miércoles, 23 de julio de 2014
Risk-Cap.13:You can never leave
Como ya era habitual, afiné los instrumentos e hice las pruebas de sonido necesarias para que el concierto fuese sobre ruedas, para eso me pagaban, y si lo hacía mal me iba a la calle, por lo que aquel día concreto me esmeré más. Estaba muy distraída y temía que eso afectase a lo único que tenía. Alguien interrumpió mis pensamientos, pero antes de darme la vuelta, por si acaso, eché a correr con la guitarra a cuestas, y cuando ya me había alejado lo suficiente vi que la que quería hablar conmigo era mi hermana, que iba detrás mía corriendo con cara de enfado:
-¿Estás loca? Mira que hacerme correr.
-Lo siento, Pam, es que me habías asustado. ¿Qué quieres?
-Sólo quería decirte que he ido a comisaría a denunciar a Álex, y he interpuesto una orden de alejamiento, ya no se puede acercar a ti, además, me han dicho que le van a retirar del cargo de policía.
-¿En serio? -no podía creer lo que estaba escuchando-.
-Claro.
-Eso significa que ya no me puede amenazar... ¿no?
-Que sí, no seas pesada. Ya puedes salir tranquila a la calle y que te dé el aire.
-Vaya, aún no me lo puedo creer. Salir de paseo y no temer que me vayan a matar... -me permití el lujo de sonreír, hasta que vi a lo lejos a Julie, que al parecer quería hablar con Pam-. Bueno, yo mejor me voy, que tengo que seguir con mi trabajo.
Me apresuré antes de Julie llegase y volví al escenario para seguir con la prueba de sonido.
El resto de mi jornada laboral se desarrollo de manera normal, no hubo nada que reseñar, hasta que regresamos al hotel. Iba muy tranquila ya que Álex no podía venir a por mí, pero no era ese mi mayor peligro...Ojalá lo hubiese sabido antes. Ni siquiera me planteé bajar a tomar algo, fui directamente a mi habitación a descansar, era verdad que necesitaba reposo, y si no lo hacía, tarde o temprano me pasaría factura, y faltaban 3 días para poder descansar, pero tenía que aguantar, como fuese. Me llegó a la mente la idea de tonar "algo" para ponerme un poco las pilas, a pesar de mi edad tenía muy poca energía y ánimos, y ambas cosas me las podían dar unas sustancias determinadas. ¡No, nunca! No podía creerme haber pensado en la posibilidad de drogarme otra vez sólo por verme incapaz de seguir, eso demostraba mi debilidad. Dejé de romperme la cabeza pensando estupideces y me eché en la cama, aunque eso no ayudó mucho, porque me empezó a entrar una sensación de malestar general. Tal vez la medicación que me había tomado hace un rato estuviese haciendo efecto, aunque era muy fuerte. No podía ni siquiera dormir, por lo que decidí salir del hotel y fumar para al menos relajarme y entretenerme un poco. Al salir me topé de frente con alguien:
-Hola -dijo Jerry-. Creo que tú y yo tenemos que hablar.
-¿Tiene que ser ahora? Es que no me encuentro muy bien... -le respondí-.
-Vaya, qué casualidad que cada vez que vamos a hablar tú te encuentres mal, ¿no?
-Hombre, dime cómo estarías tú si te pegan un tiro.
-Ya, ya... ¿y bien? -dijo Jerry-.
-No sé qué quieres que te diga, primero tendrás que decirme que pasó esta mañana, que yo no me acuerdo de nada y mi hermana no me ha podido ayudar mucho.
-En fin... Cuando viniste te ayudé y te llevé al hospital. Esperé a que tu hermana llegase y la dije que no te dijese nada de que yo te había traído y le pregunté a la doctora cómo estabas. Luego me marché, eso es todo.
-¡¿Quieres decir que me queríais volver loca?!
-No, era precisamente para lo contrario. ¿Y bien?
-¿Qué quieres que te diga? -intenté hacerme la tonta para escaquearme-.
-Cuando te ayudé me prometiste que me darías una respuesta, independientemente de que fuese buena o mala.
-¿Y si no te lo hubiese prometido?
-Te habría ayudado igualmente -trollface del señor Jerry, maldita sea, ya podía haberme callado-.
-Pues ponte en esa situación.
-¡Deja de enredar! ¿Por qué no me quieres responder? No serías la primera persona que me rechaza ni la última.
-Curios- antes de que acabase Jerry me fulminó con la mirada y decidí centrarme-. Vale, ya te doy una respuesta -me callé durante un rato, a ver si se cansaba y se iba, pero seguía allí, mirándome fijamente-. Puede -dije en voz muy baja-.
-¿Qué? Es que no te he oído. ¿Podrías repetirlo un poco más alto?
-Que puede.
-No te entiendo. ¿Que puede qué?
-Ahhhh, sabes perfectamente lo que quiero decir, pero quieres que te lo diga de otro modo. maldito -Jerry se rió y asintió-. Sí.
-¿Sí qué?
-GRRRRRRRRRRRRRRRRRRR... -me calmé un poco-. Que sí quiero ser tu pareja.
-Puedo decir que realmente no te estaba siguiendo, no lo sabía -se rió-. ¿Esto es una broma o lo dices en serio?
-Lo digo en serio. Pero como me pongas los cuernos o me traiciones te descuartizo -sonreí como una psicópata-. Bueno, yo me voy a fumar y vuelvo a mi habitación.
-Si estás enferma no te conviene fumar, no vayas a lo loco y hagas alguna tontería.
-¿Por qué? Peor no me voy a encontrar...
-Voy a ver si tienes fiebre -Jerry me puso la mano en la frente-. Pues sí, parece que tienes. ¿Qué te parece si te cuido?
-Jerry, no me encuentro bien...
-No quiero hacer nada contigo, tonta, digo cuidarte de verdad -dijo mientras me miraba con cara seria y me dio un beso en la mejilla-.
Quise salir a fumar, pero me di cuenta de que Jerry tenía razón, no me convenía fumar estando enferma, no me iba a ayudar a mejorar. Fuimos a la habitación y me metí en la cama con el objetivo de dormirme, pero la cabeza me daba vueltas. Jerry me trajo un vaso de agua y un paño para ponérmelo en la frente. Agradecía tener alguien que me cuidase, nadie había hecho algo a´si por mí antes, y me sentía reconfortada:
-¿Quieres algo? -me preguntó Jerry, que iba de un lugar a otro-.
-No, sólo quiero dormir, pero gracias igualmente.
-¿Qué vas a hacer mañana si no te encuentras bien?
-Ir a trabajar de todos modos. No puedo mostrar debilidad alguna ante los demás, nunca lo he hecho y ahora no va a ser la primera vez.
-Quieres decir que antepones tu orgullo a tu salud, ¿no es así?
-Puede, pero es que no quiero que me despidan, y si lo hacen no quiero volver a la vida de antes.
-Para empezar, dudo que te echen del trabajo por faltar un día por cuestión de salud, y después, si te despiden no volverías a tu vida de antes porque me tienes a mí.
-Qué cursi eres -me reí-. Bueno, a saber lo que pasa en un futuro... Oye, ¿cuándo te he contado yo cómo era mi vida antes de dejar las drogas?
-Cuando nos conocimos, en el concurso de guitarristas.
-Parece que no me acuerdo de nada de lo que te cuento -me reí, y sin darme cuenta me quedé dormida-.
Dormí a pierna suelta, sabiendo que aquel psicópata de Álex ya no iba a aparecer más. Estaba tan bien que no me lo podía creer, ni siquiera tuve que estar alerta, pude dormir del tirón y descansar lo suficiente como para recuperarme y volver a la normalidad.
Cuando desperté vi a Jerry dormido a mi lado de mala manera, con la cabeza colgando
-Eh, rubio -dije mientras le zarandeaba de un lado a otro como si de un muñeco de trapo se tratase-. Despierta.
-Hhhhhhhhhhhhm -dijo mientras se desperezaba-. Oh, mierda, que dolor de espalda, creo que esta postura no es muy cómoda para dormir, no te la recomiendo. Bueno, ¿qué tal estás?
-Bastante bien, como siempre. Parece que hoy voy a poder ir a trabajar -dije con una sonrisa de oreja a oreja-.
Entré al baño para ducharme y me arreglé un poco para salir temprano y que pudiésemos dar un paseo por la ciudad, ya no tenía que temer a nada. Al salir Jerry ya estaba listo para que salir, pero llamaron al teléfono que había en la habitación:
-Hola, ¿es usted Danielle Skylar Hasselberry? -dijo la persona que estaba al otro lado del teléfono-.
-Sí. ¿Quién es usted?
-Soy John Andersen, del la Policía local de Texas. La llamábamos para identificar un cadáver -al oír aquello deseé que se hubiese equivocado-.
-Sí. ¿A dónde tengo que ir?
-Vaya a la comisaría. Allí la llevaremos al lugar al que tiene que ir.
-Vale. ¿Saben cómo es el cadáver? Es para saber si lo conozco o no...
-Es un hombre de pelo corto y con algo de barba. ¿Le suena?
-No demasiado, pero voy inmediatamente. Gracias, adiós -colgué el teléfono, a pesar de que aquello no me olía bien-.
-¿Qué pasa, Skylar?
-Tengo que identificar un cadáver, pero no sé quién es.
-Te acompaño, ¿vale? No sé por qué, pero eso me suena muy raro.
-Te lo agradecería, gracias -me dio un abrazo para tranquilizarme, a pesar de que no funcionó demasiado-.
Salimos tan rápido como pudimos. Llegamos a la comisaría, y allí el policía que me había llamado nos llevó hasta el supuesto cadáver que tenía que identificar. En cuanto nos bajamos del coche policial, no me podía creer lo que estaba viendo. Era la escena más escalofriante que había presenciado hasta el momento.
Espero que os haya gustado el cap. Se agradecen likes y comentarios ^_^ Gracias por leer, criaturas del Metal.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario