jueves, 31 de julio de 2014

Superhuman-Cap.27 : Don't speak



*************Narra Kim***************


Faltaba sólo un día para que el juicio tuviese lugar, y yo no hacía más que pensar en que me había equivocado. David tenía razón, todo había sido mi culpa, por no haberle dicho que me iba. Había sido una egoísta sin darme cuenta, y ahora estaba sola por ser tan estúpida.

Había pasado unos días muy malos, con náuseas todo el rato, pero con la ayuda de Cande, que venía a verme todos los días me empecé a recuperar un poco, no podía permitirme ponerme enferma en una situación como esta. Había estado todo el tiempo conviviendo con Randy, que me ofreció alojamiento en su casa para ayudarme, y así empezar el entrenamiento, pero me estaba resultando muy duro, era algo que no podía soportar mi cuerpo, lo que hacía que Randy se enfadase conmigo, por no dar ni el 30% de mí:

-Creo que lo mejor será que lo dejes... -dijo, resignado- (*) Esto es desesperante, de verdad (*)

-¿El qué?

-Lo del entrenamiento. ¿No ves que no puedes? Es una tontería seguir con algo que no merece la pena. (*) Y esperemos que en algún momento la merezca (*)

-No lo voy a dejar, ni voy a permitir que mis problema interfieran en esto más, lo prometo.

-Lo digo por tu bien. Puede que me equivocase y esto no fuese para ti, pero bueno, mejor dejemos esto para otro momento, ¿qué te parece si esperamos un tiempo para que recuperes el ánimo? (*) A ver si ese momento llega (*)

-Me parece bien -dije, intentando animarme-. Oye, ¿mañana me puedes acompañar al juicio?

-Tengo que entrenar a James, pero puedo acompañarte hasta la salida. ¿Te parece bien?

-Sí, mejor que ir sola es.

El resto del día lo pasé sentada frente a la ventana, mirando hacia el horizonte, pensando en nada. Quería dejar de ver problemas por todas partes y centrarme en las cosas buenas, pero era incapaz de verlas... En estos momentos me acordaba de cuando mis padres fallecieron, de todo, lo que me hacía más difícil salir de mi estado de depresión.




******************Narra David******************


-Hijo, ¿qué vas a hacer con tu vida? -me preguntó mi madre-.

-No lo sé, terminaré mis estudios y después trabajaré en algo. Que me guste o no, me da igual...

-Estoy muy preocupada por ti, David, no sé que te ocurre últimamente, pero te da igual todo.

-No me da igual todo, eso es lo que tú crees.

-Como tú digas.

Estaba hasta las narices de que mi madre estuviese todo el rato preguntándome, como si fuese algún desequilibrado mental o un maníaco-depresivo. Me levanté y salí un rato para despejar la mente, al fin y al cabo lo necesitaba desesperadamente, hacía ya varias semanas que no salía a la calle. Fui a buscar a mi hermana, quería hablar con ella, pero el problema era dar con su casa, Nadie (salvo James, supongo) sabía dónde vivía, ni mi madre, y eso complicaba mucho la búsqueda. Pero no fue a ella a la que encontré, sino a Jon, que parecía que venía de hacer la compra:

-¡Hombre David! Hace una eternidad que no te veo -dijo Jon, con una sonrisa de oreja a oreja-.

-Igualmente...

-¿Qué tal todo? Te veo raro...

-Bien, como siempre, al fin y al cabo, nada a cambiado, ¿no? -Jon me miró sin comprender adónde quería llegar-. ¿Qué tal tú?

-También bien. Venía de hacer la compra, como puedes ver. En realidad iba al gimnasio, pero como me perdí y vi un Supermercado cerca decidí comprar algo de comer.

-Tú nunca cambias, ¿no? -intenté reírme para normalizar las cosas-.

-Tengo tan mala orientación como hermosura -se atusó el pelo y me dieron ganas de golpearle-. Oye, ¿qué pasó con Kim? Hace mucho que no la veo...

-Ni lo sé ni me importa -dije con tono indiferente-.

-Eso es mentira. Si pudiese ayudaros de algún modo te prometo que lo haría, pero ni siquiera entiendo qué pasó.

-Ya somos dos.



****************Narra Lars***************


Por orden de nuestro maldito jefe, Mel y yo tuvimos que hacer una visita a unas cuantas personas de Avantasia. Mel tenía que hablar con David, ya que era su "psicóloga" (como "Él" me había explicado) con el propósito de meter cizaña para el juicio de su divorcio con Kim y evitar cualquier tipo de bache en el plan. Yo no sabía muy bien para que había ido, tal vez para ayudar a Mel, o sólo para alejarme de su vista. "Él" nos dijo que saldría también de su guarida secreta, tenía algo planeado, pero no lograba recordarlo, a pesar de que estaba seguro de que nos lo había dicho.

Seguí a Mel hasta casa de David, y al comprobar que allí no estaba, seguimos buscando por el resto de la ciudad. Su madre nos dijo que había salido hace poco, por lo que no podía haber avanzado mucho en ese período corto de tiempo. Al cabo de un rato buscándole, Mel, incómoda de que la siguiese se paró en seco y se quedo mirándome fijamente:

-¿Tengo monos en la cara o algo parecido? -pregunté-.

-No, es tu misma cara de retrasado de siempre, no te alarmes. ¿Qué se supone que estás haciendo, persiguiéndome como una acosador?

-¿Yo? Es que no sé que tengo que hacer...

-¡¿Pero tú eres idiota, maldito elfo drogadicto?!

-Pues claro que no...

-Era una pregunta retórica -dijo Mel finalmente, derrotada-. El Jefe nos lo dijo claramente. Tú ibas a espiar a esa tal Kim y yo daba los últimos toques al sujeto Ellefson. ¿Queda claro o te lo dibujo en la frente?

-Hombre, eso no estaría de más -me fulminó con la mirada-. ¡Era broma, relájate! Está perfectamente comprendido, no me olvidaré.


Contemplé el mapa que mi compañera me había dado. Tras examinarlo detenidamente para no olvidarme del lugar al que tenía que ir me dispuse  a ir allí. No tardé nada en llegar, estaba bastante cerca, pero para mi sorpresa no había nadie en el piso, estaba vacío. ¿Dónde podía estar Kim entonces?

Me volví loco pensando, algo a lo que no estaba demasiado acostumbrado con una mente tan olvidadiza y despistada. Tenía que preguntar a alguien que conociese a esa chica, pero tampoco sabía a quién le podría preguntar, así que empecé a interrogar a todo el mundo. Tenía que hacerlo hasta dar con ella o mi jefe se enfadaría conmigo. Y si "Él" se enfada estoy muerto. Claro, no ha llegado a su gran puesto por casualidad, su poder es mortal.


*******************Narra David*****************


Tras haber hablado un rato con Jon, este se marchó, y yo volví a quedarme solo. Echaba de menos mi vida antes de que toda la guerra se iniciase, hasta los exámenes. No tenía ni idea de adónde habían ido a parar mis amigos: Bruce, Lita, Sid, Duff y Steven. Nunca llegué a apreciar lo que tenía hasta que lo perdí...Y algo parecido me pasó con Kim. Ahora lo había perdido todo y no era capaz siquiera de hacer algo para arreglar las cosas.

Llegué a un parque por el que paseaban familias y fundamentalmente parejas. Al ver el ambiente se me quitaron las ganas de seguir en aquel lugar y me levanté para dar la vuelta, pero casualmente allí me encontré a la mujer que me había estado ayudando cuando Kim se marchó, mi psicóloga Mel:

-Hola David, qué bueno volver a verte -dijo Mel sonriendo-.

-Sí, ya ves...

-¿Qué tal estás? Me he enterado de que la sinvergüenza de Kim regresó. Al parecer se quedó sin dinero y dejó a su amante para darte pena y volver contigo -no me creía lo que decía, me parecía una locura, algo totalmente impropio de la chica a la que quería-. Ya sabes, como te dije al inicio de la terapia: debes de romper cualquier lazo de CUALQUIER tipo que os una para que por fin seas libre y, por lo tanto, feliz.

-Sí, si mañana nos vamos a separar. Pero aún así... no estoy seguro.

-Cuando una pareja se separa, ninguno de los dos están seguros de hacerlo, pero luego se alegran de haberlo hecho. Hazme caso, eso puede ser lo mejor que hagas para salir del pozo en el que estás hundido.

-Pero Kim está embarazada y tendré que ayudarla con el bebé.

-He dicho que acabes con todos los lazos que te unen a ella.

-¿Quieres decir que mate al bebé?

-Por ejemplo, pero eso es un poco cruel...aún así no lo descartes. Tu tienes que desente derte y ya está, se supone que ella y tú ya no sois nada.

-Lo pensaré... Ahora, si me disculpas, voy a salir de aquí, que el ambiente que hay aquí no es que me anime precisamente.

-Como quieras. Hasta luego, David Ellefson... (nos volveremos a ver en tus sueños) -dijo algo en voz baja que no logré entender-.

-¿Qué?

-Nada, pensaba en algo. ¡Adiós!


Estuve paseando un rato mientras pensaba en lo que la psicóloga me había dicho, hasta que la noche cayó. Realmente no quería que llegase mañana, aunque sabía que era algo que no podía evitar. Por una parte me arrepentía de haber hablado tan mal a Kim, pero por otra me sentía tranquilo. Cuando entré a casa había un ambiente muy raro, y no tardé en darme cuenta de por qué:


-Hola hijo -era mi padre, Till Lindemann-.

-¿Qué haces aquí? -le pregunté, como indirecta para mostrarle que no me hacía mucha gracia verle-.

-Sólo venía a verte, hijo. ¿Qué tal te va la vida?

-Bien.

-No seas tan frío conmigo, David. Además, sé que estás mintiendo, tu madre me ha contado que últimamente andas un poco decaído. Cuéntame más.

-Si mamá te ha contado que estoy mal no sé para que preguntas.

-No seas tan borde con tu padre -me dijo mi madre-.

-Simplemente que he cortado con mi pareja.

-Con Kim, ¿no? -me sorprendió que mi padre supiese su nombre-.

-Eh, sí... ¿cómo sabes su nombre?

-Me lo dijiste hace tiempo, y para una vez que mi hijo pequeño tiene una novia no voy a olvidar su nombre, ¿no? .me molestó su comentario-.

-¿Sólo venías para curiosear mi vida privada o querías algo más?

-¡No me hables así! -dijo mi padre enfadado mientras se ponía de pie-. Tal y como estás, creo que me voy a ir. A veces siento deshonra en que seas mi hijo.

-Oh, qué problema. Creo que no lo superaré, me voy a quitar la vida... -mi comentario iba cargado de sarcasmo-.

-¡¿Qué has dicho?! -mi padre se abalanzó hacia mí con una velocidad increíble, impropia de una persona normal, y empezó a estrangularme. Mi madre intentó calmar a mi padre, pero eso no sirvió de nada, sólo le cabreó más-. Mira, maldito crío, si no te he podido ver en todo este tiempo ha sido porque he estado muy ocupado con mi trabajo. Si te parece bien, bien, y sino te lo  parece me da igual. Pero procura hablarme bien y con respeto, o vas a sufrir las consecuencias de tus actos, o incluso mucho más que eso.

Por fin Til me soltó el cuello, tirándome al suelo en el acto. Se marchó sin siquiera decir adiós, aunque ya estaba costumbrado a que lo hiciese así. Mi madre me ayudó a levantarme y me examinó el cuello. Sólo me quedaría una pequeña marca, pero no tenía que preocuparme por ello.
Aquella visita me pareció más rara incluso que cualquiera de las anteriores que había hecho. Pensé en seguirlo, pero apreciaba un poco mi vida y no quería morir en el intento, como dice el dicho "La curiosidad mató al gato". Además, tenía que irme pronto a la cama, mañana iba a ser un día muy duro...


*********Narra Lars**********


Tardé dos horas, pero logré dar con el paradero de Kimberly. Vivía en una casucha con alguien más que lo logré identificar. No vi nada extraño, todo mi esfuerzo había sido en vano. Tardamos en llegar a la base secreta. Al parecer, "Él" ya estaba de mal humor:

-¡Por fin llegáis! ¿Que clase de incompetentes sois? -dijo el jefe-.

-Yo no tardé nada en hacer mi parte -comentó Mel-. Fue Lars, como siempre.

-A la próxima de despido y te mato, ¿está claro?

-Sí Señor.

-¿Algo nuevo sobre Kim?

-No, nada que reseñar, que yo sepa. La vi de lejos. Está muy buena, y el embarazo la siente de cine.

-¡¿QUÉ HAS DICHO?!

-Ah, ¿usted no sabía que la chica está embarazada?

-No, ¡¿cómo lo voy a saber?! Es de David, ¿no?

-Supongo...

-No me lo puedo creer... Mi plan está saliendo mejor de lo que me esperaba. Mataremos dos pájaros de un tiro.





Creo que después de este cap. ya tienen que saber quién es "Él". Espero que os haya gustado, se agradecen likes y comentarios :3 Gracias por haber leído.




























Don't speak de no doubt

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