viernes, 14 de agosto de 2015
Tornado of Souls-Cap.50: In The Middle of the Night
************Dos días después*************
La situación se había normalizado, los caminantes habían sido exterminados, pero en las noticias nunca se dijo la verdad, ni cuánta gente había muerto ni cómo había llegado el virus hasta la ciudad, simplemente dijeron que un zombie se había colado. No entendía muy bien por qué actuaba el encargado de la comunidad de aquel modo, no tenía sentido que ocultase lo que acaba de pasar, la única explicación con un poco de "sentido" era no contarlo para que la gente siguiese pensando que aquel lugar era tan seguro como una fortaleza, aunque en ninguno de los dos casos, al menos yo, me creía aquello.
Era un día nuevo, el frío cada vez nos envolvía con mayor intensidad, ya estábamos en invierno. Una vez deshabilitada la orden de permanecer en los respectivos hogares hasta que la ciudad volviese a ser totalmente segura volvimos a la normalidad. Tocaba volver a la rutina de trabajo, aunque no era como la recordábamos antes del apocalipsis zombie.
Esperé a Tommy para ir al hospital, ya me quedaba poco para terminar la rehabilitación, y aunque echaría de menos estar con él por las mañanas tendría al fin una ocupación, tal vez así estaría más activa, después de estar tanto tiempo esperando a que mi pierna mejorase sentía como que la parte que me había permitido llegar hasta aquel lugar se había esfumado. Noté que Tommy andaba algo preocupado:
-¿Qué te pasa? -le pregunté-.
-Hoy hacemos la operación al niño. Teníamos que haberla hecho hace dos días, pero con el problema que hubo nos fue imposible, ya lo sabes...En fin, vamos con retraso, ya teníamos que haberle operado para ver cómo reaccionaba al tratamiento posterior, y ahora hay más riesgo de que el chico no sobreviva, pero vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para conseguirlo.
-A mí me salvaste, y seguro que con ese chico también lo consigues, no te desanimes...
-Gracias por el apoyo, pero no es cosa de desanimarse. ¿Tú nunca has tenido la sensación de que no ves el momento de que llegue algo y saber que vas a poder hacerlo?
-Sí, lo que llamo "Nervios de examen", no duermes bien y todo el momento te estás preguntando cómo será y qué pasará. Venga, calma, eres un buen médico -le sonreí para tratar de animarle, pero parecía muy preocupado-. No sé qué más decirte...
-De verdad, gracias por apoyarme, pero es que tengo en mis manos la vida de un niño pequeño, y si se muere por mi culpa va a ser un mazazo terrible, no se merece acabar el pobre así, con toda la vida por delante...
-Para empezar tú vas a operarle porque está enfermo, moribundo, así que el principal motivo por el que va a morir es por la enfermedad, no por tu operación, y sé lo suficiente de ti como para estar segura de que no se te va a ir de las manos, y si sale mal no será por tu esfuerzo y profesionalidad, y no, no te estoy haciendo la pelota, no me va ese estilo. El quirófano es un sitio del que nunca sabes con certeza si vas a salir, no puedes estar así, no todo depende de ti.
-Tienes razón, pero eso no me calma, pocas veces he estado tan nervioso.
-Comprendo que estés nervioso, pero no llegues al punto de agobiarte, porque entonces es cuando no sabrás qué hacer, lo mejor es pensar en que lo vas a conseguir. ¿Es muy larga la operación?
-De dos horas al menos, no es de las más largas en las que he estado presente, pero tiene sus complicaciones, como la gran mayoría de operaciones. La cosa es que no sabremos hasta que pase una hora si la ha superado o no, después le hacen las pruebas finales y salimos de dudas.
-Si te sirve de consuelo, cuando acabes la operación te esperaré, así me cuentas qué tal fue, ¿vale?
-No hace falta...
-No te hagas el tonto, que yo sé que te gustaría -le sonreí, y el me devolvió la sonrisa-.
-Vale, me gustaría que te quedases, pero si tienes algo que hacer o te aburres no me esperes, por si se retrasa, no quiero hacerte esperar, de verdad.
-¿Qué más da? Esperaré lo que haga falta -me abrazó, y le besé-.
-Bueno, creo que ya es el momento de que me despida y vaya a por ello, ¿no?
-Por supuesto -nos despedimos-.
Aquella mañana me encontraba un poco revuelta, y pensé que con el tiempo el malestar se me acabaría pasando, pero mi situación no mejoraba, aunque intenté disimular y seguir, le había prometido a Tommy que le esperaría, no podía marcharme, faltaría a mi palabra. Gladis, la mujer que se encargaba de la rehabilitación se dio cuenta de que algo no iba bien:
-¿Qué te pasa, chica? -me preguntó, esperando a que la dijese la verdad-.
-¿A mí? -asintió-. Oh, nada, estoy perfectamente.
-Tienes las mejillas rojas, los ojos se te cierran y pareces un poco débil, por no decir que estás amarilla.
-No puede ser, si yo me encuentro bien, sigamos con la rehabilitación.
-¿Sabes que hacer terapia estando enferma es como tirarse piedras contra uno mismo? Si te sientes mal te recomiendo ir a casa y descansar, o aviso a alguien para que te acompañe -se levantó de su silla-. ¿Dónde está tu novio?
-Gladis, por favor, no hace falta, que me encuentro bien, si estuviese mal no habría venido o me habría ido.
-Soy enfermera, algo sé de estas cosas después de tantos años trabajando en este sector. No seré capaz de curar una enfermedad rara, pero sé determinar cuando alguien está enfermo o no, y veo que tú estás mala.
-Pero le prometí a Tommy que le iba a esperar cuando terminase la operación.
-Oh, ¿está ocupado? Bueno, si quieres yo te acompaño a tu casa. ¿Hay alguien que se pueda hacer cargo de ti?
-Sí, creo que Doro está en casa.
-Vale, pues nos vamos a tu casa, y que ella te cuide si no la importa. Ahora se lo diré yo, pero por si acaso, tiene que hacer un seguimiento de tu temperatura corporal y los síntomas, así, cuando tenga todo eso puede llamarme y os damos un diagnóstico, no vaya a ser que sea algo grave, aunque no tiene pinta.
-¿No podría quedarme aquí, esperando?
-Tommy entenderá que te hayas marchado. De todos modos yo estaré aquí, si quieres dejarle una nota para que la lea, yo se la doy sin problemas.
-Muchas gracias, Gladis, la verdad es que me encuentro muy mal. Ya amanecí así, pero pensaba que era algo pasajero, y espero que lo sea...
-Lo será, ya verás como es un catarro, en un par de días se te pasará y estarás como nueva.
-Eso espero, no me apetece morir por una estupidez después de haber llegado hasta aquí. Muchas gracias por ayudarme, Gladis, te echaré de menos cuando acabemos la rehabilitación.
-Y yo a ti, jovencita, me recuerdas a mi hija...No lo logró. No hagas tonterías, recuerda que lo más importante que tenemos hoy en día es cuidarnos y no hacer estupideces, así fue como acabamos con muertos vivientes persiguiéndonos para devorarnos.
Me acompañó hasta casa, y por desgracia por el camino me empecé a encontrar peor. Aquello no parecía un simple catarro, empecé a ver borroso y sentía mareos y náuseas muy frecuentes, que iban perfectos con el dolor de cabeza y el frío que sentía previamente. No me enteré muy bien de lo que pasó después, estaba todo tan borroso que perdí el conocimiento.
***********Narra Tommy***********
Después de dos horas se operación al final todo pareció salir bien, pero quedaba lo más importante, el el postoperatorio, lo que determinaría cómo había salido. Fui a buscar a Tacii a la sala en la que hacía rehabilitación, supuse que me estaría esperando allí, pero no la encontré, allí sólo estaba Gladis, así que se me ocurrió preguntarla, tal vez ella sabía algo sobre dónde estaba Tacii:
-Buenas Gladis, ¿sabes dónde está Tacii? Dijo que me esperaría aquí...
-Sí, la tuve que llevar a su casa porque se encontraba muy mal, me dejó una nota para ti.
-¿Qué la pasa?
-Aún no lo sé, pero no creo que sea algo grave -me dio la nota-. Léela, no la escribió para nada -tomé la note y la leí-.
"Hola Tommy, siento no haberme podido quedar a esperarte, pero de verdad que no podía aguantar mal, me encontraba muy indispuesta, así que ahora que tú estás leyendo esto yo ya estaré en casa. No te asustes, estoy bien, no hace falta que vengas. Espero que te haya ido muy bien la operación y que el niño se ponga bien, te quiero".
-¿Cuáles eran sus síntomas? -le pregunté a Gladis-.
-Tenía algo de fiebre, estaba muy débil, mareada y con náuseas, y no veía bien. Desde que la llevé a casa no sé nada de su estado, supongo que no habrá ninguna novedad.
-No puedo sacar ninguna conclusión, son síntomas muy comunes en muchos tipos diferentes de enfermedades. Voy a ir a ver cómo está, ¿es posible que le diga a alguno de mis compañeros que se queden al cargo del niño y me den un toque cuando hayan hecho las pruebas?
-Es posible, otra cosa es que acepten, pero inténtalo, no pierdes nada, aunque no deberías de preocuparte, Tacii estará bien.
-Prefiero verlo con mis propios ojos, el concepto de "estar muy bien" es demasiado amplio, y está muy distorsionado. Voy a ver si encuentro a alguien que se pueda hacer cargo de la situación, y si veo que las cosas están bien vuelvo.
-¿Y si no mejora?
-En ese caso me quedaré con ella, no voy a dejarla que lo pase mal, y sin nadie a su lado. Pienso estar con ella hasta que se mejore, siento decir esto, pero si quieren me pueden echar del trabajo, pero lo que no voy a permitir es que a la persona a la que quiero la pase algo, y yo no esté allí con ella para ayudarla y darla apoyo, a lo mejor eso la ayuda, al menos no se sentirá sola.
-Es muy bonito eso que dices, joven, ojalá todo el mundo hubiese tenido una mentalidad así, a lo mejor las cosas habrían ido en otra dirección y no estaríamos aquí,..
-Gracias Gladis, nos veremos luego o mañana, depende.
-De nada, si está muy mal no dudes en traerla.
-No lo haré -salí corriendo hacia la sala de los médicos-.
Había poca gente, la mayoría atendía urgencias debido a la ausencia de personal. Fui preguntando uno por uno a los que allí estaban si se podían hacer cargo del niño, que simplemente era esperar a que le hiciesen las pruebas y analizar los resultados, y ni siquiera hacía falta que los interpretasen, me conformaba con que me los leyesen, y ya luego yo sacaría mi conclusión. Todos se negaron rotundamente, tenían trabajo pendiente, aunque no parecían demasiado atareados...
Volví a la sala de rehabilitación, y le pedí a Gladis que me llamase cuando los resultados ya estuviesen, tuve suerte de que era buena persona y aceptó a ayudarme. Me quiso decir algo antes de irme, pero me disculpé y salí corriendo, ya había perdido demasiado tiempo con gente que no se lo merecía.
Fueron los veinte minutos más largos de mi vida, se me hizo el camino eterno a pesar de ir andando y con la mente ocupada, pensando en qué la podía pasar a Tacii. Entré al edificio y subí las escaleras, ni siquiera merecía esperar al ascensor. Finalmente llegué a la planta en la que estaba su apartamento, y llamé. Doro me abrió:
-Vienes a ver a Tacii, ¿no?
-Sí. ¿Cómo está? -entré, pero no quise ir a la habitación todavía, esperé a la respuesta de Doro-.
-Sigue inconsciente, puedes entrar, no creo que la molestes.
-¿Inconsciente? ¿Desde cuándo esta así?
-Al poco de llegar aquí cayó redonda. Su temperatura ha subido mucho, de hecho he llamado hace un rato a la mujer que trabaja con ella en la rehabilitación, me dijo que te lo comentaría...
-Oh, vaya... -eso era lo que me iba a decir justo antes de que saliese corriendo-. Gracias por cuidarla, ya puedes irte si quieres, me encargaré yo de ella, voy a hacer un seguimiento de su temperatura. ¿Cuántos grados marcaba la última vez que la tomaste la temperatura?
-Cuarenta. La he puesto un paño frío en la frente, a veces suele funcionar.
