domingo, 19 de julio de 2015
Unchain Portal-Cap.6: Revolution
Starboy nos llevó hasta el lugar al que había ido a parar cuando se fue en el camión que recogió los escombros. Había una gran cantidad de basura, cosas que yo pensé que no nos servirían en un principio para nada, pero luego caí en la razón por la que nos había conducido hasta aquel rincón. Emer ya estaba buscando piezas, y yo mientras no sabía qué hacer. Tenía claro que Starboy nos había llevado hasta allí para fabricar nuestras propias armas, pero por desgracia yo no tenía ni la más mínima idea sobre el tema, así que me ofrecí a vigilar nuestro alrededor mientras ellos pensaban en lo que iban a crear. Sentía envidia sana por sus altos conocimientos en tecnología, con un poco de suerte nos salvarían la vida, y a mucha gente también.
Era muy extraño, no veía a nadie venir por ninguna parte, después de que nos hubiesen estado siguiendo desde hacía tiempo habían desaparecido, así que me mantuve atenta por si había cualquier indicio de que nos estuviesen observando para atraparnos en el momento exacto, en el que no tuviésemos oportunidad de huir. Los chicos seguían recolectando piezas, concentrados, y haciendo bocetos en unos papeles que llevaban consigo, supuse que estaban haciendo el esbozo de lo que serían las armas. No estaba segura, y tampoco sabía qué era lo que tenían en mente, pero esperaba que me sorprendiesen, y sobre todo, que saliese bien y no nos pillase, después de haber llegado tan lejos es ridículo. Advertí que algo se acercaba, oía pasos, tenía que tratarse de alguien que pasase por la zona. Se lo dije a Emer y Starboy, y rápidamente cogieron sus cachivaches y se ocultaron detrás de la gran montaña de basura, y yo me uní a ellos mientras trataba de oír si se estaban acercando o no.
Puede que se hubiese tratado de una paranoia mía, pues estuvimos un largo rato ocultos por los escombros y no veíamos a nadie por ninguna parte. Ellos ya habían empezado a hacer sus armas, así que salí de detrás del escondite para seguir vigilando y controlar si lo que había oído era cosa de mi imaginación o había sido real. Llamé a los chicos para decirles que no hacía falta que se siguiesen ocultando por el momento. Estaban concentrados y trabajando duro, me quedé impresionada al ver su talento.
Después de un largo rato, me sonó la tripa, y me di cuenta de que tenía hambre, y probablemente mis compañeros también estuviesen hambrientos:
-Chicos, ¿tenéis hambre? -les pregunté, intentando no molestarles mientras fabricaban las armas-.
-La verdad es que me muero por comer algo, pero no quería decir nada para que no perdiésemos tiempo, pero creo que antes de entrar necesitamos algo que nos alimente -comentó Emer desanimado-.
-Ya, tenéis razón, llevamos casi dos días sin comer ni beber nada, no es para nada bueno para la salud, necesitamos reponernos para que no puedan con nosotros fácilmente. Dejaremos por hoy lo de las armas y buscaremos algo de comer. ¿Os parece bien? -nos preguntó-.
-Sí, estoy desfallecido -respondió Emer-.
-Sí, es una buena idea.
Buscamos un lugar en el que guardar nuestros progresos y nos movimos en busca de alimentos, los necesitábamos desesperadamente. Emer estaba mirando hacia todos los lados, claramente deseaba encontrar algo que nos llenase el estómago, pero Starboy parecía distraído, no parecía muy centrado en nuestro objetivo. Quise preguntarle, pero algo dentro de mí me dijo que era mejor dejarlo estar, las cosas iban bien. Me acerqué a él, pero pareció que ni siquiera se dio cuenta, suspiré y me alejé, me sentía como una molestia.
Tras varias horas en busca de comida, no encontramos nada, pero habíamos dado con el camión de basura, puede que allí encontrásemos restos de comida. Nos metimos, estábamos desesperados, y por suerte encontramos ensaladas que estaban caducadas, aunque a nosotros la fecha nos daba igual, sólo necesitábamos algo que nos diese energía para movernos, y no parecía estar en mal estado, así que lo devoramos en total silencio, y cuando acabamos volvimos al vertedero donde habíamos dejado nuestras cosas, teníamos que descansar. Antes de llegar y dormirnos quise preguntar a los chicos qué haríamos y planear cuándo y cómo atacaríamos por si nos volvíamos a separar:
-No sé, deberíamos de hablarlo mañana, ahora estamos cansados -dijo Emer mientras bostezaba-.
-Es por tener todo claro, organizado y así no correr riesgos. Es muy probable que nos encuentren y nos intenten separar, por eso quiero que aclaremos los detalles de nuestro plan y no ir a lo loco o improvisar, estas cosas no funcionan con esa gente. ¿Mañana estarán las armas listas? -Starboy asintió, y Emer, con cierta inseguridad, asintió también-. Pues cuanto antes llevemos a cabo la misión antes acabará toda esta pesadilla y podremos vivir tranquilos y en libertad. Mañana, a mediodía, si las armas están listas, podemos empezar, ¿no?
-Por una parte no me parece bien porque no soy partidario de que se hagan las cosas deprisa y corriendo, sólo provoca que salga mal, pero por otra parte creo que es buena idea porque me aterra seguir viviendo así, como nos encuentren no vamos a tener oportunidad para escapar, y mucho menos de sobrevivir, así que creo que apoyo tu plan -se hizo el silencio, esperábamos la respuesta de Starboy, pero parecía que ni siquiera nos estaba prestando atención-. ¿Starboy?
-Oh, lo siento. Sí, es buena idea -y fueron las últimas palabras que escuchamos por su parte-.
Nos echamos a dormir, y empecé a imaginarme qué pasaría cuando intentásemos entrar, pero después se me vino a la cabeza el extraño comportamiento de Starboy. Me despertó una alarma que sonaba a una distancia considerablemente cerca a nuestra posición. Desperté a Starboy y a Emer, que en el mismo momento que les llamé la atención para que se levantasen se percataron del molesto ruido que procedía de un lugar desconocido. Nos levantamos y fuimos a recoger nuestras cosas a toda prisa, no sabíamos que auguraba aquel extraño sonido, y lo mejor era que nos alejásemos de él tan rápido como pudiésemos. Nos quedamos sorprendidos al ver que las armas ya estaba listas, era increíble, ¿quién había hecho aquello? No le dimos importancia, nuestra prioridad era irnos, así que corrimos en dirección al camión de basura, el cual usaríamos para entrar de nuevo en el edificio. Emer se ofreció a conducir hacia la salida que había tirado cuando nos escapamos. Mientras tanto yo me quedé con Starboy, y aproveché el momento para preguntarle cómo estaba:
-Oye, ¿te pasa algo? Desde ayer no dices nada, estás como ausente.
-No, estoy bien -parecía intranquilo-.
-Es mentira. No me he relacionado a penas, pero sé lo suficiente como para darme cuenta de que no estás diciendo la verdad, y no estás bien. Puedes contarme qué ocurre, puedes confiar en mi palabra. Nunca he tenido amigos hasta ahora, e intento conservarlos.
-Estoy bien, no te preocupes -me acerqué, esperando una respuesta, pero el agachó la cabeza-.
-Por favor, dime qué te pasa, ¿estás enfermo? -me empezaba a sentir mal yo también, pero no entendía la razón-.
-Está bien...Ayer me di cuenta de que teníamos muy pocas posibilidades de salir triunfantes, y que probablemente acabaríamos muriendo.
-Era algo que ya teníamos asumido desde un principio, ¿no? ¿Para qué vivir una vida vagando por las calles apocalípticas o estar encerrados siguiendo las órdenes de otros? No buscamos ninguna de esas cosas, y sinceramente, para vivir así yo prefiero morir.
-No digas eso, por favor...
-¿Por qué? Mira, si no quieres morir yo diré que os obligué a venir conmigo y así al menos os podréis librar de la muerte, aunque el castigo ya está fuera de mi alcance.
-¡Jamás! Mira, antes no me importaban demasiado las consecuencias de todo este plan, pero me he dad cuenta de que no quiero que m... -el camión dio un frenazo, y a los pocos segundos vimos a Emer asomarse, haciéndonos señas para que saliésemos rápido-. ¿Qué ocurre?
-Viene una legión de soldados, creo que lo mejor es que ns demos prisa y vayamos arriba del edificio, allí es donde están los más altos cargos, los jefes.
Salimos, sentía curiosidad por saber cuál era el problema de Starboy, pero la adrenalina hizo que me olvidase de aquello por el momento. Según salimos del camión ya nos habían rodeado:
-No os haremos daño, lo prometemos -dijo uno de los soldados, acercándose progresivamente-.
-Entonces, ¿por qué lleváis armas? -les pregunto Starboy, dando un paso adelante-.
-No las vamos a usar. Ahora entregaros y no pasará nada.
-¡Jamas! -dijo Emer mientras sacaba las armas, eran 3, una para cada uno, y me habían explicado su uso por la mañana, antes de venir-.
-¡No se atrevan a disparar o llamaremos a más refuerzos!
Lo dijo tarde, empezó la masacre. Ni siquiera les dio tiempo a atacarnos, nuestras armas eran mucho más rápidas y letales que las suyas. Algunos soldados lograron escapar para pedir ayuda, y aprovechamos el momento para ir hacia las escaleras y llevar a cabo el plan. Mataríamos a los altos cargos y utilizaríamos los altavoces para hablar con nuestra gente para liberarles.
Las escaleras me parecían eternas, no sabía si era porque verdaderamente eran eternas o los nervios me volvían a jugar una mala pasada.
Al fin llegamos, pero no había nadie, lo cual me pareció de lo más extraño. Aproveché y me acerqué al botón que permitía que se produjese una comunicación entre los superiores y las víctimas de aquel engaño. Le di al botón y empecé a hablar:
-Buenas, yo no soy el superior que siempre os amenaza para que trabajéis más o para penalizarlos por cosas insignificantes. Venimos a contaros la verdad de los hechos, este lugar es mentira, nos han estado engañando todo este tiempo para aprovecharse de nuestros servicios y tenernos bajo control en todo momento, hemos sido sus marionetas, pero ha llegado el momento de que cambiemos todo esto, demos paso a una revolución, salgamos a la calle, a un lugar superior, es nuestra solución.
Cerré la comunicación, ahora la gente estría extrañada, teníamos que ir a reunir a todos nuestros compañeros y salir de allí, pero de repente un gas empezó a salir de una tubería, y lo siguiente que pasó fue historia.
Desperté en una habitación, sentada en una silla, atada de pies y manos, y sujeta a la silla para que no pudiese irme de aquel lugar. Miré en todas las direcciones que me fueron posibles, pero no encontré nada que me diese pistas de qué había pasado o dónde me hallaba, sólo había una puerta y un espejo.
Mientras intentaba recordar qué era lo que había sucedido, una figura desconocida entró en la sala, y se aceró a mí, quedando justo en frente mía, a unos pocos pasos de distancia. Entonces empecé a sentir un dolor muy agudo en la cabeza, y oí un pitido que no tardó en detenerse, y entonces mi dolor de cabeza cesó:
-Buenas sujeto, yo soy el creador de todo esto -era un hombre algo viejo y con una cara muy siniestra-. Lo ha conseguirlo.
-¿Qué quiere decir? -esperaba que mis compañeros no hubiesen muerto-.
