miércoles, 26 de agosto de 2015

Tornado of Souls-Cap.51: I Endeavour







****************Narra Tommy***************


La tomé el pulso, me temía lo peor, pero por suerte seguía viva. Pensé rápido en qué hacer, la única opción que tenía era llevarla la hospital, no sabía lo que la pasaba, pero si estaba tan malo no podía ser algo pasajero. Sin demorarme demasiado la cogí en brazos y salí corriendo de casa.

Me temía lo peor yendo de camino al hospital, sus pulsaciones se aceleraban considerablemente por momentos, si no llegaba a tiempo acabaría dándola un paro cardíaco.

Al fin llegué a la puerta, y unos trabajadores vieron que era algo grave, así que trajeron una camilla y la llevamos a una habitación. La conecté una máquina de respiración asistida por si acaso, y empecé a controlar su temperatura corporal y su ritmo cardíaco. Uno de mis compañeros vino cuando estaba preparando una jeringuilla para sacarla sangre:


-Hola Tommy, ¿por qué te habías ido antes?

-Asuntos personales.

-¿Cuáles son? Porque si todos nos empezamos a ir cuando nos da la gana las cosas no van a funcionar.

-Mi novia se puso muy enferma, y he estado con ella, de hecho, si no me crees, la he traído al hospital.

-No puedes abandonar el hospital ni con esas.

-Entonces, ¿qué hago? ¿La dejo morirse?

-No, que alguien la cuide, pero me he tenido que comer el marrón del chico yo solo.

-Parece mentira que te refieras así a un paciente. Para empezar es un ser querido, así que sí puedo abandonar mi puesto de trabajo, porque además le dije a Gladis que os avisase, y segundo, lo que le pasó al chico es una desgracia, no lo tienes que tratar como "un marrón", como si su familia no lo hubiese pasado mal, o nosotros al operarle.

-¿Me vas a dar lecciones tú a mí, novato? Puedo avisar al encargado de la planta y veremos a ver quién tiene razón.

-Que llegase hace relativamente poco aquí no significa que sea un novato, probablemente sepa mucho más que tú, al menos no se me va la fuerza por la boca. Si me disculpas, tengo que seguir trabajando, podemos seguir discutiendo en otro momento, puedes llamar al encargado si quieres.

-Muy bien, ya nos veremos.


Sentía que la sangre me hervía, me parecía increíble que gente como aquella sanguijuela hubiesen llegado tan lejos...

Intenté tranquilizarme para no pasar ningún detalle por alto y empecé a analizar la sangre con un microscopio en la misma habitación en la que estaba monitorizada Tacii. Lo comparé con el anterior análisis que la hice cuando íbamos hacia el puerto de Los Ángeles. Todo parecía igual, pero algo había cambiado, los leucocitos parecía diferentes. Ya eran llamativos la primera vez que la hice un análisis, pero ahora habían cambiado, algo así como una mutación. Recuerdo que la conclusión que saqué en aquella ocasión fue que el cuerpo de Tacii debía de estar reaccionando ante el virus que revive a los muertos, su cuerpo estaba creando anticuerpos para combatir la enfermedad. En esta ocasión los síntomas eran exactamente los mismos, con la diferencia de que esta vez eran más extremos. Seguí comparando, era prácticamente lo mismo, así que debía de tratarse de que su cuerpo seguía creando defensas ante el virus. No sabía si existía algún caso de persona que presentase las mismas características, pero era algo asombroso, y puede que incluso la clave de la cura. Pero por el momento lo guardaría en secreto, podría poner en peligro la vida de Tacii, y eso era lo último que quería.

Estuve esperando a que diese respuesta de que estaba mejorando, su temperatura disminuyó finalmente hasta volver a ser corriente, y el pulso era normal, al menos tenía oportunidades.



**************Narra Tacii**************



Me sentía como en una nube, flotando, aunque en unos segundos mi cuerpo se convirtió en piedra y empecé a caer.

Abrí los ojos de golpe, no sabía dónde estaba. Miré en todas direcciones, estaba en una habitación pequeña, tumba en una camilla, y las paredes eran blancas. Aquel sitio me resultaba familiar, pero no era mi casa, parecía una habitación de hospital. Intenté incorporarme, pero mi cuerpo pesaba tanto que no podía con él, por lo que sólo podía ver una parte de la habitación. Noté movimiento a un lado, y en seguida vi que se trataba de Tommy, que estaba conmigo:


-¿Qué tal te encuentras? -me preguntó-.

-Rara, no recuerdo qué ha pasado. ¿Me lo puedes contar?

-Claro. Te pusiste muy enferma y te traje al hospital, y bueno, ya te has recuperado.

-¿Qué me pasaba?

-Esto que te voy a contar no es seguro, es una deducción que he hecho yo, pero puede que me haya equivocado. Verás, tu cuerpo sigue reaccionando contra el virus zombie, es posible que te estés inmunizando.

-Es decir, que si me muerde, ¿no me convierto?

-Aún no lo sé seguro, con la sangre que te he sacado voy a probar a ver qué pasa, sería increíble que si un zombie te muerde no te conviertas, ¿no crees?

-No sé, tampoco quiero quedarme medio-zombie...

-Ya te diré, a lo mejor me equivoco.

-Y, ¿alguien más sabe esto?

-No, no se lo he dicho a nadie más, ni pienso hacerlo. Si es cierto que te estás inmunizando contra el virus, mucha gente querrá experimentar contigo, y te consumirán. Puede que te intenten sacrificar para salvar al resto de la humanidad.

-Puede que no fuese tan malo. Que experimenten conmigo no me hace gracia, pero si mi muerte supusiese la salvación del ser humano, de mis seres queridos, como mis amigos, Alison y tú, no me importaría hacerlo.

-Cualquier cosa que suponga tu muerte no sería algo bueno para tus seres queridos, te lo dice uno de ellos. Lo mejor es que no digamos nada por el momento, y si lo sabemos seguro ya pensaremos qué hacer. Prométeme ante todo que no vas a sacrificarte por la cura.

-Podría prometerlo, pero es que imagínate poder salvar a toda la humanidad de todo este desastre. No quiero morir, y me costaría mucho decidir en caso de que llegase el momento, pero es lo más correcto.

-¿De qué te serviría sacrificarte, si tú no podrías disfrutar de lo que has hecho? Alison crecería sin madre, ¿tú quieres eso?

-Yo sólo quiero un mundo mejor...

-Sin ti no lo será, no seas tonta, anda.

-Mira, si me pudiese incorporar te golpearía -nos reímos-. ¿Cuánto tiempo me voy a quedar aquí? No me gustan los hospitales, no me traen buenos recuerdos.

-Te entiendo -se rió-. Lo conveniente es que pases aquí la noche, suele ser el protocolo, pero si en lo que queda de día te sientes algo mal tendrás que quedarte más tiempo.

-Aguantaré... Oye, ¿qué pasó con la operación que tenías esta mañana?

-Ya te lo dije, pero supongo que no lo recordarás. Salió mal, el chico murió, y encima mi compañero me culpa porque le ha tocado a él "comerse el marrón" solo.

-No ha sido tu culpa que el chico muriese, no tiene ningún derecho a echarte nada en cara. Además, has estado cuidando de mí, y me imagino que si algún familiar suyo se pusiese enfermo él lo cuidaría, vamos, que habría hecho lo mismo que tú.

-Ya, pero es imbécil y no atiende a razones, prefiere quejarse y culpar a los demás. Además, no se da cuenta de que no puede referirse a hacerse cargo de la muerte de un chico como "un marrón", no creo que sus padres pensasen lo mismo...

-Bueno, al final las cosas no han ido tan mal como podían haber ido, ¿no?

-Vaya, estás siendo optimista -se quedó pensativo-. Tienes razón, las cosas han ido mal y se han normalizado al final...




Pasamos el rato charlando sobre lo que me estaba ocurriendo. Al cabo de un rato vino a visitarme Pears, que según Tommy dijo, había llamado un poco antes de que me despertase:


-¿Qué te ha pasado esta vez? Al final de van a dar carnet de socia, parece que este sitio te gusta -dijo Pears en broma-.

-Ya, qué se le va a hacer... Bueno, me dio mucha fiebre y así acabé aquí. Parece que es un catarro, probablemente cogí frío el otro día, cuando salimos a la expedición por meterme en el agua.

-Puede ser. Si es que mira que eres inconsciente, parece mentira -dijo Pears-. A la próxima te vienes conmigo y te llevo con correa para que no hagas lo que te dé la gana.

-Eh, que yo hago lo que me da la gana, pero siempre con cabeza. Conozco la consecuencias de mis actos, de hecho, con tal de haber conseguido lo que íbamos buscando no me importa haber enfermado. Por cierto, ¿me estabas espiando?

-Tengo mejores cosas que hacer, además, aquí yo no soy el que espía -Pears y Tommy se rieron, y miré a mi amigo con odio-.

-Recuérdame que luego hable contigo -le volví a mirar, y él me devolvió la mirada con inseguridad-.

-¿No puedes sedarla, Tommy? Creo que me va a matar -nos reímos-.

-Crees bien -le respondí-.

-Podría sedarla, pero lo mejor para no poner en peligro su vida es huir. Y cambiar la cerradura de tu casa también podría ayudar -se rió-.

-Entonces, ¿cómo estás ahora? -me preguntó Pears-.

-Mejor, al menos ahora soy capaz de razonar y de recordar lo que ocurre, porque si te soy sincera no me acuerdo de nada de lo que he hecho desde que Gladis me llevó a casa.

-Luego me firmaste un contrato en el que me vendías tu alma, ¿no te acuerdas? -me dijo Tommy, riéndose-.

-Lo dudo, ni inconsciente haría semejante estupidez.

-Jajaja, era broma, en ningún momento te ofrecería un contrato tan miserable. Te daría una monedita o algo -Pears y Tommy se rieron-.

-Aunque el alta no me la den hasta mañana creo que me voy a ir, se han colado dos niños en mi habitación.

-Bueno, ya me voy, no te preocupes, si sólo venía a preguntarte cómo estabas.

-Pears, no hagas que me sienta mal, si sé que estabais bromeando, yo os estaba siguiendo el juego, no hace falta que te vayas si no quieres. Por cierto, gracias por haber venido a verme y siento haber parecido tan borde.

-Hay veces que no sé cuándo bromeas -respondió Pears-. En realidad me tengo que ir ya, tengo algunas cosas que hacer, pero se aceptan las disculpas. Mejórate, si todo va bien mañana te veré, ¿no?

-¿Por qué?

-Ah, ¿no te lo dijo Doro? Mañana tienes que ir a hablar con el encargado, Ralph, creo que te va a asignar un trabajo, aunque no lo dejó muy claro. Será cuando salgas de rehabilitación, y me pidió que te acompañase a su casa porque no sabía si conocías su paradero.

-Vaya, qué bien, la verdad es que tengo muchas ganas de que me den un trabajo, ya me siento cómoda en este sitio a pesar de el accidente que hubo hace unos días, ¿Crees que trabajaremos juntos?

-Puede ser, de hecho, yo ya lo había pensado cuando me dijo que te acompañase, aunque por otro lado lo puede hacer porque te conozco, no lo sé, pero prefiero pensar que es lo primero, así trabajaremos juntos, como en los viejos tiempos.

-Ojalá, pero eso ya lo veremos mañana -respondí, emocionada por la noticia-.

-Hasta mañana entonces -Pears se despidió y salió-.



Pasé casi toda la anoche en vela pensando en el trabajo que me iban a asignar. Tenía muchas ganas de trabajar con Pears, pero no era seguro, y podía ejercer de algo que no me gustase, y acabaría resignada. Quise dejar de pensar acerca del tema, hasta el día siguiente no iba a saber nada, además, no tenía ninguna pista que me permitiese pensar con más claridad sobre mi nuevo empleo.
Tommy se quedó conmigo, a veces olvidaba su presencia y me ponía a pensar en voz alta, lo cual pareció resultarle gracioso.

Me desperté, no recordaba haberme dormido, probablemente caí rendida cuando me aburrí de pensar tantas tonterías. Me incorporé, al fin podía moverme sin problemas, y vi en una silla a mi lado a Tommy dormido. En un principio pensé en despertarle con un susto, pero después de lo bien que se había portado conmigo no se lo merecía. Me puse del pie y le llamé para no ser tan brusca. Comprobó mi temperatura y mis pulsaciones, y después me desconectó de la máquina. Se quedó mirando un rato mirando a unos papeles mientras yo le esperaba para salir de la habitación:

-¿Ocurre algo? -le pregunté, extrañada por su comportamiento-.

-No sé qué hacer con este informe médico. Si lo meto en tu historial lo verán y les llamará la atención tus resultados, pero si no lo meto verán que viniste de urgencia y que no hay datos tuyos...

-Déjalo, no creo que con la cantidad de gente que hay en el hospital vayan a ver todos los historiales. Y si lo llegan a ver diles que fue un virus raro.

-No puedo hacer eso, no son tan tontos como para creerse esa mentira, y además, en este lugar hay muchísima seguridad, se revisan todos y cada uno de los historiales para ver que no haya ninguna enfermedad "rara", ni que el médico sea un incompetente.

-Entonces olvida lo que he dicho y no metas esa información en mi historial, puedes decir que se ha perdido.

-Sería demasiado sospechoso, me obligarían a darles la información que oculto, las razones por las que la oculto, y me echarían de la ciudad, además, a ti te interrogarían y puede que también salieses mal parada.

-Pues ya si que no sé qué más decir, parece que todo son malas ideas...

-Espera, creo que hay algo que puede funcionar... Podría intentar falsificar el informe médico y esperar, total, no tenemos otra salida.

-Mientras no sea muy peligroso me parece buena idea. Me voy a rehabilitación, luego nos vemos.

-Vale, mucha suerte con lo del trabajo -me dio un beso-.



Me fui directamente a la sala de rehabilitación. Gladis me preguntó si estaba mejor y si sabía que me pasaba, y la conté la misma historia que había contado a Pears para no crear una confusión.
La sesión se me hizo eterna, estaba nerviosa por saber en qué iba a trabajar, y en cuanto terminamos me quedé fuera del hospital esperando a Pears, que no tardó en venir.

Fuimos todo el camino muy callados, sabía que él también tenía ganas de saber cuál iba a ser mi empleo. Al llegar a la casa llamó unas cuentas veces hasta que una mujer nos abrió, a la cual no debía de haber visto antes. Nos llevó hasta el salón, que era muy amplio, y nos quedamos sentados esperando un rato. Tras unos pocos minutos de espera entró Ralph, que se había trajeado para la ocasión:


-Muy buenas, ya sabéis que aquí sois bien recibidos. Tú eres Tacii Hale, ¿verdad?

-Efectivamente, esa soy yo.

-Bien. Para empezar, ¿cómo van esas sesiones de rehabilitación y la pierna?

-Todo va muy bien. La rehabilitación me ha sido de una gran ayuda, ya a penas cojeo, la mujer que se encarga de ello me dijo que en muy poco estaría del todo recuperada.

-Me alegro. Recuerdas que te dije que te daría un trabajo cuando mejorases, ¿verdad? -asentí, no quise decir nada para que fuese directamente al grano-. Esta ciudad funciona gracias a que todos ponemos nuestro "granito de arena", sino se derrumbaría, y ya ha llegado el momento de que te asigne un oficio para que contribuyas a la causa. Después de sacar mis conclusiones a partir de tu información, he decidido que tu trabajo sea... -se hizo una pausa, sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo-.






AAAAAAAh, si queréis saber lo que va a ser tendréis que esperar, muajajaja, soy malvada y lo sé. Gracias por haber leído, espero que os haya gustado el capítulo, no he podido subir antes porque ando algo ocupada, pero dentro de poco volveré a la normalidad (o desapareceré).

martes, 18 de agosto de 2015

Wings of Destiny-Cap.23: In Denial









Me senté, estaba deseando oír la historia de Lita, era una mujer ejemplar, y sabía que el nacimiento de la Isla de las Mujeres debía de remontarse a algo grande:

-Todo empezó chace muchos años, unos 20. Yo tenía, digamos, pocos años, era una niña, y mi familia era muy humilde, teníamos que trabajar todos en la casa para salir adelante. éramos 2 hermanos y 2 hermanas, y mientras los chicos estudiaban y se convertían en hombres de provecho nosotras limpiábamos y cocinábamos. Me sentía muy desmoralizada, yo siempre había querido estudiar, así que cuando tuve la capacidad de saber lo que pensaba y lo que podía hacer se lo dije a mi madre. Ella aceptó la idea, lo cual me ilusionó bastante, pero al comentárselo a mi padre la situación cambió drásticamente. Me prohibió rotundamente salir de mis tareas del hogar, según él, "Las mujeres sólo valen para eso".

-Las cosas son así en la mayoría de las familias -la dije, no pensé que aquel fuese el motivo por el que hubiese hecho algo tan grande como la independencia de las mujeres en aquel paraíso.

-Ese es sólo el comienzo de todo. Cuando crecí me enamoré de un chico que trabajaba en el mercado, y como mi padre pensaba casarme con un chico que no me gustaba por interés empecé a ver al muchacho del mercado a sus espaldas. Yo a él también le gustaba, y veía algo diferente en él, así que me la jugué y me escapé de casa por estar con él. Ya lo habíamos hablado, pero cuando me presenté en su casa me echó, y después empezó a tratarme con desprecio. Con el tiempo me acomodé en la casa de una amiga mía, y a sus padres les dije que yo había sido huérfana recientemente.
Mick, el chico con el que estaba, me dejó embarazada, y cuando la familia de mi amiga se enteró me echó por orden del padre, y después recibí una paliza mortal de Mick, el cual me declaró que me alejase de él, que ya no quería saber nada de mí. Lo que me ocurrió me sirvió como lección para no volver a fiarme de un hombre. Estaba harta, y ni falta hace decir que el bebé murió por la paliza, así que sin decir adiós a nadie me marché de mi ciudad, sin rumbo fijo, esperaba ir a la aventura, y casualmente llegué a una isla en la que desterraban mujeres por revelarse. Gracias al destino conocí a aquellas mujeres, que eran muy mayores, y juntas iniciamos el proyecto que se acabó convirtiendo en la Isla de las Mujeres.

-¿Qué pasó con las señoras que te encontraste?

-De eso hace mucho, yo tenía 16 años cuando llegué, y ahora tengo 38. Aquellas grandes mujeres murieron hace bastante, seguramente antes de que tu nacieses ellas ya habían dejado el mundo.

-Otra pregunta, si no te importa -Lita asintió, parecía que se encontraba a gusto contándome su historia-. ¿Cómo empezó todo esto a funcionar?

-Cuando las mujeres de la isla y yo decidimos llevar a cabo el proyecto establecimos que todas nosotras controlaríamos la isla, y buscaríamos a mujeres por todos los lugares posibles para que se uniesen a nosotras, aquellas que querían demostrar que tenemos derechos y cualidades tanto dentro como fuera de la casa, y para nuestra sorpresa había una gran cantidad que se unieron a nuestra causa, y así fue como nació la Isla de las Mujeres.

-Vaya, es increíble como una coincidencia ha llevado a algo tan grande.

-Es cierto, cuando me marché de mi hogar pensé que llegaría a alguna isla desierta en la que moriría de hambre, ¿quién iba a pensar que daría casualmente con mujeres que se sentían igual que yo? Desde entonces siempre he creído en el destino, y de que las cosas no ocurren por casualidad, todo está conectado. Tú, Kayle, siempre has tenido carencias afectivas paternas, pero ¿crees que se han notado?

-No, pero me habría gustado que mi padre hubiese estado presente en mi niñez... Espera, ¿Kayle?

