martes, 4 de agosto de 2015
Tornado of Souls-Cap.48: Disconnect Me
-¿Qué tal os fue? -preguntó Pears-.
-Bien, después de darnos cuenta de que no teníamos las llaves para coger cualquiera de los dos coches nos buscamos la vida y conseguimos lo que Tommy necesitaba.
-¿Algún problema? Porque te veo algo mojada -me reí por el comentario de Pears-.
-El lugar al que fuimos estaba inundado y bueno, me mojé, por ello que tengo ganas de llegar a casa y cambiarme-
-Jajajajaja, ya te imagino "Bueno, me voy a dar un chapuzón otoñal" -Pears se partía, últimamente estaba muy graciosillo-. Venga chicos, guardad las armas descargadas y la munición en el maleteros, creo que hay espacio de sobra.
-¿Cómo os ha ido a vosotros? -le preguntó Tommy a Pears-.
-Bien, los novatos van aprendiendo, aunque necesitan mucha más practica antes de volver a salir, es un riesgo, porque hoy las cosas han estado muy tranquilas, pero surge cualquier complicación y nos morimos los tres. El resto me ha dicho que les ha ido bien, sin problemas, y no han encontrado hordas muy numerosas de zombies.
-Claro, lo bueno estaba en el hospital -le comenté-. Nos encontramos a un bot, al menos solo vimos uno, y muchos zombies. Nos lo pasamos muy bien.
-Al menos veo que te mojaste -aticé a Pears en el brazo-. Oye, que sólo lo decía en broma, no te enfades. Bueno, estamos todos vivos, ningún hombre perdido o infectado. Perfecto, ahora todos a los coches, vayamos de vuelta a nuestra ciudad, el sol caerá dentro de un rato.
Seguimos las órdenes de Pears y dejamos las armas en el maletero. Me llamó la atención la cantidad de cosas que llevaban, pensé que irían a buscar comida, como hacíamos nosotros antes, cuando estábamos en el hotel, pero al parecer era lo que conllevaba el mantenimiento de la ciudad.
Nos organizamos en los coches al igual que cuando habíamos venido, esperaba que el camino fuese igual de llevadero y no tuviésemos que pararnos. El conductor era el mismo, así que no creíamos que pudiésemos tener algún problema esta vez:
-Pues parece que tu primer trabajo como "Encargado de la seguridad y expediciones" ha ido bien, ¿no? -le dije a Pears-.
-Efectivamente, ha ido genial. Creo que me voy a llevar muchos puntos por lo de hoy, puede que esté cerca un nuevo ascenso.
-Venga, Pears, no te pongas tampoco así que no has hecho ninguna proeza -le dije en broma-. Dale tiempo, no tengas prisa, y disfruta de lo que tenemos, no pidas demasiado, porque es en ese momento en el que las cosas buenas se convierten en malas o desaparecen.
-Oh...Puede que tengas razón -comentó Pears con poco entusiasmo-. Me conformo con esto, está muy bien, y me hace recordar que la humanidad aún no está salvada, queda mucho trabajo por delante.
-No te desanimes, que tampoco quería deprimirte, sólo quería ponerte los pies en la tierra, aunque creo que ya estás. Tampoco se trata de resignarse a quedarse con lo que uno tiene pudiendo aspirar a más.
-¿Eso iba con segundas? -dijo Tommy, riéndose-.
-Sí, te voy a cambiar por un unicornio, luego hablaremos de eso -me miró extrañado, pocas veces sabía cuándo estaba bromeando-.
-Bueno, ¿qué os pasó en el hospital? Tengo curiosidad por saberlo después de lo que habéis dicho que había.
-No se puede negar que tuvimos problemas, pero esto ha salido solo gracias a Tacii. Ella ha sido la que ha seguido siempre adelante, sin siquiera dudarlo. Me ha sorprendido gratamente su actitud -respondió Tommy-.
-¿Es eso cierto? -preguntó Pears, sorprendido-.
