viernes, 29 de agosto de 2014
Wings of Destiny-Cap.11: Mary Jane
Delante de nosotros había una puerta. ¿De dónde diablos había salido? Y la pregunta más importante, ¿adónde nos llevaría? No estaba muy segura de que debiéramos de atravesarla, pero no nos quedaba otra opción, salvo morir en aquellas tierras malditas...
*********Narra Mary Jane***********
Era una mujer vagabunda, sin casa, pero con un gran poder en mis manos. Podía hacer prácticamente todo lo que se me viniese a la cabeza, era la mejor maga que eso existía, de eso estaba segura. Bueno, más bien, era la mejor bruja... Todo el mundo me conocía, al menos había oído hablar de mí una vez. Y me habían visto en sus pesadillas.
A pesar de haber sido perseguida por miles de personas que querían ejecutarme por bruja, supe jugar bien mis cartas y esconderme en cualquier sitio. También me perseguían porque según los demás, " yo estoy loca". No es eso, ni mucho lejos, me dijeron que se trataba de brotes esquizofrénicos que me hacían perder el control y matar a todo el mundo, jejeje, pero eso no es estar loca, no, no y no, a pesar de que los apestosos humanos dijesen. Y ¡casualmente siempre iba armada con un hacha del tamaño de mi cabeza! Casualidades de la vida...
No tenía un rumbo fijo esta vez, pero sabía que tenía que encontrar a alguien, una de las personas que me delató. Puede que me diese un "ataque de los míos" y le ejecutase en el instante en el que encontrase, jejeje. Viajaba levitando cuando no había nadie cerca, no estaba acostumbrada a andar, y era REALMENTE cansado. Mi instinto premonitorio me decía dónde podía estar esa persona. Esta vez daría con ella, y no se escaparía, ni mi fuego ni yo lo íbamos a permitir, ¿verdad?
****************Vuelve a narrar la maldita Skylar**********************
Ya estábamos casi al lado de la puerta, sólo nos quedaba abrirla y... ¿qué había pasado? Me froté los ojos sin dejar de correr, aunque me estaba ahogando. Todos nos quedamos igual e sorprendidos al ver qué estaba ocurriendo. La puerta se movía cada vez que estábamos cerca de ella. ¿Era una puerta real? No podíamos hablar, habíamos corrido demasiado y ni siquiera nos quedaba saliva para ello. Miré hacia atrás, y vi que ni caminantes ni Varg nos seguía. Descansamos un poco, aunque la zona no era precisamente segura para ello, pero daba igual si estabas al borde de morir ahogado. La boca me sabía a hierro y mi corazón latía a ritmo de Thrash, pero al rato volví a la normalidad, al igual que mis compañeros de expedición:
-Hay una puerta allí, ¿la veis, no? -dijo Eddie, aún sorprendido-. No sé si se trata de una alucinación mía o es real.
-Tan real como la vida misma -dijo Gund, mirando fijamente hacia la puerta, como si la intentase mover con la mente-.
-¿Y por qué se mueve si es tan real? Yo creo que es alguien que nos está engañando, probablemente para llevarnos a alguna trampa. Como no hay ya suficientes en este lugar, pues una más. Una pena morir aquí con vosotros -dije con mi tono más frío-. Me habría gustado hacerlo de una manera más digna, pero bueno, al menos me quito un peso de encima -se hizo el silencio-.
Me aburrí de estar sentada esperando a que la muerte me llevase, así que me levanté y fui personalmente a por ella. Si la puerta era una trampa, pues bien, la seguiría hasta que no pudiese más. A lo mejor llegaba algún momento en el que dejaba de moverse y ocurría algo interesante. O venían los zombies para rematar el momento. Empecé a correr de nuevo, quería alejarme del todo de mis compañeros y sentirme libre, la menos por un rato. Me hubiese gustado despedirme de mi hermano, la única persona que me había querido, a parte de mi madre (a ratos). Miré atrás, ya no veía nada, pero al frente seguía teniendo a aquella condenada puerta, en su mismo sitio, cerca y a la vez lejos de mí. El paisaje volvió a oscurecerse más y me estremecí, eso no era nada precisamente bueno ne un lugar tan peligroso como resultaba ser Finlandia. Empecé a oír susurros que el viento traía, empecé a oír una voz, algo estaba cerca, pero no sabía de dónde procedía siquiera. Me giré por puro instinto y no debí de hacerlo. Como yo había pensado, todo aquellos era una trampa, y detrás estaban tanto los necrófagos como Varg, sonriendo triunfal, a sabiendas de que su plan había tenido éxito. Sería una carnada excelente para ellos, desde luego, aunque muy grasienta, y puede que me tuviesen que arrancar la cara para poder comerme sin asquearse tanto. Paré, ya no iba a seguir corriendo, y por consiguiente ellos descendieron su ritmo, hasta también parar. ¿Qué significaba todo aquello? ¡Se estaban dando la vuelta y huían! No me lo podía creer, era algo tan extraño que mi mente no podía asimilarlo bien. A lo lejos venían Eddie y Gund corriendo, pensando en que se iban a salvar, y puede que hubiesen estado en lo cierto... Me di la vuelta, y vi a una mujer pelirroja que me miraba fijamente:
-¿Quién eres? -me preguntó-.
-Soy Skylar. ¿Y quién eres tú?
-¿No me conoces? -utilizó un tono tirando a irónico y lo acompañó de una cara extraña de falsa sorpresa-. A lo mejor por aquí hay una persona que me recuerda -la chica era joven-. Quédate aquí, y por cierto, ve a la puerta a toda prisa, ¿vale?
-No sé si fiarme, la verdad es que están pasando tantas locuras que ya no sé ni qué pensar de ti. Meh, me fiaré, total, me has librado de un pirómano y un grupo de necrófagos hambrientos.
-Yo también soy pirómana, pero mucho más poderosa, ¿sabes? -la chica se rió como una loca y empezó a levitar hasta el lugar en el que se hallaban mis compañeros-.
La extraña mujer se marchó, diciendo "Forgive me father for I have sinned,
I'm a child of air, I'm a witch of the wind" y me quedé sorprendida al ver que la puerta ya no se movía, podíamos salir de aquel horrible sitio y volver al castillo, que al fin y al cabo no era el pero lugar del mundo. Me reí para mis adentros, y cuando me quise dar cuenta, mis compañeros y yo ya estábamos alcanzando la puerta. Alguien detrás nuestra habló:
-¿Queréis escapar? Os diré que nunca podréis escapar de aquí, aunque ya no estéis presentes -dijo Varg sonriendo, mientras se convertía en fuego e intentaban devorarnos las llamas que antes habían sido él-.
Nos dio tiempo a huir de sus llamas. Abrimos la puerta, sin saber qué había al otro lado, pero nos dio igual. Paré un momento, justo cuando ya la habíamos cruzado, y vi que sólo estábamos Eddie y yo. Un momento... ¡aquí falta alguien!
Ya era tarde, habíamos pasado por la puerta, y se había cerrado para no volver a abrirse...
Espero que os haya gustado el capítulo, es muy corto, pero no me apetecía escribir, y no creo que esto valga nada, para variar. Espero al menos que os hayáis reído al menos con la loca de Mary Jane. Es imprescindible leer el siguiente capítulo para saber qué ha pasado realmente con la expedición, porque considero que es MUY importante si os interesa la historia.
Forgive me father for I have sinned
I'm a child of air, I'm a witch of the wind
Superhuman-Cap.32: The Scarecrow
-¿Y sigue siendo así? -le pregunté a David, pero no me dio su respuesta-. Está bien, si no me quieres decir nada, allá tú -me levanté para irme, iba a empezara a llover, y no me apetecía empezara a arder y al instante mojarme, ya era lo que me faltaba-.
-Espera, Kim...
-¿Qué? Va a llover, y no quiero mojarme.
-No te he respondido antes porque he tenido un pequeño bloqueo mental, perdón -dijo David, intentando sonreír para quitarle importancia al asunto-. Siempre te quise de vuelta, nunca deseé que te fueses de mi lado. No para protegerte, sé que puedes protegerte tú sola perfectamente, pero te quiero, y temo que te pase algo ya que pusieron precio a tu cabeza.
-Pues vale -me mantuve fría, aún no sabía adónde quería llegar con aquello-.
-Con todo eso quiero decir que siempre te quise de vuelta, y ahora mismo también. Y antes, cuando me porté tan mal contigo. Siempre. Pero no me he portado para nada bien contigo, y bueno, mi castigo es este -agachó la cabeza-. Bueno, ahora que ya he contestado tu pregunta, ya te puedes marchar...
-Tienes razón, ya me voy, pero antes tengo que hacer una cosa -me acerqué a David y le di un beso-. Los dos hemos cometido errores, muchos, últimamente, pero yo también te sigo queriendo. ¿Y si nos olvidamos de lo que pasó cuando volví y seguimos juntos?
-Me parece muy buena idea. Pero por le momento, para que ese desgraciado de Till, sí, mi padre, no te descubra y puedas estar aquí tranquila un tiempo, te llevaré a casa de mi hermana, ¿vale? Intentaré estar allí contigo el máximo tiempo posible, pero para no levantar sospechas, seguiré en casa de mi madre.
-Vale, hasta ahí todo bien, pero ahora que saben que estoy viva, que no estoy desaparecida, todo le mundo vendrá a por mí, y no puedo quedarme todo el tiempo encerrada. Además, te recuerdo que estoy embarazada, y que dentro de unos cuatro meses daré a luz.
-Tenemos cuatro meses para pensarlo, ahora lo más importante es llevarte con mi hermana, ella te podrá curar y cuidar, estoy seguro.
Me apresuré para seguir el paso a David, avanzaba muy rápido, demasiado para una persona con movilidad reducida debida al peso extra que supone llevar a otro humano dentro de mí. Le pedí que redujese un poco su velocidad, pero aún así seguía costándome una barbaridad enormemente seguirle. Era difícil saber dónde estábamos, ni siquiera sabía llegar a mí casa sin perderme. David por fin paró en un callejón oscuro, hogar idóneo de criminales, drogadictos y camellos:
-Aquí es -me dijo, mientras llamaba a una puerta medio hecha pedazos-. ¿Cande? -se oyeron unos pasos, y la puerta se abrió-.
-¿Qué haces aquí, David? ¿Ha pasado algo grave? ¡Te dije que solo vinieses aquí si era totalmente necesario! -dijo Cande asustada-.
-Es algo muy largo y complicado de explicar, pero tienes que curarla y esconderla aquí por un tiempo -David me señaló y me guió para que pasase a la casa-.
-¿Qué te ha pasado? -dijo Cande mientras se acercaba a toda prisa hacia mí y revisaba mis heridas-.
-Como David dijo, es una larga historia, pero luego te la contaré. No hace falta que me cures, estoy bien, pero sí necesito esconderme en algún lugar en el que no llame la atención.
-Claro. Y te curaré, tus heridas no pintan bien. No sé cómo te las has hecho, pero tengo que curarlas, o en un futuro te pueden dar muchos problemas.
-Cande, la dejo en tus manos. Cuídala lo mejor que puedas en mi lugar, yo me voy a hablar con mamá -David cerró la puerta y se marchó a toda prisa-.
-Ahora túmbate en la cama, te curaré y después hablaremos, si te parece bien.
-Sí, me parece bien.
Sabía que en realidad si necesitaba una cura, pero no quería ser una gran molestia tan pronto. No conocía muy bien a la hermana de David, pero sabía que estaba ne buenas manos, y que en ella podía confiar. Me dormí, y cuando desperté ya estaba curada, me miré los brazos y estaban como nuevos, parecía que no me había pasado nada. Cande estaba leyendo:
-Oh, hola Kim, parece que ya te has recuperado -dijo, sonriendo-. ¿Qué tal estás?
-Bastante bien gracias a ti. Creo que ya es hora de que te cuente lo que pasó, ¿no?
-Si te sientes con ánimo, adelante, te escucho -la conté toda la historia, desde que salí del juzgado hasta que regresé hoy por la tarde a Avantasia-. No me puedo creer que el desgraciado de mi padre haya llegado tan lejos por el hecho de ser poderoso, es inhumano... Pero hay una cosa que no me cuadra de todo eso, ¿cómo te pudo hacer daño aquella silla de tortura su me dijiste que estabas en forma de fuego?
-No lo sé, no lo pude controlar, pero de lo que estoy segura es que parte de la culpa la tenía el hielo de la silla.
-Si estás en forma de llama no te ha podido hacer tanto daño, es muy raro. Supongo que eso forma parte de su "misterioso" poder. ¿Crees que deberíamos de decirles a todos los radicales que están siendo engañados para después ser esclavos? -preguntó Cande, pensativa-.
-No, es una locura total. Till conseguiría hacerse con el poder igualmente, con gente en contra suya igualmente. Es un hombre despiadado, y ambicioso, demasiado. Además, si lo decimos él vendrá directamente a matarnos, y estoy segura de que lo puede hacer. Su poder debe de ser grandioso por el miedo que le da a la gente que lo conoce mejor.
-Pues hay que hacer algo ya antes de que sea demasiado tarde...
-Eso está aún por ver. Ahora ni Lindemann ni los radicales saben dónde estamos, por lo que tenemos que aprovechar esta ocasión para mejorar, controlar nuestros poderes mejor, y así, en un futuro no muy lejano poder hacerle frente y así pararle los pies.
-Se puede decir que la venganza es un plato que se sirve frío, ¿no?
-Sí, Cande,sí -dije, recordando todo aquello que Till me dijo antes de intentar matarme-. Qué bueno que me contó sus planes justo antes de intentar deshacerse de mí. Ahora sí que soy una enemiga a tener en cuenta....
***********Narra Dave*************
Había pasado toda la mañana dándole vueltas al asunto de Till. Ni siquiera sabía a qué poder me enfrentaba, podía incluso ganarme con esa ventaja, pero yo no le dejaría. Que aquel hombre se dejase ver por Chris era el inicio de una trampa de manual, de las más burdas. Nos atraería hasta una casa con explosivos, o alguna otra rareza que nos matase y despejase su camino para no mancharse las manos con nuestra sangre. Y una mierda, no había llegado tan lejos para morir de una manera tan estúpida. Mandé al resto de mi grupo a entrenarse, hasta que estuviesen doloridos y agotados, a punto de desmayarse. Convoqué a todos en la sala de reuniones oficiales urgentemente para comunicarles mi idea. No parecía que les entusiasmase la idea demasiado, pero yo era el jefe por el momento, y si no me obedecían lo pagarían muy, muy caro:
-Lord Rattlehead, yo entrenaré día y noche, hasta que me quede inconsciente, lo prometo -dijo CC con su típica cara de niño bueno y su tono obediente-.
-¿No hemos entrenado ya suficiente? Sólo sé que no hacemos nada más que intentar mejorar, pero no luchamos, estamos aquí encerrados como ratas de laboratorio -comentó Chris B. Yo me niego.
-¿Pero esto es una votación o un aviso? -preguntó en incauto de James-.
-¡¿Cómo me preguntas eso después de haberlo contado todo y explicado tres veces más detalladamente?! James, a la próxima te echo, te lo juro por mis poderes... -tras mi comentario James se quedó totalmente callado el resto de la reunión-. Quiero dejar claro que a quien no le guste se va a tener que aguantar. ¿Entendido? Al que no vea entrenando hasta estar medio muerto lo mato yo.
-Una cosa, Dave -dijo Chris C.-. Más bien dos. La primera es, ¿tendré que entrenar yo también? No formo parte de Megadeth, y por lo tanto, no tengo necesidad de hacerlo, pero no sé cuáles son los planes que tienes para mí, amigo. Y la siguiente, ¿hasta cuándo habría que mantener esa rutina tan dura de mejora?
-Esa forma que empleas para hablarme no me gusta nada, "amigo". Soy lord Rattlehead o el Señor Mustaine. ¿Quieres que eche de menos a Nikki? -Chris C. pareció sorprendido al oír aquello, pero lo ignoré-. Resolveré tus preguntas porque hoy ya estoy un poco harto de todo el mundo, pero sólo por esta vez, para ti no habrá una segunda. Tú también entrenarás y me servirás, por lo que la mitad de tu día se basará en ejercicio y la otra parte...en servirme a mí. Y ya sabes, te guste o no es lo que hay. ¡Escuchadme! -vi que CC y Chris B. estaban discutiendo, para variar-. ¡Vosotros dos! -me ignoraron-.
-¡Que yo estoy bien, rubio de mierda! Estoy cuadrado, no necesito más entrenamiento, que estoy ya hasta las narices, ¿me explico o te hago un croquis en la cara para que lo entiendas a la perfección?
-Eh, Tarzán, conmigo no te pases, que tener un buen poder no sólo significa estar fuerte, sino saberlo usar y demostrarlo. Y yo no te he visto hacerlo ni una sola vez, así que calla y haz caso de una jodida vez al Señor Mustaine. Entrena también un poco tu cerebro sin evolucionar -tras aquel comentario Chris B. se lanzó sobre CC a pegarle, pero me apresuré para pararlo, no quería ir de justiciero hippie, pero quería acabar ya aquella maldita reunión-.
-¡Parad ya, idiotas! -levanté un muro de tierra que les separó de inmediato-. Y a la próxima os coméis la tierra, que me tenéis ya harto con vuestros putos problemas -bajé el muro al ver que Chris y CC se volvían a sentar en sus respectivos sitios-. Hala, pues como mañana empieza en trabajo duro, todo el mundo a su jodida habitación y que no salga de ahí hasta el amanecer. Doy por terminada la reunión, espero no volver a tener otra en un año por lo menos.
Estaba agotado, el poder era muy duro, tener una cargo muy importante te convertía automáticamente en el responsable de todo lo que pasase, pase y fuese a pasar, por lo que tienes que estar constantemente controlando todo a la vez, pero mi grupo me lo oponía extremadamente difícil. CC es un pelota, James es estúpido, Chris Broderick un creído que busca problemas por doquier y Chris Cornell, pues está ausente casi siempre, no puedo decir nada más de él, a penas le conocía, y eso era lo que más temía. Volví a mi habitación con la esperanza de dormir y levantarme cuando las cosas fuesen mejor, pero no podía ser todo tan bonito. Al llegar a la puerta de mi habitación me encontré una carta encajada en la parte inferior de la puerta, como se hacía antes de que existiesen los buzones. Esperaba que fuese de algún soldado o de alguien de los radicales, pero no, por desgracia. No sabía ni siquiera identificar de quién era, pero el mensaje era muy claro. La leí varias veces hasta que la entendí. En ella ponía "No estás solo en este mundo, aún te queda alguien de la familia. ¿Por qué no jugáis a luchar? Seguro que os lo pasáis bien".
Oh mierda.
Espero que os haya gustado el capítulo, gracias por leer ^_^
viernes, 22 de agosto de 2014
Superhuman-Cap. 31: Nice try
Pasé la noche en aquella cueva en la que pude descansar y recuperarme de las heridas que me había causado el desgraciado de Till. ¿Es que se había aliado David con su padre y querían matarme? Puede que David no supiese nada, pero tenía que contárselo, simplemente para ver del modo en que reaccionaba. Chris fue muy cortés conmigo, quién me iba a decir que preocuparme una vez por un indefenso gato me iba a salvar la vida:
-Oye Chris, ¿me podrías aclarar un poco eso de cómo obtuviste tu poder?
-Sí, antes de prometí que te lo diría, y como parece que estás mejor te lo diré. Hace ya un año, había un extraño que ofrecía poderes gratuitos a cambio de la lealtad de la persona a la que se lo cede. Muchos acudieron a aquella interesante oferta, pero en realidad se trataba de una trampa. Ese hombre sólo elegía a quien le interesase para darle el poder, a los demás los mataba. Ese hombre en cuestión es Till Lindemann, el desgraciado que te estaba intentando matar. Esos poderes que da al resto de personas son mutaciones que él mismo crea gracias a un extraño que le ayuda, del cual desconozco la identidad. No son poderes al 100%, y son fáciles de vencer frente a los poderes más fuertes que hay, los de los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua.
-¿Eso significa que él también tiene un poder de laboratorio, no natural?
-No, de hecho, nadie sabe todavía cuál es el poder del Till, sólo los que murieron son los que, por poco tiempo, lo supieron. Él te quiere matar porque, tenga el poder que tenga, alguien con un poder de tu tipo puede resultar una gran molestia frente a sus planes.
-Esta vez casi lo consigue, pero no habrá próxima vez. Juro que cuando me vuelva a ver con él será para matarle.
-No es tan fácil, Kim, pero te deseo buena suerte. Bien, ahora te contaré mi experiencia: un año atrás fui a buscar a Till, más conocido como "Él" para pedirle un poder, ya que no tenía, y sentía la necesidad de hacerme con uno fuese como fuese. El proceso era fácil: Till te examina para ver si eres de su agrado o no, y después te hace una serie de preguntas. Por último, te da una hoja en la que tienes que firmar, y ya está, se te concede el poder. Así dicho parece todo muy fácil, pero es muy poco probable que le gustes a ese monstruo, y hay una parte fea en todo esto, claro: al firmar esa especie de "contrato", le cedes tu alma, por lo que te puede manipular, e incluso llegar a matarte. Conseguí este poder de puro milagro, y la verdad es que me gusta mucho, pero lo que pagado a un alto precio...
-Oye, Chris, no es por bombardearte a preguntas, es que me fui, y parece que me perdí muchas cosas, pero, ¿por qué está haciendo todo eso Till? No llego a comprenderlo muy bien, ¿está de parte de los radicales?
-Nadie lo sabe. Yo sólo sé que lo que quiere es conquistar el mundo entero con su poder abrumador, que todo devorará a su paso. Me lo dijo un amigo, el tipo que te dije que puede ver el futuro.
-Vaya, qué cosas. ¿Conozco a ese amigo tuyo?
-Él me dijo que una vez os cruzasteis por el bosque. Se llama Nikki Sixx. ¿Te suena?
-¡Sí! David y yo nos cambiábamos de casa y le vimos por el camino. Iba acompañado de un hombre de baja altura que al parecer le llevaba a algún sitio. Nos ayudó bastante -sonreí, al fin y al cabo parecía que quedaban personas civilizadas en el mundo-. Dale las gracias de mi parte, y dile que ya le debo unas cuantas -nos reímos-.
Una vez terminada la charla cenamos algo y me quedé dormida al instante. Había sido un día con demasiada acción para mí, estaba en un estado delicado, no podía forzarme demasiado o acabaría mal. Cada vez que me desvelaba veía a Chris poniendo trampas por los alrededores de la cueva y mirando fijamente a la luna, como si esta le quisiese decir algo. Estaba bastante tranquila, incluso notaba el latido del corazón del bebé, que resultaba bastante confuso y rápido, casi parecía que iba a explotar en cualquier momento.
Desperté con la luz del sol dándome directamente en la cara. Había descansado, y mis heridas parecían estar mejor, pero aún seguían siendo bastante notables, aunque eso me bastaba para volver a mi hogar. Ya había hecho un plan: empezaría de nuevo con el entrenamiento de Randy, me esforzaría al máximo para mejorar y así poder defenderme en un futuro, Y cuando ya estuviese preparada para ir contra Lindemann, me llevaría todo lo que hiciese falta por delante para matarle. Era uh plan arriesgado, pero no iba a dejar que ese malnacido se saliese con la suya. Chris se había quedado dormido en la entrada de la cueva, y le desperté a patadas, con toda mi buena intención, claro:
-Venga, levanta, tenemos un largo camino hasta casa -le dije, sonriendo-.
-¿Qué forma es esa de tratar a un felino? -dijo Chris mientras cambiaba a su forma humana y se estiraba-. Venga, pongámonos en marcha, no creo que tardemos demasiado en llegar si no nos demoramos ahora.
Nos pusimos en marcha. Fuimos todo el camino muy callados, como si tuviésemos miedo de hablar por si alguien nos encontraba y nos mataba. Me sentí aliviada cuando, al cabo de unas pocas horas, no más de 3, vi la ciudad, ya estaba de vuelta en Avantasia:
-Bueno, ¿necesitas que te acompañe hasta tu casa o me marcho ya? -me preguntó amablemente Chris-.
-No, desde aquí puedo orientarme. Muchas gracias -nos dimos un abrazo-. Espero volver a verte, a ti y a Nikki. Antes de que las cosas vayan a peor.
-Yo también -dijo Chris mientras se despedía y se marchaba-.
