sábado, 4 de julio de 2015

Tornado of Souls-Cap.43: Scales of Justice





Recordé en día que llegamos a aquella ciudad, también había ido a dar un paseo con Tommy, pero este vez me sentía mejor estando con él:


-¿Crees que Dave intentará algo raro? -preguntó, inseguro-.

-Por desgracia, sí, le conozco muy bien, y tiene un carácter de perros, además de que es muy tozudo. No creo que sea buena idea que duermas en la misma casa que él...

-Oh, qué mona, te preocupas por mí -sonrió-. No creo que tenga valor para intentar matarme, o eso espero. Atrancaré la puerta de mi habitación por si acaso, no quiero correr riesgos.

-Mejor ven a dormir a mi piso, así estarás seguro, dudo que Dave sea capaz de llegar hasta allí sin que nos demos cuenta. ¿Te parece bien?

-Sí, por qué no... Subiré a por mi bolsa, hay medicinas que puede usar para hacer el mal, lo mejor es que no lleguen a sus manos.

-De todos modos, como intente algo no te lo calles, dímelo y lo mato -dije, convencida-. Estoy hasta las narices de toda su mierda. Primero teníamos a los zombies, y ahora que estamos "a salvo" de ellos tenemos al psicópata de Dave -suspiré-. ¿Es que la vida no puede ser tranquila por un momento? Pensé que se cansaría de sus tonterías cuando llegamos aquí, pero parece que sigue en sus trece... ¿Y si hablamos con el encargado de la comunidad?

-No me parece buena idea, si le llaman la atención sabrá quién ha sido quien le ha "delatado", por así decirlo, y eso es ponerte más en riesgo. Lo mejor es tratarlo con calma y darle tiempo, no hay que ir con intenciones asesinas por ahí, la violencia no suele llevar a ninguna parte.

-¡Soy pacifista, pero si alguien viene a amenazarme con que me va a matar si soy feliz, pues yo lo mato antes! Él no me ha dado ninguna señal de que pueda confiar en él y tratar este tema de manera no violenta, yo sigo su mismo juego.

-Por eso, no tienes que seguirle el rollo y ponerte a su nivel, no merece la pena. Además, por el camino te pueden pasar muchas cosas malas, y quiero que sigas viva. Tú también lo quieres, estoy seguro, y más gente que pensaría lo mismo, por eso tienes que intentar no tratarlo a su modo, si él nos intenta matar se lo comunicamos a la seguridad de la comunidad, y que ellos se encarguen de él.

-No lo harán, simplemente le advertirán, y el se lo pasará por el forro. Meh, dejemos este tema, no merece la pena darle más vueltas. ¿Vamos a casa ya? Así te da tiempo a coger tus cosas.

-Vale. Oye, ¿qué tal la rehabilitación?

-Raro, no me siento mejor, pero supongo que después de 3 días no habrá ningún milagro, aunque tengo esperanzas de curarme dentro de poco.


Seguimos charlando sobre temas banales por el camino hasta llegar al edificio. Tommy fue a por sus cosas, y yo mientras entré en mi piso. Doro estaba sentada en el sillón, escribiendo algo:


-Buenas -la dije, esperando no escuchar una respuesta ofensiva de su parte-.

-Hola Tacii. Si no te importa no eches la llave ahora, que voy a salir y llegaré tarde.

-Claro, no te preocupes. ¿Sabes? Me alegro de que nos entendamos, las cosas así son infinitamente mejores.

-Sí, estoy de acuerdo. Bueno, me cambio y me voy, espero no despertarte a la vuelta.

-Jajaja, no te preocupes -me ponía ciertamente nerviosa hablar con ella, aún no entendía si iba de buenas o de malas-.


Se cambió y salió. Tommy tardaba demasiado, ¿y si Dave ya había hecho alguna de las suyas? Cogí las muletas para salir e ir a buscarle, pero justo cuando me acerqué a la puerta alguien llamó. Era él, al menos me sentía más tranquila. Le invité a entrar:

-Siento haber tardado tanto, pero no podía abrir la puerta. Por cierto, Alison está bien.