-Hiciste bien, voy a ver cómo está.
Entré en su habitación, y se me partió el corazón al verla de aquel modo, me recordaba a cuando la encontré en la base militar. La tomé el pulso, y era excesivamente acelerado, y su temperatura seguía siendo de cuarenta grados. Intenté despertarla, pero lo máximo que conseguí fue que moviese la mano. Me senté a su lado y esperé a que diese señales de recuperación...
La cambié el paño de la frente tantas veces como vi necesarias, tan frecuentemente como podía, siempre manteniéndola fría, aunque no parecía dar resultado, seguía con fiebre.
Tras una hora de esperar al fin abrió los ojos:
-¿Quién eres? -me preguntó, y pensé que sería broma-.
-Soy un ladrón -la dije, siguiendo su broma-.
-No, en serio, ¿quién eres? -la lloraban los ojos, y me empecé a asustar-.
-Lo siento, soy Tommy, pensaba que estabas bromeando... ¿Cómo estás?
-Mal... -su voz era tan débil que me era casi imposible entenderla-. Siento haberme ido, es que estaba mal... -se la cerraban los ojos-. Estoy cansada...
-¿Quieres algo? Lo que sea, me da igual, yo te lo traigo. Es bueno que te mantengas hidratada cuando tienes frío, te traeré algo de beber.
-Sí, por favor -intentó sonreír, pero parecía que se iba a echar a llorar-. Tengo mucho frío...
-Ahora traigo algo más para abrigarte, no te preocupes, Si necesitas algo más no dudes en decírmelo.
Salí de la habitación corriendo, y la llevé una botella de agua. Busqué mantas por todas partes, pero no encontré nada, por lo que tenía que ir a mi casa a buscar algo que sirviese, y por suerte no tuve problemas en dar con algunas mantas, las cuales llevé a Tacii. Cuando entré en su habitación vi que se estaba intentando levantar, pero parecía que había perdido todas sus fuerzas y se cayó al suelo:
-¿Qué me pasa? -dijo con voz quebradiza y los ojos llorosos-.
-No lo sé -dije, sintiendo un miedo que ya había experimentado anteriormente-. Ven, te ayudaré a levantarte y te taparé,
-Tengo sueño... -cerró los ojos-.
-¿Tacii? -se había vuelto a quedar inconsciente-.
Suspiré, aún no sabía qué tenía. Aproveché su estado de inconsciencia para sacarla sangre, tal vez estaba experimentando alguna reacción al virus zombie, como ya la había ocurrido anteriormente, el día que íbamos de camino al puerto para ir a Canadá. No tenía los instrumentales necesarios para analizar su sangre, pero en cuanto tuviese la oportunidad lo haría, sin duda.
La tomé la temperatura, y me tuve que frotar varias veces los ojos para comprobar si aquello era real o se trataba de una alucinación fruto de mis nervios, pero por desgracia no era así, el termómetro marcaba cuarenta y cinco grados. ¡Era imposible! Aquello era una muerte asegurada. Entre los cuarenta y cuarenta y dos grados comenzaban las alucinaciones y si sobrepasaban los cuarenta y dos significaban daños cerebrales garantizados, y con la temperatura que ella tenía era la muerte asegurada. Cogí a Tacii, presa del pánico, y la metí bajo el grifo con agua helada, esperando a conseguir reducir su temperatura corporal. La llevé a su cama y la envolví en mantas, no quería que se muriese tampoco de frío. La volví a medir, pero no había bajado. Me sentía derrotado, ¿qué se suponía que debía de hacer ahora? Sonó el teléfono y fui a responder, debían de ser los resultados.
*****************Narra Tacii**********************
Abrí los ojos, sentía un dolor de cabeza tan insoportable que ni siquiera entendía cómo estaba consciente. Miré hacia todos los lados, pero estaba sola. ¿Se habían ido todos? A lo mejor les daba miedo verme tal y como estaba. Me miré las manos y vi que no tenía color, nunca me había visto tan pálida, y no era la primera vez que enfermaba, aunque debía de ser algo diferente. Intenté incorporarme, pero me caía al poco. Me sobresalté al ver que la puerta de mi habitación se abría, al parecer no estaba sola. Tommy entró, y se sorprendió al verme:
-H-hola Tacii, ¿qué tal estás?
