miércoles, 22 de julio de 2015
Risk-Cap.31: Here Comes Trouble
Me levanté con unas ganas de vomitar tremendas. Salí corriendo de la tienda de campaña, pisando tanto a Jerry como a Layne. No sabía si les había molestado o ni siquiera si se habían despertado, buscaba desesperadamente un lugar en el que poder vomitar. A le lejos vi un cubo de basura, aquello sería suficiente. Al fin conseguí llegar y me sentía un poco mejor, pero seguía sintiéndome un poco débil y cansada. Volví a la tienda de campaña, y por suerte los chicos seguían durmiendo, aunque en cuento me tumbé Jerry abrió los ojos para preguntarme:
-¿Qué ocurre? No creas que no me he dado cuenta de que me has pasado por encima.
-Ah, lo siento, es que me encontraba muy mal y necesitaba desesperadamente vomitar, aunque sigo estando un poco revuelta, lo mejor es que me eche otra vez a dormir.
-Oye, ya llevas varios días encontrándote mal, creo que lo mejor será que vayamos a un médico o algo, que te miren a ver qué tienes.
-No es nada, es un resfriado, ya me ha pasado otras veces, no hay que tenerlo en cuenta, en menos de una semana ya habrá desaparecido.
-¿Y si es algo grave?
-Lo dudo, no creo que me esté muriendo, pero si quieres cuando regresemos a Los Ángeles voy al médico para que te quedes tranquilo, en caso de que siga estando igual, claro.
-Me parece una idea bastante sensata viniendo de ti. Bueno, pues échate a dormir otra vez, a ver si cuando te levantes estás mejor y podemos ir a la playa.
-Oh, me encantaría ir a la playa...
Cerré los ojos, y me imaginé la playa, la cálida brisa del mar, las olas meciéndome, el sonido de las olas rompiéndose... Así debía de ser el paraíso en mi opinión, sólo esperaba poder conocerlo aquel día, para ello tenía que encontrarme bien y en condiciones de ir.
Me levanté por los gritos de fuera, Estaba yo sola en la tienda, al parecer todos se habían despertado ya y estaban discutiendo acaloradamente, así que saqué la cabeza para oír sobre qué hablaban. A parecer no se ponían de acuerdo en qué desayudar. Salí de la tienda y les saludé, quería unirme:
-¡No! No sabes cocinar, tú mejor haz el fuego y yo improviso! -le dijo Mick a Jerry-.
-¿Cómo que no sé cocinar? Sabemos lo mismo, así que creo que da igual que cocina cualquiera de los dos. Layne y Sean han ido a por la comida, ¿qué más te da?
-Que sé que cocino mejor que tú. Admito que no soy un buen cocinero, pero tú eres tan malo que comer un plato tuyo da siete tipos diferente de enfermedades peligrosas y mortales.
-Lo dice el que una vez metió una pizza en el horno y no sabía que había que ponerle tiempo para que se hiciese...
-¡Vale! -me metí en su discusión-. Ninguno de los dos sabe cocinar, en eso Jerry tiene razón, así que yo creo que lo mejor es que los dos preparéis el fuego y hagáis la comida juntos. Cooperar es bueno.
-Lo haré, pero porque te aprecio y me caes bien, no por el memo de tu novio -me reí, aunque Jerry se quedó serio-. Que es broma, no eres memo, vamos a cocinar, a ver si nos sale un plato al menos en condiciones de poder ser comido y que no muramos en el intento.
-¿Necesitáis ayuda? -les pregunté-.
-No, no hace falta, gracias -respondió Mick, y Jerry se acercó-.
-¿Cómo te encuentras?
-Bien, ya no me siento revuelta, creo que ya estoy mejorando. ¿Sigue en pie el paseo a la playa?
-Por supuesto, y te estoy preparando una sorpresa para esta tarde-noche que estoy seguro que te va a
gustar mucho. Pero todo esto si te encuentras 100% segura de que estás bien.
-La duda ofende.
-¿Y yo? -preguntó Layne, que acababa de llegar-.
-A ti te voy a dar, pero con un palo untado en veneno, el más potente que haya.
-Vaya, cualquiera diría que no me quieres -se rió-. Bueno, me iré a llorar a la tienda de campaña, me siento solo.
-Ahorraré, y en tu cumpleaños te regalaré una rata, así tienes a uno como tú a tu lado y te sentirás comprendido.
-Pero yo al menos puedo tener a alguien como yo, no como tú, tan subnormales los seres humanos no existen -empecé a pensar que se iban a acabar matando-.
-Basta, dejad de atacaros, siempre estáis igual, y un poco vale, pero esto ya es demasiado. ¿No os da vergüenza que una persona más joven que vosotros os tenga que echar la bronca por vuestro comportamiento inmaduro?
-Tienes razón -comentó Layne, cabizbajo-. Si en realidad nos queremos mucho...
-Es cierto, somos como hermanos, mierda, hasta hemos dormido en la misma cama -comentó Jerry-.
-Hay cosas en esta vida que no me interesan saber, y lo que hicieseis en la intimidad es una de ellas -dije en broma-.
-Yo te cuento luego todos los detalles, con pelos y señales, ¿vale? -dijo Jerry, riéndose, y le golpeé en el brazo mientras le aterrorizaba con la mirada-.
Al final preparamos todos juntos el desayuno, y no hubo ni una sola pelea más, me alegraba de que se respirase calma, aunque fuese por un poco de tiempo. Cuando terminamos de desayunar nos fuimos todos a la playa y estuvimos bañándonos tanto tiempo que cuando nos quisimos dar cuenta ya era casi la hora de comer. Nunca había tenido la oportunidad de visitar la playa, y me quedé maravillada con aquel precioso paisaje, me sentía tan tranquila al admirar el ambiente. Había mucha gente, pero la belleza del paisaje eclipsaba a cualquier humano que hubiese, me hubiese gustado haber tomado una foto, pero no tenía cámara, una pena. Me empecé a sentir mal y fui a buscar el baño, intenté disimular para que no pensasen que estaba enferma, aunque parecía que lo estaba.
De camino al baño sentí como si algo no fuese bien. El baño estaba muy alejado de la playa, no tenía mucho sentido, pero con tal de ir al baño y poder vomitar me daba igual.
Al final di con él, y cuando acabé intenté abrir el cerrojo que había cerrado, pero no podía. Maldije para mis adentros, estando tan apartada de la gente no podría pedir ayuda a nadie, solo me quedaba esperar a que alguno de los chicos se diese cuenta de mi ausencia y viniesen en mi busca. No sabía que hacer en aquella situación, me sentía impotente y algo mareada. Comencé a golpear las paredes del baño, esperando a ver si cedían y poder salir de una forma "no tan convencional", pero para colmo había ido a parar al baño portátil más resistente.
Me desesperé después de haber estado esperando un buen rato, comencé a golpear las paredes y a gritar "socorro". No sabía si me estaban oyendo, pero no tenía más remedio, estaba tan cansada de esperar a un milagro que ya me daba igual todo, con tal de que alguien me encontrase si hacía falta me ponía a golpearme la cabeza contra el suelo.
Terminé sentándome, ya habría pasado como una hora y no había ni rastro de un ser humano. Por suerte, oí pasos cerca del baño y empecé a gritar como si en ello me fuese el alma, tratando de llamar la atención del hombre o mujer que pasaba por allí:
-¡Socorro! ¡Ayuda! -oí los pasos de aquella persona acercándose hasta mi posición-.
-¿Qué ha pasado? -me preguntó, parecía la voz de un hombre-.
-Me quedé encerrada en el baño, no sé por qué, es raro, pero necesito ayuda, llevo aquí una hora y estoy desesperada por salir,
-Vaya, qué cosas -el tono que utilizó no me gustó nada, y se me puso el pelo de punta-.
-¿Podría ayudarme, por favor? Le daré una compensación.
-En ese caso no me lo pienso dos veces -oí unos ruidos cerca del pomo de la puerta del baño, y se abrió al instante, a lo que yo me quedé muy extrañada, no entendía cómo podía haber sido tan fácil-.
-Muchas gracias, le debo una -fui a abrir la puerta, pero algo estaba haciendo fuerza al lado contrario-.
-No, no me debes una, me la vas a dar -abrió la puerta de golpe, haciendo que me precipitase directamente al suelo, y miré al hombre, que iba encapuchado, no me temía nada bueno-. Ven, te voy a llevar a un sitio más tranquilo.
Antes de poder levantarme el desconocido encapuchado me cogió del pelo y me arrastró hasta una callejuela desierta, me temía lo peor. Sabía que no tenía que salir, estaba en peligro si iba sola. Lo que no sabía era si aquello era cosa de Álex o había coincidido con otro criminal. Se dio la vuelta para hacer algo, aproveché para intentar ponerme de pie, pero me estaba mareando, tenía la vista borrosa. El tipo de acercó a mí para susurrarme algo, "No te librarás de mí", lo que me hizo pensar en que era cosa de Álex. Quería llorar, pero me contuve e intenté liberarme del criminal, que se había abalanzado hacia mí y me estaba intentando besar. Le di varias patadas, pero aquello no frenó su intento de violarme, y estuvo a punto de conseguirlo, pero la fortuna me sonrió. Vi a un grupo de policías corriendo hacia mi posición, y cogieron a tiempo a aquel desgraciado. Cerré los ojos, todo me daba vueltas, era como haber tomado drogas, pero sin la sensación de bienestar que te dan al principio. Vi a lo lejos a los chicos, que venían corriendo hacia mí:
-¿Qué ha pasado? -dijo Jerry, que era el primero que había llegado-.
-Que me han intentado violar...
-¡Malditos desgraciados! ¿Quién ha sido? ¡Que lo mato! -respondió, llenos de ira-.
-Unos policías se lo han llevado. Me gustaría saber quién era o qué pretendía, a parte de forzarme, pero no me encuentro bien, quiero descansar un poco.
-Lo importante es que estás bien, ¿no? ¿Te ha hecho algo?
-No, por suerte no le ha dado tiempo. ¿Cómo habéis encontrado dónde estaba?
-Verás, cuando nos dimos cuenta de que no estabas y tardabas mucho en venir te fuimos a buscar por toda la playa, pero no encontramos ni rastro tuyo, así que le pedimos ayuda a la policía local, y varios grupos te han estado buscando. Me alegro de haber llegado a tiempo, aunque habría preferido llegar antes...Lo siento.
-No tienes que lamentarte -le di un abrazo-.
-Mejor vamos a nuestro camping, necesitas comer y descansar un poco. Y si luego te encuentras mejor te enseño la sorpresa, ¿vale? -asentí, al menos ya podía ver con claridad-.
De camino al camping me pregunté muchas cosas acerca de lo que acababa de pasar. Quería saber quién había sido, cuáles eran sus intenciones, y una de mis dudas principales era, ¿por qué la policía no me había preguntado nada? Habían cogido al criminal y se lo habían llevado, normalmente antes de irse a comisaría con el criminal interrogan a las víctimas y elaboran una ficha. Era todo demasiado raro...
Espero que os haya gustado el capítulo, no estoy demasiado inspirada con Risk, pero con otras historias como Superhuman o Tornado sí, daré lo mejor de mí, lo prometo queridos lectores. Gracias por haber leído, próximamente Superhuman, y después haré un especial de Tornado
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Vaya, pobre Skylar, siempre la pasa lo peor :( No la irás a matar, ¿no? Que yo ya no me fío de ti después de haber desterrado a mi Duff en Tornado xd Buen capítulo, espero que te entre la inspiración para segur con Riskkkkkkkkkkkkkkkkk
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