-Sí, Nusopp me mandó una carta en la que me explicaba todo. Es otra prueba de que las coincidencias no existen. Tú acudiste a tu padre sin saber que era él para salvar a la gente de tu reino y que él te ayudase, y con la magia negra consiguió unirte a ti y a una chica maga, tu hermana, a la cual habías visto en una zona de Rusia.

-Vaya, sabes muchas cosas, tal vez más que yo.

-Tu padre me informó hasta del más mínimo detalle sobre ti.

-Ah, ya recuerdo aquel sueño.

-¿Qué sueño?

-La maldición que residía en aquellas tierras, que era todo un sueño. Pensé que el hecho de haber visto a Mary Jane y a Varg Vikernes había sido una especie de delirio, como me habían contado.

-Te contaron mal, todo era real -me quedé sobrecogida al oír aquello-. El hecho es que la gente cree que es un sueño porque es una experiencia tan bizarra que su cerebro se confunde y corre el riesgo de enloquecer por paranoia, por eso se empezó a decir que todo era un "sueño". ¿Cómo explicas que parte de los soldados no volviesen?

-No lo recuerdo... Vaya, entonces si existe un hombre en el mundo capaz de prender algo en llamas.

-Te sorprenderían las cosas que hay y aún no has visto, y me refiero solo a poderes. Es una pena que no puedas ver a muchas de las brujas que yo he conocido, hacían auténticas maravillas, pero como están constantemente en movimiento para que no las atrapen es muy difícil dar con alguna de ellas, pero espero que en algún momento de la vida te encuentres con una de ellas, te pueden enseñar muchas cosas útiles, de hecho, parte de tu entrenamiento se basará en los conocimientos que aquellas magas me brindaron. ¿Qué te parece si empezamos ya?

-Por mi bien, tengo ganas de ver cómo me vas a preparar.

-Te lo explicaré: por la mañana haremos ejercicio físico, y por la tarde te daré como "lecciones" y clases de lucha. Acabarás muy cansada, de eso no hay duda, pero a cambio los resultados van a ser magníficos, y aunque tú no lo creas, vas a poder con ello, hay pocas cosas de las que esté tan segura.

-He oído que los entrenamientos son muy duros, no estoy muy segura de poder, no tengo buenas cualidades.

-Para empezar, sí, son algo duros, pero como ya te he dicho antes sé que vas a poder, y, en cuanto a que no tienes "cualidades" no creo que estés en lo cierto, lo veo en tu mirada. Con este entrenamiento no sólo vas a conseguir ser más fuerte, ágil y hábil con un arma, sino que vas a tener una mentalidad totalmente diferente, vas a ser más segura de ti misma y vas a hacer todo lo que quieras y más, te lo demostraré.

-Suena muy tentador, y lo voy a intentar, pero, ¿y si en algún momento siento que no puedo puedo seguir?

-No vas a tener esa sensación, te lo aseguro, vamos a empezar ya.



El resto de la mañana estuvo explicándome qué ejercicios haríamos, y estuve haciendo algunos para coger práctica y acostumbrarme cuanto antes. No parecía muy complicado, pero me iba a costar hacerlo tal cual me había dicho Lita. Al mediodía aproveché mi descanso para comer y dar una vuelta por la isla. Muchas partes me sonaban de haberlas visto cuando Cyntia me enseñó cómo era mi nuevo hogar temporal.
Todo estaba muy cuidado, no había suciedad ni pobreza por ninguna parte. No había peleas ni criminalidad (aparentemente) por las calles, se podía respirar paz y armonía. Ojalá que en todos los sitios las cosas fuesen así, la convivencia sería mucho más fácil.

Muchas de las chicas con las que me encontré por mi paseo me saludaron, y ni siquiera las conocía, pero parecían muy amigables. Mientras caminaba vi a lo lejos a alguien que me resultaba familiar, y me acerqué para cerciorarme de que no me había confundido:

-¡Hola! -la dije a la muchacha, que al verla de cerca me aseguré de que era Joan-.

-Hola...¿Nos conocemos? -al instante me di cuenta de que las cosas habían cambiado y Joan ya no me podía reconocer como Kayle, ahora era distinta y por lo tanto ella no sabía quién era-.

-Ah, es que una amiga mía me habló de ti. Ella se llamaba Kayle, ¿la recuerdas?

-Oh, claro que sí, iba a unirse a mi ejército de mujeres, pero antes de tener la oportunidad murió... Siento la pérdida, me parecía una buena persona, y fuerte. ¿De qué la conocías?

-Ella era mi hermana -deseaba poder decirla la verdad, pero sabía que no podía-. Recuerdo que me dijo que era amiga tuya y que ibais a trabajar juntas, sí. Por cierto, ¿cómo llegaste aquí?

-Tuve que marcharme porque me quedé sin dinero, y el resto de la gente con la que iba a trabajar se echaron atrás, así que pensé que la mejor opción que tenía era venir aquí e iniciar mi proyecto de nuevo. Desde luego, aquí voluntarias no me faltan.

-Me alegro de que no te hayas rendido, me gustaría apuntarme a tu ejército, pero llegué hace muy poco y he empezado a entrenarme hace relativamente menos tiempo, unas horas.

-No pasa nada, aún quedan puestos que llenar, pero uno ya tiene tu nombre, no te preocupes. Me gustaría conocerte mejor, pero siendo familia de Kayle no necesito más pruebas para saber que puedo fiarme de ti. ¿Qué te parece si nos vemos mañana a esta misma hora aquí? Me gustaría conocer más a una de mis soldados, y así te presento al resto de muchachas.

-Me parece una gran idea, entonces mañana nos vemos -nos despedimos-.



Sentí una sensación muy agradable al comprobar que al menos una de las personas con las que había tenido el honor de cruzarme seguía bien, y persiguiendo su sueño sin rendirse, era un ejemplo a seguir para mí.
Al llegar la tarde volví a visitar a Lita para continuar con unas clases sobre puntos clave en los que atacar a una persona para matarla. Se me hizo muy corto, aquello no estaba tan mal.




Espero que os haya gustado el capítulo, ha sido corto, pero no me ha dado tiempo a escribir más, estoy de "vacaciones", aunque mi amor por la escritura lo puede todo. Gracias por haber leído, próximamente: No lo sé!

viernes, 14 de agosto de 2015

Tornado of Souls-Cap.50: In The Middle of the Night







************Dos días después*************


La situación se había normalizado, los caminantes habían sido exterminados, pero en las noticias nunca se dijo la verdad, ni cuánta gente había muerto ni cómo había llegado el virus hasta la ciudad, simplemente dijeron que un zombie se había colado. No entendía muy bien por qué actuaba el encargado de la comunidad de aquel modo, no tenía sentido que ocultase lo que acaba de pasar, la única explicación con un poco de "sentido" era no contarlo para que la gente siguiese pensando que aquel lugar era tan seguro como una fortaleza, aunque en ninguno de los dos casos, al menos yo, me creía aquello.

Era un día nuevo, el frío cada vez nos envolvía con mayor intensidad, ya estábamos en invierno. Una vez deshabilitada la orden de permanecer en los respectivos hogares hasta que la ciudad volviese a ser totalmente segura volvimos a la normalidad. Tocaba volver a la rutina de trabajo, aunque no era como la recordábamos antes del apocalipsis zombie.
Esperé a Tommy para ir al hospital, ya me quedaba poco para terminar la rehabilitación, y aunque echaría de menos estar con él por las mañanas tendría al fin una ocupación, tal vez así estaría más activa, después de estar tanto tiempo esperando a que mi pierna mejorase sentía como que la parte que me había permitido llegar hasta aquel lugar se había esfumado. Noté que Tommy andaba algo preocupado:

-¿Qué te pasa? -le pregunté-.

-Hoy hacemos la operación al niño. Teníamos que haberla hecho hace dos días, pero con el problema que hubo nos fue imposible, ya lo sabes...En fin, vamos con retraso, ya teníamos que haberle operado para ver cómo reaccionaba al tratamiento posterior, y ahora hay más riesgo de que el chico no sobreviva, pero vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para conseguirlo.

-A mí me salvaste, y seguro que con ese chico también lo consigues, no te desanimes...

-Gracias por el apoyo, pero no es cosa de desanimarse. ¿Tú nunca has tenido la sensación de que no ves el momento de que llegue algo y saber que vas a poder hacerlo?

-Sí, lo que llamo "Nervios de examen", no duermes bien y todo el momento te estás preguntando cómo será y qué pasará. Venga, calma, eres un buen médico -le sonreí para tratar de animarle, pero parecía muy preocupado-. No sé qué más decirte...

-De verdad, gracias por apoyarme, pero es que tengo en mis manos la vida de un niño pequeño, y si se muere por mi culpa va a ser un mazazo terrible, no se merece acabar el pobre así, con toda la vida por delante...

-Para empezar tú vas a operarle porque está enfermo, moribundo, así que el principal motivo por el que va a morir es por la enfermedad, no por tu operación, y sé lo suficiente de ti como para estar segura de que no se te va a ir de las manos, y si sale mal no será por tu esfuerzo y profesionalidad, y no, no te estoy haciendo la pelota, no me va ese estilo. El quirófano es un sitio del que nunca sabes con certeza si vas a salir, no puedes estar así, no todo depende de ti.

-Tienes razón, pero eso no me calma, pocas veces he estado tan nervioso.

-Comprendo que estés nervioso, pero no llegues al punto de agobiarte, porque entonces es cuando no sabrás qué hacer, lo mejor es pensar en que lo vas a conseguir. ¿Es muy larga la operación?

-De dos horas al menos, no es de las más largas en las que he estado presente, pero tiene sus complicaciones, como la gran mayoría de operaciones. La cosa es que no sabremos hasta que pase una hora si la ha superado o no, después le hacen las pruebas finales y salimos de dudas.

-Si te sirve de consuelo, cuando acabes la operación te esperaré, así me cuentas qué tal fue, ¿vale?

-No hace falta...

-No te hagas el tonto, que yo sé que te gustaría -le sonreí, y el me devolvió la sonrisa-.

-Vale, me gustaría que te quedases, pero si tienes algo que hacer o te aburres no me esperes, por si se retrasa, no quiero hacerte esperar, de verdad.

-¿Qué más da? Esperaré lo que haga falta -me abrazó, y le besé-.

-Bueno, creo que ya es el momento de que me despida y vaya a por ello, ¿no?

-Por supuesto -nos despedimos-.


Aquella mañana me encontraba un poco revuelta, y pensé que con el tiempo el malestar se me acabaría pasando, pero mi situación no mejoraba, aunque intenté disimular y seguir, le había prometido a Tommy que le esperaría, no podía marcharme, faltaría a mi palabra. Gladis, la mujer que se encargaba de la rehabilitación se dio cuenta de que algo no iba bien:


-¿Qué te pasa, chica? -me preguntó, esperando a que la dijese la verdad-.

-¿A mí? -asintió-. Oh, nada, estoy perfectamente.

-Tienes las mejillas rojas, los ojos se te cierran y pareces un poco débil, por no decir que estás amarilla.

-No puede ser, si yo me encuentro bien, sigamos con la rehabilitación.

-¿Sabes que hacer terapia estando enferma es como tirarse piedras contra uno mismo? Si te sientes mal te recomiendo ir a casa y descansar, o aviso a alguien para que te acompañe -se levantó de su silla-. ¿Dónde está tu novio?

-Gladis, por favor, no hace falta, que me encuentro bien, si estuviese mal no habría venido o me habría ido.

-Soy enfermera, algo sé de estas cosas después de tantos años trabajando en este sector. No seré capaz de curar una enfermedad rara, pero sé determinar cuando alguien está enfermo o no, y veo que tú estás mala.

-Pero le prometí a Tommy que le iba a esperar cuando terminase la operación.

-Oh, ¿está ocupado? Bueno, si quieres yo te acompaño a tu casa. ¿Hay alguien que se pueda hacer cargo de ti?

-Sí, creo que Doro está en casa.

-Vale, pues nos vamos a tu casa, y que ella te cuide si no la importa. Ahora se lo diré yo, pero por si acaso, tiene que hacer un seguimiento de tu temperatura corporal y los síntomas, así, cuando tenga todo eso puede llamarme y os damos un diagnóstico, no vaya a ser que sea algo grave, aunque no tiene pinta.

-¿No podría quedarme aquí, esperando?

-Tommy entenderá que te hayas marchado. De todos modos yo estaré aquí, si quieres dejarle una nota para que la lea, yo se la doy sin problemas.

-Muchas gracias, Gladis, la verdad es que me encuentro muy mal. Ya amanecí así, pero pensaba que era algo pasajero, y espero que lo sea...

-Lo será, ya verás como es un catarro, en un par de días se te pasará y estarás como nueva.

-Eso espero, no me apetece morir por una estupidez después de haber llegado hasta aquí. Muchas gracias por ayudarme, Gladis, te echaré de menos cuando acabemos la rehabilitación.

-Y yo a ti, jovencita, me recuerdas a mi hija...No lo logró. No hagas tonterías, recuerda que lo más importante que tenemos hoy en día es cuidarnos y no hacer estupideces, así fue como acabamos con muertos vivientes persiguiéndonos para devorarnos.


Me acompañó hasta casa, y por desgracia por el camino me empecé a encontrar peor. Aquello no parecía un simple catarro, empecé a ver borroso y sentía mareos y náuseas muy frecuentes, que iban perfectos con el dolor de cabeza y el frío que sentía previamente. No me enteré muy bien de lo que pasó después, estaba todo tan borroso que perdí el conocimiento.



***********Narra Tommy***********


Después de dos horas se operación al final todo pareció salir bien, pero quedaba lo más importante, el el postoperatorio, lo que determinaría cómo había salido. Fui a buscar a Tacii a la sala en la que hacía rehabilitación, supuse que me estaría esperando allí, pero no la encontré, allí sólo estaba Gladis, así que se me ocurrió preguntarla, tal vez ella sabía algo sobre dónde estaba Tacii:

-Buenas Gladis, ¿sabes dónde está Tacii? Dijo que me esperaría aquí...

-Sí, la tuve que llevar a su casa porque se encontraba muy mal, me dejó una nota para ti.

-¿Qué la pasa?

-Aún no lo sé, pero no creo que sea algo grave -me dio la nota-. Léela, no la escribió para nada -tomé la note y la leí-.


 "Hola Tommy, siento no haberme podido quedar a esperarte, pero de verdad que no podía aguantar mal, me encontraba muy indispuesta, así que ahora que tú estás leyendo esto yo ya estaré en casa. No te asustes, estoy bien, no hace falta que vengas. Espero que te haya ido muy bien la operación y que el niño se ponga bien, te quiero".

-¿Cuáles eran sus síntomas? -le pregunté a Gladis-.

-Tenía algo de fiebre, estaba muy débil, mareada y con náuseas, y no veía bien. Desde que la llevé a casa no sé nada de su estado, supongo que no habrá ninguna novedad.

-No puedo sacar ninguna conclusión, son síntomas muy comunes en muchos tipos diferentes de enfermedades. Voy a ir a ver cómo está, ¿es posible que le diga a alguno de mis compañeros que se queden al cargo del niño y me den un toque cuando hayan hecho las pruebas?

-Es posible, otra cosa es que acepten, pero inténtalo, no pierdes nada, aunque no deberías de preocuparte, Tacii estará bien.

-Prefiero verlo con mis propios ojos, el concepto de "estar muy bien" es demasiado amplio, y está muy distorsionado. Voy a ver si encuentro a alguien que se pueda hacer cargo de la situación, y si veo que las cosas están bien vuelvo.

-¿Y si no mejora?

-En ese caso me quedaré con ella, no voy a dejarla que lo pase mal, y sin nadie a su lado. Pienso estar con ella hasta que se mejore, siento decir esto, pero si quieren me pueden echar del trabajo, pero lo que no voy a permitir es que a la persona a la que quiero la pase algo, y yo no esté allí con ella para ayudarla y darla apoyo, a lo mejor eso la ayuda, al menos no se sentirá sola.

-Es muy bonito eso que dices, joven, ojalá todo el mundo hubiese tenido una mentalidad así, a lo mejor las cosas habrían ido en otra dirección y no estaríamos aquí,..

-Gracias Gladis, nos veremos luego o mañana, depende.

-De nada, si está muy mal no dudes en traerla.

-No lo haré -salí corriendo hacia la sala de los médicos-.


Había poca gente, la mayoría atendía urgencias debido a la ausencia de personal. Fui preguntando uno por uno a los que allí estaban si se podían hacer cargo del niño, que simplemente era esperar a que le hiciesen las pruebas y analizar los resultados, y ni siquiera hacía falta que los interpretasen, me conformaba con que me los leyesen, y ya luego yo sacaría mi conclusión. Todos se negaron rotundamente, tenían trabajo pendiente, aunque no parecían demasiado atareados...
Volví a la sala de rehabilitación, y le pedí a Gladis que me llamase cuando los resultados ya estuviesen, tuve suerte de que era buena persona y aceptó a ayudarme. Me quiso decir algo antes de irme, pero me disculpé y salí corriendo, ya había perdido demasiado tiempo con gente que no se lo merecía.

Fueron los veinte minutos más largos de mi vida, se me hizo el camino eterno a pesar de ir andando y con la mente ocupada, pensando en qué la podía pasar a Tacii. Entré al edificio y subí las escaleras, ni siquiera merecía esperar al ascensor. Finalmente llegué a la planta en la que estaba su apartamento, y llamé. Doro me abrió:


-Vienes a ver a Tacii, ¿no?

-Sí. ¿Cómo está? -entré, pero no quise ir a la habitación todavía, esperé a la respuesta de Doro-.

-Sigue inconsciente, puedes entrar, no creo que la molestes.

-¿Inconsciente? ¿Desde cuándo esta así?

-Al poco de llegar aquí cayó redonda. Su temperatura ha subido mucho, de hecho he llamado hace un rato a la mujer que trabaja con ella en la rehabilitación, me dijo que te lo comentaría...

-Oh, vaya... -eso era lo que me iba a decir justo antes de que saliese corriendo-. Gracias por cuidarla, ya puedes irte si quieres, me encargaré yo de ella, voy a hacer un seguimiento de su temperatura. ¿Cuántos grados marcaba la última vez que la tomaste la temperatura?

-Cuarenta. La he puesto un paño frío en la frente, a veces suele funcionar.

-Hiciste bien, voy a ver cómo está.


Entré en su habitación, y se me partió el corazón al verla de aquel modo, me recordaba a cuando la encontré en la base militar. La tomé el pulso, y era excesivamente acelerado, y su temperatura seguía siendo de cuarenta grados. Intenté despertarla, pero lo máximo que conseguí fue que moviese la mano. Me senté a su lado y esperé a que diese señales de recuperación...
La cambié el paño de la frente tantas veces como vi necesarias, tan frecuentemente como podía, siempre manteniéndola fría, aunque no parecía dar resultado, seguía con fiebre.
Tras una hora de esperar al fin abrió los ojos:


-¿Quién eres? -me preguntó, y pensé que sería broma-.

-Soy un ladrón -la dije, siguiendo su broma-.

-No, en serio, ¿quién eres? -la lloraban los ojos, y me empecé a asustar-.

-Lo siento, soy Tommy, pensaba que estabas bromeando... ¿Cómo estás?

-Mal... -su voz era tan débil que me era casi imposible entenderla-. Siento haberme ido, es que estaba mal... -se la cerraban los ojos-. Estoy cansada...

-¿Quieres algo? Lo que sea, me da igual, yo te lo traigo. Es bueno que te mantengas hidratada cuando tienes frío, te traeré algo de beber.

-Sí, por favor -intentó sonreír, pero parecía que se iba a echar a llorar-. Tengo mucho frío...

-Ahora traigo algo más para abrigarte, no te preocupes, Si necesitas algo más no dudes en decírmelo.


Salí de la habitación corriendo, y la llevé una botella de agua. Busqué mantas por todas partes, pero no encontré nada, por lo que tenía que ir a mi casa a buscar algo que sirviese, y por suerte no tuve problemas en dar con algunas mantas, las cuales llevé a Tacii. Cuando entré en su habitación vi que se estaba intentando levantar, pero parecía que había perdido todas sus fuerzas y se cayó al suelo:

-¿Qué me pasa? -dijo con voz quebradiza y los ojos llorosos-.

-No lo sé -dije, sintiendo un miedo que ya había experimentado anteriormente-. Ven, te ayudaré a levantarte y te taparé,

-Tengo sueño... -cerró los ojos-.

-¿Tacii? -se había vuelto a quedar inconsciente-.


Suspiré, aún no sabía qué tenía. Aproveché su estado de inconsciencia para sacarla sangre, tal vez estaba experimentando alguna reacción al virus zombie, como ya la había ocurrido anteriormente, el día que íbamos de camino al puerto para ir a Canadá. No tenía los instrumentales necesarios para analizar su sangre, pero en cuanto tuviese la oportunidad lo haría, sin duda.
La tomé la temperatura, y me tuve que frotar varias veces los ojos para comprobar si aquello era real o se trataba de una alucinación fruto de mis nervios, pero por desgracia no era así, el termómetro marcaba cuarenta y cinco grados. ¡Era imposible! Aquello era una muerte asegurada. Entre los cuarenta y cuarenta y dos grados comenzaban las alucinaciones y si sobrepasaban los cuarenta y dos significaban daños cerebrales garantizados, y con la temperatura que ella tenía era la muerte asegurada. Cogí a Tacii, presa del pánico, y la metí bajo el grifo con agua helada, esperando a conseguir reducir su temperatura corporal. La llevé a su cama y la envolví en mantas, no quería que se muriese tampoco de frío. La volví a medir, pero no había bajado. Me sentía derrotado, ¿qué se suponía que debía de hacer ahora? Sonó el teléfono y fui a responder, debían de ser los resultados.


*****************Narra Tacii**********************



Abrí los ojos, sentía un dolor de cabeza tan insoportable que ni siquiera entendía cómo estaba consciente. Miré hacia todos los lados, pero estaba sola. ¿Se habían ido todos? A lo mejor les daba miedo verme tal y como estaba. Me miré las manos y vi que no tenía color, nunca me había visto tan pálida, y no era la primera vez que enfermaba, aunque debía de ser algo diferente. Intenté incorporarme, pero me caía al poco. Me sobresalté al ver que la puerta de mi habitación se abría, al parecer no estaba sola. Tommy entró, y se sorprendió al verme:

-H-hola Tacii, ¿qué tal estás?

-Creo que se me está pasando, ya no veo borroso, aunque sigo sintiéndome mal físicamente. ¿Ya sabes qué me pasa?

-No, no lo sé... -se sentó en la silla que tenía colocada al lado de mi cama, parecía derrotado-. ¿Qué te pasa? -no había respuesta por su parte, me estaba dando la espalda, y se cubría el rostro con las manos-. Respóndeme, no me obligues a levantarme -vi que no me hacía caso, así que me arrastré por el suelo, pero mis músculos me lo impidieron, dejándome tirada en el suelo-.

-Lo siento Tacii, soy un inútil -me levantó y me sentó en la cama-.

-No lo eres. ¿Qué pasa?

-No pasa nada, no seas pesada, por favor.

-Eh, no soy pesada, estoy preguntándote qué te pasa, porque esta claro que no estás como siempre -me entró una tos terrible, pensaba que se me iba a desgarrar la garganta-.

-Tienes razón, pero es difícil hablar contigo sobre esto, estando tal y como estás, no puedo agobiarte con mis tonterías, tienes que ponerte bien.

-Me pondré bien cuando me cuentes qué demonios te pasa, venga.

-La operación no ha salido bien...

-Oh, lo siento... -intenté abrazarle, pero me caí-.

-No tienes que sentirlo, no es tu culpa. Primero lo del chico, y ahora tú. Por favor, lo único que pido es que salgas de esta -se tapó la cara-.

-Yo estoy bien -intente aclararme la voz para aparentarlo, pero no tenía una buena faceta de actriz en mis delirios-.

-No lo estás. Puede que esto suene egoísta, pero no quiero perderte, eres lo único que tengo aquí, y tu vida vale más que la de cualquier otro mortal que esté presente, incluyéndome a mí mismo. No quiero que te pase nada, pero parece que todo lo que hago no sirve para nada. No has mejorado, y no sé qué va a ser lo siguiente.

-Estoy despierta y ya no veo borroso, creo que estoy mejorando -me entró la tos otra vez-. No me voy a morir, ¿no? -empecé a temer que estuviese equivocada y que aquel fuese mi último recuerdo antes de morir-.

-Ojalá que no -me abrazó-. Lo mejor es que te lleve ahora mismo al hospital, allí te dirán qué es lo que te pasa, ya verás cómo te pones bien, lo presiento.

-No te desanimes pase lo que pase -le dije, intentando usar la poca coherencia de la que disponía en aquel momento-. Ya te dije que soy inmortal, ¿no? -sentí que se me iba la cabeza-.

-De verdad que me encantaría que así fuese... Te voy a llevar al hospital de todos modos.

-¿Y tu trabajo?

-Hasta que no mejores no pienso volver, me da igual que me amenacen con que me echen o que directamente lo hagan.

-¿Tan seguro estás de que voy a mejorar?

-Quiero ser positivo.

-Pase lo que pase quiero que sepas que me has hecho muy feliz este tiempo, y que te deseo lo mejor -notaba que se me iban a cerrar los ojos en breve-. Te quiero, gracias por haber estado conmigo.






Fin de Tornado. Espero que os haya gustado, no pensé que acabaría así...Gracias por haber leído esta novela.



ERA BROMA

lunes, 10 de agosto de 2015

Tornado of Souls-Cap.49: Chaos inside my Nebula







Lo primero que se me ocurrió hacer fue apagar la tele, idea que al segundo descarté, tenía que estar pendiente en todo momento de lo que pasaba, y si la situación empeoraba o mejoraba. Después fui al piso de Pears, si alguien sabía algo más acerca de tema esa persona debía ser él, pero no estaba, me imaginaba que había ido a ayudar en aquel caos que se había formado. Fui al piso de arriba para ver si Tommy no había salido todavía, aunque aún era pronto no lo sabía con seguridad. Llamé a su puerta, no me apetecía que me abriese Dave, pero el destino era caprichoso:

-Hola Tacii, ¿quieres algo? -me sorprendió la amabilidad de Dave-.

-Buenas Dave, ¿habéis visto las noticias?

-Creo que todo el mundo lo ha hecho, si no ves a nadie en la calle te empiezas a cuestionar muchas cosas. ¿Cómo está Alison?

-Bien, estuvo toda la tarde llorando, pero la noche la ha pasado bastante bien, y por el momento ya no tiene fiebre, si se pone peor o mejor te lo diré.

-Vale, me alegro de que esté mejorando. Supongo que no vienes para hablar conmigo, ¿no? -asentí-. Voy a avisar a Tommy, espera un momento -me había sentido cómoda hablando con Dave, estaba claro que la terapia le había ido muy bien, parecía otra persona incluso-.

-Hey -Tommy me saludó a lo lejos-. Pareces preocupada.

-¿Tú no lo estás? ¿No has visto las noticias?

-Sí, las he visto, y estoy preocupado, pero confío en la seguridad de este sito, te recuerdo que uno de ellos es Pears, y es un profesional, estoy seguro que sabrá manejar la situación.

-Pero cabe la posibilidad de que le muerdan por un descuido, y al resto también. ¿Y si todo se infecta? Volveremos a la pesadilla de antes...

-Entra si quieres y hablamos -me invitó a pasar, pero prefería hablar con él en mi casa, así al menos podía cuidar a la pequeña también-.

-¿Podemos hablar mejor en mi piso? Es que le pedí a Doro que echase un vistazo a la pequeña mientras salía, pero prefiero ser yo la que la cuida.

-Claro, sin problema -fuimos a mi apartamento, y nos sentamos en la mesa a hablar, pues  Doro estaba medio adormilada en el sillón-. A ver, no tienes que ponerte así, dudo que sea la primera vez que se encuentran ante una situación así, y supongo que estaban preparados por si algo así pasaba.

-Pero por el momento ha habido un herido, ¿quién te dice que no puedan haber más?

-Eso no lo dudo, Tacii, pero tienes que tranquilizarte. Ya han dado el aviso, la gente está a salvo, y nuestra seguridad está lo suficientemente cualificada para encargarse de la situación, ya está.

-Lo siento, sé que estoy desquiciada, pero ahora que me empezaba a sentir cómoda y segura en este lugar las cosas se han torcido...

-Te prometo que siempre que estés conmigo estarás cómoda y segura, ¿eso te sirve? -sonreí, Tommy era muy adorable-.

-Aw, gracias -le abracé-. Pero, ¿y si te pasa algo a ti?

-Nah, no creo que me pase nada por el momento, suelo tener mucho cuidado con lo que hago, ya sabes que si no estoy totalmente seguro de hacer algo no lo hago y ya está. Puedes confiar en mi palabra, todo va a salir bien. Ha habido un herido, y lo siento por él, pero la vida tiene que seguir...

-¿Sabes? No es por ofenderte, pero siempre que oigo esa frase de "La vida tiene que seguir" es que va a pasar algo malo. Llámame loca, no consigo que eso me tranquilice.

-No sé qué más decirte, tienes que darle tiempo y tener paciencia, si son muchos pasarán dos o tres días hasta que todo vuelva a estar como antes, pero no está perdido, no mucho menos. Ya te lo he dicho antes, estoy seguro de que estaban preparados para situaciones como esas, no puedes darte por vencida y empezar a catastrofizarlo todo como si ya supiésemos que no podemos hacer nada. ¿No hay algún modo de que te sientas mejor? -me miró con incertidumbre, esperando a que dijese algo con sentido-.

