viernes, 29 de agosto de 2014

Superhuman-Cap.32: The Scarecrow




-¿Y sigue siendo así? -le pregunté a David, pero no me dio su respuesta-. Está bien, si no me quieres decir nada, allá tú -me levanté para irme, iba a empezara a llover, y no me apetecía empezara a arder y al instante mojarme, ya era lo que me faltaba-.

-Espera, Kim...

-¿Qué? Va a llover, y no quiero mojarme.

-No te he respondido antes porque he tenido un pequeño bloqueo mental, perdón -dijo David, intentando sonreír para quitarle importancia al asunto-. Siempre te quise de vuelta, nunca deseé que te fueses de mi lado. No para protegerte, sé que puedes protegerte tú sola perfectamente, pero te quiero, y temo que te pase algo ya que pusieron precio a tu cabeza.

-Pues vale -me mantuve fría, aún no sabía adónde quería llegar con aquello-.

-Con todo eso quiero decir que siempre te quise de vuelta, y ahora mismo también. Y antes, cuando me porté tan mal contigo. Siempre. Pero no me he portado para nada bien contigo, y bueno, mi castigo es este -agachó la cabeza-. Bueno, ahora que ya he contestado tu pregunta, ya te puedes marchar...

-Tienes razón, ya me voy, pero antes tengo que hacer una cosa -me acerqué a David y le di un beso-. Los dos hemos cometido errores, muchos, últimamente, pero yo también te sigo queriendo. ¿Y si nos olvidamos de lo que pasó cuando volví y seguimos juntos?

-Me parece muy buena idea. Pero por le momento, para que ese desgraciado de Till, sí, mi padre, no te descubra y puedas estar aquí tranquila un tiempo, te llevaré a casa de mi hermana, ¿vale? Intentaré estar allí contigo el máximo tiempo posible, pero para no levantar sospechas, seguiré en casa de mi madre.

-Vale, hasta ahí todo bien, pero ahora que saben que estoy viva, que no estoy desaparecida, todo le mundo vendrá a por mí, y no puedo quedarme todo el tiempo encerrada. Además, te recuerdo que estoy embarazada, y que dentro de unos cuatro meses daré a luz.

-Tenemos cuatro meses para pensarlo, ahora lo más importante es llevarte con mi hermana, ella te podrá curar y cuidar, estoy seguro.


Me apresuré para seguir el paso a David, avanzaba muy rápido, demasiado para una persona con movilidad reducida debida al peso extra que supone llevar a otro humano dentro de mí. Le pedí que redujese un poco su velocidad, pero aún así seguía costándome una barbaridad enormemente seguirle. Era difícil saber dónde estábamos, ni siquiera sabía llegar a mí casa sin perderme. David por fin paró en un callejón oscuro, hogar idóneo de criminales, drogadictos y camellos:

-Aquí es -me dijo, mientras llamaba a una puerta medio hecha pedazos-. ¿Cande? -se oyeron unos pasos, y la puerta se abrió-.

-¿Qué haces aquí, David? ¿Ha pasado algo grave? ¡Te dije que solo vinieses aquí si era totalmente necesario! -dijo Cande asustada-.

-Es algo muy largo y complicado de explicar, pero tienes que curarla y esconderla aquí por un tiempo -David me señaló y me guió para que pasase a la casa-.

-¿Qué te ha pasado? -dijo Cande mientras se acercaba a toda prisa hacia mí y revisaba mis heridas-.

-Como David dijo, es una larga historia, pero luego te la contaré. No hace falta que me cures, estoy bien, pero sí necesito esconderme en algún lugar en el que no llame la atención.

-Claro. Y te curaré, tus heridas no pintan bien. No sé cómo te las has hecho, pero tengo que curarlas, o en un futuro te pueden dar muchos problemas.

-Cande, la dejo en tus manos. Cuídala lo mejor que puedas en mi lugar, yo me voy a hablar con mamá -David cerró la puerta y se marchó a toda prisa-.

-Ahora túmbate en la cama, te curaré y después hablaremos, si te parece bien.

-Sí, me parece bien.


Sabía que en realidad si necesitaba una cura, pero no quería ser una gran molestia tan pronto. No conocía muy bien a la hermana de David, pero sabía que estaba ne buenas manos, y que en ella podía confiar. Me dormí, y cuando desperté ya estaba curada, me miré los brazos y estaban como nuevos, parecía que no me había pasado nada. Cande estaba leyendo:

-Oh, hola Kim, parece que ya te has recuperado -dijo, sonriendo-. ¿Qué tal estás?

-Bastante bien gracias a ti. Creo que ya es hora de que te cuente lo que pasó, ¿no?

-Si te sientes con ánimo, adelante, te escucho -la conté toda la historia, desde que salí del juzgado hasta que regresé hoy por la tarde a Avantasia-. No me puedo creer que el desgraciado de mi padre haya llegado tan lejos por el hecho de ser poderoso, es inhumano... Pero hay una cosa que no me cuadra de todo eso, ¿cómo te pudo hacer daño aquella silla de tortura su me dijiste que estabas en forma de fuego?

-No lo sé, no lo pude controlar, pero de lo que estoy segura es que parte de la culpa la tenía el hielo de la silla.

-Si estás en forma de llama no te ha podido hacer tanto daño, es muy raro. Supongo que eso forma parte de su "misterioso" poder. ¿Crees que deberíamos de decirles a todos los radicales que están siendo engañados para después ser esclavos? -preguntó Cande, pensativa-.

-No, es una locura total. Till conseguiría hacerse con el poder igualmente, con gente en contra suya igualmente. Es un hombre despiadado, y ambicioso, demasiado. Además, si lo decimos él vendrá directamente a matarnos, y estoy segura de que lo puede hacer. Su poder debe de ser grandioso por el miedo que le da a la gente que lo conoce mejor.

-Pues hay que hacer algo ya antes de que sea demasiado tarde...

-Eso está aún por ver. Ahora ni Lindemann ni los radicales saben dónde estamos, por lo que tenemos que aprovechar esta ocasión para mejorar, controlar nuestros poderes mejor, y así, en un futuro no muy lejano poder hacerle frente y así pararle los pies.

-Se puede decir que la venganza es un plato que se sirve frío, ¿no?

-Sí, Cande,sí -dije, recordando todo aquello que Till me dijo antes de intentar matarme-. Qué bueno que me contó sus planes justo antes de intentar deshacerse de mí. Ahora sí que soy una enemiga a tener en cuenta....


***********Narra Dave*************


Había pasado toda la mañana dándole vueltas al asunto de Till. Ni siquiera sabía a qué poder me enfrentaba, podía incluso ganarme con esa ventaja, pero yo no le dejaría. Que aquel hombre se dejase ver por Chris era el inicio de una trampa de manual, de las más burdas. Nos atraería hasta una casa con explosivos, o alguna otra rareza que nos matase y despejase su camino para no mancharse las manos con nuestra sangre. Y una mierda, no había llegado tan lejos para morir de una manera tan estúpida. Mandé al resto de mi grupo a entrenarse, hasta que estuviesen doloridos y agotados, a punto de desmayarse. Convoqué a todos en la sala de reuniones oficiales urgentemente para comunicarles mi idea. No parecía que les entusiasmase la idea demasiado, pero yo era el jefe por el momento, y si no me obedecían lo pagarían muy, muy caro:

-Lord Rattlehead, yo entrenaré día y noche, hasta que me quede inconsciente, lo prometo -dijo CC con su típica cara de niño bueno y su tono obediente-.

-¿No hemos entrenado ya suficiente? Sólo sé que no hacemos nada más que intentar mejorar, pero no luchamos, estamos aquí encerrados como ratas de laboratorio -comentó Chris B. Yo me niego.

-¿Pero esto es una votación o un aviso? -preguntó en incauto de James-.