***************************Narra Dave************************
-¿Dónde diablos está ese cretino de Chris Cornell? No le contraté precisamente para que se fuese cuando le dé la gana -comenté indignado-.
-Dijo que tardaría un poco en regresar, que tenía algo importante que hacer -dijo James-.
-Ya, claro, saber qué andará haciendo ese desgraciado. Y, ¿qué hay de ti, James? Otro igual, que desaparece cuando le viene en gana, y ni se molesta en poner excusa... -añadí-.
-Ya te dije, Dave, que cuando me ausento es para entrenarme y ejercitar mi poder, nada más. ¿Crees que voy a buscar problemas por ahí? He cambiado mucho desde que entre en tu banda, ahora soy más maduro.
-Mira, James, yo con tu "nivel de madurez" me limpio el culo, sinceramente. No he visto ninguna mejora en tu poder, sigues igual que como estabas al principio. No sé por qué sigues aquí...
-Quizá porque mi poder es bastante útil... ¿o me equivoco?
-Más lo es el mío y no me voy regodeando -contenté, furioso con James, para variar-.
-Sí, te vas regodeando, Dave, y mucho más que yo, para variar. Crees que eres el mejor del mundo pero le temes a una chica que tiene el poder del fuego -James hizo una breve pausa y se rió-.
-No temo a nada ni a nadie. Y por cierto, si quieres que te eche del grupo, vas por el mejor camino posible -justo en ese momento entraron CC y Chris-. ¿Qué hacéis vosotros dos juntos? ¿sois gays acaso?
-No, lord Rattlehead. Estaba haciendo guardia y me encontré con ese sinvergüenza que venía tranquilamente, como si no pasase nada.
-Ya, no le eches la bronca, porque esa es mi parte, CC, no empecemos, que me han tocado mucho las narices ya hoy.
-Lo siento, lord Rattlehead, pero me puse así con él porque no me quiso decir adónde había ido.
-Vale, muy bien. Pues venga, Chris, dime a mí dónde has estado si no quieres que te sequé el cuerpo...literalmente.
-Verás, Dave, quise salir a explorar las afueras de Avantasia. Gracias a mi forma felina conseguí orientarme bine por aquellos lares e incluso hacerme un mini-mapa mental. Muy adentrado en el bosque vi una casa en la que puede encontrarse la base de "Él", ¿ha oído hablar alguna vez de esa persona?
-Sí, algo he oído, como que quiere arrebatarme el puesto por toda la cara. Yo hago el trabajo sucio y después él me quita mi merecida posición y él se lleva todo lo que yo, en algún momento llegué a ganar. Qué buena persona tiene que ser ese tal "Él", pero que poca imaginación para nombrecitos. En fin, no me interesa ir a matarle, tengo cosas más importantes que hacer. Si quiere arrebatarme mi sitio, que venga, yo le estaré esperando con los brazos abiertos, y con un arma en cada mano. Lo mataré cuando llegue el momento.
*****************Narra Kim**************
No quería volver a casa: una estaba vacía y me traía malos recuerdos, y la otra era la casa de mi amigo Randy, el cuál me haría preguntas tales como "¿qué te ha pasado?" o "¿dónde has estado?", cosa que no me apetecía vivir. Decidí sentarme un rato en un banco del parque a pensar. últimamente no hacía otra cosa más que pensar, y pensar, pero realmente no me servía de nada, sólo para sentirme pero conmigo misma. La gente que pasaba cerca de mí me miraba, y se apartaban de mí. "No soy una superhuman, soy un supermonstruo", pensé con cierta tristeza. Pues vaya novedad, como si no lo hubiese sido desde que tengo memoria y la puedo leer también. De repente, alguien se me acercó por la espalda y me dio un toque en el hombro, haciendo que me asustase. Me di la vuelta y vi a David. El que faltaba:
-Ah, hola -dije, sin entusiasmo alguno, para que me se notase que no quería hablar-.
-Quería preguntarte algo ayer, pero como te fuiste tan ra´pido del juicio no te lo pude preguntar. ¿Es buen momento ahora?
-Depende de lo que vayas a preguntar, pero venga, dilo, antes de que me lo piense dos veces.
-Aunque tú y yo ya no estemos juntos, ¿cuando nazca el bebé podré ayudarte con él? Quiero decir, no vivir contigo, sino un día lo cuidas tú, otro yo...eso,
-Como quieras -dije alzando un poco para mirarle-.
-Oye, ¿qué te ha pasado en l...? -me miró de arriba a abajo-. ¿Que te ha pasado?
-Lo que me haya pasado no es de tu incumbencia. Ya no.
-¿Por qué no? Que nos hayamos separado no significa que no me pueda preocupar por ti.
-En fin... -suspiré-. Tu querido padre me torturó, con el fin de causarme una muerte lenta y dolorosa. ¡Tachán! -dije, con amargura-.
-¡¡¡¿¿¿CÓMO???!!!! -por su reacción deduje que David no tenía nada que ver con aquella atrocidad-. ¿Estás bien? ¿quieres que vayamos a un hospital?
-No, estoy bien. Me salvó un amigo, y me dejó esta camiseta suya, sino ahora iría por la calle tapada con una manta, como si fuese una lunática.
-¿Seguro? Es mejor asegurarse de que todo está bien para que luego no vayan a peor -se sentó a mi lado, y yo procuré apartarme-. Si mi padre va a por ti, creo que lo mejor es que te escondas, probablemente vendrá otra vez aquí en tu busca. Mi hermana vive bastante oculta, intentaré contactar con ella para ver si te deja quedarte con ella un tiempo, hasta que Till se dé por vencido. ¿Sabes a qué viene que mi padre te quiera ver muerta?
-Por mi poder. Parece que soy fuerte, tengo el poder de fuego, pero me he dado cuenta de que ya no puedo leer la mente como antes, algo raro me está pasando.
-No sé que decirte, Kim. Me gustaría poder ayudarte más.
-¿Por qué me quieres ayudar? Tú y yo ya no tenemos ningún lazo afectivo, de hecho, hace unos días atrás nos estábamos insultando y odiando el uno al otro...
-Y no hago más que arrepentirme de eso. Una psicóloga me lavó el cerebro para que te odiase, pero en mi corazón deseaba tenerte de vuelta.
-¿Y sigue siendo así?
Pues aquí acaba el cap. extra de SUPERHUMAAAAAAAAAAAAAAAN. Likes, comentarios, ya saben, se agradecen en tiempos de crisis :v Gracias por haber leído, mis criaturillas metaleras, nos leemos en el sigiuente capítulo,
Sólo las jarcorosas y sensuales criaturas le darán a like y comentarán B-)
jueves, 21 de agosto de 2014
Wings of Destiny-Cap.10: Rise and Fall
No había nada.
El torreón parecía estar vacío, al menos la planta baja, en la que nosotros nos encontrábamos. Entramos todos y atrancamos la puerta con una espada para que aquellas criaturas hambrientas de carne humana nos dejasen tomar fuerzas para seguir adelante. Aún no estábamos seguros del todo de que estuviésemos en un lugar seguro, por lo que decidimos subir a explorar el resto de pisos. No sabíamos con exactitud cuántos eran, pero fuimos a la aventura, o sino no podríamos descansar para retomar el camino de vuelta a casa. Gund volvió a ir en primer lugar, Eddie y yo le seguíamos, y cuando nos quisimos dar la vuelta nos dimos cuenta de que éramos los únicos que iban a explorar, el resto se habían quedado en la planta baja disfrutando del calor que el torreón en llamas les ofrecía, un ambiente "cálido y acogedor". En la primera planta no había nada, sólo telarañas y alguna que otra cucaracha (de las que yo huía porque las tenía una fobia tremenda). En el segundo piso tampoco había nada, pero empezamos a oír ruidos que procedían de la tercera y última planta. "Vaya, qué bien. Nada me hace más ilusión tras haber estado huyendo de criaturas caníbales que tener que lidiar con algo más, que sabiendo todas las cosas extrañas que nos han sucedido, ¡podría ser cualquier cosa!" pensé amargamente para mis adentros:
-¿Subimos a la última planta? -preguntó Eddie-.
-Ya que hemos llegado hasta aquí, eso sería lo suyo -dijo Gund, sin dejar de prestar atención a todo lo que había a su paso por si nos podía dar una pista de qué era lo que estaba haciendo ese ruidos-.
-¿Podemos ir armados? Es que no sé por qué me da que las vamos a necesitar... -comenté como idea-.
-¿Y si es alguien que no nos va a hacer nada? No podemos ir avasallando a nuestro paso. Si es algo malo pues... a correr.
-Yo creo que la idea de Skylar es buena, amigo. Armados hasta los dientes.
-Oye, y una cosa, Gund. No sé si te has planteado esto, pero, en caso de que hubiese algo arriba y no pudiésemos hacerla frente si nos ataca, tendremos que huir de ella por la única entrada que hay, y esa es la que está infestada de esas cosas come humanos. Moriríamos sí o sí.
-No me lo había planteado de ese modo. Si somos más rápidos, vamos a por las armas y nos lo cargamos antes de que acabe con nosotros.
-¿Y si es más de uno?, ¿y si tiene una velocidad sobrehumana? Ya sabes que hemos visto muchas cosas raras por estas tierras, y no me sorprendería nada encontrarme a cien de esos que están ahí fuera, pero con cuchillas como manos y una velocidad vertiginosa.
-Ya veremos que pasa, lo mejor es no darle vueltas e ir directamente al objetivo. Sabemos que hay algo ahí seguro, por lo que sólo uno de nosotros llevará arma, y la tendrá oculta para no llamar la atención por si las moscas, ¿entendido? -dijo Gund, asumiendo su papel como encargado del grupo de exploración-.
Me ofrecí voluntaria para llevar el arma. No era buena, ni mucho menos con las dos cuchillas, pero de algún modo tenía que aprender, y si era por salvar mi vida, ¿qué otra mejor forma hay? Tanto Eddie como Gund me miraron raro cuando lo dije, pero al fin y al cabo no tenía por qué ser del todo necesaria la violencia. Me puse en primer lugar y empezamos a subir despacio, procurando no hacer ruido y escuchar cualquier ruido que nos advirtiese de que se aproximaba un peligro. La única luz que había era la que ofrecían las llamas, que se colaba por los pequeños vanos que habían en las paredes, casi imperceptibles. cuando terminamos de subir las escaleras se me vino a la cabeza un breve resumen de lo que había sido mi vida. De frente nos encontramos con una sala casi vacía, que se salvaba por la presencia de un trono con cuernos de carnero en llamas, del que goteaba sangre, y sentado en el trono había un hombre que al parecer nos estaba esperando. Ojos grises que hipnotizaban, pelo largo y liso casi rubio, con una cota de malla con aspecto de haber presenciado más de una guerra... ¿quién era aquel hombre? No sabíamos cómo reaccionar, pero el extraño ya lo iba a hacer por nosotros:
-Os estaba esperando -dijo el hombre con un tono de voz tan frío que helaba la sangre con cada letra-.
-¿Quién eres? -preguntó Eddie-.
-¿No lo sabes? Oh, que pena... -contestó el extraño-.
-Pero, ¿me lo dices o no? No quiero ser descortés ni nada por el estilo, pero amigo, si no me dices al menos tu nombre no voy a saber siquiera quién eres.
-Parece mentira que no lo sepáis ninguno de los tres. Ni Edward, bastardo de Ozzy Osbourne, ni Gund, el espadachín amante de las piedras, ni Skylar, la marimacho a la que nadie quiere por ser como es. Pues para no saber quién soy bien que habéis venido a mi casa -dijo el hombre mientras se ponía de pie, lo cual no me parecía buena señal-. ¿Qué digo "casa"? ¡¡Mi reino!! -detrás nuestra el suelo empezó a arder-.
-Eres Varg Vikernes entonces. O un impostor. O un colgado que tomó las setas que no debía y ahora está teniendo alucinaciones. O a lo mejor el que se las ha tomado soy yo -dijo Eddie, confundido-.
-No deberías de cuestionar a mi persona o te sacaré el corazón y me lo comeré. Dejaré tu cuerpo para que sea violado por los necrófagos varias veces después de muerto, les encanta -hizo una breve pausa para beber de una copa llena de líquido rojo, sangría o vino-. ¿Cuándo os he dejado yo venir aquí, a mis tierras?
-En ningún momento, no sabíamos que había que pedir permiso para venir aquí, pero sentimos irrumpir de tal manera. Mañana nos marchamos, créame que lo haremos -respondió Gund-.
-Ja, inocentes criaturas, no es tan fácil. Este sitio, gracias a mí, consigue deshacerse de todos los extraños que aparecen. No hay marcha atrás, no podréis salir con vida de aquí -Varg se rió-. Al menos alimentaréis a mis queridos necrófagos, hace bastante tiempo que no comen. Desde que un barco pirata vino aquí e intento arrebatarme mis posesiones -se volvió a reír-. Parece que ya conocéis a Ashia.
-¿A quién? -preguntamos los tres a la vez-.
-La bella mujer que os guió hasta la trampa. No suele ser fácil engañar a los novatos para que vayan a la trampa, pero os habéis portado como niños buenos y ahora estáis muertos -pegó un largo tragó a la copa y la dejó caer, derramando el líquido que quedaba en la copa en el suelo-. Y ahora os quiero fuera de mi hogar. No os engañéis, por mucho que os escondáis no vais a estar a salvo. Lo mejor es que os rindáis, o sino mis criaturitas se pondrán "un poco agresivas". Se desesperan fácilmente, y más si es comida lo que está en juego...
-Sí, claro, ahora mismo nos vamos -dijo Gund, sabiendo que teníamos un problema bastante grande, y poco tiempo para afrontarlo y salir airosos de él-.
Sin pensármelo dos veces saqué mi arma y embestí contra en chico, moviendo frenéticamente mis cuchillas para herirle, pero un muro de fuego paró mi ataque, y además me derribó:
-¡¿Estás loca?! -exclamaron mis compañeros mientras lo hacía-.
-¡Tiene que haber algún modo de salir de aquí! -le dije a Varg-.
-Claro que lo hay, ahora mismo te lo voy a mostrar -las cuencas de sus ojos se transformaron en fuego-. Las cenizas salen a una velocidad admirable. Tus compañeros lo van a ver...una pena que tú no.
Entonces Varg escupió un rayo de fuego con una potencia que nunca había visto hacia mi corazón, pero sin saber cómo lo paré con uno de los cuchillos. Esta era nuestro oportunidad para salir de allí, hasta que la cabeza del hombre asimilase lo que acababa de ocurrir. Por el camino de vuelta Gund me echó la bronca por mi acto temerario, y que como no acabasen dejaría de enseñarme. Era verdad que iba a acabar muy mal si seguía así, yendo a luchar sin saber a quién me enfrento y arriesgando mi vida. He tenido mucha suerte de haber salido viva de las anteriores, pero tal y como se estaban poniendo las cosas a la próxima no iba a tener tanta suerte, sería un suicidio. Cuando llegamos abajo, la mayoría de soldados ya se habían acomodado, y hasta algunos estaban durmiendo. Dimos la alarma para que se pusiesen en marcha lo antes posible, pero había mucho que recoger, demasiado para tener escasos segundos antes de que Varg llegase y no incinerase a todos. Desatranqué la puerta, y comprobé con alivio que las criaturas a las que el señor Vikernes denonimaba "necrófagos" se habían dispersado un poco, lo que nos daría ventaja a la hora de salir por patas. Antes de que todo estuviese recogido y la gente preparada, Varg apareció, inundando todo de llamas. No nos lo pensamos dos veces, era ahora o nunca. Los que estábamos listos salimos corriendo hacia la inmensidad del bosque otra vez, mientras que unos pocos se habían quedado por el camino, siendo abrasados por Vikernes. No podíamos ayudarles, no podíamos hacer frente a aquella bestia, más peligrosa que 100 necrófagos pisándonos los talones. No había sabido que era el miedo de verdad hasta ese momento, La incertidumbre de saber qué pasará, qué haremos, qué nos ocurrirá, cuántas sorpresas más nos esperan por la fría tierra llamada Finlandia.
No podíamos dejar de correr, entonces sis que estaríamos muertos. No sabíamos si Varg venía detrás de nosotros, pero no nos íbamos a parar para comprobarlo, lo mejor era corre hasta que nos cansásemos. Giramos para salir del bosque, si nos adentrábamos demasiado en él nos podíamos volver a perder. Eché una mirada rápida hacia atrás, y vi árboles en llamar. Varg estaba allí, y no pararía hasta matarnos:
-¿Qué se supone que vamos a hacer ahora, General? -preguntó Eddie-.
-Buscar un modo de salir de aquí. Tiene que haber alguno, estoy seguro -respondió, con cierta inseguridad-. Lo averiguaremos...espero.
-Oye chicos, ¿qué es eso que tenemos delante?
¿Otra criatura que nos atacaría?. ¿fuego de Varg?, ¿o tal vez una escapatoria?
¡Elijan! La opción que predomine será la que verán en en próximo cap. cx Espero que os haya gustado el cap., gracias por haber leído. Ya saben que con esto acaba el especial de Wings. Lo próximo que subiré será un capítulo de alguna historia al azar *no, mentira, Jane ya la tiene elegida TuT* Se agradecen likes y comentarios, ya saben que a la señorita la gusta c:
sábado, 16 de agosto de 2014
Wings of Destiny-Cap.9: Mother Earth
Nos girábamos en todas las direcciones posibles, no sabíamos que era lo que estaba haciendo aquellos ruidos tan espantosos. A pesar de que había una tenue luz con la que podíamos ver algo, no veíamos nada. Algunos valientes soldados se adentraron más en el bosque, y fueron al foco de los ruidos, pero la mayoría sabíamos no que no era buena idea. Si aquella mujer había desaparecido ya nos indicaba que algo raro estaba pasando:
-¡Esto es un caos! Estoy perdiendo a mucha gente, más de la deseada. No pienso tolerar que arriesguen sus vidas por algo que ni yo sé lo que es -dijo Gund, frustrado-.
-Se supone que tú estás la cargo, pon algo de orden o las cosas irán de mal en peor -le sugerí-.
-Eso está muy bien, pero ante una situación en la que cunde el pánico nadie escucha al que tiene al lado, ni al líder, ni a nadie, sino a sí mismo, es decir, que en este tipo de situaciones una persona se deja llevar por sus propios instintos. Puedo intentar llamar su atención y organizarles, pero tal y como están es una pérdida de tiempo, y revelamos también nuestra posición, por si hay algún tipo de enemigo que nos vaya a atacar en cualquier instante. Lo mejor será que salgamos de este bosque cuanto antes y vayamos a un terreno llano en el que podamos analizar la situación mejor, y con detenimiento para llegar a una conclusión sobre lo que ha ocurrido. Eddie, Skylar, decid a los soldados que aún están aquí a toda prisa que me sigan y corran tanto como puedan. Volveremos sobre nuestros pasos. ¿Entendido? -tanto Eddie como yo asentimos-.
Fuimos tan rápido como pudimos a comunicarles a los soldados que habían permanecido cerca de nosotros lo que Gund nos había pedido. Algunos nos ignoraron descaradamente, pero la gran mayoría de los que quedaban nos estaban siguiendo hacia la luz. El bosque era enorme, no me había dado cuenta de que habíamos andado tanto. Llegó un momento en el que Gund no sabía a dónde ir, al parecer nos habíamos perdido, pero bien. Era un lugar muy siniestro, y lo que nos esperaba allí lo sería mucho más. A lo lejos, aún en el bosque se seguían oyendo los gritos agonizantes de las criaturas. Teníamos que separarnos, era lago muy arriesgado, pero sino lo hacíamos nadie saldría vivo de aquella trampa:
-¡Tenemos que organizarnos! No podemos seguir dando vueltas en una situación como esta -dijo Gund, lo suficientemente alto para que todos le oyésemos-. Lo primero es tranquilizarse, puede que sólo se trate de alguna criatura exótica que nosotros no conocemos. En segundo lugar, deberíamos de hacer dos grupos, que vayan en direcciones contrarias. Así nos aseguraremos de que alguno de los dos pueda salir "sano y salvo" -no me gustó nada el tono que empleó para decir aquello-. Bueno, organicémosnos y empecemos a buscar una salida.
-Primero nos dices que nos tranquilicemos y después que sólo uno de los dos grupos va a salir vivo. Hay algo que me he perdido -dijo Eddie, con parte de razón-.
-¡En estos momentos no tenemos tiempo para discutir sobre el asunto! Haced lo que queráis, podéis hacerme caso o adentraros en el bosque a ala aventura.
-Yo creo que Gund tuvo una buena idea, Eddie, y deberíamos de hacerle caso. Al menos yo no me voy a quedar para comprobar a quién pertenecen esos ruiditos tan perturbadores... -comenté-.
Nos pusimos en marcha. Al parecer, la mayoría de soldados estaban de acuerdo con el plan acordado. Nos dividimos en dos grupos con el mismo número de personas en cada uno, para estar equilibrados. Seguimos a Gund, que parecía ser el que mejor se orientaba, al menos si encontrábamos algún bicho extraño se lo comerían a él primero.
A medida que caminábamos el frío se iba apoderando más y más de nosotros, y la oscuridad también. ¿Cómo era posible que estuviese oscureciendo ya? Era demasiado pronto, pero mis ojos no me engañaban, mis compañeros estaban viendo lo mismo que yo, y no lo interpreté precisamente como algo normal. Teníamos que acampar en algún sitio, pero teníamos un gran problema: no podíamos quedarnos en medio del bosque, a merced de animales salvajes y demás criaturas de la noche, incluyendo a otros humanos que nos quieran atacar. Empecé a pensar que lo que Eddie me dijo sobre este sitio era verdad, y me arrepentí de haber venido sin pensar siquiera en las consecuencias que tendría. Gund me lo advirtió pero no le hice caso, Eddie también me lo dijo... Claro, por algo sería. Intenté calmarme un poco, me estaba empezando a agobiar. Tenía que mantener la calma, de momento no había pasado nada considerablemente malo, nos habíamos perdido, nada más. De repente empezamos a oír ruidos que venían de todas partes, no sabíamos qué era, pero no nos quedaba más remedio que seguir avanzando y encontrarnos con lo que fuese.
Iba de las primeras para poder ver lo que nos esperaba por el camino. Había algo en medio del sendero por el que estábamos caminando: era como un pequeño lobo, pero de aspecto mucho más feroz, a pesar de su reducido tamaño. El "lobezno" se apartó de nosotros, al parecer le habíamos asustado. ¿Era aquella criaturita la que estaba haciendo los insoportables ruidos que nos estaban atormentando? Nos quedamos tranquilos al comprobar que era así. Conseguimos salir del bosque, aunque no se veía gran cosa, la oscuridad nos había consumido por completo. Acampamos en una llanura medianamente apartada del bosque que tantos problemas nos había dado:
-Pues parece que hemos tenido suerte, ¿eh? -dijo un soldado a otro-.
-Ya ves, estoy que no me lo creo. Pensé que nos acabaríamos muriendo, pero la suerte nos ha acompañado. Después de esto me estoy replanteando la opción de ir a servir a la reina Ford, que me pilla cerca.
-No seas tonto. Está en una isla formada SÓLO por mujeres. Creo que he sido cl... ¿qué ha sido eso? -dijo el soldado que había hablado en primer lugar-. ¡General!
-¿Qué ocurre?
-Pues acabo de oír un ruido extraño, estaba aquí, hablando con un ami...
Ambos miraron al lado en el que supuestamente estaba el otro soldado, pero no fue eso lo que se encontraron. El hombre estaba tendido en el suelo, rodeado de algo parecido a "humanos" que le desgarraban la carne y se alimentaban de ella. Ninguno de nosotros daba crédito a lo que estábamos viendo. Todos sacamos nuestras arma y nos dispusimos a atacar a aquellos seres con aspecto humano, menos Gund, que tenía otros planes:
-¡Corred, no nos podemos quedar aquí!
-Pero son pocos, podemos acabar con ellos -le dije, mientras me preparaba para atacar-.
-¡Mirad, por mucho que les ataquemos se mantienen firmes, no parece que les afecte mucho! -dijo Gund a pleno pulmón-. ¡SALID TODOS DE AQUÍ YA O NOS MATARÁN!
-No entiendo por qué has tomado esa decisión -dije mientras me guardaba el arma y me preparaba para correr-.
-Luego os lo explico. De momento vamos a salir de este sitio -todos empezamos a correr, pero aquellas criaturas nos empezaron a seguir-.
-¿No teníamos que hacer algo aquí?
-¡¿No lo he dejado lo suficientemente claro?! ¡Nos vamos! -dijo Gund, bastante enfadado-.
Corríamos tanto como podíamos, pero aquellas criaturas empezaron a avanzar a un ritmo considerable, el adecuado para cogernos ni parábamos a tomar aire. Finlandia no era definitivamente lo que me esperaba, parecía más una pesadilla realista a un normal ducado.
Si queríamos volver a nuestro hogar nos esperaba un largo viaje de vuelta, pero con salir de aquel lugar me conformaba. Gund, que iba en cabeza frenó en seco:
-Chicos, creo que tenemos un problema -dijo señalando un muro que no me resultaba nada familiar-. Por aquí es el único sitio por el que nos podemos ir, el mismo por el que entramos, pero al parecer este muro ha aparecido "mágicamente" para interponerse en mi camino.
-No creo que haya sido mágicamente... -comenté-.
-Era sarcasmo -dijo Gund, frunciendo el ceño-. Vale, pues tenemos un problema muy gordo, empezando por los semi-humanos que nos quieres comer, y siguiendo por este muro que nos impide salir de aquí. Creo que deberíamos de ir a buscar a la mujer a la que nos encontramos esta mañana o al hombre que "dirige" este sitio.
-¿Varg Vikernes? -preguntó Eddie, con cierta inseguridad, o miedo-.
-Sí, ese mismo. Sé que es peligroso, y que después de lo que hemos visto, todos los rumores sobre este sitio son reales no tenéis ninguna intención de siquiera mencionarle, pero tenemos que buscar alguna forma de salir de aquí sin ser devorados. Y también deberíamos de dar con algún sitio en el que refugiarnos y descansar, al menos hoy.
-¿Crees que saldremos de aquí con vida? -preguntó Eddie, intentando comprender la situación surrealista que estábamos viviendo en aquellos momentos-.
-Si tenemos cuidado, sí, pero va a ser difícil. Busquemos primero un lugar seguro, a poder ser cerrado, para acampar, y mañana intentaremos dar con Varg Vikernes-.
La zona se había quedado en silencio completamente, algo que me resultaba bueno por una parte (eso significaba que nos habían dejado de seguir los medio-humanos) y malo por otra (en cualquier momento nos podrían dar el susto de nuestra vida). Hicimos algunas antorchas para poder ver en la oscuridad, al menos así nos sentiríamos más protegidos y menos vulnerables. Retrocedimos, temiendo encontrarnos con aquellas criaturas, pero por suerte no había ni rastro de ellas. Después de tanto tiempo corriendo de un sitio a otro, sin haber siquiera descansado un poco o haber comido, el cansancio y la falta de energía nos iba repercutiendo a cada uno de nosotros, necesitábamos reponer fuerzas o no llegaríamos mucho más lejos. Tuvimos la suerte de toparnos con un torreón aparentemente abandonado, pero muy bien iluminado...en llamas.
¿Debíamos de entrar allí? Sólo el tiempo nos lo diría.
Nadie se atrevió a abrir, así que tomé la iniciativa y... ¡!
Ahí lo dejo cx Sé que no es muy largo, lo he escrito hoy mismo, pero disfruté bastante escribiendo. Incluso me llegué a meter en la piel de Kayle cuando huían de los medio-humanos. Ya saben, se agradecen likes y comentarios, y si hay suficientes, haré un cuarto cap. de especial ^_^ Gracias por haber leído lml
viernes, 8 de agosto de 2014
Wings of Destiny- Cap.8: Freezing Moon
Desperté de buen humor por un día. Hoy me iba con el ejército osbourniano de viaje, concretamente a investigar Finlandia. No sabía que nos íbamos a encontrara allí, mi experiencia viajando era nula, pero hoy iba a empezar mi verdadera aventura. Aprovecharía todo el tiempo de ida y vuelta para trabajar con las dos espadas, una técnica que según Haru se llamaba Ittoryu. Si me hacía con aquella compleja técnica iba a tener muchas oportunidades como guerrera.
Vi que era muy pronto, así que me vestí tranquilamente, y fui a la cocina a hurtadillas para coger algo de comida. Tras haber "desayunado" estuve un rato mirando por la ventana. El barco ya estaba listo, y al parecer algunos soldados ya estaban allí esperando. Por romper mi tradición de llegar tarde a todos los sitios decidí bajar e ir al lugar donde el barco estaba. La gente me miraba raro, probablemente no supiesen que yo iba a subir abordo... A lo lejos vi que Eddie se acercaba, y que llevaba consigo una gran equipaje:
-Oye Eddie, nos vamos a Finlandia sólo a investigar un poco y a comerciar, no a quedarnos a vivir -le dije, riéndome-.
-Llevo lo fundamental, no te rías... -dijo Eddie totalmente serio-. Gund se enfadó conmigo bastante ayer y me puso como entrenamiento cargar con unas cuantas piedras pesadas para ejercitarme durante el viaje -solté una carcajada involuntaria, la verdad es que me hacía mucha gracia, pero a Eddie no tanta-. Parece que a ti te resulta divertido... ¿por qué no pruebas?
-Vale, no tengo ningún problema -dije mientras cogía el equipaje, que resultaba bastante pesado, ahora le entendía mejor-. Sí, tienes razón, esto pesa mucho -se lo volví a dar-. Bueno, ¿listo para zarpar?
-Claro que sí, no me queda más remedio. No quiero ir a ese sitio, ni nadie de los que van tampoco... menos tú. ¿Estás loca o algo por el estilo?
-¿Yo? No, so estoy loca... Pero, ¿por qué dices eso? Actúas como Gund.
-Lo digo porque no sabes lo que hay allí, y aún así vas, "a la aventura". Es el hogar de los satánicos y criaturas inmortales.
-Creo que el loco aquí eres tú -respondí-. ¿Criaturas inmortales? Claro, si vamos nos encontraremos con el Kraken Magno o al mismísimo Pegaso...
-No en ese sentido, pero bueno, da igual, ya lo verás cuando lleguemos. Te gustará conocer cara a cara al gran Varg Vikernes.
-¿Varg Vikernes? -el nombre no me inspiraba precisamente confianza-.
-Sí. No es rey del lugar, pero parece que es él el que lleva el control. Y cuenta la leyenda que puede quemarte vivo antes de que te des cuenta y comerse tus restos quemados, si no se han calcinado antes -me quedé asombrada, pero no en el buen sentido-. Esa cara ya me resulta más normal, mira tú por dónde.
Me quedé un rato pensando. Ya estaba amaneciendo, no tardaríamos en salir. Estaba pensando en salir corriendo antes de cometer alguna locura, estaba claro que ir a en aquel viaje no era una buena decisión, pero no podía echarme atrás, era mi oportunidad de oro para hacer algo diferente y mejorar, además, puede que todo eso que Eddie dijo se tratase sólo de una tontería que se acababa de inventar, o resultaba ser una leyenda falsa, para variar. A lo lejos vi que venía Gund acompañado de algunos solados cargando barriles, y cuando ellos llegasen empezaríamos la travesía:
-Parece que habéis llegado pronto, qué raro,,, -dijo Gund-.
-Yo no llegaría tarde nunca a ningún sitio si no tuviese que trabajar, maldición -respondí-.
-Eh... yo no tengo excusa, me entretengo con una mosca -añadió Eddie sonriendo-.
-Vale, parece que está todo listo.
-¿Qué pasa con Haru?
-Que no la apetece venir al viaje, dice que prefiere quedarse aquí haciendo pociones, es decir, durmiendo. Pero no importa, somos suficientes, aunque sigo sin saber qué es lo que quiere el príncipe Dave con esto...
-Yo ya lo dije, aquí va a haber una guerra...
-Si la hay habrá que estar preparados, ¿no? -dijo Eddie poniendo cara de lelo-. Ahora si que no entiendo por qué mierda vamos a Finlandia. Hace frío, no hay casi comida, los productos son muy caros y arriesgas tu vida. Gund, ¿por qué no le dices a Dave que mejor nos quedamos aquí y compramos lo que sea?
-En fin, creo que ni me molestaré en explicarte nada -dijo, suspirando-. Basta de cháchara, nos vamos ya.
Me volví a sentir emocionada otra vez, no llegué a entender muy bien por qué. Ya habíamos subido todos al barco, y cuando me quise dar cuenta ya estábamos a la mar. Las vistas eran espectaculares, y de vez en cuando podíamos ver algún animal marino. Sabía que íbamos a tardar bastante, así que saqué el Ittoryu y empecé a practicar. El día anterior lo probé por primera vez y me gusto bastante, aunque no se me diese "precisamente" bien. Empecé en la cubierta misma, enfrentándome con criminales invisibles, pero no me servía de mucho si no eran reales y me oponían resistencia, no era lo mismo, por así decirlo. Vi que Eddie no estaba haciendo nada y le ofrecí ser mi "ayudante". Él (por suerte) no sabía que se trataba de una especie de duelo y aceptó sin rechistar:
-¿Y qué tengo que hacer? -preguntó Eddie, curioso-.
-Pues verás, amigo... Coge tu espada y lucha conmigo.
-¡¿Qué?! -abrió los ojos como platos-. Ni loco, que yo soy muy malo, y según lo que he oído tú sabes al menos defenderte con armas. ¿Quieres matarme?
-No quiero matarte, te lo digo por una simple razón: si nos enfrentamos tú y yo podremos ir mejorando, ya que no somos ningunos "maestros" en la lucha con espada, y en mi caso me enfrento a un nuevo tipo de técnica de lucha. Cada vez iremos mejorando más y más, progresivamente, hasta que superemos a Gund -al oír su nombre se acercó a nosotros, al parecer pensaba que nos estábamos metiendo con él-.
-¿Quién dijo mi nombre?
-Eh... yo -comenté, poniendo cara de no haber roto nunca un plato-. Pero no era para decir nada malo, sino para ejemplificar. Le estaba diciendo a Eddie que en algún momento, si nos enfrentamos él y yo diariamente como entrenamiento puede que te lleguemos a ganar algún día.
-Lo veo posible, no es que sea el mejor espadachín del mundo, y de hecho lo veo muy posible,
pero no es eso precisamente por lo que destaco, sino por mis amplios conocimientos de geografía -dijo Gund, orgulloso-.
-¿Eso les interesa al príncipe y al rey?
-Por supuesto, Por el mero hecho de tener estudios ya todo el mundo te hecha el ojo para contratarte. No sabría decir si hice bien o mal en coger este trabajo.
-Yo que tú estaría alegre. Tienes un buen trabajo y se te da bien algo, pero yo lo único que hago es limpiar, y parece que por ahora va a ser lo que siga haciendo hasta que muera.
-Puede que en un futuro seas algo mejor.
-Sí, "puede"...
Me desanimé un poco, recordar que era el eslabón más bajo de la sociedad me deprimió un poco, pero no iba a dejar que eso acabase conmigo. Le dije a Eddie que se preparase y estuvimos un rato luchando.
No tardamos mucho en llegar a nuestro destino (al menos no tanto como había yo pensado), sólo dos días. Embarcamos cerca de la zona, en un territorio de tránsito con bastante comercio procedente de Rusia. Las calles no estaban demasiado frecuentadas, es más, había más gente vendiendo que comprando. Por seguridad decidí llevar el arma conmigo, aquel sitio no me inspiraba confianza. Estuvimos caminando un día más, el camino se nos hizo muy largo, y había que parar cada poco para investigar el terreno, algo que no creía que nos fuese a ayudar demasiado, pero según el encargado de este viaje era "imprescindible" revisar el terreno, ya que nos puede dar muchas pistas sobre lo que nos vamos a encontrar. No es que encontrásemos nada interesante, salvo algunas piedras que nos servirían más tarde para tirárselas a posibles enemigas en el futuro.
Después de una larga caminata acampamos en una zona llana en la que aparentemente no parecía que pudiésemos correr peligro. La noche paso rápida, unos hacíamos turno de vigilancia mientras otros dormían y viceversa, por si acaso nos equivocábamos y había alguna criatura acerchando por las sombras. Al día siguiente nos organizamos pronto, ya habíamos perdido demasiado tiempo por el camino. Nuestro objetivo no quedaba muy retirado con respecto a nuestra posición actual. Todos nos animamos al ver que ya estábamos llegando a Finlandia, pero aquella alegría no tardó en expirar. A medida que avanzábamos, el número de personas con las que nos cruzábamos iba disminuyendo drásticamente, hasta que no había ni un alma por las frías y oscuras calles por las que estábamos desplazándonos. Era todo demasiado raro, el ambiente cambió totalmente de un momento a otro, sin término medio, hacía muchísimo frío, y la poca iluminación que había en las calles anteriores era el Sol en comparación con la que había en la entrada de Finlandia.
De repente Gund, que iba en cabeza dirigiendo al grupo pasó en seco. Intenté ver por qué lo había hecho, y no tardé en saberlo: ante nosotros había una mujer con un aspecto tan frío como el que había aquí. Desconocía si ir a hablar con ella sería una buena idea, pero no nos quedaba otro remedio, estaba en medio de la calle y no nos dejaba pasar:
-Bienvenidos a la tierra maldita, forasteros. ¿Qué os trae aquí? -dijo la mujer, cuya belleza resultaba escalofriante-.
-Eh...pues, verás, hemos venido a buscar algunos productos que necesitamos... -dijo Gund, un tanto asustado-.
-Sé que mientes -dijo la extraña mujer-. De todos modos, antes de entrar oficialmente tienen que hablar con el encargado de este lugar. Síganme, yo les llevaré hasta él. Les recomendaría que no llevasen armas, al emperador Vikernes no le gustará.
¿Emperador? ¡Venga ya! Si aquel territorio no tenía ni la población necesaria para ser considerada como feudo, a pesar de su tamaño a considerar. Dudaba con creces que aquel hombre tan "poderoso" fuese emperador, porque para ser emperador primero hay que tener un Imperio, y Finlandia...no lo era en absoluto.
La extraña mujer nos llevó por unos callejones que empezaron a levantar mis sospechas. Todo era demasiado raro, para variar. ¿Por qué últimamente las cosas se estaban tergiversando tanto?
Previamente Gund nos había contado, y éramos 30 personas justas. A cada rato nos volvía a recontar, algo que me parecía absurdo, pero no tanto cuando dijo que éramos 27:
-Perdone, señorita, ¿podría parar un momento? Es que unos soldados se han perdido, en concreto 3, y me gustaría buscarlos...
-No, no podemos parar ahora, el camino no es largo, pero el frío y sus misterios lo hacen mucho más duro.
-Por favor, no queremos perder a miembros de nuestro ejército de una manera tan absurda.
-Deberíais habéroslo pensando mejor antes de haber venido aquí. Si no es así, tendréis que aguantar como podáis, aunque se os mueran los compañeros por el camino.
Tras el comentario de la extraña mujer de las nieves se hizo un silencio sepulcral que no acompañó hasta ya entrados en un frondoso bosque. Muchas cosas ocurrieron en un instante: la mujer que nos guiaba desapareció, y empezamos a oír ruidos por todas partes. No eran humanos.
Espero que os haya gustado el cap., criaturas metaleras yoleras ^_^ Lo dejo con un poco de suspense, pero algunos ya sabréis que es lo que Kayle y compañía se vana encontrar en el bosque *Mary Jane se calla para no spoilear, como buena persona que a veces es :3* Ya saben, muchos likes, y comentarios o Eddie les atiza con una barra de pan (?) Gracias por leer.
miércoles, 6 de agosto de 2014
Wings of Destiny-Cap.7: Let's start a new game
Las cosas estaban cada vez más raras, mucho movimiento de los soldados del ejército osbourniano, las prisas por enlazar a Dave y a Simone... Eso sólo significaba guerra. Una batalla estaba a punto de estallar, pero aún no sabía con quién se enfrentarían los Osbourne, probablemente atacarían a algún pequeño reino desestructurado, que era lo habitual para ir ganando más territorio y poder, además de aumentar la riqueza y que haya crecimiento de la población, y por lo tanto más gente para el ejército. Por otra parte, recordaba las ansias del rey por dominar el mundo entero, y puede que estuviese planeando algo grande, como enfrentarse a alguna gran dinastía como "Dio", "Jagger", "Ford", ... Tenía que encontrar a mis compañeros y decírselo también, estaba casi segura de que había acertado. A lo lejos oí los gritos de Sharon, probablemente estaría aún con Eddie, echándole la bronca. Fui a mi habitación a ver si me encontraba con alguien, pero estaba todo solitario. ¿Por qué cuando yo tenía que decir algo estos no aparecían?
Me quedé esperando un rato, pero al ver que no aparecía nadie y que me quedaba mucho trabajo por delante seguí. Miré a ver qué tal andaba mi herida, pero no iba a tener lugar un milagro y se iba a haber curado en tan poco tiempo. En ese momento recordé que tenía que hacer algo rápido para que la maldita Sharon no me volviese a interrogar, o no me quedaría más remedio que contarla que me escapé del palacio y me cortarán la cabeza... literalmente.
Limpié algunas habitaciones del castillo, y cuando creí haber acabado dejé las cosas de limpieza en sus sitio y me fui a dormir, pero por desgracia recordé que tenía que quedarme hasta tarde por haberme quedado dormida y haber entrado tarde a trabajar, y también que tenía entrenamiento con Haru y Gund. Al menos aprovecharía para contarles lo que había pensado y así no levantaría sospechas. Retomé mi trabajo hasta que los lobos hubiesen aullado, entonces tendría que empezar mi entrenamiento, y no tendría a penas tiempo para descansar o para al menos pensar. El tiempo pasó rápido, y en cuanto vi que era el momento dejé el trabajo por aquel momento y fui al parque de entrenamiento, el cual estaba fuera del castillo. Por suerte los guardias estaban dormidos y no se dieron cuenta de que había salido. A lo lejos vi a Haru y a Gund esperándome con los brazos cruzados, pero, ¿qué querían que hiciese?, tenía que trabajar, y si me saltaba las normal enfadaría más a mis superiores:
-Siento haberme demorado tanto, pero hoy tenía que quedarme hasta tarde, y bueno... el castillo estaba un poco oscuro, fui a iluminarlo y me perdí. Y también extravié el trapo de limpieza -dije, intentando poner cara de buena para quitarle hierro al asunto-.
-Para empezar deberías de aprender a orientarte o te perderás continuamente. -dijo Gund-.
-Puede que sea buena idea, pero lo veo difícil... No obstante lo intentaré.
-Bien, pues hoy te vas a venir conmigo -dijo Haru-. Te haré la prueba de maga y mañana entrenarás con Gund y te hará la prueba de luchadora, ¿entendido?
-Sí, pero antes de nada quería deciros algo que venía pensando. Veréis, últimamente las cosas están muy raras, más de lo normal, quiero decir. Predomina la prisa, por lo que llegué a la conclusión de que algo grande se avecina...una guerra. Pero no una normal, contra algún feudo pequeño, sino contra algún reino con una gran dinastía al mando -esperé a que dijesen algo, pero los dos permanecieron callados-. Bueno, no hace falta que digáis nada, es sólo una teoría mía, y no suelo acertar nunca, probablemente esté equivocada... Bien, empecemos ya, Haru.
Fui tras Haru. Me llevó a una habitación que estaba en el exterior del castillo (al menos mi paseo no fue en vano). Parecía ser algo así como su laboratorio:
-Antes de nada quiero que sepas que la magia está considerada una ciencia prohibida, y que por lo tanto no deberías de decir a nadie que la practicas, y tampoco hacerla delante de los demás, o sino irás a la hoguera, como muchos de mis compañeros. Y vas a tener que dominar todos los elementos básicos si quieres hacer algo útil. Pero no te preocupes, si no eres al final maga, se sabrá rápido, cuando empieces a trabajar con esos elementos, los cuales son : agua, aire, tierra y fuego. Esta es la introducción sencilla, más adelante te daré una explicación más completa y más útil para ti
Abrió la puerta de la caseta y pasamos dentro. Desde fuera parecía muy pequeña, pero por dentro era bastante grande, lo suficiente para incluso dormir en ella. Haru me explicó que se trataba de una ilusión óptica que hacía que por fuera la habitación se viese mucho más pequeña de lo que parece, y que de eso, más o menos iba la magia: de engañar sin mentir. Sonaba raro, pero me empezaba a gustar aquella ciencia, considerada demoníaca. Lo primero que haría sería aprender a hacer algunas pociones básicas y saber dónde encontrar sus componentes. Algunas veces funcionaban y otras no, dependía de la persona que las usase. Me interesó sobre todo una que era justo lo que yo necesitaba, para curar mi herida la "Poción cicatrizadora". Los elementos necesarios eran muy difíciles de encontrar, pero merecía la pena embarcarse en una pequeña aventura para encontrarlos todos, sería peligroso, por eso me gustaba tanto. Después de varias mezclas acabó mi entrenamiento diario, aunque cuando me quise dar cuenta ya casi el sol estaba saliendo. En cuanto me tumbé en mi cama me quedé profundamente dormida, aunque estaba segura de que esta vez no me volvería a quedar dormida, ya había tenido suficiente con un castigo por ahora.
El canto del gallo me despertó. Miré por la ventana y comprobé, con alivio, que no llegaba tarde. Inicié mi jornada laboral. Ya me había acostumbrado a las tareas que tenía que hacer, y con un poco de suerte, si me daba prisa y las hacía bien conseguiría acabar antes, terminar mi entrenamiento antes e irme a dormir y poder descansar definitivamente. Me preguntaba si algún día podría dedicarme a otra cosa que no fuese servir a los demás, ser recordada por los demás. Ya que no tenía un físico envidiable tenía que esforzarme para ser la mejor en algo. Recordé a "Dracarys", mi querida espada... Tenía que recuperarla, y sólo una leyenda puede recuperar a otra leyenda, así que me propuse ponerme a trabajar duro, y cuando no tenga nada que hacer seguir estudiar y leer, si es que en algún momento aprendía. Serví el desayuno a Dave, limpié las habitaciones de siempre, hice la comida y seguí limpiando hasta la hora de la cena. De camino a la cocina me crucé con Eddie, que parecía perdido:
-¿Qué estás buscando? -le pregunté-.
-No lo sé ni yo -se rió-. Busco al tipo que me tiene que entrenar, pero no me dijeron dónde encontrarle, ni siquiera sé cómo es. ¿Tú le conoces?
-Sí, podría llevarte hasta él. Supongo que estará en el jardín, en el campo de entrenamiento con más soldados o futuros soldados, como tú...más o menos.
-Estaría bien.
No me lo podía creer, por una vez iba a ser yo la que guiase a alguien que estaba perdido, al parecer ya empezaba a situarme mejor que antes. Tardamos un rato en llegar hasta el lugar acordado, había que tener en cuenta que el castillo era de grandes dimensiones y no quería or atajando para no perderme... Además, aquello contaba como trabajo, no me iban a regañar si me retrasaba o dejaba algo sin hacer por ello. Por el camino Eddie me estuvo hablando un poco de por qué estaba allí, y me contó con más profundidad lo de ser el bastardo de los Osbourne. Después de escuchar todo aquello comprendí que no era una amenaza para nosotros, al contrario, podríamos contar con él. Al fin llegamos, y vi que Dave estaba presente en el entrenamiento. Nos acercamos a él, que estaba hablando con Gund:
-Hola jefes -dijo Eddie con chulería, lo que hizo que Dave le fulminase con la mirada, y tras ello lo ignorase-.
-¿Qué haces aquí, niño? -preguntó Dave, tras un silencio incómodo-.
-Vengo a entrenar. Mi padre me dio un puesto de trabajo y voy a cumplir con él. ¡Ah, por cierto! Ya me he enterado que te casas dentro de una semana -no sabía que sería tan pronto, iba a pasar algo gordo, demasiado-. Con una bella dama como Simone ¿quién va a tener bastardos? -se rió amargamente-.
-Serás desgraciado... -dijo el pelirrojo con ira-. Bueno, como te iba diciendo, Gund, te va a tocar hacer eso. Me da igual que te parezca bien o mal, como si tienes que dar la vida, pero vas a seguir mis órdenes.
-Si doy la vida ya no podré hacerlo -dijo Gund frunciendo el ceño-.
-No sé que le pasa a todo el mundo últimamente con cachondearse de mí. ¡Cuando sea rey me vengaré! -con aquello concluyó Dave su aparición estelar y se marchó-.
-¿Qué ha pasado? -pregunté-.
-Pues que el futuro rey se ha vuelto loco. Me ha dicho que organice un ejército y que me vaya a una parte de la gran Rusia, Finlandia. No me ha dejado muy claro el objetivo de ir allí, me ha dicho que hay que "investigar" y traer nuevas armas. Nada más, suena fácil, pero me parece que hay gato encerrado...Nos vamos mañana, así que tengo bastante trabajo por hoy, tengo que organizarlo todo para salir mañana por la mañana, lo más temprano posible.
-¡¿Puedo ir?! ¡Quiero ir! -dije, entusiasmada-.
-No -dijo Gund-. Pero me parece que tú si que vienes, ¿E...?
-Me llamaba Eddie... Bueno, vale, iré, pero que conste que trabajaba haciendo pan, no creo que eso sea de mucha ayuda a la hora de investigar, sin saber si quiera de qué va el asunto...
-¿Por qué no puedo ir yo? -dije, enfadada-.
-Hay una lista demasiado larga de razones por las que no debes de ir allí -comentó Gund-.
-Pues dímelas.
-Las sabes.
-No las sé.
-¡¿Será posible?! -murmuró algo que me resultó inaudible-. No tienes nada de experiencia en combate, eres muy pequeña y no ibas a aguantar andando ni medio paso.
-¿Perdón? -sentí ganas de coger una espada y cortarle la cabeza al instante-. ¿Crees que una mujer no puede hacer lo que un hombre, o más? Porque creo que tengo más experiencia que Eddie, y él si va. No lo entiendo, la verdad. "Sin experiencia en combate", puede que no sea una gran espadachín, pero me sé defender con un arma, sea la que sea. "Demasiado joven"... ¿qué decir a eso? entre los soldados hay niños a los que les saco incluso 5 años, pero ellos van y yo no. Y, por último "falta de resistencia". No sabes lo que es capaz de hacer el cuerpo humano cuando se ve en una situación de peligro, incluso en una persona en pésima forma, una ballenita como yo. ¿Algo más?
-Ven, haz lo que te dé la gana -dijo, finalmente-.
-Perdona, ¿has dicho que sabes manejarte con cualquier arma? -preguntó Eddie, sorprendido por aquello-.
-Sí, mi hermano me enseñó a defenderme con cualquier cosa que me encontrase.
-Vaya, nunca había visto a una mujer que tuviese esos conocimientos... Me alegro de ir contigo, al menos me protegerás -se rió-.
-Bueno, ya veremos. Skylar no hace nada que no quiere gratis.
-Perdona otra vez, pero eso me ha sonado a prostituta -Eddie me miró mal-.
-La costumbre... Bueno, es que yo trabajaba de camarera en uno, y hay cosas que se pegan sin que te des cuenta -sonreí al recordar mi vida anterior-.
-Supongo que me tengo que ir ya... -comentó Vedder-. El General me está fulminando con la mirada, y eso no parece bueno.
-Oye, una cosa antes de que te vayas. ¿No dijiste que Ozzy te había escogido por tu habilidad en combate?
-Fue una mentira para ocultar que en realidad lo hizo porque soy su hijo, pero si cambias sólo eso, el resto es verdad, puedes creerme. Bueno, un placer señorita Kayle. ¡Hasta luego!
Me marché bastante contenta. Al fin iba a salir de aquel castillo infernal e iba a conocer mundo. íbamos a ir en barco hasta Finlandia, por lo que tardaríamos bastante en llegar, puede que no llegásemos para la boda de Dave y Simone, aunque no me importaba lo más mínimo. Esta vez no me iba a escapar, necesitaba un poco más de habilidad con la espada o esta vez me acabarían matando. Terminé con mi tarea y fui a preparar mis cosas, aunque no había gran cosa que me pudiese llevar después de que me quitasen mi bien más preciado, el cual era mi espada. Decidí dejar mi libro en la habitación, no iba a permitir que se dañase, además, puede que en el barco hubiesen más. Recordé que hoy tenía entrenamiento de lucha, algo cansado, aunque tenía que prepararme si quería ser como yo quería y que mi hermano se sintiese orgulloso de mí. Me apresuré a llegar al campo de entrenamiento:
-¿Es costumbre que tardes siempre tanto? -me preguntó Gund, molesto por que me hubiese retrasado otra vez-.
-No, es que estaba preparando las cosas para mañana... Porque puedo ir, ¿no?
-Después de la que has armado no quiero hablar más de eso, vienes y ya está. Pero que sepas que ya te he advertido, y que si te pasa algo será exclusivamente tu culpa.
-Sí, ya lo sé... Bueno, ¿empezamos con el entrenamiento?
-Sí, cuanto antes empecemos antes acabaremos.
Empezamos luchando un poco con las espadas, sin atacar demasiado fuerte, pero llegó un momento en el que yo no podía cubrirme y atacar a la vez, estaba cansada y falta de práctica:
-¿Ves? No podrías ir por mucho que quieras.
-Puede que tengas razón -dije, sintiéndome inútil y derrotada-. Aún así voy a ir -Gund suspiró al oír mi decisión final-. ¿Qué? Al menos, si muero lo haré viajando -me salió una risa amarga-. Mira, parece que alguien se dejó aquí el arma -dije, mientras señalaba las dos cuchillas que había en el suelo-.
-No se las ha dejado nadie, en realidad es un arma bastante inútil, y lo dejamos ahí por si a alguien se le rompe su arma, no quedarse sin una, con así como el "repuesto".
-Son muy pequeñas como para ser útiles, son cuchillos...
-No, verás, en realidad estas dos cuchillas constituyen un arma, se usan a ala vez, y si eres rápido y listo dicen que es un arma mortal y una de las más peligrosas existentes junto al veneno. YO sé usarlas, pero prefiero la espada... Bueno, no me entretengas más y sigamos con el entrenamiento -cogí las dos cuchillas-. ¿Estás loca?
-No, quiero probar suerte... ¿Me las puedo quedar provisionalmente?
-En fin... Creo que Haru no te explicó que las setas rojas con marchas blancas que hay por aquí no se comen, ¿verdad?
-No he comido ninguna seta -dije extrañada, sin captar su sarcasmo-. Venga, de perdidos al río. No será tan difícil, ¿no?
Pues sí.
Espero que os haya gustado este cap. de Wings, la verdad es que hacía mucho que no subía y tenía ganas de escribir algo de este proyecto. Se agradecen likes y comentarios, ya saben chicas y chicos. Seguid leyendo las aventuras de "Kayle la Orco", gracias por leer ^_^
Un saludo para un amigo que quiere salir en la historia pero por troll no se quedó sin puesto *Mary Jane es ruda bitches B/ *
Rei's mini map
domingo, 3 de agosto de 2014
Superhuman-Cap.30: Revelations
No podía parar de llorar. Ojalá las cosas hubiesen ido de otro modo, ojalá el mundo se acabase, ojalá me hubiesen matado antes del juicio. Ahora no sabía que iba a hacer con mi vida, estaba embarazada con 18 años, no he terminado mis estudios, y no tengo nada de dinero para al menos poder comer. Era increíble cómo se habían torcido las cosas desde mi vuelta, un cambio radical que me afectó de lleno.
Por un momento intenté calmarme y miré al frente, centrándome en el felino, que estaba enfrente mía, mirándome fijamente. Me acerqué a él y me dejó acariciarlo, pero no tardó en marcharse, cuando vio que alguien se acercaba a mí. Me giré para ver quién era, y no me dio precisamente buena espina aquello, era el padre de David, del cual no recordaba el nombre. Nunca habíamos hablado, ni siquiera nos conocíamos, pero tenía que estar allí por algún motivo. Quise ocultarme antes de que llegase hasta el banco en el que estaba sentada, pero ya era demasiado tarde, no reaccioné a tiempo. Aunque no tenía por qué ocurrirme nada, sino que sólo se tratase de una de mis paranoias, que tanto frecuentaban mi mente en estos últimos días. Sin más remedio me voltée para hablar con él:
-Hola, creo que usted es el padre de David, ¿verdad? No nos conocemos, pero yo soy Kim...
-No, te equivocas. Sí que nos conocemos, puede que más de lo que tú puedes llegar a creer... -su comentario me causó un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo-.
-Ah... ¿quería algo?
-Claro, ¿para qué iba a venir a hablar contigo? -dijo el hombre. No le presté atención, ya que a lo lejos vi que alguien se acercaba, y me sentí aliviada-.
-Bueno, pues dígame lo que quería decirme... -su mirada era terrorífica-. Por cierto, ¿me podría recordar su nombre?
-Mi nombre es Till Lindemann, que no se te olvide, aunque no creo que tu cabeza lo olvide... Lo que quería comunicarte es que mi hijo me dijo que te guiara hasta un sitio seguro para hablar contigo sobre cosas relacionadas al grupito secreto ese que estáis organizando. Me dijo que avisase a los demás, pero no recuerdo ahora mismo sus nombres. ¿Me los podrías decir de camino?
-¿Por qué David quiere hablar conmigo en un lugar "secreto"? Me parece demasiado raro y me extraña, podía haberme comunicado de camino al juzgado que quería hablar conmigo...
-Mi hijo me dijo que no te lo dijo antes para que nadie que estuviese merodeando por el bosque lo oyese e intentase sabotearlo... Bueno, sígueme, te llevaré hasta allí -todo aquello me parecía una locura, pero ya no tenía otra opción, no sabía que pasaría si intentaba escaparme-.
Nos pusimos en marcha. No tenía ni idea de dónde estaría David, pero si nos había convocado era por algo muy urgente, aunque no sabía que su padre tenía idea de esto. De hecho pensaba que David le odiaba, pero no era momento de pensar ese tipo de cosas. Antes de que tomásemos el camino, el gato que antes me había estado mirando y que había aparecido en mi pesadilla se puso delante mía, cortándome el camino. Till lo apartó de una patada un tanto violenta, y fui a socorrer al pobre animal, no podía soportar ver a animales sufriendo. Me acerqué al animal con el fin de comprobar si le había pasado algo, pero antes de poder hacer nada Till me agarró del brazo y me sacó prácticamente arrastrándome de aquel sitio, y en ese mismo momento supe que algo no iba bien. El comportamiento violento de Till no era el propio de una persona con buenas intenciones, algo obvio. ¡¿Cómo no me había podido dar cuenta antes?! Aquel hombre me había atrapado, no sabía con qué fines, pero estaba segura de que no sería para nada bueno. Intenté deshacerme de él varias veces, pero tenía una fuerza fuera de lo común. ¿Ese sería su poder? Si era así tenía un gran problema, tal y como estaba en aquellos momentos no podía combatir ni con una hormiga, pero no me podía rendir. Tenía que pensar un plan rápido, antes de fuese tarde.
Me estaba llevando por un camino boscoso, no se veía ni a un alma por allí, parecía estar muy poco transitado...por eso me estaba llevando por aquel extraño lugar. Al cabo de un rato de camino, me hizo parar vara vendarme los ojos. No sabía que era lo siguiente que me esperaba, si me iba a matar o hacer otra cosa, o simplemente me estaba ocultando el sitio al que íbamos a ir. Perdí la noción del tiempo, no sabía cuánto tiempo habíamos estado andando, ni si llegaríamos algún día o no.
Por fin paramos, aunque aquello no era buena señal. Entramos en algún sitio (desconocido ante mis ojos, por supuesto), Lindemann se empujó y me sentó en una silla con pinchos. Me ató las manos y los pies a esta. Me quitó la venda y miré horrorizada aquel lugar. Era como el infierno, todo tan tétrico y siniestro que tuve que cerrar los ojos para poder calmarme. Till me observaba con cara de satisfacción:
-¿Te gusta mi hogar? -no dije nada-. Quien calla otorga, querida... Bueno, te presento uno de mis juguetitos favoritos. Es la "Silla del Interrogatorio", antiguo instrumento de tortura medieval. Amo a este pequeño bribón -dijo, mientras acariciaba la silla-. Sé que no te impresiona, pues es un modelo original de la Edad Media y funciona con calor, y ¡tú eres fuego! -se rió-. Que mis secuaces no te hayan matado antes fue algo intolerable, ¿verdad? -me miró, esperando mi respuesta, pero seguí callada-. ¿Por qué no hablas?, ¿te doy miedo? Jajajajajaja, me encanta. Bueno, a lo que iba. Hace muchos años, cuando yo tenía tu edad este tipo de cosas me llamaban mucho la atención, y uno de mis sueños era coger todos estos instrumentos de tortura y modificarlos a mi gusto, pero mi familia era pobre y ni siquiera me permitían tener una navaja. Con el paso del tiempo mis ansias fueron creciendo hasta hace unos 5 años, cuando los superpoderes empezaron a aflorar. Muchos europeos gozaban ya de superpoderes, a partir de los cuales se crearon a muchos superhéroes de cómics. Pero decidieron ocultarlo por el bien de la humanidad, hasta que la gente normal y corriente se enteró y lo propagó a los cuatro vientos. Yo soy alemán, vivía allí, y tuve la suerte de contagiarme, ¿sabes? Lo hice matando a mucha gente y robándoles sus secretos.
-¿Para qué me está contando todo esto? -me atreví a preguntar-.
-Porque quiero que lo sepas antes de morir, para que tengas el placer de saber quién soy yo y lo disfrutes. Y sigo, que parece que te está gustando. Los secretos son algo que la gente con poderes deja al morirse, Si tu cuerpo es apto o no para adoptarlo lo incorpora, y si no lo es nada, aunque no hay ningún requisito común, se desconocen aún. Pues bien, yo maté a unas 200 personas, y supe ocultarlo bien. Con sólo 16 años ya tenía muchos poderes, peri quería más, y más, hasta que un día mi cuerpo explotó y ¿sabes cuál es mi poder ahora? -ni me molesté en responder, no me interesaba-. Lo dejaré como parte del suspense de mi historia. Pero ahora voy con lo importante: después de tantos años conseguí hacerme con máquinas de tortura ilegales. A partir de la Silla del Interrogatorio creé una mucho mejor -se fue hacia uno de los cachivaches que estaban ocultos bajo una manta y se la quitó-.
Aquella silla no era para nada parecida a la silla en la que yo estaba sentada. Sus pinchos eran mucho más afilados y las cuerdas para ser atada a ésta habían sido sustituidas por cuchillas afiladas, tanto que con tal solo mirarlas cortaban. Al ver la cara que se me quedaba, Till se acercó a mí y me quitó las cuerdas. Suponía que era para llevarme a mi nuevo asiento:
-Ya has visto a esta preciosidad. Es mucho más cómoda que la otra, hasta tu bebé la va a poder sentir -sentí que se me helaba la sangre cuando me sentó-. Este instrumento de tortura de usaba en la Edad Media para torturar a los presos. A simple vista no parece gran cosa, pero para animarlo les quitaban la ropa, dejándoles totalmente desnudos, para que los pinchos se clavasen directamente en su carne. Pero eso no era todo, para culminar calentaban la silla para que hiciese un buen efecto sobre el preso, al que le obligaban a confesar sus crímenes. Hoy voy a hacer algo parecido contigo. Pero no te emociones, Kimberly Pangaris, porque esta silla no funciona con calor, sino con frío... -sin comentarios-. Quiero que te quietes la ropa.
-No.
-Está bien -se acercó a mí, me golpeó, dejándome medio atontada-. Empieza -me empecé a quitar la ropa tan despacio como pude, mientras Till me miraba de arriba a abajo-. Parece que mi hijo tiene buen gusto, eres una chica preciosa. Ah, claro, por eso estás embarazada -se rió-. Os acostasteis tantas veces que mira lo que pasó -me puse roja de vergüenza y contuve mis lágrimas-. Bueno, no creo que le importe que yo lo pruebe, ¿no?
-Máteme ya.
-Anda, me has dado una gran idea. No hay necesidad de hacerlo ahora y perder tiempo, podemos combinar las dos cosas, ¿qué te parece? -estuve a punto de responder, pero ni siquiera me dio tiempo-. Me da igual lo que te parezca, aquí mando yo, tu opinión no me importa.
Empecé a arder, al menos así me escondería un poco. Esperé a que Till pusiese su silla en marcha para corre como alma que lleva el diablo, pero no me dio tiempo ni a dar un paso cuando él se puso delante mía y me fulminó con la mirada. Me hizo sentarme en la silla, clavándome todos los pinchos en mi piel. Pude ver cómo sangraba todo mi cuerpo, pero pude comprobar con alivio que al vientre aún no le había pasado nada, por lo que al bebé no tenía por qué haberle pasado nada. Empecé a temblar, la silla estaba muy fría, y llegó un momento en el que ni mis llamas funcionaban:
-Ahora que estás semicongelada lo vas a disfrutar más -dijo mientras se acercaba a mí y se quitaba los pantalones-.
Sólo esperaba que no le pasase nada al bebé, que me hiciese lo que quisiese, pero que me dejase con algo de vida para que el bebé. No se quitó la ropa, volvió a vestirse. Suspiré aliviada, parecía que sólo me quería hacer sufrir...estaba equivocada. Cogió un látigo y un objeto del tamaño de un puño que no supe identificar:
-Ya te dije que era un gran aficionado de estas cosas, ¿no? -dijo mientras me mostraba el intrumento-. Esto es una Pera. Un nombre totalmente inofensivo, ¿verdad? -no esperaba que respondiese, aunque tampoco lo iba a hacer-. Te voy a contar lo que hace: se introduce en la vagina de la víctima, en este caso tú, y una vez en el interior, se abre, produciendo numerosos desgarros en el útero, a los que es difícil sobrevivir. Piensa en mi hijo mientras lo sientes -dijo, mientras se acercaba a toda prisa-.
No podía soportarlo, tenía que hacer algo antes de que me metiese eso. Cada vez mi furia aumentaba más, dentro de poco perdería el control, y empezaría a arder, algo que no ayudaría nada. Empecé a oler a quemado, probablemente mis llamas habían llegado a prender algo de madera, pero eso no me iba a librar de lo que me esperaba. Me introdujo en instrumento violentamente en el sitio "correspondiente" y sentí un dolor tan intenso que grité a pleno pulmón. En ese momento algo extraño pasó, no sabía si en mi favor o en contra mía: Till salió disparado hacia algo que no alcanzaba a ver, y se oyó un fuerte estruendo procedente de la supuesta puerta por la que había entrado. Quien se había encargado de romper la puerta de entrada era un animal, concretamente un puma. Vino corriendo hacia mí, pensaba que me iba a atacar, pero se transformó en humano, ya no sabía que pensar. Sabía que todo aquello era real, no se trataba de un sueño. El chico me ayudó a levantarme de la silla, me tapó con una manta y se volvió a transformar en puma, esta vez más grande, para llevarme a toda velocidad fuera de allí. Me quité tan deprisa como pude la Pera, con un grito ahogado de dolor. Me agarré al puma y miré atrás. Aunque avanzábamos a gran velocidad pude ver el motivo por el que Till se había distraído: al parecer uno de sus queridos instrumentos de tortura de madera muy antigua estaba envuelta en llamar.
Tras un rato suspiré aliviada e ignoré el dolor:
-Gracias por haberme salvado, te debo la vida -le dije al puma, sin saber si me entendería o no-.
-De nada -me sorprendí al oírle hablar-. No me ha importado nada hacer esto, he visto que eres una gran chica, y el hecho de que antes te preocupases por mí me lo confirmó.
-¿A qué te refieres? Yo no te había visto antes...
-Puede que de este modo no te suene, pero de otro seguro que sabes quién soy. Cuando lleguemos a un lugar seguro, al lugar en el que me escondo, te lo mostraré.
-¿Tú también quieres matarme?
-Por supuesto que no. ¿Para qué te habría salvado sino? Te llevaré a mi cueva, allí te puedo curar y descansarás hoy. Mañana seguro que estarás mejor, así que te llevaré a tu casa, ¿vale? Confía en mí.
-La ultima persona que me dijo eso me intentó matar. Pero bueno, tú me has rescatado, por lo que interpreto que tus intenciones no son las mismas.
-Y haces bien en pensar eso.
No tardamos demasiado tiempo en llegar a la cueva a la que el puma se refería:
-Bueno, ya hemos llegado -dijo, mientras me dejaba con cuidado en el suelo-. Aquí es donde antes vivía, pero ya no, como puedes ver está muy abandonada. Suelo visitarla para recordar quién soy. Trabajo junto a gente que no me gusta con el propósito de conocer sus intenciones y en algún momento poder hacer algo para pararles los pies. Conoces a los radicales, ¿no?
-Sí, se puede decir que bastante.
-Al resto de personas con poderes nos llaman "rebeldes". Tiene gracia, porque debería d ser al revés... Oh, casi lo olvido, antes te dije que te enseñaría mi otra transformación -cambió de forma felina y me quedé de piedra al verlo-.
-Tú eras el gato que esta mañana he visto... Todo esto es tan confuso.
-Te lo explicaré todo, sé que es raro -dijo el gato-. Soy un hombre que tiene el poder de transformarse en cualquier forma felina, pero para ello tengo que acumular adrenalina, así es como funciona mi poder. Puedo ser gato siempre que quiera, y volver a forma humana siempre que quiera, pero a medida que se genera adrenalina en mi cuerpo puedo optar por formas felinas más fuertes. Esta mañana te estuve vigilando porque un amigo mío me lo pidió. Este amigo mío y yo fuimos engañados para pedirle poderes a "Él", el hombre que te quería matar.
-No te sigo, ¿"Él"? ¿De qué va todo eso?
-Es algo tremendamente largo de explicar, permíteme que lo deje para otro momento -asentí-. Bien, pues ese amigo me dijo que te conocía y que eres buena persona, y que te vigilase para que no te pasase nada, la menos hasta que el chico rubio apareciese. Una vez te salvó fui tras los pasos de Till, que estaba por allí dando vueltas, esperando a ser el siguiente para acabar definitivamente contigo. Quise avisarte interponiéndome en el camino, pero sólo me gané un golpe en forma de gato, que duele el doble que en forma humana. Te agradezco que intentases ayudarme, eso me demostró que merecía la pena salvarte la vida. Estuve acumulando tanta adrenalina como pude para irte a buscar, esperé al momento oportuno, y el resto, como dicen "es historia". Creo que me pondré en forma humana, estoy cansado ya de esta mierda -se transformó en humano-. Ah, por cierto, no hablé antes por seguridad. Till me dio el poder de convertirme en felino y si hablaba sabría que se trataba de mí.
-Esa parte final me la aclararás más adelante, ¿verdad?
-Por supuesto. Bueno, voy a buscar algunas cosas para curarte y te traeré algo de comer. ¿Te gustan las ratas? -mi cara fue todo un poema-. Era broma -el chico se rió-. No tardo nada -se marchó de la cueva-.
Aquel chico tan misterioso era atractivo, sin duda. Tenía los ojos azulados, los ojos azules muy claros, el pelo largo y rizado, y era muy alto. No me olvidaría de él. No tardó en regresar con algo de comida.
-Sí, es comida de personas -el chico sonrió-. También te traigo agua oxigenada, vendas, agujas para coser e hilo. Yo te ayudaré a curarte si lo necesitas. ¿Qué prefieres primero: curarte o comer?
-Aunque no es lo que quiero, es lo que me conviene, así que empezaré por la cura. Ah, muchas gracias por tu amabilidad.
-Te la has ganado, Kimberly. Por cierto, mi nombre es Chris, Chris Cornell.
Chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan. No sé si lo recuerdan, pero Chris ya había aparecido antes en la historia, les recomiendo que lean el capítulo 25, así entenderán un poco de qué va nuestro querido y sensual Chris (si no lo recuerdan léanlo, por favor, o se perderán). Espero que os haya gustado el capítulo, me ha costado escribir esto, algunas partes me han resultado ciertamente complejas, pero me gustó mucho el resultado. En realidad este capítulo no iba a ser así, iba a pasar otra cosa, pero me pareció interesante dar un giro dramático a los acontecimientos. Se agradecen likes y comentarios.
Este es el fin del especial, gracias por haber leído. Más capítulos próximamente ^_^
P.D.: Quería haberles puesto un montaje genial que había hecho para esta capítulo como portada, pero habría sido un spoiler bastante grande, así que en el próximo cap. os lo pongo lml
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)







