miércoles, 26 de agosto de 2015

Tornado of Souls-Cap.51: I Endeavour







****************Narra Tommy***************


La tomé el pulso, me temía lo peor, pero por suerte seguía viva. Pensé rápido en qué hacer, la única opción que tenía era llevarla la hospital, no sabía lo que la pasaba, pero si estaba tan malo no podía ser algo pasajero. Sin demorarme demasiado la cogí en brazos y salí corriendo de casa.

Me temía lo peor yendo de camino al hospital, sus pulsaciones se aceleraban considerablemente por momentos, si no llegaba a tiempo acabaría dándola un paro cardíaco.

Al fin llegué a la puerta, y unos trabajadores vieron que era algo grave, así que trajeron una camilla y la llevamos a una habitación. La conecté una máquina de respiración asistida por si acaso, y empecé a controlar su temperatura corporal y su ritmo cardíaco. Uno de mis compañeros vino cuando estaba preparando una jeringuilla para sacarla sangre:


-Hola Tommy, ¿por qué te habías ido antes?

-Asuntos personales.

-¿Cuáles son? Porque si todos nos empezamos a ir cuando nos da la gana las cosas no van a funcionar.

-Mi novia se puso muy enferma, y he estado con ella, de hecho, si no me crees, la he traído al hospital.

-No puedes abandonar el hospital ni con esas.

-Entonces, ¿qué hago? ¿La dejo morirse?

-No, que alguien la cuide, pero me he tenido que comer el marrón del chico yo solo.

-Parece mentira que te refieras así a un paciente. Para empezar es un ser querido, así que sí puedo abandonar mi puesto de trabajo, porque además le dije a Gladis que os avisase, y segundo, lo que le pasó al chico es una desgracia, no lo tienes que tratar como "un marrón", como si su familia no lo hubiese pasado mal, o nosotros al operarle.

-¿Me vas a dar lecciones tú a mí, novato? Puedo avisar al encargado de la planta y veremos a ver quién tiene razón.

-Que llegase hace relativamente poco aquí no significa que sea un novato, probablemente sepa mucho más que tú, al menos no se me va la fuerza por la boca. Si me disculpas, tengo que seguir trabajando, podemos seguir discutiendo en otro momento, puedes llamar al encargado si quieres.

-Muy bien, ya nos veremos.


Sentía que la sangre me hervía, me parecía increíble que gente como aquella sanguijuela hubiesen llegado tan lejos...

Intenté tranquilizarme para no pasar ningún detalle por alto y empecé a analizar la sangre con un microscopio en la misma habitación en la que estaba monitorizada Tacii. Lo comparé con el anterior análisis que la hice cuando íbamos hacia el puerto de Los Ángeles. Todo parecía igual, pero algo había cambiado, los leucocitos parecía diferentes. Ya eran llamativos la primera vez que la hice un análisis, pero ahora habían cambiado, algo así como una mutación. Recuerdo que la conclusión que saqué en aquella ocasión fue que el cuerpo de Tacii debía de estar reaccionando ante el virus que revive a los muertos, su cuerpo estaba creando anticuerpos para combatir la enfermedad. En esta ocasión los síntomas eran exactamente los mismos, con la diferencia de que esta vez eran más extremos. Seguí comparando, era prácticamente lo mismo, así que debía de tratarse de que su cuerpo seguía creando defensas ante el virus. No sabía si existía algún caso de persona que presentase las mismas características, pero era algo asombroso, y puede que incluso la clave de la cura. Pero por el momento lo guardaría en secreto, podría poner en peligro la vida de Tacii, y eso era lo último que quería.

Estuve esperando a que diese respuesta de que estaba mejorando, su temperatura disminuyó finalmente hasta volver a ser corriente, y el pulso era normal, al menos tenía oportunidades.



**************Narra Tacii**************



Me sentía como en una nube, flotando, aunque en unos segundos mi cuerpo se convirtió en piedra y empecé a caer.

Abrí los ojos de golpe, no sabía dónde estaba. Miré en todas direcciones, estaba en una habitación pequeña, tumba en una camilla, y las paredes eran blancas. Aquel sitio me resultaba familiar, pero no era mi casa, parecía una habitación de hospital. Intenté incorporarme, pero mi cuerpo pesaba tanto que no podía con él, por lo que sólo podía ver una parte de la habitación. Noté movimiento a un lado, y en seguida vi que se trataba de Tommy, que estaba conmigo:


-¿Qué tal te encuentras? -me preguntó-.

-Rara, no recuerdo qué ha pasado. ¿Me lo puedes contar?

-Claro. Te pusiste muy enferma y te traje al hospital, y bueno, ya te has recuperado.

-¿Qué me pasaba?

-Esto que te voy a contar no es seguro, es una deducción que he hecho yo, pero puede que me haya equivocado. Verás, tu cuerpo sigue reaccionando contra el virus zombie, es posible que te estés inmunizando.

-Es decir, que si me muerde, ¿no me convierto?

-Aún no lo sé seguro, con la sangre que te he sacado voy a probar a ver qué pasa, sería increíble que si un zombie te muerde no te conviertas, ¿no crees?

-No sé, tampoco quiero quedarme medio-zombie...

-Ya te diré, a lo mejor me equivoco.

-Y, ¿alguien más sabe esto?

-No, no se lo he dicho a nadie más, ni pienso hacerlo. Si es cierto que te estás inmunizando contra el virus, mucha gente querrá experimentar contigo, y te consumirán. Puede que te intenten sacrificar para salvar al resto de la humanidad.

-Puede que no fuese tan malo. Que experimenten conmigo no me hace gracia, pero si mi muerte supusiese la salvación del ser humano, de mis seres queridos, como mis amigos, Alison y tú, no me importaría hacerlo.

-Cualquier cosa que suponga tu muerte no sería algo bueno para tus seres queridos, te lo dice uno de ellos. Lo mejor es que no digamos nada por el momento, y si lo sabemos seguro ya pensaremos qué hacer. Prométeme ante todo que no vas a sacrificarte por la cura.

-Podría prometerlo, pero es que imagínate poder salvar a toda la humanidad de todo este desastre. No quiero morir, y me costaría mucho decidir en caso de que llegase el momento, pero es lo más correcto.

-¿De qué te serviría sacrificarte, si tú no podrías disfrutar de lo que has hecho? Alison crecería sin madre, ¿tú quieres eso?

-Yo sólo quiero un mundo mejor...

-Sin ti no lo será, no seas tonta, anda.

-Mira, si me pudiese incorporar te golpearía -nos reímos-. ¿Cuánto tiempo me voy a quedar aquí? No me gustan los hospitales, no me traen buenos recuerdos.

-Te entiendo -se rió-. Lo conveniente es que pases aquí la noche, suele ser el protocolo, pero si en lo que queda de día te sientes algo mal tendrás que quedarte más tiempo.

-Aguantaré... Oye, ¿qué pasó con la operación que tenías esta mañana?

-Ya te lo dije, pero supongo que no lo recordarás. Salió mal, el chico murió, y encima mi compañero me culpa porque le ha tocado a él "comerse el marrón" solo.

-No ha sido tu culpa que el chico muriese, no tiene ningún derecho a echarte nada en cara. Además, has estado cuidando de mí, y me imagino que si algún familiar suyo se pusiese enfermo él lo cuidaría, vamos, que habría hecho lo mismo que tú.

-Ya, pero es imbécil y no atiende a razones, prefiere quejarse y culpar a los demás. Además, no se da cuenta de que no puede referirse a hacerse cargo de la muerte de un chico como "un marrón", no creo que sus padres pensasen lo mismo...

-Bueno, al final las cosas no han ido tan mal como podían haber ido, ¿no?

-Vaya, estás siendo optimista -se quedó pensativo-. Tienes razón, las cosas han ido mal y se han normalizado al final...




Pasamos el rato charlando sobre lo que me estaba ocurriendo. Al cabo de un rato vino a visitarme Pears, que según Tommy dijo, había llamado un poco antes de que me despertase:


-¿Qué te ha pasado esta vez? Al final de van a dar carnet de socia, parece que este sitio te gusta -dijo Pears en broma-.

