jueves, 21 de agosto de 2014
Wings of Destiny-Cap.10: Rise and Fall
No había nada.
El torreón parecía estar vacío, al menos la planta baja, en la que nosotros nos encontrábamos. Entramos todos y atrancamos la puerta con una espada para que aquellas criaturas hambrientas de carne humana nos dejasen tomar fuerzas para seguir adelante. Aún no estábamos seguros del todo de que estuviésemos en un lugar seguro, por lo que decidimos subir a explorar el resto de pisos. No sabíamos con exactitud cuántos eran, pero fuimos a la aventura, o sino no podríamos descansar para retomar el camino de vuelta a casa. Gund volvió a ir en primer lugar, Eddie y yo le seguíamos, y cuando nos quisimos dar la vuelta nos dimos cuenta de que éramos los únicos que iban a explorar, el resto se habían quedado en la planta baja disfrutando del calor que el torreón en llamas les ofrecía, un ambiente "cálido y acogedor". En la primera planta no había nada, sólo telarañas y alguna que otra cucaracha (de las que yo huía porque las tenía una fobia tremenda). En el segundo piso tampoco había nada, pero empezamos a oír ruidos que procedían de la tercera y última planta. "Vaya, qué bien. Nada me hace más ilusión tras haber estado huyendo de criaturas caníbales que tener que lidiar con algo más, que sabiendo todas las cosas extrañas que nos han sucedido, ¡podría ser cualquier cosa!" pensé amargamente para mis adentros:
-¿Subimos a la última planta? -preguntó Eddie-.
-Ya que hemos llegado hasta aquí, eso sería lo suyo -dijo Gund, sin dejar de prestar atención a todo lo que había a su paso por si nos podía dar una pista de qué era lo que estaba haciendo ese ruidos-.
-¿Podemos ir armados? Es que no sé por qué me da que las vamos a necesitar... -comenté como idea-.
-¿Y si es alguien que no nos va a hacer nada? No podemos ir avasallando a nuestro paso. Si es algo malo pues... a correr.
-Yo creo que la idea de Skylar es buena, amigo. Armados hasta los dientes.
-Oye, y una cosa, Gund. No sé si te has planteado esto, pero, en caso de que hubiese algo arriba y no pudiésemos hacerla frente si nos ataca, tendremos que huir de ella por la única entrada que hay, y esa es la que está infestada de esas cosas come humanos. Moriríamos sí o sí.
-No me lo había planteado de ese modo. Si somos más rápidos, vamos a por las armas y nos lo cargamos antes de que acabe con nosotros.
-¿Y si es más de uno?, ¿y si tiene una velocidad sobrehumana? Ya sabes que hemos visto muchas cosas raras por estas tierras, y no me sorprendería nada encontrarme a cien de esos que están ahí fuera, pero con cuchillas como manos y una velocidad vertiginosa.
-Ya veremos que pasa, lo mejor es no darle vueltas e ir directamente al objetivo. Sabemos que hay algo ahí seguro, por lo que sólo uno de nosotros llevará arma, y la tendrá oculta para no llamar la atención por si las moscas, ¿entendido? -dijo Gund, asumiendo su papel como encargado del grupo de exploración-.
Me ofrecí voluntaria para llevar el arma. No era buena, ni mucho menos con las dos cuchillas, pero de algún modo tenía que aprender, y si era por salvar mi vida, ¿qué otra mejor forma hay? Tanto Eddie como Gund me miraron raro cuando lo dije, pero al fin y al cabo no tenía por qué ser del todo necesaria la violencia. Me puse en primer lugar y empezamos a subir despacio, procurando no hacer ruido y escuchar cualquier ruido que nos advirtiese de que se aproximaba un peligro. La única luz que había era la que ofrecían las llamas, que se colaba por los pequeños vanos que habían en las paredes, casi imperceptibles. cuando terminamos de subir las escaleras se me vino a la cabeza un breve resumen de lo que había sido mi vida. De frente nos encontramos con una sala casi vacía, que se salvaba por la presencia de un trono con cuernos de carnero en llamas, del que goteaba sangre, y sentado en el trono había un hombre que al parecer nos estaba esperando. Ojos grises que hipnotizaban, pelo largo y liso casi rubio, con una cota de malla con aspecto de haber presenciado más de una guerra... ¿quién era aquel hombre? No sabíamos cómo reaccionar, pero el extraño ya lo iba a hacer por nosotros:
-Os estaba esperando -dijo el hombre con un tono de voz tan frío que helaba la sangre con cada letra-.
-¿Quién eres? -preguntó Eddie-.
-¿No lo sabes? Oh, que pena... -contestó el extraño-.
-Pero, ¿me lo dices o no? No quiero ser descortés ni nada por el estilo, pero amigo, si no me dices al menos tu nombre no voy a saber siquiera quién eres.
-Parece mentira que no lo sepáis ninguno de los tres. Ni Edward, bastardo de Ozzy Osbourne, ni Gund, el espadachín amante de las piedras, ni Skylar, la marimacho a la que nadie quiere por ser como es. Pues para no saber quién soy bien que habéis venido a mi casa -dijo el hombre mientras se ponía de pie, lo cual no me parecía buena señal-. ¿Qué digo "casa"? ¡¡Mi reino!! -detrás nuestra el suelo empezó a arder-.
-Eres Varg Vikernes entonces. O un impostor. O un colgado que tomó las setas que no debía y ahora está teniendo alucinaciones. O a lo mejor el que se las ha tomado soy yo -dijo Eddie, confundido-.
-No deberías de cuestionar a mi persona o te sacaré el corazón y me lo comeré. Dejaré tu cuerpo para que sea violado por los necrófagos varias veces después de muerto, les encanta -hizo una breve pausa para beber de una copa llena de líquido rojo, sangría o vino-. ¿Cuándo os he dejado yo venir aquí, a mis tierras?
-En ningún momento, no sabíamos que había que pedir permiso para venir aquí, pero sentimos irrumpir de tal manera. Mañana nos marchamos, créame que lo haremos -respondió Gund-.
-Ja, inocentes criaturas, no es tan fácil. Este sitio, gracias a mí, consigue deshacerse de todos los extraños que aparecen. No hay marcha atrás, no podréis salir con vida de aquí -Varg se rió-. Al menos alimentaréis a mis queridos necrófagos, hace bastante tiempo que no comen. Desde que un barco pirata vino aquí e intento arrebatarme mis posesiones -se volvió a reír-. Parece que ya conocéis a Ashia.
-¿A quién? -preguntamos los tres a la vez-.
-La bella mujer que os guió hasta la trampa. No suele ser fácil engañar a los novatos para que vayan a la trampa, pero os habéis portado como niños buenos y ahora estáis muertos -pegó un largo tragó a la copa y la dejó caer, derramando el líquido que quedaba en la copa en el suelo-. Y ahora os quiero fuera de mi hogar. No os engañéis, por mucho que os escondáis no vais a estar a salvo. Lo mejor es que os rindáis, o sino mis criaturitas se pondrán "un poco agresivas". Se desesperan fácilmente, y más si es comida lo que está en juego...
-Sí, claro, ahora mismo nos vamos -dijo Gund, sabiendo que teníamos un problema bastante grande, y poco tiempo para afrontarlo y salir airosos de él-.
Sin pensármelo dos veces saqué mi arma y embestí contra en chico, moviendo frenéticamente mis cuchillas para herirle, pero un muro de fuego paró mi ataque, y además me derribó:
-¡¿Estás loca?! -exclamaron mis compañeros mientras lo hacía-.
-¡Tiene que haber algún modo de salir de aquí! -le dije a Varg-.
-Claro que lo hay, ahora mismo te lo voy a mostrar -las cuencas de sus ojos se transformaron en fuego-. Las cenizas salen a una velocidad admirable. Tus compañeros lo van a ver...una pena que tú no.
Entonces Varg escupió un rayo de fuego con una potencia que nunca había visto hacia mi corazón, pero sin saber cómo lo paré con uno de los cuchillos. Esta era nuestro oportunidad para salir de allí, hasta que la cabeza del hombre asimilase lo que acababa de ocurrir. Por el camino de vuelta Gund me echó la bronca por mi acto temerario, y que como no acabasen dejaría de enseñarme. Era verdad que iba a acabar muy mal si seguía así, yendo a luchar sin saber a quién me enfrento y arriesgando mi vida. He tenido mucha suerte de haber salido viva de las anteriores, pero tal y como se estaban poniendo las cosas a la próxima no iba a tener tanta suerte, sería un suicidio. Cuando llegamos abajo, la mayoría de soldados ya se habían acomodado, y hasta algunos estaban durmiendo. Dimos la alarma para que se pusiesen en marcha lo antes posible, pero había mucho que recoger, demasiado para tener escasos segundos antes de que Varg llegase y no incinerase a todos. Desatranqué la puerta, y comprobé con alivio que las criaturas a las que el señor Vikernes denonimaba "necrófagos" se habían dispersado un poco, lo que nos daría ventaja a la hora de salir por patas. Antes de que todo estuviese recogido y la gente preparada, Varg apareció, inundando todo de llamas. No nos lo pensamos dos veces, era ahora o nunca. Los que estábamos listos salimos corriendo hacia la inmensidad del bosque otra vez, mientras que unos pocos se habían quedado por el camino, siendo abrasados por Vikernes. No podíamos ayudarles, no podíamos hacer frente a aquella bestia, más peligrosa que 100 necrófagos pisándonos los talones. No había sabido que era el miedo de verdad hasta ese momento, La incertidumbre de saber qué pasará, qué haremos, qué nos ocurrirá, cuántas sorpresas más nos esperan por la fría tierra llamada Finlandia.
No podíamos dejar de correr, entonces sis que estaríamos muertos. No sabíamos si Varg venía detrás de nosotros, pero no nos íbamos a parar para comprobarlo, lo mejor era corre hasta que nos cansásemos. Giramos para salir del bosque, si nos adentrábamos demasiado en él nos podíamos volver a perder. Eché una mirada rápida hacia atrás, y vi árboles en llamar. Varg estaba allí, y no pararía hasta matarnos:
-¿Qué se supone que vamos a hacer ahora, General? -preguntó Eddie-.
-Buscar un modo de salir de aquí. Tiene que haber alguno, estoy seguro -respondió, con cierta inseguridad-. Lo averiguaremos...espero.
-Oye chicos, ¿qué es eso que tenemos delante?
¿Otra criatura que nos atacaría?. ¿fuego de Varg?, ¿o tal vez una escapatoria?
¡Elijan! La opción que predomine será la que verán en en próximo cap. cx Espero que os haya gustado el cap., gracias por haber leído. Ya saben que con esto acaba el especial de Wings. Lo próximo que subiré será un capítulo de alguna historia al azar *no, mentira, Jane ya la tiene elegida TuT* Se agradecen likes y comentarios, ya saben que a la señorita la gusta c:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario