miércoles, 21 de enero de 2015

Unchain Portal- Cap.1: Good Morning






Me levanté a la misma hora de siempre para cumplir con el horario, no podía permitirme retrasarme y tener insuficientes horas de trabajo como para comer. Las normas eran simples: tenías que trabajar un número determinado de horas, siempre el mismo, pero si un día no lo cumplías por cualquiera razón, no te pagan, es decir, que si yo me retraso unos segundos no me pagarán. Aunque que no te paguen, tienes que trabajar igualmente, pues si no la haces tendrás una penalización, siempre la misma: 2 litros de sangre. Sentía escalofríos al pensar en lo duras que eran las normas, pero rápido se me pasó. Por suerte me había levantado bastante pronto, tenía tiempo de sobra para asearme y encender el ordenador. Mi habitación, al igual que todas las demás, era blanca, todo lo que la componía lo era, no había nada que no fuese blanco, salvo mi pelo, que era marrón. Cuando leí las normas, me sentí aliviada de no tenerlo pelirrojo, pues si lo tenías así te obligaban a estar siempre con tinte negro, y si te veían con ese color de pelo, te tocaba una multa. Y sí, al igual que el resto de multas, también tienes que pagar con sangre, pero en este caso con menos, no es un delito tan grave como el anterior que mencioné. Dejé de pensar en tonterías y miré el reloj de nuevo, eran las cuatro de la mañana. Tenía una hora entera para prepararme, así que me lo tomé con calma. Puse algo de música que había en el ordenador, era una gozada tener tiempo para permitirse el lujo de escuchar música.
"¿Cómo se sentirán los cantantes?", me pregunté. Ellos no tenían el control mental, aquel que nos permitía tener una mente vulnerable, fácil de controlar y observar ante los superiores. Ellos podían relacionarse, podían emitir más de veinte palabras...

Suspiré, cabizbaja, me habría gustado tener talento como para trabajar como cantante, y así podría hablar con la gente, e incluso hacer amigos. La Sociedad nos tenía prohibido relacionarnos, por ello que nos pusieron el control mental, aunque por si alguien conseguía liberarse, habían cámaras por todas partes, y que no nos pusiesen nombre. Nos identificábamos por el número de llegada, aunque siempre había querido tener un nombre. Y una amiga que lo usase para llamar mi atención cuando quisiese hablar conmigo...

Sonó un timbre espantoso. Salía de mi cabeza. Odiaba que al intentar usar mi imaginación y ver las cosas de un modo diferente ocurriese aquello. No sabía qué intención tenían los superiores con eso, el desarrollo de la imaginación era algo que, al menos yo, consideraba crucial, sobre todo en los trabajos. En mi caso no era necesario, trabajaba en un laboratorio de biomedicina, tenía que seguir los patrones de investigación y nada más. Cómo me habría gustado que no fuese así...

Me puse la bata encima de mi ropa normal, y me fui directamente al trabajo, si me quedaba más tiempo en mi pequeño espacio me volvería a saltar el timbre por exceso de imaginación. Me puse frente al portal, el espejo, y me metí dentro. No tenía muchas expectativas, ya estaba acostumbra al trabajo, sabía que nada iba a cambiar. Al menos hoy me pagarían algo más por haber llegado antes, y podría comprar algo más de música, ya me estaba empezando a cansar de la que tenía.
El laboratorio en el que trabajaba estaba completamente oscuro hasta que el sensor captó mi movimiento.  Una de las pocas cosas buenas de tener excesiva vigilancia, al menos no me tenía que molestar en buscar el interruptor de la luz.  El campo de la investigación era algo que avanzaba muy lento, demasiado, y si te equivocabas en lo más mínimo, no llegabas ni a avanzar, y recibías una penalización, que puede variar según sea el error. En la Sociedad los errores no están permitidos.
Estuve un largo rato centrada en mi investigación, hasta que sonó la campana del almuerzo. El día anterior no había comido porque había llegado tarde al trabajo, estaba muerta de hambre, así que no dudé ni un segundo en prepararme para comer. Me acerqué al aparato que se usaba para contar las horas que había trabajado, saqué el papel correspondiente, y fui al comedor. Al menos allí no estaba sola, otras chicas que trabajaban en el campo de la ciencia se hallaban es aquella sala, esperando su almuerzo. Teníamos que meter el papel a otras máquinas que, tras analizar lo que habíamos trabajado, nos daban el almuerzo, algo así como una manzana o, como mucho, un trozo de pan normal. Introduje mi papel en una de las máquinas que estaban libres, y para mi sorpresa no salió nada. Me quedé un rato esperando frente a la máquina, como si yo tuviese poderes mentales y pudiese obtener la comida empleándolos sobre ella. Estuve un rato considerablemente largo esperando, hasta que me cansé y me senté, vencida y desanimada en una mesa. Apoyé mi cabeza sobre los brazos, cuando algo así ocurría no había ninguna solución, era como si fuese una penalización, pero en este caso yo no había hecho nada malo, era un error de la máquina. Estaba prohibido mostrar empatía hacia otras personas, pero deseaba que alguien me diese ,aunque fuese, una miga de pan. habría estado muy agradecida...

Volví a mi puesto de trabajo, y estuve todo el rato acompañada por el sonido de mi tripa rugiendo. Llegó un momento en el que aquello intervino en el trabajo, y no podía concentrare, aunque tampoco tenía nada que hacer, pues tenía que esperar varias horas para comprobar algunos datos sobre la investigación. El tiempo pasaba extremadamente lento, no podía aguantar a que llegase la hora de comer, y ojalá que no volviese a haber otro problema con la comida, no me gustaría saber qué pasaría si no puedo rendir adecuadamente.

Seguí con mis cosas hasta que por fin llegó la hora de comer, y por suerte fue como siempre.
El resto del día se desarrolló normal, nada que mereciese la pena destacar, al menos por mi parte. Todos seguíamos aquella rutina tan lineal, tan repetitiva, pero nadie parecía estar cansado de ella. No había nada nuevo, siempre era lo mismo... ¿Sería yo lo única que no quería seguir así?
Al acabar la jornada de trabajo, pasé el papel, recogí la cena (una barrita de carne seca) y el dinero. Al parecer, la confusión que había habido por la mañana, cuando la máquina había ignorado mi tiempo trabajado, había pasado factura, pues me habían pagado mucho menos de lo que debían. Me resigné y me dirigí al porta para volver a mi habitación, no me quedaba otra. No podía quejarme ni contradecir a la Sociedad, yo no era nadie para hacerlo. Crucé el portal, y noté una sensación extraña, como un calambre, a veces no entendía por qué me ocurrían determinadas cosas, pero como decía Director, la persona que nos hablaba por los altavoces, "Si no entiendes algo, déjalo estar, no puedes hacer nada contra ello". Me senté en mi cama y me quedé un rato con la mente en blanco, desconecté totalmente del mundo, sumergiéndome en la calma absoluta. Al menos no me podía quejar, no tenía ninguna responsabilidad ni ninguna cualidad para tener un trabajo superior, lo que significaba menos presión, ya me bastaba con la que yo me metía. Me eché e intenté dormir, pero no podía. Cerraba los ojos y empezaba a pensar en cosas imposibles, como tener un nombre. Sería genial que alguien me llamase de algún modo, o que me llamase... En la Sociedad, válgase la redundancia, socializar era algo imposible, aunque había algunas chicas que en el comedor se juntaban y parecían disfrutar de su presencia, como si un vínculo emocional las uniese. Puede que estuviese pidiendo demasiado.


Esta vez no me desperté con el sonido de la alarma, sino con el del aviso del altavoz. No el general, sino el particular. Al parecer, Director me quería comunicar algo. Me empecé a poner nerviosa, tenía que estar presentable, a lo mejor me decía algo bueno, como que iba a darme un trabajo mejor, o incluso que me podría unir a los suyos para dirigir la Sociedad. Me incorporé, limpiándome la cara y peinándome un poco con las manos a la vez, podía considerarse falta de respeto hacia el superior presentarse en malas condiciones, aunque no es que tuviese mucho arreglo. Cuando cesó el ruido del aviso, miré hacia la cámara que estaba al lado y escuché atentamente, con el corazón en un puño:

-Hola, hemos estado observando tu día a día esta semana para analizar tu progreso, que ya era hora -Director se aclaró la garganta-. Quería decirte que lo que hemos visto nos ha impresionado, es algo que no nos habíamos encontrado antes -sonreí y alcé la cabeza como símbolo de orgullo-. Por favor, habla, ahora puedes.

-¿Puedo hablar todo lo que quiera? -me sorprendí al oír mi voz-.

-No exactamente, pero es un gusto que al menos me parezca que estoy hablando con alguien humano. Pues como nos ha sorprendido tu forma de actuar, vamos a hacerte un cambio de trabajo.

-Algo así como un ascenso, ¿no? -me quedaban 8 palabras-.

-Eso es -al oír aquellas palabras del altavoz, me levanté de la cama de un salto y empecé a dar vueltas alrededor de la habitación, nunca había experimentado una sensación como aquella, al fin hacía algo bien-.

-¿Cuál va a ser mi ascenso?

-Espera, chica. Te vamos a cambiar por cosas como  -miré atentamente la cámara con toda la ilusión del mundo- exceso de imaginación, torpeza, distracción, rebelión mental, desagrado... ¿Quieres que siga?

-No entiendo -dije, tratando de acortar lo máximo posible para ahorrar palabras-.

-Que no es un ascenso, aquí no damos eso a escoria como tú. No se te da bien nada, eres un estorbo para la sociedad, y te lo digo con toda la suavidad del mundo y con buena intención, para que trates de cambiar, No nos gusta que te encierres en tu mundo, sabemos que tienes un gran mundo interior, pero te vamos a pedir que lo cierres antes de que te devore. ¿Me explico? -asentí, roja de vergüenza-. Bien, pues configuraremos tu portal y en muy poco podrás descubrir tu nuevo trabajo. Quiero decirte, antes de terminar el comunicado, que esto es una oportunidad que te damos tus superiores para que cambies y te vuelvas una persona normal. ¿Te has dado cuenta de que has reaccionado de una manera fuera de lo normal? Ha sido ridículo, demasiado. A partir de hoy, además de tener un trabajo nuevo, vas a tener que tomarte estas pastillas que se depositarán en tu mesa de trabajo cada día, y deberás de controlarte. So sigues esos pasos igual vuelves a tu puesto, aunque confórmate con el que ya tienes. Me despido.


Cuando cerró la comunicación, sentí un nudo en la garganta que parecía ahogarme, cada vez más, incluso llegué a pensar que moriría. Me sentía humillada, sola, inútil, era un fracaso de persona. Suspiré, me tiré en la cama y reprimí mis ganas de llorar. Era cierto, me comportaba a de un modo ridículo, por eso nadie quería estar cerca de mí.



Espero que os haya gustado este primer capítulo, que es corto, lo sé, pero es, por así decirlo, la introducción a la historia. Al menos espero que os haya gustado la idea de una distopía, esto no es nada en comparación a lo que va a venir. Gracias por haber leído, metal ftw!

sábado, 17 de enero de 2015

Superhuman-Cap.38: The End of the Line






**********Narra James************


Al darme la vuelta vi a una criatura de lo más siniestra, y para desgracia mía, venía a por mí, yo era su único objetivo. Caminé hacia atrás, sin darme la vuelta, quería ver más de cerca a aquel extraño ser y al menos saber qué era. Me quedé sorprendido al ver que se trataba de Kim, o algo parecido a ella. Era una criatura deforme que se parecía muchísimo a Kim, y que estaba totalmente encadenada, además de que echaba fuego, literalmente. No sabía que hacer, no tenía ningún arma para atacar a aquel bicho y vencerle, necesitaba pensar. Ya me había advertido Randy que no podía hacer ninguna locura mientras estuviese en la cabeza de Kim, pues podría darla irreversiblemente y dejarla peor de lo que ya está, o lo que es lo mismo, matarla.

