jueves, 31 de julio de 2014

Superhuman-Cap.27 : Don't speak



*************Narra Kim***************


Faltaba sólo un día para que el juicio tuviese lugar, y yo no hacía más que pensar en que me había equivocado. David tenía razón, todo había sido mi culpa, por no haberle dicho que me iba. Había sido una egoísta sin darme cuenta, y ahora estaba sola por ser tan estúpida.

Había pasado unos días muy malos, con náuseas todo el rato, pero con la ayuda de Cande, que venía a verme todos los días me empecé a recuperar un poco, no podía permitirme ponerme enferma en una situación como esta. Había estado todo el tiempo conviviendo con Randy, que me ofreció alojamiento en su casa para ayudarme, y así empezar el entrenamiento, pero me estaba resultando muy duro, era algo que no podía soportar mi cuerpo, lo que hacía que Randy se enfadase conmigo, por no dar ni el 30% de mí:

-Creo que lo mejor será que lo dejes... -dijo, resignado- (*) Esto es desesperante, de verdad (*)

-¿El qué?

-Lo del entrenamiento. ¿No ves que no puedes? Es una tontería seguir con algo que no merece la pena. (*) Y esperemos que en algún momento la merezca (*)

-No lo voy a dejar, ni voy a permitir que mis problema interfieran en esto más, lo prometo.

-Lo digo por tu bien. Puede que me equivocase y esto no fuese para ti, pero bueno, mejor dejemos esto para otro momento, ¿qué te parece si esperamos un tiempo para que recuperes el ánimo? (*) A ver si ese momento llega (*)

-Me parece bien -dije, intentando animarme-. Oye, ¿mañana me puedes acompañar al juicio?

-Tengo que entrenar a James, pero puedo acompañarte hasta la salida. ¿Te parece bien?

-Sí, mejor que ir sola es.

El resto del día lo pasé sentada frente a la ventana, mirando hacia el horizonte, pensando en nada. Quería dejar de ver problemas por todas partes y centrarme en las cosas buenas, pero era incapaz de verlas... En estos momentos me acordaba de cuando mis padres fallecieron, de todo, lo que me hacía más difícil salir de mi estado de depresión.




******************Narra David******************


-Hijo, ¿qué vas a hacer con tu vida? -me preguntó mi madre-.

-No lo sé, terminaré mis estudios y después trabajaré en algo. Que me guste o no, me da igual...

-Estoy muy preocupada por ti, David, no sé que te ocurre últimamente, pero te da igual todo.

-No me da igual todo, eso es lo que tú crees.

-Como tú digas.

Estaba hasta las narices de que mi madre estuviese todo el rato preguntándome, como si fuese algún desequilibrado mental o un maníaco-depresivo. Me levanté y salí un rato para despejar la mente, al fin y al cabo lo necesitaba desesperadamente, hacía ya varias semanas que no salía a la calle. Fui a buscar a mi hermana, quería hablar con ella, pero el problema era dar con su casa, Nadie (salvo James, supongo) sabía dónde vivía, ni mi madre, y eso complicaba mucho la búsqueda. Pero no fue a ella a la que encontré, sino a Jon, que parecía que venía de hacer la compra:

-¡Hombre David! Hace una eternidad que no te veo -dijo Jon, con una sonrisa de oreja a oreja-.

-Igualmente...

-¿Qué tal todo? Te veo raro...

-Bien, como siempre, al fin y al cabo, nada a cambiado, ¿no? -Jon me miró sin comprender adónde quería llegar-. ¿Qué tal tú?

-También bien. Venía de hacer la compra, como puedes ver. En realidad iba al gimnasio, pero como me perdí y vi un Supermercado cerca decidí comprar algo de comer.

-Tú nunca cambias, ¿no? -intenté reírme para normalizar las cosas-.

-Tengo tan mala orientación como hermosura -se atusó el pelo y me dieron ganas de golpearle-. Oye, ¿qué pasó con Kim? Hace mucho que no la veo...

-Ni lo sé ni me importa -dije con tono indiferente-.

-Eso es mentira. Si pudiese ayudaros de algún modo te prometo que lo haría, pero ni siquiera entiendo qué pasó.

-Ya somos dos.



****************Narra Lars***************


Por orden de nuestro maldito jefe, Mel y yo tuvimos que hacer una visita a unas cuantas personas de Avantasia. Mel tenía que hablar con David, ya que era su "psicóloga" (como "Él" me había explicado) con el propósito de meter cizaña para el juicio de su divorcio con Kim y evitar cualquier tipo de bache en el plan. Yo no sabía muy bien para que había ido, tal vez para ayudar a Mel, o sólo para alejarme de su vista. "Él" nos dijo que saldría también de su guarida secreta, tenía algo planeado, pero no lograba recordarlo, a pesar de que estaba seguro de que nos lo había dicho.

Seguí a Mel hasta casa de David, y al comprobar que allí no estaba, seguimos buscando por el resto de la ciudad. Su madre nos dijo que había salido hace poco, por lo que no podía haber avanzado mucho en ese período corto de tiempo. Al cabo de un rato buscándole, Mel, incómoda de que la siguiese se paró en seco y se quedo mirándome fijamente:

-¿Tengo monos en la cara o algo parecido? -pregunté-.

-No, es tu misma cara de retrasado de siempre, no te alarmes. ¿Qué se supone que estás haciendo, persiguiéndome como una acosador?

-¿Yo? Es que no sé que tengo que hacer...

-¡¿Pero tú eres idiota, maldito elfo drogadicto?!

-Pues claro que no...

-Era una pregunta retórica -dijo Mel finalmente, derrotada-. El Jefe nos lo dijo claramente. Tú ibas a espiar a esa tal Kim y yo daba los últimos toques al sujeto Ellefson. ¿Queda claro o te lo dibujo en la frente?

-Hombre, eso no estaría de más -me fulminó con la mirada-. ¡Era broma, relájate! Está perfectamente comprendido, no me olvidaré.


Contemplé el mapa que mi compañera me había dado. Tras examinarlo detenidamente para no olvidarme del lugar al que tenía que ir me dispuse  a ir allí. No tardé nada en llegar, estaba bastante cerca, pero para mi sorpresa no había nadie en el piso, estaba vacío. ¿Dónde podía estar Kim entonces?

Me volví loco pensando, algo a lo que no estaba demasiado acostumbrado con una mente tan olvidadiza y despistada. Tenía que preguntar a alguien que conociese a esa chica, pero tampoco sabía a quién le podría preguntar, así que empecé a interrogar a todo el mundo. Tenía que hacerlo hasta dar con ella o mi jefe se enfadaría conmigo. Y si "Él" se enfada estoy muerto. Claro, no ha llegado a su gran puesto por casualidad, su poder es mortal.


*******************Narra David*****************


Tras haber hablado un rato con Jon, este se marchó, y yo volví a quedarme solo. Echaba de menos mi vida antes de que toda la guerra se iniciase, hasta los exámenes. No tenía ni idea de adónde habían ido a parar mis amigos: Bruce, Lita, Sid, Duff y Steven. Nunca llegué a apreciar lo que tenía hasta que lo perdí...Y algo parecido me pasó con Kim. Ahora lo había perdido todo y no era capaz siquiera de hacer algo para arreglar las cosas.

Llegué a un parque por el que paseaban familias y fundamentalmente parejas. Al ver el ambiente se me quitaron las ganas de seguir en aquel lugar y me levanté para dar la vuelta, pero casualmente allí me encontré a la mujer que me había estado ayudando cuando Kim se marchó, mi psicóloga Mel:

-Hola David, qué bueno volver a verte -dijo Mel sonriendo-.

-Sí, ya ves...

-¿Qué tal estás? Me he enterado de que la sinvergüenza de Kim regresó. Al parecer se quedó sin dinero y dejó a su amante para darte pena y volver contigo -no me creía lo que decía, me parecía una locura, algo totalmente impropio de la chica a la que quería-. Ya sabes, como te dije al inicio de la terapia: debes de romper cualquier lazo de CUALQUIER tipo que os una para que por fin seas libre y, por lo tanto, feliz.

-Sí, si mañana nos vamos a separar. Pero aún así... no estoy seguro.

-Cuando una pareja se separa, ninguno de los dos están seguros de hacerlo, pero luego se alegran de haberlo hecho. Hazme caso, eso puede ser lo mejor que hagas para salir del pozo en el que estás hundido.

-Pero Kim está embarazada y tendré que ayudarla con el bebé.

-He dicho que acabes con todos los lazos que te unen a ella.

-¿Quieres decir que mate al bebé?

-Por ejemplo, pero eso es un poco cruel...aún así no lo descartes. Tu tienes que desente derte y ya está, se supone que ella y tú ya no sois nada.

-Lo pensaré... Ahora, si me disculpas, voy a salir de aquí, que el ambiente que hay aquí no es que me anime precisamente.

-Como quieras. Hasta luego, David Ellefson... (nos volveremos a ver en tus sueños) -dijo algo en voz baja que no logré entender-.

-¿Qué?

-Nada, pensaba en algo. ¡Adiós!


Estuve paseando un rato mientras pensaba en lo que la psicóloga me había dicho, hasta que la noche cayó. Realmente no quería que llegase mañana, aunque sabía que era algo que no podía evitar. Por una parte me arrepentía de haber hablado tan mal a Kim, pero por otra me sentía tranquilo. Cuando entré a casa había un ambiente muy raro, y no tardé en darme cuenta de por qué:


-Hola hijo -era mi padre, Till Lindemann-.

-¿Qué haces aquí? -le pregunté, como indirecta para mostrarle que no me hacía mucha gracia verle-.

-Sólo venía a verte, hijo. ¿Qué tal te va la vida?

-Bien.

-No seas tan frío conmigo, David. Además, sé que estás mintiendo, tu madre me ha contado que últimamente andas un poco decaído. Cuéntame más.

-Si mamá te ha contado que estoy mal no sé para que preguntas.

-No seas tan borde con tu padre -me dijo mi madre-.

-Simplemente que he cortado con mi pareja.

-Con Kim, ¿no? -me sorprendió que mi padre supiese su nombre-.

-Eh, sí... ¿cómo sabes su nombre?

-Me lo dijiste hace tiempo, y para una vez que mi hijo pequeño tiene una novia no voy a olvidar su nombre, ¿no? .me molestó su comentario-.

-¿Sólo venías para curiosear mi vida privada o querías algo más?

-¡No me hables así! -dijo mi padre enfadado mientras se ponía de pie-. Tal y como estás, creo que me voy a ir. A veces siento deshonra en que seas mi hijo.

-Oh, qué problema. Creo que no lo superaré, me voy a quitar la vida... -mi comentario iba cargado de sarcasmo-.

-¡¿Qué has dicho?! -mi padre se abalanzó hacia mí con una velocidad increíble, impropia de una persona normal, y empezó a estrangularme. Mi madre intentó calmar a mi padre, pero eso no sirvió de nada, sólo le cabreó más-. Mira, maldito crío, si no te he podido ver en todo este tiempo ha sido porque he estado muy ocupado con mi trabajo. Si te parece bien, bien, y sino te lo  parece me da igual. Pero procura hablarme bien y con respeto, o vas a sufrir las consecuencias de tus actos, o incluso mucho más que eso.

Por fin Til me soltó el cuello, tirándome al suelo en el acto. Se marchó sin siquiera decir adiós, aunque ya estaba costumbrado a que lo hiciese así. Mi madre me ayudó a levantarme y me examinó el cuello. Sólo me quedaría una pequeña marca, pero no tenía que preocuparme por ello.
Aquella visita me pareció más rara incluso que cualquiera de las anteriores que había hecho. Pensé en seguirlo, pero apreciaba un poco mi vida y no quería morir en el intento, como dice el dicho "La curiosidad mató al gato". Además, tenía que irme pronto a la cama, mañana iba a ser un día muy duro...


