viernes, 26 de diciembre de 2014

Wings of Destiny-Cap.19: Duality





Faltaba poco para que emprendiese mi viaje, para que cruzase la puerta hacia una nueva vida. No me refería al viaje que estaba a punto de hacer, sino a los recuerdos que mi memoria recibiría. Me ponía muy nerviosa pensarlo, pero a la vez tenía ganas de saber algunas cosas que estaba segura que entendería cuando llegase el momento, como mi maestro decía. Hoy era el día que me marchaba a la Isla de las Mujeres. Nusop me dijo que me llevaría él hasta allí, y que por el camino me contaría algunas cosas que yo debería de saber antes de quedarme en la isla, y al llegar emprendería el resto del viaje de mi vida sola, o al menos hasta que encontrase alguien adecuado al que juntarme. Ya tenía todo mi equipaje preparado, y el maestro me dijo que nos iríamos en breve. Tomé la espada y la mire fijamente, parecía que estaba concentrada en ella, pero en realidad una tormenta de imágenes estaba pasando por mi cabeza, y yo ni era capaz de saber por qué ocurría eso, y sabía que si le preguntaba a Nusop no me daría una respuesta, ya estaba acostumbrada a ello, así que simplemente traté de ignorar lo que me acababa de invadir la mente y seguí con mis cosas, hasta que el maestro al fin llegó:

-¿Ya estás lista?

-Creo que nací lista para viajar, eso es lo único que tengo claro de mí misma. ¿Ya nos vamos?

-Por supuesto. Me he entretenido demasiado con algunas cosas y preparando el barco, pero no creo que la diferencia temporal suponga un problema muy grave, aunque el destino actúa al azar, no se sabe qué puede pasar en otro caso.

-¿Es necesario que se ponga a reflexionar ahora?

-¿Tantas ganas tienes de marcharte? Pensé que al haber sido mi alumna me habías cogido algo de cariño, como si hubiese sido un padre para ti...

-No, maestro, quiero irme porque estoy impaciente por ver qué me depara ahí fuera. He oído muchas historias en estos años sobre monstruos marinos, héroes, dioses, y demás cosas impresionantes.

-Mientras que no te maten, puedes buscar lo que quieras, pero sólo te voy a recordar una cosa: lo primero es acabar el entrenamiento, y te llevará un tiempo, no creas que será ir allí, estar unos pocos días y ya tienes absoluta libertad para hacer lo que te dé la gana...

-¿En serio? -me sentí decepcionada, estaba deseando ir a investigar la zona a mis aires-. ¿Cuándo se supone que ya puedo empezar a investigar y a crear mi propio ejército?

-Lita te lo dirá.

-¿Ella va a acabar el entrenamiento conmigo? Vaya, tengo que ser una invitada especial... -me reí sarcásticamente-.

-No es algo cómico, en realidad sí que lo eres, y ya verás por qué. Quiero que sepas que vas a tener una suerte increíble, Lita no entrena a nadie, y menos a alguien que no pertenecía a la isla antes.

-Si me siento halagada, en parte, pero me gustaría saber por qué. Esta es una de las cosas que odio de ti, que siempre me dejes con la duda y nunca respondes a mis preguntas, sobretodo estos últimos días.

-Mia, no te pongas así, si no respondo a algunas de tus preguntas en porque no puedo por motivos de mi oficio.

-Los magos y las brujas mienten, ya lo sé, pero al menos se molestan en decir algo, no he oído que haya ningún código de silencio sepulcral ante determinadas preguntas. Ley del mago nº544 "No responder cuando alguien te pregunte si te has lavado".

-Por favor, no quiero que te vayas enfadada conmigo, deberías de saber que después de lo que ha ocurrido si hago algunas cosas de un modo determinado es porque sé que te va a perjudicar.

-Está bien, dejaré de insistir y no me iré enfadada...

-Eso no me lo creo, Mia, es fácil saber cuando mientes, y esta vez es una de ellas. Me conformo con que te haya quedado claro, algo es algo.

-Por muy enfadada que esté, que no lo estoy, repito, admiro tu optimismo en cualquier situación. No recuerdo ningún momento en el que no hayas sido optimista, hasta con mi entrenamiento, cuando hace dos años no sabía siquiera manejarme a mí misma -nos reímos-.

-Eso sí que me sorprende oírlo. Bueno, antes de que se haga de noche, vamos al barco, allí nos espera el capitán, que era compañero de oficio mía.

-¿Era? -le pregunté ciertamente insegura, mientras cogía mis cosas y me colocaba la espada-.

-Sí, una acción del pasado. Quiero decir que, hace muchos años, él y yo trabajábamos juntos haciendo pociones mágicas, pero al ser inexpertos, pues acabó saliendo mal y nuestros caminos se separaron, Y hace varios días me lo encontré en el mercadillo, lugar en el que estuvimos hablando un largo rato, hasta que le convencí para que levase el barco en el que vamos a viajar.

-Vaya, que cosas, siempre tienes historias que contarme, es como si tuvieses mil años.

-Más o menos -se rió-. La experiencia es algo que se adquiere con el tiempo, por eso es preciso que te tomes las cosas con calma y no hagas locuras, porque no necesitas vivir mil años para ser una persona con mucha vida e inteligente, simplemente tienes que aprovechar los que vayas a vivir bien, si lo haces así no te faltará tiempo. En marcha -dijo el maestro mientras salía de la caseta-.

Tras salir me quedé mirando el paisaje. Se me vinieron a la mente imágenes del feudo quemado, recuerdos que mi mente reconocía. Actualmente no parecía que se hubiese recuperado, muy poca gente había intentado reconstruir sus casas de nuevo, y quienes lo habían hecho, al verlo tan solo decidieron irse otro lado. Ahora sólo habían grupos de vándalos, delincuentes, gente de la peor calaña, que había empleado aquel sitio para hacer de él el albergue de la gente más rastrera, o casi.
Nusop llamó mi atención para que me moviese, me había quedado totalmente centrada en mis pensamientos y me había olvidado de que tenía que irme. Seguí al maestro hasta lo que era el barco, que se remontaba a una barca de tamaño medio que, si había mucho oleaje, lo único que haría sería servirnos de paraguas por si llovía. No era todo lo grande que me esperaba, pero me conformaba, con tal de que me llevase a donde tenía que ir, tampoco le iba a dar muchas vueltas. Al subir al barco apareció a mi lado un extraño hombre con un un aspecto horrible, parecía un mendigo milenario, que sonrió al verme y yo me estremecí y retrocedí insegura, y casi tiró al maestro:

-Él es mi compañero, del que te hablé antes. Mia, este es Jonas, y Jonas, está es Mia.

-Encantado -dijo el hombre, aproximándose a mí para darme un abrazo-.

-Igualmente, pero prefiero que me des la mano, no me gusta dar abrazos a desconocidos...

-Que maja eres -dijo el hombre, riéndose forzadamente-. Oye bonita, ¿cuántos años tienes?

-Es fácil, el año actual menos el año en el que yo nací, así lo sacas -respondí, me estaba haciendo sentir muy incómoda el tal Jonas-.

-Jajajajaja, que ingeniosa eres -dijo el tipo extraño, acercándose más a mí-. Eres una belleza, y divertida, seguro que tienes novio.

-No tiene novio, Jon, pero tiene una espada y sabe usarla muy bien. Podría convertirte en picadillo en menos que canta un gallo -intervino Nusop, que había notado que no me encontraba cómoda en aquella situación-. Vamos a zarpar ya, antes de que venga algún ladrón a intentar quitarnos algo.

-Sí, pobre ladrón, iba a intentar algo imposible, y encima moriría -dije, riéndome-. Bueno, empieza a contarme cosas sobre la Isla.

-Bueno, en realidad lo importante ya lo sabes, pero te contaré más cosas: es una isla de mujeres guerreras, fundada por la tatara-tatara-tatara abuela de la actual reina Lita Ford. Allí todas las mujeres tiene derechos, y son valoradas muy por encima de los hombres, tanto que no hay presencia suya es la isla, es decir, que están prohibida la existencia de hombres en la isla. La reina, Lita, es considerada la perfección, por lo que hay veces que se la venera como si fuese una Diosa, y es tratada por sus sirvientas como tal, así que cuando tengas que ir a hablar con ella hazlo con el máximo respeto y educación, el poder de esa mujer no se puede medir, y todo ser humano que se ha enfrentado a ella ha salido perdiendo. Allí tienen unas leyes muy estrictas, hechas para mujeres fuertes y trabajadoras, y, aunque sé que son duras, no sé por qué, es algo que me han contado, pero no sé si será fiable o no. Lo que sí sé es la finalidad de poner leyes estrictas, mostrar al resto del mundo, cuyos gobernantes son hombres, que las mujeres son iguales que ellos y que merecen tener derechos, no sólo ser unas máquinas de reproducción y amas de casa.

-Vaya, con todo eso que me has contado podría pensar que has estado allí...

-No te voy a engañar, me gustaría ver a Lita Ford por lo que dicen de ella, pero por suerte o por desgracia no he tenido el placer de estar en la isla, aunque ni intentándolo, pues no admiten a hombres, como ya te dije antes. Por eso creo que es un gran sitio para que termines de formarte: no hay hombres que te puedan estar siguiendo o acosando, y allí te motivarán para que seas alguien importante en un futuro, a la par que prudente, que es una cualidad que te vendría muy bien, y te haría imparable con tu destreza.

-Creo que en esto momentos no hay nada que me pueda parar, te lo aseguro. Conseguiré ser prudente y derribaré a quien se me ponga en medio. Ah, una cosa, ¿por qué nunca me hablaste de tu juventud?

-Porque tuve tantas experiencias, y la mayoría malas, que sólo te aburriría más, prefiero contarte cosas que te puedan servir de algo.

-¿En serio? Dudo que sean malas experiencias, porque, según lo que tengo entendido, cuando eras joven era cuando te convertiste en una leyenda, el Maestro Nusop, dominio de el arte de la lucha de la magia, algo imposible -pareció sorprenderse al oír aquello-.

-¿Cómo sabes eso?

-Recuerdo que alguien, no identifico quién es en mis recuerdos, me dijo que había un hombre que dominaba las dos cosas, y no hace falta ser un genio para saberlo...Tu alumna no es tan ingenua.

-No lo es, eso no lo dudo. Por eso te decía que en mi juventud pase por tantas malas experiencias, porque está prohibido hacer magia, a los magos y brujas los ejecutan, así que cuando la gente descubrió mi secreto, lo que para algunos fue algo legendario y para otros la encarnación del diablo, me cambié el hombre y me escondí, me fui a vivir lejos de mi ciudad natal, lejos de mi familia...

-Vaya, lo siento...Aunque quiero que sepas que me siento muy orgullosa de que me hayas entrenado tú, una leyenda. Tú secreto está a salvo conmigo.

-Gracias -dijo el maestro-.

-¿Está muy lejos la Isla?

-No, dentro de muy poco estarás allí, lista para acabar lo que decidiste empezar.

-Supongo -respondí, insegura-.


Estaba muy nerviosa de repente, no me sentía segura. La gente sentía inseguridad a la hora de hacer un cambio, de cualquier tipo, sea importante o banal, pues nunca se sabe si va a ser un cambio que va a ir a bien o a mal. Ojalá hubiese algo que pudiese decirlo, prevenir posibles desastres y animar a la gente que puede triunfar a que lo haga. Pero en el mundo hay de todo, y nadie nos dijo que este fuese justo. Nadie. Suspiré decepcionada, normalmente, cuando pensaba en cosas tan tontas como esa me desanimaba bastante, así que cogí mi guitarra y toqué un rato, sin quitarme el arma, claro. No me fiaba de Jonas, que me miraba de vez en cuando lascivamente.





Espero que os haya gustado el capítulo, es muy corto, lo sé, pero con la Navidad y su preparación llevan mucho tiempo, y no he podido escribir mucho, pero prometo que voy a retomar todas las novelas, y antes de que acabe el año voy a subir muchas cosas ricas :3 Incluyendo alguna sorpresita que os tengo preparada. Gracias por haber leído, comenta si quieres que te etiquete o para poner alguna cosa jarcor xD

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