miércoles, 31 de diciembre de 2014

Risk-Cap.26: Hearts on Fire




Me apresuré a llamar al hombre que me ofreció el trabajo como modelo antes de que se me olvidase. Acordaría con él que la sesión de fotos se haría después del examen, porque antes no iba a estar en condiciones de hacerlo, Marqué el número que ponía y llamé:

-Hola, el señor Nicholas Johanson me ofreció un puesto en su empresa como modela por 3 días para anunciar unas guitarras y quería hablar con él sobre ello, si es posible.

-¿Podría decir su nombre? -me dijo una mujer, que sería la secretaria-.

-Me llamo Skylar, Skylar Hasselberry.

-Vale, espere un poco -empezó a sonar un hilo musical ciertamente irritante, aunque no tardó en extinguirse, cuando dio señal el teléfono de nuevo-.

-Buenas Skylar, estoy encantado de volver a tener noticias tuyas. Cuéntame cuál es tu decisión final.

-Eh, buenas. Pues al final decidí aceptar el trabajo, sólo quedan acordar los términos y ya está, ¿no?

-Sí, y establecer la fecha de la sesión fotográfica, pero eso ya es cosa de la modelo, bueno, en este caso, cosa tuya.

-A partir del día 21 de agosto, porque el 20 tengo un examen del que depende mi futuro, y antes estaré totalmente metida en los libros.

-Perfecto, espera un momento que miro la agenda vara ver qué día tenemos libre el estudio -hubo una larga pausa-. El 22 de este mes por la mañana tengo un rato libre, creo que en ese rato podemos hacer las 3 sesiones de fotos, de golpe, mientras tengamos todos los materiales necesarios allí, no creo que nos lleve mucho tiempo. A las nueve en punto de la mañana en el estudio que tengas más cercano. ¿Dónde vives?

-En Los Ángeles.

-Vale, un chófer la irá a buscar junto al estilista. No se preocupe, muchas modelos que han trabajado para nosotros se han sentido inseguras porque creían que las íbamos a poner a posar desnudas. No ha sido así, no lo es y no lo será, no vamos a hacer publicidad pornográfica.

-Es bueno saberlo, ya me estaba temiendo tener que ir en cueros con una guitarra encima.

-Al menos así estarás más tranquila y segura para realizar el trabajo, y lo mejor, tu cara estará menos tensa y más bonita, aunque no puede eclipsar a las guitarras, que entonces no sería rentable -se rió-. Bueno, lo siguiente es acordar lo que la vamos a pagar. ¿La parecen bien 1000 dólares por sesión? -me quedé sorprendida, eso era mucho, más de lo que me esperaba-.

-Me parece estupendo, sinceramente. ¿Cuándo formo el contrato?

-Esa misma mañana que vienes al estudio. Llevamos el papel, lo lees y lo firmas si estás de acuerdo con todo, y después hacemos las fotos.

-Entendido, entonces nos vemos el 22, ¿no?

-No lo dude.

-Una vez todo aclarado, me despido -intenté ser cortés-.Adiós, y gracias por atenderme.

-Gracias a ti por haber aceptado el trabajo. Que tenga suerte con el examen señorita Hasselberry.


Colgué el teléfono muy satisfecha de lo que había hecho. Iba a recibir una gran cantidad de dinero por unas cuantas fotos. Estaba muy entusiasmada, al menos ya tenía algo de dinero hasta que encontrase un trabajo a tiempo fijo cuando acabase todo el trajín del dichoso examen. Noté que alguien me daba en el hombro:

-Pensaba que querías hablar conmigo después de tanto tiempo sin vernos, pero sólo me querías por el cobijo y el teléfono -Kirk puso cara de pena-.

-No, es que tenía que hacer algunas cosas importantes. Me ofrecieron trabajo como modelo, y he aceptado,

-¡Vaya! Estás que lo tiras, me alegro de que te vayan tan bien las cosas. La que se quejaba de que su vida apestaba.

-Ya era hora de que mi vida empezase a mejorar, para demostrarme que merecía la pena aguantar la tentación de suicidarse y ver qué me depara el futuro.

-Totalmente cierto, pero bueno, lo importante es que ahora estás bien, y que tienes un futuro bastante mejor que el que te imaginabas que tendrías hace unos 3 años, ¿no?

-Sí. Al parecer hice bien en dejar las drogas y esconderme de la humanidad durante un tiempecillo. Si las cosas empeoran supongo que me daré a las drogas y me volveré a esconder -me reí-. No, aguantaré la tentación también, tengo suficiente fuerza de voluntad, ya pasé por ese tormento en una ocasión, ya no hay más.

-Bien dicho. Me gusta tu actitud actual, espero que siga así.

-Y yo... Oye, ¿qué tal los chicos de Metallica?

-Bastante bien, de juerga, nunca paran, y yo me incluyo -nos reímos-. James me preguntó alguna vez por ti, creo que le dejaste tocado.

-No seas estúpido, anda, Kirk.

-Algo parecido me dijiste cuando hablamos de Jerry y sus intenciones, y al parecer acerté de pleno, y seguramente que esta vez también esté en lo cierto.

-Has acertado sólo una vez, puede que en el resto falles. Los  humanos somos muy impredecibles, no puedes establecer un patrón de comportamiento para todos, pues no lo va a respetar nadie, ni siquiera la persona en la que está basado. Y dicho esto, voy a llevar mi equipaje a la habitación, voy a ver a mi hermana, cuando vuelva te pago lo del mes.

-No seas tonta, espera a final de mes, porque no sabes cuánto te vas a quedar, y no vas a pagar un mes si sólo van a ser 4 días.

-Vale, pero recuérdamelo, que no se me olvide, que sino me sentiré muy culpable.

-Yo me encargo de avisarte, de eso no te preocupes, si se olvida, de todos modos, sobreviviremos, tengo fe -se rió-. No tengo tan mala leche, aunque ahora, recién levantado, lo parezca.

-Jajajja, vale. Bueno, me voy a pasear un poco, no tardaré mucho en venir, no eches la llave.

-Entendido, capitana -dijo Kirk mientras se ponía la mano en la frente, simulando que yo era una capitana o algo por el estilo-.

Salí a la calle a dar una vuelta, al menos en esta ocasión tendría tiempo para pensar un poco. Me sentía muy cómoda, y esperaba que siguiese así por una temporada. La verdad es que le alegraba en parte de haber acabado la gira, estaba un poco cansada, la falta de costumbre de trabajar me estaba pasando factura. Se me ocurrió ir a ver a los chicos de Alice in Chains, sí, reconocía que echaba un poco de menos a Jerry. Sonaba muy cursi, pero lo tenía que reconocer, aunque no se lo diría para que no se emocionase, no era tan cursi. Después de visitarles me iría directa a casa a estudiar, ya llevaba demasiados días holgazaneando, no podía permitirme seguir así, o el examen me comería, y tenía que ser al contrario. Busqué la calle en la que me dijo Layne que vivían, y me costó una barbaridad dar con ella, no pensé que gastaría tanto tiempo en rodear una escuela. Cuando me encontraba frente a la puerta, llamé, no sabía que me iba a encontrar, sólo me esperaba que me abriese alguien conocido:

-¿Skylar? -preguntó alguien desde el otro lado-.

-Sí, la misma. No reconozco tu voz, ¿quién eres?

-Espera, que te abro -era Mick-. Seas bienvenida a nuestra humilde morada, más cochilquera que otra cosa, pero bueno, a nosotros nos sirve -se rió-. Me imagino que no es a mí a quien quieres ver, ¿no?

-Yo venía a veros a todos, que salga con Jerry no significa que tenga preferencia sobre él -mentira, sí la tenía-.

-No te quedes fuera, no seas tímida, estás en tu casa, entra, por favor -entré tras Mick-. Esto está bastante recogido, al menos más de lo habitual, se nota que no hemos estado en bastante tiempo -nada más entrar vi que Layne y Sean estaban viendo la tele, y Jerry estaba en una esquina tocando la guitarra-.

-Hola chicos -dije, sonriendo, esperar no haber molestado-.

-Hola señorita Skylar, gusto en volver a verla, y ahora que va a ser usted famosa, fírmeme un autógrafo, por favor -comentó Layne-. Espero que no te haya molestado el comentario, era broma, no pretendía ofenderte.

-Me imagino -me reí, y noté que Jerry se había acercado a mí y estaba justo a mi lado-. Tú con la guitarra, ¿eh? Seguro que te gano -dije, en broma-.

-Permíteme que lo dude un poco al menos...Sería suficiente con que me dieses algo de esperanza -se rió-. Sentimos el desorden, prometo que cuando nos vayamos a vivir juntos seré una persona responsable y organizada.

-Suenan campanas de boda -añadió Layne-.

-Quererse no implica casarse -respondí, ciertamente irritada-. No tengo intención de casarme.

-¿Por qué? -me sorprendió que Jerry me preguntase eso-.

-Pues porque, al menos desde mi punto de vista, no necesito pasar por una celebración bastante hipócrita y sobre todo religiosa, para demostrar a alguien que le quiero en este caso a ti.

-¿A mí? -dijo Sean, con ilusión por colaborar en la conversación-.

-No, al árbol rubio este que tengo al lado -Jerry me miró, no le había molestado cómo le había llamado, es más, le hizo gracia y me dio un abrazo-.

-Entonces, reconoces que me quieres, ¿no? -preguntó de nuevo el pesado-.

-¡Pues claro! Sino no estaría aún saliendo contigo, o me habría escapado -nos besamos-.

-Hala, pornografía, qué asco -dijo Layne, que ya llevaba mucho tiempo sin participar-.

-Para empezar, un simple beso no es pornografía, no es nada sucio, y lo segundo, a ti te gusta el porno, y precisamente el que ves no es parecido a esto que tú llamas porno ni de lejos -respondió Jerry, que parecía molesto-.

-Tío, no te pongas así, que lo decía en broma...

-Vale, te creo, pero por ser tú, ¿eh? Bueno, ¿quieres ver los folletos de los pisos?

-Está bien, Pero con la condición de que al final no cedas y acojas a Layne como nuestra mascota.

-Jajaja, eso tenlo por seguro. Mira, son estos.


Estuvimos un largo rato viendo papeles, estaba ya harta de ver tantas casas diferentes, Todas eran exactamente iguales, pero unas eran en u sitio, otras en otro, unas costaban tanto, otras más o menos, era una pesadilla, no llegué a pensar que hubiese tanto que mirar. Al cabo de un largo rato Jerry debió de notar la harta que estaba ya:

-Oye, Skylar, ¿quieres que lo dejemos? Me refiero, por aclarar, de ver folletos de pisos y de hacer cuentas...

-Te agradecería que sí, esto es bastante duro, y se me ha hecho muy tarde, espero que me dé tiempo a estudiar, llevo ya muchísimo retraso...

-No te agobies, que ya sabes que no es precisamente lo que más te va a ayudar en estos momentos, tranquilízate.

-¡¿Cómo me voy a tranquilizar, si no voy a terminar de estudiar todo lo que me queda?! ¡No he estado todo este tiempo metida entre libros y memorizando datos imposibles para quedarme a las puertas del aprobado y no poder estudiar! -me empecé a encontrar mal-. Me voy ya, antes de que me ponga peor.

-Déjame al menos acompañarte...

-Eh... -respiré profundamente-. Venga, vale. Pero no me hago responsable de las posibles borderías que te pueda soltar por el camino.

-Asumo las consecuencias, no te preocupes, soy muy conscientes de mis actos y de lo que ocurre con ellos, o bueno, lo soy casi siempre -me levanté a toda prisa y salí por la puerta-. Eh, espérame al menos...

-Vale, pero venga, date prisa, que el tiempo apremia. Pfff...

-No te frustres, no has estado perdiendo el tiempo, has estado haciendo otras cosas, no vas a estar estudiando hasta que te dé un ataque.

-No sabía que llevaría tanto ver cuatro folletos, podía haber aprovechado ese tiempo para hacer problemas de cálculo o algo de biología.

-Fuiste tú la que viniste, no sé si lo recuerdas, así que no me eches indirectamente a mí la culpa.

-No te estaba echando la culpa, no seas idiota, simplemente estoy diciendo que me habrían venido muy bien ese par de horas para hacer cosas relativas a mis estudios que tenía pendientes, nada más.

-Mientes de pena. Claramente no lo has dicho, pero es cierto, soy bueno pillando indirectas.

-¡Joder, que no te he dicho nada! No me creas, me da exactamente igual, haz lo que te dé la gana. Yo me voy a casa sola.

-Espera.


