viernes, 2 de enero de 2015

Risk-Cap.27: Thundernight





Jerry y yo habíamos terminado de colocar todas nuestras cosas en el nuevo piso. Parecía que nos iba a llevar más, así me que puse manos a la obra con el estudio, tenía un tiempo extra que no podía desperdiciar. Hoy me quedaba dar el gran repaso, y mañana a estas horas ya estaría desplegando todo mi conocimiento sobre varias hojas, que ante los ojos de mucha gente no era nada importante, pero para mi era mi futuro, mi esfuerzo, algo de lo que yo dependía de manera directa, como si fuese una regla de tres. Me reí al pensar en aquella comparación tan tonta, al menos lo que había aprendido estaba presente en mi mente. Me senté en la mesa y desplegué todo el arsenal de folios y hojas escritas que tenía, además de los libros. Jerry se sentó a mi lado y estuvo un rato mirando lo que hacía:

-¿Qué tal vas? -me preguntó-.

-Pues, aunque te suene raro, me va bastante bien, Creo que lo tengo todo más o menos aprendido, sé aplicar los conocimientos adquiridos, y me las he apañado bien para resolver las dudas que tenía. ¿Conclusión? Creo que al menos voy a aprobar, y lo haré, si lo hago, con buena nota.

-Sea como sea, lo que has hecho ha sido una pasada. Empezar a estudiar todo aquello que en el pasado te fue arrebatado para tener una profesión excelente. Y todo eso en dos meses. Eso es para ir con la cabeza tan alzada que se te tronche del orgullo.

-Mejor será cuando apruebe. Prometo que voy a ir totalmente segura al examen, y me va a salir muy bien.

-Vaya, qué cambio... Hace pocos días estabas extremadamente agobiada por eso, y pensabas que no ibas a probar ni loca. No obstante, me encanta el cambio -sonrió-. ¿Quieres algo? No te preocupes, me pongo a ver la tele o a tocar la guitarra y no te molesto, ¿vale?

-No te lo tomes a mal, pero agradezco que me dejes un tiempo para estudiar -sonreí con la finalidad de que no se lo tomase mal-. No quiero nada, gracias.

-De nada -me dio un beso-. Suerte.


Se fue a la habitación, así que me volví a concentrar en los libros y todas las asignaturas que tenía por repasar. Tenía pensado estar hasta las ocho de la tarde, y el resto del día tomármelo como descanso para el día siguiente. Me sentía bien conmigo misma, entendía todo lo que leía y sabía cómo responder. Si el examen de mañana era parecido, iba a aprobarlo con muy buena nota, aunque estaba segura de que no podría contener los nervios hasta que me lo entregasen y viese cuáles eran las preguntas. El tiempo pasaba, pero me cundía bastante, estaba aprovechando mucho el tiempo y ya llevaba la mitad de las asignaturas repasadas. Bueno, no era exactamente un repaso, más bien estaba releyendo las partes que consideraba que tenía más flojas. De pronto llamaron a la puerta, serían los vecinos. Que oportunos. Miré aliviada cuando vi que era Jerry el que abría la puerta. Miré a ver de quién se trataba, tenía curiosidad por ver cómo eran nuestros nuevos vecinos, pero me sorprendí al ver quién se encontraba detrás de la puerta. Era Kurt, el detective que había estado llevando el caso del "suicidio" de Álex. Recordaba que en una ocasión me había llamado para organizar otra rueda de preguntas sobre la víctima, y no llegamos a acordar ningún día concreto. Me invadió una sensación de malestar general cuando adiviné lo que ocurría: Kurt había localizado dónde vivía e iba a hacerme esas preguntas hoy mismo. Podía decirle inmediatamente que se marchase y que me interrogase otro día, pero pensé que había venido desde Texas, un viaje bastante largo, y que eso no lo podría hacer todos los días, era cuestión de humanidad. Suspiré, y me levanté, sabía lo que tocaba a continuación:

-Hola detective Kurt.

-Buenas, señorita Hasselberry, siento interrumpir lo que estuviese haciendo, pero no sé si recordará que teníamos una cita de investigación pendiente, y como hoy tenía que venir a Los Ángeles por otro caso, pensé que podía aprovechar y pasarme por su casa para proponérselo.

-Es un detalle que se acuerde, la verdad -no, no lo era, ni mucho menos-. Pero, una pregunta: Después de tantos interrogatorios por los que he pasado, el análisis de las pruebas y el análisis del propio cuerpo, ¿no se sabe aún nada sobre el caso, así como quién más está involucrado? Lo digo porque me gustaría mucho saber quién es la otra persona que quiere matarme...

