martes, 7 de julio de 2015
Superhuman-Cap.41: My witness, your victim
Había llegado el momento de la batalla. Ya estábamos todos en la casa de Randy, y estábamos preparándonos para comenzar. Randy había diseñado trajes especiales para nosotros, lo que me hizo recordar aquella ocasión en la que nos seleccionaron en el colegio para gente con poderes para hacer una misión que casi nos mata. Me acordé de mi hermana, a la que hacía aproximadamente 2 años que no veía, ni sabía qué había sido de ella. Tampoco sabía nada del resto de nuestros amigos, como Bruce, Sid o Lita. Fueron buenos tiempos, sin duda, y lo echaba de menos, pero los tiempos habían cambiado, y las cosas se habían tornado a negro parcialmente. Mire él traje que Randy me había dado, y me quedé sorprendida al verlo:
-Randy, ¿esto no es coincidencia, no? -era el mismo traje que llevé cuando él me entrenó siendo Murray-.
-Viniendo de mí, la pregunta ofende. Aquella vez diste lo mejor de ti, y sé que esta vez lo vas a hacer mejor, tengo fe en ti, más bien todos la tenemos.
-Recuerdo que la primera vez que vi el traje me encantó.
-¿Ya no te gusta?
-No me gusta lo que simboliza. En estos años, aunque parezca mentira, he madurado. Antes era muy alocada, me daba igual las consecuencias que mis actos tuviesen, simplemente vivía el momento, pero ahora intento hacer las cosas con cabeza, y sé que esta vez no voy a ir motivada a luchar. No me hace ilusión matar gente, aunque sea para salvar mi vida, y encima eso va a desencadenar una guerra muy gorda. ¿Qué futuro les espera a mis hijos?
-Precisamente vas a luchar para hacer justicia, y proporcionarles a tus hijos un futuro mejor, porque esto no va a aguantar mucho más, estoy seguro. Y vas a poder con ello.
-Sí, haz caso a Randy, sabemos que eres muy fuerte -comentó David-. Te protegeré, recuérdalo, pero no te tires a lo loco, que tampoco es que tenga un gran poder.
-Jajaja, ya lo sé, procuraré ir con cuidado, no voy a daros problemas.
Por turnos fuimos poniéndonos los trajes. No eran muy llamativos, era uno de los principales objetivos que tenían, pues era esencial pasar desapercibidos si el enemigo nos superaba en número, teníamos que hacer de la incertidumbre y de la oscuridad nuestras aliadas. Cuando ya estuvimos todos preparados, fuimos para allá, siendo teletransportados por Jon. Se me puso la carne de gallina al ver aquel lugar, aquel castillo al que hacía dos años había ido, y en el que casi nos matan.
Ya estábamos todos listos, repasamos el plan y nos deseamos suerte, aunque no íbamos a depender de ella. Suspiré y abrí la puerta. En un acto inconsciente por mi parte me ofrecí para ir en cabeza, sería una presa fácil, aunque ya daba igual arrepentirse, no iba a decir que no quería ir delante porque tenía miedo, no podía mostrar mi debilidad ni a amigos ni a enemigos. No había nadie cuando abrimos, me sentí algo más tranquila, aunque seguía en estado de alerta por si se habían dado cuenta de que estábamos allí. Como iba en cabeza empecé a atacarlos, y ellos llamaron a sus secuaces, estaba claro que no iba a ser tan fácil como creíamos. A lo lejos vimos gente acercándose a nosotros para atacarnos, pero por suerte nuestra coordinación nos permitió librarnos de una muerte segura. Randy atacaba con su poder de viento mientras James, con una ballesta le defendía. Jon se desenvolvía extremadamente bien en combate en contraste con lo mal que manejaba su poder de teletransporte.
Empecé a sentir nervios al ver que estaba viniendo una gran cantidad de enemigos, y entonces me concentré, lo iba a conseguir.
Me puse en cabeza y empecé a mover mis manos, transformándolas en fuego, y disparando misiles de fuego a nuestros enemigos. Miré a mi alrededor, lo teníamos todo controlado, parecía que íbamos a ganar. Esquivé el agua que me tiraron, y cree con mis manos un arco de fuego, disparando flechas de fuego a los que me habían intentado derribar. Era mi momento ahora, me salió fuego de la boca, y me abrí paso entre los soldados de Dave que habían sido quemados o estaban en shock del miedo. Suspiré, y me acordé de todos los que habían estado a mi lado. Seguimos el camino por el castillo, nos rodeaba el fuego, hasta que llegamos a una zona que se dividía en 3 caminos. James se señaló cuál iba hacia la habitación de Dave, y decidí ir por ese, tenía ganas de enfrentarme a él y demostrarle que no me iba a quedar impasible ante su comportamiento y sus planes. Me había quedado sola, pero no me importaba, había acordado quedar con el resto del grupo en la puerta de la habitación de James. Estaba centrada en mi misión, lo que iba a hacer y lo que iba a decir. No me encontré a nadie por el pasillo, era muy raro. ¿Era una encerrona y me estaban esperando para hacerme un ataque por sorpresa, se habían asustado o habían decidido dejar a Dave a solas porque era autosuficiente para ganarnos? No quise empezar a especular sobre lo que era realmente, así que me seguí mi camino.
Ya llevaba demasiado tiempo andando, probablemente me había perdido tenía un sentido de la orientación pésimo, pero no me iba a dar por vencida tan rápido. Oí una risa detrás mía mientras pensaba, y me di la vuelta, sobresaltada, esperando a que no fuese una encerrona.
Efectivamente, lo era. Una gran cantidad de soldados habían aparecido detrás mía, y aprovecharon la oportunidad que eso supuso para atacarme. Por suerte, me concentré lo suficiente como para conseguir canalizar el dolor a través de fuego, y todo mi cuerpo se envolvió en llamas. No sabía que podía hacer aquello, me sorprendí, al igual que el resto de la gente que me rodeaba. Los guerreros se estaban quemando, era como si llevase una capa de fuego. Se alejaron de mí, pero hubo alguien que no lo hizo. Al final había dado con él, era Dave:
-
Al fin has decidido venir a visitarme. Hace mucho tiempo que no nos vemos, ¿eh?
-Dicen que lo bueno se hace esperar -se miré con la cabeza alta-. Hará mucho tiempo que no nos vemos, pero no has cambiado nada.
-Tú tampoco. Que sepas más de tu poder no implica que me vayas a poder ganar fácilmente.
-No te preocupes, no busco ganar una batalla fácil, sino justa.
-Parece que la gatita tiene garras. ¿Crees que matándome vas a conseguir algo? No vas a recuperar a n...a tus padres.
-Lo sé, esto no lo hago por ellos, sino por un futuro sin guerra ,sin diferencias ni discriminación y sin ti. Estaría bien recuperarles también, pero con lo primero me conformo -Dave sonrió-.
-¿Sabes una cosa que tenemos en común? Nuestros poderes se debilitan por el agua. Curioso, ¿eh? Qué casualidad.
-Es lo único que tenemos en común, y sinceramente no me importa -empecé a arder-. Que empiece la batalla.
Dave se trasformó en arena, y yo en fuego. ¿Cómo iba a ganarle?, era imposible una lucha entre nosotros. Le lancé llamas, pero no le afectaban, y él me atacaba a mí, pero tampoco me afectaba. Me eché para atrás para hacerle una embestida, a ver si en forma de cañón le hacía algo, pero algo me entorpeció y me hizo caer. Miré hacia atrás, y era una mujer rubia con bastante mal aspecto.
-Oh, ¿no te lo dije? Ella es Catherine, aunque puedes llamarla Kat. Resiste a al dolor físico, ella ya está muerta -sonrió malévolamente-. Maquiavélico, ¿eh?
Kat se acercó hacia mí para cogerme, e intenté librarme de ella corriendo. No tenía escapatoria, mientras estaba pendiente de que aquella mujer no me cogiese, Dave me atacaba, y no podía concentrarme para luchar. Cada vez me sentía más débil, hasta que algo me golpeó en la cabeza.
Me levanté, y noté que tenía sangre seca en la nuca. Estaba mareada, pero al instante recordé lo que había pasado y lo que tenía que hacer. Dave había jugado sucio y había ganado, pero no iba a salirse con la suya. Salí corriendo, no sabía dónde tenía que ir, pero seguí a mi instinto, era lo único que podía hacer. Volví por donde había venido, la mayoría de soldados habían perecido en el combate. Me sorprendí al ver lo que habíamos llegado a hacer, nos superaban en número de pasada y aún así los habíamos hecho frente y les habíamos ganado, aunque la batalla aún no estaba acabada.
Me metí por el pasillo del medio y seguí andando todo recto, Hice bien en haber ido en aquella dirección, pues Dave estaba allí, frente a David y Randy, que habían ido juntos.
David había sido derribado, pero notaba como respiraba. Estaba muy preocupada, y quería ir a ver cómo estaba, pero tenía que ir con cautela, probablemente tuviese algún plan para mí. Cuando vi que Dave se entretenía buscando algo en su bolsillo salí para pillarle por sorpresa:
-¿Creías que nos ibas a ganar tan fácilmente? -le dije, mientras me acercaba a Randy, que estaba de pie, mirándome fijamente-.
-Sabía que ibas a venir, quería hacer tu muerte más bonita, más "espectacular" -me fijé en que tenía algo redondo y metálico en su mano-. ¿Últimas palabras?
-Las tuyas, ¿no? -no sabía lo que tenía planeado hacer-.
Entonces todo ocurrió demasiado deprisa. Tiró la bola metálica que tenía en la mano en mi dirección, y no supe cómo reaccionar. Randy me apartó de un fuerte golpe, y la bola le dio a él. Explotó, y lo dejó debilitado, tirado en el suelo. Fui en su dirección a ayudarle mientras Dave escapaba:
-¡Randy! -me acerqué a él tan rápido como pude-. ¿Puedes seguir? ¿Te llevo con Cande?
-No... -dijo, intentando hablar, ya que le costaba-. No merece la pena. Eso que te había tirado era un veneno que afecta a cualquier persona con poderes, independientemente de el que sea. Si es una pequeña dosis la persona no se puede transformar y se vuelve vulnerable. Si es una dosis considerable, actúa como un veneno y te mata en cuestión de segundos.
-¿Era poco, verdad? -dije, con lágrimas en los ojos, no quería que Randy muriese-.
-No. Ya ha llegado mi hora, he tenido demasiadas oportunidades para vivir. Ahora te toca a ti, sigue luchando y demuéstrale que no te vas a rendir -se le cerraron los ojos-.
-No, Randy, ¡NO! Despierta -dije, sollozando-. Por favor, tú me has salvado, has sido mi maestro y un gran amigo. Tienes que estar a mi lado, no te rindas. ¿Hay alguna cura? Vamos, Cande te puede curar -no veía nada, tenía los ojos llenos de lágrimas-.
-No hay cura -sonrió-. Ha sido un honor conocerte, y gracias por haber estado conmigo.
-El honor ha sido mío, me alegro de haberte, gracias por haberme salvado la vida y... -cerró los ojos, y supe que sería para siempre, y le abracé-.
Sentí como si el mundo se me hubiese caído encima. Había perdido a mi maestro, a la persona a la que admiraba, quien me había ayudado y me había apreciado tanto. Le miré, ahora él ya no estaba allí, y había sido por mi culpa, si él no me hubiese salvado yo habría sido la que hubiese muerto, y me lo merecía. Caí de rodillas en el suelo, sentí que todo había ido mal, y que le había fallado a todo el mundo. Dave las iba a pagar, a la tercera iba la vencida. Le dejé una nota a David para que cuidase del cuerpo de Randy, se merecía una despedida digna, y me fui, siguiendo el rastro de Dave. Me limpié las lágrimas, sentía que no tenía fuerzas para seguir adelante... Vi a Dave, estaba en el tejado, y fui allí de inmediato. Esperaba alguna trampa por su parte, era la única forma de que ganase, pero parecía que no se escondía ningún as bajo la manga:
-Siento lo de Randy... -dijo, indiferente-. Aunque más siento no haberte matado a ti.
-Lo vas a sentir, te lo aseguro -sentí algo en mi interior que crecía, la ira se estaba transformando en fuerza para hacerle frente-. ¿Quieres jugar? Juguemos.
Tenía que hacerle bajar del tejado, le tenía que embestir y tirarle. Vi que abajo habían aspersores activados, era el único modo de conseguir algo. Mi cuerpo se envolvió en llamas, y él se hizo de tierra. Le tambaleé con mis llamaradas, pero no era suficiente, no sabía cómo iba a poder tirarle, si teníamos habilidades de combate muy parecidas. Suspiré, intenté pensar, y entonces ocurrió un milagro o algo parecido. Una ráfaga de viento nos sacudió a Dave y a mí, haciéndonos caer en la zona justo de los aspersores. Dave se rió:
-¿Y ahora qué? -se seguía riendo, como si de un chiste se tratase-. Parece mentira que tú y yo, casualmente, hayamos acabado así.
-No creo que haya sido casualidad -sabía que podía superar al agua aumentando mi temperatura, Randy me lo había enseñado, pero era difícil, pocas veces lo había intentado, y en aquella ocasión lo intentaría conseguir-.
-La misma debilidad, poderes parecidos. Parece que el destino nos quiere recordar que somos hermanos -me quedé helada al oír aquello-. No te hagas la loca, lo sabes tan bien como yo.
-Tú y yo no somos familia -me levanté, y empecé a arder con mayor fuerza, sentía el fuego apoderarse de mí-. Despídete.
-No puedes conmigo, no me vas a matar, soy tu hermano, aunque te duela. Y Randy lo sabía, de ello estoy seguro -se rió-. Intenta matarme, pero hay algo en tu interior que sabe que lo que te digo es verdad.
-¡Jamás! Nunca me emparentaría con un ser tan miserable y despreciable como tú -le miré, y le escupí fuego, quemándole-. Randy me enseñó que podía superar mis debilidades, ¿quién ríe ahora? -Dave se veía indiferente ante la situación-.
-¿Cuánto aprecio a Randy, eh? Él fue el que me dijo que tú y yo éramos hermanos, y que ese grandullón que me quiere quitar mi puesto va a por nosotros dos. ¿No te ha contado eso?
-¡Deja de decir sandeces! -le envolví en llamas, y esperé hasta que se hizo cenizas-.
Suspiré, parecía que lo había conseguido. Volví hacia la sala en la que estaban David y Randy, pero ya no estaban allí, Asustada corrí hacia la habitación de James, y por suerte estaba allí. Todos parecían igual de afectados que yo por la muerte de Randy. Cande había intentado eliminar el veneno, pero dijo que era imposible. Les conté a los chicos lo que había pasado, y que había acabado con Dave. Chris estaba allí, me alegraba de que no le hubiesen pillado y le hubiesen matado. Él dijo que había activado los aspersores. Y había ido bien, medianamente bien. Cogimos con delicadeza a Randy, y Jon nos teletransportó hasta casa.
In the Cradle
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No me lo creo...¡Randy! Muy buen capítulo, creo que eres la hija de George R,R. Martin, matas a todo lo que se mueve, al final nadie sobrevivirá, ya lo veo. Espero que siga bien y no muerta más gente =( Pero muy buen capítulo, muy intrigante, sin duda sistah
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