*********Narra Lars**********


Tardé dos horas, pero logré dar con el paradero de Kimberly. Vivía en una casucha con alguien más que lo logré identificar. No vi nada extraño, todo mi esfuerzo había sido en vano. Tardamos en llegar a la base secreta. Al parecer, "Él" ya estaba de mal humor:

-¡Por fin llegáis! ¿Que clase de incompetentes sois? -dijo el jefe-.

-Yo no tardé nada en hacer mi parte -comentó Mel-. Fue Lars, como siempre.

-A la próxima de despido y te mato, ¿está claro?

-Sí Señor.

-¿Algo nuevo sobre Kim?

-No, nada que reseñar, que yo sepa. La vi de lejos. Está muy buena, y el embarazo la siente de cine.

-¡¿QUÉ HAS DICHO?!

-Ah, ¿usted no sabía que la chica está embarazada?

-No, ¡¿cómo lo voy a saber?! Es de David, ¿no?

-Supongo...

-No me lo puedo creer... Mi plan está saliendo mejor de lo que me esperaba. Mataremos dos pájaros de un tiro.





Creo que después de este cap. ya tienen que saber quién es "Él". Espero que os haya gustado, se agradecen likes y comentarios :3 Gracias por haber leído.




























Don't speak de no doubt

sábado, 26 de julio de 2014

Risk-Cap.14: This could be the END




Aún era pronto para decir a quién pertenecía el cuerpo que se hallaba tirado en un callejón sin salida. Estaba tan desfigurado y en tal mal estado que el simple hecho de mirarlo ya suponía un esfuerzo sobrehumano. Me acerqué más a la escena, al fin y al cabo me habían llamado para que fuese allí e identificase al hombre. El cuerpo no tenía brazos, al parecer alguien se los había arrancado por la forma en la que había quedado el hombro, muy dañado también por este acto. Pero eso sólo era el principio... Miré su cara, y las cuencas de los ojos estaban vacías, tenía el tabique roto (a causa de la droga, no era nada nuevo), anteriormente la había salido una generosa cantidad de sangre por la boca y le faltaba una oreja. Al alejarme un poco me percaté de que había un trozo de lengua al lado del cuerpo, la cual probablemente fuese del mismo. En cuanto el cuerpo, a parte de estar sin brazos, le habían disparado unas cuantas veces en el pecho, sin acertar en la zona del corazón, y tenía algunas puñaladas en el estómago, mostrando todo el contenido que en su momento había estado dentro del estómago del individuo. Para acabar, las piernas las tenía arañadas, probablemente por haberse resistido a aquel brutal asesinato, y no tenía zapatos. No quería ver más, ya tenía suficiente. Aparté la vista del cadáver y fui a hablar con el agente de policía Andersen, el que me había llamado por la mañana para decirme lo que había ocurrido:

-¿Ha podido identificar el cuerpo del hombre? Le revisamos la cartera, pero sólo había una carta para usted, y no tenía ninguna identificación suya.

-Sí, es Alexander Graham -las palabras me helaron la sangre, era todo demasiado raro-.

-¿Podría hacerla una serie de preguntas rápidas, si no es mucha molestia?

-Claro, ayudaré en lo que pueda...

-¿Qué relación tiene usted con la víctima?

-Fuimos pareja. Estuvimos juntos unos 3 años, pero después lo dejamos, y me empezó a acosar.

-Vale. ¿Podría ver la carta que le ha dejado, o es algo privado?

-No lo sé, ahora lo miro - abrí el sobre, tan nerviosa que a penas atinaba enganchar la apertura de éste-. A ver -dije, mientras conseguía sacar el papel que tenía un mensaje para mí, y me dejó más que asustada-. Aquí tiene.

-Bien, veamos -el agente le echó un largo vistazo-. Esto es una orden de alejamiento que un familiar suyo puso en su lugar para Alexander. Y en ella están escritas las palabras "Ni muerto te librarás de mí y lo sabes" -se rascó la barbilla y reaccionó-. ¡Kurt, ven aquí! -le dijo a uno de sus ayudantes-. Quiero que analices este papel en laboratorio, puede que tenga alguna pista de lo que ha ocurrido. Esta nota deja claro que él sabía que iba a morir, incluso puede que fuese idea suya. Confío en ti para que me des información sobre este caso, parece que vana por este chica -me señaló-.

-Sí, señor. Sabe que puede confiar plenamente en mí, nunca le he fallado -dijo el chico llamado Kurt, y después se giró hacia mi lado-. ¿Está usted bien? Parece muy pálida...aunque lo veo normal, la verdad. Si quiere vaya ya a casa, descanse un poco, y cuando tengamos novedades sobre el caso la informaremos de cualquier modo.

-Se lo agradezco, me vendría muy bien irme a descansar un poco. Demasiadas cosas en tan poco tiempo. Adiós -me fui junto a Jerry-.

-¿Y bien?

-Era...Álex. Ha causado su muerta a posta, se ha suicidado sólo para meterme más miedo del que había tenido cuando vivía con él. Tiene un cómplice, el que le mató. Y me tenían una sorpresita: la orden de alejamiento que ayer le pusimos, en la cual ponía "Ni muerto te librarás de mí y lo sabes". Ya es suficiente por hoy, necesito tranquilidad.

-Madre mía... -dijo mientras me abrazaba con el fin de tranquilizarme un poco-. Iremos al hotel, descansarás un poco y después desayunas, ¿vale? Desde ayer no te veo comer nada...

-¡¿Cómo voy a comer después de lo que he visto?! Sólo tengo ganas de vomitar y de huir de la realidad, evadirme y desaparecer. No temo a que alguien venga y me mate, sino que os haga algo a Pam o a ti.

-No te preocupes por nosotros, nos sabemos cuidar. Y si nos pasa algo, prométeme que vas a seguir adelante -me cogió la mano-.

-Lo intentaré, pero me he pasado demasiado tiempo sin nada, y ahora que tengo algo, no quiero que nadie me lo quite, ¿comprendes?

-Si, lo comprendo, pero no hagas ninguna tontería ¿vale? -asentí-.

Volvimos al hotel. Fuimos en autobús, y el trayecto se me hizo extremadamente largo, parecía que el bus iba a parar en todas las esquinas. Mi paranoia aumentaba por segundo, no sabía quién era el cómplice de Álex, y no paraba de mirar a todos los lados, buscando a alguien que pudiese ser sospechoso o sospechosa. Pero todo el mundo me lo parecía, y me sentí enormemente aliviada cuando llegamos a nuestra parada. Me temblaban un poco las piernas, era verdad que necesitaba reponer energías, al menos un poco. Jerry me sostuvo para que no me cayese, y al llegar al hotel me dejó en la habitación, mientras él iba a hablar con mi hermana para contarla lo que había pasado.

Nunca antes me había sentido tan reconfortada en una habitación solitaria, ni cuando me daban la metadona en la clínica de desintoxicación. Me eché en la cama, y desconecté el cerebro por un rato, era tan necesario como el oxígeno o las sales minerales para mí. Encendí la tele para entretenerme un rato. Jerry no tardó en regresar:

-¿Que tal te encuentras? -me preguntó-.

-No estoy mal, la verdad es que me podría quedar así toda mi vida. Viendo la tele, tranquila, y tumbada en una cama. Pero hay trabajo -dije, fingiendo una sonrisa, que no pareció convencer demasiado a Jerry-.

-Recuerda que luego tienes que almorzar, o sino no te dejaré salir.

-Está bien, luego me comeré un sándwich.

-Por cierto, te tengo una sorpresa -dijo, sonriendo-.

-¿De verdad? -no estaba acostumbra a aquello-.

-Sí, no te engaño. Te la daré después del trabajo, esta noche.

-Oh, no, no me veo con ganas de...

-¡No es eso! Por favor, no me malinterpretes, es algo que te vendrá bien.

-Bueno, no me fiaré demasiado -me reí-.


El tiempo pasó volando. Me eché una pequeña siesta, comí algo, me arreglé un poco para estar presentable y fui a trabajar sin problema. Había sido puntual por un día:

-¡Hola Skylar! -dijo Nick, muy animado-.

-Hola Nick. ¿Qué tal te fue con tu novia?

-¿Quieres que te lo cuente todo detallado?

-No, con que me digas que te ha ido "bien" o "mal" me basta -nos reímos-.

-Pues me fue muy bien, tenía ganas de verla, la verdad. Y tú, ¿qué tal? Es raro que hayas llegado pronto, estás rompiendo tu costumbre.

-Oh, lo siento -me reí-. Bueno. ni bien ni mal, simplemente rara.

-¿Rara? -comentó Marty, que acababa de entrar en la sala-.

-Sí, rara. Han pasado muchas cosas, y estoy un poco sorprendida, y también nerviosa, pero voy a intentar ser más optimista y dejar las malas cosas de lado. Puede que así no me persigan.

-Me parece buena idea. Yo quiero hacer algo parecido en un restaurante. Ser positivo, pedirme toda la carta, no pagar y que luego los camareros no me persigan -dijo Nick, y nos reímos-.

-Lo mejor es que le ignoremos. Dice la leyenda que si lo hacemos a lo mejor él se calla, e incluso llega a decir algo coherente.

-Marty, no seas cruel. Es divertido -dije mientras le empujaba-.

Seguimos charlando un rato de muchas cosas y de nada a la vez, y nuestra conversación se vio interrumpida en cuanto David entró. Fue como si todos hubiésemos visto a un fantasma, nos callamos al instante:

-¿Ocurre algo conmigo? -comentó David, molesto-.

-No -dijimos los tres a la vez, pero yo quería decir "sí", aún le guardaba rencor-.

-Ya, claro. ¿Hablabais de algo importante?

-No, de nada... -dijo Marty-.

-Ah, bien, es que, ya que Skylar está aquí, quería hablar con ella -ninguno nos movimos-. En privado -dijo mientras me miraba-.

Ya era lo que me faltaba. Me levanté sin ganas y le seguí. No me convenía fiarme de él después de todo lo que había pasado, podía ser incluso el asesino y cómplice de Álex... Sí, claramente mi mente estaba desvariando:

-Ya era hora de que hablásemos después de tanto tiempo, ¿no? -dijo David con cierto resentimiento-.

-¿De qué quieres hablar?

-Sólo quería pedirte perdón por todo lo que ocurrió entre nosotros hace un tiempo...No me porté nada bien, y no fui honesto con ninguna de las dos, ni con Julie ni contigo. Sé que dije muchas cosas malas de Julie, pero lo hemos vuelto a intentar, espero que eso no te moleste.

-¿Molestarme?

-Sí.

-¿Lo dices en serio? -David asintió-. Me molesta su presencia, no que salga contigo. Eso me da exactamente igual.

-No seas tonta, sé que te molesta. Te dejé por ella...

-Bueno... -ya empezaba la cosa a torcerse, y yo no quería seguirlo el juego, pero no me quedó otra-. Para empezar, tú y yo no hemos estado juntos nunca, por lo que no me has podido "dejar", y para acabar, no me molesta, porque yo a ti nunca te he querido. Es sencillo de entender, ¿no? -Junior parecía sorprendido por mi comentario-.

-Ah, vale... Entonces, ¿amigos?

-Sí, claro -dijo mientras nos dábamos la mano en señal de amistad-.


Me había quitado un gran peso de encima, por fin podía trabajar sin ataduras, sin miedo a tener que hablar con alguien con el que he tenido algún roce. Había sido un día muy extraño, pero cuando acabase, tendría una sorpresa de Jerry. ¿Qué sería? Estaba tan emocionada con todo que había pasado por alto un pequeño detalle. Algo que sabría más tarde.






