sábado, 27 de septiembre de 2014
Wings of Destiny-Cap.15: In War we Trust
¿Qué estaba pasando? Desde la boda de Dave y Simone la locura se había desatado, al parecer los enemigos de esta dinastía prácticamente extinta hicieron un buen plan para acabar con ellos.
Aún era pronto para saber quiénes habían sido los asesinos de Sharon, Ozzy y Dave, aunque yo ya tenía una ligera sospecha de quién había sido el causante de aquella masacre repentina. Y probablemente el tiempo me diese la razón.
Estaba cansada, después el día que había pasado necesitaba descansar, aunque sólo fuese un rato, había estado trabajando un día entero, sin pegar ojo siquiera, y si no echaba una cabezada acabaría durmiéndome en el trabajo. Aproveché la situación y fui deprisa a mi habitación, antes de que me pidiesen que limpiase algo más, estaba harta, y tenía la manos rojas, tanto del esfuerzo como de la sangre que había limpiado con anterioridad. Abrí la puerta de mi habitación a toda prisa, y la cerré, aliviada al comprobar que nadie me había pedido nada (aunque sabía que aquel era mi trabajo). Me tumbé en la cama, y sin darme cuenta ya me había dormido.
Desperté sobresaltada, alguien estaba llamando a la puerta. Me levanté, me dolía la espalda horrores, el trabajo me estaba pasando factura. Tenía la sensación de haberme perdido muchas cosas a pesar de que no había dormido mucho, al menos no tanto como hubiese sido necesario y conveniente. Al abrir la puerta me encontré con Eddie, que parecía que había venido corriendo a mi habitación:
-Skylar, la reina ha ordenado que todas las personas que trabajasen para la familia Osbourne y/o viviesen en el castillo fuésemos a la sala de reunión. Es urgente, así que supongo que tú también deberías de presentarte,
-Ah, gracias por avisar Eddie -dije, aún bostezando-. Hum, no me puedo escaquear en un momento como este, creo que lo mejor será que vaya ya mismo.
-Oye, ¿a qué viene esa cara?
-Que no he dormido nada. Me tocó limpiar el comedor donde tuvo lugar el banquete de la boda, y después cargar con todos los cadáveres, aunque en esa última tarea me ayudó bastante Joan.
-¿Joan y tú os lleváis bien? -me preguntó Eddie, sorprendido-.
-Sí, es muy maja. De hecho... lo más seguro es que me una a un ejército que está creando, sólo de mujeres.
-Vaya, quién lo diría, pensaba que Joan sería como Sharon...
-Oye, ¿te puedo hacer una pregunta? Es sólo por curiosidad...
-Ya me la has hecho -le miré mal-. Era broma, dime -se rió-.
-¿Sólo sabían Ozzy y Sharon que eras un bastardo?
-Claro -dijo Eddie con naturalidad-. No habría servido de mucho decirlo, sólo para que mis "hermanastros" me odiasen, como hacen entre ellos. Prefiero una vida sencilla y tranquila, de hecho, yo no quería estar aquí, pero mi madre amenazó a Ozzy para que me diese al menos un futuro, y bueno, aquí estoy.
-Vaya... Mi historia y la tuya se parece bastante. Supongo que ese es uno de los motivos principales por los que somos amigos.
-Jajajaja, tienes razón. No conozco tu pasado, un día me tienes que contar detenidamente como fue, pero creo que ahora no es el momento de charlar tranquilamente. Vayamos a la sala de reuniones y luego hablamos tranquilamente.
-Me parece buena idea.
Nos pusimos en camino hacia la sala de reuniones. Estaba abarrotada de gente, estaba claro, allí estábamos todos los que formábamos parte del castillo, por así decirlo, y una sala no era suficiente como para contenernos a todos, pero al menos, apretados cabíamos. Al fondo del todo se veía un par de sillas colocadas sobre un altar, de tal manera que así la gente puede ver a quién esté ahí, sin importar si está lejos o cerca. Sólo se veía una figura, la de la reina Simone, y tras mandar callar, empezó su discurso:
-Queridos trabajadores y demás miembros de la familia Osbourne. Les comunico que la pasada noche el rey Mustaine falleció por causas desconocidas. Con esto no quiero alarmaros, sino tranquilizaros. La rutina por el momento no cambiará, las cosas seguirán yendo igual antes del enlace, lo que significa que quiero que sigáis haciendo lo mismo de antes, continuar con vuestro trabajo. Sé que han cambiado demasiadas cosas de golpe, pero estoy segura de que conseguiremos acostumbrarnos rápidamente, o al menos eso espero, por el bien del reino -hizo una breve pausa-. El entierro de los antiguos reyes y el de mi querido esposo tendrán lugar esta tarde, y quiero que todos asistan para darle el último adiós -se limpió las lágrimas que brotaban de sus ojos-. Ya sabéis. a partir de ahora yo seré la reina única, al menos por el momento, y podréis confiar en mí.
Cuando acabó de dar su discurso, todos aplaudieron, aunque probablemente no fuese por el discurso que acaba de dar. La gente parecía emocionada por las palabras de Simone, aunque no no entendía por qué, no había dicho nada tranquilizador. Era un mensaje trampa, con un trasfondo del que poca gente se habrá fijado, por no decir casi nadie, ya que todos estaban admirando la belleza sobrenatural de la reina. El mensaje que quería decir en realidad era: "Muchas cosas van a cambiar conmigo al mando, así que cuidado". No sabía si tendría razón y nuestra nueva reina hundiría al reino, o sólo era una falsa suposición, pero por el momento estaba convencida de que algo muy malo tendría lugar dentro de poco. Mientras yo pensaba todo aquello, la reunión se había terminado, y la gente, sin tiempo que perder para hacer caso a la gran reina, empujaba y tiraba a quien tuviesen en medio para empezar con su trabajo. La última en salir de la sala fui yo, ya que Simone tenía una salida especial. Absurdo pero cierto. Suspiré y me puse manos a la obra con mi trabajo. Fui a limpiar la entrada del castillo, que estaba más frecuentada que de costumbre, y vi que se acercaba un extraño hombre a toda prisa:
-Hola, soy el mensajero oficial del castillo. Joven, ¿le podría dar estas noticias recién redactadas a los reyes?
-Sí, claro... -le respondí al tipo-.
El extraño tipo se fue corriendo. Aproveché su prisa y le eché un vistazo rápido al periódico. No había nada de gran interés, salvo al final del todo, que mencionan a la bruja Mary Jane. Aquella extraña mujer con la que nos habíamos cruzado en Finlandia... ¿era real? Pensaba que formaba parte de la ilusión, pero al parecer estaba equivocada, ella también debía de haber entrado. No sabía leer muy bien, pero tomándome mi tiempo logré averiguar qué era lo que ponía: la bruja Mary Jane fue capturada en el Grecia, después de que esta incendiase un bosque entero, con toda su vegetación y fauna. La habían interrogado y habían deducido que estaba loca, la intentaron quemar en una hoguera pero, misteriosamente, aquella bruja despareció, y actualmente estaba en busca y captura. Si Mary Jane era realmente como yo recordaba, no era una mujer mala, no entendía por qué querían matarla. Sería por el hecho de ser bruja, o algo por el estilo, se solía hacer muy a menudo.
Fui a la habitación de la reina y la di el pergamino con las noticias. Cuando yo lo había acabado de leer lo había doblado lo mejor posible para que no se diese cuenta de que lo había leído, el servicio tenía prohibido fisgar en asuntos reales, de hecho, me podría castigar si quisiese:
-Gracias, chica -me dijo Simone, que lucía un vestido negro de viuda-.
-Eh, de nada...
-Oye, ¿nos hemos visto antes?
-Sí, yo era la sirvienta a la que todos insultaban e insultan.
-No serías la única sirvienta a la que humillan, no te preocupes, a lo mejor en un futuro te va mejor -dijo Simone, indiferente, con una actitud muy diferente a la que había tenido conmigo la primera vez que hablamos-.
-Bueno, ahora que lo comenta, estaba pensando en que podría unirme al ejército...
-Me parece bien, pero tu trabajo actualmente es ser una sirvienta. Además, ten en cuenta que en nuestro ejército sólo tenemos a los mejores, lo que significa que tendrías que ser muy buena para conseguir un puesto
-Pero... -antes de decir nada relacionado al ejército de mujeres me callé, prefería no decir nada por el momento y precipitarme-. Tiene razón, no tengo la aptitud necesaria para ello, mejor lo dejo estar.
-De momento, aunque ve entrenando por si acaso -dijo con una sonrisa perturbadora-.
Me marché antes de que la situación se volviese más incómoda, si es que era posible, Seguí con mi rutina normal, pero con todo lo que había ocurrido, se le podía llamar de cualquier modo menos "rutina normal". Los soldados iban y venían, no paraban quietos. Había tenido que limpiar el mismo trozo de suelo como 6 veces, y las que me quedaban aún... Miré por la ventaba, aún era por la mañana, a lo mejor si acababa mi trabajo pronto podría ponerme a practicar con mis dos cuchillos y mejorar, que era algo que realmente necesitaba si quería unirme al ejército de Joan. Hoy se suponía que Joan me presentaría al resto de las solados, pero con todos los acontecimientos que había abordado la boda, dudaba conocer hoy a mis futuras compañeras de lucha. Me conformaba con poder practicar, tampoco tenía prisa, no quería correr demasiado y tropezarme, necesitaba dedicare en cuerpo y alma a lo que quería, y en este caso era eso. O no, no estaba muy claro, pero por el momento eso era lo que tenía pensado hacer. Por el camino me encontré con Gund, quería hablar con él sobre lo que había pensado:
-Oye, tengo que decirte algo -le dije, muy seria-.
-¿Has sido tú la que ha hecho este destrozo?
-¡No! ¿Es que me ves capaz de hacerlo? -le pregunté, irritada-.
-No, sólo era por decir algo, Como me querías contar algo, fue lo primero que se me vino a la cabeza, sin pensar...
-Ah, vale. Pues bien, creo que ya sé quién es el culpable. La persona que menos te esperas.
-¿Tú?
-¡NOOOOOOOO! ¿En serio? No estoy de broma, creo que sé quién es, por una vez tengo la corazonada de que no me equivoco.
-Vale, no te pongas así, era broma. Pero bromeo por no llorar.
-¿Por?
-Porque me ha llegado un comunicado de que Portugal rompe el tratado de paz que tenía con Inglaterra, y Francia nos ha declarado la guerra. Además, Italia se ve indiferente con respecto a todo esto. Simone debería de convencer a su familia para que viniese aquí y poder hacer frente a lo que se nos venía encima. Ah, y los rusos están también bastante mosqueados con nosotros. Creen que nos gusta matarnos entre nosotros, por eso matamos a nuestros reyes, como animales que somos -suspiró-. Y los anarquistas parece que vienen para acá. Oficialmente somos el reino con más enemigos, y la mayoría van a intentar quedarse con este territorio para dominar el mar, y así poder comerciar sin problemas. Y yo que pensé que estábamos mal con Ozzy y Sharon. Al menos ellos imponían respeto (un poco), pero con Simone, creo que van a ver muy fácil conquistar este territorio. No digo porque se una mujer, ni mucho menos, sino por su poca experiencia como reina. A lo mejor si hace uso de sus encantos puede llegara contenerlos, pero serán demasiados. Tendremos que sacar la artillería pesada.
-¿Puedo yo participar?
-Como quieras, Yo te diría que es peligroso que uses esas cuchillas ahora que acabas de empezar y no sabes gran cosa acerca de ellas, pero yo no te doy ordenes, sólo sugerencias.
-Si tuviese a Dracarys lucharía con ella sin problemas, pero me arriesgaré a usar el doble arma.
-Madre mía, eres una cabezona. ¿Alguna vez me harás caso?
-Lo dudo -dije, con una sonrisa amarga en mi rostro-. Siempre he hecho lo que he querido, hay veces que si lo pienso, pero así es mejor, hazme caso, a veces pensar nos vuelve locos. Pero es importante, hay que saber dónde esta el equilibrio entre locura y realidad.
-Un pensamiento muy profundo, pero ahora me voy comunicarle a nuestra reina las "buenas nuevas". Luego me cuentas eso del asesino -se fue corriendo-.
La gente estaba muy rara, como si todo el mundo me ocultase algo, o simplemente no querían hablar conmigo. Me sentía mal, estaba segura de que no había hecho nada para que la gente me rehuyese... Dejé mis pensamientos de lado y continué limpiando el suelo, algo a lo que ya estaba más que familiarizada. Para cuando acabase de limpiar todas las habitaciones que quedaban ya se habría hecho de noche. Justo para hacerle la cena a la reina, servírsela e ir a entrenar. Había acertado con mi anterior presentimiento: aquellos gordo que iba a haber, la guerra, estaba a punto de iniciarse.
Ya era de noche, y había acabado por fin mi trabajo, Salí al campo de entrenamiento. No había nadie, así que me puse tranquilamente con mis dos cuchillos a agotarlos e intentar dar repetidas veces al muñeco de prácticas sin cansarme y sin que se me escurriesen. Estuve un largo rato, hasta que los dedos se me agarrotaron. Se me cayó el arma al suelo, y al ir a recogerlo oí que la puerta del castillo se abría. Me oculté en un arbusto, no quería que me preguntasen que hacía entrenándome a
escondidas. Me quedé tan quieta como pude y aguanté hasta la respiración. Eran dos personas:
-Nadie lo sabe aún, ni lo sabrán, no son tan listos -dijo una voz de mujer que me resultaba familiar-.
-Ya, pero si no tienes cuidado cualquiera lo podrá descubrir. El resto del reino ya se ha enterado de la muerte de los Osbourne.
-Aún quedan dos, no adelantes acontecimientos. No me puedes hablar de ese modo sabiendo quien soy. Lo haré cuando pueda y/o cuando quiera. Más te vale no volverme a habar de ese modo o acabarás muy mal...Demasiado mal.
Al final reconocí la voz que me resultaba tan familiar. Y fue como si una luz se me encendiese en la cabeza, lo veía todo muy claro. No me había equivocado, la persona que menos sospechas levantaría, , Simone Simons ,era la que quería matar a los Osbourne, y en parte lo había hecho.
Capítulo corto, lo sé, pero estoy enferma y cansada, así que es lo mejor que he podido hacer. Mañana, si me da tiempo subiré Risk, por si os interesa. Ya saben, gracias por leer, nos vemos en el siguiente capítulo, y ya está lml
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario