo que tenía delante y otro en mi nuca. El almacén era bastante amplio, pero no lo suficiente como para que me perdiese o no pudiese encontrar lo que iba buscando. Oí rudos delante mía, y preparé el hacha por si acaso, e hice bien, pues dos zombies se abalanzaron sobre mí con una agilidad extraordinaria. Al primero, el que iba más adelantado, le pude dar en el lugar exacto para aniquilarle al instante, pero la pica del hacha se había quedado atascada en la cabeza, lo que me complicaba las cosas mucho, demasiado. Di por perdida el hacha (por el momento) y busqué algo por el pasillo que pudiese utilizar como arma, pero el agua hacía que me fuese imposible, no se veía nada. Respiré, tenía que pensar algo mientras esquivaba al zombie, podía ser que si no me diese prisa más de ellos llegasen. Embestí al zombie contra la pared tan fuerte como pude, rompiéndole algunas costillas, lo que le detuvo y le hizo caer al suelo. Aproveché mi ventaja para patearle la cabeza hasta que le reventase, me sonaba muy bestia, pero no podía disparar para invitar a más zombies a la fiesta. Cuando acabé recuperé mi hacha y seguí adelante, no tenía tiempo que perder. No sabía si Tommy se estaba esperando o no, pero yo iba a conseguir lo que buscábamos, no me iba a rendir después de todo nuestro esfuerzo. A lo lejos vi varias cajas, y empecé a abrirlas. Abrí todas las que había, y encontré varios tipos de bisturíes, así que los cogí todos, no sabía cuál era el más "preciso", esperaba al menos haberlo hecho bien y no haberme dejado el que necesitábamos. Por si acaso seguí buscando, pero oí unos ruidos de fondo que no me gustaron nada, se trataban de algunos zombies, me superaban en número, así que ya había llegado la hora de volver, lo cual fue fácil, no me encontré ninguna sorpresa por el camino, aunque sentía un frío tremendo después de estar tan mojada, tenía calados hasta los huesos.
Llegué a las escaleras y vi que Tommy estaba allí, sentado, y tenía la linterna apagada, por lo que no me vio, o eso pensaba. Me acerqué y le golpeé con mi linterna:
-He vuelto, y ¿adivina qué? Sigo viva -había hecho un comentario demasiado duro, y pensaba que se enfadaría más, pero se levantó y me dio un abrazo-. Pues esto tampoco me lo esperaba -sonrió-.
-No estaba enfadado contigo, no quería que te pasase nada, eres lo que más me importa en el mundo y estaba muy preocupado, de verdad que no quiero que te pase nada...
-Jajajaja, si ya te dije que soy inmortal, que no es ta fácil matarme. Me topé con algunos zombies por ahí debajo, lo mejor es que nos vayamos ya que la misión está cumplida.
-¿Lo has encontrado?
-Espero que sí, he cogido varios, no sé si te servirán -los saqué de mi mochila y se los di-. ¿Qué te parece?
-Genial, hay un par que son perfectos, pero voy a coger todos, nos vana venir genial. Muchísimas gracias, y siento haber sido tan borde -me besó-.
-De nada, y yo también siento ser tan arriesgada, pero ya sabes, el que no arriesga no gana.
-A veces arriesgar e intentar ganar te lleva a la derrota de cabeza.
-Pero solo cuando todo está perdido. Venga, no te preocupes, vamos ya a buscar al resto, que tengo frío.
-Oh, espera -buscó en su mochila y sacó una manta-. Toma, al perecer no hice mal en traerla -me la dio-.
-¿De verdad? -asintió, y la cogí-. Muchas gracias -sonreí, al menos estaba recuperando mi temperatura corporal-.
Fuimos hacia las puertas por las que habíamos entrado, pero antes de llegar empezamos a oír sonidos de disparos. ¿Había algún humano más? Seguimos avanzando, esperando encontrar a aquella persona, pero no nos esperábamos lo siguiente que vimos: era un bot. Corrimos a escondernos, pero aquel monstruo ya nos había visto, así que lo único que nos quedaba era correr por nuestras vidas hasta despistarlo:
-¿A dónde vamos? -pregunté a Tommy, que tenía más idea de hospitales que yo-.
-No lo sé, este sitio es una caja de sorpresas. Tenemos que ir con mucho cuidado, si nos quedaos en un pasillo sin salida podemos darnos por muertos.
-Ya lo sé, por eso te preguntaba -miré hacia atrás, y vi que el bot se había sacado el lanzagranadas y nos estaba apuntando para disparar-.
Me tiré encima de Tommy, placándolo, y evitando que nos volasen en pedazos. Justo habíamos caído en un esquinazo, lo que nos concedió la gran ventaja de que el bot no sabía que estábamos allí, también desconocía si seguíamos vivos o no. Tiré de Tommy, y nos metimos por un pasillo que daba a varias habitaciones. Se me ocurrió la vieja táctica de "esconderse debajo de las camas", como hacían los criminales o los niños malvados que querían dar un buen susto a alguien. Nos quedamos en total silencio, esperando a una señal para poder salir de allí. ¿Qué pasaría si esa señal no aparecía? Que nos quedaríamos allí hasta que muriésemos.
Pasó un largo rato, como 20 minutos, y justo cuando íbamos a salir de nuestro escondite oí ruidos de fondo, como pasos, así que volvimos a nuestro sitio. El bot entró, arrasando con todo a su paso. Se quedó quieto, esperado a oír algo, y al cabo de unos 10 minutos se cansó y se fue. Salimos de nuestros escondites y tratamos de salir de aquel sitio haciendo el menor ruido posible. No tardamos en encontrar el camino por el que habíamos ido al sótano, lo seguimos al revés para salir. Cuando vimos las puertas sentí como si ya estuviésemos a salvo, los zombies se habían expandido un poco y esta vez podríamos salir tranquilamente, sin tener que distraerlos. Todo había salido bien, me sentía satisfecha de nuestra expedición, aunque lo di todo por ganado demasiado pronto. Mientras Tommy abría manualmente la puerta yo estaba cubriéndole las espaldas, y vi que no estábamos solos, el bot nos había encontrado. Me acerqué a él para que no atacase a Tommy mientras trabajaba en nuestra huida, pero de ningún modo nos íbamos a poder escapar de aquella criatura, nos seguiría hasta matarnos, tenía que adelantarme a sus planes. Saqué la escopeta y me alejé, de perdidos al río. Le hice un disparo limpio en la cabeza, lo que la aturdió, pero no lo suficiente como para poder hacer algo. Cambió su lanzagranadas por una ametralladora y disparó una ráfaga de balas que por poco me da, suerte que fui un poco más rápida. Mientras cargaba me puse detrás suya, intenté subirme, pero algo me llamó la atención, tenía la parte de atrás dañada, tal vez por la explosión que el mismo había causado. Vi algunas bolas naranjas por su cuerpo, y las disparé. No sabía si aquellas monstruosidades tenían sentimientos, pero aquello le dolió, y aproveché para pegarle un tiro el la cabeza, el cual pareció ser certero. Tommy parecía sorprendido:
-Enhorabuena, te lo has cargado. Y ahora, ¿nos vamos? Creo que ya es hora de regresar a casa.
-Sí, nos hemos ganado un buen descanso -vi algo que me llamó la atención en la mesa de recepción, era una película-. Mira, es "La niña del exorcista", ya tenemos algo que ver. ¿Quién dijo que el cine estaba de capa caída? -nos reímos-.
-No me creo que hayamos salido de una pieza de toda esta locura...Tengo que reconocer que ha sido gracias a ti, yo no habría llegado tan lejos. Creo que Pears estará contento de saber lo bien que lo has hecho.
-Ay, que me sonrojo -nos reímos-. Ha sido trabajo en equipo, no he sido yo sola, así que cambia eso por "Ha sido gracias a nuestra capacidad de ayudarnos y pensar buenos planes". Y ahora vamos a reunirnos con el resto, ha sido un día duro.
Esquivamos a los zombies, no queríamos que a aquellas alturas un disparo nos condenase. La moto seguía en el mismo sitio en el que la habíamos dejado nosotros, me sentía tan feliz de que todo hubiese salido bien...
Tardamos un poco más en volver, pues cumplí con mi palabra y la conseguí un juguete a Alison, un perrito de peluche con sonajero. Pears y los demás nos estaban esperando, y miré el reloj para ver si nos habíamos retrasado mucho, pero no, habíamos llegado a tiempo.
Wuooooooooooooooo, próximamente más salseo (o no, muauajajajaaaaaa). Gracias por haber leído, espero que os haya gustado el capítulo, y ya saben, seguiré con el especial. ¿Alguna sugerencia para lo venidero?
domingo, 26 de julio de 2015
Tornado of Souls-Cap.46: No More Regrets
Nos repartimos en dos coches, no éramos un grupo muy numeroso, seríamos unas 12 personas, pero había que pensar en dejar un espacio en el coche para transportar cosas, sino nuestra salida no habría merecido la pena. Saludamos a los compañeros de trabajo de Pears que iban a la misión, y nos metimos directamente en el coche. Miré el reloj por curiosidad, pero por suerte o habíamos llegado tarde, temía que pudiesen llamarle la atención a Pears por una tontería que ni siquiera había causado él. Estaba agotada, no había dormido a penas 2 horas, y sentía el cansancio, :
-Bueno, vamos allá -dijo Pears, que se había sentado en el sitio del copiloto-. ¿Sabes ir o necesitas que te dé indicaciones? -preguntó al piloto con el mapa en la mano-.
-No, gracias, yo vivía aquí y más o menos me apaño, pero no guardes ese mapa por si hay laguna carretera por la que no podamos pasar. Procuraré ir por carreteras poco frecuentadas para evitar encontrarnos con pilas de coches que nos corten el paso, pero no sé hasta que punto eso puede funcionar.
-Muy bien -Pears miró hacia atrás-. ¿Estáis listos?
-Pos supuesto, la duda ofende -respondió Tommy, que parecía estar lleno de energía-.
-Sí -dije, tratando de mantener mis ojos abiertos-.
-¿Te pasa algo? -preguntó Pears-. ¿Me estás haciendo ojitos o se te caen los párpados?
-Claramente lo primero, sabes que yo te amo incondicionalmente -nos reímos-.
-Te recomiendo que si estás muy cansada te eches una siesta, no tardaremos demasiado en llegar, pero algo es algo, ¿no? -asentí-.
-¿No os importa que me duerma? No quería decir nada, me daba un poco de corte quedarme aquí roque...
-Para nada, haz caso a Pears y echa una cabezadita -respondió Tommy-. Descansar es fundamental para rendir, sobre todo en este caso, que nos jugamos la vida.
-Vale -me estiré, dando un manotazo al otro tipo que tenía a mi lado-. Ups, lo siento -no dijo nada, parecía estar distraído-. Tommy, ¿te importa que me apoye en tu hombro? -bajé la voz-. Es que creo que si le doy otra vez a ese tío me va a echar del coche -Tommy se rió-.
-Claro, sin ningún problema, pero como se te caiga la baba te despierto -nos reímos-.
-¿Te canto una nana? -preguntó Pears, con sorna-.
-Calla, si no quieres que me suicide mejor no -cerré los ojos y no tardé en dormirme-.
*******************Narra Pears******************
Se respiraba la calma en el coche, no tuvimos por el momento ningún problema con las carreteras ni con grandes hordas de caminantes, el conductor estaba haciendo un trabajo magnífico, sin duda.
Estaba algo aburrido, y aproveché que Tacii estaba dormida para hablar con Tommy tranquilamente (y sin amenazas por parte de mi amiga-hermana por si me voy de la boca):
-Bueno, parece que al final tenía razón, ¿eh? -parecía extrañado cuando dije aquello-. Lo que te dije cuando estábamos en el barco.
-Ah, ya recuerdo -sonrió-. Me alegró que tuvieses razón, pero nunca me llegué a imaginar que podría salir bien, ¿la dijiste algo para convencerla?
-No, simplemente la dije que se comportase y que no huyese, que era de cobardes. Parece ser que fue una decisión totalmente suya.
-Eso espero. Bueno, ya llevamos un tiempo juntos, si no se ha cansado ya supongo que eso es bueno, ¿no? -nos reímos-.
-Por cierto, te voy a contar una cosa que ha pasado esta mañana, pero no se lo puedes decir a Tacii o me mata.
-Cuenta, tengo curiosidad. ¿Es algo malo?
-No, pero eso lo tendrás que juzgar tú. Es una chorrada, pero es gracioso, sólo lo cuento porque merece la pena que lo sepas, ella cree que es malo, pero está un poco equivocada. Verás, esta mañana, cuando he subido para decirte que nos teníamos que ir llegó Tacii, claro, le tenía que dar el bebé a Dave. Se asomó, pero lo que realmente estaba haciendo era espiarte.
-¿En serio? -se empezó a reír-.
-Pero tú callado, no la digas que te lo he contado... -dije, conteniendo la risa-.
-¿Por qué? Si es que no es nada malo, no creo que haya cometido un crimen, me siento halagado.
-Ya, pero a ella la da vergüenza reconocerlo, y te lo aseguro, ella es muy vergonzosa.
-Yo también, en parte lo entiendo -se volvió a reír-. ¿Qué se supone que debería de hacer al respecto?
-No lo sé, pero de esto ni una palabra. Sí, sé que soy pesado, pero Tacii me da mucho miedo. Una vez la asusté por llegar tarde a casa, y al día siguiente empezó a hacer ruidos siniestros, fui al baño a mear, y me dio un susto de muerte, estaba escondida en la ducha la muy bruja -nos reímos-.
-Jajajaja, cada vez me cae mejor -dijo, mirando a Tacii, que dormía, si parecía hasta inofensiva-. Tú también -sonrió-. Me alegro de haberme quedado cuando ella me lo propuso, sino no habría conocido a gente tan maja.
-Ni a gente que te hubiese intentado matar, pero vamos, que no tomaste una mala decisión. Por cierto, en caso de que nos tengamos que separar, cuida a Tacii, por favor. Ella es lo único que me queda...
-Por supuesto, antes de que a ella la pase algo tendrán que pasar por encima de mi cadáver, y espero que eso les cueste -se rió-.
El resto del camino siguió sospechosamente bien, no tuvimos que parar, y ningún enemigo a la vista, tanto vivo como muerto. Haría buenos comentarios al encargado sobre el conductor, estaba sorprendido por su profesionalidad, sí que se conocía aquel sitio al dedillo. Estaba alegre, todo pintaba bien, sólo nos quedaba esperar que lo que teníamos que buscar no estuviese ni muy lejos, ni en un lugar repleto de caminantes hambrientos. Le pedí a Tommy que fuese despertando a Tacii, pues ya nos íbamos a bajar, y teníamos que estar preparados. Habíamos pasado un mes sin tener que enfrentarnos a los zombies, ya era hora de continuar la lucha.
*****************Narra Tacii*******************
Tommy me despertó, y tuve tiempo de estirarme antes de que Pears nos metiese prisa a todos para bajar del vehículo. El otro coche venía justo detrás nuestra, e hizo lo mismo que el nuestro. Una vez que estuvimos todos reunidos, Pears se puso delante y empezó a hablar:
-Compañeros, quiero que recordéis lo indispensable en caso de emergencia: no gastar munición si no es necesario; usar armas con silenciador como primera opción en caso de que pueda serlo; si usamos armas de fuego, una vez efectuado el ruido salir del foco del mismo, así evitando el ataque de una horda mayor a la aniquilada; y, sobre todo, los ojos siempre a nuestro alrededor. Ah, lo olvidaba, trabajo en equipo siempre, si nos separamos nos vemos todos aquí antes de que caiga el sol, y nunca enfrentarnos contra enemigos superiores.
-¿Se refiere a esas máquinas de matar monstruosas que el gobierno creó para acabar con todo bicho viviente? -preguntó un hombre de edad media, que parecía tener un miedo tremendo-.
-Efectivamente, si veis a uno de esos seres, avisad por los walkies, informad de sus coordenadas, pero antes de nada, huid, Si os ven es "game over", así que no os emocionéis e intentéis matarlo, porque se necesitan armas de las que no disponemos para derribarles, ni siquiera creo que se les pueda matar.
He ido pensando por el camino, y por no encontrarnos con sorpresas he decidido que lo mejor para todos es ir en parejas o en tríos, así será más fácil no llamar la atención de los muertos -todos asentimos, al menos yo ya tenía con quién ir-.
-Entonces, nos vemos antes de que caga el sol aquí, ¿no? -le pregunté, quería estar totalmente segura de lo que había que hacer-.
-Eso es -se acercó a nosotros-. Por cierto, no puedo ir con vosotros, tengo que supervisar a los más novatos, los que nunca han pelado contra caminantes.
-¿Existe gente así? -no me creía que alguien siguiese vivo con el privilegio de no haber tenido que jugarse la vida-.
-Aunque parezca mentira, sí. Estuvimos practicando tiro unos cuantos días, y no desperdiciaban demasiadas balas, por eso les permití venir, hay otros que no puedo llevar por el riesgo que correrían... Por ejemplo, si yo supiese que Tommy o tú no os sabéis manejar con estas cosas no os habría dejado venir.
-Ya, si lo había entendido. ¿Confías e que siga teniendo buena puntería?
-Recuerdo cuando me dormía en el sofá viendo alguna película, y tú desde tu habitación me lanzabas algo, siempre acertabas. Por supuesto que confío en que tus habilidades sigan intactas, lo que me da miedo, pero me hace sentirme orgulloso también -Pears se rió y volvió a donde antes estaba-. Chicos, llegó la hora del reparto de armas. Un arma blanca, una de fuego y una walkie para cada uno. En cada pareja o trío habrá una de francotirador y otra más potente para emergencias, y una granada. Por cierto, aseguraros de tirar una granada en un lugar en el que no haya ni un humano, y recordad el perímetro de seguridad para que la onda expansiva no os reviente. Y ahora, creo que ya está todo listo.
Pears hizo el reparto de las armas, y tuvimos suerte de ser los primeros, cogí un hacha y una escopeta increíble. y Tommy escogió un cuchillo de montaña y el francotirador. En cuanto tuvimos todo organizado salimos hacia nuestro objetivo. Sacamos el mapa de Whitehorse, allí era donde estábamos, y miramos bien en que parte estábamos concretamente. Estábamos en Lewes Blv. y el hospital estaba justo cruzando la carretera, pero había que caminar un largo trecho en línea recta hasta nuestro objetivo, no podía quedar más alejado.
Lo bueno de nuestra posición era que todos los edificios estaban relativamente cerca, por lo que en caso de huido no lo tendríamos tan difícil al no estar dispersos. Había un centro médico bastante cerca, era nuestra primera opción para no tener que perder tanto tiempo y arriesgar tanto, pero si no lo encontrábamos iríamos al hospital. Señalamos el centro médico, que estaba en Second Avenue, lo que significaba que teníamos que ir en línea recta y nos los encontraríamos. Emprendimos marcha una vez estuvimos totalmente preparados, y teniendo claro a dónde íbamos, pero lo que yo no tenía muy claro era lo que iban a buscar:
-Oye Tom, ¿qué buscamos exactamente? Es por ayudarte, no por cotilla...
-Ah gracias. Verás, vamos a hacer una intervención quirúrgica a un paciente menor que padece un tumor cerebral. Imagino que esto puede parecerte una bobada, pero lo que busco es un bisturí preciso al 99%.
-Para nada, lo entiendo, que he estudiado veterinaria y sé algo de la cirugía, aunque sea en animales irracionales. Lo buscas lo más preciso posible para que las incisiones sean perfectas y no dañen el tejido del paciente, y así no parar sus funciones vitales.
-Me encanta que me entiendas -sonreí-. Bueno, vamos allá. La verdad, no echaba de menos ir a buscar problemas con nuestros amigos los no muertos.
-Nadie lo echa de menos, pero tenemos que enfrentarnos a ellos, es un hecho. ¿Echas de menos estar solo?
-Jajajaja, ni loco. No me gustaba estar solo porque no confiaba en lo que pudiese pasar luego. Me quedó, por así decirlo, un trauma cuando perdí a todo mi grupo cuando un zombie entró en nuestro refugio, que era la planta superior de un centro comercial. Nadie me había propuesto unirme a su grupo, y me he encontrado a bastante gente, pero a nadie como tú .me puse roja-.
-Oh, por favor, no digas cursilerías -se lo intenté decir en serio, pero no podía contener la sonrisa-.
-Perdón macho bravo -nos reímos-. Creo que deberíamos de adoptar una actitud más seria o se nos unirán unos cuantos caminantes en busca de fiesta.
-Estoy contigo, aunque me gusta reírme contigo, a la vuelta te va a tocar aguantarme, lo sabes, ¿no?
-Oh, qué sufrimiento -dijo, con sarcasmo-.
-Si vemos una juguetería, ¿podemos entrar? Si no es muy peligroso, claro...
-Desde luego. ¿Buscas algún regalo para tu pequeña?
-Sí, me da un poco de cosa no poder comprarla nada... Estoy deseando tener un trabajo de una vez por todas, así podré comprarla algún juguete.
-No te preocupes, seguro que te pondrán un trabajo pronto, aunque no hay problemas por el momento, ¿no?
-No, simplemente era eso... Oye, ¿está permitido coger cosas para uno mismo?
-Me parece que no, pero da igual, lo escondo y no se dan cuenta, no te preocupes, Alison no se queda sin juguete.
-Yo lo puedo llevar.
-Prometí a Pears que te vigilaría y te cuidaría, y bueno, aunque no se lo hubiese prometido lo habría hecho, pero quiero decir que es una razón de más para que no te arriesgues, déjame a mí, por favor.
-Bueno, como quieras...Gracias.
-De nada -sonrió, y seguimos caminando-.
Nos encontrábamos zombies que iban solos, lo que hizo muy fácil su ejecución, y además nos permitió llegar al centro médico antes de lo que habíamos previsto. La entrada estaba abarrotada de caminantes paseando. Me pareció lógico, eran una horda, y como tal iban juntos, y de casualidad pasaban justo por el lugar al que nos interesaba entrar. Le dije a Tommy que teníamos que buscar una forma de entrar que no causase un gran estruendo. Teníamos que llevar a los zombies un poco apartados del centro, lo justo para que el que hiciese el ruido distractor pudiese tomarles ventaja y poder entrar con el encargado de abrir la puerta. Yo era la que tenía que abrir la puerta, y Tommy hacía de señuelo. Tenía miedo de que le atrapasen, así que pensé rápido, y opté por la opción más fácil: romper los cristales, pero podrían entrar caminantes por el hueco, así que eché un vistazo a la cerradura cuando los zombies se habían alejado. Podía forzarla y entraríamos fácilmente. Siempre llevaba en mis bolsillos horquillas, a veces el pelo se me quedaba desperdigado y lo recogía para ir más cómoda, me alegraba de mi extraña manía. Forcé la cerradura e hice señas a Tommy para que viniese hacia mí. ya estaba todo hecho, al menos fuera del recinto. No hubo ningún percance, llegó sano y salvo y cerré la puerta antes de que los muertos pudiesen entrar.
No era un lugar muy grande, pero lo suficiente como para que dentro hubiese alguna que otra sorpresa. Sacamos unas linternas, la única luz que iluminaba a aquel sitio era la del Sol, y por desgracia no era suficiente como para sernos de utilidad.
Seguí al Tommy, él era el que sabía dónde encontrar el bisturí de precisión, así que mientras él revisaba las habitaciones yo enfocaba en todas direcciones a la vez que apuntaba con el arma para no estar a pecho descubierto si aparecía un caminante. No encontramos nada, después de revisar las instalaciones de arriba a abajo no encontramos ni el bisturí ni nada que se pareciese. Maldije nuestra suerte, habíamos perdido el tiempo viniendo aquí. No sabía si nos daría tiempo a ir al hospital, habíamos perdido mucho tiempo buscando en el hospital. Me llamó la atención que no nos topamos con ningún muerto viviente, ni tampoco con nadie muerto, por lo que los encargados de aquel lugar probablemente se habían ido cuando las cosas pintaban feas, e hicieron bien...
-¿Qué hacemos ahora? No puedo volver sin en bisturí, me matan...
-No te preocupes, Tommy, lo vamos a encontrar como que yo me llamo Tacii. Tengo una idea, tal vez no sirva, pero primero tengo que hablar con Pears -cogí el walkie y le llamé, y por suerte noté que respondía-.
-¿Sí? Aquí Pears, supervisión de la expedición. ¿Quien habla?
-Hola Pears, soy yo, Tacii. Te quería preguntar si podemos coger uno de los vehículos para ir al hospital. Está muy lejos, y lo que necesitamos es muy urgente...Por favor... -puse cara de pena, pero me sentí estúpida cuando me percaté de que no e estaba viendo, y Tommy se rió-.
-Os lo dejo con la condición de que vuelva igual que como te lo llevaste. Es un buen transporte, de los mejores coches de los que disponemos, así que por favor, cuidado.
-Te aseguro que volverá incluso mejor de lo que estaba en un principio, ¿vale?
-Está bien. ¿Habéis encontrado algo que merezca la pena destacar?
-No, todo está muy tranquilo, no hay a penas zombies por la calle, así que vamos muy bien, pero ya sabes que aún no hemos encontrado lo que buscábamos. ¿Y tú?
-Uno de los novatos se ha dado tal susto cuando le he preguntado si llevaba su arma de fuego que me ha intentado disparara, Suerte que si llevaba el seguro... Me he ido con los más torpes, y me arrepiento de haberlo hecho, no vana volver a salir hasta que no controlen sus nervios algo más. Recuérdamelo, por favor -se rió-. En fin, mucha suerte y cuídate, vamos a buscar munición y comida.
-Igualmente, un abrazo -cerré la comunicación con Pears-. Nos ha dejado, pero tenemos que cuidarlo.
-Genial, ¿a qué esperamos? Vamos allá, el el hospital tiene que haber lo que busco, sin lugar a dudas.
Sabía que el hospital era el lugar al que debíamos de haber ido desde un principio, pero tenía algo de esperanzas en poder librarnos, ¿Lo bueno? Por supuesto, Tommy encontraría lo que busca, pero, ¿lo malo? Seguro que no íbamos a estar solos, los hospitales eran lugar muy, muy peligrosos.
Y este el el primer capítulo del especial. No sé cuántos haré, entre 3-5, e intercalaré "Are you Dead Yet?", tuve una idea más o menos aceptable para la historia *que a lo mejor luego es hez de caballo, pero por el momento pinta bien* Gracias por haber leído, próximamente la muerte de alguien...O no...O sí... Muahahaa, qué divertido es ser escritora.
viernes, 24 de julio de 2015
Superhuman-Cap.43: A Necessary Evil
Tenía lo que creía que me iba a ser necesario en aquellas circunstancias. Salí corriendo hacia las casas de el resto del grupo, aunque al poco tiempo de haber emprendido la marcha me di cuenta de que era una tontería, ellos probablemente ya habrían salido y se encontrarían en la misma situación que yo. Pensé en ir a un lugar en el que me pudiesen encontrar, pero tal y como estaba la situación lo que me iba a ganar intentando llamar la atención era una muerte, concretamente la mía.
Se me ocurrió una idea, aunque no sabía si iba a serme útil o no, pensé en ir al bosque en el que me habían intentado matar, y donde Nikki estaba viviendo. Podía ser que al resto de la gente del grupo se le ocurriese lo mismo, o puede que no y me quedase más sola que la una hasta que me encontrase con alguien, en caso de tener esa suerte. Me habría gustado haberme encontrado con Jon, al menos él nos podía haber teletransportado hasta un lugar más seguro en poco tiempo.
El parque estaba un poco alejado, pero era lo mejor que se me había ocurrido como solución rápida, además, me iba a poder esconder de los radicales por un tiempo, hasta que las cosa se calmasen un poco. Durante mi travesía hasta aquel lugar me topé con un grupo de gente que parecía estar buscando el botín, es decir, a nosotros. Todo el mundo debía de estar así, si tan alta era la compensación que habían puesto por nuestras cabezas lo extraño era que no lo estuviese haciendo todo el mundo. Me oculté en unos arbustos y escuché lo que decían, tal vez me podía ser de utilidad:
-Entonces, ¿qué nos queda? -preguntó una de las mujeres del grupo, rubia y bajita-.
-No sé, hemos buscado por todas las zonas públicas, tendríamos que ir a sus casas... -respondió otra mujer, morena y de estatura media-.
-Es muy difícil encontrar a esa gente, estoy seguro de que estarán en movimiento todo el rato, así no vamos a hacer nada, ¿por qué no lo dejamos? -comentó el único hombre de grupo-.
-Porque nos darían mucho dinero si encontramos al menos a uno, y ya sabes que nos cuesta salir adelante... Así podríamos vivir bien -respondió la otra mujer morena del grupo-.
-Sé que tenemos muchos problemas económicos, pero me sabe muy mal que los tratemos de solucionarlos a costa de otras, aunque sean criminales... -respondió el chico-.
-Ya, Jason, pero por desgracia la vida funciona así, los pobres honrados son los que mueren todos los días...
Abandoné su conversación cuando vi que se acercaban a mi posición. Intenté ocultarme y seguí mi camino, dándole vueltas a lo que acaba de oír. La gente no nos buscaba por malicia, sino por necesidad, lo que hacía que se me encogiese el corazón, todos teníamos necesidades, y por desgracia la gran mayoría se satisfacían a través del dinero, pero por así decirlo, las cosas siempre habían sido así, no me sentía extrañada.
Al cabo de un largo rato andando y ocultándome de la gente, conseguí llegar al bosque el cual estaba plagado de gente, y probablemente la mayoría nos estuviesen buscando. Empecé a pensar que haber ido a aquel sitio no había sido una buena idea, pues podía llamar fácilmente la atención de aquellos individuos. No veía a mis compañeros, lo cual encontré lógico una vez llegué allí, era de uno de los sitios más peligrosos a los que acudir si estás en busca y captura y pagan por tu pescuezo. El corazón me empezó a latir frenéticamente cuando vi que un grupo de personas se acercaban a mí, pero por suerte sólo pasaban por mi lado. Suspiré aliviada, no creía poder seguir así mucho tiempo, tenía que encontrar algún sitio en el que ocultarme. Miré por todas partes en busca de una cara conocida, pero no había nadie...Me sentía perdida y sola, no sabía qué hacer, si iba por mi cuenta sería más difícil que me encontrasen, pero si lo hacían no habría nadie que me intentase salvar o al menos se diese cuenta de que yo no estaba. Triste, seguía avanzando, tenía esperanza de que no me había equivocado al ir al parque.
Me topé con un hombre que ocultaba su rostro, y giró su cabeza hacia mí. Aceleré el paso, pensé que me había reconocido y que daría el aviso para que todos viniesen a atraparme. Miré hacia atrás y el hombre me estaba siguiendo, así me empecé a corre, abriéndome paso entre todo el barullo de gente que había en aquel lugar. El extraño me alcanzó y me frenó, e intenté bajar la cabeza para que no me pudiese ver bien, pero me cogió del brazo y me apartó del barullo de gente. ¿Me iba a matar?
Cuando ya no había nadie cerca se quitó la capucha, y suspiré aliviada al ver que era Nikki:
-Siento haberte asustado, pero cuando te vi no esperé ni un segundo para ayudarte. Sé todo lo que ha pasado y la verdad, claro, por ello te voy a intentar ayudar, a ti y al resto si es posible.
-Qué alivio haber encontrado alguien familiar -suspiré, aliviada-. El resto no sé dónde están, intenté llamarlos, pero no teníamos línea, y no quise ir a buscarlos a sus casas, sabía que no habría sido la única que habría tenido esa idea, y decidí venir aquí.
-Hiciste bien, al menos sola no estarás. No te preocupes, tomaste una buena decisión, estoy seguro de que en el momento preciso todos os encontraréis de nuevo y podréis acabar con todo esto.
-Ojalá, aunque no tengo muchas esperanzas... Después de lo que pasamos cuando luchamos contra Dave, no me espero nada bueno en esa batalla...
-Espera -cerró los ojos y estuvo en silencio unos pocos segundos-. Vaya, Randy... Lo siento, de verdad, pero creo que deberías de seguir adelante, yo me apunto si quieres. Sois los únicos que tenéis la capacidad de parar a Till...
-Lo intentaría, pero esto no es como cuando peleé contra Dave, en aquel caso conocíamos sus puntos débiles y el poder que él tenía, pero de Till no sabemos nada, salvo que le gustan los instrumentos de tortura.
-Entiendo, pero hay que acabar con él antes de que él acabe con nosotros, ¿no crees? -asentí con cierta desgana-. Bueno, vamos a salir de aquí, creo que estaremos seguros en la cueva de Chris.
-A lo mejor él sabe dónde están el resto. Me gustaría reunirme con ellos y hablar sobre lo que ha pasado, sigo estando un poco desconcertada y desorientada, todo ha pasado tan deprisa que no me ha dado tiempo a reaccionar de una manera adecuada.
-Me imagino que no es fácil, ni mucho menos, pero hay que seguir adelante, no te derrumbes ahora, estamos muy cerca de conseguir ganar y de poder ser todos iguales. ¿Te puedo contar una cosa mientras vamos a buscar a Chris?
-Sí, claro -empezó a andar y yo le seguí-.
-Yo sólo quería tener un poder para poder ser como el bando de los guays. Los normales somos la basurilla, no pintamos nada en este sitio, la pelea es entre los que tienen poderes más o menos poderosos. Se ha producido una diferenciación muy clara en nuestra sociedad hoy en día, ya no somos todos iguales, ahora están los normales, los radicales y los rebeldes. Es una lástima que tengamos que pelear para poder estar todos al mismo nivel.
-Te entiendo, Nikki, vamos a hacer lo que esté en nuestras manos para que todo vuelva a la normalidad, pero no sé hasta que punto servirá de algo. Por eso quiero reunirme con el resto, tenemos que pensar una estrategia para poder hacer algo útil. Tenemos que pensar qué vamos a hacer y cuándo, solos no vamos a ningún sitio.
-Tienes razón. Vamos a darle un tiempo a que la situación se calme un poco, y mientras Chris intentará contactar con el resto, y cuando sea el momento preciso todos os volveréis a ver. Si el mundo es un pañuelo, por muy lejos que estés os volveréis a encontrar.
Continuamos el resto del camino en silencio, y me di cuenta que a medida que avanzábamos había menos gente, pero era de cajón, pues íbamos camino a una cueva, ¿quién se iba a imaginar que uno de los buscados se encontraba allí? Nadie, de hecho, poca gente conocería la existencia de aquellas cuevas, así me al llegar me sentí mucho más tranquila. Recordé la primera vez que fui a aquel lugar, cuando Chris me salvó de morir a manos de Till. No había nadie, supusimos que Chris había salido a hacer algo, así que me instalé:
-Entonces, ¿puedo quedarme aquí hasta que las cosas se calmen un poco?
-Claro, puedes quedarte todo el tiempo que quieras, la cueva es suficientemente grande para nosotros, una persona más ni siquiera se va a notar.
-Muy amable, gracias Nikki. Oye, ¿qué fue del tipo al que acompañabas, aquel que era tan bajito y tenía pinta de estar borracho?
-Oh, supongo que te referirás a Lars, porque más tipos así no me suenan. Bueno, era un tipo muy despistado, pero cumplió su parte de la promesa y me concedieron el poder, aunque si llego a saber que el que me lo estaba dando Till lo habría dejado estar, hubiese preferido ser normal y no tener cargo de conciencia por haber contribuido a su causa,
-No tienes que lamentarte, lo hecho, hecho está. Lo que ha conseguido ganar dando poderes ha sido una gran masa de gente transformada que le apoyará en cualquier decisión, como el nuestra busca y captura, pero tú no le vas a apoyar, ¿no?
-Por supuesto que no, ni aunque me ofreciesen el mundo, es un ser despreciable que se ha ganado la gente de una forma más que sucia. No te preocupes, Kim, yo siempre estaré a favor de los buenos, aunque una vez estuve en el bando de los malos.
-Estar en el bando de los malos, si no haces nada que te convierta en uno de ellos, no quiere decir que lo seas. Recuerdo que cuando te vi supe que eras buena gente, y que en un futuro nos podríamos aliar.
-Y así ha sido. Parece que la que tiene poderos de vidente eres tú -se rió-. Voy a echar un vistazo por la zona, a ver si hay algo de comer. ¿Tienes hambre?
-Después de todo lo que ha pasado quiero cerrar los ojos y olvidarme, pero gracias por ofrecérmelo.
Me eché un rato en un lado de la cueva, esperando a que todo aquello fuese una pesadilla y que todo volviese a la normalidad...Que Dave no hubiese sido mi hermano... Que mi familia falsa fuese la verdadera... Pero al instante abrí los ojos y vi que todo seguía igual. Vi a Nikki, que estaba leyendo algo, no quise molestarle con mis tonterías, así que me de la vuelta y dormí.
Me despertó el sonido de los truenos, fuera estaba lloviendo, y el la cueva hacía un frío tremendo. Nikki seguía allí, leyendo, parecía que ni siquiera se había movido:
-¿No tienes frío? -le pregunté, extrañada-.
-Sí, pero prefiero seguir leyendo y no entretenerme con pequeñeces.
-Espera, ¿tienes alguna cosa que pueda quemar que no te sirva para nada? -me acercó un libro que tenía a su lado-.
-Toma, este ya lo he leído, puedes usarlo para hacer una pequeña fogata, aunque eso llamará la atención a la gente y es bastante peligroso, aunque es mejor arriesgarse y no morir de frío.
-Tienes razón, mejor evito llamar la atención -prendí mis manos y me las acerqué a la cara para no congelarme-. ¿Y Chris? ¿Es normal que tarde tanto en venir?
-No, pero estará ocupado, supongo, dudo que le hayan atrapado.
-¿Y si le han cogido? ¿No hay ninguna forma de saberlo? ¡Tú puedes ver el futuro, inténtalo!
-Puedo intentarlo, pero no se puede ver lo que uno quiere siempre -cerró los ojos, y estuvimos un largo rato en silencio absoluto, hasta que los volvió a abrir-. No lo sé, mierda. Quédate aquí, voy a mirar si anda por aquí cerca, o preguntaré a alguien si han atrapado a alguien de los del grupo. Vendré tan rápido como pueda -se levantó, pero le detuve-.
-¡Espera! Yo también quiero ir.
-Es peligroso que vayas, mejor permanece aquí, a lo mejor Chris vuelve y se va a buscarnos .
-Le dejamos una nota, aunque si no ha llegado todavía en algo tiene que estar metido, y me imagino que en nada bueno tal y como están las cosas.
-Está bien, ven, pero por favor, no armes un escándalo.
-Por supuesto, estaré en total silencio, y me cubriré la cabeza con una capucha para que nadie me pueda ver la cara. Ah, había pensado en teñirme el pelo, así no me parecería tanto a "mí" cuando peleamos contra Dave y nos pillaron.
-Es buena idea, vamos antes de que se haga tarde y la oscuridad juegue en nuestra contra.
El trayecto hasta el parque se me hizo más largo que cuando íbamos a la cueva. No dije ni una sola palabra en todo el camino, aunque empecé a sentir algo de ansiedad y no veía con mucha claridad.
Al llegar al parque estuvimos un rato dando vueltas, intentando encontrara a Chris, pero ni rastro. Tendríamos que seguir buscando en otros sitios, pero de repente Nikki se detuvo a hablar con una señora que estaba allí sentada, tirando comida al suelo, esperando a que algún pajarito se la acercase:
-Muy buenas, señora, ¿la podría hacer una pregunta?
-Claro, joven, soy toda oídos -dijo la mujer, sonriendo-.
-Verá, ¿hay noticias sobre los chicos que están en busca y captura?
-¿Qué chicos? ¿Los que intentaron boicotear nuestro querido sistema?
-Sí, esos mismos -me acerqué levemente, el comentario de aquella mujer me dio ganas de quemarla viva, pero me contuve, tenía que disimular o firmaba mi sentencia de muerte-.
-No se sabe nada por desgracia. Esos gamberros estarán por ahí intentando hacer daño a más gente. Qué vergüenza, malditos criminales. Yo a su edad me dedicaba estudiar.
-Perdone, pero creo que se equivoca -me acerqué más, y la miré seriamente-. Puede que haya sido Till el que les ha engañado y en realidad esos "criminales" no lo son.
-Estás equivocada, jovencita, ellos nos han intentado sumir en el caos.
-¡¿Caos?! ¡¡¿¿CAOS??!! -empecé a sentir que me estaba calentando, y no era bueno, pero estaba demasiado enfadada-. ¿Usted no ha visto lo que pasa fuera de Avantasia? ¿No se da cuenta que aún queda gente que intenta luchar por sus derechos, que quieren recuperar lo que nos han quitado? -me empezó a arder la mano-.
-Eso no en cierto. Ellos son criminales, van matando a gente inocente y luego huyen, saben que han hecho algo malo.
-¡¿De verdad?! -me quité la capucha y empecé a arder, a lo que Nikki me miró y negó con la cabeza, aquello era lo que debía de haber evitado-.
-¡Tú eres uno de ellos! -le mujer se levantó y empezó a gritar-. ¡Aquí hay una traidora!
Un gran grupo de gente se acercó a mí, intentando atacarme o burlarme, y yo mientras estaba bloqueada, no sabía qué hacer ante aquella situación, había perdido el control, la furia me había dominado y me encontraba en una encrucijada. O huía y me perseguían hasta que alguien se cansase o los mataba. Suspiré, sólo tenía unos segundos para decidir antes de que ellos me matasen.
Espero que os haya gustado el capítulo, me he ganado un tick nervioso escribiéndolo. Gracias por haber leído, se avecina un especial de Tornado, y después subiré la novela de terror que medio-comencé el mes pasado.
miércoles, 22 de julio de 2015
Risk-Cap.31: Here Comes Trouble
Me levanté con unas ganas de vomitar tremendas. Salí corriendo de la tienda de campaña, pisando tanto a Jerry como a Layne. No sabía si les había molestado o ni siquiera si se habían despertado, buscaba desesperadamente un lugar en el que poder vomitar. A le lejos vi un cubo de basura, aquello sería suficiente. Al fin conseguí llegar y me sentía un poco mejor, pero seguía sintiéndome un poco débil y cansada. Volví a la tienda de campaña, y por suerte los chicos seguían durmiendo, aunque en cuento me tumbé Jerry abrió los ojos para preguntarme:
-¿Qué ocurre? No creas que no me he dado cuenta de que me has pasado por encima.
-Ah, lo siento, es que me encontraba muy mal y necesitaba desesperadamente vomitar, aunque sigo estando un poco revuelta, lo mejor es que me eche otra vez a dormir.
-Oye, ya llevas varios días encontrándote mal, creo que lo mejor será que vayamos a un médico o algo, que te miren a ver qué tienes.
-No es nada, es un resfriado, ya me ha pasado otras veces, no hay que tenerlo en cuenta, en menos de una semana ya habrá desaparecido.
-¿Y si es algo grave?
-Lo dudo, no creo que me esté muriendo, pero si quieres cuando regresemos a Los Ángeles voy al médico para que te quedes tranquilo, en caso de que siga estando igual, claro.
-Me parece una idea bastante sensata viniendo de ti. Bueno, pues échate a dormir otra vez, a ver si cuando te levantes estás mejor y podemos ir a la playa.
-Oh, me encantaría ir a la playa...
Cerré los ojos, y me imaginé la playa, la cálida brisa del mar, las olas meciéndome, el sonido de las olas rompiéndose... Así debía de ser el paraíso en mi opinión, sólo esperaba poder conocerlo aquel día, para ello tenía que encontrarme bien y en condiciones de ir.
Me levanté por los gritos de fuera, Estaba yo sola en la tienda, al parecer todos se habían despertado ya y estaban discutiendo acaloradamente, así que saqué la cabeza para oír sobre qué hablaban. A parecer no se ponían de acuerdo en qué desayudar. Salí de la tienda y les saludé, quería unirme:
-¡No! No sabes cocinar, tú mejor haz el fuego y yo improviso! -le dijo Mick a Jerry-.
-¿Cómo que no sé cocinar? Sabemos lo mismo, así que creo que da igual que cocina cualquiera de los dos. Layne y Sean han ido a por la comida, ¿qué más te da?
-Que sé que cocino mejor que tú. Admito que no soy un buen cocinero, pero tú eres tan malo que comer un plato tuyo da siete tipos diferente de enfermedades peligrosas y mortales.
-Lo dice el que una vez metió una pizza en el horno y no sabía que había que ponerle tiempo para que se hiciese...
-¡Vale! -me metí en su discusión-. Ninguno de los dos sabe cocinar, en eso Jerry tiene razón, así que yo creo que lo mejor es que los dos preparéis el fuego y hagáis la comida juntos. Cooperar es bueno.
-Lo haré, pero porque te aprecio y me caes bien, no por el memo de tu novio -me reí, aunque Jerry se quedó serio-. Que es broma, no eres memo, vamos a cocinar, a ver si nos sale un plato al menos en condiciones de poder ser comido y que no muramos en el intento.
-¿Necesitáis ayuda? -les pregunté-.
-No, no hace falta, gracias -respondió Mick, y Jerry se acercó-.
-¿Cómo te encuentras?
-Bien, ya no me siento revuelta, creo que ya estoy mejorando. ¿Sigue en pie el paseo a la playa?
-Por supuesto, y te estoy preparando una sorpresa para esta tarde-noche que estoy seguro que te va a
gustar mucho. Pero todo esto si te encuentras 100% segura de que estás bien.
-La duda ofende.
-¿Y yo? -preguntó Layne, que acababa de llegar-.
-A ti te voy a dar, pero con un palo untado en veneno, el más potente que haya.
-Vaya, cualquiera diría que no me quieres -se rió-. Bueno, me iré a llorar a la tienda de campaña, me siento solo.
-Ahorraré, y en tu cumpleaños te regalaré una rata, así tienes a uno como tú a tu lado y te sentirás comprendido.
-Pero yo al menos puedo tener a alguien como yo, no como tú, tan subnormales los seres humanos no existen -empecé a pensar que se iban a acabar matando-.
-Basta, dejad de atacaros, siempre estáis igual, y un poco vale, pero esto ya es demasiado. ¿No os da vergüenza que una persona más joven que vosotros os tenga que echar la bronca por vuestro comportamiento inmaduro?
-Tienes razón -comentó Layne, cabizbajo-. Si en realidad nos queremos mucho...
-Es cierto, somos como hermanos, mierda, hasta hemos dormido en la misma cama -comentó Jerry-.
-Hay cosas en esta vida que no me interesan saber, y lo que hicieseis en la intimidad es una de ellas -dije en broma-.
