viernes, 8 de agosto de 2014

Wings of Destiny- Cap.8: Freezing Moon




Desperté de buen humor por un día. Hoy me iba con el ejército osbourniano de viaje, concretamente a investigar Finlandia. No sabía que nos íbamos a encontrara allí, mi experiencia viajando era nula, pero hoy iba a empezar mi verdadera aventura. Aprovecharía todo el tiempo de ida y vuelta para trabajar con las dos espadas, una técnica que según Haru se llamaba Ittoryu. Si me hacía con aquella compleja técnica iba a tener muchas oportunidades como guerrera.
Vi que era muy pronto, así que me vestí tranquilamente, y fui a la cocina a hurtadillas para coger algo de comida. Tras haber "desayunado" estuve un rato mirando por la ventana. El barco ya estaba listo, y al parecer algunos soldados ya estaban allí esperando. Por romper mi tradición de llegar tarde a todos los sitios decidí bajar e ir al lugar donde el barco estaba. La gente me miraba raro, probablemente no supiesen que yo iba a subir abordo... A lo lejos vi que Eddie se acercaba, y que llevaba consigo una gran equipaje:

-Oye Eddie, nos vamos a Finlandia sólo a investigar un poco y a comerciar, no a quedarnos a vivir -le dije, riéndome-.

-Llevo lo fundamental, no te rías... -dijo Eddie totalmente serio-. Gund se enfadó conmigo bastante ayer y me puso como entrenamiento cargar con unas cuantas piedras pesadas para ejercitarme durante el viaje -solté una carcajada involuntaria, la verdad es que me hacía mucha gracia, pero a Eddie no tanta-. Parece que a ti te resulta divertido... ¿por qué no pruebas?

-Vale, no tengo ningún problema -dije mientras cogía el equipaje, que resultaba bastante pesado, ahora le entendía mejor-. Sí, tienes razón, esto pesa mucho -se lo volví a dar-. Bueno, ¿listo para zarpar?

-Claro que sí, no me queda más remedio. No quiero ir a ese sitio, ni nadie de los que van tampoco... menos tú. ¿Estás loca o algo por el estilo?

-¿Yo? No, so estoy loca... Pero, ¿por qué dices eso? Actúas como Gund.

-Lo digo porque no sabes lo que hay allí, y aún así vas, "a la aventura". Es el hogar de los satánicos y criaturas inmortales.

-Creo que el loco aquí eres tú -respondí-. ¿Criaturas inmortales? Claro, si vamos nos encontraremos con el Kraken Magno o al mismísimo Pegaso...

-No en ese sentido, pero bueno, da igual, ya lo verás cuando lleguemos. Te gustará conocer cara a cara al gran Varg Vikernes.

-¿Varg Vikernes? -el nombre no me inspiraba precisamente confianza-.

-Sí. No es rey del lugar, pero parece que es él el que lleva el control. Y cuenta la leyenda que puede quemarte vivo antes de que te des cuenta y comerse tus restos quemados, si no se han calcinado antes -me quedé asombrada, pero no en el buen sentido-. Esa cara ya me resulta más normal, mira tú por dónde.


Me quedé un rato pensando. Ya estaba amaneciendo, no tardaríamos en salir. Estaba pensando en salir corriendo antes de cometer alguna locura, estaba claro que ir a en aquel viaje no era una buena decisión, pero no podía echarme atrás, era mi oportunidad de oro para hacer algo diferente y mejorar, además, puede que todo eso que Eddie dijo se tratase sólo de una tontería que se acababa de inventar, o resultaba ser una leyenda falsa, para variar. A lo lejos vi que venía Gund acompañado de algunos solados cargando barriles, y cuando ellos llegasen empezaríamos la travesía:

-Parece que habéis llegado pronto, qué raro,,, -dijo Gund-.

-Yo no llegaría tarde nunca a ningún sitio si no tuviese que trabajar, maldición -respondí-.

-Eh... yo no tengo excusa, me entretengo con una mosca -añadió Eddie sonriendo-.

-Vale, parece que está todo listo.

-¿Qué pasa con Haru?

-Que no la apetece venir al viaje, dice que prefiere quedarse aquí haciendo pociones, es decir, durmiendo. Pero no importa, somos suficientes, aunque sigo sin saber qué es lo que quiere el príncipe Dave con esto...

-Yo ya lo dije, aquí va a haber una guerra...

-Si la hay habrá que estar preparados, ¿no? -dijo Eddie poniendo cara de lelo-. Ahora si que no entiendo por qué mierda vamos a Finlandia. Hace frío, no hay casi comida, los productos son muy caros y arriesgas tu vida. Gund, ¿por qué no le dices a Dave que mejor nos quedamos aquí y compramos lo que sea?

-En fin, creo que ni me molestaré en explicarte nada -dijo, suspirando-. Basta de cháchara, nos vamos ya.


Me volví a sentir emocionada otra vez, no llegué a entender muy bien por qué. Ya habíamos subido todos al barco, y cuando me quise dar cuenta ya estábamos a la mar. Las vistas eran espectaculares, y de vez en cuando podíamos ver algún animal marino. Sabía que íbamos a tardar bastante, así que saqué el Ittoryu y empecé a practicar. El día anterior lo probé por primera vez y me gusto bastante, aunque no se me diese "precisamente" bien. Empecé en la cubierta misma, enfrentándome con criminales invisibles, pero no me servía de mucho si no eran reales y me oponían resistencia, no era lo mismo, por así decirlo. Vi que Eddie no estaba haciendo nada y le ofrecí ser mi "ayudante". Él (por suerte) no sabía que se trataba de una especie de duelo y aceptó sin rechistar:

-¿Y qué tengo que hacer? -preguntó Eddie, curioso-.

-Pues verás, amigo... Coge tu espada y lucha conmigo.

-¡¿Qué?! -abrió los ojos como platos-. Ni loco, que yo soy muy malo, y según lo que he oído tú sabes al menos defenderte con armas. ¿Quieres matarme?

-No quiero matarte, te lo digo por una simple razón: si nos enfrentamos tú y yo podremos ir mejorando, ya que no somos ningunos "maestros" en la lucha con espada, y en mi caso me enfrento a un nuevo tipo de técnica de lucha. Cada vez iremos mejorando más y más, progresivamente, hasta que superemos a Gund -al oír su nombre se acercó a nosotros, al parecer pensaba que nos estábamos metiendo con él-.

-¿Quién dijo mi nombre?

-Eh... yo -comenté, poniendo cara de no haber roto nunca un plato-. Pero no era para decir nada malo, sino para ejemplificar. Le estaba diciendo a Eddie que en algún momento, si nos enfrentamos él y yo diariamente como entrenamiento puede que te lleguemos a ganar algún día.

-Lo veo posible, no es que sea el mejor espadachín del mundo, y de hecho lo veo muy posible,
pero no es eso precisamente por lo que destaco, sino por mis amplios conocimientos de geografía -dijo Gund, orgulloso-.

-¿Eso les interesa al príncipe y al rey?

-Por supuesto, Por el mero hecho de tener estudios ya todo el mundo te hecha el ojo para contratarte. No sabría decir si hice bien o mal en coger este trabajo.

-Yo que tú estaría alegre. Tienes un buen trabajo y se te da bien algo, pero yo lo único que hago es limpiar, y parece que por ahora va a ser lo que siga haciendo hasta que muera.

-Puede que en un futuro seas algo mejor.

-Sí, "puede"...


Me desanimé un poco, recordar que era el eslabón más bajo de la sociedad me deprimió un poco, pero no iba a dejar que eso acabase conmigo. Le dije a Eddie que se preparase y estuvimos un rato luchando.


No tardamos mucho en llegar a nuestro destino (al menos no tanto como había yo pensado), sólo dos días. Embarcamos cerca de la zona, en un territorio de tránsito con bastante comercio procedente de Rusia. Las calles no estaban demasiado frecuentadas, es más, había más gente vendiendo que comprando. Por seguridad decidí llevar el arma conmigo, aquel sitio no me inspiraba confianza. Estuvimos caminando un día más, el camino se nos hizo muy largo, y había que parar cada poco para investigar el terreno, algo que no creía que nos fuese a ayudar demasiado, pero según el encargado de este viaje era "imprescindible" revisar el terreno, ya que nos puede dar muchas pistas sobre lo que nos vamos a encontrar. No es que encontrásemos nada interesante, salvo algunas piedras que nos servirían más tarde para tirárselas a posibles enemigas en el futuro.

Después de una larga caminata acampamos en una zona llana en la que aparentemente no parecía que pudiésemos correr peligro. La noche paso rápida, unos hacíamos turno de vigilancia mientras otros dormían y viceversa, por si acaso nos equivocábamos y había alguna criatura acerchando por las sombras. Al día siguiente nos organizamos pronto, ya habíamos perdido demasiado tiempo por el camino. Nuestro objetivo no quedaba muy retirado con respecto a nuestra posición actual. Todos nos animamos al ver que ya estábamos llegando a Finlandia, pero aquella alegría no tardó en expirar. A medida que avanzábamos, el número de personas con las que nos cruzábamos iba disminuyendo drásticamente, hasta que no había ni un alma por las frías y oscuras calles por las que estábamos desplazándonos. Era todo demasiado raro, el ambiente cambió totalmente de un momento a otro, sin término medio, hacía muchísimo frío, y la poca iluminación que había en las calles anteriores era el Sol en comparación con la que había en la entrada de Finlandia.

De repente Gund, que iba en cabeza dirigiendo al grupo pasó en seco. Intenté ver por qué lo había hecho, y no tardé en saberlo: ante nosotros había una mujer con un aspecto tan frío como el que había aquí. Desconocía si ir a hablar con ella sería una buena idea, pero no nos quedaba otro remedio, estaba en medio de la calle y no nos dejaba pasar:

-Bienvenidos a la tierra maldita, forasteros. ¿Qué os trae aquí? -dijo la mujer, cuya belleza resultaba escalofriante-.

-Eh...pues, verás, hemos venido a buscar algunos productos que necesitamos... -dijo Gund, un tanto asustado-.

-Sé que mientes -dijo la extraña mujer-. De todos modos, antes de entrar oficialmente tienen que hablar con el encargado de este lugar. Síganme, yo les llevaré hasta él. Les recomendaría que no llevasen armas, al emperador Vikernes no le gustará.

¿Emperador? ¡Venga ya! Si aquel territorio no tenía ni la población necesaria para ser considerada como feudo, a pesar de su tamaño a considerar. Dudaba con creces que aquel hombre tan "poderoso" fuese emperador, porque para ser emperador primero hay que tener un Imperio, y Finlandia...no lo era en absoluto.

La extraña mujer nos llevó por unos callejones que empezaron a levantar mis sospechas. Todo era demasiado raro, para variar. ¿Por qué últimamente las cosas se estaban tergiversando tanto?
Previamente Gund nos había contado, y éramos 30 personas justas. A cada rato nos volvía a recontar, algo que me parecía absurdo, pero no tanto cuando dijo que éramos 27:

-Perdone, señorita, ¿podría parar un momento? Es que unos soldados se han perdido, en concreto 3, y me gustaría buscarlos...

-No, no podemos parar ahora, el camino no es largo, pero el frío y sus misterios lo hacen mucho más duro.

-Por favor, no queremos perder a miembros de nuestro ejército de una manera tan absurda.

-Deberíais habéroslo pensando mejor antes de haber venido aquí. Si no es así, tendréis que aguantar como podáis, aunque se os mueran los compañeros por el camino.

Tras el comentario de la extraña mujer de las nieves se hizo un silencio sepulcral que no acompañó hasta ya entrados en un frondoso bosque. Muchas cosas ocurrieron en un instante: la mujer que nos guiaba desapareció, y empezamos a oír ruidos por todas partes. No eran humanos.




Espero que os haya gustado el cap., criaturas metaleras yoleras ^_^ Lo dejo con un poco de suspense, pero algunos ya sabréis que es lo que Kayle y compañía se vana encontrar en el bosque *Mary Jane se calla para no spoilear, como buena persona que a veces es :3* Ya saben, muchos likes, y comentarios o Eddie les atiza con una barra de pan (?) Gracias por leer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario