martes, 6 de enero de 2015
Risk-Cap.28: It's so Easy
Tras varias horas de examen que había tenido, salí ilesa de la Universidad. Estaba aún un poco nerviosa, confiaba en que me hubiese salido bien, pero nunca se sabe lo que el destino depara en la vida de uno. A pesar de mis inseguridades, salía bastante feliz, al fin había hecho el examen, lo que significaba que tendría un tiempo de descanso hasta que o bien empezase a estudiar o volviese a intentar a aprobar el examen en caso de haberlo suspendido. Nada más salir vi a lo lejos a mi hermana, Pam, que al parecer me estaba esperando. Como si una niña pequeña fuese, salí corriendo hacia ella para darla un abrazo:
-Vaya, cuanta emoción, eso es que te ha salido muy bien el examen, ¿no?
-No sé, Pam, eso espero, es que me alegro de verte aquí. Quise ir a visitarte cuando llegamos, pero con el lío del estudio y la mudanza al final he tenido tiempo escaso, ni siquiera para hacer nada más.
-Hay cosas que no debes de descuidar, Skylar, pero bueno, no te preocupes -Pam sonrió, siempre había sido muy buena conmigo, gracias a ella yo había conseguido salir adelante, y por eso la quería tanto-. Jerry me dijo dónde estabas y cuándo acababas, y vine aquí para que fuésemos a tomar algo y "celebrar" que mi hermanita va a ser una universitaria dentro de poco.
-Ojalá, no sabes lo que me gustaría... Vale, vayamos a tomar algo, necesito relajarme un poco. Ha sido un examen bastante duro, porque teníamos todas las asignaturas juntas, y el tiempo no era de sobra precisamente, he tenido que racionalizar tan bien como he podido, teniendo en cuenta las asignaturas más densas y las que más tiempo me llevaban y...
-¡Por favor! Con esa actitud está claro que ya eres una de ellos, de esos individuos que estudia en las Universidades claramente. A partir de ahora tendré que llamarte pequeña sabihonda.
-Sería todo un honor -nos reímos-.
Pam y yo nos fuimos a un bar a tomar unas copas, pero pocas, ni a ella ni a mí nos convenía beber demasiado, ella por estar embarazada y yo por tener antecedentes de agresión por exceso de alcohol en sangre. Charlamos un largo rato, y cuando nos quisimos dar cuenta ya era casi de noche. Pagamos la cuenta y nos fuimos cada una a su casa. No es que hubiésemos estado tanto tiempo hablando, pues yo había salido casi a las siete y media del examen, y ahora eran casi las nueve y cuarto, pero también quería ver a Jerry y hablar con él un rato. Estaba realmente feliz, se me hacía muy raro encontrarme así, pero tendría que acostumbrarme, la dura parte de superar un examen de cosas que me había estudiado en dos meses darían sus frutos, fuesen buenos o malos, y ahora me tocaba descansar un poco y buscar un trabajo mientras tanto.
No tardé en llegar a casa, iba pensando en cosas que podría hacer si entraba en la Universidad, estaba tan emocionada que parecía un niño pequeño con una golosina gigante para él solo. Esta vez llevaba las llaves, así que no hizo falta que llamase al porterillo, y así daría una sorpresa a Jerry. si no estaba dormido. Abrí la puerta y le vi tocando la guitarra, ni me había oído llegar. Como estaba de espaldas me acerqué a él lentamente y traté de asustarle:
-Me parece que eso no va a ser posible, preciosa, te he oído llegar, incluso antes de que abrieses la puerta -se dio la vuelta-. Aunque esté tocando la guitarra no significa que no preste atención a otras cosas -le di un abrazo-.
-Vale, me ha quedado claro, la próxima vez que te quiera asustar te digo que estoy embarazada -nos reímos-.
-No, eso tampoco me asustaría. Se puede decir que soy un hombre valiente.
-Creo que la oscuridad te produce cierta inseguridad, pero vamos, es sólo una especulación, una hipótesis, nada seguro...
-Vale, tú ganas -se rió-. Te iba a preguntar qué tal te fue, pero tal y como vienes ya muestras que al menos mal no. ¿Me equivoco?
-En realidad vengo alegre porque ya he acabado y puedo relajarme y tener una vida normal, o algo parecido. Pero no, no me ha salido mal el examen, para qué engañarnos.
-Me alegro -sonrió-. Bueno, yo te tengo que contar algo... -se puso de rodillas y me temí lo peor, y parecía que buscaba algo en sus bolsillos-.