-Yo te cuento luego todos los detalles, con pelos y señales, ¿vale? -dijo Jerry, riéndose, y le golpeé en el brazo mientras le aterrorizaba con la mirada-.
Al final preparamos todos juntos el desayuno, y no hubo ni una sola pelea más, me alegraba de que se respirase calma, aunque fuese por un poco de tiempo. Cuando terminamos de desayunar nos fuimos todos a la playa y estuvimos bañándonos tanto tiempo que cuando nos quisimos dar cuenta ya era casi la hora de comer. Nunca había tenido la oportunidad de visitar la playa, y me quedé maravillada con aquel precioso paisaje, me sentía tan tranquila al admirar el ambiente. Había mucha gente, pero la belleza del paisaje eclipsaba a cualquier humano que hubiese, me hubiese gustado haber tomado una foto, pero no tenía cámara, una pena. Me empecé a sentir mal y fui a buscar el baño, intenté disimular para que no pensasen que estaba enferma, aunque parecía que lo estaba.
De camino al baño sentí como si algo no fuese bien. El baño estaba muy alejado de la playa, no tenía mucho sentido, pero con tal de ir al baño y poder vomitar me daba igual.
Al final di con él, y cuando acabé intenté abrir el cerrojo que había cerrado, pero no podía. Maldije para mis adentros, estando tan apartada de la gente no podría pedir ayuda a nadie, solo me quedaba esperar a que alguno de los chicos se diese cuenta de mi ausencia y viniesen en mi busca. No sabía que hacer en aquella situación, me sentía impotente y algo mareada. Comencé a golpear las paredes del baño, esperando a ver si cedían y poder salir de una forma "no tan convencional", pero para colmo había ido a parar al baño portátil más resistente.
Me desesperé después de haber estado esperando un buen rato, comencé a golpear las paredes y a gritar "socorro". No sabía si me estaban oyendo, pero no tenía más remedio, estaba tan cansada de esperar a un milagro que ya me daba igual todo, con tal de que alguien me encontrase si hacía falta me ponía a golpearme la cabeza contra el suelo.
Terminé sentándome, ya habría pasado como una hora y no había ni rastro de un ser humano. Por suerte, oí pasos cerca del baño y empecé a gritar como si en ello me fuese el alma, tratando de llamar la atención del hombre o mujer que pasaba por allí:
-¡Socorro! ¡Ayuda! -oí los pasos de aquella persona acercándose hasta mi posición-.
-¿Qué ha pasado? -me preguntó, parecía la voz de un hombre-.
-Me quedé encerrada en el baño, no sé por qué, es raro, pero necesito ayuda, llevo aquí una hora y estoy desesperada por salir,
-Vaya, qué cosas -el tono que utilizó no me gustó nada, y se me puso el pelo de punta-.
-¿Podría ayudarme, por favor? Le daré una compensación.
-En ese caso no me lo pienso dos veces -oí unos ruidos cerca del pomo de la puerta del baño, y se abrió al instante, a lo que yo me quedé muy extrañada, no entendía cómo podía haber sido tan fácil-.
-Muchas gracias, le debo una -fui a abrir la puerta, pero algo estaba haciendo fuerza al lado contrario-.
-No, no me debes una, me la vas a dar -abrió la puerta de golpe, haciendo que me precipitase directamente al suelo, y miré al hombre, que iba encapuchado, no me temía nada bueno-. Ven, te voy a llevar a un sitio más tranquilo.
Antes de poder levantarme el desconocido encapuchado me cogió del pelo y me arrastró hasta una callejuela desierta, me temía lo peor. Sabía que no tenía que salir, estaba en peligro si iba sola. Lo que no sabía era si aquello era cosa de Álex o había coincidido con otro criminal. Se dio la vuelta para hacer algo, aproveché para intentar ponerme de pie, pero me estaba mareando, tenía la vista borrosa. El tipo de acercó a mí para susurrarme algo, "No te librarás de mí", lo que me hizo pensar en que era cosa de Álex. Quería llorar, pero me contuve e intenté liberarme del criminal, que se había abalanzado hacia mí y me estaba intentando besar. Le di varias patadas, pero aquello no frenó su intento de violarme, y estuvo a punto de conseguirlo, pero la fortuna me sonrió. Vi a un grupo de policías corriendo hacia mi posición, y cogieron a tiempo a aquel desgraciado. Cerré los ojos, todo me daba vueltas, era como haber tomado drogas, pero sin la sensación de bienestar que te dan al principio. Vi a lo lejos a los chicos, que venían corriendo hacia mí:
-¿Qué ha pasado? -dijo Jerry, que era el primero que había llegado-.
-Que me han intentado violar...
-¡Malditos desgraciados! ¿Quién ha sido? ¡Que lo mato! -respondió, llenos de ira-.
-Unos policías se lo han llevado. Me gustaría saber quién era o qué pretendía, a parte de forzarme, pero no me encuentro bien, quiero descansar un poco.
-Lo importante es que estás bien, ¿no? ¿Te ha hecho algo?
-No, por suerte no le ha dado tiempo. ¿Cómo habéis encontrado dónde estaba?
-Verás, cuando nos dimos cuenta de que no estabas y tardabas mucho en venir te fuimos a buscar por toda la playa, pero no encontramos ni rastro tuyo, así que le pedimos ayuda a la policía local, y varios grupos te han estado buscando. Me alegro de haber llegado a tiempo, aunque habría preferido llegar antes...Lo siento.
-No tienes que lamentarte -le di un abrazo-.
-Mejor vamos a nuestro camping, necesitas comer y descansar un poco. Y si luego te encuentras mejor te enseño la sorpresa, ¿vale? -asentí, al menos ya podía ver con claridad-.
De camino al camping me pregunté muchas cosas acerca de lo que acababa de pasar. Quería saber quién había sido, cuáles eran sus intenciones, y una de mis dudas principales era, ¿por qué la policía no me había preguntado nada? Habían cogido al criminal y se lo habían llevado, normalmente antes de irse a comisaría con el criminal interrogan a las víctimas y elaboran una ficha. Era todo demasiado raro...
Espero que os haya gustado el capítulo, no estoy demasiado inspirada con Risk, pero con otras historias como Superhuman o Tornado sí, daré lo mejor de mí, lo prometo queridos lectores. Gracias por haber leído, próximamente Superhuman, y después haré un especial de Tornado
domingo, 19 de julio de 2015
Unchain Portal-Cap.6: Revolution
Starboy nos llevó hasta el lugar al que había ido a parar cuando se fue en el camión que recogió los escombros. Había una gran cantidad de basura, cosas que yo pensé que no nos servirían en un principio para nada, pero luego caí en la razón por la que nos había conducido hasta aquel rincón. Emer ya estaba buscando piezas, y yo mientras no sabía qué hacer. Tenía claro que Starboy nos había llevado hasta allí para fabricar nuestras propias armas, pero por desgracia yo no tenía ni la más mínima idea sobre el tema, así que me ofrecí a vigilar nuestro alrededor mientras ellos pensaban en lo que iban a crear. Sentía envidia sana por sus altos conocimientos en tecnología, con un poco de suerte nos salvarían la vida, y a mucha gente también.
Era muy extraño, no veía a nadie venir por ninguna parte, después de que nos hubiesen estado siguiendo desde hacía tiempo habían desaparecido, así que me mantuve atenta por si había cualquier indicio de que nos estuviesen observando para atraparnos en el momento exacto, en el que no tuviésemos oportunidad de huir. Los chicos seguían recolectando piezas, concentrados, y haciendo bocetos en unos papeles que llevaban consigo, supuse que estaban haciendo el esbozo de lo que serían las armas. No estaba segura, y tampoco sabía qué era lo que tenían en mente, pero esperaba que me sorprendiesen, y sobre todo, que saliese bien y no nos pillase, después de haber llegado tan lejos es ridículo. Advertí que algo se acercaba, oía pasos, tenía que tratarse de alguien que pasase por la zona. Se lo dije a Emer y Starboy, y rápidamente cogieron sus cachivaches y se ocultaron detrás de la gran montaña de basura, y yo me uní a ellos mientras trataba de oír si se estaban acercando o no.
Puede que se hubiese tratado de una paranoia mía, pues estuvimos un largo rato ocultos por los escombros y no veíamos a nadie por ninguna parte. Ellos ya habían empezado a hacer sus armas, así que salí de detrás del escondite para seguir vigilando y controlar si lo que había oído era cosa de mi imaginación o había sido real. Llamé a los chicos para decirles que no hacía falta que se siguiesen ocultando por el momento. Estaban concentrados y trabajando duro, me quedé impresionada al ver su talento.
Después de un largo rato, me sonó la tripa, y me di cuenta de que tenía hambre, y probablemente mis compañeros también estuviesen hambrientos:
-Chicos, ¿tenéis hambre? -les pregunté, intentando no molestarles mientras fabricaban las armas-.
-La verdad es que me muero por comer algo, pero no quería decir nada para que no perdiésemos tiempo, pero creo que antes de entrar necesitamos algo que nos alimente -comentó Emer desanimado-.
-Ya, tenéis razón, llevamos casi dos días sin comer ni beber nada, no es para nada bueno para la salud, necesitamos reponernos para que no puedan con nosotros fácilmente. Dejaremos por hoy lo de las armas y buscaremos algo de comer. ¿Os parece bien? -nos preguntó-.
-Sí, estoy desfallecido -respondió Emer-.
-Sí, es una buena idea.
Buscamos un lugar en el que guardar nuestros progresos y nos movimos en busca de alimentos, los necesitábamos desesperadamente. Emer estaba mirando hacia todos los lados, claramente deseaba encontrar algo que nos llenase el estómago, pero Starboy parecía distraído, no parecía muy centrado en nuestro objetivo. Quise preguntarle, pero algo dentro de mí me dijo que era mejor dejarlo estar, las cosas iban bien. Me acerqué a él, pero pareció que ni siquiera se dio cuenta, suspiré y me alejé, me sentía como una molestia.
Tras varias horas en busca de comida, no encontramos nada, pero habíamos dado con el camión de basura, puede que allí encontrásemos restos de comida. Nos metimos, estábamos desesperados, y por suerte encontramos ensaladas que estaban caducadas, aunque a nosotros la fecha nos daba igual, sólo necesitábamos algo que nos diese energía para movernos, y no parecía estar en mal estado, así que lo devoramos en total silencio, y cuando acabamos volvimos al vertedero donde habíamos dejado nuestras cosas, teníamos que descansar. Antes de llegar y dormirnos quise preguntar a los chicos qué haríamos y planear cuándo y cómo atacaríamos por si nos volvíamos a separar:
-No sé, deberíamos de hablarlo mañana, ahora estamos cansados -dijo Emer mientras bostezaba-.
-Es por tener todo claro, organizado y así no correr riesgos. Es muy probable que nos encuentren y nos intenten separar, por eso quiero que aclaremos los detalles de nuestro plan y no ir a lo loco o improvisar, estas cosas no funcionan con esa gente. ¿Mañana estarán las armas listas? -Starboy asintió, y Emer, con cierta inseguridad, asintió también-. Pues cuanto antes llevemos a cabo la misión antes acabará toda esta pesadilla y podremos vivir tranquilos y en libertad. Mañana, a mediodía, si las armas están listas, podemos empezar, ¿no?
-Por una parte no me parece bien porque no soy partidario de que se hagan las cosas deprisa y corriendo, sólo provoca que salga mal, pero por otra parte creo que es buena idea porque me aterra seguir viviendo así, como nos encuentren no vamos a tener oportunidad para escapar, y mucho menos de sobrevivir, así que creo que apoyo tu plan -se hizo el silencio, esperábamos la respuesta de Starboy, pero parecía que ni siquiera nos estaba prestando atención-. ¿Starboy?
-Oh, lo siento. Sí, es buena idea -y fueron las últimas palabras que escuchamos por su parte-.
Nos echamos a dormir, y empecé a imaginarme qué pasaría cuando intentásemos entrar, pero después se me vino a la cabeza el extraño comportamiento de Starboy. Me despertó una alarma que sonaba a una distancia considerablemente cerca a nuestra posición. Desperté a Starboy y a Emer, que en el mismo momento que les llamé la atención para que se levantasen se percataron del molesto ruido que procedía de un lugar desconocido. Nos levantamos y fuimos a recoger nuestras cosas a toda prisa, no sabíamos que auguraba aquel extraño sonido, y lo mejor era que nos alejásemos de él tan rápido como pudiésemos. Nos quedamos sorprendidos al ver que las armas ya estaba listas, era increíble, ¿quién había hecho aquello? No le dimos importancia, nuestra prioridad era irnos, así que corrimos en dirección al camión de basura, el cual usaríamos para entrar de nuevo en el edificio. Emer se ofreció a conducir hacia la salida que había tirado cuando nos escapamos. Mientras tanto yo me quedé con Starboy, y aproveché el momento para preguntarle cómo estaba:
-Oye, ¿te pasa algo? Desde ayer no dices nada, estás como ausente.
-No, estoy bien -parecía intranquilo-.
-Es mentira. No me he relacionado a penas, pero sé lo suficiente como para darme cuenta de que no estás diciendo la verdad, y no estás bien. Puedes contarme qué ocurre, puedes confiar en mi palabra. Nunca he tenido amigos hasta ahora, e intento conservarlos.
-Estoy bien, no te preocupes -me acerqué, esperando una respuesta, pero el agachó la cabeza-.
-Por favor, dime qué te pasa, ¿estás enfermo? -me empezaba a sentir mal yo también, pero no entendía la razón-.
-Está bien...Ayer me di cuenta de que teníamos muy pocas posibilidades de salir triunfantes, y que probablemente acabaríamos muriendo.
-Era algo que ya teníamos asumido desde un principio, ¿no? ¿Para qué vivir una vida vagando por las calles apocalípticas o estar encerrados siguiendo las órdenes de otros? No buscamos ninguna de esas cosas, y sinceramente, para vivir así yo prefiero morir.
-No digas eso, por favor...
-¿Por qué? Mira, si no quieres morir yo diré que os obligué a venir conmigo y así al menos os podréis librar de la muerte, aunque el castigo ya está fuera de mi alcance.
-¡Jamás! Mira, antes no me importaban demasiado las consecuencias de todo este plan, pero me he dad cuenta de que no quiero que m... -el camión dio un frenazo, y a los pocos segundos vimos a Emer asomarse, haciéndonos señas para que saliésemos rápido-. ¿Qué ocurre?
-Viene una legión de soldados, creo que lo mejor es que ns demos prisa y vayamos arriba del edificio, allí es donde están los más altos cargos, los jefes.
Salimos, sentía curiosidad por saber cuál era el problema de Starboy, pero la adrenalina hizo que me olvidase de aquello por el momento. Según salimos del camión ya nos habían rodeado:
-No os haremos daño, lo prometemos -dijo uno de los soldados, acercándose progresivamente-.
-Entonces, ¿por qué lleváis armas? -les pregunto Starboy, dando un paso adelante-.
-No las vamos a usar. Ahora entregaros y no pasará nada.
-¡Jamas! -dijo Emer mientras sacaba las armas, eran 3, una para cada uno, y me habían explicado su uso por la mañana, antes de venir-.
-¡No se atrevan a disparar o llamaremos a más refuerzos!
Lo dijo tarde, empezó la masacre. Ni siquiera les dio tiempo a atacarnos, nuestras armas eran mucho más rápidas y letales que las suyas. Algunos soldados lograron escapar para pedir ayuda, y aprovechamos el momento para ir hacia las escaleras y llevar a cabo el plan. Mataríamos a los altos cargos y utilizaríamos los altavoces para hablar con nuestra gente para liberarles.
Las escaleras me parecían eternas, no sabía si era porque verdaderamente eran eternas o los nervios me volvían a jugar una mala pasada.
Al fin llegamos, pero no había nadie, lo cual me pareció de lo más extraño. Aproveché y me acerqué al botón que permitía que se produjese una comunicación entre los superiores y las víctimas de aquel engaño. Le di al botón y empecé a hablar:
-Buenas, yo no soy el superior que siempre os amenaza para que trabajéis más o para penalizarlos por cosas insignificantes. Venimos a contaros la verdad de los hechos, este lugar es mentira, nos han estado engañando todo este tiempo para aprovecharse de nuestros servicios y tenernos bajo control en todo momento, hemos sido sus marionetas, pero ha llegado el momento de que cambiemos todo esto, demos paso a una revolución, salgamos a la calle, a un lugar superior, es nuestra solución.
Cerré la comunicación, ahora la gente estría extrañada, teníamos que ir a reunir a todos nuestros compañeros y salir de allí, pero de repente un gas empezó a salir de una tubería, y lo siguiente que pasó fue historia.
Desperté en una habitación, sentada en una silla, atada de pies y manos, y sujeta a la silla para que no pudiese irme de aquel lugar. Miré en todas las direcciones que me fueron posibles, pero no encontré nada que me diese pistas de qué había pasado o dónde me hallaba, sólo había una puerta y un espejo.
Mientras intentaba recordar qué era lo que había sucedido, una figura desconocida entró en la sala, y se aceró a mí, quedando justo en frente mía, a unos pocos pasos de distancia. Entonces empecé a sentir un dolor muy agudo en la cabeza, y oí un pitido que no tardó en detenerse, y entonces mi dolor de cabeza cesó:
-Buenas sujeto, yo soy el creador de todo esto -era un hombre algo viejo y con una cara muy siniestra-. Lo ha conseguirlo.
-¿Qué quiere decir? -esperaba que mis compañeros no hubiesen muerto-.
-Todo esto no real, como puede imaginar. La internamos en este lugar desde que nació para que creyese que esto era la realidad, y esperábamos comprobar si la curiosidad del ser humano le llevaría a cooperar con otros para conocer la realidad. Ha sido increíble, no pensamos que funcionaría, enhorabuena.
-Ah... -mi mente empezaba a dar vueltas-. Es decir, que todo lo que he vivido ha sido una mentira, ¿no? -el hombre asintió, orgulloso, y me dieron ganas de levantarme para matarlo-. Y, ¿qué ha pasado con mis compañeros?
-Sus compañeros no eran reales, eran robots. Siento que se haya enterado de todo esto de golpe, pero teníamos que realizar el experimento -sentí que empezaba a llorar-.
-¿Y qué pasará ahora?
-La llevamos a una sala para hacerla unas preguntas sobre el transcurso del experimento.
-Si no me queda otra... Entonces, ¿todo estaba programado?
-Por supuesto, con una precisión muy estricta, pero veo que ha merecido la pena, y ahora el resto de mis compañeros también lo vana ver, Por favor, permítame que la ponga estas esposas como medida preventiva.
-¿Por qué? No me iba a escapar, no tengo ningún sitio al que ir -algo me oía a chamusquina, no me pondría las esposas si no pensase que yo iba a intentar escaparme por alguna razón-. Le pido que no lo haga, no voy a escaparme.
-Es un protocolo, no podemos infligir las normas, va en contra de mis principios, de los tuyos y de los de los demás, ¿entiendes? Ahora guarda silencio hasta que lleguemos a la sala.
Le hice caso, no estaba segura de si lo que estaba ocurriendo fuese real, aunque lo parecía. Seguía impactada pensando en que todo lo que había vivido había sido una mentira, incluso mis amigos no eran reales, había vivido una vida forjada en mentiras y ya no sabía en qué creer. Llegamos a una sala, y el tipo abrió la puerta, pero en vez de ver a un montón de gente interesada en saber qué había pasado había una silla. Me empujó, me hizo sentarme en ella y me ató las manos, como antes. Le pregunté que qué estaba pasando, pero antes de que me diese cuenta había cerrado la puerta.
Estuve un rato dándole vueltas a aquella locura, no entendía qué estaba pasando, pero empecé a notar calor, mucho, y miré hacia abajo. La parte de abajo de la silla estaba prendida en llamas, y supuse que iba a morir. Al menos lo había intentado.
El dolor era insoportable, vi mis piernas bañadas en sangre, tenía quemaduras bastante serias, y el fuego no paraba de subir, no me quedaba mucho tiempo de vida, habría agradecido que no me hubiesen matado de una manera tan lenta y dolorosa. Cerré los ojos tan fuerte como pude, esperando a que todo acabase, ya no quedaba nada.
Oí un fuerte golpe, y seguidamente vi entrar a alguien a quien no puse reconocer, pero aquella persona me había salvado la vida, o lo había intentado, pues perdí el conocimiento.
Al despertar vi que Starboy estaba allí. ¿Era un humano o un robot? Después de todo lo que acababa de pasar no me creía la historia de aquel extraño hombre que había intentado acabar con mi vida:
-¿Cómo estás? -me preguntó Starboy, que parecía estar en perfectas condiciones-.
-Mal, me han intentado matar. Oye, ¿qué ha pasado?
-Nos rociaron un gas que nos durmió y nos intentaron convencer de que todo había sido una prueba para no sé qué estudio. Emer se marchó antes de que cayese el gas, vino a rescatarme con un gran grupo de gente, ¡habían oído tu mensaje y se habían revelado! Habían destrozado las instalaciones, y todos salían de aquel horrible lugar. Después de que me salvase fuimos a buscarte, sabíamos que te iban a contar la historia de que tú eras el sujeto de la prueba y nosotros robots, y que te intentarían matar como a mí. Me alegro de haberte salvado.
-Gracias... Entonces, ¿qué ha pasado con ese edificio?
-Ah, es cierto. Vamos a volarlo y así acabaremos con todo. ¿Qué te parece?
-Una gran idea. Y, ¿sabemos algo de los tipos que nos intentaron engañar?
-No he hablado de esto con nadie, sé lo mismo que tú. No conozco ni sus intenciones haciendo esto, pero supongo que esto será un misterio. Es mejor no saber algunas cosas, así se pueden crear mil teorías sobre ello, que es lo más interesante -me levanté, y salimos de aquella cárcel-.
-Bueno, ¿ya estás mejor?
-Ni te lo imaginas.
-No hemos muerto, a final a merecido la pena. Pero una duda, ¿de qué te diste cuenta? Me dio curiosidad por saberlo.
-Eh, mejor lo hablamos luego, no creo que sea momento -parecía incómodo-.
Ya habíamos salido cuando nos encontramos con una cantidad indecentes de soldados esperándonos a la salida para matarnos. Me acerqué a Starboy y le abracé, y él me imitó. No sabía que podía hacer aquello, ni siquiera sabía la existencia de aquella palabra hasta el momento en el que llevé a cabo la acción de dar un abrazo.
-Sólo quería decirte que me gustas -me susurró al oído Starboy, mientras esperábamos la lluvia de balas-.
Entonces sonó un ruido parecido al de una explosión. En realidad era un explosión. Una mujer en silla de ruedas apareció a lo lejos con una pistola un tanto extraña:
-Me alegro de conoceros al fin. Soy Leslee, y yo he estado con vosotros desde el principio -nos quedamos extrañados al oír aquello-. Sé que no me habéis visto, pero yo fui la que programó el portal para llevarla por "error" a conoceros. Yo hackeé las sistemas de varios de estos robots humanoides para que no os atacasen, aunque no puse con todos. Yo fui la que terminó vuestras armas con un robot que os había intentado atacar, cambié sus sistema. Sé que el mérito no es ni mucho menos mío, pero me alegro de haber colaborado para que todo esto saliese bien.
-¿Por qué no viniste tú con nosotros? -le preguntó Starboy-.