-Tampoco es para tanto, lo habríamos hecho de todas formas...
-Eso no es cierto, sabes que te dije que yo no iba a hacerlo, y tú seguiste adelante, nada te paró -me sonrió, me da vergüenza que me tratasen como una heroína o algo parecido-.
-Podías venirte conmigo a trabajar cundo te den el papel de que estás totalmente recuperada, o cuando hables con Ralph -me comentó Pears, y me pareció una idea genial-.
-Me encantaría encargarme de la seguridad, así podría chincharte -me reí-. Al final acabaremos trabajando juntos otra vez, esto es una señal del destino.
-Pues prefiero trabajar en el bar, era más fácil y más divertido, pero supongo que esto es lo que más se ajusta a mis cualidades.
-¿Tú? ¿Cualidades? -le dije con sorna-. Venga ya -me reí-.
-¿Estáis seguros de que no sois hermanos de verdad? -preguntó Tommy-. Bueno, físicamente no os parecéis mucho, pero os comportáis como tal. Así era la relación que tenía con mi hermana.
-No me emparentes con esa marciana -respondió Pears en venganza-.
-Siento no ser tan señorita como tú -le respondí-. Por cierto, hemos encontrado una película de terror en el hospital, "La niña del exorcista"¿quieres venir a verla con nosotros?
-¿Hay que pagar entrada? -preguntó Pears en broma-. Sí no os molesta voy.
-Por mí no hay ningún problema, pero me acabo de enterar de que yo también voy a ver la película -respondió Tommy, riéndose-. No es que sea un cagado, ni mucho menos, pero suelen darme pesadillas...
-Vas a tener a una persona seria y fuerte a tu lado -le dije-. Y también a Pears -me reí-. Lo siento, ya paro, es que no puedo evitarlo, siento como que las cosas vuelven poco a poco a como eran antes, y me gusta...
-Oh, pero qué adorable -dijo Tommy mientras me achuchaba-.
-¿Tacii adorable? Por favor, cuida a este chico, que dice que eres adorable -Pears se empezó a reír-. Vamos a darnos un poco de tregua, me alegro de que estés animada y confíes en que las cosas pueden ir bien.
-¿No piensas lo mismo? Quiero decir, ¿no crees que las cosas puedan ir bien otra vez?
-Sí, Tacii, pero hay "cosas" que ya no se pueden recuperar, y me da mucha pena. Entiendo que te sientas bien y me alegro mucho, pero yo no puedo evitar que ciertos recuerdos asalten mi mente y me impidan estar así -se refería a Anne-.
-Oh Pears, sabes que entiendo de lo que hablas, pero tienes que salir adelante, no puedes vivir de tus recuerdos. An...Bueno, ella siempre ha querido que fueses feliz, y recuerdo que en su lecho de muerte ella deseaba que salieses adelante y no te quedases estancado, ese no es el Pears que yo conocía, el que me acogió y me trató como is fuese de su misma sangre.
-Tiene razón -dijo Tommy-. He pasado por lo mismo, y sé que no quieres salir adelante porque crees que lo que vas a hacer va a ser olvidarla, pero no te engañes, no lo vas a hacer. Busca una mujer que te haga feliz, o algo que te haga feliz, no tiene que ser una relación. Lo que quiero decir es que no la vas a olvidar, la has querido y la quieres, y ella también te quiso. Tienes que acordarte, pero no cerrarte a otras cosas maravillosas.
-Tenéis razón, pero es difícil. Fue hace bastante tiempo, y no sé si voy a conseguir...
-¿Recuerdas a la chica que te encontraste hace 5 años. dando vueltas sin rumbo, perdida y solitaria que yo era antes de que me acogieses en tu casa? Tú me ayudaste sin pedir nada a cambio, por lo que yo también te voy a ayudar, tú eres mi hermano.
-Gracias -miró hacia atrás y sonrió-. Me alegro de que no hayas cambiado, hice bien en conocerte -respondió Pears, sonriendo-.