-Creo que se me está pasando, ya no veo borroso, aunque sigo sintiéndome mal físicamente. ¿Ya sabes qué me pasa?
-No, no lo sé... -se sentó en la silla que tenía colocada al lado de mi cama, parecía derrotado-. ¿Qué te pasa? -no había respuesta por su parte, me estaba dando la espalda, y se cubría el rostro con las manos-. Respóndeme, no me obligues a levantarme -vi que no me hacía caso, así que me arrastré por el suelo, pero mis músculos me lo impidieron, dejándome tirada en el suelo-.
-Lo siento Tacii, soy un inútil -me levantó y me sentó en la cama-.
-No lo eres. ¿Qué pasa?
-No pasa nada, no seas pesada, por favor.
-Eh, no soy pesada, estoy preguntándote qué te pasa, porque esta claro que no estás como siempre -me entró una tos terrible, pensaba que se me iba a desgarrar la garganta-.
-Tienes razón, pero es difícil hablar contigo sobre esto, estando tal y como estás, no puedo agobiarte con mis tonterías, tienes que ponerte bien.
-Me pondré bien cuando me cuentes qué demonios te pasa, venga.
-La operación no ha salido bien...
-Oh, lo siento... -intenté abrazarle, pero me caí-.
-No tienes que sentirlo, no es tu culpa. Primero lo del chico, y ahora tú. Por favor, lo único que pido es que salgas de esta -se tapó la cara-.
-Yo estoy bien -intente aclararme la voz para aparentarlo, pero no tenía una buena faceta de actriz en mis delirios-.
-No lo estás. Puede que esto suene egoísta, pero no quiero perderte, eres lo único que tengo aquí, y tu vida vale más que la de cualquier otro mortal que esté presente, incluyéndome a mí mismo. No quiero que te pase nada, pero parece que todo lo que hago no sirve para nada. No has mejorado, y no sé qué va a ser lo siguiente.
-Estoy despierta y ya no veo borroso, creo que estoy mejorando -me entró la tos otra vez-. No me voy a morir, ¿no? -empecé a temer que estuviese equivocada y que aquel fuese mi último recuerdo antes de morir-.
-Ojalá que no -me abrazó-. Lo mejor es que te lleve ahora mismo al hospital, allí te dirán qué es lo que te pasa, ya verás cómo te pones bien, lo presiento.
-No te desanimes pase lo que pase -le dije, intentando usar la poca coherencia de la que disponía en aquel momento-. Ya te dije que soy inmortal, ¿no? -sentí que se me iba la cabeza-.
-De verdad que me encantaría que así fuese... Te voy a llevar al hospital de todos modos.
-¿Y tu trabajo?
-Hasta que no mejores no pienso volver, me da igual que me amenacen con que me echen o que directamente lo hagan.
-¿Tan seguro estás de que voy a mejorar?
-Quiero ser positivo.
-Pase lo que pase quiero que sepas que me has hecho muy feliz este tiempo, y que te deseo lo mejor -notaba que se me iban a cerrar los ojos en breve-. Te quiero, gracias por haber estado conmigo.
Fin de Tornado. Espero que os haya gustado, no pensé que acabaría así...Gracias por haber leído esta novela.
ERA BROMA
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NonononononoNONONONONONNONONONONONONONONONO ESTO NO HA PODIDO ACABAR. No me digas que de verdad has acabado la historia porque me pondré muy, muy, demasiado triste, estaba genial :'( Y como no, todo empieza "normal" y alguien acaba muriendo. Dale el protagonismo a Pears, pero que no se acabe, por favor, estaba genial, tiene mucho por delante, ¿qué pasará con el resto de personas? ¿Todos mueren? ¡Queremos una explicación!
ResponderEliminarP.D.: Me encanta el capítulo <3
No puedo decir nada de qué pasa, lo siento, pero Tornado ha acabado... Todos mueren y los zombies dominan el mundo, esa es la explicación.
Eliminarp.d.: Todo era broma, la novela va a seguir igualmente, jajajajajaj, te engañé.