miércoles, 7 de enero de 2015

Tornado of Souls-Cap.30: Until the End of Time




-¡Junior, desgraciado, o dices ya quién mierda es o te apaleo con un bate con clavos! -dije, levantándome, bastante indignada-.

-Apoyo la moción de Tacii -añadió Slash, alzando su querida botella-.

-Rose -dijo por fin David, totalmente serio-.

-¿Es una broma? No puede ser, es una locura...Ella nos ha ayudado en todo momento, ha sido amable con nosotros, y probablemente más de uno de nosotros sin ella ya estaría muerto -dijo Pears, al que parecía que le había pillado por sorpresa la revelación de la identidad del traidor-.

-No te has parado a pensarlo detenidamente, Pears. Fingió con nosotros, hizo, por así decirlo "el paripé" para que cogiésemos confianza con ella y no sospechásemos de sus intenciones. Pero después de unos días pensándolo fríamente, no puede ser otra persona. Ella siempre fue del otro grupo, y nos hizo el lío para matarnos.

-Vaya, es muy fuerte, pero encaja a la perfección. Rose sabía cuándo iba a dar yo a luz y que ese mismo día dos de los nuestros se iban, se lo dijo al grupo de Melisse y ellos decidieron venir a atacar, pensando en que la diferencia de personas se iba a notar, y se quedarían con nuestro refugio. Buen plan.

-¿Rose es mala? -preguntó Kinzie con cara de tristeza-.

-Algo así -contestó Steven, que cuidaba de la pequeña-. Pero no nos va a hacer nada malo a partir de ahora porque nosotros no la vamos a dejar, ¿vale? -la pequeña asintió sonriendo-.

-Dulce inocencia -dijo Doro, intentando integrarse en la conversación-. Esa mujer nos tiene controlados.

-¿Nos? Acabas de llegar, no sabemos si puedes ser una amenaza para nosotros, de momento no te consideres una más -la respondí a Doro-.

-Tacii, no seas tan dura. Están a prueba, y después de lo que nos ha pasado con Rose, ahora vamos a tener mucho más control y vamos a ser más cuidadosos -añadió Pears, intentando que la conversación no se transformase en una pelea-. Bueno, como parece que Rose no va a venir, la esperaré en la entrada junto a Nick y Slash, y el plan es el siguiente: vosotros dos hacéis lo de siempre, patrullar, y yo me oculto en un lugar en el que pueda controlar a la doctora. De momento no haremos nada más, quiero ver qué pasa con ella. Si confiesa nos pensaremos qué hacer con ella, pero si no confiesa, la desterraremos sin nada.


Todos nos quedamos en silencio sepulcral tras aquellas duras pero correctas palabras de Pears, nuestro líder. Se dio por concluida la reunión del grupo y nos dispersamos. Marty, Junior y Jeff fueron a colocar más trampas por los alrededores del hotel para que no nos tiendan una emboscada repentina, Steven fue el huerto con Kinzie |||no pensar mal, por favor||| para ver cómo había evolucionado, y el resto nos quedamos dentro del refugio, movidos por los recientes acontecimientos que se habían desencadenado, demostrando lo peligroso que era a estas alturas de la pandemia salir de un sitio seguro. Ahora que la pequeña Allison era muy pequeña iba a necesitar mucha atención de Dave y mía, algo que me daba cierta inseguridad. No sabía qué clase de madre iba a ser, y si podría protegerla en todo momento de todos los peligros que nos rodeaban.
Pensé, con tristeza, algo que ya me había planteado antes: la pequeña no sabrá cómo era el mundo antes de que el virus se hubiese extendido, y a lo mejor en un futuro tampoco lo sabría, ya no. Millones de personas por todo el mundo habían muerto, muchas cosas habían cambiado, muchas más de las necesarias. Suspiré, sabiendo en qué me había metido: he tenido un bebé rodeada de zombis, y así sería hasta el fin de los tiempos. Entre en la habitación y dejé a la pequeña Ally en su cunita, que Dave había estado montando hace un rato. Se la veía tan pequeña y tan indefensa... De repente, alguien interrumpió mis pensamientos:

-Hola preciosa -dijo Dave sonriendo mientras me abrazaba-. Parece que a Allison le gusta su cama nueva.

-Sí, eso parece... -respondí con desgana-.

-¿Quieres que me quede un rato con la pequeña para que puedas tomar un poco el aire? -me preguntó amablemente Dave-.

-Te lo agradezco la verdad. Pero antes te quería preguntar algo, ¿conoces Doro?

-Claro que la conozco, una vez coincidí con ella de gira. Se enamoró de mí, me enviaba cartas, estuvimos poco tiempo juntos, pero lo nuestro no funcionó y quedamos como amigos. Repito, ahora sólo somos amigos.

-Vale, Dave, te creí desde el principio, sólo te pregunté por curiosidad -dije, mientras abría la puerta para irme-. ¿Sabes preparar un biberón?

-No demasiado bien, pero de los errores se aprende, supongo -comentó Dave, riéndose-. Leeré lo que pone en la parte trasera del preparado para el biberón, a ver qué sale.

-Si necesitas ayuda con la pequeña llámame, vale -nos besamos, y me salí-.


Ahora ya volvía a la carga, no era la Tacii embarazada, torpe y poco veloz, aunque aún ágil con las armas de fuego. Antes de salir di una pequeña por el interior del hotel. Todo estaba en orden, no habían cambiado demasiadas cosas. Por fin estaba fuera de aquella cárcel. Cerré los ojos y suspiré profundamente. Agradecía enormemente la tranquilidad tras los días que había tenido de temor, angustia y tensión. A lo lejos vi a Nick y a Slash, que estaban discutiendo acaloradamente sobre cualquier chorrada. Vi a Pears en un lado, oculto, y decidí acercarme para hablar con él:

-¡Hola Pears! -le dije, bastante animada, y el pareció sobresaltarse-.

-Vaya susto me acabas de dar, Tacii. No te recomiendo que me mates de un infarto, luego tendrías que cargar con mi cadáver, mejor quémame y tira mis cenizas al mar, o algo así -comentó en tono guasón-. ¿Qué tal?

-Bien, le he dejado la pequeña a Dave y he venido a tomar un poco el aire. Hacía bastante tiempo que no me sentía tan tranquila. Ya, ya sé que aún seguimos rodeados de amenazas y que tenemos que estar alerta ante ellas, pero de verdad que necesitaba esto. Y algunas cosas más -me reí-, pero tiempo al tiempo. ¿Tú qué tal, Pears?

-También bien... -dio un largo suspiró-. Pero eso no quita que eche de menos a Anne. Cada segundo que pasa me acuerdo de ella y la extraño... -le di un abrazo-. Te agradezco que me ayudes, eres una grana amiga, Tace -Pears sonrió-.

-Recuerda que eres el tío postizo de mi hija, y que alguna vez la tendrás que cuidar. Cuando Allison sea mayor la tendremos que hablar de su tía Anne, ¿no?

-Por supuesto, no lo dudes -nos reímos-. Hemos perdido a mucha gente desde que esto empezó, tendremos que hablarla de todos los que han caído a lo largo de este tiempo: Ellie, Izzy, Gar, Chris, Anne...

-Todos los que han muerto, en general. Todo el mundo, incluso los zombies que intentan devorarnos, pero antes, cuando eran personas que tenían una vida, e intentaron conservarla, pero no tuvieron suerte... En fin, parece que sobreviviremos un día más.

-Espero que muchos más.

Dimos por concluida la charla, ya que Junior nos había advertido de que alguien se acercaba al refugio. Pears me dijo que entrase de nuevo, pero me negué y fui al huerto, en el que me encontré a Steven y a la pequeña Kinzie mirando los brotes de nuestras futura comida, en caso de que la diese tiempo a crecer antes de que ocurriese algo que nos hiciese salir del hotel. Parecía que la pequeña Kinzie estaba disfrutando. Claro, si era una niña pequeña, de a penas 8 años cuyo deber era disfrutar de la infancia jugando, de aprender y crecer. Sonreí al comprobar que todo aquello era posible aún en la situación en la que nos encontrábamos:

-Hola chicos.

-¡Hola Tacii, un gusto volver a tenerte! Ahora que ya no estás embarazada tienes que volver a grupo de los profesionales del disparo, ¿no?

-No lo dudes, Popcorn, eso haré -me reí-.

-¿Y tu pequeña? ¿a quién se parece?

-No sabría muy bien qué decirte, de momento un poco a Dave y un poco a mí, supongo. Oye, Kinzie, tengo una cosa que ofrecerte.

-¿Ofrecerme?

-Sí, eso significa "dar algo si la persona a la que se lo da acepta, proponer". ¿Te gustaría que te diese clases?

-¿Clases? ¿como en el cole?

-Claro, esas mismas. Estudié, y al menos los conocimientos básicos te los puedo enseñar yo misma.

-Jo, pues no sé, ¿me lo puedo pensar?

-Por supuesto, no vas a hacer algo a lo loco. Pero ten en cuenta que en un futuro, tal y como están las cosas, te va a venir muy bien, ¿vale? -la pequeña asintió, y Steven también-. ¿Tú también quieres que te enseña, rubiales?

-Ah, no, es que había perdido el hilo de la conversación, no estaba prestando atención, lo siento -sonrió tímidamente-.

-Jejeje, no pasa nada. Oye, creo que me voy a ver quién viene, que probablemente y estará entrando.

-Seguro que es Rose.

-Mejor no adelantemos acontecimientos o podemos llevarnos una sorpresa.


Me apresuré, no sabía por qué, pero la persona que se acercaba no me daba buena impresión, sin haberla visto aún. Doblé la esquina del hotel y lo pude ver... Ahí estaba.








******************Narra Dave**************************




Me había quedado solo con la pequeña Ally en la habitación. Me hubiese gustado hacer todas esas cosas que un padre hace por sus hijas: ir a sus recitales de música, formar las notas, ver su graduación, prohibirla que vaya con algún chico... Pero no iba a ser por ahora, la vería huir de los caminantes, disparar, defenderse, buscar provisiones... Triste pero muy cierto. Miré por la ventana, admirando las vistas que teníamos. Algo era algo. Me reí amargamente para mis adentros. Me pasé un buen rato mirando a Allison cómo dormía, se veía tan tierna y tan linda que daban ganas de cogerla y achucharla. Me aseguraría de que nunca la faltase de nada, ni a ella ni a Tacii, eran mi posesión más preciada. De repente alguien llamó a la puerta, y abrí, sin siquiera pensármelo, quería algo de compañía, fuese quien fuese. Al abrir vi a Doro:

-Hey Dave -dijo Doro, entrando en la habitación con dos botellas de whisky-. Mira lo que he traído para que nos echemos unas risas, por los viejos tiempos -me mostró las botellas-.

-No me apetece beber ahora, gracias Doro, es muy amable por tu parte. Pero pasa si quieres -lo dije tarde, lo sé-, me aburro bastante.

-Te haré compañía...si bebes un par de traguitos.

-Está bien, beberé. ¡Pero sólo un poco, que tengo a una niña pequeña de la que encargarme!

-Vale, con eso me conformo.


Hacía mucho tiempo que no bebía, y fueron más de dos traguitos, fue casi una botella entera yo solo. Empecé a ver las cosas de otro modo, era como si hubiese vuelto mágicamente al mundo tal y como lo recordaba antes de la invasión zombi. Veía a Doro como a una chica preciosa, y ella no dudó ni un instante en aprovechar la situación abalanzándose sobre mí, algo que yo no pude rechazar...







Espero que os haya gustado el cap., la verdad, no esperaba que me fuese a acordar de tantas cosas después de tanto tiempo sin subir Tornado. Espero que os haya gustado, ya saben, se agradecen likes y comentarios *Manitas arriba por la tita Shein en la que creemos, zíííííííííííííííííííííííííííííííí´*

Gracias por haber leído, bishillos jarcorosos ^_^

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