Ni siquiera me di la vuelta. Seguí caminando, al parecer, toda la felicidad que me invadía hace escasas horas había desaparecido por completo, como si hubiese un cartel con el que me acababa de chocar en el que ponía "Bienvenida a la cruda realidad, esto es lo que te espera, tu vida no es una película de Disney". Empecé a caminar más rápido, pero también me estaba empezando a sentir mal por lo que acababa de pasar. Estaba muy alterada con el examen, y había volcado todo mi enfado en Jerry. Me di la vuelta para pedirle perdón, pero me había alejado demasiado y ya no le veía, además de que probablemente se había ido a su casa ante mi actitud de niñata. Podía volver y hablar con él o ir directamente a casa y meterme en mi espiral de auto-destrucción masiva. Si volvía me tocaría discutir, porque era más que predecible, así que opté por la segunda opción, que era la que más me convencía. Para colmo, empezó a llover, y el cielo estaba tan oscuro que incluso resultaba siniestra, ya era de noche. Hoy no me tocaba dormir, hoy me tocaba estudiar las leyes de la genética y demás elementos que irían apareciendo con el transcurso de la noche. Iba a ser muy larga.


Pasé una de las peores noches desde que salí de las drogas. Sentía una presión muy grande en el pecho, no podía a penas ni respirar, y me temblaba el pulso. No sabía si era por el maldito examen, el sueño que tenía o el sentimiento de culpabilidad que me invadía por haber sido sumamente desagradable con alguien que sólo quería mi bien y ayudarme. Eran las 7 de la mañana, y tenía pensado seguir con matemáticas para compensar, pero algo en mi interior me ordenó parar y actuar como un ser racional que era. Me levanté de la cama, cogí el teléfono y llamé a la casa de Alice in Chains, tenía que arreglar la situación, o al menos disculparme. Tuve que llamar dos veces, a la primera no respondió nadie:

-¿Quién mierda eres a estas horas?  -no reconocía la voz, por lo que asumí que sería de Mick-.

-Hola, soy Skylar, siento llamar tan pronto, pero tengo que hablar con Jerry. ¿Te importaría pasarme con él?

-Como se levante mal, te va a mandar a la mierda, pero bueno, eso ya lo debes de saber bien. Te lo paso -esperé un rato, y tras oír varios ruidos, se puso al teléfono-.

-¿Sí?

-Buenos días, siento despertarte...Soy Skylar, por cierto. Eh...quería pedirte perdón por haberme comportado tan mal ayer. Fui extremadamente borde, lo siento, entiendo que estés enfadado conmigo, pero entiéndeme, estos días antes del examen se están convirtiendo en auténticas pesadillas, hoy ni siquiera he dormido. Eh, no te voy a contar más chorradas. ¿Puedes decirme que piensas al respecto, por favor?

-Buenos días, sabía quién eras, no hacía falta que te identificases. Pues bien, quedas perdonada, aunque yo también tenía demasiada prisa por encontrar un piso para que vivamos juntos, y te entretuve mucho. Digamos que es un 50%/50%, ¿no?

-Me parece perfecto...Oye, ¿luego nos podemos ver?

-Claro. Esta vez voy yo, así no tienes que ir a altas horas de la noche por la calle, sola,a  merced de delincuentes desesperados. Bueno, sabes que soy un dormilón, así que voy a seguir durmiendo. Por favor, descansa tú también.

-Eso haré...Que descanses.

-Igualmente.

Colgué el teléfono. Me quité un peso muy pesado de encima, ya podría volver a los estudios sin estar dándole vueltas al asunto. Cuando me di la vuelta casi muero del susto, Kirk se acababa de despertar:

-Skylar, estás loca, ya ni duermes -dijo mientas se rascaba los ojos-.

-Siento haberte despertado, pero tenía que hacer una cosa importante, ya vuelvo a mi habitación y no molesto nada de nada, ¿vale?

-No, si tenía que madrugar para hacer unas cosas. Ah, por cierto, ayer llamó tu hermana, quería saber qué tal estabas.

-Mierda, se me olvidó ir a verla... Voy a acabar amnésica perdida, sin recordar siquiera mi nombre. Cielos, si son ya las siete y media, soy a seguir con los estudios.


********4 días después********


Mañana era el gran día, el momento de la verdad. Llevaba los libros en un caja cerrada, al menos así tenía excusa para no tener que verlos. No era la única caja que cargaba, llevaba más con el resto de mis cosas. Al final Jerry y yo habíamos encontrado un apartamento pequeño, aunque bastante barato, y nos instalábamos hoy. Estaba todo el rato pensando en le día de mañana, pero no en el buen sentido, sino en el peor posible. Vivíamos en un sexto, la planta más alta del edificio. Nos íbamos a reír cuando tuviésemos alguna emergencia, no llegaríamos vivos a la cima, por así decirlo. Aquel momento supuso un gran cambio en mi vida. Mi vida estaba cambiando, y como siempre, esperaba que fuese a mejor. Nunca sabemos que nos depara el futuro, es algo tan impredecible como inquietante.




*Salvo si suspendes, en ese caso sabes el futuro que te espera, si es que llegas a conocerlo *risas de fondo* Bueno, ha sido un capítulo muy corto, pero ¡hoy tengo excusa! Se fue la luz en mi calle, y Timmy *mi ordenador sensual* no tenía batería, así que esto es lo que ha salido. Gracias por haber leído, os esperan muchas cosas ricas en el 2015, por eso quiero desearos feliz año por adelantado *porque soy especial*, y gracias por haber estado todo este tiempo leyendo lo que escribo *se seca las lágrimasOKNO xD*











domingo, 28 de diciembre de 2014

Risk-Cap.25: Heaven Knows




Cogimos nuestras cosas y nos fuimos directamente al autobús, que nos levaría hasta Los Ángeles. Después de tanto tiempo viajando y conociendo nuevos lugares, me había olvidado de la ciudad en la que me había criado y había vivido, ya era hora también de tomarse un descanso antes de empezar con otro trabajo. En estos meses me he conseguido apañar bien para compaginar los estudios con el trabajo, a pesar de que me ha costado, he podido, lo que significa que ahora que estaba libre a tiempo completo podía dedicarme en cuerpo y alma a los libros, y me debería de costar menos, ya que no iba a estar tan cansada ni tan ocupada como antes. Me entretuve un rato pensando en historia mientras los chicos de Alice in Chains estaban hablando de algo que yo ni siquiera había prestado atención. Me sobresalté cuando vi que me había quedado sola y que alguien me llamaba desde el autobús:

-¿Skylar? -era Jerry, me estaba llamando-.

-Ah, perdón, estaba recordando algunas cosas, ya voy -me reí-.

-¿Estás cansada?

-No te creas, suelo tener mucho aguante, una jornada normal de trabajo no es nada para mí, y lo mejor de todo es que la resaca desapareció por completo, no me puedo quejar. ¿Tú?

-Bueno, yo sí, pero es porque soy un flojo -Jerry se rió-.

-Doy fe -añadió Sean-. Alguna veces creo que una hormiga le tumbaría.

-Y le violaría -comentó Layne, que ya estaba medio ebrio-.

-Y, para variar, mis amigos siempre diciendo cosas bonitas de mí -respondió Jerry, aún sonriendo-.

-No te quejes, que dicen que los mejores amigos son los que dicen la verdad, aunque duela. Como la violación de una hormiga -comentó Layne entre carcajadas-.

-Me parece que necesitas un descanso, pero no de dormir, sino de beber, que te está causando estragos en el cerebro, muy grandes -dijo Jerry-. Oye, Skylar, ¿qué vamos a hacer cuándo lleguemos?

-No sé tú, pero yo voy a coger mi equipaje y me voy a bajar del bus -dije con tono sarcástico, pero sin maldad-.

-Qué graciosa -me dio en el hombro-. Me refiero a dónde vamos a dormir.

-Mierda, eso se me olvidó -me reí-. Iré a casa de Kirk, con él compartía piso, ¿recuerdas?

-Como para no recordarlo. Fue la segunda vez que nos vimos, y puede decirse que Kirk se olía algo de lo que en un futuro ocurriría...

-Jajajajaja, es cierto, él lo sabía. Probablemente le tendría que haber llamado antes para comprobar si ya hay alguien ocupando la habitación en la que yo dormía, aunque si no es así le pediría que me dejase dormir al menos en el sillón, por una noche no pasaría nada...

-Yo no había pensado qué hacer, pero si quieres puedes venirte al piso que comparto con los chicos. No sé cuánto tardaremos en encontrar piso, pero por el momento nos podríamos apañar.

-Aceptaría encantada, pero me da a mi la sensación de que con tanto jaleo no iba a poder estudiar bien ni tranquila. Espero que no te ofendas...

-Por supuesto que no me ofendo, lo entiendo.

-De todos modos no tenemos que tener prisa, no creo que vayamos a estar lejos, sino no nos habríamos encontrado aquella vez en el bar, cuando participábamos en el concurso, ¿recuerdas?

-La duda ofende. Me habrías ganado de no haber sido por lo mala que te pusiste... Me habría gustado mucho haber competido contigo aquel día.

-Ahora que lo pienso...creo que ya sé qué pasó. Después de todo lo que pasó con Álex, estoy más que segura que fue su amigo, el camarero, que fue el que me sirvió la bebida que me pedí, el  que me echó alguna sustancia tóxica que me hizo sentir mal.

-¿El plomo?

-Puede ser. No me había parado a pensarlo hasta ahora, y yo, que te estaba culpando a ti...

-Claro, yo siempre llevo plomo conmigo por si me aburro -nos reímos-.

-Sé que no existe la predestinación, pero me parece que el momento en el que nos conocimos fue algo que parecía estar ciertamente predestinado...Vale, era broma -me reí-.

-Luego soy yo el graciosillo -Jerry sonrió-. Espera, me acabo de dar cuenta de algo.

-¿Qué?

-Que también tenemos que coger un avión -se rió-.

-Me lo imaginé cuando Megadeth me dijo que nos veríamos en el aeropuerto, pero llámame loca.

-Encantado te llamaré loca. Pero entonces, ¿a qué hora llegaremos a Los Ángeles?

-No lo sé, pero si es muy tarde probablemente Kirk ni me abra.

-Puedes venirte conmigo, que por un día no va a pasar nada...

-Vale -sonreí-.

El resto del trayecto hasta el aeropuerto lo pasamos hablando todo juntos de temas banales, pero me sirvió para desconectar de los estudios que, sin siquiera haberlos empezado, ya me ponían nerviosa. Una vez dentro del aeropuerto busqué a alguien de Megadeth conocido, pero no vi a nadie, así que fuimos a dejar las maletas y después entramos en la zona de tiendecillas en las que no cobran impuestos. Hicimos tiempo hasta que llegó el momento de coger el avión. A pesar de haber ido últimamente muchas veces en avión, no dejaba de sorprenderme, la sensación que tenía mientras subíamos, un cosquilleo en el estómago, como el que aparece cuando estás en una atracción que te lleva muy alto... Era tan reconfortante que me acabé quedando dormida, a pesar de que noté que Layne, que era mi compañero de asiento, me estaba hablando. De vez en cuando respondía algo así como "Ajá" o "Hum" para disimular, pero no me percaté cuándo dejé de hacerlo, simplemente caí rendida. Noté que mi asiento se zarandeaba. Abrí los ojos y vi que eran Jerry y Sean, que se habían propuesto despertarme:

-¿Por qué no me dejáis dormir? Estaba muy cómoda... -dije, mientras me estiraba-.

-¿No era que tú no estabas cansada? -me preguntó Jerry, sonriendo de oreja a oreja-.

-Y no te mentí, no estaba cansada, pero es que estaba tan tranquila y me sentía tan cómoda que me dormí sin siquiera darme cuenta. Pocas veces duermo tranquila, siempre mis nervios hacen de las suyas, pero esta vez ha sido diferente...¡Y ahora ya nada!

-Jo, perdona... -dijo Sean, poniendo cara de pena-. Es que queríamos hablar contigo.

-¿Qué pasa? -pregunté, preocupada de que fuese algo malo-.

-Nada, Skylar, que queríamos charlar contigo un rato, no tenemos nada que decirte. Vuelve a dormir si quieres, sentimos haberte despertado -respondió Jerry, que parecía haberse unido a Sean a poner cara de pena-.

-Parecéis dos niños pequeños... -me volví a acurrucar en mi sitio-.

-Te recuerdo que sales con uno de esos niños, así que te podría llamar pederasta...

-La conversación se está enrareciendo cara vez más -añadió Jerry entre risas-. Descansa, Skylar, no te volveremos a molestar.

-Vale -dije mientras los ojos se me cerraban solos-.


Esta vez me costó más conciliar el sueño. daba vueltas y no conseguía encontrar una posición cómoda para dormir. Abrí los ojos varias veces para ver qué hora era, y al parecer, íbamos a llegar por la mañana a Los Ángeles, así que pasaríamos toda la noche en el avión. De hecho había pasado una mujer dejando la cena a los pasajeros, pero al haberme quedado dormida no me había dado siquiera cuenta. Definitivamente no podía conciliar el sueño, así que abrí los ojos y me incorporé en mi sitio. Miré para atrás, al parecer la mayoría de pasajeros ya estaban dormidos, incluyendo a Jerry, que estaba adorable cuando dormía. Noté que algo me daba en el hombro, pero no me llegué a asustar. Era Layne, que acababa de volver del baño, o de algún sitio que yo desconocía:

-¿Ya te has despertado?