-Sí. Voy a salir, quiero ver cómo están las cosas y ayudar.

-¿Estás loca? En las noticias dijeron que no dejaban salir a nadie.

-Ellos no me van a obligar a quedarme aquí, puedo ayudar perfectamente, si salimos ayer y no me pasó nada, esta vez no tiene por qué ser diferente, ¿me equivoco? -Tommy lo negó, aunque no parecía muy convencido-.

-¿Puedo ir contigo?

-¿Por qué? ¿Quieres arriesgarte tú también?

-Antes de responder a esa pregunta, si no te importa, ¿te podría hacer yo otra, por favor?

-Bueno, depende de lo que tenga que responder, tú suéltala, y ya me lo pienso.

-No, me tienes que decir antes si la vas a responder o no, independientemente de lo que sea. Te prometo que no es nada comprometido.

-Está bien, antes de que me arrepienta, venga.

-¿Por qué viniste a la expedición?

-Ya te lo dije, me apetecía ir...

-Eso no es un buen argumento. ¿Buscabas algo?

-No, no buscaba nada, por un capricho no arriesgaría la vida.

-Pues tiene que haber una razón que te empujase a hacerlo, ¿no?

-Ah..."Puede" que fuese para protegerte.

-Oh, me siento como una princesita -se rió-. Es broma. Eso quiere decir que querías estar conmigo, ¿no? -asentí, me resultaba incómodo reconocerlo-. Entonces, ¿por qué crees que yo quiero ir contigo?

-Para el carro, que yo no soy ninguna princesita -le dije, en broma-.

-Lo sé, pero lo que quiero decir es que yo quiero ir contigo para protegerte y comprobar que todo va bien. Soy consciente de que tú te las apañas mucho mejor que yo contra los caminantes, pero no quiero perderte, y prefiero ir yo, y si me tengo que morir por ti, pues me moriré por ti, al menos merecerá la pena. ¿Vamos?

-Venga, vamos -sonreí-. Solo tengo un cuchillo, no sé si nos podremos defender muy bien con esto.

-¿Y eso? -se quedó sorprendido al ver el cuchillo-. Ese cuchillo lo tenías antes de que entrásemos. ¿No lo dejaste?

-Digamos que pensé en quedármela hasta que me sintiese segura en este sitio...

-Pero, ¿no dijiste que ya te sentías cómoda aquí?

-Ah, pero es que luego se me olvidó...En realidad nunca he querido deshacerme de mi arma, prefiero contar siempre con algo con lo que defenderme que confiarme demasiado y no tener nada.

-Me das miedo -respondió Tommy, mirándome con inseguridad-. Si algún día te cansas de mí, ¿me matarás con ese cuchillo?

-No te  preocupes, te daré un golpe en la cabeza con un jarrón y te enterraré en el parque que está aquí cerca -nos reímos-. Bueno, creo que ya es hora de que nos vayamos.


Llevé a Alison con Dave, le tocaba a él cuidarla además, todo parecía ir bien. Salimos a la calle, y no se veía nada vivo ni muerto, lo cual me tranquilizó un poco, pero a la vez me desconcertaba.
Pensamos en que la mejor opción para asegurarnos de que todo había acabado o que al menos ya no parecía haber peligro era ir al límite, donde Pears hacía su ronda de vigilancia. A lo lejos vimos que había un grupo de personas reunidas, y comprobamos que no fuesen zombies antes de seguir acercándonos. Entre aquella personas, que se trataban de los mismos que trabajaban con Pears se encontraba él mismo. No sabía si tendríamos permitido acercarnos a ellos y hablar sobre lo que había pasado, pero nos mantuvimos a una distancia relativamente lejana, lo suficiente como para que el resto de vigilantes no nos viesen, así que esperamos a que Pears se quedase solo para preguntarle, pero parecía que no iba a acabar nunca. Oímos un ruido que al menos a mí me resultaba muy familiar a nuestra espalda, y seguidamente un disparo antes de que nos pudiésemos dar la vuelta. Lo primero que hicimos fue ver si nos habían disparado a nosotros, y al asegurarnos de que estábamos bien nos dimos la vuelta y vimos sorprendidos al zombie. La ciudad ya no parecía ser segura, sino otra aventura por sobrevivir más. Unas pocas personas del grupo se acercaron para ver el motivo por el que el caminante se acercó a aquel lugar, y al vernos se sobresaltaron, y se dijeron algunas cosas entre ellos hasta que se acercaron a nosotros otra vez y nos preguntaron:

-¿Qué hacéis aquí? -preguntó un hombre pelirrojo y muy musculado, un tanto imponente-.

-Eh...Nada, estábamos preocupados -respondí, sin saber qué decir que tuviese algo de sentido-.

-¿No habéis visto las noticias? Ha habido un brote zombie aquí dentro, y si no queréis morir os recomiendo que volváis a vuestra casa. ¿No sabéis que los zombies son peligrosos?

-Hemos venido para ver cómo estaban las cosas, éramos conscientes de que esto es peligroso, y no es la primera vez que vemos un muerto viviente, a ver si te crees que llegamos aquí mágicamente -dije, irritada por llamarnos tontos de manera indirecta-.

-Perdone, señorita, pero la voy a tener que abandone la calle inmediatamente si no quiere problemas -me contesto el insolente-.

-¡Eh, tú no me hablas así! Nadie ha dicho que esté terminantemente prohibido que salgamos de nuestras casas, solo dijeron que era "recomendable" permanecer en ellas, pero si yo quiero salir y ver qué pasa por mis propios ojos, pues lo hago, hay que ver...

-Disculpen, ya nos vamos -dijo Tommy, y bajó la voz-. ¿Estás loca? Se supone que no debíamos de llamar la atención.

-No estoy llamando la atención, ese tipo ha cuestionado nuestra inteligencia, la NUESTRA, lo repito para que te des cuenta de que nos hablo solo en mi lugar. Cree que no conocemos la gravedad que supone que la enfermedad haya entrado en la ciudad. Nadie, ni Alison creería eso, por favor. ¿Qué clase de gente se encarga de la seguridad de este sitio?

-Tal vez haya dicho eso, que tú has interpretado como un insulto, para asegurarse de que sabes qué es lo que está pasando en caso de que desconocieses la situación actual, y están haciendo su trabajo, el cual es asegurarse de que la gente de la comunidad está fuera de peligro.

-Vale, puede que tengas razón y me haya pasado un poquito, lo siento... -tenía que aprender a controlar mi genio, no era nada nuevo-.

-No tienes que disculparte, no creo que tampoco se algo muy gordo, ha sido una simple confusión -vimos que se estaba acercando más gente del grupo de vigilantes, y por suerte entre ellos se encontraba Pears-.

-Chicos, dejádmelos a mí, ya me encargo -el resto se marcharon, dejando a Pears solo-. ¿Qué hacéis aquí?

-Queríamos ver cómo iban las cosas -respondió Tommy, mientras yo seguía pensativa por mi descontrol de la ira-.

-Hemos acabado con los primeros casos, y ahora estamos comprobando todas las zonas a la perfección para dar por segura la zona, aunque nos va a costar, todavía siguen apareciendo caminantes...

-Una pregunta, ¿cómo han entrado? -tenía curiosidad por saberlo-.

-Uno de nuestros vigilantes, después de la expedición de ayer fue mordido y no dijo nada. Cuando volvimos me dieron la tarde libre como compensación por mi buen trabajo, bueno, supongo que os acordáis de que estuve con vosotros...Y no me enteré de nada hasta esta mañana, cuando fui a trabajar y vi que la mayoría de los que se habían quedado con el vigilante de guardia habían sido mordidos por él, pero no llegamos hasta aquella conclusión cuando vimos aquel panorama. Mandamos a un grupo de soldados a rodear los muros para comprobar si habían entrado, y en ese caso dónde, y mientras yo me quedé con algunos de mis compañeros a acabar con los engendros.

-Pero en la tele dijeron  que había un contagio solo, ¿nos mintieron? -empecé a sentirme insegura sobre lo que nos había dicho Pears-.

-Al parecer sí, han habido 16 bajas, y suerte que lo hemos podido parar a tiempo, sino esto ya estaría perdido.

-Entonces, las cosas volverán a la normalidad dentro de poco, ¿no? -le preguntó Tommy-.

-Claro, en ello estamos trabajando. Si las cosas hubiesen estado muy mal se habrían usado los megáfonos para comunicar el desalojo definitivo de la ciudad. Y pensar que una sola persona podía haber arruinado todo esto...

-Así es como empezó a extenderse la enfermedad, ¿no? No sé de qué te sorprendes...

-Voy a empezar a pensar que me odias profundamente -me respondió Pears-.

-Era broma, no pretendía ser tan borde -sonreí-. También estaba preocupada por ti, fui a buscarte a tu casa cuando me enteré de lo que pasó, y me imaginé que estabas defendiendo. Me preocupaba que te mordiesen...

-Es cierto, doy fe de que estaba preocupada por ti.

-Oh, qué maja -me cogió de la mejilla, odiaba aquel gesto, como si yo fuese un bebé-. Bueno, vamos a seguir con lo nuestro, que todavía tenemos tarea por delante.

-¿No podemos ayudar? -le pregunté, ya que habíamos ido hasta allí al menos hacíamos algo útil-.

-No hace falta, de verdad, somos suficientes. Pero seguid al tanto de las noticias por si acaso pasa algo.

-De acuerdo, no le quitaremos ojo al televisor. Por cierto, cuando tengas un hueco libre vamos a hablar contigo, ya sabes que queremos ayudarte.

-Vale, en cuanto pueda voy. Ten algo bueno preparado, llevaré huevos y comida en mal estado para tirártela en caso de que no me guste -nos reímos-.

-He oído mensajes de muñecas de peluche más amenazantes que eso, sin ánimo de ofender, bueno, sí. Suerte -le di un abrazo-.


Volvimos al apartamento. Me sentía algo más segura al saber que la situación estaba bajo control, pero no me cuadraba que Ralph nos hubiese mentido con respecto a algo tan serio como era la gente que había muerto, la diferencia era de 14 personas, demasiado. Puede que intentase tranquilizar a la gente, pero mentir no era la solución, era mejor decir la verdad. De repente sentí que algo cambiaba en mi mente. Podía fiarme del entorno, pero no de su creador. Ralph siempre me había parecido un buen hombre, predispuesto y animado, siempre buscando lo mejor para su gente, pero algo no encajaba...





Este es el capítulo, sé que he tardado una eternidad en subirlo, pero he tenido algunas complicaciones estos días, pero vuelvo a la normalidad *Jane gana* Gracias por haber leído, espero que os haya gustado, próximamente *insertar algo*

martes, 4 de agosto de 2015

Tornado of Souls-Cap.48: Disconnect Me








-¿Qué tal os fue? -preguntó Pears-.

-Bien, después de darnos cuenta de que no teníamos las llaves para coger cualquiera de los dos coches nos buscamos la vida y conseguimos lo que Tommy necesitaba.

-¿Algún problema? Porque te veo algo mojada -me reí por el comentario de Pears-.

-El lugar al que fuimos estaba inundado y bueno, me mojé, por ello que tengo ganas de llegar a casa y cambiarme-

-Jajajajaja, ya te imagino "Bueno, me voy a dar un chapuzón otoñal" -Pears se partía, últimamente estaba muy graciosillo-. Venga chicos, guardad las armas descargadas y la munición en el maleteros, creo que hay espacio de sobra.

-¿Cómo os ha ido a vosotros? -le preguntó Tommy a Pears-.

-Bien, los novatos van aprendiendo, aunque necesitan mucha más practica antes de volver a salir, es un riesgo, porque hoy las cosas han estado muy tranquilas, pero surge cualquier complicación y nos morimos los tres. El resto me ha dicho que les ha ido bien, sin problemas, y no han encontrado hordas muy numerosas de zombies.

-Claro, lo bueno estaba en el hospital -le comenté-. Nos encontramos a un bot, al menos solo vimos uno, y muchos zombies. Nos lo pasamos muy bien.

-Al menos veo que te mojaste -aticé a Pears en el brazo-. Oye, que sólo lo decía en broma, no te enfades. Bueno, estamos todos vivos, ningún hombre perdido o infectado. Perfecto, ahora todos a los coches, vayamos de vuelta a nuestra ciudad, el sol caerá dentro de un rato.


Seguimos las órdenes de Pears y dejamos las armas en el maletero. Me llamó la atención la cantidad de cosas que llevaban, pensé que irían a buscar comida, como hacíamos nosotros antes, cuando estábamos en el hotel, pero al parecer era lo que conllevaba el mantenimiento de la ciudad.
Nos organizamos en los coches al igual que cuando habíamos venido, esperaba que el camino fuese igual de llevadero y no tuviésemos que pararnos. El conductor era el mismo, así que no creíamos que pudiésemos tener algún problema esta vez:


-Pues parece que tu primer trabajo como "Encargado de la seguridad y expediciones" ha ido bien, ¿no? -le dije a Pears-.

-Efectivamente, ha ido genial. Creo que me voy a llevar muchos puntos por lo de hoy, puede que esté cerca un nuevo ascenso.

-Venga, Pears, no te pongas tampoco así que no has hecho ninguna proeza -le dije en broma-. Dale tiempo, no tengas prisa, y disfruta de lo que tenemos, no pidas demasiado, porque es en ese momento en el que las cosas buenas se convierten en malas o desaparecen.

-Oh...Puede que tengas razón -comentó Pears con poco entusiasmo-. Me conformo con esto, está muy bien, y me hace recordar que la humanidad aún no está salvada, queda mucho trabajo por delante.

-No te desanimes, que tampoco quería deprimirte, sólo quería ponerte los pies en la tierra, aunque creo que ya estás. Tampoco se trata de resignarse a quedarse con lo que uno tiene pudiendo aspirar a más.

-¿Eso iba con segundas? -dijo Tommy, riéndose-.

-Sí, te voy a cambiar por un unicornio, luego hablaremos de eso -me miró extrañado, pocas veces sabía cuándo estaba bromeando-.

-Bueno, ¿qué os pasó en el hospital? Tengo curiosidad por saberlo después de lo que habéis dicho que había.

-No se puede negar que tuvimos problemas, pero esto ha salido solo gracias a Tacii. Ella ha sido la que ha seguido siempre adelante, sin siquiera dudarlo. Me ha sorprendido gratamente su actitud -respondió Tommy-.

-¿Es eso cierto? -preguntó Pears, sorprendido-.

-Tampoco es para tanto, lo habríamos hecho de todas formas...

-Eso no es cierto, sabes que te dije que yo no iba a hacerlo, y tú seguiste adelante, nada te paró -me sonrió, me da vergüenza que me tratasen como una heroína o algo parecido-.

-Podías venirte conmigo a trabajar cundo te den el papel de que estás totalmente recuperada, o cuando hables con Ralph -me comentó Pears, y me pareció una idea genial-.

-Me encantaría encargarme de la seguridad, así podría chincharte -me reí-. Al final acabaremos trabajando juntos otra vez, esto es una señal del destino.

-Pues prefiero trabajar en el bar, era más fácil y más divertido, pero supongo que esto es lo que más se ajusta a mis cualidades.

-¿Tú? ¿Cualidades? -le dije con sorna-. Venga ya -me reí-.

-¿Estáis seguros de que no sois hermanos de verdad? -preguntó Tommy-. Bueno, físicamente no os parecéis mucho, pero os comportáis como tal. Así era la relación que tenía con mi hermana.

-No me emparentes con esa marciana -respondió Pears en venganza-.

-Siento no ser tan señorita como tú -le respondí-. Por cierto, hemos encontrado una película de terror en el hospital, "La niña del exorcista"¿quieres venir a verla con nosotros?

-¿Hay que pagar entrada? -preguntó Pears en broma-. Sí no os molesta voy.

-Por mí no hay ningún problema, pero me acabo de enterar de que yo también voy a ver la película -respondió Tommy, riéndose-. No es que sea un cagado, ni mucho menos, pero suelen darme pesadillas...

-Vas a tener a una persona seria y fuerte a tu lado -le dije-. Y también a Pears -me reí-. Lo siento, ya paro, es que no puedo evitarlo, siento como que las cosas vuelven poco a poco a como eran antes, y me gusta...

-Oh, pero qué adorable -dijo Tommy mientras me achuchaba-.

-¿Tacii adorable? Por favor, cuida a este chico, que dice que eres adorable -Pears se empezó a reír-. Vamos a darnos un poco de tregua, me alegro de que estés animada y confíes en que las cosas pueden ir bien.

-¿No piensas lo mismo? Quiero decir, ¿no crees que las cosas puedan ir bien otra vez?

-Sí, Tacii, pero hay "cosas" que ya no se pueden recuperar, y me da mucha pena. Entiendo que te sientas bien y me alegro mucho, pero yo no puedo evitar que ciertos recuerdos asalten mi mente y me impidan estar así -se refería a Anne-.

-Oh Pears, sabes que entiendo de lo que hablas, pero tienes que salir adelante, no puedes vivir de tus recuerdos. An...Bueno, ella siempre ha querido que fueses feliz, y recuerdo que en su lecho de muerte ella deseaba que salieses adelante y no te quedases estancado, ese no es el Pears que yo conocía, el que me acogió y me trató como is fuese de su misma sangre.

-Tiene razón -dijo Tommy-. He pasado por lo mismo, y sé que no quieres salir adelante porque crees que lo que vas a hacer va a ser olvidarla, pero no te engañes, no lo vas a hacer. Busca una mujer que te haga feliz, o algo que te haga feliz, no tiene que ser una relación. Lo que quiero decir es que no la vas a olvidar, la has querido y la quieres, y ella también te quiso. Tienes que acordarte, pero no cerrarte a otras cosas maravillosas.

-Tenéis razón, pero es difícil. Fue hace bastante tiempo, y no sé si voy a conseguir...

-¿Recuerdas a la chica que te encontraste hace 5 años. dando vueltas sin rumbo, perdida y solitaria que yo era antes de que me acogieses en tu casa? Tú me ayudaste sin pedir nada a cambio, por lo que yo también te voy a ayudar, tú eres mi hermano.

-Gracias -miró hacia atrás y sonrió-. Me alegro de que no hayas cambiado, hice bien en conocerte -respondió Pears, sonriendo-.





El resto del camino compartimos recuerdos de nuestras vidas anteriores, en las que no teníamos que ir necesariamente armados por la calle para no morir (aunque podía pasar si a alguien se le iba la pinza). Llegamos a casa después del mismo camino de ida. Me sentía segura por una vez en mucho tiempo. Pears se fue a hablar con Ralph para comentarle las novedades sobre la expedición, y Tommy y yo regresamos al edificio:


-Puedes entrar ya al piso -le dije mientras yo sacaba las llaves-. Pero si no te importa me voy a duchar y a poner ropa seca, y la manta te la devuelvo mañana seca, ¿vale?

-Claro, tranquila, yo cuido de la casa mientras tanto. Por la manta no te preocupes, puedes quedártela tú, no me importa.

-¿Te da asco? -le dije, en broma-.

-¿Estás loca? Claro que no, te la cedo amablemente porque si te ha sido útil en esta expedición puede serlo en otra, en caso de que sea necesaria.

-Ah, en ese caso muchas gracias -dije, sonriendo estúpidamente, sintiéndome culpable por haber sido tan borde-. No tardaré mucho, si llama Pears no le abras -me miró, extrañado-. Es broma, ábrele.

-Vale, pensaba que me hablabas en serio. Si las cosas mejoran, deberías de trabajar como actriz, te juro que lo clavas -me reí y me fui-.