Espero que os haya gustado el cap. criaturitas del METAL :3 Por una vez estaba tan inspiraba que lo he hecho de golpe, sin pausa, y con muchas ideas corriendo por mi cabeza. Sé que no fue muy largo, pero quería acabarlo aquí para dejarles con un poco de suspense en el cuerpo, como a mí me gusta *trollface, a Mary Jane le gusta hacer sufrir a la gente...Bueno, no*. Ya saben: likes y comentarios me harán muy feliz, mucho c:  Con este cap. concluye el especial de Risk.

miércoles, 23 de julio de 2014

Risk-Cap.13:You can never leave



Como ya era habitual, afiné los instrumentos e hice las pruebas de sonido necesarias para que el concierto fuese sobre ruedas, para eso me pagaban, y si lo hacía mal me iba a la calle, por lo que aquel día concreto me esmeré más. Estaba muy distraída y temía que eso afectase a lo único que tenía. Alguien interrumpió mis pensamientos, pero antes de darme la vuelta, por si acaso, eché a correr con la guitarra a cuestas, y cuando ya me había alejado lo suficiente vi que la que quería hablar conmigo era mi hermana, que iba detrás mía corriendo con cara de enfado:

-¿Estás loca? Mira que hacerme correr.

-Lo siento, Pam, es que me habías asustado. ¿Qué quieres?

-Sólo quería decirte que he ido a comisaría a denunciar a Álex, y he interpuesto una orden de alejamiento, ya no se puede acercar a ti, además, me han dicho que le van a retirar del cargo de policía.

-¿En serio? -no podía creer lo que estaba escuchando-.

-Claro.

-Eso significa que ya no me puede amenazar... ¿no?

-Que sí, no seas pesada. Ya puedes salir tranquila a la calle y que te dé el aire.

-Vaya, aún no me lo puedo creer. Salir de paseo y no temer que me vayan a matar... -me permití el lujo de sonreír, hasta que vi a lo lejos a Julie, que al parecer quería hablar con Pam-. Bueno, yo mejor me voy, que tengo que seguir con mi trabajo.

Me apresuré antes de Julie llegase y volví al escenario para seguir con la prueba de sonido.
El resto de mi jornada laboral se desarrollo de manera normal, no hubo nada que reseñar, hasta que regresamos al hotel. Iba muy tranquila ya que Álex no podía venir a por mí, pero no era ese mi mayor peligro...Ojalá lo hubiese sabido antes. Ni siquiera me planteé bajar a tomar algo, fui directamente a mi habitación a descansar, era verdad que necesitaba reposo, y si no lo hacía, tarde o temprano me pasaría factura, y faltaban 3 días para poder descansar, pero tenía que aguantar, como fuese. Me llegó a la mente la idea de tonar "algo" para ponerme un poco las pilas, a pesar de mi edad tenía muy poca energía y ánimos, y ambas cosas me las podían dar unas sustancias determinadas. ¡No, nunca! No podía creerme haber pensado en la posibilidad de drogarme otra vez sólo por verme incapaz de seguir, eso demostraba mi debilidad. Dejé de romperme la cabeza pensando estupideces y me eché en la cama, aunque eso no ayudó mucho, porque me empezó a entrar una sensación de malestar general. Tal vez la medicación que me había tomado hace un rato estuviese haciendo efecto, aunque era muy fuerte. No podía ni siquiera dormir, por lo que decidí salir del hotel y fumar para al menos relajarme y entretenerme un poco. Al salir me topé de frente con alguien:

-Hola -dijo Jerry-. Creo que tú y yo tenemos que hablar.

-¿Tiene que ser ahora? Es que no me encuentro muy bien... -le respondí-.

-Vaya, qué casualidad que cada vez que vamos a hablar tú te encuentres mal, ¿no?

-Hombre, dime cómo estarías tú si te pegan un tiro.

-Ya, ya... ¿y bien? -dijo Jerry-.

-No sé qué quieres que te diga, primero tendrás que decirme que pasó esta mañana, que yo no me acuerdo de nada y mi hermana no me ha podido ayudar mucho.

-En fin... Cuando viniste te ayudé y te llevé al hospital. Esperé a que tu hermana llegase y la dije que no te dijese nada de que yo te había traído y le pregunté a la doctora cómo estabas. Luego me marché, eso es todo.

-¡¿Quieres decir que me queríais volver loca?!

-No, era precisamente para lo contrario. ¿Y bien?

-¿Qué quieres que te diga? -intenté hacerme la tonta para escaquearme-.

-Cuando te ayudé me prometiste que me darías una respuesta, independientemente de que fuese buena o mala.

-¿Y si no te lo hubiese prometido?

-Te habría ayudado igualmente -trollface del señor Jerry, maldita sea, ya podía haberme callado-.

-Pues ponte en esa situación.

-¡Deja de enredar! ¿Por qué no me quieres responder? No serías la primera persona que me rechaza ni la última.

-Curios- antes de que acabase Jerry me fulminó con la mirada y decidí centrarme-. Vale, ya te doy una respuesta -me callé durante un rato, a ver si se cansaba y se iba, pero seguía allí, mirándome fijamente-. Puede -dije en voz muy baja-.

-¿Qué? Es que no te he oído. ¿Podrías repetirlo un poco más alto?

-Que puede.

-No te entiendo. ¿Que puede qué?

-Ahhhh, sabes perfectamente lo que quiero decir, pero quieres que te lo diga de otro modo. maldito -Jerry se rió y asintió-. Sí.

-¿Sí qué?

-GRRRRRRRRRRRRRRRRRRR... -me calmé un poco-. Que sí quiero ser tu pareja.

-Puedo decir que realmente no te estaba siguiendo, no lo sabía -se rió-. ¿Esto es una broma o lo dices en serio?

-Lo digo en serio. Pero como me pongas los cuernos o me traiciones te descuartizo -sonreí como una psicópata-. Bueno, yo me voy a fumar y vuelvo a mi habitación.

-Si estás enferma no te conviene fumar, no vayas a lo loco y hagas alguna tontería.

-¿Por qué? Peor no me voy a encontrar...

-Voy a ver si tienes fiebre -Jerry me puso la mano en la frente-. Pues sí, parece que tienes. ¿Qué te parece si te cuido?

-Jerry, no me encuentro bien...

-No quiero hacer nada contigo, tonta, digo cuidarte de verdad -dijo mientras me miraba con cara seria y me dio un beso en la mejilla-.

Quise salir a fumar, pero me di cuenta de que Jerry tenía razón, no me convenía fumar estando enferma, no me iba a ayudar a mejorar. Fuimos a la habitación y me metí en la cama con el objetivo de dormirme, pero la cabeza me daba vueltas. Jerry me trajo un vaso de agua y un paño para ponérmelo en la frente. Agradecía tener alguien que me cuidase, nadie había hecho algo a´si por mí antes, y me sentía reconfortada:

-¿Quieres algo? -me preguntó Jerry, que iba de un lugar a otro-.

-No, sólo quiero dormir, pero gracias igualmente.

-¿Qué vas a hacer mañana si no te encuentras bien?

-Ir a trabajar de todos modos. No puedo mostrar debilidad alguna ante los demás, nunca lo he hecho y ahora no va a ser la primera vez.

-Quieres decir que antepones tu orgullo a tu salud, ¿no es así?

-Puede, pero es que no quiero que me despidan, y si lo hacen no quiero volver a la vida de antes.

-Para empezar, dudo que te echen del trabajo por faltar un día por cuestión de salud, y después, si te despiden no volverías a tu vida de antes porque me tienes a mí.

-Qué cursi eres -me reí-. Bueno, a saber lo que pasa en un futuro... Oye, ¿cuándo te he contado yo cómo era mi vida antes de dejar las drogas?

-Cuando nos conocimos, en el concurso de guitarristas.

-Parece que no me acuerdo de nada de lo que te cuento -me reí, y sin darme cuenta me quedé dormida-.

Dormí a pierna suelta, sabiendo que aquel psicópata de Álex ya no iba a aparecer más. Estaba tan bien que no me lo podía creer, ni siquiera tuve que estar alerta, pude dormir del tirón y descansar lo suficiente como para recuperarme y volver a la normalidad.

Cuando desperté vi a Jerry dormido a mi lado de mala manera, con la cabeza colgando

-Eh, rubio -dije mientras le zarandeaba de un lado a otro como si de un muñeco de trapo se tratase-. Despierta.

-Hhhhhhhhhhhhm -dijo mientras se desperezaba-. Oh, mierda, que dolor de espalda, creo que esta postura no es muy cómoda para dormir, no te la recomiendo. Bueno, ¿qué tal estás?

-Bastante bien, como siempre. Parece que hoy voy a poder ir a trabajar -dije con una sonrisa de oreja a oreja-.

Entré al baño para ducharme y me arreglé un poco para salir temprano y que pudiésemos dar un paseo por la ciudad, ya no tenía que temer a nada. Al salir Jerry ya estaba listo para que salir, pero llamaron al teléfono que había en la habitación:

-Hola, ¿es usted Danielle Skylar Hasselberry? -dijo la persona que estaba al otro lado del teléfono-.

-Sí. ¿Quién es usted?

-Soy John Andersen, del la Policía local de Texas. La llamábamos para identificar un cadáver -al oír aquello deseé que se hubiese equivocado-.

-Sí. ¿A dónde tengo que ir?

-Vaya a la comisaría. Allí la llevaremos al lugar al que tiene que ir.

-Vale. ¿Saben cómo es el cadáver? Es para saber si lo conozco o no...

-Es un hombre de pelo corto y con algo de barba. ¿Le suena?

-No demasiado, pero voy inmediatamente. Gracias, adiós -colgué el teléfono, a pesar de que aquello no me olía bien-.

-¿Qué pasa, Skylar?

-Tengo que identificar un cadáver, pero no sé quién es.

-Te acompaño, ¿vale? No sé por qué, pero eso me suena muy raro.

-Te lo agradecería, gracias -me dio un abrazo para tranquilizarme, a pesar de que no funcionó demasiado-.


Salimos tan rápido como pudimos. Llegamos a la comisaría, y allí el policía que me había llamado nos llevó hasta el supuesto cadáver que tenía que identificar. En cuanto nos bajamos del coche policial, no me podía creer lo que estaba viendo. Era la escena más escalofriante que había presenciado hasta el momento.




Espero que os haya gustado el cap. Se agradecen likes y comentarios ^_^ Gracias por leer, criaturas del Metal.






lunes, 21 de julio de 2014

Risk-Cap.12: Different World




-No creo que una persona así existe, te lo repito -le dije a Jerry, ya bastante irritada-.

-Pero seguro que te gustaría conocerla...

-No te digo yo que no. Otra cosa es que esa criatura, si existe, me quiera conocer.

-Por supuesto. La tienes en tus narices.

-¿El aire? Ja-ja-ja, qué gracioso eres. Creo que me voy a dar una vuelta -dije, ya harta-.

-No lo quieres ver porque eres una cobarde.

-Esto ya lo hemos hablado antes y no me apetece repetirte lo que creo al respecto, así que haremos como que nada de esto pasó y ya está, ¿vale? Tengo cosas que hacer.

-No seas cretina, la persona a la que me refiero soy yo -fruncí el ceño-. ¿No me crees?

-Jajajaja, que chiste tan gracioso... Y ahora me voy -intenté marcharme, pero Jerry se puso en medio-.

-No tiene gracia, esto es serio y real, no intento tomarte el pelo... -temí que lo dijese de verdad-.

-A ver, ya nos hemos acostado, bonito, con eso acaba todo. Ya te dije lo que opino del amor y que renuncio a él, maldita sea.

-¡Haz lo que te dé la gana, pero no voy a dejarte ir sin que lo sepas! Es raro que no te hubieses dado cuenta antes, y ahora ni siquiera lo valoras. Estoy dispuesto a cualquier cosa por ti, intentaré aguantarte para lo bueno y para lo malo. Ya lo hago, aunque tú ni te lo hayas planteado. Y no sabes lo que me molesta tu reacción, como si yo estuviese loco o algo por el estilo, como si no tuviese en cuenta todo lo que me has dicho ni mis sentimientos. ¿Crees que te diría esto sólo por reírme un poco de ti? -bajé la mirada-. Hago lo imposible para que te des cuenta de lo que te aprecio y que quiero estar contigo a pesar de lo poco que hemos hablado -Jerry esperaba una respuesta mía, pero no me había planteado una situación semejante, y vi mi oportunidad de oro para marcharme-.

Salí corriendo, dejando allí a Jerry, algo que seguro jamás me perdonaría. Tenía que pensar sobre lo que me había dicho, era demasiado fuerte para mí, que había renegado y aceptado la ausencia del amor desde hacía ya dos años  y varios meses. Cuando me giré vi que Jerry seguía allí, sin atreverse a mirar hacia la dirección en la que yo me había marchado, y me entraron remordimientos... pero no volví a mirar atrás. La gente me observaba como si fuese un lobo en busca de alimento y se iban a apartando de mí, cosa que no entendía muy bien. Recibí un impacto del cual no había hallado el origen, y caí al suelo. La gente de mi alrededor se había alejado de mí, y al mirar hacia la otra acera de la calle vi a un hombre misterioso que llevaba un arma de fuego, una pistola... no había duda de quién era. Intenté averiguar dónde estaba la herida, y palpé un agujero de tamaño medio en el cuello. Volví a mirar hacia Álex, pero este ya se había marchado. No podía ponerme en pie para ir a urgencias, y se me ocurrió arrastrarme hasta donde estaba Jerry para que, con un poco de suerte me ayudase. Hice un esfuerzo sobre humano para darle alcance, pero lo conseguí, y conseguí llamar la atención de Jerry, pero este no se movió, como si le diese igual:

-¡Jerry, por favor, ayúdame! Olvida todas las cosas desagradables que te he dicho, te prometo que te doy una respuesta a lo que me has dicho... -se me estaba empezando a nublar la vista, pero noté que Jerry me estaba mirando-.

Como ya era costumbre últimamente, había perdido el conocimiento, pero no tardé en recuperarlo. Cuando lo hice vi que estaba en una habitación de hospital, y me encontraba bien. A mi lado estaba Pam, mi hermana:

-Que alegría, por fin despiertas -dijo sonriendo-. Nos llamaron del hospital para decirnos lo que te había sucedido, y nos comentaron que no era nada serio, perdiste una cantidad no muy alta de sangre y te recuperarás pronto.

-No puedo entretenerme, tengo que trabajar -dije mientras me incorporaba y me ponía mi ropa-.

-No digas tonterías, Dave me ha dicho que te tomes tu tiempo y que no te van a echar por ello, seguirás cobrando.

-¡¿En serio?! Vaya, parece que tu marido ha cambiado bastante... -llamaron a la puerta, y justo era Dave-.

-Hola Skylar, ¿qué tal te encuentras? -preguntó Dave-.

-Estoy bien, puedo volver a trabajar hoy mismo -miré el reloj-. Sí, me da tiempo de sobra hasta a ir al hotel a buscar algo con menos sangre -nos reímos-. Y dónde est... -antes de que acabase la frase entró una doctora-.

-Hemos hacho unos análisis a la paciente, y al parecer ha estado sometida a una intoxicación por plomo. Señorita -dijo la doctora mientras me miraba-, ¿ha experimentado  un desmayo repentino recientemente?

-Sí, ayer mismo.

-¿Tomó usted plomo?

-¿Para qué voy a intentar envenenarme? Es un locura y un riesgo que jamás correría, pero parece que alguien se adelantó.

-En ese caso la recomiendo no aceptar nada que venga de desconocidos y alejarse de ellos tanto como pueda o esta situación volverá a repetirse hasta que usted muera, ¿entendido? -asentí-. El resto está todo bien, puede irse si quiere ya a su casa, pero tiene que reposar.

-Gracias doctora -dijo mi hermana-. Bueno, ¿qué era lo que ibas a preguntar, Skylar?

-¿Yo? Ah, sí, ahora lo recuerdo... ¿Sabes dónde está la persona que me trajo?

-No lo sé, cuando nosotros llegamos tú ya estabas sola. De hecho, pensábamos que habías llegado hasta aquí tú sola. ¿Alguien te trajo? -dijo Pam pensativa-.

-Oh, vaya... No me acuerdo de nada, puede que sí haya venido yo sola... -me entristeció pensar que había perdido la oportunidad de hablar con Jerry y darle una respuesta-. En fin, vámonos ya, que quiero cambiarme de ropa.

-Antes de irnos, ¿cómo te hiciste eso? -preguntó Dave mientras señalaba la herida de bala que tenía en el cuello-.

-Pues es una larga historia, la verdad, y...

-¿Fue "Álex? -preguntó mi hermana, y no me quedó más remedio que asentir-. Dave, lleva a mi hermana hasta el hotel y cuídala como si en ello te fuese la vida. Yo me encargo de ponerle una denuncia al desgraciado de Álex.

Mi hermana se marchó a toda prisa, sin siquiera mirar atrás. Dave me acompañó hasta su coche y me llevó hasta el hotel. No tenía ganas de cruzarme con nadie, sólo quería cambiarme de ropa y hacer mi trabajo, nada más. Subí por el ascensor y no tardé en dar con mi habitación, lo justo para que me diese tiempo a ducharme incluso. Una vez lista salí al pasillo, donde Dave, junto al resto de miembros de Megadeth me estaban esperando. Resultó muy incómodo ver a Junior, pero no me quedaba otro remedio, era mi trabajo y no podía rechistar ni quejarme, al menor tenía. Fuimos todos en un autobús de gira hasta el recinto en el que tendría lugar el siguiente concierto de Megadeth, que estaba un poco retirado del hotel:

-Bueno, vamos allá -dijo Nick sonriendo-.

-Pareces tan emocionado como un niño de 4 años a punto de conocer a los Teletubbies -respondió Marty al comentario de Nick-.

-No seas idiota... Ya sé que esos bichos no existen...

-¿Estás seguro? -le dije a Nick-.

-Pues, sí, eso creo... ¿Por qué lo cuestionáis? ¡Existen, claro!

-Era broma, Nick, sólo te estábamos tomando el pelo Marty y yo.

-Ah, menos mal... En realidad estoy contento porque voy a volver a ver a mi novia, que hace mucho que no nos vemos.

-Entiendo... -decidí apartarme de su conversación antes de que se volviese en mi contra-.

Me quedé un rato pensativa, mirando hacia el horizonte por la ventanilla del autobús. Aún seguía sin saber muy bien qué había pasado cuando me habían disparado. Recuerdo haber recibido el disparo e ir hasta Jerry para pedirle ayuda, pero al parecer no había sido él el que me había llevado hasta el hospital, mi hermana de lo aseguró. Qué raro...

Sin darme cuenta ya habíamos llegado al lugar del concierto, e inicié mi jornada laboral, la cual sería más larga de lo que yo pensaba...



Espero que os haya gustado, este es el cap. 1/3 (por el momento) del especial de Risk. Ya saben, se agradecen likes y comentarios, y etiqueto a quien quiera gratis *porque Mary Jane es muy maja*


P.D.: Los de la foto son Juliane Hough y Edward Norton, que encarnarían a Skylar y a Álex respectivamente.

miércoles, 16 de julio de 2014

Superhuman-Cap.26: Crestfallen



********Narra Kim***********

-¡Hola Kim! ¿Dónde habías estado todo este tiempo? -dijo Jon sonriendo, para variar-.

-¿Pero cómo te atreves a preguntarme que dónde he estado? Por tu culpa David se ha enfadado conmigo y nos vamos a separar -frunció el ceño cuando solté mi comentario-.

-¿Qué? Creo que me he perdido.

-No te hagas el tonto, Jon. ¿Recuerdas que te dije que tenías que comunicarle a David que me iba por un tiempo? -lo negó-. No me lo puedo crees, ¡lo olvidaste! -empecé a sentir calor por todo mi cuerpo y sabía que no tardaría en empezar a echar fuego-.

-Te lo juro, no recuerdo que tú te hubieses ido. La última vez que nos vimos fue en la reunión que hicimos cuando tu marido y tú llegasteis a Avantasia. Y creo que me emborraché bastante, porque desperté al día siguiente con un dolor de cabeza monumental...

-Es imposible que no te acuerdes, tú mismo me teletransportaste hasta allí -noté que las llamas empezaban a surgir de mi cuerpo y Jon se alejaba de mí-.

-Soy agua, cuidado -dijo mientras seguía alejándose-. Te lo prometo, no recuerdo nada.

-Pues entonces ya me dirás quién era la persona que lo hizo. Tu clon, tu hermano gemelo,e etc. ¿Cuál ha sido?

-¡Por favor, Kim, para! -mis llamas iban aumentando cada vez más!-.

-Tienes razón, ya de nada va a servir arrepentirse, ¿no? Al fin y al cabo no puedo dar marcha atrás. En fin, iré a hablar con Randy, al menos así podré discutir con alguien que no se pasa las 24 horas de día con espejo en la mano...

-Ok... Te daré un papel con su dirección.

-Cuidado, que lo quemo -Jon me lo tiró y temí que se quemase, pero para mi sorpresa no fue así-.
Vaya, ¿cómo es que no se ha quemado?

-Un tejido especial que Cande descubrió en una de sus expediciones parecía ser resistente a todo, es decir, "inmortal". Este es. Simula muy bien el papel, también sirve para hacer ropa y demás cosas, muy útil. Bueno, no te entretengo más, me voy.

Jon se fue, y decidí ir directamente a hablar con Randy. Saqué el mapa que conservaba de la ciudad y me adentré por las calles buscando aquella extraña dirección. Su casa parecía estar muy cerca de la sala en la que nos habíamos reunido meses atrás. Llamé a la puerta y esperé paciente a que me abriese, y por fin la puerta se abrió:

-¿Kim? -dijo Randy extrañado al verme después de tanto tiempo-.

-La misma -sonreí y nos abrazamos-.

-Vaya, que alegría verte, pensaba que te habían matado. ¿Dónde has estado todo este tiempo?

-Me fui a Finlandia para reflexionar un poco, y cuando he vuelto todo se ha convertido en un caos.

-¿Cómo has ido hasta allí? Es imposible salir del país... -dijo Randy con cierto aire de preocupación-. ¿Y a qué te refieren con ese caso?

-Jon me teletransportó allí justo después de la reunión, pero ahora dice que no se acuerda de nada. Le pedí que le dijese a David que me iba, pero también olvidó eso, y ahora está muy enfadado conmigo, hasta tal punto que ha accedido a que nos separemos. Y yo estaré sola con un bebé al que no quiero... -las lágrimas empezaron a correr por mis mejillas-. Ayúdame, por favor.

-Oh, claro que sí, eres mi amiga -me abrazó y me invitó a entrar a su piso-. No es muy grande ni muy bonito, pero tiene otra habitación en la que puedes dormir si quieres. Por favor, siéntate y analizaremos la situación -tomamos asiento los dos-. A ver, en primer lugar hay una cosa que me choca: ¿cómo es que Jon no se acuerda de haberte teletransportado? Es parte de su poder, recuerda hasta el más mínimo detalle de las personas a las que ha mandado a otro sitio... qué raro. Y bueno, intentaré hablar con David, a ver si puedo solucionar las cosas, ¿vale?

-No, por favor. Por la tardé iré al juzgado y tramitaré nuestra separación. No creo que después de lo que ha pasado las cosas puedan volver a ser como antes.

-¿Y qué vas a hacer con el bebé? -preguntó Randy-.

-No lo sé, no tengo ni dinero ni trabajo, así que no podré mantenerlo, y como no quiero ser una mala madre le buscaré un buen hogar. Seguro que hay alguien que le pueda cuidar como es debido -dije mientras me tocaba el vientre. Aquellas palabras me dolieron en el alma-.

-Si quieres yo te puedo ayudar -dijo Randy mientras me consolaba-.

-No, gracias. No voy a cargarte con mi muerto por muy amigos que seamos -le abracé-.

-¡Ah, es verdad! Voy a contactar con Cande. Estoy seguro de que es la persona más adecuada con la que has de hablar en estos momentos. Y cuando te sientas mejor empezaremos en entrenamiento, ¿vale?

-Sí señor.

Ya estaba de mejor humor, haber hablado con Randy me había ayudado mucho y me había dado esperanzas para seguir adelante. Había muchas cosas que no me podía sacar de la cabeza, pero no podía hacer nada para remediarlo, era normal (en mi opinión). Vi que Randy se iba a la calle, y yo me quedé sola de nuevo. Aproveché para poner un poco la tele y ver cómo estaban las cosas en Avantasia y fuera de ésta, allí donde nosotros antes habíamos vivido. Sólo echaban programas basura repetidos, era como una especie de bucle que se repetía siempre, algo que me hizo plantearme de otro modo la situación en la que nos encontrábamos. No sabíamos nada de lo que estaba pasando, y eso era por algún propósito de los radicales. ¿Habrían cortado las comunicaciones con el exterior?

Todo estaba tan diferente, tantas cosas habían cambiado desde que me había marchado de la ciudad que dudaba que se tratase del mismo lugar en el que yo había estado el primer día. Oí que la puerta se abría. Al parecer Randy ya había encontrado a quien buscada, a la hermana de David. Cande traía cara de preocupación:

-Hola Kim, me alegro de volver a verte -dijo mientras me abrazaba-. Hace un rato fui a casa de mi hermano y ya sé qué ha pasado. Él me dijo que te fuiste sin avisar.

-No me fui sin avisar, lo juro por mi vida -dije entre sollozos-. ¡¿Por qué nadie me cree?! Ojalá hubiese muerto antes de llegar, y así las cosas seguirían tal cual..

-No digas eso, Kim, sólo quería contarte lo que mi hermano me dijo, pero yo no me lo puedo creer. Este asunto me huele a gato encerrado, algo ha debido de intervenir en el asunto.

-Cande, ¿me podrías acompañar al juzgado, por favor? Me da cosa ir sola -le dije a la hermana de David-.

-Claro que sí, no pensábamos dejarte sola -respondió con tono cordial-.

Salimos de casa y ellos mismos me guiaron hasta el sitio al que yo quería ir. Por el camino me dijeron que me estaba precipitando demasiado, pero no estaba dispuesta a seguir engañándome. David me odiaba, ¿para qué iba a seguir casada con él? Después de que nos separásemos había pensado en ir en busca de mi hermana Orianthi, la única familia que me quedaba entonces.  Desde hace dos años y pico no la veo, pero al entrar me fijé en las listas que Randy tenía a su lado y vi que estaba su nombre y figuraba que había entrado a Avantasia como residente. Sin darme cuenta ya habíamos llegado al juzgado. Miré a mi alrededor con tristeza y entré.



**********************Narra David********************


Lo había pasado increíblemente mal desde que Kim llegó. Cuando ya pensé que la había olvidado, va y regresa. Cuando se fue sin avisar pensé que la habían cogido, y la busqué hasta que me volví loco, sin dar con ella. Intenté colarme entre los radicales, pero me descubrieron y casi pierdo la vida allí por mi brillante idea. Me había vuelto loco y comencé a ir a un psicólogo que pudiese ayudarme con mi problema, y lo conseguí pocos días antes de que Kim regresase. No me cuadraba nada de lo que ella me había dicho, sabía que me había mentido respecto a ese "viaje" que había hecho, seguro que había estado con otra persona, la muy zorra. Por una parte la odiaba por o que había hecho, pero por otra aún me seguía importando, aunque lo que me había hecho no pensaba perdonárselo jamás, y ya no quería pasar hasta el último de mis días junto a ella.

Llevaba 24 horas tumbado en el sillón, donde dormía desde hace 5 meses. Mi madre me intentó levantar varias veces, pero yo no estaba para la labor:

-Hijo, deberías de hacer algo con tu vida, no puedes estar ahí tirado hasta que te mueras -me dijo mi madre-.

-Si me levanto será para tomarme una caja de antidepresivos. Mejor así.

-David, deberías de hablar más detenidamente con Kim. No podéis acabar así.

-Me da igual, que haga lo que la dé la gana. Yo he dado mi vida, y ella por mí no...

-Eso es mentira y lo sabes -reprochó mi madre-. Te ha salvado muchas más veces de las que crees, quizá eres tú el que debería de avergonzarse por ello, ¿no crees?

-¡¿Por qué la defiendes?! No se lo merece después de lo que ha hecho...

-Hijo, me parece muy raro que ella haya hecho algo así, creo que estás equivocado, pero bueno, son cosas entre vosotros, no me voy a meter más. Haz lo que quieras.

-Eso haré.

Me entretuve un rato leyendo cuando llamaron a la puerta, sería el cartero o alguien que se había equivocado. Mi madre no se enteró, así que decidí ir yo a abrir:

-Buenas -dijo el cartero-. ¿Es usted David Warren Ellefson?

-Sí -me fijé en que llevaba un sobre no muy grande, me preguntaba qué era-.

-Pues esto es para usted -dijo el hombre mientras me tendía en la mano el misterioso sobre-. Me tiene que firmar aquí, aquí y aquí -me señaló dónde tenía que poner mi firma como si fuese estúpido-. Gracias, adiós -cerré la puerta-.

Me senté en el sillón otra vez y abrí cuidadosamente el sobre. Tardé en entender qué era: una demanda de divorcio,


*****************Narra Lars********************


Habían pasado 5 meses después de que el plan de "Él" había sido llevado en marcha. Aún no entendía por qué debíamos de boicotear a aquella chica llamada Kim. En cambio, mi amiga Mel parecía entenderlo a la perfección:

-A ver, imbécil, "Él" elaboró este plan para acabar con la chica porque puede ser un f¡gran peligro para su conquista del mundo entero.

-Yo creo que este jefe nuestro es demasiado ambicioso, ¿no crees? -Mel empezó a reírse y no comprendí por qué hasta que me di la vuelta-. Ho-hola.

-¡¿Se puede saber quién te crees que eres para hablar mal de mí a mis espaldas, retaco élfico?! -dijo "Él" con la vena del cuello hinchada del enfado-.

-Lo siento, Señor, no quería decir eso, Sé que usted es capaz de hacer todo lo que se proponga, no cabe la menor duda -añadí para intentar arreglar mi metedura de pata-.

-A mí no me vengas con tonterías, que halagarme no te va a servir de nada -hizo una breve pausa-. Te echaría, pero la verdad es que junto a Mel haces un trabajo formidable. Mi contacto de Avantasia me ha informado de que nuestro plan ha sido un éxito. La vida sentimental de el sujeto Kim ha quedado destrozada, nadie sabe qué es lo que realmente pasó.

-Y, una pregunta tonta, ¿qué es lo que pasó? -pregunté-.

- ¡Serás idiota! A ver si empiezas a controlar ese poder tuyo tan "especial"... Mel y tú borrasteis la memoria a Jon, la parte en la que le alojaba el recuerdo de que Kim se había ido y de lo que Jon tenía que decirle a el marido del sujeto. Después este chico fue a una psicóloga, la cual era nuestro diamante en bruto, la señorita Mel, y le hizo un lavado de cerebro para que odiase a su mujer, el sujeto. Y ahora se vana separar. Con un poco de suerte esta chica será muy vulnerable y podremos acabar con ella con la misma facilidad con la que se mata a una hormiga. Yo mismo iré a por ella.

Admiraba la entereza de "Él". Era fascinante como nunca perdía la confianza, y realmente confié en que el plan saldría bien.








Es breve, lo sé cx Espero que os haya gustado, criaturitas del METAAAAAAAAAAAL. Quiero añadir que el el próximo capítulo se desvelará la identidad de "Él". Sólo les digo que no se lo van a esperar, es alguien que pasa muy desapercibido. ¿Alguna idea?


Likes, comentarios, ya saben, se agradecen. Zí :3


martes, 15 de julio de 2014

Risk-Cap.11: I don't believe in love



Cuando abrí los ojos vi a Jerry y a su amigo corriendo de un sitio a otro sin saber muy bien con qué propósito lo hacían. Poco a poco fui recordando lo que había pasado y decidí avisar a los chicos de que ya había despertado:

-¡Eh, vosotros! -los dos me miraron y se quedaron pensativos. Parecía que su cerebro no podía procesar la información-. Estoy bien, pero no sé por qué me ha pasado. ¿Me has echado algo raro en la bebida, Matt?

-No. Vale que no es de calidad, pero yo la bebo muy a menudo y sigo vivo, es más, es mi mejor amiga -dijo Matt totalmente convencido de que no era su culpa-. Tengo vodka si quieres.

-¿Y a mí no me ofreces, pedazo de mierda? -comentó Jerry indignado-. Voy a tener que ponerme tetas para que seas amable conmigo y no me intoxiques...

-¡Que no he sido yo, idiota! -se empezaron a pelear, pero no duró mucho-.

-Ahora que me doy cuenta, las dos veces que me he desmayado de repente estabas tú -dije señalando a Jerry-.

-Eh, no pienses lo que creo que estás pensando porque te equivocas. ¿Para que voy a querer yo herirte, si no me has dado ninguna razón para ello? Ni Matt ni yo lo hemos hecho, puede que haya sido antes de venir aquí. ¿Has tomado algo?

-No, he estado la mayor parte del tiempo esquivando a un imbécil.

-Vaya, no sabía que pensabas eso de mí... -dijo Jerry poniendo cara de pena-.

-No me refería a ti, sino a un miembro de la banda para la que trabajo. Pero eso es todo, nada más -no tenía ganas de hablar del tema, y esperaba que Matt no preguntase sólo para tratar de seducirme-.

-Entonces, ¿estás mejor? -me preguntó Jerry-.

-Eso creo...

-Bueno, Jerr Jerr, ¿y cómo te va a ti la vida? -preguntó Matt-.

-Oh, es un detalle por tu parte que me lo preguntes ahora después de haber estado como una hora contigo...

-No hace falta que me lo digas, si no me importa, era por educación -ambos cruzaron sus miradas de forma desafiante-.

El resto de la noche se desarrolló normal, bebimos bastante (más de la cuenta, al menos lo suficiente como para que yo empezase a decir tonterías). Me sorprendí al ver lo tarde que era, ya que al día siguiente (mejor dicho, ese mismo día) tenía que seguir con la gira, y necesitaba desesperadamente dormir, estaba muy cansada. Jerry insistió en que saludase a los demás miembros de Alice in Chains porque me querían conocer, y tuve suerte de que me hospedaba en el mismo hotel, no me importaba pasarme para decirles hola y ver cómo son, al menos ya conocía  a la mitad. Cogimos el autobús y no estaba muy segura de que fuésemos a llegar bien, puesto que los dos estábamos totalmente ebrios. Mientras continuábamos nuestra travesía, Jerry empezó a hablar:

-Oye, y ¿de quién huías antes? -preguntó Jerry, que parecía llevar mejor los efectos del alcohol que yo. En otros tiempos no habría sido así-.

-¿Y a tí qué más te da?

-Yo sólo preguntaba...

-Lo siento, es que cuando bebo soy más borde -intenté reírme-. Pero si mi vida no es nada interesante... Yo bebía y me drogaba y lo dejé. Y ya está, eso es todo.

-Vaya, pues no pareces muy mayor como para haber pasado ya por eso.

-No lo soy, tengo 20 años. Empecé con toda esa mierda con 16 por culpa de un imbécil del que no sé cómo me enamoré. Oye -bajé la voz- eso es un secreto, no se lo digas a nadie... nunca te enamores, porque te puede llevar a la muerte. Al menos a mí me dejó sin nada.

-Pero a veces sale bien. Hay más gente alegre por el amor que triste, ¿no crees?

-No, te equivocas sin duda alguna. El amor no es para siempre, y cuando te quieres dar cuenta has perdido toda una vida por complacer a otra persona que ni siquiera lo agradece, ni se da cuenta de lo que significa para ti. El amor es una enfermedad que se propaga y acaba con nosotros lentamente, haciéndonos creer que vivimos en una utopía, pero en realidad es miseria, sólo miseria que no nos da felicidad temporal -dije-.

-La que se equivoca eres tú. No es nada parecido a lo que tú has dicho. Puede que a la gente que le ha ido mal diga eso por el simple hecho de que no han tenido suerte, pero siempre hay un roto para un descosido, da igual cómo sea el roto, créeme.

-Que no es así, mierda. La gente que cree es la que lo vive en ese mismo momento.