-Todo esto no real, como puede imaginar. La internamos en este lugar desde que nació para que creyese que esto era la realidad, y esperábamos comprobar si la curiosidad del ser humano le llevaría a cooperar con otros para conocer la realidad. Ha sido increíble, no pensamos que funcionaría, enhorabuena.
-Ah... -mi mente empezaba a dar vueltas-. Es decir, que todo lo que he vivido ha sido una mentira, ¿no? -el hombre asintió, orgulloso, y me dieron ganas de levantarme para matarlo-. Y, ¿qué ha pasado con mis compañeros?
-Sus compañeros no eran reales, eran robots. Siento que se haya enterado de todo esto de golpe, pero teníamos que realizar el experimento -sentí que empezaba a llorar-.
-¿Y qué pasará ahora?
-La llevamos a una sala para hacerla unas preguntas sobre el transcurso del experimento.
-Si no me queda otra... Entonces, ¿todo estaba programado?
-Por supuesto, con una precisión muy estricta, pero veo que ha merecido la pena, y ahora el resto de mis compañeros también lo vana ver, Por favor, permítame que la ponga estas esposas como medida preventiva.
-¿Por qué? No me iba a escapar, no tengo ningún sitio al que ir -algo me oía a chamusquina, no me pondría las esposas si no pensase que yo iba a intentar escaparme por alguna razón-. Le pido que no lo haga, no voy a escaparme.
-Es un protocolo, no podemos infligir las normas, va en contra de mis principios, de los tuyos y de los de los demás, ¿entiendes? Ahora guarda silencio hasta que lleguemos a la sala.
Le hice caso, no estaba segura de si lo que estaba ocurriendo fuese real, aunque lo parecía. Seguía impactada pensando en que todo lo que había vivido había sido una mentira, incluso mis amigos no eran reales, había vivido una vida forjada en mentiras y ya no sabía en qué creer. Llegamos a una sala, y el tipo abrió la puerta, pero en vez de ver a un montón de gente interesada en saber qué había pasado había una silla. Me empujó, me hizo sentarme en ella y me ató las manos, como antes. Le pregunté que qué estaba pasando, pero antes de que me diese cuenta había cerrado la puerta.
Estuve un rato dándole vueltas a aquella locura, no entendía qué estaba pasando, pero empecé a notar calor, mucho, y miré hacia abajo. La parte de abajo de la silla estaba prendida en llamas, y supuse que iba a morir. Al menos lo había intentado.
El dolor era insoportable, vi mis piernas bañadas en sangre, tenía quemaduras bastante serias, y el fuego no paraba de subir, no me quedaba mucho tiempo de vida, habría agradecido que no me hubiesen matado de una manera tan lenta y dolorosa. Cerré los ojos tan fuerte como pude, esperando a que todo acabase, ya no quedaba nada.
Oí un fuerte golpe, y seguidamente vi entrar a alguien a quien no puse reconocer, pero aquella persona me había salvado la vida, o lo había intentado, pues perdí el conocimiento.
Al despertar vi que Starboy estaba allí. ¿Era un humano o un robot? Después de todo lo que acababa de pasar no me creía la historia de aquel extraño hombre que había intentado acabar con mi vida:
-¿Cómo estás? -me preguntó Starboy, que parecía estar en perfectas condiciones-.
-Mal, me han intentado matar. Oye, ¿qué ha pasado?
-Nos rociaron un gas que nos durmió y nos intentaron convencer de que todo había sido una prueba para no sé qué estudio. Emer se marchó antes de que cayese el gas, vino a rescatarme con un gran grupo de gente, ¡habían oído tu mensaje y se habían revelado! Habían destrozado las instalaciones, y todos salían de aquel horrible lugar. Después de que me salvase fuimos a buscarte, sabíamos que te iban a contar la historia de que tú eras el sujeto de la prueba y nosotros robots, y que te intentarían matar como a mí. Me alegro de haberte salvado.
-Gracias... Entonces, ¿qué ha pasado con ese edificio?
-Ah, es cierto. Vamos a volarlo y así acabaremos con todo. ¿Qué te parece?
-Una gran idea. Y, ¿sabemos algo de los tipos que nos intentaron engañar?
-No he hablado de esto con nadie, sé lo mismo que tú. No conozco ni sus intenciones haciendo esto, pero supongo que esto será un misterio. Es mejor no saber algunas cosas, así se pueden crear mil teorías sobre ello, que es lo más interesante -me levanté, y salimos de aquella cárcel-.
-Bueno, ¿ya estás mejor?
-Ni te lo imaginas.
-No hemos muerto, a final a merecido la pena. Pero una duda, ¿de qué te diste cuenta? Me dio curiosidad por saberlo.
-Eh, mejor lo hablamos luego, no creo que sea momento -parecía incómodo-.
Ya habíamos salido cuando nos encontramos con una cantidad indecentes de soldados esperándonos a la salida para matarnos. Me acerqué a Starboy y le abracé, y él me imitó. No sabía que podía hacer aquello, ni siquiera sabía la existencia de aquella palabra hasta el momento en el que llevé a cabo la acción de dar un abrazo.
-Sólo quería decirte que me gustas -me susurró al oído Starboy, mientras esperábamos la lluvia de balas-.
Entonces sonó un ruido parecido al de una explosión. En realidad era un explosión. Una mujer en silla de ruedas apareció a lo lejos con una pistola un tanto extraña:
-Me alegro de conoceros al fin. Soy Leslee, y yo he estado con vosotros desde el principio -nos quedamos extrañados al oír aquello-. Sé que no me habéis visto, pero yo fui la que programó el portal para llevarla por "error" a conoceros. Yo hackeé las sistemas de varios de estos robots humanoides para que no os atacasen, aunque no puse con todos. Yo fui la que terminó vuestras armas con un robot que os había intentado atacar, cambié sus sistema. Sé que el mérito no es ni mucho menos mío, pero me alegro de haber colaborado para que todo esto saliese bien.
-¿Por qué no viniste tú con nosotros? -le preguntó Starboy-.
-Porque mi condición no me lo permitía, he estado desde que tengo memoria en una camilla, encerrada en una habitación en el sótano y siendo alimentada una vez al día. Me usaban para sacarme sangre para luego usarla en medicina, y no pude hacer nada más porque mis piernas nunca han podido moverse. No he podido crear nada para poder andar, mi debilidad física me lo impedía. Siento no haberos podido ayudar...
-No tienes que disculparte, al contrario, tú has sido la que ha hecho todo esto posible, se puede decir que has sido nuestro pegamento -la chica sonrió tímidamente cuando la dije aquello-.
-Chicos, vuestra revolución ha funcionado. Nuestros superiores, los que nos manejaban como marionetas, eran robots que algún humano mando crear. Se volvieron en nuestra contra, eran robots con ansias de poder, y así se crearon estas sociedades distópicas en las que hemos estado . Allí fuera hay más gente a la que podemos salvar.
-Creo que nuestra revolución no ha hecho nada más que empezar -dijo Starboy, sonriendo-.
¿Fin? En un principio sí. Espero que os haya gustado, ha sido una gran placer haber escrito esta novela corta, me ha gustado mucho y lo he pasado bastante bien, sobre todo con este último capítulo. Gracias por haber leído y por el apoyo que esta novela ha recibido, ¡gracias, de verdad!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Vayaaaaaaaaaaaaaaaa, un grandísimo final, por lo que veo. Muy buena historia, creo que me la voy a volver a leer, ha sido muy interesante. Ojalá que no se acabase, me gustaría saber qué pasa después. aunque ha sido un capítulo increíble, de verdad, enhorabuena, sigue haciendo estas cosas tan bonitas y llegarás muy, muy, muy lejos, estoy segura preciosísima 7u7
ResponderEliminar