-De eso hablaremos luego, ¿la parece bien entonces venir?

-Sí... -miré a Jerry-.

-Verás, Kurt, es que mañana tiene un examen muy importante y tiene que repasar un poco, no sé si la dará tiempo a hacerlo todo...

-No ha de qué preocuparse, no vamos a tardar nada, dudo que sean más treinta minutos...

-No te preocupes Jerry, me las voy a apañar bien -sonreí con falsedad-. Bueno, ¿cuáles son las preguntas?

-Eh, señorita Hasselberry, la tengo que llevar a comisaría para hacerlo, allí es donde voy a estar trabajando, y donde tengo todos mis materiales. Si no la importa...

-Ah, no claro...

Sabía lo que me tocaba ahora, Ir a la comisaría, más preguntas que serían iguales que las anteriores para comprobar si digo la verdad o no, y una palmadita en la espalda cuando acabásemos, sin decirme nada más cobre el caso, como las anteriores veces. Esta vez le pediría que me dijese qué pasaba con el caso antes de que me preguntase nada, Me llevó en su coche hasta la comisaría a la que y varias veces había ido, tanto para bien como para mal. Agaché la cabeza cuando vi a uno de los policías que me detuvieron cuando me pillaron con una bolsa de cocaína, que casualmente no era para mí, sino para...el innombrable, Llegamos al supuesto despacho de Kurt, y sin rodeos, decidí ponerme seria:

-Espero no ser impertinente, pero me gustaría saber antes de nada qué está pasando con este caso, porque me parece muy raro que, desde el tiempo transcurrido no se haya sacado ni el más mínimo detalle en claro. Ahí hay algo raro, y me gustaría saber qué pasa antes de responder más preguntas tontas.

-Lo entiendo, pero entiéndalo, señorita Hasselberry, no hay suficientes pruebas para sacar algo que nos sea útil. Lo que usted sabe es lo mismo que yo sé, por lo que no puedo decirla nada más.

-No me lo creo. Estoy segura de que tiene que haber algo. Habían pistas, bastantes, al menos, yo considero que con la mitad de ellas ya se podría sacar algo en claro. Oiga, ¿me está ocultando algo? Porque como detective entonces usted no vale nada.

-¡No se sulfure, diantres! No la he traído aquí para que cuestione mis habilidades como detective. Quiero recordarla que, casos de este tipo, de los que no se saca nada concluyente, son archivados, y no sería el suyo el primero. Debería de estar al menos agradecida por ver que insistimos en este absurdo caso, pero parece que ha optado por dudar de todo lo que la rodea, que es más fácil. No es mi culpa que no haya nada que nos dé pistas.

-Y yo le quiero recordar que antes, cuando vino a mi casa a buscarme, me dijo que luego me contaría, así que ahí algo había, Voy a estudiar criminología, y algo sé del tema, porque me he documentado. No cuestiono sus habilidades, ni mucho menos, pero creo que hay algo detrás de todo esto que no le deja hablar. ¿Su superior? ¿Quién sabe? Yo también puedo jugar a eso.

-Pues mire, si que hay algo que la tengo que decir. Quería comentárselo después de las preguntas para no agobiarla ni ponerla más nerviosa, pero visto lo visto, parece que usted solita se lo ha estado buscando. He hablado con psicólogos sobre el tema, porque sí, ellos también forman parte del mundo de la investigación y la criminología, y les hablé sobre su caso. Me dijeron, todos, que usted padecía, sin lugar a dudas, paranoia, y que necesitaba estar interna y ser tratada por varios meses. ¿Era eso lo que quería oír? Eso es todo lo que sé del caso. Concretamente me dijeron que padecía paranoia persecutoria muy avanzada.

-Está de coña, yo no tengo paranoia. Mire, nunca me ha dicho nadie eso, de hecho, nadie se ha quejado por algo parecido sobre mí, así que creo que esto ya es cachondeo.

-Pues si cree eso, adelante, responda a las siguientes preguntas que aparecen en estas hojas, y las mandaré al departamento de psicólogos con los que hablé. Así veremos si usted está en lo cierto o se equivocaba.

-Deme la hoja -me pasó el folio-.


"Esto me iba a servir como entrenamiento para el siguiente examen que tenía que hacer", pensé con cierta ironía. Empecé a leer las preguntas, al menos eran tipo test y acabaría rápido. Me sorprendieron bastante las preguntas, eran muy extrañas, aunque respondí con toda la sinceridad posible, de verdad quería saber si padecía de paranoia o era sólo palabrería. Eran muchísimas preguntas, 50, y aunque fuesen tipo test, llevaba su tiempo leerlas y analizar cuál coger. Cuando me quise dar cuenta, miré el reloj y me sorprendí al ver la hora que era. Kurt había mentido, no iba a ser menos de media hora, puesto que salí de casa a las 4 de la tarde y ahora eran las siete. Me apuré a responder, algunas las hice a boleo, no quería volver a encontrarme con el tiempo justo para terminar el repaso. Aliviada, acabé el absurdo test, y le lo entregué:

-¿Ya está? ¿No quieres repasar nada?

-No, he respondido con toda la sinceridad del mundo, estoy bastante segura de lo que he puesto.

-Me alegro. Entonces la llevaré a su casa, y cuando tenga los resultados me pondré en contacto con usted.

Salimos de la comisaría, e intenté darme prisa, aún podía aprovechar el tiempo, no me iba a rendir sin estar todo perdido, o perdería toda la confianza y seguridad que por la mañana tenía. Kurt iba extremadamente lento, y no ayudó mucho que hubiese atasco. A lo tonto llegué a casa a las 8, la hora en la que pensaba acabar de repasar y tomare un descanso. Ya no iba a ser así, cambio de planes: repasaría todo lo que pudiese hasta que ya no tuviese más fuerzas. No tenía las llaves de casa, así que llamé al telefonillo, esperando que Jerry me abriese. Cuando pude abrir la puerta, subí los seis pisos, y casi no llego viva, pero no tardé demasiado en subirlas, y nada más entrar, ignorando a Jerry por completo:

-Hola a ti también... -dijo Jerry-.

-Lo siento, es que ya no me da tiempo... -volví a tener aquella sensación de no poder, de impotencia-.

-Tranquila, ya verás como puedes. Pero una cosa, si no te da tiempo y es tarde, vas a dormir igualmente. Es más importante que vayas descansada y con la mente despejada que habiendo repasado todo y sin idea de qué poner a causa del agotamiento, que te conozco.

-No puedes obligarme. Si no te importa me voy al escritorio del dormitorio.

-Por supuesto que no me importa, pero por favor, no te tomes a mal lo que te he dicho, que es sólo por tu bien, te lo digo porque te quiero.

-Gracias por preocuparte por mí, de verdad -le sonreí, y él me devolvió la sonrisa-.


Cogí los libros de las asignaturas que me quedaban aún por repasar y me los llevé a la habitación. Aunque el apartamento era minúsculo, tenía un escritorio en el dormitorio, detalle que me hacía bastante gracia y que me gustaba. Recordé dónde me había quedado, y pensé con esperanza que podría terminar y "finiquitarlo", aunque fuese un poco más tarde de lo que había planeado. No había tardado mucho antes, así que no tenía porque retrasarme ahora. Jerry vino varias veces para preguntarme si quería cenar, pero lo gracioso era que no teníamos nada para comer, así que no sabía si pediría algo o no, Tenía hambre, pero no podía distraerme en tonterías, tenía que mantener la cabeza fría y seguir a lo mío. Volvió a entrar, pero esta vez para echarme la bronca:

-¡Skylar!

-Sí, soy yo. ¿Qué quieres ahora?

-Quiero que comas. Estás descuidando muchas cosas por la cosa del examen, y yo considero que tu salud tiene un papel más importante en tu vida que eso para lo que estudias. ¿No crees que deberías comer? Son las diez de la noche, aún tienes bastante tiempo para seguir y terminar, puedes hacer un parón y comer algo, ¿por favor?

-No. Entiendo que todo lo que me estás diciendo es con toda tu buena intención, y te lo agradezco, pero esto es muy importante para mí, y si lo saco al menos demostraré que no soy una fracasada.

-Espera... ¿por eso haces todo esto? ¿Te sacrificas hasta el límite sólo para demostrar que no eres una fracasada?

-No... -puede que en realidad sí, pero no me apetecía darle la razón para empezar a discutir sobre el tema-.

-Vale, lo siento... Pero quiero que sepas que no eres una fracasada, al menos desde mi punto de vista. Muy poca gente, por decir casi nadie, habría superado todo lo que ha ti te ha ocurrido y estaría aquí, rehaciendo su vida y poniendo todo su esfuerzo en algo que va a cambiar su vida a mejor. Me voy, cuando acabes avísame, ¿vale? Por si me quedo dormido en el sillón.

-Vale...


Sonreí levemente al pensar en lo que me había dicho, a lo mejor tenía razón y no era una fracasada... Me levantó la moral lo suficiente como para animarme a seguir con mis libros. El tiempo pasaba, y yo seguía estudiando como loca. Me faltaban aún dos asignaturas completas por repasar, y miré a fer qué hora era. Eran las doce de la noche. ¿Cómo podían haber pasado dos horas tan rápido? Se supone que el tiempo sólo vuela cuando te lo estás pasando bien, y este no era mi caso. Me quedaba mucho, y realmente necesitaba descansar. Me levanté y fui al salón para ver qué hacía Jerry. Por suerte estaba dormido, así que aproveché para volver a mis estudios, y cuando acabase le despertaría, haciéndome la despistada. Me tocaba una asignatura que era bastante sencilla, y en media hora releí lo que peor llevaba. Sólo me quedaba una asignatura, y lo más probable era que me diese tiempo a acabar. Me sentí feliz, incluso me pude permitir el lujo de estirarme un poco para no quedarme agarrotada. Me centré en la última asignatura, que era teoría y práctica a mansalva: filosofía. Me sobresalté al oír un ruido extraño fuera, y tras ello, pasos. Me asomé un poco por la puerta del dormitorio para ver qué era, y si merecía la pena o no tener cuidado. Casi me caigo del susto al ver que Jerry me estaba mirando desde ahí mismo:

-¡Ah! -dije, mientras recuperaba el equilibrio, o al menos trataba de no caer-.

-¿Por qué te asustas?

-Porque pareces un violador acechando a su víctima.

-Eh...yo no te violaría, para empezar, y segundo, ¿cuánto te queda? Es tarde, y bueno... Puedes hacer lo que quieras, por supuesto.

-Me queda poco, no te sulfures. Puedes ir metiéndote a la cama, con la luz del escritorio me basta, y no voy a hacer ruido, Ya verás, en menos de media hora lo tengo todo listo.

-Como quieras, es que yo tengo sueño -se rió-.

-Que descanses.

-Muchas gracias, igualmente -me beso y se metió en la cama-.

Continué con la filosofía. En la teoría andaba muy pez, necesitaba un repaso completo, pero tenía que desechar cosas, porque sino no acabaría nunca, y me apetecía terminar y dormir un rato. Pero no era tan fácil, pues no había nada que quitar, todo era imprescindible, y si iba tan poco preparada en la asignatura, probablemente no conseguiría mi objetivo. Miré el reloj mientras mi corazón latía cada vez más rápido, estaba empezando a ponerme nerviosa, y era lo que menos me convenía en aquellos momentos. Me levanté para ir al baño y refrescarme un poco. Estaba completamente congelada de los nervios, y sentía un dolor en el pecho que persistía. Volví sin perder ni un segundo de mi tiempo, y paré un momento, lo necesitaba. Respiré varias veces para calmarme, pero el corazón se me aceleraba cada vez más, incluso llegué a pensar que a aquel ritmo se me acabaría saliendo del pecho. Note que alguien estaba detrás mía, ya sabía que se trataría del de siempre para decirme que tenía que dormir. Me di la vuelta para decirle que me dejase en paz:

-¿Qué te pasa ahora? -le pregunté, irritada-.

-No me pasa nada, es simplemente que no puedo dormir.

-Es decir, que quieres que deje de estudiar y apague la luz para que tú puedas dormir, ¿no?

-No, no puedo dormir porque me siento mal por verte aquí, y yo tan pancho en la cama... ¿Te puedo hacer compañía?

-Si no sigues haciéndome preguntas ni interrumpiéndome, sí, puedes quedarte.

-Como quieras.

Se hizo el silencio, y, aunque me incomodaba un poco su presencia, pude continuar con la dichosa filosofía. De repente noté que Jerry me rodeó la cintura con sus brazos y se había acercado a mí:

-Te dije que nada de interrumpirme.

-Vamos, que no puedo ni darte un abrazo.

-Eso es.

-Esto es absurdo, encima que intento mirar por tu bien... -me di la vuelta, ya furiosa-.

-Me parece muy bien que seas así, pero ¡¿no ves que si aún no me he ido a la dichosa cama es porque sé que puedo con esto?! -se quedó con la cara a cuadros, y se apartó de mí, otra vez no me había podido controlar y había sacado todo mi mal genio con él-. Eh, lo siento, he sido muy borde. ¿Me perdonas?

-Supongo...

-Por favor... -me acerqué a él y le abracé-.

-Intenta que no te pase mañana esto en el examen. Si los nervios te superan, relájate un poco, aunque pierdas 5 minutos del tiempo límite que tengas para hacer la prueba. Es más importante que respondas bien a la mayoría y dejes alguna sin responder, que no poder responder a ninguna porque con los nervios se te ha olvidado todo.

