jueves, 10 de julio de 2014

Wings of Destiny-Cap.6: Fix Me





Abrí los ojos sobresaltada, alguien estaba llamando a mi puerta. Intenté levantarme, pero estaba en un estado deplorable, hasta pestañear me costaba trabajo. Me tiré al suelo y fui rodando hasta la puerta, e hice un esfuerzo sobrehumano para alcanzar el pomo de la puerta y abrir. Después volví a desplomarme en el suelo:

-¿Sabes cuál es tu trabajo? -dijo Sharon-. Espero que sí, porque te has retrasado mucho, así que levántate ya. Para compensar hoy estarás hasta que los lobos aúllen. ¿Entendido?

-Oh, lo siento, de verdad, prometo que nunca me volverá a pasar... No me sentía muy bien -respondí, intentando demostrar que estaba arrepentida-.

-¡¿Y eso a mí qué me importa?! Por mí como si te mueres. Y ahora cumple con tu trabajo.

La señora Osbourne me echó una última mirada despectiva antes de salir de mi habitación dando un portazo para anunciar su retirada. Me levanté a duras penas y me puse algo de ropa limpia, ya que la que llevaba se había manchado de la sangre de mi herida. Aproveché para mirar cómo estaba, y seguía exactamente igual que como estaba ayer, cuando me la hicieron, lo cual no sabía si era buena o mala señal. Una vez lista salí a toda prisa hacia la cocina, preparé el desayuno y se lo llevé a Dave tan rápido como pude para recuperar algo del tiempo que había perdido. Después limpié, como siempre, e intenté buscar a mis "compañeros" (de los que aún no me fiaba demasiado) para comentar lo que el día anterior había hablado con Haru. Al aproximarme a la puerta oí a dos soldados hablando con un extraño, y me dio la extraña sensación de que debía de quedarme  a escuchar lo que decían, porque eso no auguraba nada bueno:

-Sí, soy yo -dijo el chico, que parecía ser joven de lejos-. ¿Con quién tengo que hablar para aceptar el puesto?

-Tenemos que llamar al rey Osbourne, pero ahora mismo está aún descansando. Muchacho, puedes esperarle en la sala oficial de reuniones menores o en el comedor, donde quieras. Le diré a alguien que te atienda mientras esperas -respondió el soldado más alto-.

-Me parece bien -el chico miró hacia mi dirección, y yo me escondí detrás el muro, con la esperanza de no estar demasiado gorda como para no poder ocultarme. Obviamente, no funcionó:

-¡Eh, niña! ¿Es que nos estás espiando? -intenté hacerme la tonta, pero me estaba incomodando enormemente su mirada-.

-No, siento que se lo haya parecido, Estaba trabajando -me aproximé al chico con el fin de verle más de cerca, ya que parecía que era un nuevo empleado de los Osbourne-.

-¿Tú? Pareces muy joven aún, ¿no?

-Bueno, depende. Sí, podría decirse que soy joven. ¿Por?

-Me extraña ver a alguien con tu edad en un trabajo como este. Bueno, a mí me da igual. ¿Me puedes traer algo de comer y beber?

-Sí, claro...

No sabía aún cómo opinar sobre él, no me había dado ninguna impresión, ni buena ni mala, aunque a lo que aspecto físico se refiere, era casi tan atractivo como Mustaine. Disimulé la cojera que tenía (la cual había derivado de la maldita herida, vaya guerra que me estaba dando) y fui a la cocina a por lo que el chico me había pedido. No había nada preparado, así que con mis "habilidades" de cocinera tuve que ingeniármelas. Tenía miedo de achicharrar algo, como ya había hecho anteriormente con mi casa (sin daños reseñables, tenía 11 años cuando sucedió) y un libro de mi hermano. Por suerte había pan, e hice un bonito plato de tostadas y gachas con un vaso de hidromiel, estaba creativa. Tomé la bandeja con cuidado y la llevé hasta la sala en la que el chico estaba, Ya tenía preparadas algunas preguntas básicas que hacerle para conocerle mejor:

-Aquí le traigo lo que había pedido -dije mientras ponía la bandeja sobre la mesa-. Siento el retraso, pero no había nada preparado y he tenido que improvisar algo.

-Ah, gracias -qué amable, mwemwemwe-. No te alejes mucho, probablemente te necesite más tarde -cuando dijo esa frase no pude evitar sonreír, Nunca antes alguien me había dicho algo así, aunque no significase gran cosa, agradecía oírlo-.

-No se preocupe, aprovecharé para limpiar esta habitación. ¿Puedo hacerle una pregunta?

-Depende de lo que quieras saber. No, no voy a ser tu novio -dijo mientras levantaba las cejas-.

-Ni tampoco quiero que lo seas... -intenté fingir que el comentario que había hecho no me había afectado-. ¿Qué haces aquí?

-Oh, vaya, que descortés por mi parte, no me he presentado. Soy Edward Louis Severson III, pero prefiero que me llamen Eddie Vedder. Vengo aquí por una propuesta que el señor Osbourne me hizo.

-Y podría saber cuál es esa propuesta.

-No me dijo que fuese secreta, así que supongo que lo puedes saber. Ozzy quiere darle un enfoque nuevo al ejército y al ver mis habilidades de combate no dudó ni un segundo en pedirme que me uniese. Seré aprendiz del General actual, pero me quedaré con su puesto sin problema.

-Vaya, qué bien...eh...Yo voy a seguir limpiando.

No sabía bien si fiarme de su palabra o pensar que me estaba tomando el pelo. ¿Qué planeaba Ozzy con todo aquello? Había escogido a un chico para arrebatarle el puesto a Gund, pero ¿para qué? No lograba comprenderlo, no ganaba nada. Empecé a pensar en las razones por las que podía haber hecho eso...aunque Eddie no me desagradaba nada, jejeje, por mí podía quedarse. El señor Osbourne entró a la sala, y sentí que me tenía que ir de allí lo antes posible. Recorrí todos los pasillos buscando a alguien con quien hablar. Me crucé con Joan, pero a pesar de llevarme bien con ella no podía bajar la guardia, y después de haber recorrido de arriba a abajo el castillo, vi a Haru y a Gund, que estaban hablando al lado de la sala de música. Me daba corte interrumpir, pero tenía que hacerlo para decirles lo que había oído:

-EHHHHHHHHHHHH -grité antes de llegar para captar su atención, y cuando me acerqué lo suficiente se lo conté-. Tengo que deciros algo importante: hoy ha llegado un nuevo miembro del ejército.

-¿Y? -dijo Gund-.

-Ozzy le ofreció tu puesto. Primero será tu aprendiz y después se quedará con tu lugar en el ejército.

-¿Y eso cómo lo sabes? -preguntó Haru-. ¿Lo has visto en alguna visión?

-No, me lo ha dicho el chico que contrató Ozzy, y parecía que no mentía.

-Me extraña que quiera hacer algo así, yo que tú no me fiaría tanto de la palabra de un desconocido. Y si quiere quitarme el puesto, buena suerte. No sólo hay que saber manejar la espada para ganar una guerra -comentó Gund ciertamente mosqueado-.

-Ah, ya que estás aquí, Kayle, hoy vamos a empezar con tu entrenamiento, ¿vale? -asentí-. Bien, yo te podré a prueba con mis conocimientos de magia, y Gund con estrategias de lucha y manejo de armas. A medida que vayas avanzando, veremos en que campo te mueves mejor, y te haremos una especie de prueba para saber hacia dónde vas, es decir, si eres maga o asesina. Y luego te especializarás en lo tuyo.

-Vale, hasta ahí llego, pero hay un pequeño gran problema: ¿cuándo me vais a entrenar? Tenemos tareas que hacer todo el día...

-Pues cuando las acabemos todas, por la noche -añadió Gund-.

-No creo que acabemos todos a la vez, y cuando lo hagamos estaremos cansados y no saldrá tan bien como podría salir...

-Si quieres mantenerte viva y conseguir algo en la vida tienes que progresar, y para eso es necesario tener decisión y aguantar el sacrificio que supone. Con eso quiero decir que tendrás que aguantarte y trabajar muy duro para salir adelante. A nosotros tampoco nos fue fácil llegar donde estamos ahora.

-Comprendo... Y teniendo en cuenta que no estoy en muy buenas condiciones, podría suponer un gran riesgo para mi salud. Pero eso no cuenta, ¿no? A nadie le importa que me muera -se hizo el silencio-. Creo que he sido demasiado borde...

-Sí -dijeron los dos a la vez-.

-Meh, supongo que lo siento. Pero hoy no podemos empezar, tengo que trabajar hasta muy tarde por haberme quedado dormida y haberme retrasado en mi trabajo.

-¿Y qué?

-Eso significa que no me libro. Bueno, fue mi culpa por haber aceptado. Vale, pues entrada la noche nos encontramos aquí, ¿no?

-Mejor en el exterior, en el campo de entrenamiento, que está muy bien equipado y alejado de posibles criminales -dijo Haru-.

-Y, una pregunta, Gund, ¿cuándo vas a entrenar a Eddie?

-¿Por?

-Eh...por ir yo y aprovechar. Así aprendería más -mwemwemwe-.

-No lo sé, pero creo que no es conveniente que vean que te entrenamos. Y, ¿para qué quieres estar con Eddie?

-¿Yo? Para nada, sólo para ver lo malo que era -mentira-. Pues luego nos vemos -me fui rápido a mi puesto de trabajo de nuevo, aún me quedaban muchas cosas por hacer-.

Regresé a la habitación en la que habían estado reunidos Eddie y el señor Osbourne, y al parecer aún seguían reunidos. Entré para limpiar lo que me había quedado, además de organizar la mesa, y me marché a toda prisa, no quería estar cerca de aquel ser miserable al que tenía que llamar "Rey".
Iba pensando en qué podía hacer con el corte que tenía, me dolía bastante, y si no hacía nada para remediarlo, acabaría derivando en algo peor, cuando de repente me choqué con alguien que iba con una velocidad excesiva y descontrolada. Me quedé totalmente blanca al ver que era Lord Mustaine:

-Oh, lo siento, de verdad lord Mustaine, no era mi intención interponerme en su camino.

-No, ha sido culpa mía -cogió algo de aire-. Necesito tu ayuda -me emocioné al oír eso, estaba siendo un gran día-.

-Sí, claro, para eso le sirvo -dije con una amplia sonrisa, mostrándome más fea de lo que ya era, pero al menos feliz-.

-Busca a mi padre y dile que tengo que hablar urgentemente conmigo. Bueno, como seguro que no te haga caso, dile que es sobre la boda con Simone, que tenemos que adelantarla y que ya le diré el resto cuando se reúna conmigo antes de cenar, ¿entendido? -asentí-.

Hoy estaba siendo un día de lo más extraño, demasiado. Entre la aparición estelar de Eddie y el posible adelanto de la boda de Dave y Simone me llevó a la conclusión de que los Osbourne estaban tramando algo muy gordo que nos iba a sorprender a todos. Y no me equivoqué. El resto del día lo pasé dando vueltas de un lugar a otro limpiando (siempre había algo que limpiar, por desgracia) y ordenando. Estaba muy metida en mis pensamientos, me había evadido considerablemente de la realidad, y no me había dado cuenta de que alguien me estaba hablando:

-¡Eh, orco! -dijo una mujer, la cual observé detenidamente y comprobé que era la bruja de Sharon-.

-Oh, lo siento, no volverá a pasar - ni siquiera sabía que había hecho, pero no quería más broncas-.

-¿Por qué te disculpas, eres tonta o qué? -me callé, eso seguro que era una pregunta trampa-. Quería saber si has visto a mi marido o a mi hijo, que hace bastante que no les veo.

-Creo que están reunidos, pero no sé dónde, lo siento.

-Qué inútil eres, niña, no sé ni cómo estás aquí... -se fue a dar la vuelta para marcharse, pero algo la hizo volver sobre sus pasos y ponerse en frente mía-. ¿Puedes explicarme que es eso? -dijo señalando mi vestido-.

-Es la prenda de trabajo, el uniforme...

-No te hagas la tonta, me refiero a esa mancha - palidecí al momento. Me toqué el estómago y estaba mojado, y vi que había una gran mancha de sangre-.

-Oh, eso no es nada. Me caí y me golpeé muy fuerte...

-Entiendo, Quiero ver ese "golpe" tuyo.

-Hace mucho frío, señora, ¿no podría enseñárselo más adelante?

-No. Cuanto más tardes peor va a ser. Sé que me estás ocultando algo, y lo mejor es que lo digas ya. No soy peligrosa si sigues las normas del juego, las cuales conoces y son sencillas -vi el cielo abierto cuando apareció salvajemente Eddie en la sala-.

-Oh, lo siento, no quería interrumpir. El señor Osbourne me dijo que la buscase para hacer oficial mi entrada como miembro en proceso de aprendizaje al Ejército osbourniano.

-Qué inoportuno eres, niño. ¿No puedes esperar un poco? -dijo Sharon, echando humo-.

-Su marido es el rey, puesto superior al de reina, por lo que debería de seguir las órdenes de su marido sin poner ninguna pega -contestó Eddie con una sonrisa de oreja a oreja-.

-¿Y tú quién te crees para hablarme así? Me parece que tú y yo no nos vamos a llevar bien, maldito bastardo.

-Creo que se está pasando usted un poco, señora Osbourne.

-¡Tú calla estúpida morsa! Que tú y yo tenemos un asunto pendiente, y no me iré hasta zanjarlo.

-No, si en lo de bastardo no miente. Mi padre es el rey, y bueno, mi madre es una aldeana -sonrió-. Bueno, me da igual, al menos esta bruja no es pariente mío -el comentario de Eddie enfureció más a Sharon, de tal manera que salió de la sala golpeando a todo lo que se interponía en su camino-.

-Gracias, me has librado de una buena -dije en tono amable a aquel chico, que además de ser atractivo me había salvado el pellejo-.

-De nada. Presiento que más tarde te tocará ayudarme a mí -mantenía su sonrisa-. Bueno, me voy, que tengo ganas enfadar más a la vieja bruja, a ver si explota.


Se marchó, y me quedé asombrada de su actitud. Tras un corto período de tiempo me quedé totalmente pensativa. Lo primero en lo que caí fue en que debía de advertir a Haru y Gund de lo que acababa de pasar, lo segundo era que tenía que hacer desaparecer mi herida lo antes posible, y lo último que comprendí fue que aquel suceso me hizo comprender de qué iba todo aquello que yo no estaba entendiendo, había encontrado la pieza que faltaba en el puzle.




Y espero que os haya gustado el capítulo. Ha quedado corto, ya lo sé, pero prefiero hacerlo así (porque soy vaga y ya está). Ya sabéis, likes, comentarios, guitarras, ¡todos son bienvenidos! Y recuerdo que etiqueto gratis, no muerdo *No, qué va...*









Si lees esto, Izzy, es que te he ganado la apuesta, así que .l. .l. .l. .l. .l. .l.

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