lunes, 1 de septiembre de 2014

Wings of Destiny-Cap.12: What the Hell?





-¡Mierda, se nos ha olvidado Gund! -dijo Eddie, que se había dado cuenta tarde, al igual que yo-.

-Pues no sé qué podemos hacer ahora, tenemos que ir a buscarle antes de que sea tarde. La puerta ya se ha cerrado, y ni siquiera sabemos dónde nos hallamos. Está todo muy oscuro, ¿no? -comenté, bastante insegura de cómo salir de aquella bizarra situación-.

-Demasiado para mi gusto... Y hace mucho aire aquí, además de estar a oscuras.

Empecé a pensar, algo estaba pasando, algo que nuestras mentes eran incapaces de procesar o ni siquiera llegarlo a tener en cuenta. No sabía muy bien hacia dónde estaba mirando, pues no había luz, y podía haber una manada de lobos feroces delante de nosotros que aún así no me habría inmutado. Noté una sensación extraña, y de repente empezamos a caer. ¿Hacia dónde caíamos? No lo sabíamos, pero en algún momento acabaría y sabríamos dónde estábamos.




Abrí los ojos totalmente desconcertada. ¿Qué había pasado? Estábamos en el barco en el que habíamos ido hacia Finlandia. ¿Cómo habíamos llegado hasta allí, fue la puerta la que nos trajo? Tenía cientos de preguntas rondando por mi mente, pero las aparté todas para mirar a mi alrededor. Allí estaba Eddie, pero no era el único, sino que también había unos pocos solados y Gund. Ya sabía que nadie respondería a mis preguntas, porque todos estaban igual de sorprendidos que yo:

-¿Qué se supone que ha pasado aquí? Tú y yo fuimos los únicos que pasamos la puerta, ¿cómo han llegado estos aquí? ¿Y nosotros? -Eddie estaba demasiado alterado-.

-Eddie, tranquilízate, lo importante es que hemos salido vivos, algo que no veíamos posible. Tenemos que consultarle esto al rey, o a Dave, o a alguien que pueda saber qué es lo que ha pasado, porque, como ves, todos nos encontramos igual de perdidos que tú, con la mente inundada por un peligroso océano de preguntas sin respuesta. Mejor descansemos un poco.

-Eh,¡me habéis dejado tirado! Ese Varg no me ha matado por los pelos, vaya, que si me descuido me convierte en Gund achicharrado.

-No seas dramático, no podíamos hacer nada para salvarte, aunque aún así creo que lo hemos hecho. Meh, igualmente, tratemos de olvidar todo lo que nos ha ocurrido en este viaje y a disfrutar de la brisa marina, que se agradece.

-Madre mía, ya verás cuando le cuente todo esto a Dave, y peor será Ozzy -dijo Gund-. No sé si nos creerán o no, pero de cualquier modo nos va a caer una gran bronca. Y una será por haberte llevado, claro.

-¿Se lo dices a Eddie o a mí? -le pregunté, vacilante-.

-Sabes de sobra que hablo de ti. No eres un soldado, y creo que cuando volvamos te lo vana dejar bastante claro.

-¿Qué tienes en contra de que yo luche?

-Yo no tengo nada en contra, de hecho, me parece bien, pero yo no soy ellos. Ozzy es muy duro, no es una persona con la que quieras tratar estos temas, por eso te lo digo, por tu bien. Creo que lo mejor es que te quedes trabajando para los Osbourne hasta que tengas los conocimientos necesarios de magia y/o lucha como para poder formar parte de un ejército, el que quieras. Cualquier dinastía es mejor que esta.

-Entonces, ¿por qué estás tú en ella, si has podido elegir? Eres un buen luchador, serías útil en cualquiera de las existentes... -no dijo nada, de hecho, intento cambiar de tema...demasiado raro-.

-Parece que falta poco para que lleguemos -sabía que era mentira-. Voy a ver qué tal van las cosas por el otro lado -se marchó a toda prisa, y no me di cuenta de que Eddie había escuchado toda la conversación, parecía un muñeco de prácticas-.

-Ese tipo oculta algo -dijo el gran genio de Vedder-.

-Jajajaja, ya me había dado cuenta de eso. Pero como dije antes, aprovechemos la tranquilidad que el mar nos ofrece y relajémonos. Nos espera una dura jornada cuando volvamos -le contesté-.

-Ah, es verdad, la boda de Dave y Simone. Qué suerte tiene el príncipe...

-Y viceversa -nos reímos-. ¡Mira, se ve algo a lo lejos!

-¿Estamos llegando ya? No creo, será algún animal marino o algún islote en el que antes no nos habíamos fijado.

-No lo sé, pero parece grande. ¿Será esa la mítica Isla de las Mujeres?

-¿Qué? -me sonaba a chino-.

-Cuenta la leyenda que existe una isla en la que habitan sólo mujeres. Los hombres allí son considerados criaturas tóxicas. Gobernada por mujeres, habitada por mujeres. Y una vez mi hermano me contó que la reina de la isla era la mujer más bella del mundo, capaz de eclipsar la luz del Sol con sus ojos y su pelo dorado, como el oro -mientras hablaba, a Eddie se le caía (literalmente) la baba-.

-Interesante... A lo mejor mi vida iría mejor si encuentro esa isla y me voy a vivir allí.

-¡Me apunto!

-No, Eddie, tú no eres una mujer.

-Pero puedo parecerlo -nos volvimos a reír, se le iba demasiado la cabeza-.

-Hacía mucho tiempo que no me reía, vamos, desde que entré a trabajar aquí. En fin, espero poder seguir riéndome, y que no me echen a la calle, o me maten a base de torturas.

-Igualmente. Tu luchas mejor que yo, en realidad no te merecerías una bronca. Con un poco de suerte a lo mejor ni se dan cuenta.

-Sí que se dan cuenta, por desgracia. Sharon me tiene controlada, y quiere que la enseñe una cicatriz que tengo...

-Pues enséñasela, por muy grande o fea que sea, una herida de guerra no es motivo para avergonzarse.

-No es por eso Eddie. Me intenté escapar, y por el camino, en un bosque oscuro a medianoche alguien me atravesó el estómago con una espada y me robó a Dracarys. Estuve a punto de no contarlo, pero parece que la suerte sólo me acompaña cuando me estoy muriendo -sonreí amargamente-.

-Vaya, con lo joven que eres, y has vivido más aventuras que yo. ¿Quién o qué es Dracarys?

-Una espada que mi hermano y un amigo suyo me hicieron para mi cumpleaños. Era preciosa, pesaba poco y tenía un tono rojizo muy misterioso. Era mi tesoro, junto al libro que mi madre me regaló.

-Oh, lo siento. Supongo que querrás recuperar tu arma, ¿verdad?

-Por supuesto. Y si encuentro junto a ella a la persona que me la robó, lo pagará. Y muy caro. Con su vida, por ejemplo.


Se hizo el silencio absoluto, sólo quedaba el ruido que generaban las olas al chocar contra el casco del barco. Cuando habíamos despertado en el barco estaba oscuro, pero ahora ya había salido el sol. Había extrañado aquella luz tan resplandeciente durante nuestra expedición. Me quedé mirándolo un largo rato, mientras pensaba en varias cosas, demasiadas para realmente comprobarlas todas. Cuando me quise dar cuenta ya estábamos llegando a la isla otra vez. Desembarcamos en el mismo lugar del que habíamos salido de Gran Bretaña a Finlandia. Pasamos junto a la aldea en la que yo había vivido y que había sido quemada. No se veía tan triste como antes, mucha gente estaba arreglando los destrozos, levantando casas, haciendo huertos, plantando árboles... Me alegraba ver que mi antigua aldea progresaba, aunque por mucho que hiciesen, mi madre no iba a volver... Contuve las lágrimas, la echaba mucho de menos. No fui ni de lejos la mejor hija, y me arrepentía de no haberla hecho caso en muchas cosas. Recuerdo que cuando aceptó la propuesta de Dave para que trabajase yo con él pensé que quería deshacerse de mí, pero la situación me estaba haciendo madurar y comprender que lo hizo por mi bien, para que al menos tuviese un techo bajo en que dormir, comida y algo de dinero. Suspiré, y seguí adelante. teníamos una larga caminata por delante, y sabía que hoy no iba a ser un día precisamente fácil.
Atajamos por el bosque por el que anteriormente había estado tocando la guitarra. Recordaba las pociones que se necesitaban para hacerlas funcionar, e incluso al vendedor, que era siempre el mismo, al menos desde que yo tenía memoria. ¿Por qué estaba recordando en aquel preciso instante cosas de mi infancia? No es que contribuyese demasiado a que mi estado de ánimo mejorase. Eran momentos que ya nunca más volvería a vivir.


La salida del sol estaba a punto de comenzar cuando llegamos. Nos habíamos parado en varias tiendecillas ambulantes que encontramos por el camino. No tenía demasiadas ganas de entrar al castillo, de hecho me planteé hacer una segunda fuga, saliese bien o mal. No, no podía hacer eso, asumiré el castigo que me pongan, y ya está, en realidad había incumplido mi trabajo, y tenía que tener una penalización por ello. Gund llamó a la puerta, y abrieron dos soldados, los mismos que la custodiaban todas las noches:

-¿Qué os ha pasado? -preguntó uno de los soldados de la puerta-.

-Es una historia muy larga de contar, pero este es el resumen: fuimos a la expedición que Dave dijo que teníamos que hacer a Finlandia, pero allí nos intentaron matar a todos, de hecho algunos han caído por el camino y no han regresado por ese motivo. Pero por arte de magia acabamos en el barco, de vuelta a nuestro hogar -dijo Gund, que era el cabecilla del grupo-.

-Chico, comer setas en exceso en malo, ¿sabes? -Gund se sintió ofendido por aquel comentario-. Llamaré a Dave, pero ahora está...reunido. Id a asearos un poco y esperad TODOS en la sala de invitados. Mandaré a alguien para que se lo notifique al futuro rey.

-Pero, ¿no sabían nada del viaje a Finlandia? ¿Nadie del castillo? -la pregunté al guardia-.

-No, nadie.


Nos dispersamos todos en ese preciso instante, ¿qué diantres estaba pasando? Pensé en la persona perfecta a la que preguntar, y la que seguro que me daría una respuesta: Haru. Fui a su habitación, y tuve suerte de encontrarla allí:

-Vaya, hola Kayle. ¿Dónde te habías metido? Sharon está que muerde.

-Ahora mismo te lo cuento, pero prepárate, es lo más raro que he vivido y viviré nunca -la conté todo lo que nos había ocurrido con pelos y señales-.

-Lo que vivisteis en Finlandia no fue real, fue  una "ilusión", es decir, un engaño para nuestra mente, algo que no es real. Alguien muy poderoso ha tenido que crear esa visión y haberos metido a vosotros en ella para divertirse un rato -me quedé totalmente sorprendida-. Ya sé que suena muy raro, pero la situación es así. Estabais en un territorio normal, pero esa ilusión lo convirtió en una pesadilla. La puerta que me has contado que os permitió salir fue por cortesía de alguien que irrumpió en la ilusión, con más poderes que su creador, y os ofreció una salida, desestabilizando la manipulación de la realidad de la mente malvada y poderosa que lo haya hecho. Verás, la parte en la que acabáis en el barco tiene una explicación sencilla: fue el lugar en el que esta ilusión se inició, y solo llegasteis al él los que sobrevivisteis a la simulación, por así llamarla. Pero lo que no logro entender es para qué Dave os mandó a un lugar tan peligroso...

-Ni siquiera él lo sabía... Un momento, ¡alguien nos tendió una trampa para matarnos!

-Queda poco para la boda, con todo este jaleo puede ser cualquiera. No te fíes de nadie por el momento. Luego hablaré con Gund para contarle todo esto, e intentaré averiguar quién fue quien os mando a suicidaros.

-Tengo fe en que lo consigas. Si hay alguien que nos quiere ver muertos, seguirá intentándolo.


Y así sería.






Espero que os haya gustado el capítulo, no es muy largo, pero no puedo subir más por hoy. Dormir es bueno, y yo debería de probarlo xd Gracias por leer, nos vemos en el siguiente capítulo.


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