domingo, 14 de septiembre de 2014

Wings of Destiny-Cap.14: Putrefy in Peace




Todo había tenido lugar en un abrir y cerrar de ojos, o mejor dicho en un encender y apagar de antorchas. La mayoría de invitados estaban conmocionados, el resto, muertos. Y lo peor era que luego tendría que limpiar todo aquello después de la estúpida boda. Vi que Eddie se acercaba a mí:

-¿Sabes qué ha pasado? -me preguntó-.

-Ni idea, lo único que veo son bastantes invitados y algunos soldados muertos. Y mucha sangre, sobre todo eso. 

-Sí, eso es lo primero que todos los que estamos vivos hemos visto. Pero, ¿quién ha sido el gracioso que ha hecho esto?

-Eddie, te repito que no sé más que tú sobre el tema, aún sigo sin asimilar bien qué mierda ha pasado, aunque creo que esta brutalidad la han llevado a cabo los juglares, que misteriosamente han desaparecido de escena.

-Cierto. Pero mira, Dave y Simone siguen tan campantes, como si nada hubiese pasado.

-Puede que tengan algo que ver, o no, quién sabe.

-Pues es un poco ilógico organizar un evento de este tamaño para luego cargarse a los invitados -respondí-. 

-Entonces me he quedado sin ideas, si te soy sincero...


Esperamos a que alguien dijese algo. Dave se levantó por fin de su asiento y miró a su alrededor, contemplando la masacre que se había organizado. Los cuerpos habían sido descuartizados y les habían arrancado la lengua a todos. Quien lo hubiese hecho tenía que tener un gran manejo de la espada, además de una velocidad vertiginosa. Dave miró a los lados y pareció sorprenderse. Yo también miré por si había algo de lo que no me había dado cuenta, y así fue: Ozzy y Sharon estaban muertos, pero no habían sido asesinados del mismo modo que el resto de invitados. Les habían decapitado y habían puesto sus cabezas encima de los respectivos platos en los que estaban comiendo, ahora pálidas y ciertamente hinchadas. Era una escena sobrecogedora, entre nosotros se encontraba por lo menos un asesino despiadado y alguien que estaba maquinando el plan. Sabía un poco por dónde iban los tiros, pero no quería precipitarme con lo que tenía en mente. Dave se puso encima de la mesa y alzó la voz para hablar:

-¡Soldados, todos aquí! ¡Quiero a todos los soldados del ejército aquí mismo! -los soldados que estaban presentes en la boda se acercaron al nuevo rey, siguiendo así sus ordenes-. ¡¿Sabéis lo que quiere decir todos?! El general, que vaya a avisar al resto de memos, los quiero aquí en un abrir y cerrar de ojos. Por el resto de invitados y el servicio -genial, se acordaba de nosotros-, quiero que se queden totalmente quietos en sus sitios actuales, como muevan un solo dedo quedan ejecutados. Es imposible que el o los asesinos hayan salido de aquí tan rápido, y si lo han hecho, alguien sabrá de qué va todo esto -Dave nos fusiló a todos con la mirada-.

Se mantenía frío a pesar de su reciente doble pérdida. Todo aquello no era nada más que el inicio de algo muy grande. Ahora que Dave era definitivamente el rey, y Simone la reina, no creía que se fuesen a quedar parados después de lo que acaba de pasar. Era muy común en las grandes celebraciones colar a algún asesino a sueldo para matar a alguien concreto sin levantar demasiadas sospechas, normalmente lo hacía un país a otro para declararle la guerra de manera indirecta. Dave seguro que pensaría eso, y podía estar en lo cierto, pero mi teoría era mucho más convincente, las piezas del puzle cada vez estaban más y mejor organizadas, y dentro de poco sabría definitivamente si tenía razón. La puerta del comedor se abrió y entraron cientos de soldados, que habían acudido a la llamada de Dave. Todos seguían a Gund, que estaba  un poco desorientado (como el resto) por lo que acababa de ocurrir. 