-Me han despertado esos cafres de atrás -dije, señalando a Sean y Jerry-. Oye, ¿y Mick?

-Está delante, no le ha tocado precisamente el mejor sito, pero oye, también está dormido, aquí todo el mundo ya está soñando, y los que no lo hacemos somos perturbados.

-No lo somos, hombre -me reí-. Siento haberme dormido antes mientras hablábamos, era algo que no podía controlar, se me cerraban los ojos solos,

-Jajajaja, no pasa nada, mujer, si yo, en el fondo, también tenía sueño, pero luego me entró un apretón y no pude pensármelo demasiado.

-Layne, eres demasiado gráfico a veces -nos reímos-.

-¿Quieres vengarte de los que te han despertado antes?

-Sí, no estaría mal...

-Pues es fácil, date la vuelta y empieza a tirarles cosas, que por muy mala puntería que tengas les das y les despiertas.

-No, pobrecillos, al fin y al cabo no me han despertado con malicia, y esto si sería un acto cruel...

-Oh, que mona. Se nota que nos has evolucionado -me dijo Laye partiéndose de risa-.

-Igualmente. Creo que me voy a acomodar un poco, que sino el viaje se va a hacer muy largo y voy a llegar agotada.

-Coincido contigo, amiga -respondió Layne-. No sueñes cosas guarras con tu novio, por favor, que soy yo el que estoy a tu lado...

-¡Layne! Ni que yo fuese una pervertida -dije, haciéndome una bolita en mi asiento-. Soñaré con que soy cinturón negro en karate y que pego una paliza a mi compañero...  -no alcancé a entender lo siguiente que dijo, así que terminé por dormirme-.


Desperté con un pitido de fondo. Era el aviso de que ya llegábamos a tierra, así que abrí los ojos de golpe para que no me diese pereza y me volviese a acurrucar para dormir y me estiré, tanto, que le di un manotazo a Layne en toda la cara sin querer:

-¡Ah! -despertó Layne, sobresaltado, casi se cae, y yo me reí, inconscientemente-.

-Lo siento, me estaba estirando...

-Al final era cierto lo que eras cinturón negro en karate, vaya golpe me has metido, te voy a denunciar -dijo Layne mientras se reía-. Es broma, no vayas a pensar que voy en serio...

-Ya lo sé, no te preocupes. Suelo ser bastante avispada en cuanto a temas serios, por suerte y/o por desgracia, según se mire.

-¡Buenos días! -dijo Jerry, que parecía muy animado-. ¿Qué tal dormiste al final?

-Ay, yo bien guapo -contestó Layne, sacando morros-.

-Eh, pos favor, un poco de respeto, que si me quieres poner los cuernos al menos que no esté yo delante,

-Se ha puesto celosa...Si es que nuestro romance es demasiado fuerte -dijo Layne-.

-Anda, no seas burro. ¿Qué tal dormiste, Skylar?

-Bastante bien, pero no todo lo bien que pudo ser, ya que ALGUIEN me despertó.

-Ya te pedimos perdón. Si te hace sentir mejor, te dejo que un día me despiertes cuando quieras.

-Pues que sepas que tu novia se negó a despertaros cuando estabais dormidos, no es tan mala gente.

-Ay, pero que maja eres -dijo Jerry mientras se acercaba y me abrazaba-. Venga, cuando quieras despiértame, que me lo he ganado, por mal novio y peor persona.

-Eso, eso -dijo Layne, animando-.

-Anda, anda,  insistas demasiado, que rápido pienso otra cosa peor -Jerry abrió mucho los ojos, como si supiese a que me refería-. Sí, eso que tú estás pensando.

-Skylar es el poder -comentó Sean, un poco asustado por si le decía algo malo-. No me mates.

-Ni que fuese una asesina en serie -dije, riéndome-.

-Entonces, como hemos dormido en el avión, ¿qué haces ahora que hemos llegado? Y no me digas bajarnos del avión y coger las maletas, que te conozco.

-Bueno, me has ahorrado una parte de la respuesta. Creo que lo mejor sería que y fuese a hablar con Kirk, y tú fueses a tu casa. Si Kirk está y puedo quedarme en el piso hasta que encontremos casa nosotros, pues te llamo, pero claro, antes me tienes que dar el número de teléfono de vuestra casa, y sino me puedo quedar con Kirk porque ya tiene a otro compañero de piso, pues te llamó desde una cabina de teléfono y ya pensaré que hacer. por una vez voy a ser positiva y voy a pensar que todo va a salir bien a la primera.

-Y así será, ya verás, no te agobies -me dio un beso-.

-¿Vais a vivir juntos? -asentimos ante la pregunta de Layne-. ¡Yo quiero ser la mascota! ¿Me adoptáis?

-Eh... -Jerry hizo como que se lo pensó- no. Bastante tenemos con encontrar un lugar en el que vivir. como para tener que cuidar de un vago y borracho como tú. Pero te queremos -dijo Jerry sonriendo-.

-Ahora no deberías de ser tú el que se agobie, si hay suficientes casas, no creo que no encontremos una en la que vivir -sonreí-.

-Tienes razón -respondió Jerry-. Creo que es momento de que bajemos y cojamos nuestras cosas, y de paso nos despedimos, que aunque dentro de poco nos volvamos a ver para poner en marcha en siguiente disco, vamos a pasar un tiempo de vacaciones, eso es indiscutible.

-Eh...Jerry, te recuerdo que sigues viviendo con nosotros, nos vamos a ver hasta que te vayas -Layne se rió-.

-Bueno, pues vosotros os despedís de Skylar, que a lo mejor no la veis en un tiempo.

-No, porque puede que vaya a dormir hoy a vuestra casa, si Kirk tiene su piso ocupado -no me pude contener la risa mientras hablaba-.

-Está bien,  ya capto el mensaje -Jerry suspiró-. Entonces no nos despedimos, cogemos las maletas y cada uno a lo suyo. ¿Mejor? -Layne y no asentimos-.

Salimos del avión cuando las azafatas nos dieron permiso. Estuvimos esperando como una hora para tener nuestras maletas, pues llegaban con bastante retraso en relación a nuestro vuelo. Cuando ya teníamos todas nuestras cosas y éramos libres de escabullirnos y descansar por fin, me despedí de los chicos por si acaso, y fui directamente al piso de Kirk. Parecía mentira que aún recordase dónde vivía, aunque si lo pensaba fríamente, no era tan raro, al fin y al cabo sólo habían sido unos meses, creo que no llegaba ni al año, era ciertamente normal que mi cerebro con tendencia a desorientarse lo hubiese encontrado. Me posé en frente de la puerta del bloque de pisos. Intenté recordar el piso que era, y tras varios intentos, al fin lo conseguí. Estaba llamando por el porterillo al piso de Kirk:

-¿Sí? -dijo la voz que estaba detrás del telefonillo-.

-¿Eres Kirk?

-Sí, o eso creo, es que me acabo de despertar. ¿Quién es?

-¡Soy Skylar!

-Vaya, que alegría tenerte al otro lado del telefonillo, te abro y hablamos.


Me alegre bastante al comprobar que una persona como Kirk aún me recordaba, alguien que estaba triunfando junto a una banda que arrasa allá por donde pasa me había recordado, a una insignificante persona. Subí las escaleras a toda prisa, con ganas de hablar con mi viejo compañero de piso, que esperaba que volviese a serlo por una termporadita. Me posé frente a la puerta, esperando a que abriese, pero no parecía tener intención de hacerlo. Me preocupé, a lo mejor me había precipitado y no quería verme, o no me recordaba. Al fin se abrió, y apareció Kirk, aún bostezando:

-Siento haber tardado en abrirte, es que me estaba vistiendo y peinándome un poco, que me acababa de despertar. Pasa, pasa, y cuéntame qué tal te ha ido.

-Sigues siendo igual de perezoso que cuando te conocí -me reí-. Pues me ha ido muy bien, la verdad, aunque las cosas no empezaron del todo correctas... Verás, mi ex me persiguió, me amenazó, me disparó, pero sigo viva, y luego él se suicidó. dejándome una nota en la que ponía que me iba a hacer la vida imposible para el resto de mis días. Esa era la parte mala, pero la parte buena es que estoy con alguien.

-Vaya, si que has tenido unos días ajetreados con tanta tensión y tanto acoso, digno de una película. Lo de Jerry y tú se veía venir...

-¿Cómo lo sabes?

-Desde que vino aquí supe que ibais a acabar juntitos. Yo lo sé todo, ¿vale? -dijo Kirk, poniendo cara de jefazo, pero le faltaban las gafas-. Me alegro mucho de que te vaya bien, recuerdo que antes se te veía mucho más agobiada y menos feliz.

-Totalmente cierto, mi calidad de vida a mejorado mucho, y espero que al menos se mantenga, me gusta como esta ahora -sonreí-. Y bueno, ¿qué tal tú?

-Bastante bien, he estado grabando con Metallica, algunos conciertos por la zona antes de la gira, y poca cosa más. Yo también tengo novia, pero no es nada serio, es un poco guarra, lo que dure.

-Oye. Kirk, ¿compartes piso con otra persona?

-No, la verdad es que intenté compartir piso con un rockero nada más irte tú, pero no dejaba de acosarme, casi me viola, así que le eché y no volví a meter a nadie más. Mi trasero me pertenece, no puede ser profanado -nos reímos-. ¿Por?

-Es que Jerry y yo vamos a buscar piso juntos y, hasta que lo encontremos pues necesito un sitio en el que quedarme. Y te voy a pagar, como la otra vez -intenté poner cara de buena por si no le convencían mis palabras-.

-Aw, la parejita se va a buscar un nidito de amor -suspiré al oír el comentario de Kirk-. Eh, antes de que me mates, sí, puedes quedarte el tiempo que quieras, la habitación está intacta, ya la desinfecté bien cuando eché al perturbado mental ese que quería mi culito.

-Jajaja, qué bien. Pues dejaré aquí mis cosas y volveremos a ser compañeros de piso, como en los viejos tiempos. Voy a hacer una llamada, y ahora negociamos -dije, poniendo cara muy seria, pero al instante me reí-.

Fui a por el teléfono, recordé que tenía que llamar a Jerry para contarle lo que había pasado. Esta vez había tenido suerte, aunque sabía que iba a echar un poco de menos estar con él. Tampoco me iba a morir, le vería al día siguiente. Marqué el número y esperé a que alguien lo cogiese:

-¿Sí? -reconocí la voz de Jerry-.

-Soy Skylar. Te llamó desde casa de Kirk, que al final me quedo aquí hasta que encontremos piso.

-Qué bien, porque aquí no ibas a estar cómoda, no cabe ni un alfiler -se rió-. Aunque te voy a echar de menos.

-Lo mismo digo... Bueno, mañana por la mañana podemos vernos, ¿no?

-Por supuesto, Por cierto, tengo algunos folletos con pisos cerca de la zona que puede que nos interesen, si eso mañana les echamos un vistazo, si te parece bien.

-Me parece genial. Ahora que lo recuerdo, voy a llamar al hombre que me ofreció el trabajo de modelo y voy a aceptar, y voy a ver si puedo quedar un rato con mi hermana. ¿Vas a estar luego en vuestra casa?

-No sé, yo no tengo intención de salir a ningún sitio, vamos a hacer limpieza. Sí, probablemente esté luego en casa. ¿Me vas a venir a ver?

-Jajajaa, puede. Anda, hasta luego, voy a hacer esto antes de que se me olvide.

-Adiós.


Colgué el teléfono, y bastante alegre fui a llamar para aceptar el trabajo como modelo.




Espero que os haya gustado el capítulo, este ha sido más contundente, ¿eh? Después de tanto tiempo, tenía bastantes ganas de escribir Risk, estaba yo inspirada, oye xd Hoy es el día de los inocentes, así que, ¡FELIZ DÍA TROLLERS! Hoy no podré subir nada, pero mañana o pasado os tendré alguna cosilla jarcor preparada para que me amen :*  Gracias por haber leído rattleheads de mi trollazón :3





viernes, 26 de diciembre de 2014

Wings of Destiny-Cap.19: Duality





Faltaba poco para que emprendiese mi viaje, para que cruzase la puerta hacia una nueva vida. No me refería al viaje que estaba a punto de hacer, sino a los recuerdos que mi memoria recibiría. Me ponía muy nerviosa pensarlo, pero a la vez tenía ganas de saber algunas cosas que estaba segura que entendería cuando llegase el momento, como mi maestro decía. Hoy era el día que me marchaba a la Isla de las Mujeres. Nusop me dijo que me llevaría él hasta allí, y que por el camino me contaría algunas cosas que yo debería de saber antes de quedarme en la isla, y al llegar emprendería el resto del viaje de mi vida sola, o al menos hasta que encontrase alguien adecuado al que juntarme. Ya tenía todo mi equipaje preparado, y el maestro me dijo que nos iríamos en breve. Tomé la espada y la mire fijamente, parecía que estaba concentrada en ella, pero en realidad una tormenta de imágenes estaba pasando por mi cabeza, y yo ni era capaz de saber por qué ocurría eso, y sabía que si le preguntaba a Nusop no me daría una respuesta, ya estaba acostumbrada a ello, así que simplemente traté de ignorar lo que me acababa de invadir la mente y seguí con mis cosas, hasta que el maestro al fin llegó:

-¿Ya estás lista?

-Creo que nací lista para viajar, eso es lo único que tengo claro de mí misma. ¿Ya nos vamos?

-Por supuesto. Me he entretenido demasiado con algunas cosas y preparando el barco, pero no creo que la diferencia temporal suponga un problema muy grave, aunque el destino actúa al azar, no se sabe qué puede pasar en otro caso.

-¿Es necesario que se ponga a reflexionar ahora?

-¿Tantas ganas tienes de marcharte? Pensé que al haber sido mi alumna me habías cogido algo de cariño, como si hubiese sido un padre para ti...

-No, maestro, quiero irme porque estoy impaciente por ver qué me depara ahí fuera. He oído muchas historias en estos años sobre monstruos marinos, héroes, dioses, y demás cosas impresionantes.

-Mientras que no te maten, puedes buscar lo que quieras, pero sólo te voy a recordar una cosa: lo primero es acabar el entrenamiento, y te llevará un tiempo, no creas que será ir allí, estar unos pocos días y ya tienes absoluta libertad para hacer lo que te dé la gana...

-¿En serio? -me sentí decepcionada, estaba deseando ir a investigar la zona a mis aires-. ¿Cuándo se supone que ya puedo empezar a investigar y a crear mi propio ejército?

-Lita te lo dirá.

-¿Ella va a acabar el entrenamiento conmigo? Vaya, tengo que ser una invitada especial... -me reí sarcásticamente-.

-No es algo cómico, en realidad sí que lo eres, y ya verás por qué. Quiero que sepas que vas a tener una suerte increíble, Lita no entrena a nadie, y menos a alguien que no pertenecía a la isla antes.

-Si me siento halagada, en parte, pero me gustaría saber por qué. Esta es una de las cosas que odio de ti, que siempre me dejes con la duda y nunca respondes a mis preguntas, sobretodo estos últimos días.

-Mia, no te pongas así, si no respondo a algunas de tus preguntas en porque no puedo por motivos de mi oficio.

-Los magos y las brujas mienten, ya lo sé, pero al menos se molestan en decir algo, no he oído que haya ningún código de silencio sepulcral ante determinadas preguntas. Ley del mago nº544 "No responder cuando alguien te pregunte si te has lavado".

-Por favor, no quiero que te vayas enfadada conmigo, deberías de saber que después de lo que ha ocurrido si hago algunas cosas de un modo determinado es porque sé que te va a perjudicar.

-Está bien, dejaré de insistir y no me iré enfadada...

-Eso no me lo creo, Mia, es fácil saber cuando mientes, y esta vez es una de ellas. Me conformo con que te haya quedado claro, algo es algo.

-Por muy enfadada que esté, que no lo estoy, repito, admiro tu optimismo en cualquier situación. No recuerdo ningún momento en el que no hayas sido optimista, hasta con mi entrenamiento, cuando hace dos años no sabía siquiera manejarme a mí misma -nos reímos-.

-Eso sí que me sorprende oírlo. Bueno, antes de que se haga de noche, vamos al barco, allí nos espera el capitán, que era compañero de oficio mía.

-¿Era? -le pregunté ciertamente insegura, mientras cogía mis cosas y me colocaba la espada-.

-Sí, una acción del pasado. Quiero decir que, hace muchos años, él y yo trabajábamos juntos haciendo pociones mágicas, pero al ser inexpertos, pues acabó saliendo mal y nuestros caminos se separaron, Y hace varios días me lo encontré en el mercadillo, lugar en el que estuvimos hablando un largo rato, hasta que le convencí para que levase el barco en el que vamos a viajar.

-Vaya, que cosas, siempre tienes historias que contarme, es como si tuvieses mil años.

-Más o menos -se rió-. La experiencia es algo que se adquiere con el tiempo, por eso es preciso que te tomes las cosas con calma y no hagas locuras, porque no necesitas vivir mil años para ser una persona con mucha vida e inteligente, simplemente tienes que aprovechar los que vayas a vivir bien, si lo haces así no te faltará tiempo. En marcha -dijo el maestro mientras salía de la caseta-.

Tras salir me quedé mirando el paisaje. Se me vinieron a la mente imágenes del feudo quemado, recuerdos que mi mente reconocía. Actualmente no parecía que se hubiese recuperado, muy poca gente había intentado reconstruir sus casas de nuevo, y quienes lo habían hecho, al verlo tan solo decidieron irse otro lado. Ahora sólo habían grupos de vándalos, delincuentes, gente de la peor calaña, que había empleado aquel sitio para hacer de él el albergue de la gente más rastrera, o casi.
Nusop llamó mi atención para que me moviese, me había quedado totalmente centrada en mis pensamientos y me había olvidado de que tenía que irme. Seguí al maestro hasta lo que era el barco, que se remontaba a una barca de tamaño medio que, si había mucho oleaje, lo único que haría sería servirnos de paraguas por si llovía. No era todo lo grande que me esperaba, pero me conformaba, con tal de que me llevase a donde tenía que ir, tampoco le iba a dar muchas vueltas. Al subir al barco apareció a mi lado un extraño hombre con un un aspecto horrible, parecía un mendigo milenario, que sonrió al verme y yo me estremecí y retrocedí insegura, y casi tiró al maestro:

-Él es mi compañero, del que te hablé antes. Mia, este es Jonas, y Jonas, está es Mia.

-Encantado -dijo el hombre, aproximándose a mí para darme un abrazo-.

-Igualmente, pero prefiero que me des la mano, no me gusta dar abrazos a desconocidos...

-Que maja eres -dijo el hombre, riéndose forzadamente-. Oye bonita, ¿cuántos años tienes?

-Es fácil, el año actual menos el año en el que yo nací, así lo sacas -respondí, me estaba haciendo sentir muy incómoda el tal Jonas-.

-Jajajajaja, que ingeniosa eres -dijo el tipo extraño, acercándose más a mí-. Eres una belleza, y divertida, seguro que tienes novio.

-No tiene novio, Jon, pero tiene una espada y sabe usarla muy bien. Podría convertirte en picadillo en menos que canta un gallo -intervino Nusop, que había notado que no me encontraba cómoda en aquella situación-. Vamos a zarpar ya, antes de que venga algún ladrón a intentar quitarnos algo.

-Sí, pobre ladrón, iba a intentar algo imposible, y encima moriría -dije, riéndome-. Bueno, empieza a contarme cosas sobre la Isla.

-Bueno, en realidad lo importante ya lo sabes, pero te contaré más cosas: es una isla de mujeres guerreras, fundada por la tatara-tatara-tatara abuela de la actual reina Lita Ford. Allí todas las mujeres tiene derechos, y son valoradas muy por encima de los hombres, tanto que no hay presencia suya es la isla, es decir, que están prohibida la existencia de hombres en la isla. La reina, Lita, es considerada la perfección, por lo que hay veces que se la venera como si fuese una Diosa, y es tratada por sus sirvientas como tal, así que cuando tengas que ir a hablar con ella hazlo con el máximo respeto y educación, el poder de esa mujer no se puede medir, y todo ser humano que se ha enfrentado a ella ha salido perdiendo. Allí tienen unas leyes muy estrictas, hechas para mujeres fuertes y trabajadoras, y, aunque sé que son duras, no sé por qué, es algo que me han contado, pero no sé si será fiable o no. Lo que sí sé es la finalidad de poner leyes estrictas, mostrar al resto del mundo, cuyos gobernantes son hombres, que las mujeres son iguales que ellos y que merecen tener derechos, no sólo ser unas máquinas de reproducción y amas de casa.

-Vaya, con todo eso que me has contado podría pensar que has estado allí...

-No te voy a engañar, me gustaría ver a Lita Ford por lo que dicen de ella, pero por suerte o por desgracia no he tenido el placer de estar en la isla, aunque ni intentándolo, pues no admiten a hombres, como ya te dije antes. Por eso creo que es un gran sitio para que termines de formarte: no hay hombres que te puedan estar siguiendo o acosando, y allí te motivarán para que seas alguien importante en un futuro, a la par que prudente, que es una cualidad que te vendría muy bien, y te haría imparable con tu destreza.

-Creo que en esto momentos no hay nada que me pueda parar, te lo aseguro. Conseguiré ser prudente y derribaré a quien se me ponga en medio. Ah, una cosa, ¿por qué nunca me hablaste de tu juventud?

-Porque tuve tantas experiencias, y la mayoría malas, que sólo te aburriría más, prefiero contarte cosas que te puedan servir de algo.

-¿En serio? Dudo que sean malas experiencias, porque, según lo que tengo entendido, cuando eras joven era cuando te convertiste en una leyenda, el Maestro Nusop, dominio de el arte de la lucha de la magia, algo imposible -pareció sorprenderse al oír aquello-.

-¿Cómo sabes eso?

-Recuerdo que alguien, no identifico quién es en mis recuerdos, me dijo que había un hombre que dominaba las dos cosas, y no hace falta ser un genio para saberlo...Tu alumna no es tan ingenua.

-No lo es, eso no lo dudo. Por eso te decía que en mi juventud pase por tantas malas experiencias, porque está prohibido hacer magia, a los magos y brujas los ejecutan, así que cuando la gente descubrió mi secreto, lo que para algunos fue algo legendario y para otros la encarnación del diablo, me cambié el hombre y me escondí, me fui a vivir lejos de mi ciudad natal, lejos de mi familia...

-Vaya, lo siento...Aunque quiero que sepas que me siento muy orgullosa de que me hayas entrenado tú, una leyenda. Tú secreto está a salvo conmigo.

-Gracias -dijo el maestro-.

-¿Está muy lejos la Isla?

-No, dentro de muy poco estarás allí, lista para acabar lo que decidiste empezar.

-Supongo -respondí, insegura-.


Estaba muy nerviosa de repente, no me sentía segura. La gente sentía inseguridad a la hora de hacer un cambio, de cualquier tipo, sea importante o banal, pues nunca se sabe si va a ser un cambio que va a ir a bien o a mal. Ojalá hubiese algo que pudiese decirlo, prevenir posibles desastres y animar a la gente que puede triunfar a que lo haga. Pero en el mundo hay de todo, y nadie nos dijo que este fuese justo. Nadie. Suspiré decepcionada, normalmente, cuando pensaba en cosas tan tontas como esa me desanimaba bastante, así que cogí mi guitarra y toqué un rato, sin quitarme el arma, claro. No me fiaba de Jonas, que me miraba de vez en cuando lascivamente.





Espero que os haya gustado el capítulo, es muy corto, lo sé, pero con la Navidad y su preparación llevan mucho tiempo, y no he podido escribir mucho, pero prometo que voy a retomar todas las novelas, y antes de que acabe el año voy a subir muchas cosas ricas :3 Incluyendo alguna sorpresita que os tengo preparada. Gracias por haber leído, comenta si quieres que te etiquete o para poner alguna cosa jarcor xD

domingo, 21 de diciembre de 2014

Wings of Destiny-Cap.18: The Crucifier









*********Narración en tercera persona***********


Las nuevas noticias se extendían más rápido que la pólvora. Hasta se habían extendido por zonas alejadas del continente, cosas que sólo ocurría si se trataba de algo muy importante y/o concernía a alguno de esos continentes restantes. Simone había sido asesinada, el reino de Inglaterra estaba sin nadie al cargo después de aquella masacre. Parecía que el destino tenía preparada una mala jugada para la dinastía de los Osbourne, ya que sólo quedaban dos que pertenecían a ese linaje: James, que renunció a pertenecer a aquella dinastía por frecuentes peleas con su hermano, Dave; y Joan, a la que parece no importarla nada de lo que ha sucedido, y al parecer no va a continuar el legado de sus antepasados. ¿Qué ocurrirá ahora? Se preguntaban sobre todo los ciudadanos de Inglaterra, que eran los que estaban más expuestos a peligros, tanto internos como externos, ahora eran más vulnerables que nunca. Había rumores de que los italianos habían iniciado una guerrilla en el centro del país, y que cada vez aumentaba más sus dimensiones, pero son rumores.

La gente estaba inquieta, sabían que ya las cosas no volverían a ser como antes. Pensaban que la dinastía Osbourne era el terror de la zona, pero en aquellos momentos lo recordaban como tiempos felices, en los que la gente podía vivir medianamente tranquila y hacer su vida. Ahora era un país caótico, cuyos ciudadanos luchan entre ellos para sobrevivir, pues ya ni el comercio fluía en la zona. El punto fuerte que era para Gran Bretaña el dominio del mar se convertiría en su perdición, pues muchos otros reyes ya se habían decidido por ir a conquistar el territorio y expandirse, aumentando así su poder y prestigio. Era una situación de la que, aparentemente, se había entrado y ya no se saldría. Se podría decir que aquel fue el fin de Inglaterra y de sus habitantes.


******************Narra un nuevo personaje, dos años después *******************

Me miré al espejo. Aún me seguía sorprendiendo lo que veía reflejado en él: una preciosa mujer pelirroja, con un cuerpo escultural y un dominio medio de las espadas. Pero algo interrumpió mis pensamientos. El Maestro Nusop ya estaba refunfuñando de nuevo. Hoy no me libraría de entrenamiento, por supuesto:

-Deberías de haberte levantado antes, ahora ya es tarde para que empieces con tu práctica -me dijo el Nusop con toda la calma del mundo-. Mia, tú y yo hicimos una promesa... ¿Quieres que te la recuerde?

-La recuerdo a la perfección, maestro, fui yo quien la propuso, y pienso cumplir con ello, pero me cuesta mucho acostumbrarme.

-Lo entiendo, joven, pero has de esforzarte, la situación va de mal en peor, y si no te preparas día a día, de manera regular y constante, me temo que nuestra promesa se romperá, y sabes que conlleva eso. Ah, dentro de dos días te vas a la Isla de las Mujeres.

-¿Cómo? -dije, completamente sorprendida-.

-Durante este tiempo que has estado conmigo como alumna has aprendido mucho, pero allí demostrarás que ha sido útil o no lo que te he enseñado, y te ayudarán a mejorarlo. Una isla en la que sólo hay mujeres, y dicen que la reina es la perfección en cualquier sentido, estoy seguro de que ella te ayudará.

-¿Lita Ford? -el maestro asintió-. La verdad, creo que alguna vez en mi infancia oí ese nombre, pero no lo asocio con ningún recuerdo...

-Ya lo hablamos. Los recuerdos de tu infancia, tanto de una como de otra ahora son borrosos, y en un futuro no muy lejano, inexistentes. Y tú aceptaste esas condiciones.

-Y lo sé. Entonces ¿me tengo que llevar esta espada? La odio, prefiero usar ramas de árboles, o incluso troncos...

-Mia, siempre has usado esa espada y nunca pareció resultarte incómoda... -mis ojos empezaron a llamear-. Vale, está bien, buscaré algo.

Mi maestro sabía que no debía de intentar razonar conmigo cuando mis ojos llameaban, o sino perdería el control sobre mi cuerpo y empezarían a ocurrir cosas muy malas. Me senté en una silla a contemplar las cuchillas de Nusop. Aquel cuadro tenía algo especial, a parte de las armas, algo que me resultaba inquietante, pero él siempre me dijo que no podía dejármelas, bajo ningún concepto por temas de magia negra. Recuerdo el día que, a escondidas, las cogí, y sentí una sensación muy dolorosa recorrer todo mi cuerpo, como si de un relámpago se tratase. ¿Por qué estaba recordando yo eso en aquellos momentos? Al instante volví a la realidad. El maestro me acababa de decir que me iba a la Isla de las Mujeres a perfeccionar mi técnica de ataque, y la verdad, no me resultaba nada desagradable la idea, siempre había deseado viajar por todo el mundo, y aquel era un pequeño paso para empezar. Pensé en qué podría llevarme como equipaje. No es que tuviese muchas cosas, de hecho, no tenía nada de valor, pero me hacía ilusión pensar que tenía algo en lo que preocuparme en estos dos días. ¿Me echaría de menos Nusop? Había sido un padre para mí desde que tengo memoria, me enseñó a usar las armas tal y como se debía de hacer y me habló sin tapujos de la magia negra, aquello que tanta gente teme y de la que huyen. Mucha gente, la mayoría mujeres, eran condenadas por ser consideradas brujas, es decir, mujeres que se dedicaban a la práctica de magia negra, y lo más gracioso es que nunca acertaban. Habían muchos expertos en la materia sueltos, entre los que destacaba mi propio maestro. Yo no era maga ni nada por el estilo, pero cuando mi segunda personalidad se apoderaba de mí era algo totalmente distinto, tan complicado e imposible de controlar que me ha llegado a causar más de un quebradero de cabeza repentino.

Me levanté y miré por la ventana, tenía la sensación de que dentro de poco las cosas cambiarían mucho. Muchos recuerdos abrumadores asaltaban mi mente, y más de uno me era imposible asociarlo con algún momento anterior de mi vida. Tenía que acostumbrarme a ello, la amnesia eterna es, como su propio nombre indica, eterna, que permanece para siempre. Me reí al pensar que iba a ser lo único que estuviese junto a mí hasta mi muerte. Vi aparecer a Nusop con una preciosa espada:

-Me estropeaste la sorpresa, pero bueno, toma -me dio la espada con delicadeza-.

-¿Es para mí?

-Por supuesto, la forjé yo mismo, y con mis conocimientos de magia -se rió-. Espero que la disfrutes y que con ella vivas grandes aventuras. Ah, y no me olvides.

-No lo haré -sonreí-. Ahora tengo que pensar un nombre para esta pequeña.

-¿Un nombre? Oh, eso me recuerda a una batalla legendaria, pero es algo secreto que no te puedo contar...

-Lo entiendo...pero entonces no digas nada -dije, mientras blandía con delicadeza la espada-. ¿Rufián?

-Es un nombre un tanto extraña para un artefacto así, pero yo no me meto, es tuya, y es tú decisión la que ha de determinar cómo la llamarás.

-Tienes razón. Cuando se escriban historias y canciones sobre mis hazañas no puede haber un nombre entre medias tan vacío. A ver, mi espada es un reflejo de mí misma...¿Espejo? No, eso es peor. Bueno, supongo que no hay prisa por poner nombre a esta pequeña, lo pensaré con tranquilidad, pero se me está ocurriendo uno muy bien... -el maestro aclaró su garganta, pero me pareció demasiado exagerado como para haberlo hecho sin ninguna intención, y pensé lo que dije otra vez-. Vale, ya entiendo, pienso otro....


Era algo que bajo ningún concepto podía decir, ni mostrar a nadie, pues podía acabar conmigo. Y otra duda asaltó mi mente, que parecía no estar conforme con el desastre que era por aquel momento: ¿Qué haría cuando acabase de poner mis habilidades a prueba? ¿Qué se suponía que tenía que hacer para convertirme en una heroína, o al menos alguien importante? Eran preguntas que mi maestro no me había resuelto, siempre me respondía "Cuando llegue el momento lo verás" lo que me resultaba más molesto. Había hecho muchas promesas, y a duras penas había llegado hasta donde estaba de una pieza, ya iba siendo hora de que se me diese alguna respuesta a alguna pregunta.

Volví a mirar hacia la ventana con la finalidad de dejar de pensar en cosas absurdas y olvidarlo todo, sólo concentrarme en el paisaje, pero estaba claro que aquel día no iba a ser posible. Justo pasaba una familia feliz, compuesta por una madre, un padre que llevaba a caballito a una niña pequeña que parecía ser su hija, y, entre medias del padre y la madre, con una sonrisa de oreja a oreja, un niño, supuestamente el hijo. Bajé la cabeza, sentí cierta envidia al ver aquella idílica escena tan familiar. Yo no tenía familia ni recordaba tenerla, lo más cerca que estaba de un ser querido era mi maestro, que había cuidado de mí durante poco tiempo, pero suficiente. Me habría gustado comprobar qué se siente al tener alguien que te quiera de verdad y que diese si vida por ti. Aún con mis 18 años no me había importado cambiarme el papel por aquel niño que iba tan feliz con sus queridos padres. Ya tenía más que asumido que nunca jamás experimentaría esa sensación, y si he vivido sin ella desde que recuerdo, puedo hacerlo hasta que perezca. Me sobresalté levemente al ver que el maestro estaba a mi lado, esperando para decirme algo:


-¿Ocurre algo? -pregunté con curiosidad?

-Sí, algo que no recuerdas pero que he de contarte ahora para que no te pille por sorpresa. Aún no tienes los 18 años, dentro de unos pocos días los cumplirás, por eso te había hecho la espada, pero los acontecimientos se aceleraron en mi contra y no va a ir todo como tenía planeado. El caso es que  a partir del día que tengas 18, empezarás a recordar cosas de tú pasado, y puede que enfermes, pero que no te extrañe.

-Dicho así ya me parece raro, pero no va a acabar conmigo.

-No lo hará, espero. Quiero decir que ahora tienes unos pocos recuerdos, pero una pequeñita parte de ellos, es decir, que el resto asaltarán tu mente cuando tengas 18 años, y ese "exceso" de información te puede causar un trauma o un estado de parálisis limitado. Es difícil determinar cuál va a darse en ti, o siquiera que se vaya a manifestar alguno, pero ahora que te aviso quedas preparada. En estos días usarás tu espada nueva para la práctica de combate, así te irás adaptando a tu nueva compañera de trabajo.

-¿Por qué esos recuerdos vuelven a mi mente cuando tenga 18 años?

-Estoy seguro de que en algún momento alguien te responderá a esa pregunta, porque yo no lo puedo hacer de momento.

-Hay veces que no te entiendo... Cuando tengo alguna duda que considero importante, tú me respondes con  alguna ambigüedad, o incluso con esa pregunta. ¿Es que no sabes qué responder, o simplemente lo haces para que yo me responda solita?

-Ninguna de las dos, Mia, tiempo al tiempo.


Era una frase muy frecuente en el Maestro Nusop. Cogí mi espada y la estuve contemplando durante un largo rato. Ya tenía un nombre brillante para ella.



Espero que os haya gustado este mini-capítulo. No he podido dedicar mucho tiempo a escribir porque estoy con gripe, y no es que me sienta especialmente bien como para dedicarme en cuerpo y alma a la escritura, pero dentro de poquillos días estoy segura de que me recuperaré y me pondré con los especiales y capítulos random. Espero que os haya gustado rattleheads, gracias por haber leído y heavy metal bitches!





miércoles, 17 de diciembre de 2014

Superhuman-Cap.37: No Clows Allowed






*************Narra David************

No paraba de pensar en el sueño que acaba de tener. Me levanté, cogí a Stefani en brazos y me senté al lado de Kim, que parecía estar tan ida como siempre, nada parecido al sueño que había tenido, aunque no podía evitar pensar en que había algo raro ahí, algo que podía ayudarme. ¿Me estaba volviendo loco por pensar cosas de ese tipo? Me levanté y fui a ver a Andrew, No había nada que pudiese hacer por Kim, que yo supiese. Pensé en llamar a mi hermana, Cande, para pedirla ayuda con el tema, pero ya me dijo en su momento que era algo que ella no podía curar. El problema era, ¿tenía cura lo que a Kim la pasaba? Ni siquiera sabíamos qué era con exactitud, nada concreto como para saber cómo tratarlo. Encendí la tele, al menos así la pequeña se entretendría un rato. Antes de que los niños naciesen, Kim y yo nos preguntábamos si tendrían algún poder los bebés o simplemente serían normales. Aún era pronto para sacar conclusiones, pero eran normales, claro, que yo no tenía telequinesis desde que era pequeño... Finalmente decidí llamar a mi madre para hablar al menos un rato con ella y saber si Till había pasado por allí. Justo cuando iba a levantarme sonó el teléfono:

-¿Quién es? -pregunté, con curiosidad-.

-Hola, soy Chris.

-Ah, vale, creo que ya sé quién eres. Salvaste a Kim de las garras de Till, ¿verdad?

-Sí, más o menos.

-Entonces sí sé quién eres. ¿Ha pasado algo?

-Nada especial, simplemente vamos a hacer un experimento con tu...con Kim.

-¿Quién?

-A parte de yo, Randy y James. Randy lleva bastantes día trabajando en la prueba, y dice que puede funcionar, aunque no es que yo lo haya entendido a la perfección. ¿Qué te parece?

-¿Puede salir perjudicada?

-Eso no se sabe si no lo probamos. ¿Aceptas?

-Yo no tengo derecho a decidir sobre la vida de otra persona, aunque me huna con ella un vínculo emocional muy fuerte. Si la pasase algo malo me torturaría de por vida...

-Pero si sale bien todo volverá a la normalidad. Además, si no haces algo probablemente Till vendrá a  por ti. Le he estado siguiendo estos días y no deja de buscarla. Puedes intentar defenderla, no te digo que no seas capaz, pero ese hombre es muy peligroso y siempre tiene una carta extra bajo la manga.

-Sea cómo sea, venid antes de que me arrepienta, Pero antes de la intervención quiero saber qué la vais a hacer.

-Faltaría menos -respondió Chris-. Vamos ya para allá.

-Adiós -colgué-.


Estaba muy nervioso. Revisé toda la casa por si mi padre estaba cerca, pero por suerte no fue así. Para mi sorpresa, al darme la vuelta vi que Kim estaba sentada en el sillón mirando la tele, como si en parte lo entendiese. Stefani estaba a su lado, como si fuese una completa desconocida para ella. Tenía ganas de decirla "Es tú hija", pero sabía que eso no serviría, seguiría sin dar respuesta. Me quedé un rato observándola, hasta que sonó el timbre de la puerta. Fui a abrir, estaba incómodo con aquella situación, quería que Kim volviese a ser la misma de siempre, pero era imposible olvidar que había posibilidades de que no saliese bien y que no volviese, a secas:

-Hola David -dijo Randy-. Ya me ha dicho antes Chris que querías que te explicase en que consistía el experimento, y para que te quedes tranquilo, ahora mismo te lo cuento, ¿te parece bien?

-Por mí perfecto, pero considero que sería mejor entrar, y ya hablamos...

-Concuerdo contigo -comentó James-.

Entramos todos, y nos posicionamos alrededor de Kim, que seguía contemplando la tele como si en ello la fuese la vida. hora que me daba cuenta, hacía mucho tiempo que no veía a James, no sabía que había estado haciendo, y en otra situación me habría gustado preguntarle sobre el tema...En otra vida...Dejé de pensar para mis adentros cuando me percaté de que los chicos ya habían empezado a preparar algunas cosas:

-Bueno, estoy listo para que me cuentes de qué va el experimento -le dije a Randy, intentando disimular mis nervios-.

-Para empezar, la finalidad de esto que vamos a hacer es la de ver qué ocurre en la cabeza de Kim, así como comprobar que es lo que no funciona bien e intentar repararlo. Esto lo pensé hace tiempo, aunque no caí hasta hace poco en la forma a través de la cual podría hacerse. Me acordé de James y su poder, e inmediatamente le llame para comprobar si podía meterse en la cabeza de Kim -hubo una pausa incómoda-. Me dijo que le era muy difícil, que no tenía casi práctica, pero lo hemos estado intentando a lo largo de este breve pero intento periodo de tiempo y estoy seguro de que está listo, al menos para entrar en la cabeza de Kim, pero hay tantas probabilidades de que salga bien como de que salga mal, porque, para empezar, no sabemos cómo reaccionará ella cuando James se meta en su cabeza, puede emplear algún tipo de mecanismo subconsciente de defensa e igual James no sale, además de otras cosas menores pero a tener en cuenta. Según mis cálculos hay un 50% de que salga bien y un 50% de que salga mal. Eso es todo lo que te puedo decir, no hay nada más.

-Parece buena idea, pero es cierto que es arriesgado, de hecho, no pensé que lo fuese tanto... Es que sería como regalar su vida, y yo no tengo derecho a decidir sobre algo así...

-No lo tienes, David, peo es algo que debes de hacer si no quieres que muera, Esta el la última oportunidad para echarse atrás, sino, empezamos ya -respiré hondo tras las duras palabras de Randy-. ¿Y bien?

-Procede -y aquellas fueron mis últimas palabras antes de que empezase la operación-.



****************Narra James***************


Todas las miradas, a pesar de ser pocas, estaban puestas en mí. Sentía la presión, me faltaba el aire y tenía miedo...De mí dependía básicamente que aquello saliese bien o mal, ni siquiera sabía que me encontraría. Nunca antes lo había hecho, algunas veces lo intenté cuando estuve practicando, hace un año, y ni de lejos, y con Randy me he aproximado bastante, pero seguía sin tener esa seguridad que te d al realizar una tarea que estás seguro que puedes llevar a cabo que tienes la capacidad para ello. Noté que alguien me daba en la espalda:

-¿A qué esperas? -dijo Chris-.

-Nada, nada, es que estaba pensando.

-Chicos, calma, no es necesario ir deprisa, no hay necesidad. Es mejor hacer las cosas despacio y con buena letra, y es indispensable que James se sienta cómodo para que le resulte más sencillo, pues si se bloquea no podremos hacer nada.

-Habéis dejado algo muy valioso en mis manos, y prometo no defraudaros -añadí, antes de dejar mi mente en blanco-.


Ese era el primer paso, y después debía de concentrarme en la presencia que quería investigar, en este caso la de Kim. Noté que era muy débil, lo que significaba que era muy vulnerable. Cada vez estaba más cerca, ya lo notaba, así que me relajé y me concentré más, para liberarme de mi cuerpo y meterme en la cabeza de Kim.

Sentí golpes, y mucho frío, hasta que me quedé quieto en un lugar muy oscuro, No tenía cuerpo, sólo era una presencia, aunque me habría gustado más poder cambiar mi tamaño y así no tener que pasar por aquel proceso tan complejo. También habría agradecido tener algo para iluminar la zona, todo estaba sumido en la oscuridad más absoluta, todo tipo de monstruos podían estar presentes. Y lo que más me inquietaba de todo era lo siguiente: ¿dónde estaba?. No sabía determinar si estaba en la cabeza de alguien, o en un túnel oscuro que no llevase a ninguna parte...

Empecé a avanzar, guiándome por mis manos hasta que mis ojos empezaron a identificar cosas en la oscuridad. En el suelo había cristales rotos, agujas y cuchillos. Y de repente las paredes se empezaron a cerrar, momento en el que me di cuenta de que las pareces estaban cubiertas con pinchos. Aunque avanzase, iba a morir igualmente, así que empecé a andar todo lo rápido que mis piernas me permitían, considerando que estaba pisando objetos que dañaban mis pies a pesar de llevar zapatos. Noté un pinchazo muy incómodo en el talón que no se pasaba, pero aún así no dejé de avanzar, podía salvarme. Respiré aliviado al ver que las paredes acababan y yo no había muerto, lo había conseguido. Justo en el momento que pasé la zona de peligro me empecé a sentir muy ligero, como si flotase. No podía andar, ni correr, ni ponerme a salvo. estaba cayendo, y pronto me golpearía con el suelo y moriría por el impacto.

Desperté sobresaltado. ¿Qué diantres había pasado? Hace unos segundos estaba a punto de morir, y ahora, ¿dónde estaba? Estaba en un cuerpo. En el de Kim. ¡Lo había logrado! Ahora sólo me quedaba investigar cuál podía ser el problema, aunque no sabía cómo hacerlo. La cabeza de una persona es muy compleja, si tocas cualquier sitio puedes meter la pata. De nuevo me puse nervioso, como si se tratase de una bomba que detonaría en cualquier momento. Me sentía extraño al ser sólo un alma, sin cuerpo con el que trabajar, pero lo curioso es, ¿cómo podía ver?, ¿y cómo podía oír?, ¿cómo podía pensar? No era momento para preguntarse aquella chorrada, tenía mejores cosas que hacer, como salvar a una chica en estado vegetativo. Oí gruidos detrás mía, y al girarme vi todos mis temores reunidos en un solo elemento.



**************Narra Dave***************


Hacía bastante tiempo que el plan de la invasión y conquista había empezado, y avanzaba a buen ritmo. Todo estaba tranquilo, demasiado... Hasta había mañanas que me levantaba pensando que todo estaba igual que antes. Las mismas rebeliones de siempre, la misma gente, los mismos compañeros... Todo estaba normal, pero yo no dejaba de darle vueltas a dos cosas: la primera, no hacía nada más que preguntarme qué estaría haciendo Till en esos momentos, podía estar espiándome y yo sin darme cuenta, o simplemente intentando atentar hacia mi persona, como yo me imaginaba; y por último, la nota que recibí hace tiempo que me mencionaba (quien fuese) que sabía un secreto sobre mí. Sabía claramente a lo que se refería con lo poco que puso, y no lo consideraba un secreto, la verdad es que me daba igual, aunque puede que si la gente se enterasen de eso intentasen derrocarme. La verdad duele. Pensé en mandar a Chris a buscar a Till, ya que una de las cosas por las que le contraté fue porque era buen rastreador y le seguía la pista muy de cerca a ese bastardo, además de para usarlo como mi sirviente particular a tiempo parcial. Le busqué por todo el castillo, y como era habitual, no estaba. Me estaba empezando a irritar mucho, demasiado, así que no me quedaba otra que salir a buscarle. Le dejaría claro de un modo u otro para quién trabaja y lo que ha de hacer para conserva su pellejo.






Bueno, espero que os haya gustado el capítulo, rattleheads de mai lof xd He tardado mucho en volver a subir capítulos porque he tenido muchos problemas con el ordenador, y finalmente tengo uno nuevo y más sensual *vale, no* Gracias por haber leído, próximamente especial de Wings por Navidad ¡!

domingo, 7 de diciembre de 2014

Espejo (relato de terror)


*escucha esto mientras lees ->  https://www.youtube.com/watch?v=kSS_tDfeLOk  *

 Otro día más en mi aburrida vida: llegaba de mis clases, hago mis deberes, estudio y si mi madre me dejaba veía la tele, aunque normalmente era muy estricta con eso.
Estaba sentada, escribiendo, cuando oí un ruido ciertamente perturbador fuera de la casa, en la calle, concretamente. Mi madre no estaba en casa, así que supuse que sería ella, que regresaba del trabajo. Ignoré el ruido y continué con mis cosas, al fin y al cabo, tenía que terminar la presentación puntual para no tener un suspenso en la asignatura. Me quedé mirando una foto mía de cuando era pequeña fijamente sin saber por qué. Al cabo de un rato me cansé de escribir, y fui a mirar fuera de la casa, por curiosidad, para saber qué era lo que había producido aquel ruido que me desconcentró previamente. Me puse una chaqueta antes y cogí las llaves por si la puerta se cerraba, no sería la primera vez. Ya era de noche, y no se veía demasiado, además de que mis ojos no estaban acostumbrados a la oscuridad, pues yo era nictofóbica, es decir, tenía miedo a la oscuridad, a pesar de mis años. No me alejé demasiado de la puerta, aún me sentía insegura, cuando algo agarró mi brazo y chillé como una niña pequeña. Sin siquiera pararme a ver qué había sido lo que me había cogido me metí en la casa y cerré con llave. Pero ahí no acabó, porque parecía que ahora llamaban al timbre. Me tranquilicé, miré por la mirilla, y para mi sorpresa, vi que sólo era Kacy, una amiga mía. La abrí, aunque aún me seguían temblando las piernas del susto que me había llevado:

-No me creo que a tus años seas tan miedosa. No me gustaría verte viendo una película de terror... -comentó Kacy-.

-Cada uno tiene lo suyo, y no te esperaba justo a estas horas...

-Por favor, Alice, ¿me estás echando?

-No, no te enfades, es que aún sigo un poco afectada, entra si quieres. Pero no tengo nada de comer, te aviso -me reí-.

-No venía a comer, eso lo habría hecho con un poco de antelación -esta vez nos reímos las dos-. Venía a darte esto -metió la mano en su bolsillo y sacó un papel-.

-¿Qué es?

-A simple vista puede parecerte un simple papel, pero es una invitación para una fiesta. Mañana tú y yo nos vamos a casa de Dylan.

-¿Lo pone en la invitación?

-Bueno, me invita a mí, pero como deja llevar a otro amigo, pues yo te elijo a ti. ¿Trato hecho?

-Debería de hablarlo con mi madre, Kacy, pero ya sabes que por mi parte voy encantada.

-Cuento contigo. Bueno, ahora me voy, nos vemos mañana

-Adiós -me despedí con una sonrisa-.


Estaba feliz, al fin tenía algo que hacer que saliese de mi horario. Mientras pensaba en que ponerme para la fiesta, miré por la ventana. Mi madre debería de estar ya en casa, era muy tarde, al menos demasiado, tenía que haber tenido algún problema en el trabajo. Me apresuré a acercarme al teléfono para marcar su número y saber algo de ella, pero no había respuesta. Lo intenté varias veces, pero tampoco funcionaba. "Estará ocupada y no me podrá responder", pensé para tranquilizarme. Oí los ladridos del perro de la vecina, lo que me provocó un pequeño sobresalto. Aquel día no estaba precisamente como para quedarme sola en casa. Estuve a punto de llamar a Kacy para que se quedase a dormir conmigo y así al menos no estaría sola, pero sería el colmo para que se burlase más de mí y de mis miedos infantiles. Cogí el teléfono y me puse a chatear con algunos amigos, y de paso mandé un mensaje a mi madre preguntándola si todo iba bien. A medida que pasaba el tiempo los ojos se me empezaban a cerrar solos, pero no quería dormirme, quería esperar a que mi madre llegase y poder descansar en paz. Al final acabé cediendo, y me eché en la cama. Pensé que tardaría poco en dormirme, pero me costó más de lo que podía haber imaginado.

Abrí los ojos sobresaltada, y miré a mi alrededor frenéticamente, con la esperanza de ver algo alentador, aunque no fue así. Todo estaba en silencio, y además había oscuridad. Miré el reloj, eran las 5 de la mañana. Cogí mi móvil y usé la linterna que incorporaba para guiarme hasta la luz de mi habitación. Cuando todo se iluminó me sentí mucho más aliviada, pero aquella sensación no duró demasiado, pues oí ruidos procedentes de la habitación de mi madre, aunque al entrar no había nada ni nadie. Mi mente cada vez se estaba volviendo más paranoica, así que simplemente me fui al salón a pasar el día. Volví a intentar llamar a mi madre, pero igual que antes, no contestaba, y pasaba lo mismo con mi amiga Kacy. Intenté mirarlo por el lado bueno, al menos podría ir a la fiesta. Me puse la tele, escuché algo de música, intenté leer, pero nada conseguía calmarme, no podía evitar estar inquieta sabiendo que muchas cosas raras estaban pasando. Fui a tomarme una ducha, al menos así ya tendría algo menos que hacer antes de irme. Pensaba marcharme pronto, así al menos estaría acompañada más tiempo, o al menos eso esperaba, porque no sabía que había sido de Kacy. Mientras estaba en la ducha oí la puerta principal abrirse, sería mi madre por fin, así que sin dudarlo me puse el albornoz y salí a recibirla, aunque mi oído me había fallado, era una ventana, que se había abierto por la acción del aire. La cerré e intenté volver a la ducha, pero en ese preciso momento se fue la luz, lo peor que me podía pasar. Me dio un escalofrío, estaba helada, así que procuré ir hasta mi habitación, guiándome por el tacto, aunque me tropecé con más de algún mueble. Cogí mi móvil, me puse algo de ropa para al menos no morir congelada y salí a ver qué había pasado a la electricidad de la casa. Todo parecía estar en buen estado, me extrañaba que se hubiese ido la luz, así que no me quedaba más remedio que entrar en la casa y quedarme con la luz del teléfono, y poner alguna vela para compensar. Algo se cayó en mi habitación, y fui a mirar: la maldita foto. No entraría en pánico, esta vez ya no, otra paranoia mía de niña pequeña. Se habría caído porque la dejé mal colocada, o por otra cosa, aunque tampoco quería indagar en ello, prefería olvidarme y pensar en la fiesta, sí, aquello era lo que necesitaba para desconectar y ser yo misma. Empezó a sonar el teléfono... ¿cómo estaba sonando? No sabía cómo, pero me apresuré a responder. Mi casa no era precisamente un palacio, pero el camino del sillón al pasillo, donde estaba el teléfono se me hizo extremadamente eterno. Por fin lo cogí, al menos iba a poder hablar con alguien:

-¿Quién es? -sólo oía la respiración de la persona había llamado-. ¿Hola?

-Hola... -dijo la otra persona, casi en un suspiro, e inmediatamente colgó-.


Era la voz de una chica. Una voz dulce, cálida, pero a la vez perturbadora, y consiguió que recordarla me erizase el pelo. ¿Habría vuelto la luz? Porque sino no me explicaba lo que había pasado con el teléfono... Probé a encender las luces, pero no funcionó. No tenía nada más que hacer, sólo me quedaba esperar a que pasase algo o podía salir a tomar un poco el aire, me estaba agobiando mucho estar en aquel lugar a oscuras. Intenté abrir la puerta para salir de la casa, pero no podía, ¿qué diantres estaba pasando? Fui a mi habitación corriendo, presa del pánico, no sabía que estaba pasando ni qué hacer. Cerré la puerta a cal y canto, esperando a que nada malo me pasase, que todo estaría bien y no eran nada más que cosas mías. Algo golpeó la ventana que había en mi habitación. Me giré violentamente para ver qué era aquello que había producido el estruendo, pero no había nada que me pudiese asustar más. Me senté en mi cama a esperar, y no tardé en darme cuenta que me había dejado el teléfono en el salón, y las velas también, por lo que estaba totalmente a oscuras. Me metí debajo de las sábanas completamente aterrada, no sabía que estaba pasando, y sí, tenía mucho miedo. Ojalá viniese alguien a ayudarme, aunque se burlase de mí para el resto de mis días. Había atrancado la puerta de mi habitación, aunque de nada me servía, ni siquiera sabía si había alguien allí o sólo eran una cadena de casualidades. Como mi madre decía, "cuando tengas miedo respira hondo y piensa en otra cosa". Me puse la ropa que supuestamente llevaría a la fiesta, no lo sabía muy bien, ya que no la veía. Respiré profundamente varias veces, desatranqué la puerta de mi habitación y, con cautela, asomé la cabeza. No había nada, así que salí. Corrí tanto como pude hasta el salón, cogí mi móvil y puse la linterna, iluminando hasta el último rincón de la casa. Para mi gusto habían demasiados ruidos... Definitivamente me estaba volviendo loca. Empecé a oír susurros que procedían de todas partes, no podía determinar el foco. Lo más siniestro de todo aquello era que la voz me resultaba familiar, ya la había oído antes, pero no le di importancia, ya sólo quería salir de allí. Intenté abrir la puerta de nuevo, pero no había manera, así que opté por llamar a todas las personas que tenía en mi agenda. Pero entonces el móvil no se encendió, se quedó muerto, ofreciéndome sólo la luz breve que emitía la pantalla bloqueada. No sabía que hacer, empezaba a sentirme débil y el miedo me impedía siquiera pensar. Me senté en el sillón mientras la impotencia hacía el resto. Estaba llorando como una idiota, pero no podía hacer nada... Entonce oí algo que salía del baño, que tenía curiosamente las luces encendidas, pero la puerta estaba cerrada, impidiendo ver lo que había dentro. Juraría que no me había dejado la luz encendida antes, además de que no había luz en la casa. Deseaba que aquello fuese una pesadilla y que ya estuviese acabando.  De perdidos al río, me encaminé hacia el baño, con pasos cortos, sintiendo el sudor frío correr por mi espalda. Abrí la puerta y no había nada. No había nada perturbador allí, nada más que la luz, que en ese preciso momento en el que yo abrí la puerta se había apagado de nuevo. Lo siguiente que oí fue "Hola", con la misma voz que la persona que me había llamado antes. No me quería dar la vuelta, pero no tuve más remedio que hacerlo. Se trataba de una niña que me resultaba muy familiar. Era la misma niña que aparecía en mi foto, era...yo de pequeña. No entendía nada, ¿me había drogado sin saberlo y estaba viendo aquello, o era real? No podía ser real. En este caso, la niña que era yo de pequeña tenía una cara de lo más perturbadora, tenía que tratarse de una broma. Volví a fijarme en la pequeña, pero en este caso ya no estaba, había desaparecido. Registré mi habitación por si había algo por allí que me pudiese ayudar, pero ni rastro. Entonces empecé a oler a quemado. Fui corriendo hacia el salón, se estaba quemando. Y yo estaba encerrada.


*************Unos días después*********** (narración en tercera persona)


La señora Smith percibió que algo iba mal en la casa de sus vecinos, veía mucho humo desde la ventana de su propia casa. Salió y, contempló con horror que se estaba quemando la casa. Llamó corriendo a la policía y a los bomberos, no era un incendio inofensivo, la casa estaba entera en llamas.
No tardaron en venir, pues se trataba de una emergencia, algo que no podía esperar. Los bomberos abrieron fácilmente la puerta y empezaron su trabajo. Mientras lo hacían notaron que había algo extraño en el suelo, siendo también devorado por las llamas. Carne humana quemada. Un cuerpo. La policía entró de inmediato para identificar el cadáver. Era Alice Harris, aunque no era fácil identificarla después de las quemaduras que tenía su cuerpo, o bueno, cenizas. No había ni rastro de su madre ni de conocidos suyos que pudiesen verificar que era ella, nada más que la señora Smith. Encima de la mesa del salón había la foto de una niña.



sábado, 6 de diciembre de 2014

Risk- Cap.24: Prisioners






Lo primero que hice nada más despertar repentinamente fue mirar dónde estaba. Por suerte estaba en la habitación del hotel, y a mi lado estaba Jerry, al que desperté también:

-¿Qué ha pasado? -le pregunté, esperando que pudiese decirme algo sobre lo que había hecho la noche anterior, aunque sabía que no me podía decir demasiado, pues él no había estado allí-.

-Que te bebiste todo lo que pudiste. Dave se hizo cargo de ti, y te trajo en cuanto empezaste, según él, a hacer cosas bajo el efecto del alcohol... Y cuando te trajo te cambié de ropa y te metí en la cama, a pesar de que te negabas a dormir. Eso es lo único que te puede decir. Ah, y buenos días.

-Buenos días... Madre mía, tengo que hablar con Megadeth para preguntarles a ellos. ¿Estás enfadado conmigo?

-No, la verdad es que me imaginaba que acabarías hasta las cejas de beber -se rió-. A ver, no te enfades, es que lo entiendo, tienes mucha presión, y sabías que si bebías un poco te despejarías la mente por un rato.

-Gracias por entenderlo...Me duele muchísimo la cabeza, creo que me tomaré una pastilla y me iré a estudiar un rato...

-Skylar, descansa un poco más. A lo mejor así luego te encuentras mejor y aprovechas más el tiempo.

-No, Jerry, si me quedo aquí un rato más luego no querré levantarme, así que aprovecho ahora para ponerme a ello y me lo quito de encima si me da tiempo. Sino sigo esta noche.

-Pero si esta noche cogemos el bus para volver a L.A., ¿recuerdas?

-¿Y? Eso no me impide que estudie. O incluso puedo estudiar hasta agotar mis límites y así tendremos más tiempo para buscar piso en estos días. ¿Te acuerdas?

-No se me olvida -sonrió-. Pero eso puede esperar, es más importante tu examen y que estudies poco a poco y bien.

-Vale... Anda, sigue durmiendo que yo voy con la trigonometría.

-Suerte.


Me puse con mis libros, como solía hacer últimamente. El mero hecho de tener 6 libros encima de mi mesa me provocaba náuseas, y ni siquiera los había abierto. Los contemplé durante unos breves instantes, intentando tranquilizarme y así poder ponerme manos a la obra con los estudios. Abrí el de matemáticas y decidí repasar un poco los ejercicios que ya había practicado. Respiré, solté el aire de golpe y empecé a escribir números sin fin. Mi sorpresa fue que se me había olvidado cómo hacer la gran mayoría. Todos estos meses que había estado estudiando no me estaban sirviendo de nada, y a ese paso no iba a conseguir ni pasar el examen. De inmediato cerré el libro y me cubrí la cara con mis brazos, de tal como que quedé medio-echada en la mesilla. Quería morirme allí mismo, entre el agobio que tenía encima por los estudios y el malestar producido por la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas, me sentía muy mal conmigo misma. Estaba hundida en un pozo sin fondo, y sólo me limitaba a caer. Así hasta el día de mi muerte, que no tardaría en llegar. No quería, pero acabé llorando, como la débil que era.  Intenté controlar mi volumen para no llamar la atención de Jerry, no me apetecía tener que lidiar con él en un momento así. Levanté la cabeza para ver si seguía dormido, y para mi sorpresa estaba de pie, a mi lado, mirándome:

-Estoy aquí desde que has agachado la cabeza, y bueno...no he querido molestarte...

-Gracias.

-¿Quieres algo? No soporto verte así.

-Pues date la vuelta, y así no me verás.

-No seas estúpida, que no lo digo desde mi lado borde. Quería decir que me parte el corazón verte llorar, por eso de que te quiero y esas cosas, ya sabes -se sentó a mi lado-.

-Lo siento, he sido muy borde, lo sé, pero es que no puedo con esto, me está superando, y yo pensé que no me iba a afectar tanto, pero ha sido justo al contrario...Intento poner, por así decirlo, un parche a mi vida, recuperando el tiempo perdido con los estudios y así al menos poder decir que hice algo importante con mi vida, y no sólo me limité a ser manipulada y a aparar de mi lado a toda la gente que alguna vez me quiso -Jerry se acercó y me abrazó-.

-No creo que la gente que te quiere se aleje de ti. Yo no lo hago, y tampoco lo hacen los demás, como Pam, o Dave, o tus amigos de Megadeth, el resto de AiC, y seguro que hay más, aunque no lo quieras reconocer. No te desanimes, porque eso no te va a ayudar nada, es más, te va a entorpecer en tu camino. Mira, puedes hacer una cosa: hoy te dedicas a repasar un poco lo que llevabas estudiado hasta el momento y así no tendrás problemas con lo siguiente, si quieres yo te ayudo. Pero duerme un poco más y relájate, ¿vale?

-No me parece mala idea, pero no quiero retrasarme en mi planificación de estudio más y al final no acabar de memorizar todo, porque todo cuenta, aunque algunas cosas parezcan menos importantes que otras. Y seguro que esas se me olvidan, pero gracias por la ayuda -sonreí-. Bueno, dormiré un rato, pero corto, y luego volveré a mis libros, aunque no sé si repasaré o avanzaré, ya veré.

-Me parece una gran idea. Así yo también aprovecho y duermo más -dijo, riéndose-.

-Vaya cara más dura que tienes, ya te vale... ¿Por eso me decías que me fuese a dormir?

-No me malinterpretes Skylar, que yo lo decía por tu bien...

-Vale... Oye, antes de volver a dormir, ¿cómo vine yo ayer?

-¿Te refieres a cuando Dave te trajo? -asentí-. Pues estabas muy ebria, no te había visto así nunca, aunque bueno, no te suelo ver excesivamente borracha... Veamos, que recuerde. ¡Ah, sí! Decías que eras muy tonta y que nadie más se iba a reír de ti, y después intentaste violarme -Jerry sonrió-.

-Lo de violarte no me lo creo, entre otras cosas, porque habría sido mutuo y no sería considerado como tal -nos reímos-.

-Vale, sí, me has pillado... Aunque comentabas obscenidades, eso es indiscutible. Y ahora, ¿podemos dormir?

-Supongo que sí -me reí-.


Aquel descanso me vino de lujo. Al despertar me sentía mucho mejor y más despejada, por lo que no me costó tanto repasar, aunque tenía alguna que otra laguna, algo que tenía como solución volver a estudiar las partes en las que andaba más floja, además de introducir nuevos contenidos. Sería más tiempo el que le tendría que dedicar, pero sabía que de algún modo u otro acabaría mereciendo la pena y no me arrepentiría. El tiempo se me pasó volando, y cuando me quise dar cuenta ya era hora de irse para acabar con el trabajo. Me daba mucha pena tener que despedirme de un trabajo que no llegue a considerar nunca como tal porque era como pasar el tiempo haciendo lo que más te gusta junto a gente que te aprecia, y encima te pagan por ello. Como solíamos hacer, Jerry y yo bajamos pronto para esperar a los demás, que normalmente se retrasaban, y aquella ocasión no iba a ser al contrario. El último en llegar fue Layne, para variar, que venía ya con una excusa preparada:

-Lo siento chicos, estaba preparando la maleta...

-Ya, sí, claro... -contestó Sean-.

-¡Es cierto! Sino que Mick te lo diga, que cuando ha salido de la habitación le he dicho que me iba a llevar un poco de tiempo recoger mis cosas.

-¡Venga ya, Layne, si sólo eras dos camisetas! Que no llevas aquí un mes, sólo un día, no te ha dado tiempo a dejar tantas cosas tiradas como para tener que gastar tanto tiempo recogiéndolas.

-Que te den, Sean.

-Haya paz, chicos, que hoy acaba la gira y estaría bien que saliésemos todos vivos... -insinuó Mick, que parecía estar perdido en sus pensamientos, pero que de vez en cuando volvía  a la conversación y decía algo sensato-.

-Vale...Pero que quede claro que yo no miento.


El resto del camino fuimos todos muy callados. Después de la discusión que acababa de haber, el ambiente se había vuelto muy tenso, y sabíamos que si  decíamos algo sería para empeorar la situación. Se me hizo eterno, pero al fin llegamos. Al parecer, Megadeth ya estaba allí, y como tenía una curiosidad tremenda por lo que pasó en la cena del día anterior, fui directamente a hablar con ellos. No tardé en encontrarlos pues estaban charlando en la supuesta sala que le correspondía a Megadeth:

-Hola chicos.

-Buenas, Skylar -dijo Nick, que parecía estar también un poco afectado por ser el último día, o que tenía resaca-.

-Eh... ¿alguien me podría decir que me pasó ayer? -pregunté con cautela, pues podía haber hecho algo malo y podían no responderme-.

-La verdad, ayer fuiste la estrella de la cena -comentó Dave-. Pues mira, como resumen, te puedo decir lo siguiente: empezaste a beber un poco, fuiste al baño, y al regresar no dejaste ni gota de alcohol, te lo bebiste todo. Y te pusiste extremadamente ebria, así que, al cabo de una hora, decidí llevarte al hotel para que descansases, porque la moña que llevabas no era ni medio normal.

-¿Hice algo malo, o algo de lo que me pueda sentir avergonzada o incluso arrepentirme?

-Que yo sepa, no -respondió Dave, aunque los demás estaban demasiado callados, ocultaban algo, y quería saber el qué-.

-¿Qué me decís vosotros?

-Eh... ¿podemos hablar? -me dijo Junior, mientras todos le miraban con cara de sorpresa-. En privado, a ser posible.

-Supongo -respondí con cierta inseguridad-.


Salimos de la habitación, y salimos a la calle. No estaríamos solos, pero algo era algo, y probablemente, si Jerry me viese con David pensaría mal, lo cual entendía:


-¿Qué es eso que me tienes que contar?

-Pues verás, Skylar...Ayer, cuando fuiste al baño, tú y yo hablamos. No lo recuerdas, pero me dijiste que me querías en realidad sólo a mí, y bueno... ¿es cierto? -me quedé helada al oír aquello-.

-Me parece que te equivocaste de persona. A lo mejor tú también llevabas unas cuantas copas de más...

-Es una posibilidad, pero me acuerdo demasiado bien de ello como para creer que es producto de mi imaginación. ¿Es cierto o no?

-¡Por supuesto que no, pedazo de loco! No te quiero en el sentido de desearte, amarte, sino como amigo y ya está...

-Pues que sepas que me intentaste besar.

-¿Yo? -David asintió-. No me lo creo, la  verdad, pero no estaba en pleno uso de mis facultades, lo que significa que puede que tuvieses razón... -sentí un dolor agudo en el pecho-. Gracias por haberme dado esta información.


No me podía creer lo que había oído, era casi imposible que yo hubiese hecho algo así, aún estando bajo los efectos del alcohol, pero aún así había posibilidades. Estaba pensando si decírselo o no a Jerry, porque probablemente le molestaría, pero prefería ser sincera. Miré la hora, era muy pronto, así que decidí ir a hablar con él y así me quitaría un peso de encima. Fui hacia su habitación y vi que los chicos estaban todos hablando entre ellos, como si antes no hubiese pasado nada:

-Como te dije, si yo fuese un animal escogería, sin lugar a dudas, un unicornio -dijo Layne-. Ah, hola otra vez, Skylar, veo que te has aficionado mucho a venir a espiarnos...

-¡No vengo a espiaros! Venía a hablar con Jerry.

-Si a hablar te refieres a cosas mayores, creo que es mejor que os vayáis a otro sitio, que sino os grabamos -Layne se rió-.

-No -intenté reírme para no aparentar que estaba tensa-.

-En privado, ¿no? -añadió Jerry antes de levantarse y venir a hablar conmigo-.

-Sí, por favor -salimos de la habitación y nos quedamos alejados, en el pasillo-.

-¿Qué ocurre?

-Verás, he estado hablando con los chicos sobre lo que ocurrió ayer por la noche, para saber si había hecho alguna cosa fuera de lugar...Y sí, hay algo que ni siquiera yo entiendo: cuando ya estaba totalmente ebria le dije a Junior que le quería y le intenté dar un beso, pero no fue más allá de eso...

-¿Te gusta ese tipo? -parecía sorprendido, pero no tanto como yo cuando lo había oído-.

-Por supuesto que no, te recuerdo que con quien salgo es contigo. Hay una parte de mí que no se cree que haya ocurrido eso, pero tampoco tengo una fuente que lo confirme... Lo siento, de verdad. Te lo quería decir porque he considerado que era importante que lo supieses -se hizo el silencio-. Te juro que no me gusta.

-Agradezco tu sinceridad, y bueno, ya que me lo has dicho, pues no creo que pase nada, no merece la pena que lo dejemos por una estupidez tan insignificante -sonrió-. Creo que es mejor que volvamos antes de que pienses que estamos haciendo otra cosa -nos reímos-.

-No, si yo me tengo que poner con mi trabajo...Es el último día, tengo que dejar el listón muy, muy alto.

-Hoy todos tenemos que quedar bien -volvió a sonreír-. Mucha suerte.

-Igualmente.


Me fui directamente a afinar los instrumentos, aunque no podía quitarme de la cabeza lo que David me había dicho. Lo analizaba una y otra vez, y no le encontraba coherencia alguna. No puedo decirle a una persona que llegue a odiar con todo mi alma algo así, hasta me cuesta decírselo a la persona a quien se lo debería de decir. Pero en esta vida hay cosas inexplicables, y prefería dejar de lado aquellas paranoias mías, dejar de sentirme observada y centrarme en mi trabajo.

Y acabé. Cuando Megadeth salió al escenario contemplé maravillada su actuación. Yo era de una de las muchas personas que hacía posible aquello, aunque el mérito, casi en su totalidad, era para los propios integrantes de la banda. En aquel momento me sentí muy orgullosa de lo que había hecho, por fin hacía algo merecedor de sentirme bien conmigo misma, y esperaba que de ahora en adelante fuese así. Esperé a que acabasen para poder despedirnos, al fin y al cabo ha sido casi un año con ellos. Parecían satisfechos del concierto, y cuando ya estaba todo recogido, nos reunimos todo el equipo de Megadeth:

-Muchas sarcias a todos por haber formado parte de nosotros. Habéis pertenecido a la familia de Megadeth, habéis hecho posible que esta gira pudiese fluir, y que no haya habido ningún problema. No es un adiós, es un hasta la próxima, porque ahora toca descansar y grabar otro disco -Dave, el que estaba dando el discurso, se rió-. Ha sido un gusto haber estado con vosotros, y poder estar aquí para contarlo. Estoy seguro de que dentro de unos años se hablará de esta gira, y entonces, quiero que saquéis pecho, y orgullosos digáis "Yo soy de Megadeth, y allí estuve yo". De verdad, muchas gracias a todos, espero que tengáis un buen descanso y que en la próxima gira nos volvamos a ver -cuando acabó el discurso, todos aplaudimos, hasta él mismo-.


Hicimos un brindis rápido, aunque éramos demasiados como para chocar las copas todos con todos. Quise despedirme personalmente de los chicos, antes de que nos olvidásemos los unos de los otros:

-Chicos, os quería dar las gracias por haberme dado una oportunidad. Esto es una de las pocas cosas que he hecho y que me siento orgullosa de ello. Me encantaría poder seguir trabajando con vosotros en un futuro, pero no sé qué pasará, por eso prefiero despedirme y confiar en que en algún momento nos volveremos a cruzar, sea como compañeros de trabajo o simplemente como amigos. Recuerdo que, cuando yo entré aquí, no sabía qué me iba a encontrar, ni para qué banda iba a trabajar, y la verdad es que me sorprendí al saber que era Megadeth, una de las bandas que más admiraba y, de hecho, sigo admirando. Cada día que ha pasado he ido aprendiendo, superándome, y he perdido el miedo a vivir. Este trabajo ha sido mucho más que un simple trabajo, ha sido más bien un hobbie, y gustosa me gustaría volverlo a repetir. Muchos obstáculos se han interpuesto en mi camino, y alguno ha tenido que ver con la banda -miré a Junior-, pero me han hecho crecer como persona y madurar. Creo que ya soy medio normal -me reí-. Gracias chicos.

-Ay, que mona -dijo Nick, casi a punto de llorar-.

-Nosotros también te damos las gracias por haber formado parte de nuestra familia, has sido, pues...como nuestra hermanita pequeña -añadió Marty, que solía ser callado-. Nos encantaría tenerte con nosotros en la próxima gira.

-Pero si vas a la universidad y no puedes volver a unirte a nosotros, esperamos que te vaya muy bien y que triunfes. Cada día estás un paso más cerca -comentó Nick-.

-Para resumir, apoyo lo que han dicho Marty y Nick -intervino Dave-. Aunque dudo que no nos vayamos a volver a ver, que soy tu cuñado -nos reímos-.

-Eso, haz feliz a mi hermana, como la hagas algo malo te mato -le respondí en broma-.

-Es hora de una abrazo grupal -dijo Marty, animado-.

-Tú lo que quieres es meterme mano, pervertido -insinuó Nick a la vez que nos reíamos-.

Nos dimos un abrazo todos juntos, y después nos dijimos adiós. Sentí un dolor en el estómago, como nervios, ¿qué me depararía ahora el futuro? Un examen, que podía suponer mi éxito o mi fracaso. A la salida, por suerte, Jerry me estaba esperando:

-Bueno, pues vámonos...

-¿Estás triste? -me preguntó-.

-No, la verdad, estoy feliz y me siento medianamente bien, pero me siento muy insegura, no sé que pasará a partir de ahora. ¿Y si me matan?

-No digas esas cosas, tonta, que te va a ir muy bien. Al menos no estarás sola esta vez...

-Jajaja, cierto, que me iba a comprar un perro -dije, con ironía-. Era broma -nos reímos-. Se puede decir que aquí acaba una etapa de mi vida en la que las cosas me van bien, por primera vez. Y espero que no cambie.




Espero que os haya gustado el capítulo, como ha dicho antes Skylar, es el fin de una etapa, pero no el fin, se podría decir que este es el final de la primera temporada de Risk. Doy las gracias a mi amigo Nacho, que ha co-escrito algunas partes de la historia conmigo, claro, pero sobre todo a la gente que la ha leído. Gracias por haber leído, ya saben, compartan y/o comenten si quieren ver a algún personaje concreto en la siguiente temporada.