-No voy a conseguir convencerte con mis argumentos, ¿no? -lo negué-. Bueno, pues tendrá que ser con hechos -me quedé con cara de "¿Pero qué mierda...?"-. Ahora no, pero en un futuro lo verás.

-Y una mierda, que eso ya no cuela. No voy a permitir que nadie arruine mi vida de nuevo, quiero estudiar y triunfar. Y ya está.

-¿Estás segura?

-Nunca lo he estado tanto como ahora.

-Y, ¿no te gusta nadie ahora? -Jerry se estaba comportando como un niño pequeño y ya me estaba cabreando, Le había advertido anteriormente que era muy borde cuando estaba bajo los efectos del alcohol-.

-¡NO! -dije mientras me giraba en contra suya con el fin de que me dejase en paz-.

-¿Sabes qué? Parece que boqueas todo aquello que podría hacerte feliz sólo por el hecho de sufrir de nuevo, y por eso estás siempre a la defensiva.

-¿Y tú que sabes?  A penas me conoces, no tienes derecho a juzgarme.

-¿Por qué? No es necesario pasar una vida al lado de una persona para saber cómo es por encima.

-Me alegro por ti -intentaba todo el rato poner fin a la discusión, pero no había manera, Jerry se la estaba jugando y se iba a acabar quemando-.

-¡¿He dicho algo que sea mentira?! -me di por vencida, me apoyé en el cristal y empecé a llorar como una idiota, como hacía cuando era más joven-.

-Por favor, para. ¿Es que te has propuesto hundirme en la miseria más de lo que ya estaba?

-L-lo siento, no tengo control cuando bebo, me suelo pasar de la raya de sincero y suelo herir a la gente, perdón. El caso es que lo que te he dicho es verdad, pero yo te ayudaré, es más, Alice in Chains te ayudará a ser feliz. Seremos como "El equipo A" de la felicidad, e iremos repartiendo piruletas por las calles -su comentario hizo que mágicamente me riese-.

-No voy a rechazar vuestra ayuda, la necesito -se produjo un silencio incómodo-. Pero advierto de que no me gustan las piruletas -me reí-.

-Bueno, eso ya lo negociaremos con el resto del grupo -se puso unas gafas de sol que no tenía ni idea de dónde las había sacado-. Oye, ¿responderías a mi pregunta?

-Ya lo estoy haciendo...

-No, esta era la pregunta que he hecho para hacerte la pregunta de si te podía hacer una pregunta, esa no cuenta, es otra. ¿Seguro que no te gusta nadie?

-Bueno, puede que alguien me llame la atención, pero no me gusta. Es la persona de la que huía, pero como parece que no va por buen camino, ni siquiera le voy a dar más vueltas -intenté sonreír, pero cuando me vi reflejada en el cristal del autobús casi vuelvo a llorar. Entre aquellas personas que estaban presentes en el autobús había una que me resultaba especialmente familiar-.

-¿Y quién es entonces?

-Oye, eres un poco cotilla. ¿Por qué insistes tanto es saberlo? -me acerqué a Jerry con el fin de que aquel extraño no me viese-.

-¿Yo? Sólo era curiosidad -me sonrió, y me pareció la cosa más adorable que había visto, probablemente fue causa de mi nivel de alcohol en sangre-.

A partir de ahí perdí totalmente la memoria.



Algo me empezó a dar en el brazo y a gritar mi nombre. Abrí los ojos sobresaltada y vi que aquella no era mi habitación, pero aquel no fue el mayor susto que me llevé. La persona que me estaba gritando era Jerry, y en ese momento me pregunté "¿Qué mierda hago yo aquí?", pero no tardé en caer en lo que había pasado:

-¡Por fin te despiertas! -dijo Jerry sonriendo-.

-Yo me largo de aquí -dije, todavía aturdida por el colapso de información que mi cerebro había recibido-. No sé cómo narices a pasado esto, pero prefiero quedarme con la duda.

-Tampoco estabas tan borracha...

-¡Te has aprovechado de mí! Yo no quiero nada contigo ni con nadie. No sé cómo lo conseguiste, pero no te vuelvas a acercar a mí.

-¡Me estás tratando como si te hubiese violado! Pues, para tu información, fuiste tú la que lo empezó, no yo. Sólo te di un beso.

-Y una mierda, chaval -dije mientras me vestía y me marchaba a toda prisa-.

Por el pasillo me crucé con Layne, e intentó preguntarme qué había pasado, pero ni siquiera me molesté en pararme para hablar con él. Miraba atrás con la esperanza de que Jerry no me estuviese siguiendo, y me calmé al ver que, efectivamente, no estaba. Por desgracia en aquel hotel me hospedaba yo también, y mis "compañeros" de trabajo. Y, como la suerte parecía haberme abandonado por completo, me choqué de lleno con aquella persona de la que huía: David Ellefson, e iba con Julie, para mi sorpresa. Me levanté y seguí por donde iba, intentando alejarles de iniciar cualquier clase de acto social, así como empezar a preguntarme a dónde iba tan deprisa, pero hay cosas que no se pueden evitar, sino que hasta que no te encuentran no paran:

-Anda, pero mira a quién tenemos aquí, si es la mendiga -dijo Julie, triunfante por haberse metido conmigo, y para mi suerte, no había moros en la costa, por lo que me escaqueé mientras la muy bruja reía-.

Por fin conseguí salir del hotel. Se me había hecho eterno el trayecto, pero al fin era libre. Me acababa de dar cuenta de que tenía que volver a mi habitación a por mis cosas, pero podía pedirle a Nick, cuya habitación estaba cerca de la mía, que fuese a por ellas y así evitaría chocarme con más personas por hoy. Aún quedaban unos cuantos shows en Texas, por lo que tenía que buscar otro hotel en el que alojarme, o incluso dormir bajo un puente (no sería la primera vez). Me senté en el borde de la carretera, y me llevé otro susto más, para variar. Alguien me dio un toque en el hombro, y me negué a girarme, como si de una película de terror se tratase. Tampoco hizo falta, esa persona se puso en mis narices, y no me quedó más remedio que fruncir el ceño y afrontar la realidad:

-¿A qué ha venido todo eso? -dijo Jerry-.

-¿Y tú que haces aquí? -le pregunté, intentando dar de lado el tema para poder olvidarlo todo-.

-Hay una cosa que se llama ascensor -se puso serio-. ¿Podrías responder a mi pregunta, si eres tan amable, Skylar?

-¿Te refieres a lo de irme? Pues me ha sorprendido haber hecho algo así cuando tú no eres la persona a la que quiero. Oye, ¿podríamos hablar esto dentro?

-No, lo hablamos ahora -me cogió de la mano y me llevó hasta un rincón-.

-¿Qué me vas a hacer? -le dije, asustada-.

-Nada, sé por qué me has dicho lo de entrar, por eso creo que este lugar está bien para que hablemos. Aquí no te verá ese cabrón. Bueno, continúa.

-Eso era todo. ¿Cómo quieres que me vaya? Me avergüenzo de haber hecho eso, aunque ya lo he hecho otras veces, esta es diferente porque no lo hago por conseguir dinero o simplemente seguir viva unos días más.

-Ah, ya sé por qué te has ido. Por suerte me acuerdo de todo lo que dijiste ayer en el autobús viniendo al hotel... Tú y yo estuvimos discutiendo sobre el concepto del amor, y al parecer a ti no te gusta. ¿no? -lo negué, sin saber a dónde quería llegar a parar-. ¿Tienes miedo de salir con alguien? -y dio donde más duele-.

-No, eso es una estupidez. No salgo con nadie porque no me da la gana, no necesito a otra persona para ser feliz -intenté apartar mi vista de la suya porque cada vez me estaba poniendo más nerviosa-.

-Sí que lo tienes, no mientas, que no hace falta que te conozca a la perfección para saber que no estás diciendo la verdad. ¿Seguro que no tienes curiosidad por meterte en una relación-.

-No. Ni la más mínima.

- ¿Y si alguien te prometiese que iba a quererte hasta el día de su muerte?

-No.

-Una persona que está dispuesta a comprometerse con otra sabe lo que esto conlleva. Esa persona que te pediría ser su pareja te diría que te quiere, que desde un principio supo que eras muy especial para ella y no dejó de pensar un solo día en ti, y que se ofrece a que la mates si en algún momento esa persona te hace el más mínimo daño. Y muchas más cosas que estoy seguro de que te gustarían oír...

-No, eso son sólo chorradas. Creo que ya lo dejé bastante claro ayer, estoy segura, ¡no creo en el amor! ¿Alguna persona realmente haría eso por mí? Yo contesto por ti: No.

-¿Y si te digo que sé dónde podrías encontrar a esa persona?




Santo DIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO, lo que me ha costado acabar este capítulo. Antes de nada quiero dar las gracias a mi ayudante en este capítulo, Izzacho. Las discusiones que Skylar y Jerry es una discusión real que Nacho y no organizamos, y quedaron bastante bien ^ ^

Gracias por haber leído, siento que este capítulo sea tan "mazacote", pero es que era algo que tenía que poner. Y al igual que Skylar, yo he dado la cara a mi problema. Pero a la próxima lo quemo :3

jueves, 10 de julio de 2014

Wings of Destiny-Cap.6: Fix Me





Abrí los ojos sobresaltada, alguien estaba llamando a mi puerta. Intenté levantarme, pero estaba en un estado deplorable, hasta pestañear me costaba trabajo. Me tiré al suelo y fui rodando hasta la puerta, e hice un esfuerzo sobrehumano para alcanzar el pomo de la puerta y abrir. Después volví a desplomarme en el suelo:

-¿Sabes cuál es tu trabajo? -dijo Sharon-. Espero que sí, porque te has retrasado mucho, así que levántate ya. Para compensar hoy estarás hasta que los lobos aúllen. ¿Entendido?

-Oh, lo siento, de verdad, prometo que nunca me volverá a pasar... No me sentía muy bien -respondí, intentando demostrar que estaba arrepentida-.

-¡¿Y eso a mí qué me importa?! Por mí como si te mueres. Y ahora cumple con tu trabajo.

La señora Osbourne me echó una última mirada despectiva antes de salir de mi habitación dando un portazo para anunciar su retirada. Me levanté a duras penas y me puse algo de ropa limpia, ya que la que llevaba se había manchado de la sangre de mi herida. Aproveché para mirar cómo estaba, y seguía exactamente igual que como estaba ayer, cuando me la hicieron, lo cual no sabía si era buena o mala señal. Una vez lista salí a toda prisa hacia la cocina, preparé el desayuno y se lo llevé a Dave tan rápido como pude para recuperar algo del tiempo que había perdido. Después limpié, como siempre, e intenté buscar a mis "compañeros" (de los que aún no me fiaba demasiado) para comentar lo que el día anterior había hablado con Haru. Al aproximarme a la puerta oí a dos soldados hablando con un extraño, y me dio la extraña sensación de que debía de quedarme  a escuchar lo que decían, porque eso no auguraba nada bueno:

-Sí, soy yo -dijo el chico, que parecía ser joven de lejos-. ¿Con quién tengo que hablar para aceptar el puesto?

-Tenemos que llamar al rey Osbourne, pero ahora mismo está aún descansando. Muchacho, puedes esperarle en la sala oficial de reuniones menores o en el comedor, donde quieras. Le diré a alguien que te atienda mientras esperas -respondió el soldado más alto-.

-Me parece bien -el chico miró hacia mi dirección, y yo me escondí detrás el muro, con la esperanza de no estar demasiado gorda como para no poder ocultarme. Obviamente, no funcionó:

-¡Eh, niña! ¿Es que nos estás espiando? -intenté hacerme la tonta, pero me estaba incomodando enormemente su mirada-.

-No, siento que se lo haya parecido, Estaba trabajando -me aproximé al chico con el fin de verle más de cerca, ya que parecía que era un nuevo empleado de los Osbourne-.

-¿Tú? Pareces muy joven aún, ¿no?

-Bueno, depende. Sí, podría decirse que soy joven. ¿Por?

-Me extraña ver a alguien con tu edad en un trabajo como este. Bueno, a mí me da igual. ¿Me puedes traer algo de comer y beber?

-Sí, claro...

No sabía aún cómo opinar sobre él, no me había dado ninguna impresión, ni buena ni mala, aunque a lo que aspecto físico se refiere, era casi tan atractivo como Mustaine. Disimulé la cojera que tenía (la cual había derivado de la maldita herida, vaya guerra que me estaba dando) y fui a la cocina a por lo que el chico me había pedido. No había nada preparado, así que con mis "habilidades" de cocinera tuve que ingeniármelas. Tenía miedo de achicharrar algo, como ya había hecho anteriormente con mi casa (sin daños reseñables, tenía 11 años cuando sucedió) y un libro de mi hermano. Por suerte había pan, e hice un bonito plato de tostadas y gachas con un vaso de hidromiel, estaba creativa. Tomé la bandeja con cuidado y la llevé hasta la sala en la que el chico estaba, Ya tenía preparadas algunas preguntas básicas que hacerle para conocerle mejor:

-Aquí le traigo lo que había pedido -dije mientras ponía la bandeja sobre la mesa-. Siento el retraso, pero no había nada preparado y he tenido que improvisar algo.

-Ah, gracias -qué amable, mwemwemwe-. No te alejes mucho, probablemente te necesite más tarde -cuando dijo esa frase no pude evitar sonreír, Nunca antes alguien me había dicho algo así, aunque no significase gran cosa, agradecía oírlo-.

-No se preocupe, aprovecharé para limpiar esta habitación. ¿Puedo hacerle una pregunta?

-Depende de lo que quieras saber. No, no voy a ser tu novio -dijo mientras levantaba las cejas-.

-Ni tampoco quiero que lo seas... -intenté fingir que el comentario que había hecho no me había afectado-. ¿Qué haces aquí?

-Oh, vaya, que descortés por mi parte, no me he presentado. Soy Edward Louis Severson III, pero prefiero que me llamen Eddie Vedder. Vengo aquí por una propuesta que el señor Osbourne me hizo.

-Y podría saber cuál es esa propuesta.

-No me dijo que fuese secreta, así que supongo que lo puedes saber. Ozzy quiere darle un enfoque nuevo al ejército y al ver mis habilidades de combate no dudó ni un segundo en pedirme que me uniese. Seré aprendiz del General actual, pero me quedaré con su puesto sin problema.

-Vaya, qué bien...eh...Yo voy a seguir limpiando.

No sabía bien si fiarme de su palabra o pensar que me estaba tomando el pelo. ¿Qué planeaba Ozzy con todo aquello? Había escogido a un chico para arrebatarle el puesto a Gund, pero ¿para qué? No lograba comprenderlo, no ganaba nada. Empecé a pensar en las razones por las que podía haber hecho eso...aunque Eddie no me desagradaba nada, jejeje, por mí podía quedarse. El señor Osbourne entró a la sala, y sentí que me tenía que ir de allí lo antes posible. Recorrí todos los pasillos buscando a alguien con quien hablar. Me crucé con Joan, pero a pesar de llevarme bien con ella no podía bajar la guardia, y después de haber recorrido de arriba a abajo el castillo, vi a Haru y a Gund, que estaban hablando al lado de la sala de música. Me daba corte interrumpir, pero tenía que hacerlo para decirles lo que había oído:

-EHHHHHHHHHHHH -grité antes de llegar para captar su atención, y cuando me acerqué lo suficiente se lo conté-. Tengo que deciros algo importante: hoy ha llegado un nuevo miembro del ejército.

-¿Y? -dijo Gund-.

-Ozzy le ofreció tu puesto. Primero será tu aprendiz y después se quedará con tu lugar en el ejército.

-¿Y eso cómo lo sabes? -preguntó Haru-. ¿Lo has visto en alguna visión?

-No, me lo ha dicho el chico que contrató Ozzy, y parecía que no mentía.

-Me extraña que quiera hacer algo así, yo que tú no me fiaría tanto de la palabra de un desconocido. Y si quiere quitarme el puesto, buena suerte. No sólo hay que saber manejar la espada para ganar una guerra -comentó Gund ciertamente mosqueado-.

-Ah, ya que estás aquí, Kayle, hoy vamos a empezar con tu entrenamiento, ¿vale? -asentí-. Bien, yo te podré a prueba con mis conocimientos de magia, y Gund con estrategias de lucha y manejo de armas. A medida que vayas avanzando, veremos en que campo te mueves mejor, y te haremos una especie de prueba para saber hacia dónde vas, es decir, si eres maga o asesina. Y luego te especializarás en lo tuyo.

-Vale, hasta ahí llego, pero hay un pequeño gran problema: ¿cuándo me vais a entrenar? Tenemos tareas que hacer todo el día...

-Pues cuando las acabemos todas, por la noche -añadió Gund-.

-No creo que acabemos todos a la vez, y cuando lo hagamos estaremos cansados y no saldrá tan bien como podría salir...

-Si quieres mantenerte viva y conseguir algo en la vida tienes que progresar, y para eso es necesario tener decisión y aguantar el sacrificio que supone. Con eso quiero decir que tendrás que aguantarte y trabajar muy duro para salir adelante. A nosotros tampoco nos fue fácil llegar donde estamos ahora.

-Comprendo... Y teniendo en cuenta que no estoy en muy buenas condiciones, podría suponer un gran riesgo para mi salud. Pero eso no cuenta, ¿no? A nadie le importa que me muera -se hizo el silencio-. Creo que he sido demasiado borde...

-Sí -dijeron los dos a la vez-.

-Meh, supongo que lo siento. Pero hoy no podemos empezar, tengo que trabajar hasta muy tarde por haberme quedado dormida y haberme retrasado en mi trabajo.

-¿Y qué?

-Eso significa que no me libro. Bueno, fue mi culpa por haber aceptado. Vale, pues entrada la noche nos encontramos aquí, ¿no?

-Mejor en el exterior, en el campo de entrenamiento, que está muy bien equipado y alejado de posibles criminales -dijo Haru-.

-Y, una pregunta, Gund, ¿cuándo vas a entrenar a Eddie?

-¿Por?

-Eh...por ir yo y aprovechar. Así aprendería más -mwemwemwe-.

-No lo sé, pero creo que no es conveniente que vean que te entrenamos. Y, ¿para qué quieres estar con Eddie?

-¿Yo? Para nada, sólo para ver lo malo que era -mentira-. Pues luego nos vemos -me fui rápido a mi puesto de trabajo de nuevo, aún me quedaban muchas cosas por hacer-.

Regresé a la habitación en la que habían estado reunidos Eddie y el señor Osbourne, y al parecer aún seguían reunidos. Entré para limpiar lo que me había quedado, además de organizar la mesa, y me marché a toda prisa, no quería estar cerca de aquel ser miserable al que tenía que llamar "Rey".
Iba pensando en qué podía hacer con el corte que tenía, me dolía bastante, y si no hacía nada para remediarlo, acabaría derivando en algo peor, cuando de repente me choqué con alguien que iba con una velocidad excesiva y descontrolada. Me quedé totalmente blanca al ver que era Lord Mustaine:

-Oh, lo siento, de verdad lord Mustaine, no era mi intención interponerme en su camino.

-No, ha sido culpa mía -cogió algo de aire-. Necesito tu ayuda -me emocioné al oír eso, estaba siendo un gran día-.

-Sí, claro, para eso le sirvo -dije con una amplia sonrisa, mostrándome más fea de lo que ya era, pero al menos feliz-.

-Busca a mi padre y dile que tengo que hablar urgentemente conmigo. Bueno, como seguro que no te haga caso, dile que es sobre la boda con Simone, que tenemos que adelantarla y que ya le diré el resto cuando se reúna conmigo antes de cenar, ¿entendido? -asentí-.

Hoy estaba siendo un día de lo más extraño, demasiado. Entre la aparición estelar de Eddie y el posible adelanto de la boda de Dave y Simone me llevó a la conclusión de que los Osbourne estaban tramando algo muy gordo que nos iba a sorprender a todos. Y no me equivoqué. El resto del día lo pasé dando vueltas de un lugar a otro limpiando (siempre había algo que limpiar, por desgracia) y ordenando. Estaba muy metida en mis pensamientos, me había evadido considerablemente de la realidad, y no me había dado cuenta de que alguien me estaba hablando:

-¡Eh, orco! -dijo una mujer, la cual observé detenidamente y comprobé que era la bruja de Sharon-.

-Oh, lo siento, no volverá a pasar - ni siquiera sabía que había hecho, pero no quería más broncas-.

-¿Por qué te disculpas, eres tonta o qué? -me callé, eso seguro que era una pregunta trampa-. Quería saber si has visto a mi marido o a mi hijo, que hace bastante que no les veo.

-Creo que están reunidos, pero no sé dónde, lo siento.

-Qué inútil eres, niña, no sé ni cómo estás aquí... -se fue a dar la vuelta para marcharse, pero algo la hizo volver sobre sus pasos y ponerse en frente mía-. ¿Puedes explicarme que es eso? -dijo señalando mi vestido-.

-Es la prenda de trabajo, el uniforme...

-No te hagas la tonta, me refiero a esa mancha - palidecí al momento. Me toqué el estómago y estaba mojado, y vi que había una gran mancha de sangre-.

-Oh, eso no es nada. Me caí y me golpeé muy fuerte...

-Entiendo, Quiero ver ese "golpe" tuyo.

-Hace mucho frío, señora, ¿no podría enseñárselo más adelante?

-No. Cuanto más tardes peor va a ser. Sé que me estás ocultando algo, y lo mejor es que lo digas ya. No soy peligrosa si sigues las normas del juego, las cuales conoces y son sencillas -vi el cielo abierto cuando apareció salvajemente Eddie en la sala-.

-Oh, lo siento, no quería interrumpir. El señor Osbourne me dijo que la buscase para hacer oficial mi entrada como miembro en proceso de aprendizaje al Ejército osbourniano.

-Qué inoportuno eres, niño. ¿No puedes esperar un poco? -dijo Sharon, echando humo-.

-Su marido es el rey, puesto superior al de reina, por lo que debería de seguir las órdenes de su marido sin poner ninguna pega -contestó Eddie con una sonrisa de oreja a oreja-.

-¿Y tú quién te crees para hablarme así? Me parece que tú y yo no nos vamos a llevar bien, maldito bastardo.

-Creo que se está pasando usted un poco, señora Osbourne.

-¡Tú calla estúpida morsa! Que tú y yo tenemos un asunto pendiente, y no me iré hasta zanjarlo.

-No, si en lo de bastardo no miente. Mi padre es el rey, y bueno, mi madre es una aldeana -sonrió-. Bueno, me da igual, al menos esta bruja no es pariente mío -el comentario de Eddie enfureció más a Sharon, de tal manera que salió de la sala golpeando a todo lo que se interponía en su camino-.

-Gracias, me has librado de una buena -dije en tono amable a aquel chico, que además de ser atractivo me había salvado el pellejo-.

-De nada. Presiento que más tarde te tocará ayudarme a mí -mantenía su sonrisa-. Bueno, me voy, que tengo ganas enfadar más a la vieja bruja, a ver si explota.


Se marchó, y me quedé asombrada de su actitud. Tras un corto período de tiempo me quedé totalmente pensativa. Lo primero en lo que caí fue en que debía de advertir a Haru y Gund de lo que acababa de pasar, lo segundo era que tenía que hacer desaparecer mi herida lo antes posible, y lo último que comprendí fue que aquel suceso me hizo comprender de qué iba todo aquello que yo no estaba entendiendo, había encontrado la pieza que faltaba en el puzle.




Y espero que os haya gustado el capítulo. Ha quedado corto, ya lo sé, pero prefiero hacerlo así (porque soy vaga y ya está). Ya sabéis, likes, comentarios, guitarras, ¡todos son bienvenidos! Y recuerdo que etiqueto gratis, no muerdo *No, qué va...*









Si lees esto, Izzy, es que te he ganado la apuesta, así que .l. .l. .l. .l. .l. .l.

domingo, 6 de julio de 2014

Tornado of Souls- Cap.28: The End of All Hope




*****************Narra Tacii****************

Parecía mentira. Después de tanto tiempo, tanto sufrimiento y tantas pérdidas, al fin el bebé había llegado al mundo, y lo más importante, estaba perfectamente, algo de lo que no estaba muy segura. Cuando desperté vi que Dave estaba a mi lado con Allison en brazos, una escena tan bonita que me dio pena interrumpirla. Traté de incorporarme sin molestar, pero pareció que no resultó:

-Vaya, ya te has despertado. ¿Qué tal te encuentras? -me preguntó mientras me sonreía-.

-Algo mejor, pero aún estoy un poco dolorida. Pero esto no va a poder conmigo -dije, mientras me incorporaba y me acercaba a Dave-. ¿Y tú dónde has estado?

-De putas -se rió-. No, era broma. Verás, nadie te dijo nada para que las cosas no se pusieran más difíciles de lo que ya eran. Pears y yo fuimos a buscar comida, y allí nos secuestraron. Ah, no te preocupes por Duff, está bien, de hecho, fue él el que nos secuestro. Nos mantuve allí bastante tiempo, mientras negociaba con los de nuestro grupo, pero nos dejó allí totalmente impedidos porque venía un bot, pero por suerte, dos humanos "normales" nos ayudaron a salir, y por suerte, todos estamos vivos. Pero me siento muy mal por no haber podido estar contigo durante el parto.

-No te preocupes, lo importante es que todo a salido bien. Oye, no acapares a la pequeña, que yo también quiero cogerla -le dije, y él, encantado, posó en mis brazos a la pequeña y frágil Alison-. Se parece a ti.

-No se parece a nadie, aún es muy pequeña para saberlo -se rió-. Pero estoy seguro de que se parecerá a mí, aunque en ese caso triunfará con los hombres y... ¡no! Que no se parezca a mí, por favor -nos reímos al unísono-.  Creo que los tres nos merecemos unos días de descanso, ¿no?

-Sí, estoy totalmente de acuerdo contigo -dije, mientras él nos abrazaba-.

-Bueno, voy a traer todo lo que he cogido para la pequeña, que estrene modelito.

Una vez que vestimos a la pequeña y yo me puse un poco presentable, salimos fuera, con los demás, que estaban charlando. Localicé a dos personas que me resultaban bastante familiares...Un momento, uno de esos individuos era la gran Doro Pesch, la Diosa del Metal, y a su lado estaba Jeff, mi antiguo vecino, con el que tocaba mucho la guitarra hasta que se mudó. Era una gran coincidencia haber encontrado a aquellas dos personas, pero no sabía si era para bien o para mal. Con curiosidad, me aproximé al grupo, y todos se quedaron mirando a la pequeña, que iba en brazos de Dave:

-¡Enhorabuena! -dijeron casi todos a la vez, menos los recién llegados, que no sabían muy bien de qué iba la cosa-.

-¡Hola pequeña! ¿Quieres un poco de vodka? -dijo Slash, con su querida botella en la mano-.

-Como acerques eso a mi hija te dejo estéril -le dije, y en ese momento, Slash retrocedió considerablemente-.

-Chicos, veo necesario que hagamos una reunión después de comer, hay bastantes cosas de las que tenemos que hablar, y también hay que celebrar el nacimiento de un nuevo miembro del grupo: la pequeña... Eh, ¿cómo se llama? -comentó Pears, siempre con el deber por delante-.

-Dave -dijo Dave-.

-No seas infantil -le eché una mirada de advertencia-. Se llama Alison.

-Bueno, pues ¿qué os parece si comemos y después hablamos tranquilamente? -dijo Pears, y todos asentimos-. Un momento, ¿y Rose? -todos miramos a nuestro alrededor, pero no había nis rastro de ella-.

-Marty y yo vamos a buscarla, vosotros id preparando algo para comer, ¿os parece bien? -pregunto Junior-.

-Vale. Si la encontráis, darme un toque por el walkie -añadió Pears-.

No sabía que se traían esos dos entre manos, pero era algo que los demás sabían y yo no, y al parecer, tampoco me lo iban a contar. Por curiosidad, fui a hablar con Jeff, que no se había percatado de que yo estaba allí:

-¡Cuánto tiempo, Young!

-Espera, ¿Tacii? ¡Qué bien! -se acercó a mi posición-. Tiene gracia que nos volvamos a ver durante esta invasión zombie. Si es que tocar la guitarra juntos nos ha hecho más fuertes -se rió-. Y, dime, ¿qué tal te ha ido todo desde que me fui?

-Normal. Seguí trabajando en el bar, toqué algunas veces con mi grupo, y luego aparecieron los zombis. Las cosas han ido mal a partir de entonces, pero no me puedo quejar. Dave y yo estamos juntos y tenemos una hija. Y tú, ¿qué tal?

-Pues igual que tú. Me marché a buscarme la vida a algún sitio, y me crucé con Doro Pesch. Me cogió para la gira que estaba haciendo, ya que su guitarrista principal se había puesto muy enfermo, y bueno, invasión zombi al canto. Nada que reseñar a parte de eso.

Continuamos charlando un rato, hasta que Pears nos dio un toque para subir al comedor, nuestra sala oficial de reunión. Al final decidió hacerla antes de comer, aunque no sabía qué criterios había empleado para tomar esa decisión:

-Bueno, como ya os dije antes, muchas cosas han ocurrido en esta semana, algunas buenas y otras malas -Pears estaba tan serio que daba miedo-. En primer lugar, hablaremos sobre lo que aquí ocurrió. Tacii, mientras tú estabas de parto, el grupo de Melisse entró de nuevo a nuestro refugio con el fin de hacerse con él, ya que alguien le había estado informando sobre todos nuestros movimientos y por eso casi consiguen su objetivo. Le cedo la palabra a Junior, que es él el que estuvo a cargo de la situación -"Parece que estamos en un juicio" pensé-.

-Lo hablé con Marty, y llegamos una conclusión. Ya sabemos quién es el culpable de que todo esto se descontrolase. Pero creo que lo diremos al final para confirmarlo -dijo Junior, al cual le faltó quitarse las gafas de sol y que sonase un grito de fondo para parecer un criminólogo de Miami-.

-Creo que me he perdido. A ver, David, ¿cómo es eso de "lo diremos al final para confirmarlo"? -comenté, con cierta incertidumbre-.

-Oh, ya sé lo que está pasando aquí... ¡Es ella, y esperabais a que se delatase!, ¿verdad? -dijo Steven, orgulloso de su deducción, cuya intención era tomarme el pelo-.

-Claro, soy yo la traidora, y predije el momento en el que iba a parir, no te jode.

-Oye, qué borde... Ya no le eches la culpa al bebé -me abalancé hacia Steven para abofetearlo, y mientras tanto, Pears decidió retomar el asunto de la reunión-.

-En segundo lugar, os voy a contar lo que nos pasó a Dave y a mí. Fuimos secuestrados por alguien que pertenecía a alguna banda, no sé si era de la de Melisse, u otra diferente. Y esa persona era Duff, que estaba sano y salvo, y a cambio quería a Tacii. Después de aquello que pasó, más el ataque sorpresa de nuestros amiguitos los "soldados", creo que deberíamos de modificar el sistema de seguridad de nuestro refugio. Poner trampas más complejas en mayor abundancia, prepararnos para cualquier situación, cambiar la distribución de las habitaciones. Esto último lo hago concretamente por Tacii, sabiendo que Duff está interesado en ella, lo más conveniente sería hacerlo de ese modo, y así el bebé estaría a salvo. ¿Os parecen bien estas nuevas medidas de seguridad? Luego iremos ampliándolas, pero de momento así está bien.

-Vaya Pears, estás en tu salsa. ¿Eso lo tenías preparado? -dijo Doro-. Qué talante...

-Oh, otra cosa que olvidaba. En nuestra travesía por el jodido Wallmart, nos cruzamos con dos personas que nos ayudaron y decidimos acogerles en este grupo. Les dije que estarían un tiempo a prueba, pero sin la aprobación de todos no puedo hacer nada. ¿Hay alguien en contra? -nadie levantó la mano, aunque yo estuve a punto de hacerlo, me daba que nos iban a dar problemas-. Bien, pues hoy entran otros dos miembros más a nuestro grupo: Doro Pesch y Jeff Young. No sé si queda algún tema más...

-Sí, yo quería hablar sobre Axl -dijo Marty, alzando la voz-. ¿Qué vamos a hacer con él? Está intentando escapar a toda costa, y no creo que le importe morir. La diferencia es que si le echamos de este sitio no nos causará más problemas, pero si no lo hacemos puede que alguno o algunos de nosotros paguen las consecuencias, ¿no creéis?

-Eso es un riesgo que no podemos correr, Marty, piensa un poco. Si soltamos a Axl se unirá a otra banda, y al saber muchas cosas de este sitio y al haber estado tanto tiempo aquí, puede meternos en un lío, no a uno o a dos, puede suponer un peligro monumental para todo el grupo -dije-. Tenemos que segur así, con más cuidado, si se logra escapar o le dejamos ir, nos atacará a posta, y claro, al tener gente que también nos quieren ver muertos, pues complica mucho más la situación.

-Vale, ya entiendo. Pero tenemos que hacer algo, se está volviendo loco, ha atacado a la pequeña Kinzie...

- Podrías darle un sudoku o una sopa de letras, que eso me entretiene mucho cuando voy al baño... -comentó Steven, mientras que Pears murmuraba algo-.

-Ese tipo de entretenimientos no, retrasado -respondió Slash-.

-Sé a dónde quieres ir a parar... Si lo tengo que hacer, lo haré. ¡Por el bien de grupo! -Popcorn se puso dramático-. Le haré un baile sensual con streapptease incluido -todos nos reímos, hasta parecía que Alison sonreía-.

-Eh... mejor le regalamos una consola -dijo Slash en tono burlón-. Bueno, dejemos lo de Axl, que aún queda algo pendiente. ¿Quién es es el traidor?

-Pues parece que ya ha llegado la hora... Empezó como una pequeña sospecha, deducciones hechas a través de la observación de comportamientos extraños, fuera de lo común...

-¡JUNIOR, DEJA YA LA MIERDA DE CUENTO Y VE AL GRANO! -dije, totalmente irritada por la situación-.

-Disculpadme por querer hacerlo todo de modo profesional. Pues, ¿no os parece mucha coincidencia que alguien supiese que en estos días iba a cundir el caos? No, para nada. La persona que nos delató sabía qué día iba a dar a luz Tacii, una persona fuera de juego y el mismo día que Dave y Pears fueron secuestrados, dos más fuera de juego. El en hotel éramos Tacii, Rose, Kinzie, Slash, Steven, Marty, Nick, Axl y yo, y el culpable está entre esos. Puede que muchos os hayáis dado cuenta de quién es el traidor por un detalle de la sala. No creo que el culpable vaya a levantar la mano... -dijo David en tono sarcástico-.




SOY MALA, JEJEJEJEEEEEEEE. De momento el cap. queda así, pero mañana o pasado lo modificaré diciendo quién es el famoso traidor que está dando por saco tanto al grupo de Tacii. ¿Por qué lo hago? Porque os quiero hacer sufrirDIGO, como ya hace mucho que no subo Tornado ni hago nada especial, pues quería hacer una especie de "APUESTA" (no hay dinero en juego, rattleheads :v ). Quiero que comenten quién creen que es el traidor del grupo, y la o las personas que ganen tendrán un premio sorpresa :) Y si no acierta nadie, pues lo pongo en el próximo cap. *trollface*

Una cosa más -> sólo vale poner un nombre por persona, no vale que yo haga esto:

Mary Jane: Tacii

Mary Jane: Rose

Mary Jane: Slash

etc.


Y después de esto, gracias por haber leído, nos vemos en el próximo cap. Likes, comentarios, todos son bienvenidos, ya saben. Etiqueto a quien quiera, es grátis :p

Suerte