No podíamos salir de la sala, nos habían obligado a permanecer quietos hasta que Dave sacase algo de aquella situación, pero su cabeza no debía de afrontar la situación del todo, algo que era comprensible, sus padres acababan de morir en manos de unos despiadados asesinos. No es que me diese mucha pena precisamente, tanto Sharon como Ozzy eran personas despreciables ante mis ojos, pero no por esa razón merecían morir. Me extrañaba que Dave estuviese tan entero después de todo lo que acababa de pasar, pero al rato lo comprendí: iba a formar una familia con su nueva y flamante mujer Simone Simons, sus padres ya no formaban parte de su vida. El tiempo pasaba tan lento que ni siquiera estaba segura de que estuviese en marcha, y llegué a quedarme traspuesta de pie, en medio de aquella masacre. Dave hacía rato que había bajado de la mesa y esperaba a que sus soldados hiciesen el trabajo sucio, como siempre, para eso trabajan para él. Iban preguntando uno a uno, a todos los presentes en el acontecimiento, para sacar alguna pista que le fuese útil a Dave con el fin de hallar a los culpables. No había demasiado que hacer, cuando se llevaron a cabo los asesinatos las antorchas habían sido apagadas, cegándonos a todos. No llegaron a recoger ningún dato útil, y eso no parecía que le hubiese sentado muy bien al rey Mustaine. Permitió a la gente que estaba en la sala salir, por fin. Oí que alguien me llamaba, y comprobé que era Dave. Qué raro:

-Oye eh... ¿Cómo te llamabas? -me preguntó-.

-¿Yo?

-¿Quién va a ser sino, cretina? Y respóndeme ya, tu rey te ha hecho una pregunta, insolente. 

-Me llamo Kayle, s-señor...

-No me gustan las tartamudas, pero te lo pasaré por alto esta vez -asentí, aunque no me lo pidió-. ¿Recuerdas por qué estás aquí?

-Si le soy sincera, no demasiado... Cuando me sacaron del lupanar no me quedó muy clara la tarea que desempeñaría, pero si se refiere a ahora mismo, soy una de sus sirvientas.

-Efectivamente, eres parte del servicio. Y, ¿sabes qué va a hacer el servicio? Nada, porque la mayoría han sido asesinados, así que te toca limpiar todo este estropicio, y no tardes mucho, que la cena la quiero puntual -me quedé paralizada, qué suerte tenía, de verdad...-. Ahora vendrán unos soldados a llevarse los cadáveres de mis padres, del resto te encargas tú.

-Pero, lord Mustaine, no puedo hacer tanto yo sola...

-¿Crees que eso a mí me importa? Si no acabas antes de lo hora de servirnos la cena a mi mujer y a mí, no te preocupes... -"Qué gran corazón, al menos no me iba a explotar" pensé-, que seguirás después, hasta que acabes no acaba tu jornada de trabajo. Y ahora me voy. Quiero todo limpio como una patena, como vea la mínima mancha de sangre o vino en la moqueta mañana te mataré, ¿entendido? -asentí, porque no me quedaba más remedio-.

Todo aquellos significaba dos cosas: la primera, que no iba a dormir, y la segunda, que aquel día no iba a poder entrenar. Empecé a limpiar, al fin y al cabo, cuanto antes empezase, antes acabaría, aunque parecía que no se acabaría nunca. Me di toda la prisa que pude, estaba cansada y me dolía todo el cuerpo de no parar, pero quería dormir. Salí a ver si el sol ya estaba cayendo, y al ver que era así fui a preparar la cena a los señores nuevos reyes del Imperio osbourniano. Después seguí con el duro trabajo, se llevaron los cuerpos de Sharon y Ozzy, y yo seguía allí, limpiando con la poca dignidad que tenía, si es que quedaba lago de ella. ¿Cómo iba a mover todos los cadáveres? ¿Dónde los tenía que llevar? Supuse que sería a la fosa, donde toda persona mediocre acababa cuando moría, normalmente de enfermedad o por asesinato, como en este caso. Me levanté y me estiré, pero aquello no me ayudaba en absoluto, me entraba más sueño. Me estaba quedando dormida mientras limpiaba, y aún no había pensado cómo deshacerme de aquellos cadáveres, que ya empezaban a desprender un olor muy desagradable. Eran personas, tenían dignidad y una vida, probablemente la mayoría tenían una familia, o un sueño, o ambas, no merecían acabar en una vulgar fosa, pero yo no era la persona más indicada para hacer el trabajo. Me empezaron a lagrimear los ojos, aquella escena me recordaba a cómo me había imaginado la muerte de la mayoría de aldeanos del feudo en el que yo vivía, me acordé de mi madre... Últimamente me acordaba mucho de mi madre y mi hermano, una lástima no poder estar cerca de ellos. En un futuro puede que de mi hermano sí, pero mi madre ya nunca volvería, se había ido para siempre, o mejor dicho, me la habían arrebatado. Sin madre y sin padre.

 Cuando me quise dar cuenta la habitación estaba prácticamente impecable, salvo por los cuerpos que aún seguían allí. Eran bastantes personas, pero tenía que hacer mi trabajo, así que tocaba aguantar más, cargarlos y llevarlos a algún sitio en el que pudiesen descansar en paz, o al menos pudrirse en paz. Saliendo de la sala mientras cargaba a el primer muerto, me crucé con Joan. ¿Qué hacía allí a aquellas horas? :

-Qué bien encontrate, quería hablar contigo -me dijo-.

-Vale... Ah, lo siento por la pérdida..

-No lo sientas, al fin y al cabo no ha sido tu culpa. Además, tampoco es que sea tan importante, Bueno, vayamos a lo importante. ¿Has pensado lo que te dije de unirte a mi ejército de mujeres?

-Sí, he estado dando muchas vueltas al tema, y creo que voy a aceptar tu propuesta -Joan sonrió al oír aquello-. 

-Qué bien, cada vez somos más. Mañana hablaré con mi hermano, le diré que te unes a mi ejército, Y si da tiempo te presentaré a las chicas que he encontrado por el momento, seguro que te caen muy bien. Juntas tenemos que hacer un gran equipo, demostraremos a los hombres que por el mero hecho de haber nacido mujeres no estamos impedidas a hacer lo mismo que hacen ellos. Somos fuertes, no nos rendiremos.

-Nunca -dije-.

-Efectivamente, nunca nos rendiremos. ¿Necesitas un poco de ayuda con eso?

-La verdad es que sí, pero este es mi trabajo por ahora, no el tuyo, no hace falta que me ayudes.

-Venga, anda, que entre las dos acabaremos antes y así podrás descansar. Nuestras soldados deben de estar frescas para desempeñar su trabajo -sonreí-.

-Y no te defraudaré.


Estuvimos hablando un rato mientras me ayudaba a buscar un sitio en el que enterrar a los muertos. Me sentía cómoda hablando con Joan, era una persona que, a pesar de su aspecto frío y solitario, resultaba ser una mujer simpática, divertida, inteligente y agradable. Suponía que la podía considerar como mi amiga, aunque no tenía mucha experiencia en eso. Tenía tantos amigos como belleza.
Una vez terminamos me encaminé a mi habitación, aunque el sol saldría en breve, no me daría tiempo ni a cerrar los ojos. Entonces oí un grito que procedía del piso de arriba y subí, simplemente para ver qué había pasado. El grito parecía que venía de una habitación, concretamente de la de Dave y Simone. Vi que la mujer salía a toda prisa del dormitorio, y corría al grito de "Necesito un médico urgente". Me asomé a la habitación para ver qué había pasado, y contemple, muy sorprendida lo que había ocurrido. Dave también había muerto.




Espero que is haya gustado el capítulo, sino ajo y agua.  

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