martes, 18 de agosto de 2015

Wings of Destiny-Cap.23: In Denial









Me senté, estaba deseando oír la historia de Lita, era una mujer ejemplar, y sabía que el nacimiento de la Isla de las Mujeres debía de remontarse a algo grande:

-Todo empezó chace muchos años, unos 20. Yo tenía, digamos, pocos años, era una niña, y mi familia era muy humilde, teníamos que trabajar todos en la casa para salir adelante. éramos 2 hermanos y 2 hermanas, y mientras los chicos estudiaban y se convertían en hombres de provecho nosotras limpiábamos y cocinábamos. Me sentía muy desmoralizada, yo siempre había querido estudiar, así que cuando tuve la capacidad de saber lo que pensaba y lo que podía hacer se lo dije a mi madre. Ella aceptó la idea, lo cual me ilusionó bastante, pero al comentárselo a mi padre la situación cambió drásticamente. Me prohibió rotundamente salir de mis tareas del hogar, según él, "Las mujeres sólo valen para eso".

-Las cosas son así en la mayoría de las familias -la dije, no pensé que aquel fuese el motivo por el que hubiese hecho algo tan grande como la independencia de las mujeres en aquel paraíso.

-Ese es sólo el comienzo de todo. Cuando crecí me enamoré de un chico que trabajaba en el mercado, y como mi padre pensaba casarme con un chico que no me gustaba por interés empecé a ver al muchacho del mercado a sus espaldas. Yo a él también le gustaba, y veía algo diferente en él, así que me la jugué y me escapé de casa por estar con él. Ya lo habíamos hablado, pero cuando me presenté en su casa me echó, y después empezó a tratarme con desprecio. Con el tiempo me acomodé en la casa de una amiga mía, y a sus padres les dije que yo había sido huérfana recientemente.
Mick, el chico con el que estaba, me dejó embarazada, y cuando la familia de mi amiga se enteró me echó por orden del padre, y después recibí una paliza mortal de Mick, el cual me declaró que me alejase de él, que ya no quería saber nada de mí. Lo que me ocurrió me sirvió como lección para no volver a fiarme de un hombre. Estaba harta, y ni falta hace decir que el bebé murió por la paliza, así que sin decir adiós a nadie me marché de mi ciudad, sin rumbo fijo, esperaba ir a la aventura, y casualmente llegué a una isla en la que desterraban mujeres por revelarse. Gracias al destino conocí a aquellas mujeres, que eran muy mayores, y juntas iniciamos el proyecto que se acabó convirtiendo en la Isla de las Mujeres.

-¿Qué pasó con las señoras que te encontraste?

-De eso hace mucho, yo tenía 16 años cuando llegué, y ahora tengo 38. Aquellas grandes mujeres murieron hace bastante, seguramente antes de que tu nacieses ellas ya habían dejado el mundo.

-Otra pregunta, si no te importa -Lita asintió, parecía que se encontraba a gusto contándome su historia-. ¿Cómo empezó todo esto a funcionar?

-Cuando las mujeres de la isla y yo decidimos llevar a cabo el proyecto establecimos que todas nosotras controlaríamos la isla, y buscaríamos a mujeres por todos los lugares posibles para que se uniesen a nosotras, aquellas que querían demostrar que tenemos derechos y cualidades tanto dentro como fuera de la casa, y para nuestra sorpresa había una gran cantidad que se unieron a nuestra causa, y así fue como nació la Isla de las Mujeres.

-Vaya, es increíble como una coincidencia ha llevado a algo tan grande.

-Es cierto, cuando me marché de mi hogar pensé que llegaría a alguna isla desierta en la que moriría de hambre, ¿quién iba a pensar que daría casualmente con mujeres que se sentían igual que yo? Desde entonces siempre he creído en el destino, y de que las cosas no ocurren por casualidad, todo está conectado. Tú, Kayle, siempre has tenido carencias afectivas paternas, pero ¿crees que se han notado?

-No, pero me habría gustado que mi padre hubiese estado presente en mi niñez... Espera, ¿Kayle?

-Sí, Nusopp me mandó una carta en la que me explicaba todo. Es otra prueba de que las coincidencias no existen. Tú acudiste a tu padre sin saber que era él para salvar a la gente de tu reino y que él te ayudase, y con la magia negra consiguió unirte a ti y a una chica maga, tu hermana, a la cual habías visto en una zona de Rusia.

-Vaya, sabes muchas cosas, tal vez más que yo.

-Tu padre me informó hasta del más mínimo detalle sobre ti.

-Ah, ya recuerdo aquel sueño.

-¿Qué sueño?

-La maldición que residía en aquellas tierras, que era todo un sueño. Pensé que el hecho de haber visto a Mary Jane y a Varg Vikernes había sido una especie de delirio, como me habían contado.

-Te contaron mal, todo era real -me quedé sobrecogida al oír aquello-. El hecho es que la gente cree que es un sueño porque es una experiencia tan bizarra que su cerebro se confunde y corre el riesgo de enloquecer por paranoia, por eso se empezó a decir que todo era un "sueño". ¿Cómo explicas que parte de los soldados no volviesen?

-No lo recuerdo... Vaya, entonces si existe un hombre en el mundo capaz de prender algo en llamas.

-Te sorprenderían las cosas que hay y aún no has visto, y me refiero solo a poderes. Es una pena que no puedas ver a muchas de las brujas que yo he conocido, hacían auténticas maravillas, pero como están constantemente en movimiento para que no las atrapen es muy difícil dar con alguna de ellas, pero espero que en algún momento de la vida te encuentres con una de ellas, te pueden enseñar muchas cosas útiles, de hecho, parte de tu entrenamiento se basará en los conocimientos que aquellas magas me brindaron. ¿Qué te parece si empezamos ya?

-Por mi bien, tengo ganas de ver cómo me vas a preparar.

-Te lo explicaré: por la mañana haremos ejercicio físico, y por la tarde te daré como "lecciones" y clases de lucha. Acabarás muy cansada, de eso no hay duda, pero a cambio los resultados van a ser magníficos, y aunque tú no lo creas, vas a poder con ello, hay pocas cosas de las que esté tan segura.

-He oído que los entrenamientos son muy duros, no estoy muy segura de poder, no tengo buenas cualidades.

-Para empezar, sí, son algo duros, pero como ya te he dicho antes sé que vas a poder, y, en cuanto a que no tienes "cualidades" no creo que estés en lo cierto, lo veo en tu mirada. Con este entrenamiento no sólo vas a conseguir ser más fuerte, ágil y hábil con un arma, sino que vas a tener una mentalidad totalmente diferente, vas a ser más segura de ti misma y vas a hacer todo lo que quieras y más, te lo demostraré.

-Suena muy tentador, y lo voy a intentar, pero, ¿y si en algún momento siento que no puedo puedo seguir?

-No vas a tener esa sensación, te lo aseguro, vamos a empezar ya.



El resto de la mañana estuvo explicándome qué ejercicios haríamos, y estuve haciendo algunos para coger práctica y acostumbrarme cuanto antes. No parecía muy complicado, pero me iba a costar hacerlo tal cual me había dicho Lita. Al mediodía aproveché mi descanso para comer y dar una vuelta por la isla. Muchas partes me sonaban de haberlas visto cuando Cyntia me enseñó cómo era mi nuevo hogar temporal.
Todo estaba muy cuidado, no había suciedad ni pobreza por ninguna parte. No había peleas ni criminalidad (aparentemente) por las calles, se podía respirar paz y armonía. Ojalá que en todos los sitios las cosas fuesen así, la convivencia sería mucho más fácil.

Muchas de las chicas con las que me encontré por mi paseo me saludaron, y ni siquiera las conocía, pero parecían muy amigables. Mientras caminaba vi a lo lejos a alguien que me resultaba familiar, y me acerqué para cerciorarme de que no me había confundido:

-¡Hola! -la dije a la muchacha, que al verla de cerca me aseguré de que era Joan-.

-Hola...¿Nos conocemos? -al instante me di cuenta de que las cosas habían cambiado y Joan ya no me podía reconocer como Kayle, ahora era distinta y por lo tanto ella no sabía quién era-.

-Ah, es que una amiga mía me habló de ti. Ella se llamaba Kayle, ¿la recuerdas?

-Oh, claro que sí, iba a unirse a mi ejército de mujeres, pero antes de tener la oportunidad murió... Siento la pérdida, me parecía una buena persona, y fuerte. ¿De qué la conocías?

-Ella era mi hermana -deseaba poder decirla la verdad, pero sabía que no podía-. Recuerdo que me dijo que era amiga tuya y que ibais a trabajar juntas, sí. Por cierto, ¿cómo llegaste aquí?

-Tuve que marcharme porque me quedé sin dinero, y el resto de la gente con la que iba a trabajar se echaron atrás, así que pensé que la mejor opción que tenía era venir aquí e iniciar mi proyecto de nuevo. Desde luego, aquí voluntarias no me faltan.

-Me alegro de que no te hayas rendido, me gustaría apuntarme a tu ejército, pero llegué hace muy poco y he empezado a entrenarme hace relativamente menos tiempo, unas horas.

-No pasa nada, aún quedan puestos que llenar, pero uno ya tiene tu nombre, no te preocupes. Me gustaría conocerte mejor, pero siendo familia de Kayle no necesito más pruebas para saber que puedo fiarme de ti. ¿Qué te parece si nos vemos mañana a esta misma hora aquí? Me gustaría conocer más a una de mis soldados, y así te presento al resto de muchachas.

-Me parece una gran idea, entonces mañana nos vemos -nos despedimos-.



Sentí una sensación muy agradable al comprobar que al menos una de las personas con las que había tenido el honor de cruzarme seguía bien, y persiguiendo su sueño sin rendirse, era un ejemplo a seguir para mí.
Al llegar la tarde volví a visitar a Lita para continuar con unas clases sobre puntos clave en los que atacar a una persona para matarla. Se me hizo muy corto, aquello no estaba tan mal.




Espero que os haya gustado el capítulo, ha sido corto, pero no me ha dado tiempo a escribir más, estoy de "vacaciones", aunque mi amor por la escritura lo puede todo. Gracias por haber leído, próximamente: No lo sé!

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