-Me estás empezando a dar un poco de miedito ahora mismo, considero que podrías buscar lo que fuese en otra posición -estaba segura de que se iba a declarar, y era lo que menos quería en aquellos momentos, o bueno, lo que menos quería, en general-.
-¡Ah, ya lo tengo! -inmediatamente se incorporó y se sacó las manos de los bolsillos, sin nada en ellas, lo que supuso un alivio para mí-. Era broma -se empezó a reír, y me dieron ganas de matarlo-.
-¡¿Pero tú eres idiota?!
-Oye, tampoco es para ponerse así... En realidad te quería decir que esta mañana he estado hablando con Layne, Mick y Sean, para hacer una especie de acampada en algún lugar curioso, y habíamos pensado en irnos a Malibu. ¿Qué te parece?
-Es vuestra decisión, yo soy impasible... Pero creo que el un buen lugar para descansar unos días y de conocer nueva fauna y flora. Las playas seguro que son maravillosas, o al menos eso he visto en fotos, no sé hasta que punto serán fieles a la realidad que representan...
-Ah, se me olvidaba decirte que tú también puedes venir si quieres.
-¿En serio?
-Sí, claro, fue lo primero que hablé con los chicos. ¿Te gustaría venir? Nos vamos este fin de semana.
-Encantada iría a Malibu, tiene que ser un lugar precioso, aunque la acampada me da a mí que va a ser complicada.
-No, que va, lo hemos estado hablando antes. Somos seis en total, porque la novia de Sean también viene, así que con llevar tres tiendas de campaña grandes es suficiente, y en cada una duermen 3. ¿Te parece bien?
-Sí, me parece muy bien, más de una vez he dormido en tiendas de campaña, que hace un año eran para mí mansiones en comparación con dormir en la calle, pero el problema está en compartirlas. Tú y yo dormiremos juntos, supongo, ¿no?
-Efectivamente, al menos por mi parte, encantado de la vida.
-Vale, pues nosotros estaremos juntos, y Sean y su novia también, así que, si en cada tienda duermen 3, las parejas dormiremos cada una en una tienda diferente, y quedarán Mick y Layne sueltos, por lo que uno de ellos dos compartirá alcoba con nosotros.
-¿Y ese es el problema? Mick es buen chaval, dudo que haga alguna cosa extraña, y Layne nos ha visto hacer cosas peores, tampoco creo que se vaya a montar una película porno viéndonos a ti y a mí dormir...Y si lo hace, que no creo que llegase hasta tal extremo, pues déjale. Si son muy buena gente.
-No dudo que sean buena gente, pero va a ser incómodo, ¿no? Puedo sonarte muy señorita, pero yo no me cambio de ropa delante de nadie.
-Pues yo te cubro, cabezona. ¿Contenta?
-Sí... Ir a la aventura tiene sus encanto, aunque las veces que yo lo he hecho me ha salido mal.
-Me imagino que esas veces fueron con las personas no adecuadas y en sitio inadecuado. Confía en mí, que al menos no vas con desconocidos ni maltratadores...
-No pensaba decir que no al viaje. Oye, y mientras tanto; ¿qué hacemos?
-Te iba a decir una cosa, pero como soy un caballero me la voy a callar -ya me imaginaba por dónde iban los tiros-. Yo voy a buscar ofertas de trabajo para cuando volvamos.
-Creo que yo haré lo mismo, aunque ahora que me acuerdo, tengo que cuidarme, dentro de dos días haré de modelo. La verdad es que me alegro de haber llamado y haber aceptado el trabajo, sólo me harán unas cuantas fotos y me van a pagar un buen dinero. No me importaría trabajar como modelo, se gana mucho dinero, y lo único que tienes que hacer es poner poses y caras.
-No te creas, ser modelo no es tan fácil como tú lo pintas. La gente especula sobre las modelos: que si son anorexicas, que si han llegado a ser lo que son porque "limpian bien el sable", que si tienen la cabeza hueca... Y eso te puede hacer mucho daño.
-¿Cómo sabes eso?
-Porque es de sentido común...
-Entonces quieres decir que si yo me convierto en modelo sería como ellas, ¿no?
-Por supuesto que no, yo dije que eran especulaciones, y sabes lo que pienso de ti porque te lo he dicho mil veces desde que te conozco, literalmente, cuando salíamos del bar. Pero yo no soy el que opina sobre esos temas, y si lo hago, a nadie le interesa, Sabes de sobra que hay gente que está dispuesta a hundirte la vida sólo por el placer que les debe de producir joderle la vida a alguien, y te digo que lo sabes porque Álex era algo así. Y yo no quiero que te vuelva a pasar...
-Ah... -me quedé sin palabras, no sabía que decir-.
-Oye, ayer te vi nerviosa cuando volviste de hablar con Kurt. ¿Te dijo algo que no te cuadro?
-Sí, la verdad es que sí -decidí contarle todo lo que pasó-. Me dijo que yo era probablemente paranoica y que me iban a tener que internar...
-¡¿Pero qué mierda?! No eres paranoica, si has tenido todos estos problemas es por el idiota de tu ex. Si temías salir a la calle era porque si lo hacías te intentaba matar, ¡pero qué tonterías te está diciendo ese cretino? Tienes una cicatriz de un disparo, por si quiere comprobar que se trata de una paranoia tuya o suya. ¿Ese tío es idiota?
-Yo llegué a dudar cuando me lo dijo, pero no, definitivamente, tras darle muchas vueltas, sé que no lo soy. Y mucho menos me vana internar cuando no lo necesito. Es que hay algo raro es ese tipo... ¿No crees que es muy difícil de crees que después de tanto tiempo no sepa nada del caso?
-Ya, es raro. La próxima deberías de llevar una grabadora escondida para tener pruebas sobre cómo es en realidad y mostrársela a su superior.
-¿Y si están compinchados?
-Hombre, eso ya me parecería demasiado rebuscado, pero también podría ser, no se sabe quién está en el ajo, es algo misterioso.
-Si me da la nota, voy a estudiar criminología. Ya veremos entonces quién supera a quién. Sólo te digo que si hace falta, al margen de la policía, yo misma resolveré el caso. Y no permitiré que nada se interponga en mi camino,
-Admiro tu actitud, pero reconozco que me das algo de miedo -le miré mal-. Era broma, no te pienses que creo que estás tan loca como para hacer alguna cosa extraña.
-Eso espero.
~~~~~~~~~~~~~~~~~2 días después~~~~~~~~~~~~~~~~
Hoy me tocaba madrugar, ya que tenía que hacer de modelo. Estaba algo nerviosa, aún no sabía qué me iba a encontrar allí. Podía tratarse de una encerrona y en realidad si que tenía que posar desnuda, o alguna cosa peor (que haberlas las había). Suspiré profundamente, y me arreglé un poco para no ir con ojeras y cara de perro. Me di prisa, me había levantado tarde y tenía que recuperar tiempo como fuese. Ni desayuné, salí corriendo del piso, y bajé las escaleras tan rápido que casi me caigo varias veces, pero por suerte llegué sana y salva a esperar a quien me tuviese que recoger. No tuve que esperar mucho, a los dos minutos de llegar a la calle, un coche paró justo delante mía y pitó, llamando mi atención. El conductor era un chico joven, tendría unos pocos años más que yo, o incluso los mismos. Me acerqué para preguntar si era él quien me venía a buscar, no quería equivocarme e irme con un extraño:
-Perdone, ¿viene de parte del señor Johanson?
-Sí, trabajo en su empresa -el chico sonrió-. Usted debe de ser la modelo Skylar Hasselberry, ¿me equivoco?
-No, no se equivoca -me puse roja al oír lo de "modelo Skylar Hasselberry", sonaba tan profesional que me emocioné-. Vale, pues ya estoy lista -me subí en el coche, en un asiento de atrás-.
-Por lo que me dijo mi jefe, usted debía de ser una belleza, pero creo que se quedaba corto cuando la describió...
-Gracias por el halago... -me sentí incómoda, no me gustaba que me hiciesen la pelota- pero tengo que decirle que tengo novio.
-Oh, lo siento, no quería darla una impresión equivocada, no intentaba flirtear, sólo quería hablar con usted, porque sino el trayecto de aquí al estudio fotográfico sería muy largo y pesado.
-Más bien lo siento yo, que he sido la que le ha malinterpretado. Por cierto, puedes tutearme.
-Bueno es saberlo -el chico sonrió, sin dejar de mirar al frente de la carretera-. Me llamo Thomas...
-Pues encantada de conocerte, Thomas.
La verdad es que el chico era bastante majo, al menos parecía ser amistoso y divertido, fue un viaje llevadero, se me hizo bastante corto. Nada más llegar me recibió el mismo hombre que me ofreció el puesto de trabajo, el señor Johanson, y junto a él estaba el hombre que asumí que sería el jefe. Ahora tocaba leer y firmar los papeles, y después, sesión de fotos:
-Encantado de volver a verla, señorita Hasselberry. Le hablé de usted al jefe -dijo, señalándome al hombre que estaba a su lado-.
-Me llamo Chistopher Smith, encantado de conocerla -me dio dos besos en la mejilla, y estuve a punto de apartarme, pero no iba a ser un detalle demasiado bonito si quería causarle una buena impresión-. Es usted una mujer muy atractiva, creo que la gente se interesará bastante por el anuncio. Bien, pues entremos a la sala de reunión, lea los papeles de su contrato y los acuerdos, y si no esta segura del todo con alguna cosa que hayamos puesto, nos lo comunica y lo rectificamos, si estrá dentro de nuestras posibilidades, claro.
-Me parece una idea estupenda.
Seguí al jefe hasta la dicha sala de reunión. Leí todos los papeles, que parecían infinitos, cada vez que leía uno aparecían cinco, y se me estaba haciendo tan pesado que llegué a pensar que nunca acabaría. Finalmente, y de acuerdo con todo lo que ponía, firmé y fuimos a la sala en la que se hacían las fotos. Habían miles de fondos, a cual más bonito, lo que me hizo recordar que el fin de semana me iba a Malibu...Sonreí levemente, y miré a mi alrededor, parecían una loca, sonriendo sin razón aparente. Me sobresalté al notar que alguien me daba en el hombro. Eran Nicholas y el fotógrafo, que al parecer iban a hacer unas pruebas. Seguí esperando hasta que me dijeron que tenía que hacer. Por fin llegó el jefe, y me dio la ropa. Al menos no iba desnuda, aunque tampoco me convencía demasiado la ropa, se trataban de un chaleco corto (para arriba, sólo eso), y para la parte baja una falda bastante corta con flecos. Reconocía que no era feo, pero no me iba a quitar parecer una prostituta. Después me maquillaron, y por fin estaba todo listo para empezar la sesión de fotos.
No llegué a pensar que sería tan cargante ser modelo, y eso que yo sólo lo había sido por un día. Me habían cambiado de ropa, peinado y maquillaje unas cien veces, y para colmo, por cada aspecto que tuviese me tenían que hacer otras cien fotos. Pensé que sería algo más llevadero y que acabaríamos rápido, era sólo hacer fotos, nada más... No obstante, estaba muy conforme, no me habían fotografiado desnuda, me dieron de comer allí y me habían pagado bastante bien. Se puede decir que fue un dinero bien merecido.
Mañana sería otro día. Salí del edificio y, para mi sorpresa, también me llevaban de vuelta a mi casa. Me sentí bastante aliviada, no sabía cómo volver, y seguro que me perdería. Esta vez el conductor era otro chico, pero este no era muy joven, tendría unos cincuenta años, y no parecía ser muy amigable:
-Chica, ¿dónde vives? -se me volvió borrosa la vista-.
-Pensé que la dirección ya la tenía -me empecé a sentir muy mal, estaba tan mareada que todo me daba vueltas-.
-Y la sigo teniendo, pero me refiero al piso. No parece que tengas muy buena cara, y si tengo que llamar a alguien, preferiría que fue e a alguien que la conozca.
-Ah, lo siento, vivo en el 6ºB.
-¿Vive con alguien? -estaba a punto de vomitar-.
-Sí. ¿Por?
-Por la misma razón por la que la he preguntado dónde vivía concretamente. Intente aguantar las ganas de vomitar hasta que lleguemos, por favor.
No pude aguantar, y al final vomité. Cuando llegamos a mi casa, le ofrecí limpiar la alfombrilla, la había puesto perdida, y al acabar, me disculpé de nuevo por el incidente. Y justo ahora que podía descansar y disfrutar un poco de la vida, me ponía mala. Parecía que la mal suerte me iba a estar persiguiendo hasta la muerte...
Espero que os haya gustado el capítulo. No he podido subirlo antes por razones de salud (espero que en un futuro estar mejor). La próxima novela que subiré es Superhuman, por supuesto. Intentaré ser puntual y tener alguno listo antes de que acabe la semana ^ ^ Gracias por haber leído, rattleheads, Jane se despide hasta la próxima.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario