domingo, 3 de agosto de 2014
Superhuman-Cap.30: Revelations
No podía parar de llorar. Ojalá las cosas hubiesen ido de otro modo, ojalá el mundo se acabase, ojalá me hubiesen matado antes del juicio. Ahora no sabía que iba a hacer con mi vida, estaba embarazada con 18 años, no he terminado mis estudios, y no tengo nada de dinero para al menos poder comer. Era increíble cómo se habían torcido las cosas desde mi vuelta, un cambio radical que me afectó de lleno.
Por un momento intenté calmarme y miré al frente, centrándome en el felino, que estaba enfrente mía, mirándome fijamente. Me acerqué a él y me dejó acariciarlo, pero no tardó en marcharse, cuando vio que alguien se acercaba a mí. Me giré para ver quién era, y no me dio precisamente buena espina aquello, era el padre de David, del cual no recordaba el nombre. Nunca habíamos hablado, ni siquiera nos conocíamos, pero tenía que estar allí por algún motivo. Quise ocultarme antes de que llegase hasta el banco en el que estaba sentada, pero ya era demasiado tarde, no reaccioné a tiempo. Aunque no tenía por qué ocurrirme nada, sino que sólo se tratase de una de mis paranoias, que tanto frecuentaban mi mente en estos últimos días. Sin más remedio me voltée para hablar con él:
-Hola, creo que usted es el padre de David, ¿verdad? No nos conocemos, pero yo soy Kim...
-No, te equivocas. Sí que nos conocemos, puede que más de lo que tú puedes llegar a creer... -su comentario me causó un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo-.
-Ah... ¿quería algo?
-Claro, ¿para qué iba a venir a hablar contigo? -dijo el hombre. No le presté atención, ya que a lo lejos vi que alguien se acercaba, y me sentí aliviada-.
-Bueno, pues dígame lo que quería decirme... -su mirada era terrorífica-. Por cierto, ¿me podría recordar su nombre?
-Mi nombre es Till Lindemann, que no se te olvide, aunque no creo que tu cabeza lo olvide... Lo que quería comunicarte es que mi hijo me dijo que te guiara hasta un sitio seguro para hablar contigo sobre cosas relacionadas al grupito secreto ese que estáis organizando. Me dijo que avisase a los demás, pero no recuerdo ahora mismo sus nombres. ¿Me los podrías decir de camino?
-¿Por qué David quiere hablar conmigo en un lugar "secreto"? Me parece demasiado raro y me extraña, podía haberme comunicado de camino al juzgado que quería hablar conmigo...
-Mi hijo me dijo que no te lo dijo antes para que nadie que estuviese merodeando por el bosque lo oyese e intentase sabotearlo... Bueno, sígueme, te llevaré hasta allí -todo aquello me parecía una locura, pero ya no tenía otra opción, no sabía que pasaría si intentaba escaparme-.
Nos pusimos en marcha. No tenía ni idea de dónde estaría David, pero si nos había convocado era por algo muy urgente, aunque no sabía que su padre tenía idea de esto. De hecho pensaba que David le odiaba, pero no era momento de pensar ese tipo de cosas. Antes de que tomásemos el camino, el gato que antes me había estado mirando y que había aparecido en mi pesadilla se puso delante mía, cortándome el camino. Till lo apartó de una patada un tanto violenta, y fui a socorrer al pobre animal, no podía soportar ver a animales sufriendo. Me acerqué al animal con el fin de comprobar si le había pasado algo, pero antes de poder hacer nada Till me agarró del brazo y me sacó prácticamente arrastrándome de aquel sitio, y en ese mismo momento supe que algo no iba bien. El comportamiento violento de Till no era el propio de una persona con buenas intenciones, algo obvio. ¡¿Cómo no me había podido dar cuenta antes?! Aquel hombre me había atrapado, no sabía con qué fines, pero estaba segura de que no sería para nada bueno. Intenté deshacerme de él varias veces, pero tenía una fuerza fuera de lo común. ¿Ese sería su poder? Si era así tenía un gran problema, tal y como estaba en aquellos momentos no podía combatir ni con una hormiga, pero no me podía rendir. Tenía que pensar un plan rápido, antes de fuese tarde.
Me estaba llevando por un camino boscoso, no se veía ni a un alma por allí, parecía estar muy poco transitado...por eso me estaba llevando por aquel extraño lugar. Al cabo de un rato de camino, me hizo parar vara vendarme los ojos. No sabía que era lo siguiente que me esperaba, si me iba a matar o hacer otra cosa, o simplemente me estaba ocultando el sitio al que íbamos a ir. Perdí la noción del tiempo, no sabía cuánto tiempo habíamos estado andando, ni si llegaríamos algún día o no.