Me duché tan rápido como pude, me sentía mal por hacer esperar a alguien. Me vestí con lo primero que apareció, no tenía a penas ropa por cuestiones de dinero, pero al menos era suficiente como para sobrevivir. Salí, y vi que Pears ya había llegado estaba hablando tranquilamente con Tommy sobre la película:


-¿Puedo interrumpir la conversación? Quiero poner la película, no oír a dos cotorras hablar del miedo que les da -dije con sorna-.

-Perdona, que a mí no me da miedo, yo ya dije que me daban pesadillas, pero no me asustan.

-Yo soy sincero, estás cosas sabes que me dan mucho miedito. ¿Recuerdas cuando ponías películas de terror y las veías con Anne porque yo estaba ocupado? -asentí a la pregunta de Pears-. Bien, pues yo me iba leer al banco de parque que teníamos al lado -nos reímos-. Puede que esto haga que tenga que dormir con Junior y se piense que me gusta o algo así, advertidos quedáis como intente algo conmigo -nos reímos más-.

-Oh, pero que excusa más bonita para meterle mano al pobre Junior, ¿no? -me miró mal y me tiró un cojín, y antes de devolvérselo puse la cinta-. Venga, silencio, vamos a ver la película.


Me senté en medio de los dos chicos, les quería dar un susto, pero terminé olvidándome, la película estaba muy interesante. Recordaba los viejos tiempos, en los que habían estrenos, y se iban a ver al cine, donde comprabas palomitas y te las comías antes de que la película empezase. Eran buenos tiempos, pero habían cambiado, y teníamos que adaptarnos a ellos, acostumbrarnos a lo que teníamos, pues no podíamos pedir tanto en tan poco tiempo. El mundo se había sumido en el caos absoluto hacía ya un año y medio, no podíamos pedir peras al olmo. La película me dio que pensar no la había prestado mucha atención, pero me puse a divagar sobre la religión. Si Dios existiese no habría dejado que los muertos nos comiesen y la humanidad, su creación, se extinguiese, era ridículo pensarlo. Cuando la película terminó nos quedamos un rato charlando:


-No ha estado mal, aunque creo que esta noche dormiré con la luz encendida -dijo Tommy-.

-Yo no duermo, me quedo delante de la puerta con una escopeta y agua bendita, por si las moscas -me reí por el comentario de Pears-.

-No seáis cobardes. Quedaros a dormir si queréis, no vaya a ser que os vomite la niña del exorcista.

-No descarto esa opción, protégeme del mal -Tommy se abrazó a mí, y puso cara de pena, pero se rió-.

-Lo siento, pero yo voy a intentar ser valiente... -dijo Pears, mientras le temblaba el pulso-. Me marcho, voy a revisar la casa...A ver si encuentro mi...Bueno, me voy -Pears se marchó-.



¿Cómo una película de terror les podía haber asustado tanto? La realidad en la que vivíamos era mucho más siniestra que una niña zarandeándose frenéticamente y hablando con voz grave.
"Dime lo que puedes oír y te diré lo que ves", no sabía por qué recordaba aquella frase, ni dónde la había oído...  Me reí al recordar el viaje de vuelta de la expedición, y Tommy me miró extrañado, había olvidado que estaba allí:


-Una pregunta, ¿te has vuelto loca? -sonrió, lo interpreté como una broma-.

-Yo nunca he estado cuerda -nos reímos-. Me he acordado del viaje de vuelta de esta mañana, echaba de menos meterme con Pears, no por el hecho de insultarle o dejarle mal, sino porque me gustaba reírme con él, y creo que él sabe que es broma lo que le digo, aunque parezca muy ofensivo. Me trae muy buenos recuerdos de cuando vivíamos juntos y yo no tenía nada. Nada de dinero, ni familia, no me hablaba con ellos, no sabía a dónde ir...

-Me encanta cuando te pones nostálgica, eres demasiado adorable.

-Ah, qué bobo eres -le dije, atizándole en el brazo-. Pero también estoy preocupada por él, no quiero que haga ninguna locura porque eche de menos a Anne, a partir de mañana le voy a empezar a ayudar, o al menos lo intentaré, no soy muy buena consejera.

-Yo creo que sí lo eres, y no lo digo para complacerte.

-No, si alguna vez he dado un buen consejo ha sido por pura casualidad. Mañana iré a verle cuando salga de rehabilitación y le preguntaré si le parece bien y si puede, claro.

-Si quieres yo también le puedo intentar ayudar, sé por lo que pasó, y bueno, que es difícil, y además es buen tipo.

-Eres muy amable, me vendría muy bien ayuda para ayudarle -me reí-. Qué lío, estaba bastante asustada, pero hacemos buen equipo, que lo conseguiremos, gracias.

-¿Sabes? Eres muy agradecida, ¿por qué?

-Porque siempre me han dicho que hay que estar agradecido con lo que uno tiene, y me alegro de tenerte.

-Igualmente. ¿Te cuento un secreto?

-La última vez que me dijiste eso me besaste, ¿no? Bueno, cuéntame.

-Jajaajaja, ya me acuerdo. Te quiero.

-¿Ese es el secreto? -sonreí-. Pues comparto el sentimiento, yo también te quiero.



Nos empezamos a besar, pero de repente alguien llamó a la puerta, se oían llantos de bebé al otro lado, me imaginaba que tenía que tratarse al menos de Alison. Fui a abrir en seguida, y vi que era Dave con la niña, como me había imaginado:


-¿No la ibas a cuidar hasta mañana? -le pregunté-.

-Sí, pero se ha puesto mala, tienes que cuidarla, mañana madrugo -me la dio, y antes de que pudiese reaccionar se marchó-. Genial, no sé ni siquiera lo que la pasa...¿Qué hago? -Tommy se acercó, cogió a la niña y la examinó-.

-Parece que está resfriada, ha debido de coger frío en algún momento. Hay que mantenerla calentita, y como es un bebé y no se le puede dar ningún medicamento, hay que estar muy pendiente de su estado, tanto si mejora como si empeora.

-Me cago en Dave, qué rápido se deshace de las cosas cuando no le interesan... Va a conseguir que le acabe aborreciendo hasta el punto de quererle ver muerto -la toqué la frente-. ¡Está ardiendo!

-No te preocupes, yo te ayudo a cuidarla.

-Gracias, no hace falta, de verdad, Alison es de Dave y mía, no es necesario que lo hagas, aunque te agradezco la oferta.

-No seas tonta, aunque no sea "mía" es la hija de mi novia, y eso también me hace en parte responsable, aunque no directamente. ¿Es mi argumento válido?

-Claro, como quieras. Muchas gracias -le abracé-. De momento voy a por algo para taparla y a ver si duerme. ¿Te importa que te la deje mientras busco alguna manta?

-Ah, claro que no, déjamela, a ver si consigo que se calme.



Me di toda la prisa que pude, me dolía oír a la pobre llorar, me sentía como si fuese yo la que estuviese enferma, ojalá que me hubiese pasado a mí y no a ella. Busqué en el armario, y lo único que encontré fue la manta que tenía en la cama, no tenía nada más, así que lo cogí y volví al salón. Envolví a la pequeña con la manta y la acurruqué en mis brazos, seguro que estaba sí por mi culpa.
"Al final es mayor peligro no son los zombies, sino la peor madre del mundo, yo", pensé para mí misma. Alison no se callaba, se estaba agotando oírla llorar desesperadamente, y me sentía impotente por no poder hacer nada ante la situación. Tommy me preguntaba todo el rato si quería que él la cuidase un rato y yo así podía descansar, pero ne negué, él no tenía que pasar por aquello, no era su responsabilidad, aunque se quedó conmigo.

Pasaron las horas, y ya no sabía ni dónde estaba. Veía que a Alison se la caían los párpados de cansancio, y a mí a penas se me abrían, tenía que hacer un esfuerzo enorme por mantenerlos abiertos unos pocos segundos. No sabía qué hora era, pero tampoco me importaba, sólo quería descansar




Me desperté en mi cama. ¿Cómo había llegado hasta allí? Me encontraba bastante despistada y perdida, como si me hubiese emborrachado y no recordase lo que había pasado después. Alison estaba totalmente dormida en su cuna, me levanté para tocarla la frente, y estaba bien, no parecía tener nada de fiebre, pero les preguntaría en el hospital para asegurarme. Miré en mi mesilla y vi una nota, así que la leí:


"Hola Tacii, creo que la pequeña ya está mejor. Cuando os dormisteis os llevé a la habitación y me quedé un rato vigilando a Alison por si la entraba alguna flema, pero ha estado en el "séptimo cielo", debía de estar muy cansada, como su madre. No tenía fiebre, pero si la vuelve a subir llámame y la llevamos a urgencias. Espero que mejore, nos vemos luego para ir a trabajar. Un abrazo, Tommy"


Miré el reloj, aproveché que era pronto y puse un rato la tele. Sólo había dos canales, y sólo salían noticias en caso de que hubiese algo importante que comunicar, ya que las muertes fuera de nuestra comunidad eran muy comunes, pero aquello me dejó helada:


-¡Noticia de última hora! -aparecía Ralph-. Todo el mundo a sus casas para evitar cualquier tipo de contagio, un grupo de muertos vivientes ha entrado en nuestra comunidad. Desconocemos cómo consiguieron entrar, por ahora la prioridad es acabar con las criaturas antes de que haya alguna desgracia. Se ha producido el primer contagio, pero hemos neutralizado al enfermo. Mientras se controla la situación les recomendamos no salir de sus casas, se juegan la vida. Cuando tengamos novedades con respecto al asunto las comunicaremos tan pronto como nos sea posible, gracias por haber escuchado y si ven a alguien sospechoso no se acerquen a él bajo ninguna circunstancia, aunque sea familiar.







Espero que os haya gustado el capítulo, no voy a negar que me ha costado una barbaridad escribirlo, aunque a partir de ahora voy a cambiar mi modo de trabajo para optimizar mi rendimiento y poder subir más seguido. Gracias por haber leído, próximamente: no lo sé.