-Ya, qué se le va a hacer... Bueno, me dio mucha fiebre y así acabé aquí. Parece que es un catarro, probablemente cogí frío el otro día, cuando salimos a la expedición por meterme en el agua.

-Puede ser. Si es que mira que eres inconsciente, parece mentira -dijo Pears-. A la próxima te vienes conmigo y te llevo con correa para que no hagas lo que te dé la gana.

-Eh, que yo hago lo que me da la gana, pero siempre con cabeza. Conozco la consecuencias de mis actos, de hecho, con tal de haber conseguido lo que íbamos buscando no me importa haber enfermado. Por cierto, ¿me estabas espiando?

-Tengo mejores cosas que hacer, además, aquí yo no soy el que espía -Pears y Tommy se rieron, y miré a mi amigo con odio-.

-Recuérdame que luego hable contigo -le volví a mirar, y él me devolvió la mirada con inseguridad-.

-¿No puedes sedarla, Tommy? Creo que me va a matar -nos reímos-.

-Crees bien -le respondí-.

-Podría sedarla, pero lo mejor para no poner en peligro su vida es huir. Y cambiar la cerradura de tu casa también podría ayudar -se rió-.

-Entonces, ¿cómo estás ahora? -me preguntó Pears-.

-Mejor, al menos ahora soy capaz de razonar y de recordar lo que ocurre, porque si te soy sincera no me acuerdo de nada de lo que he hecho desde que Gladis me llevó a casa.

-Luego me firmaste un contrato en el que me vendías tu alma, ¿no te acuerdas? -me dijo Tommy, riéndose-.

-Lo dudo, ni inconsciente haría semejante estupidez.

-Jajaja, era broma, en ningún momento te ofrecería un contrato tan miserable. Te daría una monedita o algo -Pears y Tommy se rieron-.

-Aunque el alta no me la den hasta mañana creo que me voy a ir, se han colado dos niños en mi habitación.

-Bueno, ya me voy, no te preocupes, si sólo venía a preguntarte cómo estabas.

-Pears, no hagas que me sienta mal, si sé que estabais bromeando, yo os estaba siguiendo el juego, no hace falta que te vayas si no quieres. Por cierto, gracias por haber venido a verme y siento haber parecido tan borde.

-Hay veces que no sé cuándo bromeas -respondió Pears-. En realidad me tengo que ir ya, tengo algunas cosas que hacer, pero se aceptan las disculpas. Mejórate, si todo va bien mañana te veré, ¿no?

-¿Por qué?

-Ah, ¿no te lo dijo Doro? Mañana tienes que ir a hablar con el encargado, Ralph, creo que te va a asignar un trabajo, aunque no lo dejó muy claro. Será cuando salgas de rehabilitación, y me pidió que te acompañase a su casa porque no sabía si conocías su paradero.

-Vaya, qué bien, la verdad es que tengo muchas ganas de que me den un trabajo, ya me siento cómoda en este sitio a pesar de el accidente que hubo hace unos días, ¿Crees que trabajaremos juntos?

-Puede ser, de hecho, yo ya lo había pensado cuando me dijo que te acompañase, aunque por otro lado lo puede hacer porque te conozco, no lo sé, pero prefiero pensar que es lo primero, así trabajaremos juntos, como en los viejos tiempos.

-Ojalá, pero eso ya lo veremos mañana -respondí, emocionada por la noticia-.

-Hasta mañana entonces -Pears se despidió y salió-.



Pasé casi toda la anoche en vela pensando en el trabajo que me iban a asignar. Tenía muchas ganas de trabajar con Pears, pero no era seguro, y podía ejercer de algo que no me gustase, y acabaría resignada. Quise dejar de pensar acerca del tema, hasta el día siguiente no iba a saber nada, además, no tenía ninguna pista que me permitiese pensar con más claridad sobre mi nuevo empleo.
Tommy se quedó conmigo, a veces olvidaba su presencia y me ponía a pensar en voz alta, lo cual pareció resultarle gracioso.

Me desperté, no recordaba haberme dormido, probablemente caí rendida cuando me aburrí de pensar tantas tonterías. Me incorporé, al fin podía moverme sin problemas, y vi en una silla a mi lado a Tommy dormido. En un principio pensé en despertarle con un susto, pero después de lo bien que se había portado conmigo no se lo merecía. Me puse del pie y le llamé para no ser tan brusca. Comprobó mi temperatura y mis pulsaciones, y después me desconectó de la máquina. Se quedó mirando un rato mirando a unos papeles mientras yo le esperaba para salir de la habitación:

-¿Ocurre algo? -le pregunté, extrañada por su comportamiento-.

-No sé qué hacer con este informe médico. Si lo meto en tu historial lo verán y les llamará la atención tus resultados, pero si no lo meto verán que viniste de urgencia y que no hay datos tuyos...

-Déjalo, no creo que con la cantidad de gente que hay en el hospital vayan a ver todos los historiales. Y si lo llegan a ver diles que fue un virus raro.

-No puedo hacer eso, no son tan tontos como para creerse esa mentira, y además, en este lugar hay muchísima seguridad, se revisan todos y cada uno de los historiales para ver que no haya ninguna enfermedad "rara", ni que el médico sea un incompetente.

-Entonces olvida lo que he dicho y no metas esa información en mi historial, puedes decir que se ha perdido.

-Sería demasiado sospechoso, me obligarían a darles la información que oculto, las razones por las que la oculto, y me echarían de la ciudad, además, a ti te interrogarían y puede que también salieses mal parada.

-Pues ya si que no sé qué más decir, parece que todo son malas ideas...

-Espera, creo que hay algo que puede funcionar... Podría intentar falsificar el informe médico y esperar, total, no tenemos otra salida.

-Mientras no sea muy peligroso me parece buena idea. Me voy a rehabilitación, luego nos vemos.

-Vale, mucha suerte con lo del trabajo -me dio un beso-.



Me fui directamente a la sala de rehabilitación. Gladis me preguntó si estaba mejor y si sabía que me pasaba, y la conté la misma historia que había contado a Pears para no crear una confusión.
La sesión se me hizo eterna, estaba nerviosa por saber en qué iba a trabajar, y en cuanto terminamos me quedé fuera del hospital esperando a Pears, que no tardó en venir.

Fuimos todo el camino muy callados, sabía que él también tenía ganas de saber cuál iba a ser mi empleo. Al llegar a la casa llamó unas cuentas veces hasta que una mujer nos abrió, a la cual no debía de haber visto antes. Nos llevó hasta el salón, que era muy amplio, y nos quedamos sentados esperando un rato. Tras unos pocos minutos de espera entró Ralph, que se había trajeado para la ocasión:


-Muy buenas, ya sabéis que aquí sois bien recibidos. Tú eres Tacii Hale, ¿verdad?

-Efectivamente, esa soy yo.

-Bien. Para empezar, ¿cómo van esas sesiones de rehabilitación y la pierna?

-Todo va muy bien. La rehabilitación me ha sido de una gran ayuda, ya a penas cojeo, la mujer que se encarga de ello me dijo que en muy poco estaría del todo recuperada.

-Me alegro. Recuerdas que te dije que te daría un trabajo cuando mejorases, ¿verdad? -asentí, no quise decir nada para que fuese directamente al grano-. Esta ciudad funciona gracias a que todos ponemos nuestro "granito de arena", sino se derrumbaría, y ya ha llegado el momento de que te asigne un oficio para que contribuyas a la causa. Después de sacar mis conclusiones a partir de tu información, he decidido que tu trabajo sea... -se hizo una pausa, sentí como un escalofrío recorría mi cuerpo-.






AAAAAAAh, si queréis saber lo que va a ser tendréis que esperar, muajajaja, soy malvada y lo sé. Gracias por haber leído, espero que os haya gustado el capítulo, no he podido subir antes porque ando algo ocupada, pero dentro de poco volveré a la normalidad (o desapareceré).

1 comentario:

  1. Ya sabía que Tacii no moriría, y que Tornado no iba a acabar :'D Buen capítulo, espero que la den un trabajo digno, que te conozco y miedo me das.


    PD.: Pásalo bien en la playita!!!!!!

    ResponderEliminar