Por una parte podía probar a ir en otra dirección para que no me siguiese, pero era imposible, a pesar de aparentar que tenía poca movilidad, el bicho tenía mucha agilidad, y en unas pocas ocasiones casi me coge. Daba vueltas de un lado a otro, no parecía cansarse, y lo malo era que yo sí, me quedaba la última opción, que era matarlo, Diga lo que diga Randy, no me queda otro, es eso o morir aquí dentro, y no es una buena forma de dejar el mundo, al menos desde mi punto de vista. Me habría gustado poder contar a los chicos lo que estaba pasando para que no se preocupasen por mi tardanza, pero tenía que hacer algo de inmediato, no sabía cuanto tiempo podría estar aquí dentro.

Estaba perdido en la cabeza de Kim. Me di cuenta de que su mente estaba extrañamente vacía, había oído que al hacer esto encontrabas todos los recuerdos y memorias del individuo y podías verlos, como si fuese una película, además de que esa persona también los recordaría. Podía ser que lo que la pasaba a Kim era que había algo que se había llevado esos recuerdos, o más bien alguien. Me había entretenido investigando por la zona, y me había olvidado de la existencia de un monstruo que me seguía. Note un calor insoportable en mi brazo, y al mirar lo entendí, estaba en llamas. Rodé por el suelo para apagar el fuego, y acto seguido me alejé del engendro, al menos así no le daría una oportunidad fácil de atraparme. Decidido, tenía que deshacerme de él, aunque que cada vez que lo tocase me achicharrase, y me echase un poco para atrás el hecho de que se pareciese a Kim.
No tenía ningún arma para contraatacar, así que la pelea estaba muy desequilibrada, demasiado. Pensé en algo rápido, no tenía escapatoria, fuese a donde fuese ese bicho me encontraría y me devoraría, y si me iba del cerebro de Kim no conseguiría arreglar nada dentro de su cabeza.

Puse un poco de orden en mi...bueno, no tenía cabeza, era algo así como un alma, pero se podría decir que ordené mis propias ideas en primer lugar. Tenía que buscar dónde se encontraban las memorias de Kim y devolverlas a su sitio, pero me imaginaba que no me iban a aparecer con un cartel luminoso, lo más seguro era que  no estuviesen allí, y que tuviese que salir para encontrarlas, volver a entrar a su cabeza y devolverlas, lo cual me iba a costar mucho, además de que no sabía cómo encontrar algo así. La criatura seguía allí, avanzando hacia mí sin parar. era hora de luchar. No sabía si podría hacerlo, pero pensé en meterme en la cabeza de la propia bestia y ver si podía hacer que se autodestruyese. Para mi sorpresa pude hacerlo, aunque fue bastante difícil, se resistió mucho y no podía aumentar mi fuerza más. Si lograba salir,  escribiría una canción que se llamase "Dentro de la cabeza de un monstruo que está dentro de la cabeza de una humana". Haber podido entrar no fue lo único que me sorprendió, pues lo primero que me encontré fue todos los recuerdos que le faltaban a Kim...Entonces, ya me imaginé qué había pasado: alguien había encerrado todas las memorias de la pobre chica en una especie de "cofre humano" dentro de ella para que nadie las pudiese encontrar y así tenerla fuera de juego. No sabía quién había podido ser, pero el plan era tan descabellado que ya temía a quien lo había hecho. Empecé a destruir todo lo que pude del bicho, dejando los recuerdos de lado, y al cabo de un rato noté que se desvanecía. Cuando me quise dar cuenta estaba otra vez en la cabeza de la Kim original, y esta vez si que había recuerdos. No había forma de saber si lo que había hecho podía funcionar, pero confié en que fuese así. No sabía si tenía que quedarme a hacer alguna cosa más o simplemente me podía marchar. Me sentía un poco cansado, no era bueno estar mucho tiempo lejos del cuerpo al que pertenece el alma, así que opté por la segunda opción. No supe muy bien cómo lo hice, pero logré regresar a mi cuerpo sin mucha dificultad. Oí las voces de mis compañeros de fondo:

-¡Has vuelto! -dijo Chris-. Ya, es obvio, pero siempre había querido decir esto.

-¿Qué tal? -preguntó Randy-.

-Creo que no ha ido mal. Después de algún que otro susto, me parece que Kim va a volver a ser la que era antes -les dije a todos, con cierto tono esperanzador para que al menos se notase que lo había intentado-. ¿Habéis notado algún cambio en ella?

-Al rato de que tú entrases ella cayó en un profundo sueño. Sabemos que sigue viva, pero no en qué condiciones -contestó Randy-. Oye James, ¿sabes que la ha pasado?

-Oh, sí, eso es lo primero que os quería contar. Al llegar vi que no habían recuerdos en su mente, y me extrañé. Me encontré con una criatura deforme que se parecía a ella y que llevaba cadenas, me metí en su cabeza y encontré los recuerdos de Kim. Vencí al bicho y creo que eso era lo que la pasaba. Y la causa creo que también me la sé: alguien logró extraer los recuerdos de Kim, y los ocultó el un lugar en el que serían muy difícil de ser encontrados, en su cerebro, dentro de una especie de copia de ella misma que los protegiese para que no la fuesen devueltos. Quien lo hizo tenía una mente brillante, mucha maldad y un poder parecido al mío, con la diferencia de que yo no puedo alterar la mente de alguien hasta tal punto.

-Vaya, es impresionante, has hecho un buen trabajo -dijo Randy, que parecía estar de verdad sorprendido por lo que había hecho-. No es que pensase que no ibas a ser capa, sino que me he quedado alucinado por tus deducciones.

-Entonces, ¿se va a poner bien? -preguntó David-.

-Es lo más seguro. Mientras se recupera, deberíamos de buscar al que hizo esto. Estoy seguro de que tiene algo más preparado, la cosa no ha hecho nada más que empezar.

-Pero no tenemos ninguna pista de quién es ni dónde encontrar esa persona, ni siquiera sabemos cuál es exactamente su poder. Va a ser casi imposible que lo encontremos... -dijo Chris, algo desilusionado-.

-Ya lo sé, pero es que si no hacemos algo tampoco vamos a solucionar nada.

-Lo entiendo, James, pero si no sabemos por dónde empezar a buscar va a ser bastante complicado. No sabemos nada de la otra persona, puede ser cualquiera... contestó Chris-.

-A ver, yo tengo una idea, vamos a buscar a Nikki, que ve el futuro y el pasado, y puede intentar decirnos quién fue quien le quito los recuerdos Kim -comentó Randy-.

-Me parece una gran idea.

Entonces decidimos ponernos en marcha antes de que fuese tarde.


*************Narra Junior***************


Estaba bastante nervioso, de verdad que deseaba que Kim volviese a ver la que era. No podía soportar verla en estado vegetativo. No sabía cuánto tendría que esperar para comprobar si había funcionado lo que James había hecho, aunque tenía fe en que hubiese sido efectivo. Fui a ver qué tal estaban los pequeños, que se habían vuelto a quedar dormidos al rato que empezó el experimento. Seguían igual, y como no tenía nada que hacer, me puse a ver la tele, al menos así me entretendría un rato.

Un poco después, me di cuenta de que Kim se había incorporado y no había dicho nada. Al final no había funcionado, seguía igual que antes... Bueno, me conformaba con que la situación no hubiese empeorado. Quise decir algo que interrumpiese aquella situación de espera tan incómoda, pero no hizo falta mi intervención:

-¿Qué ha pasado? -preguntó la aparentemente recuperada Kim-.

-Es una larga historia -fui corriendo a abrazarla-. ¿Estás bien?

-Sí, claro, estoy bien, ¿por qué iba a estar mal? Y por cierto, te he preguntado que qué ha pasado, sería muy descortés por tu parte no responder.

-Ya, lo siento. Pues llevas bastante tiempo en una especie de coma, desde que diste a luz a los niños. Al principio pensé que sería un shock por los dos bebés, y creí que duraría unas pocas horas como mucho, aunque estaba claro que me equivocaba. Hemos estado intentando despertarte de ese estado vegetativo en el que te encontrabas todo este tiempo, hasta ahora, que gracias a Randy, que tuvo la idea, y James, que la puso ejecutar.

-Vaya, pues sí que me he perdido cosas interesantes en todo este tiempo... Y, otra pregunta, ¿por qué me ha pasado esto? No le veo sentido a que sea algo que ocurre así porque sí.

-No, no lo es, te lo voy a contar ciertamente resumido, aunque aún no sabemos con certeza qué es lo que ha ocurrido en tu cabeza. Pues bien, James se metió en tu mente e investigó que pasaba. Resultó ser alguien que te había quitado tus memorias y las había ocultado en un guardián en forma de monstruo con cierto parecido a ti. Al parecer lo hicieron así, quien fuese que te lo hubiese hecho, para que nadie los pudiese recuperar, pero no contaban con el factor determinante de este caso, que era James y su poder. Y yo al principio pensaba que era inútil, pobre de mi inocencia...

-Es decir, que alguien está intentando acabar conmigo. Bueno, no me extraña, no sería la primera vez, y tal y como están las cosas, dudo que fuese la última. Tenemos que encontrar al culpable, esta vez le voy a enseñar un par de cositas...

-No te precipites, Kim, ni siquiera sabemos quién ha podido ser. No puedes exponerte al peligro por un brote de locura totalmente repentino. Por una vez piensa, y hazlo tranquila, me temo que no es tan fácil como salir y matar al primero que te mire mal. Randy, James y Chris han salido a investigar, concretamente a hablar con Nikki, a ver si les podían dar algún dato de interés sobre el tema.

-Ah, bien, bien, pero no es seguro que saquen algo de esa visita. Tendré fe en que salga bien y sepamos quién fue la amable persona que me quiso matar.

-Pero no seas así, Kim, ahora tienes que recuperarte un poco y descansar. Además, no conoces a tus hijos.

-Espera, ¿hijos? ¿Son clones o qué? -preguntó, ciertamente extrañada-.

-No, no son clones, son mellizos, un niño y una niña. No sé si lo recuerdas, pero habíamos decidido que si era niña se llamaría Stefani, y si era niño, Andrew. Pues tenemos una Stefani y un Andrew.

-Vaya, parece mentira que no lo recuerde... Fuese quien fuese quien me intentó dejar en estado vegetativo para siempre, sabía en qué momento preciso atacar, más bien, nos tenía muy vigilados...

-Sí, todo parece apuntar a que esa persona te estuvo vigilando previamente, o al menos sabía cuándo atacarte. En fin...¿quieres algo?

-No, gracias David, voy a ver a los bebés y creo que voy a entrenar un poco por mi cuenta, Si quiero seguir adelante y al menos protegernos, tengo que mejorar, progresar día a día hasta dominar mi poder -dijo mientras avivaba una llama que salía de la palma de su mano-.  Entonces ya podré estar tranquila.

-Kim, acabas de salir de una especie de coma, no creo que sea lo adecuado para que vuelvas a ser la misma de antes, porque, dudo con creces que ahora estés en perfectas condiciones como para ponerte a entrenar. ¿Vas a hacerme caso?

-Puede que tengas razón, puede que la tengas...Por hoy me tomaré un descanso, pero mañana no voy a ceder. No es que esté precisamente cansada, no he hecho nada para estarlo, pero bueno, reconectar con la realidad también me puede ser útil.

Kim ya había vuelto, pero no significaba que no estuviese en el peligro. Alguien la había estado vigilando, y en estos momentos también podía haber alguien que nos observase,,,



Espero que os haya gustado el capítulo. Tenía pensado haber subido este capítulo ayer, pero como ya dije previamente, no estaba en condiciones de ponerme con ello, aunque creo que estoy algo mejor, esperemos que siga así *risas, todo el mundo aclama a Alfreda como futura heredera de la página-. Gracias por haber leído, ya sabes que un gusto haber escrito este capítulo, y nos vemos en el siguiente, que probablemente sea otro de Superhuman, o puede que intercale esta novela con el primer capítulo de la nueva novela. Si quieren leer la sinopsis, aquí está  

http://novelasrockeras.blogspot.com.es/2015/01/unchain-portal-nueva-novela-sinopsis.html


Keep rockin'!

viernes, 16 de enero de 2015

Unchain Portal (Nueva novela): Sinopsis




La vida se reduce a una habitación. Cada persona tiene la suya propia, sin puerta para no poder salir, con un baño, cocina,  un ordenador con excesivos accesos restringidos y un espejo, no uno simple que sirve para ver el reflejo de una mismo, sino un portal que transporta a cada persona hasta su trabajo. Una rutina monótona y comunicación escasa, pues sólo está permitido emitir 20 palabras diarias y las relaciones amorosas son castigo de muerte. Todo es blanco e igual, y las mujeres están separadas de los hombres como medida preventiva, además de que los homosexuales son tratados para no complicar la situación, a pesar de los millones de cámaras de vigilancia instaladas que los vigilan a todas horas, sin descanso.

Mucha gente había intentado hacer algo diferente, acabar con la monotonía y con la esclavitud humana de esta sociedad, además de averiguar quién era quien manejaba sus vidas como si fuesen marionetas, pero lo único que consiguieron fue fracasar en el intento y ser ejecutados sin piedad. Nadie había salido sin vida, pero la pregunta es, ¿hay salida?

sábado, 10 de enero de 2015

Tornado of Souls-Cap.31: We are back







*******Narra Tacii*********

No era Rose la que estaba frente a nosotros, sino el grupo de Earl, ahora liderado por Melisse. Que pena que cuando tuvimos la oportunidad no acabamos con la vida de aquella despreciable mujer.
No quise mostrarme demasiado, había salido con cautela con la intención de que, fuese quien fuese, no me viese. Volví sobre mis pasos a avisar a Slash y a Nick, que estaban de guardia, como siempre:


-Eh, chicos, venid conmigo -les dije, sin levantar demasiado la voz para no llamar la atención de "gente indeseada"-.

-¿Qué pasa? ¿Nos vas a violar? -preguntó Slash, con un cigarro en cada mano-.

-¡No os voy a violar, mierda, que esto es serio! Espera un momento, ¿por qué tienes tantos cigarros?

-Porque soy mago -respondió Slash, con una sonrisa de triunfador-.

-Mi teoría es que se fuma su propio pelo. En su defensa he de decir que, si es así, al menos le mantiene vivo -se rió-.

-Ay, que no quería entretenerme. El grupo de Melisse se está acercando, por aquella esquina -les señalé la dirección correcta-.

-¿Otra vez esa mujer? Pero, ¿que la pasa con vosotros?

-Nick, es una historia muy larga, otro día te la contamos con todo lujo de detalles, ahora nos toca reunirnos y atacar. Voy a la sala de reunión, y me traeré aquí a todo el que sea apto para defender nuestra base-.

-Esto se esta pareciendo cada vez más a un juego de rol... -comentó Nick, suspirando-.

-No pienses en esas cosas ahora mismo. Mientras que yo voy a buscar refuerzos, proteged y vigilad la zona, que nadie entre, y si hace falta, abrid fuego. Estará totalmente justificado.

-Pero, Tacii, ¿no está ya todo justificado? Cada vez somos menos humanos... -dijo Slash, aparentemente indignado por la situación-.

-Gran reflexión sobre la situación actual de los seres humanos, filósofo Hudson, pero creo que no es momento. Yo me voy, porque dudo que el grupo de Melisse se quede quieto hasta que a nosotros nos dé la gana reaccionar.


Salí corriendo, Hacía tanto tiempo que deseaba volver a entrar en acción, que incluso llegué a sonreír. Parecía mentira que, en la situación actual, algo así me hiciese sonreír, me resultaba hasta extraño y perturbador. Por suerte, en nuestra sala de reunión estaban Pears David y Marty, charlando tranquilamente. Al verme entrar ta acelerada, supieron al instante que algo pasaba, y se prepararon para seguirme:

-¿Qué ha pasado? -pregunto Pears-.

-Tenemos visita, y no deseada precisamente.

-Melisse otra vez, ¿no?

-Efectivamente. Necesito que vayamos para allá de inmediato, estoy segura de que tantas visitas que hacen es por algo, y en algún momento se podrá seria la cosa. ¡Vamos!


Salimos corriendo al exterior, junto a Slash y a Nick, que no se había movido del sitio en el que estaban. Todos estábamos armados, pues antes de salir, habíamos cogido todos algún arma, aunque lo malo era que no teníamos demasiada munición, si disparábamos tenía que ser por causa de vida o muerte. Me asomé para ver qué pasaba, y no se habían movido demasiado, parecía que estaban buscando algo, aunque no estaba demasiado segura de ello. Sólo eran 3 personas, entre las que se encontraban Melisse (obvio), y dos soldados. Demasiado peligroso me parecía lo que estaban haciendo, no parecían ser tan incautos como para ponerse a sí mismos una trampa mortal:

-Qué extraño...¿no? -dije-.

-La verdad es que sí, ni sé que traman, pero viniendo de ellos no puede ser nada bueno, sea lo que sea -respondió Slash-.

-¡Tengo una idea! Vosotros quedaros aquí, no sabemos, puede que haya más gente con ellos, y que nos estén vigilando desde otros lugares. Si ocurre alguna cosa extraña, llamadme, tengo encendido el walkie.

-¿Quieres que te acompañe? Si hay más gente con ellos, no creo que sean sólo 1 o 2 personas, y puede que te tiendan una trampa. Ojo, no con ello quiero decir que tú no puedas con dos personas, porque ya has demostrado que sí, pero si ellos nos están vigilando, tiene más visión que nosotros sobre ellos, y eso les da muchas posibilidades de hacernos caer -comentó Pears-.

-No te preocupes, Pears, iré lo máximo sigilosa posible. El objetivo de ir a ver qué pasa es precisamente no llamar la atención de tu rival, sean cuales sean las circunstancias.

-Vale, Tacii, ahora eres una ninja -se rió-. Suerte entonces, y danos un toque si te pasa algo, ¿entendido?

-Por supuesto. Pero yo no soy un soldado, soy Tacii. Bueno, allá voz.


Me aparté poco a poco del grupo, procurando estar siempre oculta y bien cubierta para no levantar sospechas de nadie, a la par que intentaba ver si había algún enemigo a la vista. O estaban tan bien ocultos como yo o simplemente no había nadie. Me quedé un rato en el huerto, mirando la tumba de mi amiga Anne. De repente empezó a sonar el walkie, y me dio muy mala sensación. Procuré responder rápido:

-¿Qué pasa? cambio -dije-.

-Nuestro objetivos se han marchado, repito, se han marchado. Puede que estén en cualquier parte, ten cuidado -dijo Nick, que era la otra persona que se hallaba tras el walkie-. ¿Cambio y largo? -me empecé a reír-.

-No, es cambio y corto, pero bueno, vas mejorando. Voy para allá, si esos se han movido, lo mejor es que yo también lo haga. Ahora sí, cambio y corto.


Apagué el aparato con la finalidad de que no volviese a sonar. Ahora que Melisse y su grupo estaban en paradero desconocido, no me  podía permitir ser un buen cebo y dejar que me matasen por un error tan simple y estúpido como dejar el walkie encendido y que al sonar, sepan donde yo esté.
Corrí a máxima velocidad, nunca llegué a pensar que algo que odiaba en el colegio se convertiría en una forma, un poco limitada, de darme cierta libertad, aunque sea falta. Me fijé que, misteriosamente, no habían a penas zombis por la zona, muchos menos que habitualmente. Eso significaba que alguien armado había pasado por allí, y que seguramente no fuese solo. Después de aquella pequeña distracción, retomé mi camino hacia mis compañeros. Me sentí algo más aliviada al verles, al menos ya no estaba sola. No es que me gustase ir sola a todas partes, de vez en cuando estaba bien y lo necesitaba, pero prefería estar con mi gente, y más cuando hay una loca rondando cerca de nuestro hogar con la intención de matarnos. Miré a mi alrededor de nuevo con la finalidad de comprobar si todo seguía normal, sin nada que reseñar:

-Nada extraño, ¿no? -preguntó Pears, que estaba cumpliendo su función como capitán del grupo-.

-No, al parecer venían solos...Lo que sí sé y venía pensando es que creo que se han ido, ya no están cerca del hotel. He visto muy pocos zombis por una zona determinada, de ahí en adelante no habían demasiados.

-Eso puede significar también que se han ido en una dirección y los caminantes los han seguido -dedujo Marty-.

-Buena observación -añadió Pears-. Sea como sea, el caso es que esa bruja y su pandilla de lameculos se han marchado de aquí.

-Eso parece, sí -como siempre, resalté lo obvio-. Aunque no podemos bajar la guardia, actúan de un modo muy raro que no me gusta nada. Seguiremos con la vigilancia las 24 horas del día, e intentaremos poner trampas por fuera para cazarles.

-Jajajaja, Tacii, ya hablas como yo -dijo Pears-. Veo que serás mi digna sucesora en caso de que a mí me pase algo -nos reímos-.

-No, que no te pase nada. El mundo te necesita y lo sabes, y si no es el mundo, somos nosotros, incluyendo a Anne, que estoy segura de que se sentiría muy decepcionada si te rindieses en algún momento.

-Bueno, vale... Oye, tu idea de poner trampas por fuera está bastante bien, en la reunión de mañana la hablaremos.

-Genial, me siento útil para el grupo -dije, mientras me guardaba la pistola-.

-Todos somos útiles siempre. tonta. Anda, vayamos todos dentro, yo estoy muy cansado -respondió Pears-.

-¿A quién le toca guardia hoy por la noche? -preguntó Slash-. A mí desde luego que no, porque creo que es suficiente con las mañanas.

-No. Creo que le tocaba a Marty y R...Bueno, ahora que no tenemos a Rose, podemos decir que le toca, por ejemplo, a ¿ti? -dijo, señalando a Junior?

-No hay problema.

-Y por cierto, en la reunión de mañana tenemos que hablar de hacer una salida para coger más armas y munición, además de otras cosas que nos interesan, como medicina y algo de bebida -añadió Pears-.

-Pero no corras, que te emocionas y eres capaz de hacer una reunión exprés -nos reímos-. Lo mejor que podemos hacer ahora es irnos a dormir, y mañana podemos improvisar una salida, a muy malas.

-Me parece bien, Tacii -comentó Pears-. Buenas noches chicos -dijo, mientras se marchaba-.


Yo también estaba cansada, habían sido unos días muy raros y demasiado ajetreados para mi gusto. Consideraba que ya era suficiente con la lucha continua entre humanos y muertos, la pelea entre humanos y otros humanos no debería de hacerse, pues deberíamos de ayudarnos unos a otros para acabar con la plaga, antes de que ella acabase con nosotros. Estaba tan cansada que tropecé varias veces con el mismo escalón, más bien parecía que estaba alcoholizada. Fui directa a la habitación, e intenté abrir la puerta, pero no pude. Llamé, preocupada, a lo mejor había pasado algo, aunque me sentí aliviada al ver a Dave abriendo la puerta:

-Lo siento, era por prevenir, no quería preocuparte -me dijo, sonriendo tímidamente-.

-Vale, lo entiendo. ¿Qué tal la pequeña? -le dije, mientras miraba la habitación extrañada?

-Bien, bien, como siempre... ¿Pasa algo? -parecía estar nervioso-.

-Aquí huele demasiado a alcohol... ¿No habrás bebido estando al cargo de la pequeña, no?

-Por supuesto que no, es que llamé a un amigo para que me hiciese compañía y él fue el que se bebió todo...

-Ya, ya...¿A quién? No creo que sea alguien que yo no conozca, siendo que tiene que ser del grupo.

-Era Jeff. Trajo algo de beber, yo lo rechacé y nada más...

-Vale. Espero que no me estés mintiendo, sabes que odio eso a muerte. Por cierto, Pears nos ha dicho que dentro de poco tenemos que hacer una salida para ir a por munición, armas, y medicina. ¿Te quedarás cuidando tú a la niña?

-Por supuesto, si quieres ir, yo me quedaré con ella encantado. Bueno, vamos a dormir, que estoy agotado. Por fin vamos a poder al menos descansar en nuestro "hogar" -dijo Dave, ciertamente desanimado-.

-Oye, al menos tenemos un lugar en el que estar, y al que poder considerar como tal. Seguramente que mucha gente, o al menos la que siga viva hoy en día, no tienen ese privilegio, así que yo ne me sentiría frustrada por ello No quiero parecer borde -sonreí-.

-Ya sé que no lo eres. Venga, vamos a descansar, ahora que la pequeña ya ha cenado y se ha quedado dormida.

-Sí, me parece una gran idea -dije, echándome en la cama-.


No tardé en dormirme, aunque me me desperté varias veces, y llegó un momento en  el que no pude conciliar el sueño. Daba vueltas pensando. ¿En algún momento podríamos vivir tranquilos, sin tener que salir con armas a la calle por si te ataca una horda de muertos?, ¿o simplemente iba a ser este el fin de la humanidad? Eran preguntas muy complejas que me lograban quitar el sueño, pero no por mi caso concreto, yo ya había conocido cómo era el mundo antes de la plaga, pero el problema era que las "generaciones venideras", si es que a los pocos niños que nazcan durante este tiempo se les puede considerar como una generación, no iban a conocer cómo era el mundo antes. No podrán ir a parques a jugar con sus amigos, al colegio...no iban a poder disfrutar de su infancia, sino que, iban a pasar de bebés a pequeños adultos de muy temprana edad que tendrían que aprender a sobrevivir.
Miré hacia la cuna de la pequeña Alison, pensando en lo que sería de ella cuando creciese... Ojalá supiese que la situación es reversible, o al menos que no iba a ser permanente, pero como siempre dicen, el futuro es impredecible porque los acontecimientos son inescrutables, o algo así, estaba tan cansada que no podía ni pensar con claridad. Cerré los ojos y volví a caer en un sueño profundo.

Oí un ruido en el pasillo, y me levanté, sobresaltada, como ya era normal. Miré a los lados y no vi nada, tanto Dave como la pequeña seguían durmiendo, aunque vi que la puerta de nuestra habitación estaba abierta. Me levanté y cogí el cuchillo que tenía al lado de la mesilla, y con precaución me acerqué a la puerta, para mirar por fuera. Asomé la cabeza, y para mi sorpresa no había nada. Lo primero que pensé fue cerrar la puerta y seguir durmiendo, pero si se trataba de algún criminal, o hasta de una trampa, lo único que haría sería perjudicar al resto. Revisé bien la habitación, cogí el walkie y una linterna y cerré la puerta, para que Dave y la niña estuviesen protegidos. Había una ventana en nuestra habitación, pero era imposible que alguien hubiese accedido al edificio por allí, estaba demasiado alta para escalar por allí, y estaban cerradas totalmente. Procedí a llamar a Pears para informarle de lo que había pasado. En menos de cinco minutos ya estaba allí, aún frotándose los ojos:

-¿Dices que ha entrado alguien? -me preguntó-.

-Pues mira, me he despertado con un estruendo que ha sonado fuera, en el pasillo en el que está mi habitación. Ha sonado muy cerca de la habitación, eso si lo he notado, pero cuando he ido a mirar no había nada. Estaba segura de que estaba cerca, fuese lo que fuese aquello que se había colado, y pensé en pillarlo o pillarla. Lo extraño es que no había nada.

-Vale, tomo tus palabras y voy a llamar a los que están de guardia, Marty y David, y les preguntaré si han visto algo raro.  Mientras ellos vigilan yo buscaré alguna pista o algo sospechoso. Tú ve a dormir, anda, que necesitas descansar.

-No, yo quiero ayudar, he estado como carga mucho tiempo...

-Nunca has sido una carga, no seas tonta -nos dimos un abrazo-. A ver, hace escasos días que diste a luz, necesitas reposar y recargar toda la energía que perdiste. Por favor, que eres una de mis mejores soldados, si lo haces te asciendo de rango -nos reímos-.

-Jajajaja, bueno...Me sentiría mal si me fuese y te dejase solo a merced de cualquier peligro...

-No te preocupes, que yo soy el líder de la manada, y aún me queda mucho por delante. Si te sientes más tranquila, si averiguo algo sobre el tema te llamo por walkie, por tu línea, ¿vale? Y si no pasa nada, pues no te llamo, te dejo dormir. Y no te preocupes, que descansar tú debes,

-Anda, Yoda, no te emociones... -dije, sonriendo para que no se lo tomase como una ofensa-. Hasta mañana.

-¡Buenas noches! -dijo Pears mientras sacaba el walkie para llamar a nuestros guardianes nocturnos-.


Me sentía mal por dejar a Pears solo a semejantes horas de la noche, a oscuras y estando muy expuesto a un posible ataque. Miré hacia atrás cuando aún no me había a penas alejado, y me hizo un gesto para que me marchase a dormir. No iba a conseguir nada, al final me di por vencida, sabía que cuando quería Pears podía ser más cabezón que yo. Volví a la habitación, y no tardé en dormirme.

Un ruido tremendo me hizo caer de la cama, más por el susto que me había dado que por el temblor. Dave también se había despertado asustado, aturdido, sin saber qué estaba pasando. Supe al instante qué hacer: cogí el walkie, que parecía estar siendo el objeto más útil que teníamos en aquel momento, y esperé a que Pears llamase. No tardó nada, nos dijo que saliésemos todos fuera, pues el ruido procedía del exterior, no era dentro del hotel, aunque estaba cerca. Me colgué el cuchillo del cinturón y cogí la pistola con dos balas, algo era algo, para no ir desprotegida en caso de que se tratase de un ataque. Me dio por mirar por la ventana, y me quedé boquiabierta al ver una gran humareda salir de una zona muy cercana a el vallado del hotel, aunque con la explosión se había venido abajo y ahora estábamos muy expuestos al peligro. Fui abajo corriendo, le pedí a Dave que llevase a la niña sin prisa, para que no hubiese ningún percance inoportuno.

Para cuando yo llegué ya estaban la mayoría del grupo allí, en un corro, hablando todos a la vez, sin entender nada de lo que pasaba. Pears intentaba poner orden, pero la situación era demasiado grave como para pedirnos algo así. Llegó un momento en el que se logró poner un orden, y al fin pudimos halar sobre lo que había pasado. Sacamos en claro que había sido una explosión que se había producido al lado de nuestro refugio. Además, y como era obvio, había sido una explosión intencionada, así que unos pocos decidimos buscar el foco en el que se había producido e investigar quién había podido ser. Yo ya me estaba imaginando algo, y probablemente fuese así. Fuimos Slash, Marty, Steve y yo a buscar dónde estaba en origen, y a la primera lo encontré, desde un principio supe a dónde ir:

-Oye, ¿aquí no era donde Melisse y sus amigos habían estado parados ayer? -dijo Slash, que también se había dado cuenta de lo mismo que yo-.

-Eso es, querido Watson. Nos tendieron una trampa, y no creo que tarden en venir para atacar.

-Nos han dejado sin defensas, y ahora vienen aquí... -dijo Steven, algo asustado-.

-¡Vayamos para allá antes de que sea tarde! -dije, corriendo hacia el resto del grupo, que seguía al lado del hotel-.

-No vamos a dejar nuestro refugio, ¿no? -preguntó Steven.

-Por supuesto que no, vamos a defender lo que es nuestro. Y si lo quiere, que sea por encima de mi cadáver.


Empezamos a correr, estábamos algo alejados del resto, y habían bastantes zombis cerca que nos seguían para atacarnos. En un principio pensé que nos daría tiempo a volver y defender el hotel todos juntos, pero el grupo de Melisse ya estaba allí, y nos ganaban en número.
¿Lo bueno? Ellos no sabían dónde estábamos nosotros cuatro, y podíamos ayudar a los nuestros desde fuera. ¿Lo malo? Nuestro grupo estaba en peligro.




Espero que os haya gustado el capítulo, la verdad es que tenía bastantes ganas de retomar Tornadito, es muy entretenido escribirla y me gusta hacerlo. Lo que venía a decir después de esto era, a parte de gracias por haber leído, que como mucho subiré unas 3 veces de Tornado al mes, depende de cómo vaya con las otras historias y demás cosas nuevas que quiero hacer. Este es vuestro pequeño regalito de 2015 :3


miércoles, 7 de enero de 2015

Tornado of Souls-Cap.30: Until the End of Time




-¡Junior, desgraciado, o dices ya quién mierda es o te apaleo con un bate con clavos! -dije, levantándome, bastante indignada-.

-Apoyo la moción de Tacii -añadió Slash, alzando su querida botella-.

-Rose -dijo por fin David, totalmente serio-.

-¿Es una broma? No puede ser, es una locura...Ella nos ha ayudado en todo momento, ha sido amable con nosotros, y probablemente más de uno de nosotros sin ella ya estaría muerto -dijo Pears, al que parecía que le había pillado por sorpresa la revelación de la identidad del traidor-.

-No te has parado a pensarlo detenidamente, Pears. Fingió con nosotros, hizo, por así decirlo "el paripé" para que cogiésemos confianza con ella y no sospechásemos de sus intenciones. Pero después de unos días pensándolo fríamente, no puede ser otra persona. Ella siempre fue del otro grupo, y nos hizo el lío para matarnos.

-Vaya, es muy fuerte, pero encaja a la perfección. Rose sabía cuándo iba a dar yo a luz y que ese mismo día dos de los nuestros se iban, se lo dijo al grupo de Melisse y ellos decidieron venir a atacar, pensando en que la diferencia de personas se iba a notar, y se quedarían con nuestro refugio. Buen plan.

-¿Rose es mala? -preguntó Kinzie con cara de tristeza-.

-Algo así -contestó Steven, que cuidaba de la pequeña-. Pero no nos va a hacer nada malo a partir de ahora porque nosotros no la vamos a dejar, ¿vale? -la pequeña asintió sonriendo-.

-Dulce inocencia -dijo Doro, intentando integrarse en la conversación-. Esa mujer nos tiene controlados.

-¿Nos? Acabas de llegar, no sabemos si puedes ser una amenaza para nosotros, de momento no te consideres una más -la respondí a Doro-.

-Tacii, no seas tan dura. Están a prueba, y después de lo que nos ha pasado con Rose, ahora vamos a tener mucho más control y vamos a ser más cuidadosos -añadió Pears, intentando que la conversación no se transformase en una pelea-. Bueno, como parece que Rose no va a venir, la esperaré en la entrada junto a Nick y Slash, y el plan es el siguiente: vosotros dos hacéis lo de siempre, patrullar, y yo me oculto en un lugar en el que pueda controlar a la doctora. De momento no haremos nada más, quiero ver qué pasa con ella. Si confiesa nos pensaremos qué hacer con ella, pero si no confiesa, la desterraremos sin nada.


Todos nos quedamos en silencio sepulcral tras aquellas duras pero correctas palabras de Pears, nuestro líder. Se dio por concluida la reunión del grupo y nos dispersamos. Marty, Junior y Jeff fueron a colocar más trampas por los alrededores del hotel para que no nos tiendan una emboscada repentina, Steven fue el huerto con Kinzie |||no pensar mal, por favor||| para ver cómo había evolucionado, y el resto nos quedamos dentro del refugio, movidos por los recientes acontecimientos que se habían desencadenado, demostrando lo peligroso que era a estas alturas de la pandemia salir de un sitio seguro. Ahora que la pequeña Allison era muy pequeña iba a necesitar mucha atención de Dave y mía, algo que me daba cierta inseguridad. No sabía qué clase de madre iba a ser, y si podría protegerla en todo momento de todos los peligros que nos rodeaban.
Pensé, con tristeza, algo que ya me había planteado antes: la pequeña no sabrá cómo era el mundo antes de que el virus se hubiese extendido, y a lo mejor en un futuro tampoco lo sabría, ya no. Millones de personas por todo el mundo habían muerto, muchas cosas habían cambiado, muchas más de las necesarias. Suspiré, sabiendo en qué me había metido: he tenido un bebé rodeada de zombis, y así sería hasta el fin de los tiempos. Entre en la habitación y dejé a la pequeña Ally en su cunita, que Dave había estado montando hace un rato. Se la veía tan pequeña y tan indefensa... De repente, alguien interrumpió mis pensamientos:

-Hola preciosa -dijo Dave sonriendo mientras me abrazaba-. Parece que a Allison le gusta su cama nueva.

-Sí, eso parece... -respondí con desgana-.

-¿Quieres que me quede un rato con la pequeña para que puedas tomar un poco el aire? -me preguntó amablemente Dave-.

-Te lo agradezco la verdad. Pero antes te quería preguntar algo, ¿conoces Doro?

-Claro que la conozco, una vez coincidí con ella de gira. Se enamoró de mí, me enviaba cartas, estuvimos poco tiempo juntos, pero lo nuestro no funcionó y quedamos como amigos. Repito, ahora sólo somos amigos.

-Vale, Dave, te creí desde el principio, sólo te pregunté por curiosidad -dije, mientras abría la puerta para irme-. ¿Sabes preparar un biberón?

-No demasiado bien, pero de los errores se aprende, supongo -comentó Dave, riéndose-. Leeré lo que pone en la parte trasera del preparado para el biberón, a ver qué sale.

-Si necesitas ayuda con la pequeña llámame, vale -nos besamos, y me salí-.


Ahora ya volvía a la carga, no era la Tacii embarazada, torpe y poco veloz, aunque aún ágil con las armas de fuego. Antes de salir di una pequeña por el interior del hotel. Todo estaba en orden, no habían cambiado demasiadas cosas. Por fin estaba fuera de aquella cárcel. Cerré los ojos y suspiré profundamente. Agradecía enormemente la tranquilidad tras los días que había tenido de temor, angustia y tensión. A lo lejos vi a Nick y a Slash, que estaban discutiendo acaloradamente sobre cualquier chorrada. Vi a Pears en un lado, oculto, y decidí acercarme para hablar con él:

-¡Hola Pears! -le dije, bastante animada, y el pareció sobresaltarse-.

-Vaya susto me acabas de dar, Tacii. No te recomiendo que me mates de un infarto, luego tendrías que cargar con mi cadáver, mejor quémame y tira mis cenizas al mar, o algo así -comentó en tono guasón-. ¿Qué tal?

-Bien, le he dejado la pequeña a Dave y he venido a tomar un poco el aire. Hacía bastante tiempo que no me sentía tan tranquila. Ya, ya sé que aún seguimos rodeados de amenazas y que tenemos que estar alerta ante ellas, pero de verdad que necesitaba esto. Y algunas cosas más -me reí-, pero tiempo al tiempo. ¿Tú qué tal, Pears?

-También bien... -dio un largo suspiró-. Pero eso no quita que eche de menos a Anne. Cada segundo que pasa me acuerdo de ella y la extraño... -le di un abrazo-. Te agradezco que me ayudes, eres una grana amiga, Tace -Pears sonrió-.

-Recuerda que eres el tío postizo de mi hija, y que alguna vez la tendrás que cuidar. Cuando Allison sea mayor la tendremos que hablar de su tía Anne, ¿no?

-Por supuesto, no lo dudes -nos reímos-. Hemos perdido a mucha gente desde que esto empezó, tendremos que hablarla de todos los que han caído a lo largo de este tiempo: Ellie, Izzy, Gar, Chris, Anne...

-Todos los que han muerto, en general. Todo el mundo, incluso los zombies que intentan devorarnos, pero antes, cuando eran personas que tenían una vida, e intentaron conservarla, pero no tuvieron suerte... En fin, parece que sobreviviremos un día más.

-Espero que muchos más.

Dimos por concluida la charla, ya que Junior nos había advertido de que alguien se acercaba al refugio. Pears me dijo que entrase de nuevo, pero me negué y fui al huerto, en el que me encontré a Steven y a la pequeña Kinzie mirando los brotes de nuestras futura comida, en caso de que la diese tiempo a crecer antes de que ocurriese algo que nos hiciese salir del hotel. Parecía que la pequeña Kinzie estaba disfrutando. Claro, si era una niña pequeña, de a penas 8 años cuyo deber era disfrutar de la infancia jugando, de aprender y crecer. Sonreí al comprobar que todo aquello era posible aún en la situación en la que nos encontrábamos:

-Hola chicos.

-¡Hola Tacii, un gusto volver a tenerte! Ahora que ya no estás embarazada tienes que volver a grupo de los profesionales del disparo, ¿no?

-No lo dudes, Popcorn, eso haré -me reí-.

-¿Y tu pequeña? ¿a quién se parece?

-No sabría muy bien qué decirte, de momento un poco a Dave y un poco a mí, supongo. Oye, Kinzie, tengo una cosa que ofrecerte.

-¿Ofrecerme?

-Sí, eso significa "dar algo si la persona a la que se lo da acepta, proponer". ¿Te gustaría que te diese clases?

-¿Clases? ¿como en el cole?

-Claro, esas mismas. Estudié, y al menos los conocimientos básicos te los puedo enseñar yo misma.

-Jo, pues no sé, ¿me lo puedo pensar?

-Por supuesto, no vas a hacer algo a lo loco. Pero ten en cuenta que en un futuro, tal y como están las cosas, te va a venir muy bien, ¿vale? -la pequeña asintió, y Steven también-. ¿Tú también quieres que te enseña, rubiales?

-Ah, no, es que había perdido el hilo de la conversación, no estaba prestando atención, lo siento -sonrió tímidamente-.

-Jejeje, no pasa nada. Oye, creo que me voy a ver quién viene, que probablemente y estará entrando.

-Seguro que es Rose.

-Mejor no adelantemos acontecimientos o podemos llevarnos una sorpresa.


Me apresuré, no sabía por qué, pero la persona que se acercaba no me daba buena impresión, sin haberla visto aún. Doblé la esquina del hotel y lo pude ver... Ahí estaba.








******************Narra Dave**************************




Me había quedado solo con la pequeña Ally en la habitación. Me hubiese gustado hacer todas esas cosas que un padre hace por sus hijas: ir a sus recitales de música, formar las notas, ver su graduación, prohibirla que vaya con algún chico... Pero no iba a ser por ahora, la vería huir de los caminantes, disparar, defenderse, buscar provisiones... Triste pero muy cierto. Miré por la ventana, admirando las vistas que teníamos. Algo era algo. Me reí amargamente para mis adentros. Me pasé un buen rato mirando a Allison cómo dormía, se veía tan tierna y tan linda que daban ganas de cogerla y achucharla. Me aseguraría de que nunca la faltase de nada, ni a ella ni a Tacii, eran mi posesión más preciada. De repente alguien llamó a la puerta, y abrí, sin siquiera pensármelo, quería algo de compañía, fuese quien fuese. Al abrir vi a Doro:

-Hey Dave -dijo Doro, entrando en la habitación con dos botellas de whisky-. Mira lo que he traído para que nos echemos unas risas, por los viejos tiempos -me mostró las botellas-.

-No me apetece beber ahora, gracias Doro, es muy amable por tu parte. Pero pasa si quieres -lo dije tarde, lo sé-, me aburro bastante.

-Te haré compañía...si bebes un par de traguitos.

-Está bien, beberé. ¡Pero sólo un poco, que tengo a una niña pequeña de la que encargarme!

-Vale, con eso me conformo.


Hacía mucho tiempo que no bebía, y fueron más de dos traguitos, fue casi una botella entera yo solo. Empecé a ver las cosas de otro modo, era como si hubiese vuelto mágicamente al mundo tal y como lo recordaba antes de la invasión zombi. Veía a Doro como a una chica preciosa, y ella no dudó ni un instante en aprovechar la situación abalanzándose sobre mí, algo que yo no pude rechazar...







Espero que os haya gustado el cap., la verdad, no esperaba que me fuese a acordar de tantas cosas después de tanto tiempo sin subir Tornado. Espero que os haya gustado, ya saben, se agradecen likes y comentarios *Manitas arriba por la tita Shein en la que creemos, zíííííííííííííííííííííííííííííííí´*

Gracias por haber leído, bishillos jarcorosos ^_^

martes, 6 de enero de 2015

Risk-Cap.28: It's so Easy




Tras varias horas de examen que había tenido, salí ilesa de la Universidad. Estaba aún un poco nerviosa, confiaba en que me hubiese salido bien, pero nunca se sabe lo que el destino depara en la vida de uno. A pesar de mis inseguridades, salía bastante feliz, al fin había hecho el examen, lo que significaba que tendría un tiempo de descanso hasta que o bien empezase a estudiar o volviese a intentar a aprobar el examen en caso de haberlo suspendido. Nada más salir vi a lo lejos a mi hermana, Pam, que al parecer me estaba esperando. Como si una niña pequeña fuese, salí corriendo hacia ella para darla un abrazo:


-Vaya, cuanta emoción, eso es que te ha salido muy bien el examen, ¿no?

-No sé, Pam, eso espero, es que me alegro de verte aquí. Quise ir a visitarte cuando llegamos, pero con el lío del estudio y la mudanza al final he tenido tiempo escaso, ni siquiera para hacer nada más.

-Hay cosas que no debes de descuidar, Skylar, pero bueno, no te preocupes -Pam sonrió, siempre había sido muy buena conmigo, gracias a ella yo había conseguido salir adelante, y por eso la quería tanto-. Jerry me dijo dónde estabas y cuándo acababas, y vine aquí para que fuésemos a tomar algo y "celebrar" que mi hermanita va a ser una universitaria dentro de poco.

-Ojalá, no sabes lo que me gustaría... Vale, vayamos a tomar algo, necesito relajarme un poco. Ha sido un examen bastante duro, porque teníamos todas las asignaturas juntas, y el tiempo no era de sobra precisamente, he tenido que racionalizar tan bien como he podido, teniendo en cuenta las asignaturas más densas y las que más tiempo me llevaban y...

-¡Por favor! Con esa actitud está claro que ya eres una de ellos, de esos individuos que estudia en las Universidades claramente. A partir de ahora tendré que llamarte pequeña sabihonda.

-Sería todo un honor -nos reímos-.


Pam y yo nos fuimos a un bar a tomar unas copas, pero pocas, ni a ella ni a mí nos convenía beber demasiado, ella por estar embarazada y yo por tener antecedentes de agresión por exceso de alcohol en sangre. Charlamos un largo rato, y cuando nos quisimos dar cuenta ya era casi de noche. Pagamos la cuenta y nos fuimos cada una a su casa. No es que hubiésemos estado tanto tiempo hablando, pues yo había salido casi a las siete y media del examen, y ahora eran casi las nueve y cuarto, pero también quería ver a Jerry y hablar con él un rato. Estaba realmente feliz, se me hacía muy raro encontrarme así, pero tendría que acostumbrarme, la dura parte de superar un examen de cosas que me había estudiado en dos meses darían sus frutos, fuesen buenos o malos, y ahora me tocaba descansar un poco y buscar un trabajo mientras tanto.

No tardé en llegar a casa, iba pensando en cosas que podría hacer si entraba en la Universidad, estaba tan emocionada que parecía un niño pequeño con una golosina gigante para él solo. Esta vez llevaba las llaves, así que no hizo falta que llamase al porterillo, y así daría una sorpresa a Jerry. si no estaba dormido. Abrí la puerta y le vi tocando la guitarra, ni me había oído llegar. Como estaba de espaldas me acerqué a él lentamente y traté de asustarle:

-Me parece que eso no va a ser posible, preciosa, te he oído llegar, incluso antes de que abrieses la puerta -se dio la vuelta-. Aunque esté tocando la guitarra no significa que no preste atención a otras cosas -le di un abrazo-.

-Vale, me ha quedado claro, la próxima vez que te quiera asustar te digo que estoy embarazada -nos reímos-.

-No, eso tampoco me asustaría. Se puede decir que soy un hombre valiente.

-Creo que la oscuridad te produce cierta inseguridad, pero vamos, es sólo una especulación, una hipótesis, nada seguro...

-Vale, tú ganas -se rió-. Te iba a preguntar qué tal te fue, pero tal y como vienes ya muestras que al menos mal no. ¿Me equivoco?

-En realidad vengo alegre porque ya he acabado y puedo relajarme y tener una vida normal, o algo parecido. Pero no, no me ha salido mal el examen, para qué engañarnos.

-Me alegro -sonrió-. Bueno, yo te tengo que contar algo... -se puso de rodillas y me temí lo peor, y parecía que buscaba algo en sus bolsillos-.

-Me estás empezando a dar un poco de miedito ahora mismo, considero que podrías buscar lo que fuese en otra posición -estaba segura de que se iba a declarar, y era lo que menos quería en aquellos momentos, o bueno, lo que menos quería, en general-.

-¡Ah, ya lo tengo! -inmediatamente se incorporó y se sacó las manos de los bolsillos, sin nada en ellas, lo que supuso un alivio para mí-. Era broma -se empezó a reír, y me dieron ganas de matarlo-.

-¡¿Pero tú eres idiota?!

-Oye, tampoco es para ponerse así... En realidad te quería decir que esta mañana he estado hablando con Layne, Mick y Sean, para hacer una especie de acampada en algún lugar curioso, y habíamos pensado en irnos a Malibu. ¿Qué te parece?

-Es vuestra decisión, yo soy impasible... Pero creo que el un buen lugar para descansar unos días y de conocer nueva fauna y flora. Las playas seguro que son maravillosas, o al menos eso he visto en fotos, no sé hasta que punto serán fieles a la realidad que representan...

-Ah, se me olvidaba decirte que tú también puedes venir si quieres.

-¿En serio?

-Sí, claro, fue lo primero que hablé con los chicos. ¿Te gustaría venir? Nos vamos este fin de semana.

-Encantada iría a Malibu, tiene que ser un lugar precioso, aunque la acampada me da a mí que va a ser complicada.

-No, que va, lo hemos estado hablando antes. Somos seis en total, porque la novia de Sean también viene, así que con llevar tres tiendas de campaña grandes es suficiente, y en cada una duermen 3. ¿Te parece bien?

-Sí, me parece muy bien, más de una vez he dormido en tiendas de campaña, que hace un año eran para mí mansiones en comparación con dormir en la calle, pero el problema está en compartirlas. Tú y yo dormiremos juntos, supongo, ¿no?

-Efectivamente, al menos por mi parte, encantado de la vida.

-Vale, pues nosotros estaremos juntos, y Sean y su novia también, así que, si en cada tienda duermen 3, las parejas dormiremos cada una en una tienda diferente, y quedarán Mick y Layne sueltos, por lo que uno de ellos dos compartirá alcoba con nosotros.

-¿Y ese es el problema? Mick es buen chaval, dudo que haga alguna cosa extraña, y Layne nos ha visto hacer cosas peores, tampoco creo que se vaya a montar una película porno viéndonos a ti y a mí dormir...Y si lo hace, que no creo que llegase hasta tal extremo, pues déjale. Si son muy buena gente.

-No dudo que sean buena gente, pero va a ser incómodo, ¿no? Puedo sonarte muy señorita, pero yo no me cambio de ropa delante de nadie.

-Pues yo te cubro, cabezona. ¿Contenta?

-Sí... Ir a la aventura tiene sus encanto, aunque las veces que yo lo he hecho me ha salido mal.

-Me imagino que esas veces fueron con las personas no adecuadas y en sitio inadecuado. Confía en mí, que al menos no vas con desconocidos ni maltratadores...

-No pensaba decir que no al viaje. Oye, y mientras tanto; ¿qué hacemos?

-Te iba a decir una cosa, pero como soy un caballero me la voy a callar -ya me imaginaba por dónde iban los tiros-. Yo voy a buscar ofertas de trabajo para cuando volvamos.

-Creo que yo haré lo mismo, aunque ahora que me acuerdo, tengo que cuidarme, dentro de dos días haré de modelo. La verdad es que me alegro de haber llamado y haber aceptado el trabajo, sólo me harán unas cuantas fotos y me van a pagar un buen dinero. No me importaría trabajar como modelo, se gana mucho dinero, y lo único que tienes que hacer es poner poses y caras.

-No te creas, ser modelo no es tan fácil como tú lo pintas. La gente especula sobre las modelos: que si son anorexicas, que si han llegado a ser lo que son porque "limpian bien el sable", que si tienen la cabeza hueca... Y eso te puede hacer mucho daño.

-¿Cómo sabes eso?

-Porque es de sentido común...

-Entonces quieres decir que si yo me convierto en modelo sería como ellas, ¿no?

-Por supuesto que no, yo dije que eran especulaciones, y sabes lo que pienso de ti porque te lo he dicho mil veces desde que te conozco, literalmente, cuando salíamos del bar. Pero yo no soy el que opina sobre esos temas, y si lo hago, a nadie le interesa, Sabes de sobra que hay gente que está dispuesta a hundirte la vida sólo por el placer que les debe de producir joderle la vida a alguien, y te digo que lo sabes porque Álex era algo así. Y yo no quiero que te vuelva a pasar...

-Ah... -me quedé sin palabras, no sabía que decir-.

-Oye, ayer te vi nerviosa cuando volviste de hablar con Kurt. ¿Te dijo algo que no te cuadro?

-Sí, la verdad es que sí -decidí contarle todo lo que pasó-. Me dijo que yo era probablemente paranoica y que me iban a tener que internar...

-¡¿Pero qué mierda?! No eres paranoica, si has tenido todos estos problemas es por el idiota de tu ex. Si temías salir a la calle era porque si lo hacías te intentaba matar, ¡pero qué tonterías te está diciendo ese cretino? Tienes una cicatriz de un disparo, por si quiere comprobar que se trata de una paranoia tuya o suya. ¿Ese tío es idiota?

-Yo llegué a dudar cuando me lo dijo, pero no, definitivamente, tras darle muchas vueltas, sé que no lo soy. Y mucho menos me vana internar cuando no lo necesito. Es que hay algo raro es ese tipo... ¿No crees que es muy difícil de crees que después de tanto tiempo no sepa nada del caso?

-Ya, es raro. La próxima deberías de llevar una grabadora escondida para tener pruebas sobre cómo es en realidad y mostrársela a su superior.

-¿Y si están compinchados?

-Hombre, eso ya me parecería demasiado rebuscado, pero también podría ser, no se sabe quién está en el ajo, es algo misterioso.

-Si me da la nota, voy a estudiar criminología. Ya veremos entonces quién supera a quién. Sólo te digo que si hace falta, al margen de la policía, yo misma resolveré el caso. Y no permitiré que nada se interponga en mi camino,

-Admiro tu actitud, pero reconozco que me das algo de miedo -le miré mal-. Era broma, no te pienses que creo que estás tan loca como para hacer alguna cosa extraña.

-Eso espero.



~~~~~~~~~~~~~~~~~2 días después~~~~~~~~~~~~~~~~



Hoy me tocaba madrugar, ya que tenía que hacer de modelo. Estaba algo nerviosa, aún no sabía qué me iba a encontrar allí. Podía tratarse de una encerrona y en realidad si que tenía que posar desnuda, o alguna cosa peor (que haberlas las había). Suspiré profundamente, y me arreglé un poco para no ir con ojeras y cara de perro. Me di prisa, me había levantado tarde y tenía que recuperar tiempo como fuese. Ni desayuné, salí corriendo del piso, y bajé las escaleras tan rápido que casi me caigo varias veces, pero por suerte llegué sana y salva a esperar a quien me tuviese que recoger. No tuve que esperar mucho, a los dos minutos de llegar a la calle, un coche paró justo delante mía y pitó, llamando mi atención. El conductor era un chico joven, tendría unos pocos años más que yo, o incluso los mismos. Me acerqué para preguntar si era él quien me venía a buscar, no quería equivocarme e irme con un extraño:

-Perdone, ¿viene de parte del señor Johanson?

-Sí, trabajo en su empresa -el chico sonrió-. Usted debe de ser la modelo Skylar Hasselberry, ¿me equivoco?

-No, no se equivoca -me puse roja al oír lo de "modelo Skylar Hasselberry", sonaba tan profesional que me emocioné-. Vale, pues ya estoy lista -me subí en el coche, en un asiento de atrás-.

-Por lo que me dijo mi jefe, usted debía de ser una belleza, pero creo que se quedaba corto cuando la describió...

-Gracias por el halago... -me sentí incómoda, no me gustaba que me hiciesen la pelota- pero tengo que decirle que tengo novio.

-Oh, lo siento, no quería darla una impresión equivocada, no intentaba flirtear, sólo quería hablar con usted, porque sino el trayecto de aquí al estudio fotográfico sería muy largo y pesado.

-Más bien lo siento yo, que he sido la que le ha malinterpretado. Por cierto, puedes tutearme.

-Bueno es saberlo -el chico sonrió, sin dejar de mirar al frente de la carretera-. Me llamo Thomas...

-Pues encantada de conocerte, Thomas.

La verdad es que el chico era bastante majo, al menos parecía ser amistoso y divertido, fue un viaje llevadero, se me hizo bastante corto. Nada más llegar me recibió el mismo hombre que me ofreció el puesto de trabajo, el señor Johanson, y junto a él estaba el hombre que asumí que sería el jefe. Ahora tocaba leer y firmar los papeles, y después, sesión de fotos:

-Encantado de volver a verla, señorita Hasselberry. Le hablé de usted al jefe -dijo, señalándome al hombre que estaba a su lado-.

-Me llamo Chistopher Smith, encantado de conocerla -me dio dos besos en la mejilla, y estuve a punto de apartarme, pero no iba a ser un detalle demasiado bonito si quería causarle una buena impresión-. Es usted una mujer muy atractiva, creo que la gente se interesará bastante por el anuncio. Bien, pues entremos a la sala de reunión, lea los papeles de su contrato y los acuerdos, y si no esta segura del todo con alguna cosa que hayamos puesto, nos lo comunica y lo rectificamos, si estrá dentro de nuestras posibilidades, claro.

-Me parece una idea estupenda.


Seguí al jefe hasta la dicha sala de reunión. Leí todos los papeles, que parecían infinitos, cada vez que leía uno aparecían cinco, y se me estaba haciendo tan pesado que llegué a pensar que nunca acabaría. Finalmente, y de acuerdo con todo lo que ponía, firmé y fuimos a la sala en la que se hacían las fotos. Habían miles de fondos, a cual más bonito, lo que me hizo recordar que el fin de semana me iba a Malibu...Sonreí levemente, y miré a mi alrededor, parecían una loca, sonriendo sin razón aparente. Me sobresalté al notar que alguien me daba en el hombro. Eran Nicholas y el fotógrafo, que al parecer iban a hacer unas pruebas. Seguí esperando hasta que me dijeron que tenía que hacer. Por fin llegó el jefe, y me dio la ropa. Al menos no iba desnuda, aunque tampoco me convencía demasiado la ropa, se trataban de un chaleco corto (para arriba, sólo eso), y para la parte baja una falda bastante corta con flecos. Reconocía que no era feo, pero no me iba a quitar parecer una prostituta. Después me maquillaron, y por fin estaba todo listo para empezar la sesión de fotos.


No llegué a pensar que sería tan cargante ser modelo, y eso que yo sólo lo había sido por un día. Me habían cambiado de ropa, peinado y maquillaje unas cien veces, y para colmo, por cada aspecto que tuviese me tenían que hacer otras cien fotos. Pensé que sería algo más llevadero y que acabaríamos rápido, era sólo hacer fotos, nada más... No obstante, estaba muy conforme, no me habían fotografiado desnuda, me dieron de comer allí y me habían pagado bastante bien. Se puede decir que fue un dinero bien merecido.

Mañana sería otro día. Salí del edificio y, para mi sorpresa, también me llevaban de vuelta a mi casa. Me sentí bastante aliviada, no sabía cómo volver, y seguro que me perdería. Esta vez el conductor era otro chico, pero este no era muy joven, tendría unos cincuenta años, y no parecía ser muy amigable:

-Chica, ¿dónde vives? -se me volvió borrosa la vista-.

-Pensé que la dirección ya la tenía -me empecé a sentir muy mal, estaba tan mareada que todo me daba vueltas-.

-Y la sigo teniendo, pero me refiero al piso. No parece que tengas muy buena cara, y si tengo que llamar a alguien, preferiría que fue e a alguien que la conozca.

-Ah, lo siento, vivo en el 6ºB.

-¿Vive con alguien? -estaba a punto de vomitar-.

-Sí. ¿Por?

-Por la misma razón por la que la he preguntado dónde vivía concretamente. Intente aguantar las ganas de vomitar hasta que lleguemos, por favor.


No pude aguantar, y al final vomité. Cuando llegamos a mi casa, le ofrecí limpiar la alfombrilla, la había puesto perdida, y al acabar, me disculpé de nuevo por el incidente. Y justo ahora que podía descansar y disfrutar un poco de la vida, me ponía mala. Parecía que la mal suerte me iba a estar persiguiendo hasta la muerte...




Espero que os haya gustado el capítulo. No he podido subirlo antes por razones de salud (espero que en un futuro estar mejor). La próxima novela que subiré es Superhuman, por supuesto. Intentaré ser puntual y tener alguno listo antes de que acabe la semana ^ ^ Gracias por haber leído, rattleheads, Jane se despide hasta la próxima.

viernes, 2 de enero de 2015

Risk-Cap.27: Thundernight





Jerry y yo habíamos terminado de colocar todas nuestras cosas en el nuevo piso. Parecía que nos iba a llevar más, así me que puse manos a la obra con el estudio, tenía un tiempo extra que no podía desperdiciar. Hoy me quedaba dar el gran repaso, y mañana a estas horas ya estaría desplegando todo mi conocimiento sobre varias hojas, que ante los ojos de mucha gente no era nada importante, pero para mi era mi futuro, mi esfuerzo, algo de lo que yo dependía de manera directa, como si fuese una regla de tres. Me reí al pensar en aquella comparación tan tonta, al menos lo que había aprendido estaba presente en mi mente. Me senté en la mesa y desplegué todo el arsenal de folios y hojas escritas que tenía, además de los libros. Jerry se sentó a mi lado y estuvo un rato mirando lo que hacía:

-¿Qué tal vas? -me preguntó-.

-Pues, aunque te suene raro, me va bastante bien, Creo que lo tengo todo más o menos aprendido, sé aplicar los conocimientos adquiridos, y me las he apañado bien para resolver las dudas que tenía. ¿Conclusión? Creo que al menos voy a aprobar, y lo haré, si lo hago, con buena nota.

-Sea como sea, lo que has hecho ha sido una pasada. Empezar a estudiar todo aquello que en el pasado te fue arrebatado para tener una profesión excelente. Y todo eso en dos meses. Eso es para ir con la cabeza tan alzada que se te tronche del orgullo.

-Mejor será cuando apruebe. Prometo que voy a ir totalmente segura al examen, y me va a salir muy bien.

-Vaya, qué cambio... Hace pocos días estabas extremadamente agobiada por eso, y pensabas que no ibas a probar ni loca. No obstante, me encanta el cambio -sonrió-. ¿Quieres algo? No te preocupes, me pongo a ver la tele o a tocar la guitarra y no te molesto, ¿vale?

-No te lo tomes a mal, pero agradezco que me dejes un tiempo para estudiar -sonreí con la finalidad de que no se lo tomase mal-. No quiero nada, gracias.

-De nada -me dio un beso-. Suerte.


Se fue a la habitación, así que me volví a concentrar en los libros y todas las asignaturas que tenía por repasar. Tenía pensado estar hasta las ocho de la tarde, y el resto del día tomármelo como descanso para el día siguiente. Me sentía bien conmigo misma, entendía todo lo que leía y sabía cómo responder. Si el examen de mañana era parecido, iba a aprobarlo con muy buena nota, aunque estaba segura de que no podría contener los nervios hasta que me lo entregasen y viese cuáles eran las preguntas. El tiempo pasaba, pero me cundía bastante, estaba aprovechando mucho el tiempo y ya llevaba la mitad de las asignaturas repasadas. Bueno, no era exactamente un repaso, más bien estaba releyendo las partes que consideraba que tenía más flojas. De pronto llamaron a la puerta, serían los vecinos. Que oportunos. Miré aliviada cuando vi que era Jerry el que abría la puerta. Miré a ver de quién se trataba, tenía curiosidad por ver cómo eran nuestros nuevos vecinos, pero me sorprendí al ver quién se encontraba detrás de la puerta. Era Kurt, el detective que había estado llevando el caso del "suicidio" de Álex. Recordaba que en una ocasión me había llamado para organizar otra rueda de preguntas sobre la víctima, y no llegamos a acordar ningún día concreto. Me invadió una sensación de malestar general cuando adiviné lo que ocurría: Kurt había localizado dónde vivía e iba a hacerme esas preguntas hoy mismo. Podía decirle inmediatamente que se marchase y que me interrogase otro día, pero pensé que había venido desde Texas, un viaje bastante largo, y que eso no lo podría hacer todos los días, era cuestión de humanidad. Suspiré, y me levanté, sabía lo que tocaba a continuación:

-Hola detective Kurt.

-Buenas, señorita Hasselberry, siento interrumpir lo que estuviese haciendo, pero no sé si recordará que teníamos una cita de investigación pendiente, y como hoy tenía que venir a Los Ángeles por otro caso, pensé que podía aprovechar y pasarme por su casa para proponérselo.

-Es un detalle que se acuerde, la verdad -no, no lo era, ni mucho menos-. Pero, una pregunta: Después de tantos interrogatorios por los que he pasado, el análisis de las pruebas y el análisis del propio cuerpo, ¿no se sabe aún nada sobre el caso, así como quién más está involucrado? Lo digo porque me gustaría mucho saber quién es la otra persona que quiere matarme...

-De eso hablaremos luego, ¿la parece bien entonces venir?

-Sí... -miré a Jerry-.

-Verás, Kurt, es que mañana tiene un examen muy importante y tiene que repasar un poco, no sé si la dará tiempo a hacerlo todo...

-No ha de qué preocuparse, no vamos a tardar nada, dudo que sean más treinta minutos...

-No te preocupes Jerry, me las voy a apañar bien -sonreí con falsedad-. Bueno, ¿cuáles son las preguntas?

-Eh, señorita Hasselberry, la tengo que llevar a comisaría para hacerlo, allí es donde voy a estar trabajando, y donde tengo todos mis materiales. Si no la importa...

-Ah, no claro...

Sabía lo que me tocaba ahora, Ir a la comisaría, más preguntas que serían iguales que las anteriores para comprobar si digo la verdad o no, y una palmadita en la espalda cuando acabásemos, sin decirme nada más cobre el caso, como las anteriores veces. Esta vez le pediría que me dijese qué pasaba con el caso antes de que me preguntase nada, Me llevó en su coche hasta la comisaría a la que y varias veces había ido, tanto para bien como para mal. Agaché la cabeza cuando vi a uno de los policías que me detuvieron cuando me pillaron con una bolsa de cocaína, que casualmente no era para mí, sino para...el innombrable, Llegamos al supuesto despacho de Kurt, y sin rodeos, decidí ponerme seria:

-Espero no ser impertinente, pero me gustaría saber antes de nada qué está pasando con este caso, porque me parece muy raro que, desde el tiempo transcurrido no se haya sacado ni el más mínimo detalle en claro. Ahí hay algo raro, y me gustaría saber qué pasa antes de responder más preguntas tontas.

-Lo entiendo, pero entiéndalo, señorita Hasselberry, no hay suficientes pruebas para sacar algo que nos sea útil. Lo que usted sabe es lo mismo que yo sé, por lo que no puedo decirla nada más.

-No me lo creo. Estoy segura de que tiene que haber algo. Habían pistas, bastantes, al menos, yo considero que con la mitad de ellas ya se podría sacar algo en claro. Oiga, ¿me está ocultando algo? Porque como detective entonces usted no vale nada.

-¡No se sulfure, diantres! No la he traído aquí para que cuestione mis habilidades como detective. Quiero recordarla que, casos de este tipo, de los que no se saca nada concluyente, son archivados, y no sería el suyo el primero. Debería de estar al menos agradecida por ver que insistimos en este absurdo caso, pero parece que ha optado por dudar de todo lo que la rodea, que es más fácil. No es mi culpa que no haya nada que nos dé pistas.

-Y yo le quiero recordar que antes, cuando vino a mi casa a buscarme, me dijo que luego me contaría, así que ahí algo había, Voy a estudiar criminología, y algo sé del tema, porque me he documentado. No cuestiono sus habilidades, ni mucho menos, pero creo que hay algo detrás de todo esto que no le deja hablar. ¿Su superior? ¿Quién sabe? Yo también puedo jugar a eso.

-Pues mire, si que hay algo que la tengo que decir. Quería comentárselo después de las preguntas para no agobiarla ni ponerla más nerviosa, pero visto lo visto, parece que usted solita se lo ha estado buscando. He hablado con psicólogos sobre el tema, porque sí, ellos también forman parte del mundo de la investigación y la criminología, y les hablé sobre su caso. Me dijeron, todos, que usted padecía, sin lugar a dudas, paranoia, y que necesitaba estar interna y ser tratada por varios meses. ¿Era eso lo que quería oír? Eso es todo lo que sé del caso. Concretamente me dijeron que padecía paranoia persecutoria muy avanzada.

-Está de coña, yo no tengo paranoia. Mire, nunca me ha dicho nadie eso, de hecho, nadie se ha quejado por algo parecido sobre mí, así que creo que esto ya es cachondeo.

-Pues si cree eso, adelante, responda a las siguientes preguntas que aparecen en estas hojas, y las mandaré al departamento de psicólogos con los que hablé. Así veremos si usted está en lo cierto o se equivocaba.

-Deme la hoja -me pasó el folio-.


"Esto me iba a servir como entrenamiento para el siguiente examen que tenía que hacer", pensé con cierta ironía. Empecé a leer las preguntas, al menos eran tipo test y acabaría rápido. Me sorprendieron bastante las preguntas, eran muy extrañas, aunque respondí con toda la sinceridad posible, de verdad quería saber si padecía de paranoia o era sólo palabrería. Eran muchísimas preguntas, 50, y aunque fuesen tipo test, llevaba su tiempo leerlas y analizar cuál coger. Cuando me quise dar cuenta, miré el reloj y me sorprendí al ver la hora que era. Kurt había mentido, no iba a ser menos de media hora, puesto que salí de casa a las 4 de la tarde y ahora eran las siete. Me apuré a responder, algunas las hice a boleo, no quería volver a encontrarme con el tiempo justo para terminar el repaso. Aliviada, acabé el absurdo test, y le lo entregué:

-¿Ya está? ¿No quieres repasar nada?

-No, he respondido con toda la sinceridad del mundo, estoy bastante segura de lo que he puesto.

-Me alegro. Entonces la llevaré a su casa, y cuando tenga los resultados me pondré en contacto con usted.

Salimos de la comisaría, e intenté darme prisa, aún podía aprovechar el tiempo, no me iba a rendir sin estar todo perdido, o perdería toda la confianza y seguridad que por la mañana tenía. Kurt iba extremadamente lento, y no ayudó mucho que hubiese atasco. A lo tonto llegué a casa a las 8, la hora en la que pensaba acabar de repasar y tomare un descanso. Ya no iba a ser así, cambio de planes: repasaría todo lo que pudiese hasta que ya no tuviese más fuerzas. No tenía las llaves de casa, así que llamé al telefonillo, esperando que Jerry me abriese. Cuando pude abrir la puerta, subí los seis pisos, y casi no llego viva, pero no tardé demasiado en subirlas, y nada más entrar, ignorando a Jerry por completo:

-Hola a ti también... -dijo Jerry-.

-Lo siento, es que ya no me da tiempo... -volví a tener aquella sensación de no poder, de impotencia-.

-Tranquila, ya verás como puedes. Pero una cosa, si no te da tiempo y es tarde, vas a dormir igualmente. Es más importante que vayas descansada y con la mente despejada que habiendo repasado todo y sin idea de qué poner a causa del agotamiento, que te conozco.

-No puedes obligarme. Si no te importa me voy al escritorio del dormitorio.

-Por supuesto que no me importa, pero por favor, no te tomes a mal lo que te he dicho, que es sólo por tu bien, te lo digo porque te quiero.

-Gracias por preocuparte por mí, de verdad -le sonreí, y él me devolvió la sonrisa-.


Cogí los libros de las asignaturas que me quedaban aún por repasar y me los llevé a la habitación. Aunque el apartamento era minúsculo, tenía un escritorio en el dormitorio, detalle que me hacía bastante gracia y que me gustaba. Recordé dónde me había quedado, y pensé con esperanza que podría terminar y "finiquitarlo", aunque fuese un poco más tarde de lo que había planeado. No había tardado mucho antes, así que no tenía porque retrasarme ahora. Jerry vino varias veces para preguntarme si quería cenar, pero lo gracioso era que no teníamos nada para comer, así que no sabía si pediría algo o no, Tenía hambre, pero no podía distraerme en tonterías, tenía que mantener la cabeza fría y seguir a lo mío. Volvió a entrar, pero esta vez para echarme la bronca:

-¡Skylar!

-Sí, soy yo. ¿Qué quieres ahora?

-Quiero que comas. Estás descuidando muchas cosas por la cosa del examen, y yo considero que tu salud tiene un papel más importante en tu vida que eso para lo que estudias. ¿No crees que deberías comer? Son las diez de la noche, aún tienes bastante tiempo para seguir y terminar, puedes hacer un parón y comer algo, ¿por favor?

-No. Entiendo que todo lo que me estás diciendo es con toda tu buena intención, y te lo agradezco, pero esto es muy importante para mí, y si lo saco al menos demostraré que no soy una fracasada.

-Espera... ¿por eso haces todo esto? ¿Te sacrificas hasta el límite sólo para demostrar que no eres una fracasada?

-No... -puede que en realidad sí, pero no me apetecía darle la razón para empezar a discutir sobre el tema-.

-Vale, lo siento... Pero quiero que sepas que no eres una fracasada, al menos desde mi punto de vista. Muy poca gente, por decir casi nadie, habría superado todo lo que ha ti te ha ocurrido y estaría aquí, rehaciendo su vida y poniendo todo su esfuerzo en algo que va a cambiar su vida a mejor. Me voy, cuando acabes avísame, ¿vale? Por si me quedo dormido en el sillón.

-Vale...


Sonreí levemente al pensar en lo que me había dicho, a lo mejor tenía razón y no era una fracasada... Me levantó la moral lo suficiente como para animarme a seguir con mis libros. El tiempo pasaba, y yo seguía estudiando como loca. Me faltaban aún dos asignaturas completas por repasar, y miré a fer qué hora era. Eran las doce de la noche. ¿Cómo podían haber pasado dos horas tan rápido? Se supone que el tiempo sólo vuela cuando te lo estás pasando bien, y este no era mi caso. Me quedaba mucho, y realmente necesitaba descansar. Me levanté y fui al salón para ver qué hacía Jerry. Por suerte estaba dormido, así que aproveché para volver a mis estudios, y cuando acabase le despertaría, haciéndome la despistada. Me tocaba una asignatura que era bastante sencilla, y en media hora releí lo que peor llevaba. Sólo me quedaba una asignatura, y lo más probable era que me diese tiempo a acabar. Me sentí feliz, incluso me pude permitir el lujo de estirarme un poco para no quedarme agarrotada. Me centré en la última asignatura, que era teoría y práctica a mansalva: filosofía. Me sobresalté al oír un ruido extraño fuera, y tras ello, pasos. Me asomé un poco por la puerta del dormitorio para ver qué era, y si merecía la pena o no tener cuidado. Casi me caigo del susto al ver que Jerry me estaba mirando desde ahí mismo:

-¡Ah! -dije, mientras recuperaba el equilibrio, o al menos trataba de no caer-.

-¿Por qué te asustas?

-Porque pareces un violador acechando a su víctima.

-Eh...yo no te violaría, para empezar, y segundo, ¿cuánto te queda? Es tarde, y bueno... Puedes hacer lo que quieras, por supuesto.

-Me queda poco, no te sulfures. Puedes ir metiéndote a la cama, con la luz del escritorio me basta, y no voy a hacer ruido, Ya verás, en menos de media hora lo tengo todo listo.

-Como quieras, es que yo tengo sueño -se rió-.

-Que descanses.

-Muchas gracias, igualmente -me beso y se metió en la cama-.

Continué con la filosofía. En la teoría andaba muy pez, necesitaba un repaso completo, pero tenía que desechar cosas, porque sino no acabaría nunca, y me apetecía terminar y dormir un rato. Pero no era tan fácil, pues no había nada que quitar, todo era imprescindible, y si iba tan poco preparada en la asignatura, probablemente no conseguiría mi objetivo. Miré el reloj mientras mi corazón latía cada vez más rápido, estaba empezando a ponerme nerviosa, y era lo que menos me convenía en aquellos momentos. Me levanté para ir al baño y refrescarme un poco. Estaba completamente congelada de los nervios, y sentía un dolor en el pecho que persistía. Volví sin perder ni un segundo de mi tiempo, y paré un momento, lo necesitaba. Respiré varias veces para calmarme, pero el corazón se me aceleraba cada vez más, incluso llegué a pensar que a aquel ritmo se me acabaría saliendo del pecho. Note que alguien estaba detrás mía, ya sabía que se trataría del de siempre para decirme que tenía que dormir. Me di la vuelta para decirle que me dejase en paz:

-¿Qué te pasa ahora? -le pregunté, irritada-.

-No me pasa nada, es simplemente que no puedo dormir.

-Es decir, que quieres que deje de estudiar y apague la luz para que tú puedas dormir, ¿no?

-No, no puedo dormir porque me siento mal por verte aquí, y yo tan pancho en la cama... ¿Te puedo hacer compañía?

-Si no sigues haciéndome preguntas ni interrumpiéndome, sí, puedes quedarte.

-Como quieras.

Se hizo el silencio, y, aunque me incomodaba un poco su presencia, pude continuar con la dichosa filosofía. De repente noté que Jerry me rodeó la cintura con sus brazos y se había acercado a mí:

-Te dije que nada de interrumpirme.

-Vamos, que no puedo ni darte un abrazo.

-Eso es.

-Esto es absurdo, encima que intento mirar por tu bien... -me di la vuelta, ya furiosa-.

-Me parece muy bien que seas así, pero ¡¿no ves que si aún no me he ido a la dichosa cama es porque sé que puedo con esto?! -se quedó con la cara a cuadros, y se apartó de mí, otra vez no me había podido controlar y había sacado todo mi mal genio con él-. Eh, lo siento, he sido muy borde. ¿Me perdonas?

-Supongo...

-Por favor... -me acerqué a él y le abracé-.

-Intenta que no te pase mañana esto en el examen. Si los nervios te superan, relájate un poco, aunque pierdas 5 minutos del tiempo límite que tengas para hacer la prueba. Es más importante que respondas bien a la mayoría y dejes alguna sin responder, que no poder responder a ninguna porque con los nervios se te ha olvidado todo.

-Puede que tengas razón -sonreí y le di un beso, y me estrechó entre sus brazos-. ¡Oye!

-¿Qué? -dijo mientras nos acercábamos y nos besábamos apasionadamente*. Parece que no te molesta...

-No, la verdad es que no... -y continuamos-.


****El resto os lo podéis imaginar, lo dejo al gusto del lector****


Me desperté sobresaltaba. Al final Jerry lo había conseguido, había conseguido que durmiese. Me levanté a toda prisa, me vestí y cogí todo lo que necesitaba. Vi que él también se había despertado:

-Buenos días, cielo.

-¡Eres un capullo!

-¿Por qué? Y, ¿a qué viene este insulto gratuito desde por la mañana?

-Porque me engatusaste y al final dormí.

-No, no, yo no engatusé a nadie, te recuerdo que si tu no hubieses querido no habría pasado nada.

-¿Era eso lo que planeabas? -respiré para no soltar ninguna bordería-.

-Puede decirse que sí y que no. Aunque sí, pero lo hice para que al menos durmieses algo. Llámame pesad todas las veces que quieras, pero al menos no estás cansada y llevas la mente despejada. ¿Me equivoco?

-No, no te equivocas...En fin, gracias. Bueno, me voy, que no quiero llegar tarde.

-Mucha suerte, y confía en ti. Así vas a triunfar -se levantó y me dio un beso y un abrazo-. Que te vaya bien.

-Gracias. Muchas gracias, de verdad, por ayudarme, al final va a resultar que te voy a coger cariño y todo -le dije en broma-.

-Jajaja, que tonta, ¡Adiós!

-Hasta luego.


Salí por la puerta, lista para hacerlo. No, los nervios no me traicionarían. Cogí el autobús para llegar hasta la universidad en la que tenía que hacer el examen. Estaba lleno de gente un poco más joven que yo, y había una poca gente más mayor, pero bastante más mayor incluso que yo, Bueno, no había tanta diferencia entre los pequeños y yo, pues ellos tendrían 18 años, y yo tenía 20. El tiempo de espera hasta que nos dejaron entrar se me hizo eterno, y cuando sonó el timbre que daba inicio a la prueba sentí todo el peso del mundo sobre mi espalda. Pero no iba a dejar de luchar, me tranquilizaría y seguiría adelante. Respiré hondo y empecé a escribir, iba a ser una prueba muy larga.



**************Narra Kurt****************


Para no levantar sospechas había dejado un día de diferencia desde que había hablado con Skylar para llamar a mi "compañero" y contarle todo lo que habíamos hablado:

-Oiga, al parecer Skylar sospecha del caso. Se va a dar cuenta de lo que realmente ocurrió y nos va a pillar.

- Tú en realidad no tienes nada que ver, estás en esto por lo que tú ya sabes -me dijo ese "compañero"-. Bueno, me has dicho que la dijiste que estaba paranoica y grave, ¿no? -asentí, y cuando me di cuenta de que él no me podía ver, le dije que sí-. Bien. Lo siguiente es que hagamos un informe falso como que está mal de la cabeza y la internen en un psiquiátrico, como paciente peligrosa. Ahí ya me encargaré yo de ella.

-Pero, una cosa, sin que se ofenda, su plan tiene algunos flecos. Para empezar, es muy complicado falsificar un informe psiquiátrico sin que se den cuenta de que no es auténtico, y segundo, la harán una entrevista cara a cara si la tiene que internar.

-De eso no hay que preocuparse. Conozco a un psiquiatra, él nos echará un cable, y ya me encargaré yo de "preparar" a la señorita para la supuesta entrevista. ¿No crees que está saliendo todo de fábula?

-Oiga, me gustaría hacerle una pregunta: ¿Por que tiene tantas ganas de ver muerta a esa chica?

-No quiero matarla, deseo torturarla hasta que me haya hartado. Da asco, merece que la violen y la humillen en público como la prostituta que es. Es una prostituta loca que se cree que puede ser feliz y hace el ridículo para conseguir cagarla más. Da pena. Ah, apunta lo que he dicho antes de prostituta loca, y añádele drogadicta.

-Como usted quiera...

Lo que hace uno por ganar algo de dinero...









Espero que os haya gustado el capítulo, rattleheads, yo al menos he disfrutado mucho al escribirlo, sobre todo la conversación entre Kurt y Skylar. Gracias por haber leído, ya saben, que el 2015 iba a empezar a lo grande, pues capitulete de Risk de los buenos *y ahora es cuando lo leen y piensan que es una gran mierda xd *