-No esperaba que Dave la hiciese nada, ella no tiene la culpa de lo que ha pasado entre nosotros, y él es lo suficientemente inteligente como para llegar al menos a esa conclusión. Si quieres comer algo, mira en la nevera -dije, amablemente-. O roba a alguien, puede que Pears no se dé cuenta.

-Lo dices en broma, ¿no? -asentí, riéndome-. De verdad, podrías ganarte la vida como actriz, tienes futuro.

-No creo que hoy en día sea una profesión útil y valorada. La gente ya no busca que les entretengan, simplemente buscan sobrevivir, aunque gracias por el cumplido -sonreí-.

-¿Y Doro? ¿Ha desaparecido?

-No, se ha marchado, pero no te preocupes, no voy a quemar sus cosas, nos llevamos bien.

-Qué raro...

-¿Qué es raro? Ella se ha ido por voluntad propia, yo no la he echado. ¿Crees que me quiero aprovechar de ti? Por favor -de verdad creía que Tommy había pensado eso-.

-No, yo decía que qué raro que os llevaseis bien, me imagino que tú no me vas a violar -se rió-. Tal y como estás de cascada, sin ánimo de ofender, no te veo.

-Ah, menos mal, yo soy una damisela.

-Más bien la damisela soy yo -dijo Tommy, y se rió-. Espero no haberte ofendido, no quería llamarte hombre.

-Jajaja, sí, yo te veo muy femenino.


Me acordé de cuando empezó la invasión zombie, y de toda la gente que nos ha intentado matar a lo largo de este año. Nos habíamos transformado en criaturas sin corazón y sin moral, me preocupaba perder la esencia del ser humano, el instinto de supervivencia había arrasado con todo rastro de humanidad. Suspiré, sabía que las cosas no irían a mejor, pero esperaba estar equivocada y que dentro de un tiempo la vida volviese a ser como era antes. Con aquellos pensamientos me fui a dormir.

Al día siguiente Tommy me empezó a gritar para que me levantase, tenían que ir a por Alison, y después a rehabilitación. Él se ofreció a ir a por la niña, y yo aproveché para bajar por el ascensor y esperarle en el portal. A lo lejos vi a Marty, que iba trajeado. En cierto modo echaba de menos hablar con el grupo, nos estábamos distanciando, pero era algo que ya sabíamos que pasaría si entrábamos aquí, supuse que sería algo normal, aunque no podía evitar que me diese lástima. Tommy bajaba con la pequeña en brazos, y se ofreció a llevarla para que yo pudiese ir con las muletas sin problema. Tardamos un rato en llegar al hospital, no quería llegar para que me empezasen a retorcer el pie hasta que sonase un chasquido, por eso me detuve en tantos lugares. Cuando ya estábamos allí, antes de que me fuese a rehabilitación Tommy me dijo que esperase un momento porque tenía un osito para Alison, así que allí esperé, con la pequeña en brazos, apoyada en la pared para no perder el equilibrio. Me sobresalté al notar un tirón el mi brazo, y me giré de inmediato en dirección al tirón que había sentido:

-¿Creías que yo bromeaba? -me dijo Dave, con cara de pocos amigos-.

Se metió en una sala de material médico, y de un golpe yo también entré. Sujete a la pequeña para que no se cayese, era lo único que me importaba en aquel momento, por encima de lo que Dave tuviese planeado hacerme:

-No tengo intención de hacer daño a Alison, no te preocupes, la voy a cuidar muy bien -cogió a la pequeña y la dejó en un lado-. Esto es entre tú y yo.


Me golpeó y me tiró al suelo. Mientras él buscaba algo en sus bolsillos me levanté y le di un puñetazo a él, aunque no le aturdió demasiado para darme tiempo a coger a la pequeña y salir de allí. Me miró con una cara que me dio escalofríos, y me empujó hacia la pared, haciendo que me diese un golpe en la cabeza y cayese. Finalmente logró encontrar lo que buscaba: una jeringuilla.



******************Narra Tommy**********************


Por suerte el muñeco seguía en la sala de médicos, donde varios de mis compañeros estaban charlando. Les saludé, y me apresuré para llevar el juguete a Alison. Volví al sitio donde Tacii me iba a esperar, pero ella no estaba allí, era muy raro, me dijo que me esperaría allí. Puede que hubiese ido a la sala de rehabilitación, así que fui a buscarla en aquel lugar, pero ni rastro, allí sólo estaba Gladis, la mujer que se encargaba de llevar a cabo las rehabilitaciones de los enfermos. La pregunté si había visto a Tacii, pero me dijo que no tenía ni idea de dónde estaba. Podía haber ido al baño y yo me estaba empezando a asustar a lo tonto, pero para prevenir le pedí a Gladis que fuese al baño de mujeres y comprobase si estaba allí, pero tampoco.

Ya había empezado a asustarme de verdad. ¿Me estaría gastando una broma? ¿Se habría ido a dar una vuelta por el hospital y se había perdido? Me entró el pánico, no sabía que era lo primero que debía de hacer. Informé a la encargada del centro para que la llamase por megafonía, y yo mientras seguí buscando desesperadamente. Al fin encontré una pista suya, aunque no sabía si me daba esperanzas o no. Vi las muletas de Tacii tiradas en un lado, cerca de una habitación de la que salía un charco de sangre. Sentí que el corazón se me paraba, y no sabía si tenía agallas para abrir aquella puerta. Pedí ayuda a gritos, sabía que la iba a necesitar, y mientras venían algunos compañeros, me acerqué a la puerta, y con cuidado la abrí. Vi a Tacii y a Dave, y ya me imaginé más o menos lo que pasó. Los dos estaban tirados en el suelo, y la pequeña estaba en una esquina de la pequeña habitación, dormida, o eso creía. Dave tenía sangre en la cara, probablemente el tabique roto, y una jeringuilla clavada en el brazo, y Tacii tenía varios golpes visibles, aunque no parecían demasiado graves, salvo el reguero de sangre que salía de su cabeza. Les tomé pulso, ambos seguían vivos, y cogí a la pequeña, la cual por suerte estaba perfectamente. Unos médicos me ayudaron a cargar con los dos heridos, y noté que la rabia en aquel momento se apoderaba de mí. Dave no merecía perdón de nadie después de lo que había intentado hacer.



***************Narra Tacii****************


Desperté de golpe, mirando a todos lados para enterarme de dónde estaba, no recordaba qué había pasado. Sentí un dolor agudo y punzante en mi cabeza, y noté que tenía vendada la frente. ¿Me habría golpeado? Vi que en un lado estaba Tommy sentado con Alison en brazos. Al verme despierta, en seguida quiso preguntarme qué había pasado:

-Puedo hacerme una idea de lo que ocurrió. ¿Fue Dave, verdad? -me quedé en silencio, intentaba hacer memoria-. Oh, lo siento, debería de haberte preguntado primero cómo estabas -poco a poco me iban viniendo cosas a la mente sobre lo que había pasado-.

-No te preocupes, no te respondía porque estaba intentando hacer memoria, no me acordaba de qué había pasado. Me encuentro normal, como siempre, aunque me duele mucho la cabeza.

-Normal, te ha hecho una brecha, pero no has perdido demasiada sangre, aunque hoy te tienes que quedar todo el día en observación por si encontramos algo grave que hayamos pasado por alto -suspiré, no me apetecía quedarme encerrada en una habitación solitaria todo el día-. No te preocupes, yo me voy a quedar contigo, aunque voy a salir un momento a hacer una cosa. He llamado a Pears para que se quede contigo, ¿vale?

-No hace falta, no creo que tenga que tener vigilancia las 24 horas...

-Eres vulnerable, ahora más. No quiero decir que normalmente que seas vulnerable, sino que con lo de la pierna y ahora lo de la cabeza da muchas oportunidades a que ese desgraciado vuelva. ¿Recuerdas ya algo?

-Ah, sí. Mientras te esperaba vino y me encerró en una sala del hospital, supongo que sabrás cuál es -asintió-. Pues empezó a golpearme, y así me hice esto -dije, señalando a la venda de mi frente-, y tenía intención de clavarme una jeringuilla, pero no sé cómo logré golpearle e inyectarle a él lo que aquel elemento contenía.

-Será hijo de... Lo que había en la jeringuilla era un calmante muy potente, no sé qué pretendía hacerte durmiéndote, aunque prefiero no pensarlo, porque e pongo enfermo de pensarlo. Los médicos que atienden a Dave dicen que él está bien, fuera de peligro. He llamado a la seguridad de la comunidad, la "policía" del lugar, para que le castiguen o le destierren de este sitio. No podemos vivir con el miedo de que alguien nos esté acechando en cualquier esquina para acabar con nuestras vidas. No quiero que vaya a más contigo.

-Oh, qué mono -sonreí-. Que no vaya a más con ninguno de los dos, recuerda que nos la tiene jurada a ti y a mí.

-Lo sé, pero que me haga algo a mí no me importa, en cambio, si te lo hace a ti si que me importa, y mucho.

-A mí si me importa que te haga algo a ti, no seas tonto, tenemos que protegernos los dos. ¿Y la pequeña? ¿Está bien?

-Sí, ha empezado a llorar hace un rato, pero se ha calmado rápido. Dave no la ha tocado, aquí la tienes. ¿Quieres tenerla?

-Claro -me incorporé y cogí a la pequeña-. Oye Tommy, si me llega a pasar algo malo, por favor, cuida a la pequeña de mi parte...

-No te va a pasar nada, te lo aseguro, por encima de mi cadáver te van a volver a hacer algo -llamaron a la puerta, y se abrió la puerta, era Pears-.

-¿Qué ha pasado? -dijo Pears, que parecía que había ido corriendo desde donde estuviese hasta el hospital-.

-Dave es una amenaza muy seria. La ha intentado matar.

-¿En serio? -Pears se quedó sorprendido-. ¿Por qué?

-Porque desde que sabe que estamos saliendo juntos nos ha amenazado con matarnos a los dos. Y bueno, hoy lo ha intentado conmigo -respondí, intentando ser breve-.

-No me creo que sea tan idiota como para a hacer algo así... ¿Cómo te encuentras?

-Bien, estoy bien Pears. Sigo viva, eso es suficiente.

-Voy a ausentarme un rato, no sé si será largo o corto -comentó Tommy-. ¿Puedes cuidar de ella mientras no estoy, Pears? -asintió-. Gracias, te debo una -me dio un beso en la mejilla-. Que descanses, volveré tan rápido como pueda.

¿Qué iba a hacer?









Espero que os haya gustado el capítulo, salseo ha habido sin duda. Gracias por haber leído, caramelos de unicornio para todos :) No sé qué será lo siguiente que suba, pero meh, lo tendré entre mañana y pasado. Saludos desde un lugar muy lejano cuyo nombre no recuerdo porque no veo tres en un burro.

1 comentario:

  1. No sabes el hype que siento cuando em dices que has subido nuevo capítulo de Tornado, sabes que es mi novela favorita, eh, perrisha. Maldito Dave, que alguien eche a ese pinshe colorado y se sustituyan por alguno más rubio y alto, como Duff. A, no, que Duff también estaba loco. Maldita Shein y si¡u afición a hacer que todo los hombres de la historia se vuelvan locos. ¿Qué pasó con Kinxie?


    Te amo y lo sabes, sigue escribiendo o iré a tu casa y te golpearé con el unicornio =3

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