Por fin paramos, aunque aquello no era buena señal. Entramos en algún sitio (desconocido ante mis ojos, por supuesto), Lindemann se empujó y me sentó en una silla con pinchos. Me ató las manos y los pies a esta. Me quitó la venda y miré horrorizada aquel lugar. Era como el infierno, todo tan tétrico y siniestro que tuve que cerrar los ojos para poder calmarme. Till me observaba con cara de satisfacción:
-¿Te gusta mi hogar? -no dije nada-. Quien calla otorga, querida... Bueno, te presento uno de mis juguetitos favoritos. Es la "Silla del Interrogatorio", antiguo instrumento de tortura medieval. Amo a este pequeño bribón -dijo, mientras acariciaba la silla-. Sé que no te impresiona, pues es un modelo original de la Edad Media y funciona con calor, y ¡tú eres fuego! -se rió-. Que mis secuaces no te hayan matado antes fue algo intolerable, ¿verdad? -me miró, esperando mi respuesta, pero seguí callada-. ¿Por qué no hablas?, ¿te doy miedo? Jajajajajaja, me encanta. Bueno, a lo que iba. Hace muchos años, cuando yo tenía tu edad este tipo de cosas me llamaban mucho la atención, y uno de mis sueños era coger todos estos instrumentos de tortura y modificarlos a mi gusto, pero mi familia era pobre y ni siquiera me permitían tener una navaja. Con el paso del tiempo mis ansias fueron creciendo hasta hace unos 5 años, cuando los superpoderes empezaron a aflorar. Muchos europeos gozaban ya de superpoderes, a partir de los cuales se crearon a muchos superhéroes de cómics. Pero decidieron ocultarlo por el bien de la humanidad, hasta que la gente normal y corriente se enteró y lo propagó a los cuatro vientos. Yo soy alemán, vivía allí, y tuve la suerte de contagiarme, ¿sabes? Lo hice matando a mucha gente y robándoles sus secretos.
-¿Para qué me está contando todo esto? -me atreví a preguntar-.
-Porque quiero que lo sepas antes de morir, para que tengas el placer de saber quién soy yo y lo disfrutes. Y sigo, que parece que te está gustando. Los secretos son algo que la gente con poderes deja al morirse, Si tu cuerpo es apto o no para adoptarlo lo incorpora, y si no lo es nada, aunque no hay ningún requisito común, se desconocen aún. Pues bien, yo maté a unas 200 personas, y supe ocultarlo bien. Con sólo 16 años ya tenía muchos poderes, peri quería más, y más, hasta que un día mi cuerpo explotó y ¿sabes cuál es mi poder ahora? -ni me molesté en responder, no me interesaba-. Lo dejaré como parte del suspense de mi historia. Pero ahora voy con lo importante: después de tantos años conseguí hacerme con máquinas de tortura ilegales. A partir de la Silla del Interrogatorio creé una mucho mejor -se fue hacia uno de los cachivaches que estaban ocultos bajo una manta y se la quitó-.
Aquella silla no era para nada parecida a la silla en la que yo estaba sentada. Sus pinchos eran mucho más afilados y las cuerdas para ser atada a ésta habían sido sustituidas por cuchillas afiladas, tanto que con tal solo mirarlas cortaban. Al ver la cara que se me quedaba, Till se acercó a mí y me quitó las cuerdas. Suponía que era para llevarme a mi nuevo asiento:
-Ya has visto a esta preciosidad. Es mucho más cómoda que la otra, hasta tu bebé la va a poder sentir -sentí que se me helaba la sangre cuando me sentó-. Este instrumento de tortura de usaba en la Edad Media para torturar a los presos. A simple vista no parece gran cosa, pero para animarlo les quitaban la ropa, dejándoles totalmente desnudos, para que los pinchos se clavasen directamente en su carne. Pero eso no era todo, para culminar calentaban la silla para que hiciese un buen efecto sobre el preso, al que le obligaban a confesar sus crímenes. Hoy voy a hacer algo parecido contigo. Pero no te emociones, Kimberly Pangaris, porque esta silla no funciona con calor, sino con frío... -sin comentarios-. Quiero que te quietes la ropa.
-No.
-Está bien -se acercó a mí, me golpeó, dejándome medio atontada-. Empieza -me empecé a quitar la ropa tan despacio como pude, mientras Till me miraba de arriba a abajo-. Parece que mi hijo tiene buen gusto, eres una chica preciosa. Ah, claro, por eso estás embarazada -se rió-. Os acostasteis tantas veces que mira lo que pasó -me puse roja de vergüenza y contuve mis lágrimas-. Bueno, no creo que le importe que yo lo pruebe, ¿no?
-Máteme ya.
-Anda, me has dado una gran idea. No hay necesidad de hacerlo ahora y perder tiempo, podemos combinar las dos cosas, ¿qué te parece? -estuve a punto de responder, pero ni siquiera me dio tiempo-. Me da igual lo que te parezca, aquí mando yo, tu opinión no me importa.
Empecé a arder, al menos así me escondería un poco. Esperé a que Till pusiese su silla en marcha para corre como alma que lleva el diablo, pero no me dio tiempo ni a dar un paso cuando él se puso delante mía y me fulminó con la mirada. Me hizo sentarme en la silla, clavándome todos los pinchos en mi piel. Pude ver cómo sangraba todo mi cuerpo, pero pude comprobar con alivio que al vientre aún no le había pasado nada, por lo que al bebé no tenía por qué haberle pasado nada. Empecé a temblar, la silla estaba muy fría, y llegó un momento en el que ni mis llamas funcionaban:
-Ahora que estás semicongelada lo vas a disfrutar más -dijo mientras se acercaba a mí y se quitaba los pantalones-.
Sólo esperaba que no le pasase nada al bebé, que me hiciese lo que quisiese, pero que me dejase con algo de vida para que el bebé. No se quitó la ropa, volvió a vestirse. Suspiré aliviada, parecía que sólo me quería hacer sufrir...estaba equivocada. Cogió un látigo y un objeto del tamaño de un puño que no supe identificar:
-Ya te dije que era un gran aficionado de estas cosas, ¿no? -dijo mientras me mostraba el intrumento-. Esto es una Pera. Un nombre totalmente inofensivo, ¿verdad? -no esperaba que respondiese, aunque tampoco lo iba a hacer-. Te voy a contar lo que hace: se introduce en la vagina de la víctima, en este caso tú, y una vez en el interior, se abre, produciendo numerosos desgarros en el útero, a los que es difícil sobrevivir. Piensa en mi hijo mientras lo sientes -dijo, mientras se acercaba a toda prisa-.
No podía soportarlo, tenía que hacer algo antes de que me metiese eso. Cada vez mi furia aumentaba más, dentro de poco perdería el control, y empezaría a arder, algo que no ayudaría nada. Empecé a oler a quemado, probablemente mis llamas habían llegado a prender algo de madera, pero eso no me iba a librar de lo que me esperaba. Me introdujo en instrumento violentamente en el sitio "correspondiente" y sentí un dolor tan intenso que grité a pleno pulmón. En ese momento algo extraño pasó, no sabía si en mi favor o en contra mía: Till salió disparado hacia algo que no alcanzaba a ver, y se oyó un fuerte estruendo procedente de la supuesta puerta por la que había entrado. Quien se había encargado de romper la puerta de entrada era un animal, concretamente un puma. Vino corriendo hacia mí, pensaba que me iba a atacar, pero se transformó en humano, ya no sabía que pensar. Sabía que todo aquello era real, no se trataba de un sueño. El chico me ayudó a levantarme de la silla, me tapó con una manta y se volvió a transformar en puma, esta vez más grande, para llevarme a toda velocidad fuera de allí. Me quité tan deprisa como pude la Pera, con un grito ahogado de dolor. Me agarré al puma y miré atrás. Aunque avanzábamos a gran velocidad pude ver el motivo por el que Till se había distraído: al parecer uno de sus queridos instrumentos de tortura de madera muy antigua estaba envuelta en llamar.
Tras un rato suspiré aliviada e ignoré el dolor:
-Gracias por haberme salvado, te debo la vida -le dije al puma, sin saber si me entendería o no-.
-De nada -me sorprendí al oírle hablar-. No me ha importado nada hacer esto, he visto que eres una gran chica, y el hecho de que antes te preocupases por mí me lo confirmó.
-¿A qué te refieres? Yo no te había visto antes...
-Puede que de este modo no te suene, pero de otro seguro que sabes quién soy. Cuando lleguemos a un lugar seguro, al lugar en el que me escondo, te lo mostraré.
-¿Tú también quieres matarme?
-Por supuesto que no. ¿Para qué te habría salvado sino? Te llevaré a mi cueva, allí te puedo curar y descansarás hoy. Mañana seguro que estarás mejor, así que te llevaré a tu casa, ¿vale? Confía en mí.
-La ultima persona que me dijo eso me intentó matar. Pero bueno, tú me has rescatado, por lo que interpreto que tus intenciones no son las mismas.
-Y haces bien en pensar eso.
No tardamos demasiado tiempo en llegar a la cueva a la que el puma se refería:
-Bueno, ya hemos llegado -dijo, mientras me dejaba con cuidado en el suelo-. Aquí es donde antes vivía, pero ya no, como puedes ver está muy abandonada. Suelo visitarla para recordar quién soy. Trabajo junto a gente que no me gusta con el propósito de conocer sus intenciones y en algún momento poder hacer algo para pararles los pies. Conoces a los radicales, ¿no?
-Sí, se puede decir que bastante.
-Al resto de personas con poderes nos llaman "rebeldes". Tiene gracia, porque debería d ser al revés... Oh, casi lo olvido, antes te dije que te enseñaría mi otra transformación -cambió de forma felina y me quedé de piedra al verlo-.
-Tú eras el gato que esta mañana he visto... Todo esto es tan confuso.
-Te lo explicaré todo, sé que es raro -dijo el gato-. Soy un hombre que tiene el poder de transformarse en cualquier forma felina, pero para ello tengo que acumular adrenalina, así es como funciona mi poder. Puedo ser gato siempre que quiera, y volver a forma humana siempre que quiera, pero a medida que se genera adrenalina en mi cuerpo puedo optar por formas felinas más fuertes. Esta mañana te estuve vigilando porque un amigo mío me lo pidió. Este amigo mío y yo fuimos engañados para pedirle poderes a "Él", el hombre que te quería matar.
-No te sigo, ¿"Él"? ¿De qué va todo eso?
-Es algo tremendamente largo de explicar, permíteme que lo deje para otro momento -asentí-. Bien, pues ese amigo me dijo que te conocía y que eres buena persona, y que te vigilase para que no te pasase nada, la menos hasta que el chico rubio apareciese. Una vez te salvó fui tras los pasos de Till, que estaba por allí dando vueltas, esperando a ser el siguiente para acabar definitivamente contigo. Quise avisarte interponiéndome en el camino, pero sólo me gané un golpe en forma de gato, que duele el doble que en forma humana. Te agradezco que intentases ayudarme, eso me demostró que merecía la pena salvarte la vida. Estuve acumulando tanta adrenalina como pude para irte a buscar, esperé al momento oportuno, y el resto, como dicen "es historia". Creo que me pondré en forma humana, estoy cansado ya de esta mierda -se transformó en humano-. Ah, por cierto, no hablé antes por seguridad. Till me dio el poder de convertirme en felino y si hablaba sabría que se trataba de mí.
-Esa parte final me la aclararás más adelante, ¿verdad?
-Por supuesto. Bueno, voy a buscar algunas cosas para curarte y te traeré algo de comer. ¿Te gustan las ratas? -mi cara fue todo un poema-. Era broma -el chico se rió-. No tardo nada -se marchó de la cueva-.
Aquel chico tan misterioso era atractivo, sin duda. Tenía los ojos azulados, los ojos azules muy claros, el pelo largo y rizado, y era muy alto. No me olvidaría de él. No tardó en regresar con algo de comida.
-Sí, es comida de personas -el chico sonrió-. También te traigo agua oxigenada, vendas, agujas para coser e hilo. Yo te ayudaré a curarte si lo necesitas. ¿Qué prefieres primero: curarte o comer?
-Aunque no es lo que quiero, es lo que me conviene, así que empezaré por la cura. Ah, muchas gracias por tu amabilidad.
-Te la has ganado, Kimberly. Por cierto, mi nombre es Chris, Chris Cornell.
Chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan. No sé si lo recuerdan, pero Chris ya había aparecido antes en la historia, les recomiendo que lean el capítulo 25, así entenderán un poco de qué va nuestro querido y sensual Chris (si no lo recuerdan léanlo, por favor, o se perderán). Espero que os haya gustado el capítulo, me ha costado escribir esto, algunas partes me han resultado ciertamente complejas, pero me gustó mucho el resultado. En realidad este capítulo no iba a ser así, iba a pasar otra cosa, pero me pareció interesante dar un giro dramático a los acontecimientos. Se agradecen likes y comentarios.
Este es el fin del especial, gracias por haber leído. Más capítulos próximamente ^_^
P.D.: Quería haberles puesto un montaje genial que había hecho para esta capítulo como portada, pero habría sido un spoiler bastante grande, así que en el próximo cap. os lo pongo lml
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