sábado, 16 de agosto de 2014

Wings of Destiny-Cap.9: Mother Earth






Nos girábamos en todas las direcciones posibles, no sabíamos que era lo que estaba haciendo aquellos ruidos tan espantosos. A pesar de que había una tenue luz con la que podíamos ver algo, no veíamos nada. Algunos valientes soldados se adentraron más en el bosque, y fueron al foco de los ruidos, pero la mayoría sabíamos no que no era buena idea. Si aquella mujer había desaparecido ya nos indicaba que algo raro estaba pasando:

-¡Esto es un caos! Estoy perdiendo a mucha gente, más de la deseada. No pienso tolerar que arriesguen sus vidas por algo que ni yo sé lo que es -dijo Gund, frustrado-.

-Se supone que tú estás la cargo, pon algo de orden o las cosas irán de mal en peor -le sugerí-.

-Eso está muy bien, pero ante una situación en la que cunde el pánico nadie escucha al que tiene al lado, ni al líder, ni a nadie, sino a sí mismo, es decir, que en este tipo de situaciones una persona se deja llevar por sus propios instintos. Puedo intentar llamar su atención y organizarles, pero tal y como están es una pérdida de tiempo, y revelamos también nuestra posición, por si hay algún tipo de enemigo que nos vaya a atacar en cualquier instante. Lo mejor será que salgamos de este bosque cuanto antes y vayamos a un terreno llano en el que podamos analizar la situación mejor, y con detenimiento para llegar a una conclusión sobre lo que ha ocurrido. Eddie, Skylar, decid a los soldados que aún están aquí a toda prisa que me sigan y corran tanto como puedan. Volveremos sobre nuestros pasos. ¿Entendido? -tanto Eddie como yo asentimos-.


Fuimos tan rápido como pudimos a comunicarles a los soldados que habían permanecido cerca de nosotros lo que Gund nos había pedido. Algunos nos ignoraron descaradamente, pero la gran mayoría de los que quedaban nos estaban siguiendo hacia la luz. El bosque era enorme, no me había dado cuenta de que habíamos andado tanto. Llegó un momento en el que Gund no sabía a dónde ir, al parecer nos habíamos perdido, pero bien. Era un lugar muy siniestro, y lo que nos esperaba allí lo sería mucho más. A lo lejos, aún en el bosque se seguían oyendo los gritos agonizantes de las criaturas. Teníamos que separarnos, era lago muy arriesgado, pero sino lo hacíamos nadie saldría vivo de aquella trampa:

-¡Tenemos que organizarnos! No podemos seguir dando vueltas en una situación como esta -dijo Gund, lo suficientemente alto para que todos le oyésemos-. Lo primero es tranquilizarse, puede que sólo se trate de alguna criatura exótica que nosotros no conocemos. En segundo lugar, deberíamos de hacer dos grupos, que vayan en direcciones contrarias. Así nos aseguraremos de que alguno de los dos pueda salir "sano y salvo" -no me gustó nada el tono que empleó para decir aquello-. Bueno, organicémosnos y empecemos a buscar una salida.

-Primero nos dices que nos tranquilicemos y después que sólo uno de los dos grupos va a salir vivo. Hay algo que me he perdido -dijo Eddie, con parte de razón-.

-¡En estos momentos no tenemos tiempo para discutir sobre el asunto! Haced lo que queráis, podéis hacerme caso o adentraros en el bosque a ala aventura.

-Yo creo que Gund tuvo una buena idea, Eddie, y deberíamos de hacerle caso. Al menos yo no me voy a quedar para comprobar a quién pertenecen esos ruiditos tan perturbadores... -comenté-.


Nos pusimos en marcha. Al parecer, la mayoría de soldados estaban de acuerdo con el plan acordado. Nos dividimos en dos grupos con el mismo número de personas en cada uno, para estar equilibrados. Seguimos a Gund, que parecía ser el que mejor se orientaba, al menos si encontrábamos algún bicho extraño se lo comerían a él primero.

A medida que caminábamos el frío se iba apoderando más y más de nosotros, y la oscuridad también. ¿Cómo era posible que estuviese oscureciendo ya? Era demasiado pronto, pero mis ojos no me engañaban, mis compañeros estaban viendo lo mismo que yo, y no lo interpreté precisamente como algo normal. Teníamos que acampar en algún sitio, pero teníamos un gran problema: no podíamos quedarnos en medio del bosque, a merced de animales salvajes y demás criaturas de la noche, incluyendo a otros humanos que nos quieran atacar. Empecé a pensar que lo que Eddie me dijo sobre este sitio era verdad, y me arrepentí de haber venido sin pensar siquiera en las consecuencias que tendría. Gund me lo advirtió pero no le hice caso, Eddie también me lo dijo... Claro, por algo sería. Intenté calmarme un poco, me estaba empezando a agobiar. Tenía que mantener la calma, de momento no había pasado nada considerablemente malo, nos habíamos perdido, nada más. De repente empezamos a oír ruidos que venían de todas partes, no sabíamos qué era, pero no nos quedaba más remedio que seguir avanzando y encontrarnos con lo que fuese.
Iba de las primeras para poder ver lo que nos esperaba por el camino. Había algo en medio del sendero por el que estábamos caminando: era como un pequeño lobo, pero de aspecto mucho más feroz, a pesar de su reducido tamaño. El "lobezno" se apartó de nosotros, al parecer le habíamos asustado. ¿Era aquella criaturita la que estaba haciendo los insoportables ruidos que nos estaban atormentando? Nos quedamos tranquilos al comprobar que era así. Conseguimos salir del bosque, aunque no se veía gran cosa, la oscuridad nos había consumido por completo. Acampamos en una llanura medianamente apartada del bosque que tantos problemas nos había dado:

-Pues parece que hemos tenido suerte, ¿eh? -dijo un soldado a otro-.

-Ya ves, estoy que no me lo creo. Pensé que nos acabaríamos muriendo, pero la suerte nos ha acompañado. Después de esto me estoy replanteando la opción de ir a servir a la reina Ford, que me pilla cerca.

-No seas tonto. Está en una isla formada SÓLO por mujeres. Creo que he sido cl... ¿qué ha sido eso? -dijo el soldado que había hablado en primer lugar-. ¡General!

-¿Qué ocurre?

-Pues acabo de oír un ruido extraño, estaba aquí, hablando con un ami...


Ambos miraron al lado en el que supuestamente estaba el otro soldado, pero no fue eso lo que se encontraron. El hombre estaba tendido en el suelo, rodeado de algo parecido a "humanos" que le desgarraban la carne y se alimentaban de ella. Ninguno de nosotros daba crédito a lo que estábamos viendo. Todos sacamos nuestras arma y nos dispusimos a atacar a aquellos seres con aspecto humano, menos Gund, que tenía otros planes:

-¡Corred, no nos podemos quedar aquí!

-Pero son pocos, podemos acabar con ellos -le dije, mientras me preparaba para atacar-.

-¡Mirad, por mucho que les ataquemos se mantienen firmes, no parece que les afecte mucho! -dijo Gund a pleno pulmón-. ¡SALID TODOS DE AQUÍ YA O NOS MATARÁN!

-No entiendo por qué has tomado esa decisión -dije mientras me guardaba el arma y me preparaba para correr-.

-Luego os lo explico. De momento vamos a salir de este sitio -todos empezamos a correr, pero aquellas criaturas nos empezaron a seguir-.

-¿No teníamos que hacer algo aquí?

-¡¿No lo he dejado lo suficientemente claro?! ¡Nos vamos! -dijo Gund, bastante enfadado-.


Corríamos tanto como podíamos, pero aquellas criaturas empezaron a avanzar a un ritmo considerable, el adecuado para cogernos ni parábamos a tomar aire. Finlandia no era definitivamente lo que me esperaba, parecía más una pesadilla realista a un normal ducado.
Si queríamos volver a nuestro hogar nos esperaba un largo viaje de vuelta, pero con salir de aquel lugar me conformaba. Gund, que iba en cabeza frenó en seco:

-Chicos, creo que tenemos un problema -dijo señalando un muro que no me resultaba nada familiar-. Por aquí es el único sitio por el que nos podemos ir, el mismo por el que entramos, pero al parecer este muro ha aparecido "mágicamente" para interponerse en mi camino.

-No creo que haya sido mágicamente... -comenté-.

-Era sarcasmo -dijo Gund, frunciendo el ceño-. Vale, pues tenemos un problema muy gordo, empezando por los semi-humanos que nos quieres comer, y siguiendo por este muro que nos impide salir de aquí. Creo que deberíamos de ir a buscar a la mujer a la que nos encontramos esta mañana o al hombre que "dirige" este sitio.

-¿Varg Vikernes? -preguntó Eddie, con cierta inseguridad, o miedo-.

-Sí, ese mismo. Sé que es peligroso, y que después de lo que hemos visto, todos los rumores sobre este sitio son reales no tenéis ninguna intención de siquiera mencionarle, pero tenemos que buscar alguna forma de salir de aquí sin ser devorados. Y también deberíamos de dar con algún sitio en el que refugiarnos y descansar, al menos hoy.

-¿Crees que saldremos de aquí con vida? -preguntó Eddie, intentando comprender la situación surrealista que estábamos viviendo en aquellos momentos-.

-Si tenemos cuidado, sí, pero va a ser difícil.  Busquemos primero un lugar seguro, a poder ser cerrado, para acampar, y mañana intentaremos dar con Varg Vikernes-.


La zona se había quedado en silencio completamente, algo que me resultaba bueno por una parte (eso significaba que nos habían dejado de seguir los medio-humanos) y malo por otra (en cualquier momento nos podrían dar el susto de nuestra vida). Hicimos algunas antorchas para poder ver en la oscuridad, al menos así nos sentiríamos más protegidos y menos vulnerables. Retrocedimos, temiendo encontrarnos con aquellas criaturas, pero por suerte no había ni rastro de ellas. Después de tanto tiempo corriendo de un sitio a otro, sin haber siquiera descansado un poco o haber comido, el cansancio y la falta de energía nos iba repercutiendo a cada uno de nosotros, necesitábamos reponer fuerzas o no llegaríamos mucho más lejos. Tuvimos la suerte de toparnos con un torreón aparentemente abandonado, pero muy bien iluminado...en llamas.

¿Debíamos de entrar allí? Sólo el tiempo nos lo diría.

Nadie se atrevió a abrir, así que tomé la iniciativa y... ¡!








Ahí lo dejo cx Sé que no es muy largo, lo he escrito hoy mismo, pero disfruté bastante escribiendo. Incluso me llegué a meter en la piel de Kayle cuando huían de los medio-humanos. Ya saben, se agradecen likes y comentarios, y si hay suficientes, haré un cuarto cap. de especial ^_^ Gracias por haber leído lml

No hay comentarios:

Publicar un comentario