El resto del camino compartimos recuerdos de nuestras vidas anteriores, en las que no teníamos que ir necesariamente armados por la calle para no morir (aunque podía pasar si a alguien se le iba la pinza). Llegamos a casa después del mismo camino de ida. Me sentía segura por una vez en mucho tiempo. Pears se fue a hablar con Ralph para comentarle las novedades sobre la expedición, y Tommy y yo regresamos al edificio:
-Puedes entrar ya al piso -le dije mientras yo sacaba las llaves-. Pero si no te importa me voy a duchar y a poner ropa seca, y la manta te la devuelvo mañana seca, ¿vale?
-Claro, tranquila, yo cuido de la casa mientras tanto. Por la manta no te preocupes, puedes quedártela tú, no me importa.
-¿Te da asco? -le dije, en broma-.
-¿Estás loca? Claro que no, te la cedo amablemente porque si te ha sido útil en esta expedición puede serlo en otra, en caso de que sea necesaria.
-Ah, en ese caso muchas gracias -dije, sonriendo estúpidamente, sintiéndome culpable por haber sido tan borde-. No tardaré mucho, si llama Pears no le abras -me miró, extrañado-. Es broma, ábrele.
-Vale, pensaba que me hablabas en serio. Si las cosas mejoran, deberías de trabajar como actriz, te juro que lo clavas -me reí y me fui-.
Me duché tan rápido como pude, me sentía mal por hacer esperar a alguien. Me vestí con lo primero que apareció, no tenía a penas ropa por cuestiones de dinero, pero al menos era suficiente como para sobrevivir. Salí, y vi que Pears ya había llegado estaba hablando tranquilamente con Tommy sobre la película:
-¿Puedo interrumpir la conversación? Quiero poner la película, no oír a dos cotorras hablar del miedo que les da -dije con sorna-.
-Perdona, que a mí no me da miedo, yo ya dije que me daban pesadillas, pero no me asustan.
-Yo soy sincero, estás cosas sabes que me dan mucho miedito. ¿Recuerdas cuando ponías películas de terror y las veías con Anne porque yo estaba ocupado? -asentí a la pregunta de Pears-. Bien, pues yo me iba leer al banco de parque que teníamos al lado -nos reímos-. Puede que esto haga que tenga que dormir con Junior y se piense que me gusta o algo así, advertidos quedáis como intente algo conmigo -nos reímos más-.
-Oh, pero que excusa más bonita para meterle mano al pobre Junior, ¿no? -me miró mal y me tiró un cojín, y antes de devolvérselo puse la cinta-. Venga, silencio, vamos a ver la película.
Me senté en medio de los dos chicos, les quería dar un susto, pero terminé olvidándome, la película estaba muy interesante. Recordaba los viejos tiempos, en los que habían estrenos, y se iban a ver al cine, donde comprabas palomitas y te las comías antes de que la película empezase. Eran buenos tiempos, pero habían cambiado, y teníamos que adaptarnos a ellos, acostumbrarnos a lo que teníamos, pues no podíamos pedir tanto en tan poco tiempo. El mundo se había sumido en el caos absoluto hacía ya un año y medio, no podíamos pedir peras al olmo. La película me dio que pensar no la había prestado mucha atención, pero me puse a divagar sobre la religión. Si Dios existiese no habría dejado que los muertos nos comiesen y la humanidad, su creación, se extinguiese, era ridículo pensarlo. Cuando la película terminó nos quedamos un rato charlando:
-No ha estado mal, aunque creo que esta noche dormiré con la luz encendida -dijo Tommy-.
-Yo no duermo, me quedo delante de la puerta con una escopeta y agua bendita, por si las moscas -me reí por el comentario de Pears-.
-No seáis cobardes. Quedaros a dormir si queréis, no vaya a ser que os vomite la niña del exorcista.
-No descarto esa opción, protégeme del mal -Tommy se abrazó a mí, y puso cara de pena, pero se rió-.
-Lo siento, pero yo voy a intentar ser valiente... -dijo Pears, mientras le temblaba el pulso-. Me marcho, voy a revisar la casa...A ver si encuentro mi...Bueno, me voy -Pears se marchó-.
¿Cómo una película de terror les podía haber asustado tanto? La realidad en la que vivíamos era mucho más siniestra que una niña zarandeándose frenéticamente y hablando con voz grave.
"Dime lo que puedes oír y te diré lo que ves", no sabía por qué recordaba aquella frase, ni dónde la había oído... Me reí al recordar el viaje de vuelta de la expedición, y Tommy me miró extrañado, había olvidado que estaba allí:
-Una pregunta, ¿te has vuelto loca? -sonrió, lo interpreté como una broma-.
-Yo nunca he estado cuerda -nos reímos-. Me he acordado del viaje de vuelta de esta mañana, echaba de menos meterme con Pears, no por el hecho de insultarle o dejarle mal, sino porque me gustaba reírme con él, y creo que él sabe que es broma lo que le digo, aunque parezca muy ofensivo. Me trae muy buenos recuerdos de cuando vivíamos juntos y yo no tenía nada. Nada de dinero, ni familia, no me hablaba con ellos, no sabía a dónde ir...
-Me encanta cuando te pones nostálgica, eres demasiado adorable.
-Ah, qué bobo eres -le dije, atizándole en el brazo-. Pero también estoy preocupada por él, no quiero que haga ninguna locura porque eche de menos a Anne, a partir de mañana le voy a empezar a ayudar, o al menos lo intentaré, no soy muy buena consejera.
-Yo creo que sí lo eres, y no lo digo para complacerte.
-No, si alguna vez he dado un buen consejo ha sido por pura casualidad. Mañana iré a verle cuando salga de rehabilitación y le preguntaré si le parece bien y si puede, claro.
-Si quieres yo también le puedo intentar ayudar, sé por lo que pasó, y bueno, que es difícil, y además es buen tipo.
-Eres muy amable, me vendría muy bien ayuda para ayudarle -me reí-. Qué lío, estaba bastante asustada, pero hacemos buen equipo, que lo conseguiremos, gracias.
-¿Sabes? Eres muy agradecida, ¿por qué?
-Porque siempre me han dicho que hay que estar agradecido con lo que uno tiene, y me alegro de tenerte.
-Igualmente. ¿Te cuento un secreto?
-La última vez que me dijiste eso me besaste, ¿no? Bueno, cuéntame.
-Jajaajaja, ya me acuerdo. Te quiero.
-¿Ese es el secreto? -sonreí-. Pues comparto el sentimiento, yo también te quiero.
Nos empezamos a besar, pero de repente alguien llamó a la puerta, se oían llantos de bebé al otro lado, me imaginaba que tenía que tratarse al menos de Alison. Fui a abrir en seguida, y vi que era Dave con la niña, como me había imaginado:
-¿No la ibas a cuidar hasta mañana? -le pregunté-.
-Sí, pero se ha puesto mala, tienes que cuidarla, mañana madrugo -me la dio, y antes de que pudiese reaccionar se marchó-. Genial, no sé ni siquiera lo que la pasa...¿Qué hago? -Tommy se acercó, cogió a la niña y la examinó-.
-Parece que está resfriada, ha debido de coger frío en algún momento. Hay que mantenerla calentita, y como es un bebé y no se le puede dar ningún medicamento, hay que estar muy pendiente de su estado, tanto si mejora como si empeora.
-Me cago en Dave, qué rápido se deshace de las cosas cuando no le interesan... Va a conseguir que le acabe aborreciendo hasta el punto de quererle ver muerto -la toqué la frente-. ¡Está ardiendo!
-No te preocupes, yo te ayudo a cuidarla.
-Gracias, no hace falta, de verdad, Alison es de Dave y mía, no es necesario que lo hagas, aunque te agradezco la oferta.
-No seas tonta, aunque no sea "mía" es la hija de mi novia, y eso también me hace en parte responsable, aunque no directamente. ¿Es mi argumento válido?
-Claro, como quieras. Muchas gracias -le abracé-. De momento voy a por algo para taparla y a ver si duerme. ¿Te importa que te la deje mientras busco alguna manta?
-Ah, claro que no, déjamela, a ver si consigo que se calme.
Me di toda la prisa que pude, me dolía oír a la pobre llorar, me sentía como si fuese yo la que estuviese enferma, ojalá que me hubiese pasado a mí y no a ella. Busqué en el armario, y lo único que encontré fue la manta que tenía en la cama, no tenía nada más, así que lo cogí y volví al salón. Envolví a la pequeña con la manta y la acurruqué en mis brazos, seguro que estaba sí por mi culpa.
"Al final es mayor peligro no son los zombies, sino la peor madre del mundo, yo", pensé para mí misma. Alison no se callaba, se estaba agotando oírla llorar desesperadamente, y me sentía impotente por no poder hacer nada ante la situación. Tommy me preguntaba todo el rato si quería que él la cuidase un rato y yo así podía descansar, pero ne negué, él no tenía que pasar por aquello, no era su responsabilidad, aunque se quedó conmigo.
Pasaron las horas, y ya no sabía ni dónde estaba. Veía que a Alison se la caían los párpados de cansancio, y a mí a penas se me abrían, tenía que hacer un esfuerzo enorme por mantenerlos abiertos unos pocos segundos. No sabía qué hora era, pero tampoco me importaba, sólo quería descansar
Me desperté en mi cama. ¿Cómo había llegado hasta allí? Me encontraba bastante despistada y perdida, como si me hubiese emborrachado y no recordase lo que había pasado después. Alison estaba totalmente dormida en su cuna, me levanté para tocarla la frente, y estaba bien, no parecía tener nada de fiebre, pero les preguntaría en el hospital para asegurarme. Miré en mi mesilla y vi una nota, así que la leí:
"Hola Tacii, creo que la pequeña ya está mejor. Cuando os dormisteis os llevé a la habitación y me quedé un rato vigilando a Alison por si la entraba alguna flema, pero ha estado en el "séptimo cielo", debía de estar muy cansada, como su madre. No tenía fiebre, pero si la vuelve a subir llámame y la llevamos a urgencias. Espero que mejore, nos vemos luego para ir a trabajar. Un abrazo, Tommy"
Miré el reloj, aproveché que era pronto y puse un rato la tele. Sólo había dos canales, y sólo salían noticias en caso de que hubiese algo importante que comunicar, ya que las muertes fuera de nuestra comunidad eran muy comunes, pero aquello me dejó helada:
-¡Noticia de última hora! -aparecía Ralph-. Todo el mundo a sus casas para evitar cualquier tipo de contagio, un grupo de muertos vivientes ha entrado en nuestra comunidad. Desconocemos cómo consiguieron entrar, por ahora la prioridad es acabar con las criaturas antes de que haya alguna desgracia. Se ha producido el primer contagio, pero hemos neutralizado al enfermo. Mientras se controla la situación les recomendamos no salir de sus casas, se juegan la vida. Cuando tengamos novedades con respecto al asunto las comunicaremos tan pronto como nos sea posible, gracias por haber escuchado y si ven a alguien sospechoso no se acerquen a él bajo ninguna circunstancia, aunque sea familiar.
Espero que os haya gustado el capítulo, no voy a negar que me ha costado una barbaridad escribirlo, aunque a partir de ahora voy a cambiar mi modo de trabajo para optimizar mi rendimiento y poder subir más seguido. Gracias por haber leído, próximamente: no lo sé.
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Oh, pero qué capítulo más bonito, mis plegarias a santa Jane han funcionado y la ha dado una tregua a Tacii XD Pero qué buena pareja hace con Tommy, mierda, son tan AAAAAAAAAAAAAAAAAAH que me emosiono. Pero no, al final la señorita mete salseo, huahuahaaaaa, sabes cómo hacer una buena historia, sin duda, sigue así!!!!!
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