viernes, 17 de julio de 2015
Tornado of Souls-Cap.45: Delirium
**********Un mes después*************
Después de tanto sufrimiento, al fin estaba consiguiendo superar lo de la pierna. Ya no necesitaba ir con muletas, aunque no había adquirido la movilidad completa de esta, pero estaba muy contenta con los resultados. Además el resto de cosas han ido considerablemente bien, Dave no había vuelto a hacer ninguna estupidez, y no habíamos discutido desde que me intentó matar en el hospital.
Respecto a mi rehabilitación, Gladis me dijo que para estar segura debía de estar al menos un mes más, así me recuperaría por completo y no me quedarían secuelas. La sensación de estar en un lugar equivocado ya no residía en mi mente, ya me estaba acostumbrando a aquel lugar, y empezaba a sentirme cómoda, aunque lo de fuera seguía igual.
Aquella mañana llevé a la pequeña con Dave, y aproveché para ir al hospital junto a Tommy, como todos los días. El trayecto se me hacía muy corto, siempre íbamos hablando y pasando un buen rato, ojalá que aquello fuese eterno, pero como todo lo bueno, en algún momento terminará. Llegamos, nos despedimos, y me fui a rehabilitación, e hice lo de siempre. Terminé relativamente pronto porque Gladis se tenía que ir, así que aproveché para ir a tomar algo al bar. Esperaba encontrarme con algún conocido, una de las cosas malas de aquella gran comunidad era que el grupo se estaba distanciando, hacía mucho tiempo que no veía a Slash, Steven, y al resto. Pasé cerca de un colegio, y me acordé Alison. Me sentía muy bien pensando que algún día ella podría ir a un colegio y estudiar mientras disfruta de su infancia, aunque para aquello faltaba bastante, la pequeña sólo tenía 1 mes. Noté que alguien me estaba llamando, pero por más que miraba por la calle no veía a nadie, hasta que me fijé en la verja que daba al patio del colegio, y allí vi a la pequeña Kinzie. Me acerqué con disimulo, puede que pensasen que tenía malas intenciones o algo parecido:
-¡Hola Tacii! ¿Qué tal? -Kinzie parecía estar muy feliz-.
-Muy bien, ¿y tú?
-También muy bien. ¿Has visto? -dijo, señalando el colegio-. Voy a un colegio, y hay niños con los que jugar, es muy chachi -sonreí al ver la inocente felicidad de la pequeña, daba gusto volver a ver cosas así-.
-Vaya, qué bien. ¿Hay muchos niños en el colegio?
-No tantos como el cole al que iba a antes de que los muertos nos quisiesen comer, pero me lo paso muy bien con ellos. ¿Y tu hijita? ¡Quiero ir a verla un día!
-Ah, Alison está muy bien, ha crecido mucho y también ríe sin parar -suspiré, satisfecha-. Me alegro mucho de que estés tan feliz. Oye, ¿con quién estás?
-Steven me "adoptó", y ahora vivo con él en una casa que está por aquí cerca. Me cuida muy bien, y me está enseñando a tocar la batería.
-Os lo tenéis que pasar genial, ¿eh? -Kinzie asintió sonriente-. Bueno, me voy, no quiero que los profesores te regañen. Dile a Steven que un día quiero tomarme algo con él.
-¿Y yo? -puso carita de pena-.
-Por supuesto, pero nos invitarás, ¿no?
-Jajaja, entonces no, que no tengo dinero todavía.
-Es broma, cuando quieras nos vamos a tomar algo Steven, tú y yo. Hasta otra -me di la vuelta y me despedí de Kinzie hasta que la dejé de ver-.
Me sentía muy feliz, las cosas iban muy bien a pesar de la amenaza vigente. Aunque no todo el mundo había tenido la suerte de encontrar un sitio como la comunidad en la que vivíamos, pues pocas esperanzas hay después de un año y pico después de que todo empezase. Mientras reflexionaba me topé con el bar, y entré. Cada vez que iba a un local de aquel estilo recordaba mi vida anterior como camarera y sonreía, tampoco había estado tan mal... Me llamó la atención una figura que me resultaba familiar. Me acerqué para comprobar quién era, y efectivamente le conocía, era Pears. Se sorprendió y alegró al verme, y me invitó a sentarme con él:
-Qué alegría verte -dijo Pears-. Hace tiempo que no nos sentamos a hablar como hacíamos antes, ¿eh? -asentí-. Desde que llegamos trabajo muy duro, y esta mañana me han dicho me me van a ascender a encargado de la seguridad del recinto y de las expediciones, que por cierto, mañana tengo una. No es que me haga especial ilusión salir fuera otra vez, pero esta vez corro menos riesgos.
-Vaya, enhorabuena, te lo has ganado -le di un codazo-. ¿Por qué dices que vas a corre menos riesgos?
-Porque esta gente no es mi familia. A ver, no quiero decir que les vaya a dejar morir, les defenderé como intenté hacer cuando estábamos ahí fuera, pero sé que esa gente va con un objetivo, que es buscar a más gente o recursos que nos puedan beneficiar, nosotros no teníamos más remedio.
-Ah, entiendo, quieres decir que ya no sientes tanta presión porque no es algo obligatorio, sino es algo opcional, y vais preparados, ¿no?
-Eso es. ¿Qué tal te va a ti? Veo que al menos lo de ka pierna lo llevas muy bien.
-Sí, hace poco que dejé las muletas, y ahora me apaño bien, aunque todavía no está curada del todo, pero lo bueno es que voy a recuperar mi movilidad en su totalidad.
-¿Nada más?
-Eres un poco cotilla, ¿no? -nos reímos-. El resto de cosas van bien, no he tenido ningún problema con Dave, así que he estado bastante tranquila. Oye, ¿has ligado?
-Por favor, qué clase de preguntas me haces -puso una expresión muy jocosa y nos empezamos a reír-. No, no he ligado, aún echo mucho de menos a Anne, y me acuerdo mucho de ella. Espero poder ir a ver su tumba y llevarla flores en un futuro no muy lejano...
-Yo te acompañaré, ¿vale? -sonreí-. Me imagino que la echas de menos, no eres el único, era mi mejor amiga, pero tienes que rehacer tu vida, vas a perder la oportunidad de conocer otras cosas que el futuro incierto guarda para ti. ¿No sientes curiosidad?
-Por el momento no, esperaré un tiempo, a ver qué pasa...
Estuvimos charlando otra rato más, hasta que miré el reloj y vi que tenía que volver a casa para recoger a Alison, y él se tenía que ir a trabajar. Me lo había pasado muy bien, echaba de menos hablar con Pears, como cuando vivíamos juntos. Sonreí, al parecer la ocasión lo merecía, ¿por qué no iba a sonreír siendo que todo iba bien? Los zombies ya no me resultaban un problema muy grande, a pesar de que lo eran, pues con el tiempo, según había estudiado y suponía, en algún momento se acabarían descomponiendo, ya que desde que mueren entran en ese estado de putrefacción tan característico, no iban a ser una excepción, aunque bueno, teniendo en cuenta que los muertos antes no se levantaban y ahora sí, podía ocurrir cualquier cosa con los caminantes. Habían mutado, ¿por qué no iban a aguantar a la acción bacteriana?
Llegué al edificio, fui arriba a por la pequeña y después me fui al piso. Doro no estaba, aunque no me extrañaba, casi nunca estaba, solo para dormir. Senté a la pequeña en un lado del sillón de tal modo que no se pudiese caer ya que aún no podía mantenerse erguida. La contemplé un rato y sonreí, a pesar de que la cosa entre Dave y yo no había funcionado la pequeña era una de las mejores cosas que me habían pasado en la vida. Recordaba que cuando me quedé embarazada estaba asustada porque no sabía cómo la iba a defender y si iba a ser una buena madre, pero aquellas ideas ya no asaltaban mi mente. Sabía que Alison también era feliz, sonreía mucho para ser tan pequeña, y nunca la veía alterada, estaba tan tranquila... La di su osito, y se puso a darle vueltas y a mirarlo con curiosidad. Mientras ella estaba entretenida me levanté en pantalón y me miré la pierna. Estaba muy bien, sin lugar a dudas, y aunque me iba a quedar una cicatriz ciertamente llamativa no me importaba porque me había recuperado, pero nunca lo habría podido hacer sola. Llamaron a la puerta, y fui a abrir. Era tan cómodo no tener que depender de las muletas para andar, parecía mentira que las hubiese aguantado. Era Tommy, me extraño que hubiese salido tan pronto:
-¿Pasa algo? -le dije, preocupada-.
-No, me han ofrecido la tarde libre a cambio de ir a buscar unos medicamentos que no tenemos y necesitamos en el hospital.
-Te la han jugado, ¿no? -asintió-.
-Tengo que ir a hablar con el encargado de las expediciones para salir cuanto antes, necesitamos los medicamentos ya.
-Si no me equivoco, el encargado ahora es Pears, que estará en el perímetro de seguridad de la zona, por aquí cerca. ¿Te acompaño?
-Claro, ¿y Alison?
-Ella también se viene, pero espera un momento, que voy a por su carrito, que ya pesa bastante.
Cuando ya estuve lista salimos en busca de Pears. Por suerte el edificio en el que residíamos estaba bastante cerca de la barrera, y allí era donde estaba mi amigo, rondando y vigilado que todo fuese bien. En menos de diez minutos ya estábamos allí, y divisé fácilmente a Pears, que estaba hablando con otros encargados de la seguridad del perímetro. Le llamé antes de llegar y le saludamos:
-Hola chicos, ¿pasa algo? -dijo Pears-.
-No, nada, es que en el hospital me han pedido que salga en una expedición en busca de unos medicamentos urgentes, y me dijeron que tenía que hablar contigo, y por cierto, tendría que ser la salida más próxima que vayáis a hacer.
-Ah, vale. Mañana por la mañana vamos a salir a rastrear una zona que no ha sido investigada aún, y seguro que hay alguna tienda de medicinas o algún hospital en el que puedas encontrar lo que buscas, Lo voy a hablar con mis muchachos, pero ten por seguro que sí puedes. Te voy a buscar pronto, sobre las 6.30, cuando ya esté todo claro, y vamos hacia los vehículos, saldremos de la ciudad a las 7.
-Entendido. ¿Tengo que llevar algún arma?
-No, nosotros llevamos todo el equipamiento necesario.
-Oye Pears, ¿puedo ir yo también? -le dije, poniendo cara de pena-.
-¿Estás loca? -respondió-. Si quieres puedes venir, pero como te dije aquella vez que fuiste tú sola y casi mueres, no seas inconsciente, ya sabes que aún no tienes la pierna en condiciones para jugártela.
-Pero esta vez no iría sola...
-Pero esta vez no estás físicamente en condiciones como para huir de una horda de caminantes, y ten en cuenta que es algo que seguro tengamos que hacer.
-¿Por qué quieres ir? -preguntó Tommy, desconcertado-.
-Porque quiero ayudaros, aún no tengo trabajo y me siento como una lacra... No daré problemas, lo prometo, dejaré a la pequeña con Dave.
-Ni con esas -respondió Pears-. ¡No ves que es por tu bien!
-Si quiero ir es porque sé que puedo. La otra vez iba sola, y esta vez no estoy sola, sé que puedo. Recuerda que yo era de los que mejor puntería tenía, os puedo cubrir en caso de que lo necesitemos. ¿Tus hombres manejan bien las armas?
-No, la mayoría son arquitectos, los que construyeron esta barrera, y el resto es gente que ha querido apuntarse al oficio, no he podido ver sus dotes manejando armas.
-Dudo que tengan mucha soltura,,,
-¡Está bien! -sonreí-. Puedes venir, pero por favor, con cuidado, mucho cuidado. Nunca vayas sola, siempre acompañada.
-No te preocupes, yo iré con ella todo el rato. No te vas a librar de mí, lo siento -comentó Tommy, riéndose-.
-Eso espero -sonreí-. Entonces puedo ir, ¿no?
-Que sí, no seas pesada. Id con mucho cuidado y no os separéis del grupo. Anotaré vuestros nombres para que figuren como que vais a salir también, por si pasa algo. La salida estaba programada hace unos pocos días, pero volveré a hablar con Ralph por si las moscas. Si hay alguna novedad o algún cambio, iré a comunicároslo, así que permaneced en vuestras casas, porque si no os encuentro va a ser un problema.
-Claro, al menos sé que no voy a salir, no tengo el cuerpo como para irme de fiesta -dije con ironía-. Nos vemos mañana -nos despedimos de Pears y volvimos a nuestros respectivos apartamentos-.
Me hubiese gustado haber invitado a Tommy a quedarse conmigo, pero me daba corte, me conformaría con estar con Alison. Preparé la ropa para la excursión, debía de ser cómoda y resistente. Estaba algo nerviosa, quería salir para hacer algo útil mientras me recuperaba por completo, pero no sabía si después de un mes sin haber hecho nada podría volver a ser la Tacii que era antes de llegar a aquel sitio, puede que me costase un poco adaptarme, pero esperaba que no fuese así en un principio.
Parte de la noche la pasé en vela pensando en qué podría salir mal y qué cosa no debería de hacer bajo ningún concepto, no quería terminar de matarme, la anterior vez me había salvado por la suerte de que Tommy me encontró, porque sino habría muerto y ahora sería otro caminante más.
Me despertaron unos golpes en la puerta. Doro estaba totalmente dormida, así que yo fui a abrir, no me quedaba más remedio. Era Pears:
-¿Ha pasado algo? -le pregunté, aún no me había saltado el despertador-.
-No, he venido para avisarte de que te preparases ya, tenemos que ser extremadamente puntuales.
-Siempre soy puntual, parece que no me conoces.
-Ya, pero en este caso es muy importante, y prefiero asegurarme. Voy a avisar ahora a Tommy, aprovecha y prepárate tú mientras tanto, y después recuerda llevar a Alison con Dave.
-No seas pesado, anda, que antes de que hayas llegado arriba para avisar a Tommy yo ya estaré lista.
-Permíteme que lo dudes, por muy rápida que seas a mí no me ganas -puso cara de desafío y se marchó-.
Fui corriendo a vestirme, quería demostrarle que estaba equivocado, y en un instante estuve lista. Cogí a la pequeña en brazos y subí las escaleras, que antes me parecían infernales y ahora insignificantes. Pears se sorprendió al verme, él me había ganado, pero yo a penas había tardado, no tenía nada que reprocharme. Llamé a la puerta, y noté que estaba abierta, así que me asomé para llamar a Dave. No había ni rastro de él, probablemente ni siquiera se hubiese levantado. Vi que Tommy se estaba poniendo la camiseta, y oí por detrás Pears reírse. Me volví y le miré totalmente seria, esperando a que me explicase el chiste:
-¿Qué mierda te ha picado? -le pregunté-.
-Eres una pervertida -sonrió y se empezó a reír de nuevo-.
- ¿Por qué? ¿Te has tomado algo? Si le pillas a alguien con droga tírala, no te la tomes.
-Que es broma, lo decía porque te he visto espiar a tu pobre novio mientras se vestía. ¿A que no me equivoco? -puede que tuviese razón, y me puse roja, pero lo negué-. Claro, claro.
-Eh, yo no estaba mirando nada, buscaba a Dave para darle a Alison.
-Pues si que debe de estar escondido, ¿eh?
-Oye Pears, te voy a dar, quedas advertido -le miré con odio y el se rió más-. Y, ¿cómo sabías que se estaba cambiando? Luego la pervertida soy yo.
-Lo sé porque me ha dicho, "Me cambio en el salón para no perder tiempo y salgo", pero también me lo acabas de confirmar tú. Que lo de pervertida te lo decía en broma...
-Ya, claro... No he violado su derecho a la intimidad, te conozco.
-Sé que no lo has hecho, pero bueno, es tu novio, tampoco pasa nada malo, no hace falta que te molestes.
-No estoy molesta, pero no se lo digas, ¿eh?
-Y dale, que no es nada malo, supongo que se sentirá alagado. ¿Por qué se iba a ofender?
-Pues no sé, a lo mejor le molesta que le haya "observado".
-Es normal que te guste mirarle, sales con él, por algo será.
-¿Te gusta a ti? -dije en tono jocoso-.
-Lo siento, pero mis preferencias sexuales no son precisamente esas. A ver, que pareces nueva, si sales con alguien es porque te atrae, o porque te pagan, pero tal y como están las cosas hoy en día, la última opción queda descartada. Querer ese tipo de cosas está entre las necesidades del ser humano, o lo que tú seas.
-Jajaja, qué idiota eres -si hubiese tenido las muletas le habría dado en la entrepierna, pero con amor-. ¿Sabes? Estas conversaciones me recuerdan a las que teníamos cuando vivíamos juntos y los zombies no existían...
-Ya, me alegro de que sigamos vivos y podamos seguir compartiendo buenos momentos -le di un abrazo, sentía como si fuese mi familiar más cercano, era como mi hermano-.
-No te libras de que te lo diga -dijo, susurrando mientras nos abrazábamos, y estuve a punto de ahogarle, como en los viejos tiempos, pero esperaba a que dijese alguna cosa bonita- te lo quieres tirar -me aparté de él mientras él se partía el pecho de la risa-.
-¡Eh! Qué soez eres, a una señorita no se le dicen esas cosas -me acerqué a la puerta de espaldas para no mirar, y llamé a Tommy, pero dijo que esperásemos un minuto, que iba a despertar a Dave, mierda-.
-No entiendo por qué te pones así, eres humana, y no es malo. Puede que haya empleado un término un poco malsonante, pero es que no pasa nada. ¿Te da vergüenza? -no respondí-. ¿Por qué?
-No me da vergüenza, yo soy bien macho -nos reímos-. Bueno, reconozco que sí me da un poco de vergüenza hablar de estas cosas con él. Y contigo, pero ni punto de comparación. No es el hecho de la confianza, confío plenamente en él, es que me da cosa...
-Tarde o temprano hablaréis de esas cosas, pero sólo es darle tiempo, pequeña Stacey.
-Te mato como me vuelvas a llamar así -se rió, y yo también-. Me preocupa mi actitud, me he "sensibilizado" desde que entramos aquí. Con Dave no me daba vergüenza, de hecho, una vez, cuando fuimos a buscar comida a una gasolinera nos metimos en un coche y...
-No sigas, por favor, no quiero tener pesadillas -me reí-. Además, dudo que te estés "sensibilizando", una persona no cambia así porque sí, puede que te cueste más ser "sensual" porque te gusta como están las cosas ahora y no quieres estropearlas. Es mejor llevar una buena base de números antes de empezar a operar.
-Qué bonita metáfora, pero no te pega nada. Puede que tengas razón. Oye, ¿qué está pasando ahí dentro, que no sale nadie? -abrí la puerta y vi que Tommy estaba esperando sentado en el sillón ya preparado a que Dave saliese de su habitación, y entré para preguntar-.¿Pasa algo?
-Dave está sacando una cuna para meter a Alison. Digo yo que, sabiendo que nos teníamos que ir hoy pronto y se tenía que quedar con la pequeña, podía haber sacado la cuna antes, pero en fin, cada uno tiene sus costumbres. Su gorila le está ayudando.
-¿Gorila? -dijo Pears, que se había asomado cual vieja carroñera-.
-Sí, el tipo que le vigila las 24 horas al día. Dijeron que hasta que no hiciese un gran progreso y superase las pruebas para confirmar que está bien no se lo iban a quitar, así que al menos solo no va a estar.
-Jajaja, igual surge el amor y todo -Dave al fin salía, y le di al bebé-. Bueno, nos vamos. Si tienes algún problema, como que tenga fiebre o notes algún síntoma raro ve al médico, ¿vale?
-Ya lo sé, no soy tonto -el gorila lo miró-. Perdón, quiero decir, gracias por el consejo, lo seguiré al pie de la letra.
Nos marchamos hacia los vehículos. Íbamos a llevar dos Todoterrenos y una moto que os guiase, según Pears había dicho. Por suerte nosotros íbamos con él, al menos estaríamos seguros. Salimos tan rápido como pudimos del edificio para ganar tiempo, pues habíamos perdido bastante esperando a que la bella durmiente se despertase:
-Las normas claras, ¿no? -asentimos, aunque no sabía a qué normas se refería Pears-. Me alegro, porque es importante que las cumplamos, o todo se irá a la mierda.
-¿Puedes decirlas un poco resumidas? -le pregunté-.
-Me imaginaba que ni las has visto. Son fáciles: no abrir fuego contra caminantes si se tratan de pequeños grupos o individuos aislados, sólo se dispara en caso de que nos superen en número considerablemente; si tenemos que separarnos vamos en parejas, haciendo así que nos sea más fácil buscar lo que sea sin llamar la atención de los zombies; si entras en contacto con un caminante o te muerde tienes que comunicarlo al resto tan pronto como puedas; y lo más importante, siempre estar atento, no quitar la vista de los que hay a tu alrededor, te puedes topar con una horda y no darte cuenta hasta que sea tarde para hacer nada. Eso es todo, y seguirlo garantiza la supervivencia a los muertos vivientes.
-Creo que de ahí algo se me va a olvidar con los nervios, así que lo reduciré todo a "Corre si ves que vienen muchos muertos" -Pears y Tommy se rieron-.
-No te preocupes, yo te recuero las que se te olviden -dijo Tommy, y le di un beso, a lo que Pears se empezó a reír, y le di un puñetazo en el brazo-.
-Eh, sin violencia, que yo me reía porque te he imaginado corriendo con miles de zombies detrás, y tú pensando "Va, que así sobreviviré".
-Eso es cruel, pedazo de mierda -le dije, con amor, sabía que no se reía de eso, mentía de pena-.
A lo lejos divisamos los coches, y entonces nos preparamos para nuestra aventura. Parecía mentira que después de haber estado tanto tiempo ahí fuera llamase a aquello "expedición", pues era lo que teníamos que hacer cuando no teníamos dónde refugiarnos para sobrevivir.
Espero que os haya gustado el capítulo, me he reído yo sola bastante escribiéndolo. Hacía tiempo que no metía humor en la novela, como en los primer capítulo. Gracias por haber leído, próximamente el final de Unchain Portal. Me llevará unos 2-3 días escribirlo, va a ser un poco larguillo. Saludos y rock on!
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LOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL me meo. Puto Pears, el amo, se merece unas gafas swag, maldición. Serso 7u7 7u7 7u7 7u7 7u7 7u7 Okno, deja a Tacii en paz, que es buena gente, y adorable =3
ResponderEliminarA saber qué te has pensado, anda, golfa xD Haz sudokus,por favor.
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