-¡¿Cómo me preguntas eso después de haberlo contado todo y explicado tres veces más detalladamente?! James, a la próxima te echo, te lo juro por mis poderes... -tras mi comentario James se quedó totalmente callado el resto de la reunión-. Quiero dejar claro que a quien no le guste se va a tener que aguantar. ¿Entendido? Al que no vea entrenando hasta estar medio muerto lo mato yo.

-Una cosa, Dave -dijo Chris C.-.  Más bien dos. La primera es, ¿tendré que entrenar yo también? No formo parte de Megadeth, y por lo tanto, no tengo necesidad de hacerlo, pero no sé cuáles son los planes que tienes para mí, amigo. Y la siguiente, ¿hasta cuándo habría que mantener esa rutina tan dura de mejora?

-Esa forma que empleas para hablarme no me gusta nada, "amigo". Soy lord Rattlehead o el Señor Mustaine. ¿Quieres que eche de menos a Nikki? -Chris C. pareció sorprendido al oír aquello, pero lo ignoré-. Resolveré tus preguntas porque hoy ya estoy un poco harto de todo el mundo, pero sólo por esta vez, para ti no habrá una segunda. Tú también entrenarás y me servirás, por lo que la mitad de tu día se basará en ejercicio y la otra parte...en servirme a mí. Y ya sabes, te guste o no es lo que hay. ¡Escuchadme! -vi que CC y Chris B. estaban discutiendo, para variar-. ¡Vosotros dos! -me ignoraron-.

-¡Que yo estoy bien, rubio de mierda! Estoy cuadrado, no necesito más entrenamiento, que estoy ya hasta las narices, ¿me explico o te hago un croquis en la cara para que lo entiendas a la perfección?

-Eh, Tarzán, conmigo no te pases, que tener un buen poder no sólo significa estar fuerte, sino saberlo usar y demostrarlo. Y yo no te he visto hacerlo ni una sola vez, así que calla y haz caso de una jodida vez al Señor Mustaine. Entrena también un poco tu cerebro sin evolucionar -tras aquel comentario Chris B. se lanzó sobre CC a pegarle, pero me apresuré para pararlo, no quería ir de justiciero hippie, pero quería acabar ya aquella maldita reunión-.

-¡Parad ya, idiotas! -levanté un muro de tierra que les separó de inmediato-. Y a la próxima os coméis la tierra, que me tenéis ya harto con vuestros putos problemas -bajé el muro al ver que Chris y CC se volvían a sentar en sus respectivos sitios-. Hala, pues como mañana empieza en trabajo duro, todo el mundo a su jodida habitación y que no salga de ahí hasta el amanecer. Doy por terminada la reunión, espero no volver a tener otra en un año por lo menos.


Estaba agotado, el poder era muy duro, tener una cargo muy importante te convertía automáticamente en el responsable de todo lo que pasase, pase y fuese a pasar, por lo que tienes que estar constantemente controlando todo a la vez, pero mi grupo me lo oponía extremadamente difícil. CC es un pelota, James es estúpido, Chris Broderick un creído que busca problemas por doquier y Chris Cornell, pues está ausente casi siempre, no puedo decir nada más de él, a penas le conocía, y eso era lo que más temía. Volví a mi habitación con la esperanza de dormir y levantarme cuando las cosas fuesen mejor, pero no podía ser todo tan bonito. Al llegar a la puerta de mi habitación me encontré una carta encajada en la parte inferior de la puerta, como se hacía antes de que existiesen los buzones. Esperaba que fuese de algún soldado o de alguien de los radicales, pero no, por desgracia. No sabía ni siquiera identificar de quién era, pero el mensaje era muy claro. La leí varias veces hasta que la entendí. En ella ponía "No estás solo en este mundo, aún te queda alguien de la familia. ¿Por qué no jugáis a luchar? Seguro que os lo pasáis bien".

Oh mierda.




Espero que os haya gustado el capítulo, gracias por leer ^_^

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Por supuesto que seguiré, mai fren ^_^ Gracias por venir a leer al blog, agradezco muchísimo tu apoyo.

      Yo no soy Mary Jane, soy su mascota-cerdita Alfreda, que ha tomado su sensual puesto cx

      Eliminar