-Puede que tengas razón -sonreí y le di un beso, y me estrechó entre sus brazos-. ¡Oye!

-¿Qué? -dijo mientras nos acercábamos y nos besábamos apasionadamente*. Parece que no te molesta...

-No, la verdad es que no... -y continuamos-.


****El resto os lo podéis imaginar, lo dejo al gusto del lector****


Me desperté sobresaltaba. Al final Jerry lo había conseguido, había conseguido que durmiese. Me levanté a toda prisa, me vestí y cogí todo lo que necesitaba. Vi que él también se había despertado:

-Buenos días, cielo.

-¡Eres un capullo!

-¿Por qué? Y, ¿a qué viene este insulto gratuito desde por la mañana?

-Porque me engatusaste y al final dormí.

-No, no, yo no engatusé a nadie, te recuerdo que si tu no hubieses querido no habría pasado nada.

-¿Era eso lo que planeabas? -respiré para no soltar ninguna bordería-.

-Puede decirse que sí y que no. Aunque sí, pero lo hice para que al menos durmieses algo. Llámame pesad todas las veces que quieras, pero al menos no estás cansada y llevas la mente despejada. ¿Me equivoco?

-No, no te equivocas...En fin, gracias. Bueno, me voy, que no quiero llegar tarde.

-Mucha suerte, y confía en ti. Así vas a triunfar -se levantó y me dio un beso y un abrazo-. Que te vaya bien.

-Gracias. Muchas gracias, de verdad, por ayudarme, al final va a resultar que te voy a coger cariño y todo -le dije en broma-.

-Jajaja, que tonta, ¡Adiós!

-Hasta luego.


Salí por la puerta, lista para hacerlo. No, los nervios no me traicionarían. Cogí el autobús para llegar hasta la universidad en la que tenía que hacer el examen. Estaba lleno de gente un poco más joven que yo, y había una poca gente más mayor, pero bastante más mayor incluso que yo, Bueno, no había tanta diferencia entre los pequeños y yo, pues ellos tendrían 18 años, y yo tenía 20. El tiempo de espera hasta que nos dejaron entrar se me hizo eterno, y cuando sonó el timbre que daba inicio a la prueba sentí todo el peso del mundo sobre mi espalda. Pero no iba a dejar de luchar, me tranquilizaría y seguiría adelante. Respiré hondo y empecé a escribir, iba a ser una prueba muy larga.



**************Narra Kurt****************


Para no levantar sospechas había dejado un día de diferencia desde que había hablado con Skylar para llamar a mi "compañero" y contarle todo lo que habíamos hablado:

-Oiga, al parecer Skylar sospecha del caso. Se va a dar cuenta de lo que realmente ocurrió y nos va a pillar.

- Tú en realidad no tienes nada que ver, estás en esto por lo que tú ya sabes -me dijo ese "compañero"-. Bueno, me has dicho que la dijiste que estaba paranoica y grave, ¿no? -asentí, y cuando me di cuenta de que él no me podía ver, le dije que sí-. Bien. Lo siguiente es que hagamos un informe falso como que está mal de la cabeza y la internen en un psiquiátrico, como paciente peligrosa. Ahí ya me encargaré yo de ella.

-Pero, una cosa, sin que se ofenda, su plan tiene algunos flecos. Para empezar, es muy complicado falsificar un informe psiquiátrico sin que se den cuenta de que no es auténtico, y segundo, la harán una entrevista cara a cara si la tiene que internar.

-De eso no hay que preocuparse. Conozco a un psiquiatra, él nos echará un cable, y ya me encargaré yo de "preparar" a la señorita para la supuesta entrevista. ¿No crees que está saliendo todo de fábula?

-Oiga, me gustaría hacerle una pregunta: ¿Por que tiene tantas ganas de ver muerta a esa chica?

-No quiero matarla, deseo torturarla hasta que me haya hartado. Da asco, merece que la violen y la humillen en público como la prostituta que es. Es una prostituta loca que se cree que puede ser feliz y hace el ridículo para conseguir cagarla más. Da pena. Ah, apunta lo que he dicho antes de prostituta loca, y añádele drogadicta.

-Como usted quiera...

Lo que hace uno por ganar algo de dinero...









Espero que os haya gustado el capítulo, rattleheads, yo al menos he disfrutado mucho al escribirlo, sobre todo la conversación entre Kurt y Skylar. Gracias por haber leído, ya saben, que el 2015 iba a empezar a lo grande, pues capitulete de Risk de los buenos *y ahora es cuando lo leen y piensan que es una gran mierda xd *

No hay comentarios:

Publicar un comentario