-Porque mi condición no me lo permitía, he estado desde que tengo memoria en una camilla, encerrada en una habitación en el sótano y siendo alimentada una vez al día. Me usaban para sacarme sangre para luego usarla en medicina, y no pude hacer nada más porque mis piernas nunca han podido moverse. No he podido crear nada para poder andar, mi debilidad física me lo impedía. Siento no haberos podido ayudar...
-No tienes que disculparte, al contrario, tú has sido la que ha hecho todo esto posible, se puede decir que has sido nuestro pegamento -la chica sonrió tímidamente cuando la dije aquello-.
-Chicos, vuestra revolución ha funcionado. Nuestros superiores, los que nos manejaban como marionetas, eran robots que algún humano mando crear. Se volvieron en nuestra contra, eran robots con ansias de poder, y así se crearon estas sociedades distópicas en las que hemos estado . Allí fuera hay más gente a la que podemos salvar.
-Creo que nuestra revolución no ha hecho nada más que empezar -dijo Starboy, sonriendo-.
¿Fin? En un principio sí. Espero que os haya gustado, ha sido una gran placer haber escrito esta novela corta, me ha gustado mucho y lo he pasado bastante bien, sobre todo con este último capítulo. Gracias por haber leído y por el apoyo que esta novela ha recibido, ¡gracias, de verdad!
viernes, 17 de julio de 2015
Tornado of Souls-Cap.45: Delirium
**********Un mes después*************
Después de tanto sufrimiento, al fin estaba consiguiendo superar lo de la pierna. Ya no necesitaba ir con muletas, aunque no había adquirido la movilidad completa de esta, pero estaba muy contenta con los resultados. Además el resto de cosas han ido considerablemente bien, Dave no había vuelto a hacer ninguna estupidez, y no habíamos discutido desde que me intentó matar en el hospital.
Respecto a mi rehabilitación, Gladis me dijo que para estar segura debía de estar al menos un mes más, así me recuperaría por completo y no me quedarían secuelas. La sensación de estar en un lugar equivocado ya no residía en mi mente, ya me estaba acostumbrando a aquel lugar, y empezaba a sentirme cómoda, aunque lo de fuera seguía igual.
Aquella mañana llevé a la pequeña con Dave, y aproveché para ir al hospital junto a Tommy, como todos los días. El trayecto se me hacía muy corto, siempre íbamos hablando y pasando un buen rato, ojalá que aquello fuese eterno, pero como todo lo bueno, en algún momento terminará. Llegamos, nos despedimos, y me fui a rehabilitación, e hice lo de siempre. Terminé relativamente pronto porque Gladis se tenía que ir, así que aproveché para ir a tomar algo al bar. Esperaba encontrarme con algún conocido, una de las cosas malas de aquella gran comunidad era que el grupo se estaba distanciando, hacía mucho tiempo que no veía a Slash, Steven, y al resto. Pasé cerca de un colegio, y me acordé Alison. Me sentía muy bien pensando que algún día ella podría ir a un colegio y estudiar mientras disfruta de su infancia, aunque para aquello faltaba bastante, la pequeña sólo tenía 1 mes. Noté que alguien me estaba llamando, pero por más que miraba por la calle no veía a nadie, hasta que me fijé en la verja que daba al patio del colegio, y allí vi a la pequeña Kinzie. Me acerqué con disimulo, puede que pensasen que tenía malas intenciones o algo parecido:
-¡Hola Tacii! ¿Qué tal? -Kinzie parecía estar muy feliz-.
-Muy bien, ¿y tú?
-También muy bien. ¿Has visto? -dijo, señalando el colegio-. Voy a un colegio, y hay niños con los que jugar, es muy chachi -sonreí al ver la inocente felicidad de la pequeña, daba gusto volver a ver cosas así-.
-Vaya, qué bien. ¿Hay muchos niños en el colegio?
-No tantos como el cole al que iba a antes de que los muertos nos quisiesen comer, pero me lo paso muy bien con ellos. ¿Y tu hijita? ¡Quiero ir a verla un día!
-Ah, Alison está muy bien, ha crecido mucho y también ríe sin parar -suspiré, satisfecha-. Me alegro mucho de que estés tan feliz. Oye, ¿con quién estás?
-Steven me "adoptó", y ahora vivo con él en una casa que está por aquí cerca. Me cuida muy bien, y me está enseñando a tocar la batería.
-Os lo tenéis que pasar genial, ¿eh? -Kinzie asintió sonriente-. Bueno, me voy, no quiero que los profesores te regañen. Dile a Steven que un día quiero tomarme algo con él.
-¿Y yo? -puso carita de pena-.
-Por supuesto, pero nos invitarás, ¿no?
-Jajaja, entonces no, que no tengo dinero todavía.
-Es broma, cuando quieras nos vamos a tomar algo Steven, tú y yo. Hasta otra -me di la vuelta y me despedí de Kinzie hasta que la dejé de ver-.
Me sentía muy feliz, las cosas iban muy bien a pesar de la amenaza vigente. Aunque no todo el mundo había tenido la suerte de encontrar un sitio como la comunidad en la que vivíamos, pues pocas esperanzas hay después de un año y pico después de que todo empezase. Mientras reflexionaba me topé con el bar, y entré. Cada vez que iba a un local de aquel estilo recordaba mi vida anterior como camarera y sonreía, tampoco había estado tan mal... Me llamó la atención una figura que me resultaba familiar. Me acerqué para comprobar quién era, y efectivamente le conocía, era Pears. Se sorprendió y alegró al verme, y me invitó a sentarme con él:
-Qué alegría verte -dijo Pears-. Hace tiempo que no nos sentamos a hablar como hacíamos antes, ¿eh? -asentí-. Desde que llegamos trabajo muy duro, y esta mañana me han dicho me me van a ascender a encargado de la seguridad del recinto y de las expediciones, que por cierto, mañana tengo una. No es que me haga especial ilusión salir fuera otra vez, pero esta vez corro menos riesgos.
-Vaya, enhorabuena, te lo has ganado -le di un codazo-. ¿Por qué dices que vas a corre menos riesgos?
-Porque esta gente no es mi familia. A ver, no quiero decir que les vaya a dejar morir, les defenderé como intenté hacer cuando estábamos ahí fuera, pero sé que esa gente va con un objetivo, que es buscar a más gente o recursos que nos puedan beneficiar, nosotros no teníamos más remedio.
-Ah, entiendo, quieres decir que ya no sientes tanta presión porque no es algo obligatorio, sino es algo opcional, y vais preparados, ¿no?
-Eso es. ¿Qué tal te va a ti? Veo que al menos lo de ka pierna lo llevas muy bien.
-Sí, hace poco que dejé las muletas, y ahora me apaño bien, aunque todavía no está curada del todo, pero lo bueno es que voy a recuperar mi movilidad en su totalidad.
-¿Nada más?
-Eres un poco cotilla, ¿no? -nos reímos-. El resto de cosas van bien, no he tenido ningún problema con Dave, así que he estado bastante tranquila. Oye, ¿has ligado?
-Por favor, qué clase de preguntas me haces -puso una expresión muy jocosa y nos empezamos a reír-. No, no he ligado, aún echo mucho de menos a Anne, y me acuerdo mucho de ella. Espero poder ir a ver su tumba y llevarla flores en un futuro no muy lejano...
-Yo te acompañaré, ¿vale? -sonreí-. Me imagino que la echas de menos, no eres el único, era mi mejor amiga, pero tienes que rehacer tu vida, vas a perder la oportunidad de conocer otras cosas que el futuro incierto guarda para ti. ¿No sientes curiosidad?
-Por el momento no, esperaré un tiempo, a ver qué pasa...
Estuvimos charlando otra rato más, hasta que miré el reloj y vi que tenía que volver a casa para recoger a Alison, y él se tenía que ir a trabajar. Me lo había pasado muy bien, echaba de menos hablar con Pears, como cuando vivíamos juntos. Sonreí, al parecer la ocasión lo merecía, ¿por qué no iba a sonreír siendo que todo iba bien? Los zombies ya no me resultaban un problema muy grande, a pesar de que lo eran, pues con el tiempo, según había estudiado y suponía, en algún momento se acabarían descomponiendo, ya que desde que mueren entran en ese estado de putrefacción tan característico, no iban a ser una excepción, aunque bueno, teniendo en cuenta que los muertos antes no se levantaban y ahora sí, podía ocurrir cualquier cosa con los caminantes. Habían mutado, ¿por qué no iban a aguantar a la acción bacteriana?
Llegué al edificio, fui arriba a por la pequeña y después me fui al piso. Doro no estaba, aunque no me extrañaba, casi nunca estaba, solo para dormir. Senté a la pequeña en un lado del sillón de tal modo que no se pudiese caer ya que aún no podía mantenerse erguida. La contemplé un rato y sonreí, a pesar de que la cosa entre Dave y yo no había funcionado la pequeña era una de las mejores cosas que me habían pasado en la vida. Recordaba que cuando me quedé embarazada estaba asustada porque no sabía cómo la iba a defender y si iba a ser una buena madre, pero aquellas ideas ya no asaltaban mi mente. Sabía que Alison también era feliz, sonreía mucho para ser tan pequeña, y nunca la veía alterada, estaba tan tranquila... La di su osito, y se puso a darle vueltas y a mirarlo con curiosidad. Mientras ella estaba entretenida me levanté en pantalón y me miré la pierna. Estaba muy bien, sin lugar a dudas, y aunque me iba a quedar una cicatriz ciertamente llamativa no me importaba porque me había recuperado, pero nunca lo habría podido hacer sola. Llamaron a la puerta, y fui a abrir. Era tan cómodo no tener que depender de las muletas para andar, parecía mentira que las hubiese aguantado. Era Tommy, me extraño que hubiese salido tan pronto:
-¿Pasa algo? -le dije, preocupada-.
-No, me han ofrecido la tarde libre a cambio de ir a buscar unos medicamentos que no tenemos y necesitamos en el hospital.
-Te la han jugado, ¿no? -asintió-.
-Tengo que ir a hablar con el encargado de las expediciones para salir cuanto antes, necesitamos los medicamentos ya.
-Si no me equivoco, el encargado ahora es Pears, que estará en el perímetro de seguridad de la zona, por aquí cerca. ¿Te acompaño?
-Claro, ¿y Alison?
-Ella también se viene, pero espera un momento, que voy a por su carrito, que ya pesa bastante.
Cuando ya estuve lista salimos en busca de Pears. Por suerte el edificio en el que residíamos estaba bastante cerca de la barrera, y allí era donde estaba mi amigo, rondando y vigilado que todo fuese bien. En menos de diez minutos ya estábamos allí, y divisé fácilmente a Pears, que estaba hablando con otros encargados de la seguridad del perímetro. Le llamé antes de llegar y le saludamos:
-Hola chicos, ¿pasa algo? -dijo Pears-.
-No, nada, es que en el hospital me han pedido que salga en una expedición en busca de unos medicamentos urgentes, y me dijeron que tenía que hablar contigo, y por cierto, tendría que ser la salida más próxima que vayáis a hacer.
-Ah, vale. Mañana por la mañana vamos a salir a rastrear una zona que no ha sido investigada aún, y seguro que hay alguna tienda de medicinas o algún hospital en el que puedas encontrar lo que buscas, Lo voy a hablar con mis muchachos, pero ten por seguro que sí puedes. Te voy a buscar pronto, sobre las 6.30, cuando ya esté todo claro, y vamos hacia los vehículos, saldremos de la ciudad a las 7.
-Entendido. ¿Tengo que llevar algún arma?
-No, nosotros llevamos todo el equipamiento necesario.
-Oye Pears, ¿puedo ir yo también? -le dije, poniendo cara de pena-.
-¿Estás loca? -respondió-. Si quieres puedes venir, pero como te dije aquella vez que fuiste tú sola y casi mueres, no seas inconsciente, ya sabes que aún no tienes la pierna en condiciones para jugártela.
-Pero esta vez no iría sola...
-Pero esta vez no estás físicamente en condiciones como para huir de una horda de caminantes, y ten en cuenta que es algo que seguro tengamos que hacer.
-¿Por qué quieres ir? -preguntó Tommy, desconcertado-.
-Porque quiero ayudaros, aún no tengo trabajo y me siento como una lacra... No daré problemas, lo prometo, dejaré a la pequeña con Dave.
-Ni con esas -respondió Pears-. ¡No ves que es por tu bien!
-Si quiero ir es porque sé que puedo. La otra vez iba sola, y esta vez no estoy sola, sé que puedo. Recuerda que yo era de los que mejor puntería tenía, os puedo cubrir en caso de que lo necesitemos. ¿Tus hombres manejan bien las armas?
-No, la mayoría son arquitectos, los que construyeron esta barrera, y el resto es gente que ha querido apuntarse al oficio, no he podido ver sus dotes manejando armas.
-Dudo que tengan mucha soltura,,,
-¡Está bien! -sonreí-. Puedes venir, pero por favor, con cuidado, mucho cuidado. Nunca vayas sola, siempre acompañada.
-No te preocupes, yo iré con ella todo el rato. No te vas a librar de mí, lo siento -comentó Tommy, riéndose-.
-Eso espero -sonreí-. Entonces puedo ir, ¿no?
-Que sí, no seas pesada. Id con mucho cuidado y no os separéis del grupo. Anotaré vuestros nombres para que figuren como que vais a salir también, por si pasa algo. La salida estaba programada hace unos pocos días, pero volveré a hablar con Ralph por si las moscas. Si hay alguna novedad o algún cambio, iré a comunicároslo, así que permaneced en vuestras casas, porque si no os encuentro va a ser un problema.
-Claro, al menos sé que no voy a salir, no tengo el cuerpo como para irme de fiesta -dije con ironía-. Nos vemos mañana -nos despedimos de Pears y volvimos a nuestros respectivos apartamentos-.
Me hubiese gustado haber invitado a Tommy a quedarse conmigo, pero me daba corte, me conformaría con estar con Alison. Preparé la ropa para la excursión, debía de ser cómoda y resistente. Estaba algo nerviosa, quería salir para hacer algo útil mientras me recuperaba por completo, pero no sabía si después de un mes sin haber hecho nada podría volver a ser la Tacii que era antes de llegar a aquel sitio, puede que me costase un poco adaptarme, pero esperaba que no fuese así en un principio.
Parte de la noche la pasé en vela pensando en qué podría salir mal y qué cosa no debería de hacer bajo ningún concepto, no quería terminar de matarme, la anterior vez me había salvado por la suerte de que Tommy me encontró, porque sino habría muerto y ahora sería otro caminante más.
Me despertaron unos golpes en la puerta. Doro estaba totalmente dormida, así que yo fui a abrir, no me quedaba más remedio. Era Pears:
-¿Ha pasado algo? -le pregunté, aún no me había saltado el despertador-.
-No, he venido para avisarte de que te preparases ya, tenemos que ser extremadamente puntuales.
-Siempre soy puntual, parece que no me conoces.
-Ya, pero en este caso es muy importante, y prefiero asegurarme. Voy a avisar ahora a Tommy, aprovecha y prepárate tú mientras tanto, y después recuerda llevar a Alison con Dave.
-No seas pesado, anda, que antes de que hayas llegado arriba para avisar a Tommy yo ya estaré lista.
-Permíteme que lo dudes, por muy rápida que seas a mí no me ganas -puso cara de desafío y se marchó-.
Fui corriendo a vestirme, quería demostrarle que estaba equivocado, y en un instante estuve lista. Cogí a la pequeña en brazos y subí las escaleras, que antes me parecían infernales y ahora insignificantes. Pears se sorprendió al verme, él me había ganado, pero yo a penas había tardado, no tenía nada que reprocharme. Llamé a la puerta, y noté que estaba abierta, así que me asomé para llamar a Dave. No había ni rastro de él, probablemente ni siquiera se hubiese levantado. Vi que Tommy se estaba poniendo la camiseta, y oí por detrás Pears reírse. Me volví y le miré totalmente seria, esperando a que me explicase el chiste:
-¿Qué mierda te ha picado? -le pregunté-.
-Eres una pervertida -sonrió y se empezó a reír de nuevo-.
- ¿Por qué? ¿Te has tomado algo? Si le pillas a alguien con droga tírala, no te la tomes.
-Que es broma, lo decía porque te he visto espiar a tu pobre novio mientras se vestía. ¿A que no me equivoco? -puede que tuviese razón, y me puse roja, pero lo negué-. Claro, claro.
-Eh, yo no estaba mirando nada, buscaba a Dave para darle a Alison.
-Pues si que debe de estar escondido, ¿eh?
-Oye Pears, te voy a dar, quedas advertido -le miré con odio y el se rió más-. Y, ¿cómo sabías que se estaba cambiando? Luego la pervertida soy yo.
-Lo sé porque me ha dicho, "Me cambio en el salón para no perder tiempo y salgo", pero también me lo acabas de confirmar tú. Que lo de pervertida te lo decía en broma...
-Ya, claro... No he violado su derecho a la intimidad, te conozco.
-Sé que no lo has hecho, pero bueno, es tu novio, tampoco pasa nada malo, no hace falta que te molestes.
-No estoy molesta, pero no se lo digas, ¿eh?
-Y dale, que no es nada malo, supongo que se sentirá alagado. ¿Por qué se iba a ofender?
-Pues no sé, a lo mejor le molesta que le haya "observado".
-Es normal que te guste mirarle, sales con él, por algo será.
-¿Te gusta a ti? -dije en tono jocoso-.
-Lo siento, pero mis preferencias sexuales no son precisamente esas. A ver, que pareces nueva, si sales con alguien es porque te atrae, o porque te pagan, pero tal y como están las cosas hoy en día, la última opción queda descartada. Querer ese tipo de cosas está entre las necesidades del ser humano, o lo que tú seas.
-Jajaja, qué idiota eres -si hubiese tenido las muletas le habría dado en la entrepierna, pero con amor-. ¿Sabes? Estas conversaciones me recuerdan a las que teníamos cuando vivíamos juntos y los zombies no existían...
-Ya, me alegro de que sigamos vivos y podamos seguir compartiendo buenos momentos -le di un abrazo, sentía como si fuese mi familiar más cercano, era como mi hermano-.
-No te libras de que te lo diga -dijo, susurrando mientras nos abrazábamos, y estuve a punto de ahogarle, como en los viejos tiempos, pero esperaba a que dijese alguna cosa bonita- te lo quieres tirar -me aparté de él mientras él se partía el pecho de la risa-.
-¡Eh! Qué soez eres, a una señorita no se le dicen esas cosas -me acerqué a la puerta de espaldas para no mirar, y llamé a Tommy, pero dijo que esperásemos un minuto, que iba a despertar a Dave, mierda-.
-No entiendo por qué te pones así, eres humana, y no es malo. Puede que haya empleado un término un poco malsonante, pero es que no pasa nada. ¿Te da vergüenza? -no respondí-. ¿Por qué?
-No me da vergüenza, yo soy bien macho -nos reímos-. Bueno, reconozco que sí me da un poco de vergüenza hablar de estas cosas con él. Y contigo, pero ni punto de comparación. No es el hecho de la confianza, confío plenamente en él, es que me da cosa...
-Tarde o temprano hablaréis de esas cosas, pero sólo es darle tiempo, pequeña Stacey.
-Te mato como me vuelvas a llamar así -se rió, y yo también-. Me preocupa mi actitud, me he "sensibilizado" desde que entramos aquí. Con Dave no me daba vergüenza, de hecho, una vez, cuando fuimos a buscar comida a una gasolinera nos metimos en un coche y...
-No sigas, por favor, no quiero tener pesadillas -me reí-. Además, dudo que te estés "sensibilizando", una persona no cambia así porque sí, puede que te cueste más ser "sensual" porque te gusta como están las cosas ahora y no quieres estropearlas. Es mejor llevar una buena base de números antes de empezar a operar.
-Qué bonita metáfora, pero no te pega nada. Puede que tengas razón. Oye, ¿qué está pasando ahí dentro, que no sale nadie? -abrí la puerta y vi que Tommy estaba esperando sentado en el sillón ya preparado a que Dave saliese de su habitación, y entré para preguntar-.¿Pasa algo?
-Dave está sacando una cuna para meter a Alison. Digo yo que, sabiendo que nos teníamos que ir hoy pronto y se tenía que quedar con la pequeña, podía haber sacado la cuna antes, pero en fin, cada uno tiene sus costumbres. Su gorila le está ayudando.
-¿Gorila? -dijo Pears, que se había asomado cual vieja carroñera-.
-Sí, el tipo que le vigila las 24 horas al día. Dijeron que hasta que no hiciese un gran progreso y superase las pruebas para confirmar que está bien no se lo iban a quitar, así que al menos solo no va a estar.
-Jajaja, igual surge el amor y todo -Dave al fin salía, y le di al bebé-. Bueno, nos vamos. Si tienes algún problema, como que tenga fiebre o notes algún síntoma raro ve al médico, ¿vale?
-Ya lo sé, no soy tonto -el gorila lo miró-. Perdón, quiero decir, gracias por el consejo, lo seguiré al pie de la letra.
Nos marchamos hacia los vehículos. Íbamos a llevar dos Todoterrenos y una moto que os guiase, según Pears había dicho. Por suerte nosotros íbamos con él, al menos estaríamos seguros. Salimos tan rápido como pudimos del edificio para ganar tiempo, pues habíamos perdido bastante esperando a que la bella durmiente se despertase:
-Las normas claras, ¿no? -asentimos, aunque no sabía a qué normas se refería Pears-. Me alegro, porque es importante que las cumplamos, o todo se irá a la mierda.
-¿Puedes decirlas un poco resumidas? -le pregunté-.
-Me imaginaba que ni las has visto. Son fáciles: no abrir fuego contra caminantes si se tratan de pequeños grupos o individuos aislados, sólo se dispara en caso de que nos superen en número considerablemente; si tenemos que separarnos vamos en parejas, haciendo así que nos sea más fácil buscar lo que sea sin llamar la atención de los zombies; si entras en contacto con un caminante o te muerde tienes que comunicarlo al resto tan pronto como puedas; y lo más importante, siempre estar atento, no quitar la vista de los que hay a tu alrededor, te puedes topar con una horda y no darte cuenta hasta que sea tarde para hacer nada. Eso es todo, y seguirlo garantiza la supervivencia a los muertos vivientes.
-Creo que de ahí algo se me va a olvidar con los nervios, así que lo reduciré todo a "Corre si ves que vienen muchos muertos" -Pears y Tommy se rieron-.
-No te preocupes, yo te recuero las que se te olviden -dijo Tommy, y le di un beso, a lo que Pears se empezó a reír, y le di un puñetazo en el brazo-.
-Eh, sin violencia, que yo me reía porque te he imaginado corriendo con miles de zombies detrás, y tú pensando "Va, que así sobreviviré".
-Eso es cruel, pedazo de mierda -le dije, con amor, sabía que no se reía de eso, mentía de pena-.
A lo lejos divisamos los coches, y entonces nos preparamos para nuestra aventura. Parecía mentira que después de haber estado tanto tiempo ahí fuera llamase a aquello "expedición", pues era lo que teníamos que hacer cuando no teníamos dónde refugiarnos para sobrevivir.
Espero que os haya gustado el capítulo, me he reído yo sola bastante escribiéndolo. Hacía tiempo que no metía humor en la novela, como en los primer capítulo. Gracias por haber leído, próximamente el final de Unchain Portal. Me llevará unos 2-3 días escribirlo, va a ser un poco larguillo. Saludos y rock on!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





