lunes, 10 de agosto de 2015

Tornado of Souls-Cap.49: Chaos inside my Nebula







Lo primero que se me ocurrió hacer fue apagar la tele, idea que al segundo descarté, tenía que estar pendiente en todo momento de lo que pasaba, y si la situación empeoraba o mejoraba. Después fui al piso de Pears, si alguien sabía algo más acerca de tema esa persona debía ser él, pero no estaba, me imaginaba que había ido a ayudar en aquel caos que se había formado. Fui al piso de arriba para ver si Tommy no había salido todavía, aunque aún era pronto no lo sabía con seguridad. Llamé a su puerta, no me apetecía que me abriese Dave, pero el destino era caprichoso:

-Hola Tacii, ¿quieres algo? -me sorprendió la amabilidad de Dave-.

-Buenas Dave, ¿habéis visto las noticias?

-Creo que todo el mundo lo ha hecho, si no ves a nadie en la calle te empiezas a cuestionar muchas cosas. ¿Cómo está Alison?

-Bien, estuvo toda la tarde llorando, pero la noche la ha pasado bastante bien, y por el momento ya no tiene fiebre, si se pone peor o mejor te lo diré.

-Vale, me alegro de que esté mejorando. Supongo que no vienes para hablar conmigo, ¿no? -asentí-. Voy a avisar a Tommy, espera un momento -me había sentido cómoda hablando con Dave, estaba claro que la terapia le había ido muy bien, parecía otra persona incluso-.

-Hey -Tommy me saludó a lo lejos-. Pareces preocupada.

-¿Tú no lo estás? ¿No has visto las noticias?

-Sí, las he visto, y estoy preocupado, pero confío en la seguridad de este sito, te recuerdo que uno de ellos es Pears, y es un profesional, estoy seguro que sabrá manejar la situación.

-Pero cabe la posibilidad de que le muerdan por un descuido, y al resto también. ¿Y si todo se infecta? Volveremos a la pesadilla de antes...

-Entra si quieres y hablamos -me invitó a pasar, pero prefería hablar con él en mi casa, así al menos podía cuidar a la pequeña también-.

-¿Podemos hablar mejor en mi piso? Es que le pedí a Doro que echase un vistazo a la pequeña mientras salía, pero prefiero ser yo la que la cuida.

-Claro, sin problema -fuimos a mi apartamento, y nos sentamos en la mesa a hablar, pues  Doro estaba medio adormilada en el sillón-. A ver, no tienes que ponerte así, dudo que sea la primera vez que se encuentran ante una situación así, y supongo que estaban preparados por si algo así pasaba.

-Pero por el momento ha habido un herido, ¿quién te dice que no puedan haber más?

-Eso no lo dudo, Tacii, pero tienes que tranquilizarte. Ya han dado el aviso, la gente está a salvo, y nuestra seguridad está lo suficientemente cualificada para encargarse de la situación, ya está.

-Lo siento, sé que estoy desquiciada, pero ahora que me empezaba a sentir cómoda y segura en este lugar las cosas se han torcido...

-Te prometo que siempre que estés conmigo estarás cómoda y segura, ¿eso te sirve? -sonreí, Tommy era muy adorable-.

-Aw, gracias -le abracé-. Pero, ¿y si te pasa algo a ti?

-Nah, no creo que me pase nada por el momento, suelo tener mucho cuidado con lo que hago, ya sabes que si no estoy totalmente seguro de hacer algo no lo hago y ya está. Puedes confiar en mi palabra, todo va a salir bien. Ha habido un herido, y lo siento por él, pero la vida tiene que seguir...

-¿Sabes? No es por ofenderte, pero siempre que oigo esa frase de "La vida tiene que seguir" es que va a pasar algo malo. Llámame loca, no consigo que eso me tranquilice.

-No sé qué más decirte, tienes que darle tiempo y tener paciencia, si son muchos pasarán dos o tres días hasta que todo vuelva a estar como antes, pero no está perdido, no mucho menos. Ya te lo he dicho antes, estoy seguro de que estaban preparados para situaciones como esas, no puedes darte por vencida y empezar a catastrofizarlo todo como si ya supiésemos que no podemos hacer nada. ¿No hay algún modo de que te sientas mejor? -me miró con incertidumbre, esperando a que dijese algo con sentido-.

-Sí. Voy a salir, quiero ver cómo están las cosas y ayudar.

-¿Estás loca? En las noticias dijeron que no dejaban salir a nadie.

-Ellos no me van a obligar a quedarme aquí, puedo ayudar perfectamente, si salimos ayer y no me pasó nada, esta vez no tiene por qué ser diferente, ¿me equivoco? -Tommy lo negó, aunque no parecía muy convencido-.

-¿Puedo ir contigo?

-¿Por qué? ¿Quieres arriesgarte tú también?

-Antes de responder a esa pregunta, si no te importa, ¿te podría hacer yo otra, por favor?

-Bueno, depende de lo que tenga que responder, tú suéltala, y ya me lo pienso.

-No, me tienes que decir antes si la vas a responder o no, independientemente de lo que sea. Te prometo que no es nada comprometido.

-Está bien, antes de que me arrepienta, venga.

-¿Por qué viniste a la expedición?

-Ya te lo dije, me apetecía ir...

-Eso no es un buen argumento. ¿Buscabas algo?

-No, no buscaba nada, por un capricho no arriesgaría la vida.

-Pues tiene que haber una razón que te empujase a hacerlo, ¿no?

-Ah..."Puede" que fuese para protegerte.

-Oh, me siento como una princesita -se rió-. Es broma. Eso quiere decir que querías estar conmigo, ¿no? -asentí, me resultaba incómodo reconocerlo-. Entonces, ¿por qué crees que yo quiero ir contigo?

-Para el carro, que yo no soy ninguna princesita -le dije, en broma-.

-Lo sé, pero lo que quiero decir es que yo quiero ir contigo para protegerte y comprobar que todo va bien. Soy consciente de que tú te las apañas mucho mejor que yo contra los caminantes, pero no quiero perderte, y prefiero ir yo, y si me tengo que morir por ti, pues me moriré por ti, al menos merecerá la pena. ¿Vamos?

-Venga, vamos -sonreí-. Solo tengo un cuchillo, no sé si nos podremos defender muy bien con esto.

-¿Y eso? -se quedó sorprendido al ver el cuchillo-. Ese cuchillo lo tenías antes de que entrásemos. ¿No lo dejaste?

-Digamos que pensé en quedármela hasta que me sintiese segura en este sitio...

-Pero, ¿no dijiste que ya te sentías cómoda aquí?

-Ah, pero es que luego se me olvidó...En realidad nunca he querido deshacerme de mi arma, prefiero contar siempre con algo con lo que defenderme que confiarme demasiado y no tener nada.

-Me das miedo -respondió Tommy, mirándome con inseguridad-. Si algún día te cansas de mí, ¿me matarás con ese cuchillo?

-No te  preocupes, te daré un golpe en la cabeza con un jarrón y te enterraré en el parque que está aquí cerca -nos reímos-. Bueno, creo que ya es hora de que nos vayamos.


Llevé a Alison con Dave, le tocaba a él cuidarla además, todo parecía ir bien. Salimos a la calle, y no se veía nada vivo ni muerto, lo cual me tranquilizó un poco, pero a la vez me desconcertaba.
Pensamos en que la mejor opción para asegurarnos de que todo había acabado o que al menos ya no parecía haber peligro era ir al límite, donde Pears hacía su ronda de vigilancia. A lo lejos vimos que había un grupo de personas reunidas, y comprobamos que no fuesen zombies antes de seguir acercándonos. Entre aquella personas, que se trataban de los mismos que trabajaban con Pears se encontraba él mismo. No sabía si tendríamos permitido acercarnos a ellos y hablar sobre lo que había pasado, pero nos mantuvimos a una distancia relativamente lejana, lo suficiente como para que el resto de vigilantes no nos viesen, así que esperamos a que Pears se quedase solo para preguntarle, pero parecía que no iba a acabar nunca. Oímos un ruido que al menos a mí me resultaba muy familiar a nuestra espalda, y seguidamente un disparo antes de que nos pudiésemos dar la vuelta. Lo primero que hicimos fue ver si nos habían disparado a nosotros, y al asegurarnos de que estábamos bien nos dimos la vuelta y vimos sorprendidos al zombie. La ciudad ya no parecía ser segura, sino otra aventura por sobrevivir más. Unas pocas personas del grupo se acercaron para ver el motivo por el que el caminante se acercó a aquel lugar, y al vernos se sobresaltaron, y se dijeron algunas cosas entre ellos hasta que se acercaron a nosotros otra vez y nos preguntaron:

-¿Qué hacéis aquí? -preguntó un hombre pelirrojo y muy musculado, un tanto imponente-.

-Eh...Nada, estábamos preocupados -respondí, sin saber qué decir que tuviese algo de sentido-.

-¿No habéis visto las noticias? Ha habido un brote zombie aquí dentro, y si no queréis morir os recomiendo que volváis a vuestra casa. ¿No sabéis que los zombies son peligrosos?

-Hemos venido para ver cómo estaban las cosas, éramos conscientes de que esto es peligroso, y no es la primera vez que vemos un muerto viviente, a ver si te crees que llegamos aquí mágicamente -dije, irritada por llamarnos tontos de manera indirecta-.

-Perdone, señorita, pero la voy a tener que abandone la calle inmediatamente si no quiere problemas -me contesto el insolente-.

-¡Eh, tú no me hablas así! Nadie ha dicho que esté terminantemente prohibido que salgamos de nuestras casas, solo dijeron que era "recomendable" permanecer en ellas, pero si yo quiero salir y ver qué pasa por mis propios ojos, pues lo hago, hay que ver...

-Disculpen, ya nos vamos -dijo Tommy, y bajó la voz-. ¿Estás loca? Se supone que no debíamos de llamar la atención.

-No estoy llamando la atención, ese tipo ha cuestionado nuestra inteligencia, la NUESTRA, lo repito para que te des cuenta de que nos hablo solo en mi lugar. Cree que no conocemos la gravedad que supone que la enfermedad haya entrado en la ciudad. Nadie, ni Alison creería eso, por favor. ¿Qué clase de gente se encarga de la seguridad de este sitio?

-Tal vez haya dicho eso, que tú has interpretado como un insulto, para asegurarse de que sabes qué es lo que está pasando en caso de que desconocieses la situación actual, y están haciendo su trabajo, el cual es asegurarse de que la gente de la comunidad está fuera de peligro.

-Vale, puede que tengas razón y me haya pasado un poquito, lo siento... -tenía que aprender a controlar mi genio, no era nada nuevo-.

-No tienes que disculparte, no creo que tampoco se algo muy gordo, ha sido una simple confusión -vimos que se estaba acercando más gente del grupo de vigilantes, y por suerte entre ellos se encontraba Pears-.

-Chicos, dejádmelos a mí, ya me encargo -el resto se marcharon, dejando a Pears solo-. ¿Qué hacéis aquí?

-Queríamos ver cómo iban las cosas -respondió Tommy, mientras yo seguía pensativa por mi descontrol de la ira-.

-Hemos acabado con los primeros casos, y ahora estamos comprobando todas las zonas a la perfección para dar por segura la zona, aunque nos va a costar, todavía siguen apareciendo caminantes...

-Una pregunta, ¿cómo han entrado? -tenía curiosidad por saberlo-.

-Uno de nuestros vigilantes, después de la expedición de ayer fue mordido y no dijo nada. Cuando volvimos me dieron la tarde libre como compensación por mi buen trabajo, bueno, supongo que os acordáis de que estuve con vosotros...Y no me enteré de nada hasta esta mañana, cuando fui a trabajar y vi que la mayoría de los que se habían quedado con el vigilante de guardia habían sido mordidos por él, pero no llegamos hasta aquella conclusión cuando vimos aquel panorama. Mandamos a un grupo de soldados a rodear los muros para comprobar si habían entrado, y en ese caso dónde, y mientras yo me quedé con algunos de mis compañeros a acabar con los engendros.

-Pero en la tele dijeron  que había un contagio solo, ¿nos mintieron? -empecé a sentirme insegura sobre lo que nos había dicho Pears-.

-Al parecer sí, han habido 16 bajas, y suerte que lo hemos podido parar a tiempo, sino esto ya estaría perdido.

-Entonces, las cosas volverán a la normalidad dentro de poco, ¿no? -le preguntó Tommy-.

-Claro, en ello estamos trabajando. Si las cosas hubiesen estado muy mal se habrían usado los megáfonos para comunicar el desalojo definitivo de la ciudad. Y pensar que una sola persona podía haber arruinado todo esto...

-Así es como empezó a extenderse la enfermedad, ¿no? No sé de qué te sorprendes...

-Voy a empezar a pensar que me odias profundamente -me respondió Pears-.

-Era broma, no pretendía ser tan borde -sonreí-. También estaba preocupada por ti, fui a buscarte a tu casa cuando me enteré de lo que pasó, y me imaginé que estabas defendiendo. Me preocupaba que te mordiesen...

-Es cierto, doy fe de que estaba preocupada por ti.

-Oh, qué maja -me cogió de la mejilla, odiaba aquel gesto, como si yo fuese un bebé-. Bueno, vamos a seguir con lo nuestro, que todavía tenemos tarea por delante.

-¿No podemos ayudar? -le pregunté, ya que habíamos ido hasta allí al menos hacíamos algo útil-.

-No hace falta, de verdad, somos suficientes. Pero seguid al tanto de las noticias por si acaso pasa algo.

-De acuerdo, no le quitaremos ojo al televisor. Por cierto, cuando tengas un hueco libre vamos a hablar contigo, ya sabes que queremos ayudarte.

-Vale, en cuanto pueda voy. Ten algo bueno preparado, llevaré huevos y comida en mal estado para tirártela en caso de que no me guste -nos reímos-.

-He oído mensajes de muñecas de peluche más amenazantes que eso, sin ánimo de ofender, bueno, sí. Suerte -le di un abrazo-.


Volvimos al apartamento. Me sentía algo más segura al saber que la situación estaba bajo control, pero no me cuadraba que Ralph nos hubiese mentido con respecto a algo tan serio como era la gente que había muerto, la diferencia era de 14 personas, demasiado. Puede que intentase tranquilizar a la gente, pero mentir no era la solución, era mejor decir la verdad. De repente sentí que algo cambiaba en mi mente. Podía fiarme del entorno, pero no de su creador. Ralph siempre me había parecido un buen hombre, predispuesto y animado, siempre buscando lo mejor para su gente, pero algo no encajaba...





Este es el capítulo, sé que he tardado una eternidad en subirlo, pero he tenido algunas complicaciones estos días, pero vuelvo a la normalidad *Jane gana* Gracias por haber leído, espero que os haya gustado, próximamente *insertar algo*

2 comentarios:

  1. Me he empezado a temer lo peor cuando había un zombie detrás de Tacii y Tommy, yo pensando "Este es el último capítulo seguro". Jajaja, qué mala gente, el susto que me has dado. Buen capítulo, espero que llegues al 50 y este no sea el verdadero final del especial, que esto no se puede quedar así xoxoxoxoxoxoooooo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero oye, si eres tú la que pide acción y salseo, no me seas cazurra que te reviento x'D A ver si seguimos con nuestras colaboraciones, que era gracioso compenetrarnos para escribir.

      Eliminar