miércoles, 3 de septiembre de 2014

Risk-Cap.17: Nightmare




Me desperté sobresaltada, alguien había llamado a la puerta:

-Jerry, están llamando a la puerta -le dije, mientras le zarandeaba violentamente, no me gustaba nada el momento de tensión que una persona sufría desde que oye el sonido de alguien llamando a la puerta hasta que ve quién es, al menos a mí no me agradaba precisamente-.

-Déjame, quiero dormir -contentó Jerry, dándose la vuelta-.

-¡Que te levantes ya! Están llamando a la puerta de tu habitación, probablemente sea para ti...

-Está bien, tú ganas, ya voy a abrir -dijo Jerry mientras se levantaba-.

Jerry abrió la puerta sin siquiera mirar de quién se trataba. Intenté escuchar lo que decía, pero no es que tuviese un oído muy fino, estaba bastante sorda, sobre todo por las mañanas:

-Skylar, es para ti -me levanté a ver quién me reclamaba, al parecer se trataba de Kurt-.

-Hola Skylar, vine a hablar con usted sobre el caso, no sé si su hermana se lo comunicó, vine ayer, pero no estaba y...

-Sí, me lo dijo, no se preocupe, señor detective. 

-Oh, siento haber venido tan pronto, no quería molestar -comentó Kurt, ciertamente avergonzado-.

-No pasa nada, no es molestia. ¿Dónde quiere que hablemos?

-En la comisaría, es un lugar seguro y con vigilancia, para que usted no se sienta indefensa y/o presionada, si la parece bien.

-Sí, claro, cualquier sitio me habría servido -no, mentira, pero no quería parecer una paranoica-. ¿Va a ser mucho tiempo? Es que tengo que ir al médico...

-No, sólo son unas cuantas preguntas, no se preocupe, si usted ve que se alarga mucho puede decirlo y simplemente irse, lo último que queremos es se inoportunos.

-Vale. Tardaré 2 minutos en estar lista, no más.

-Entendido, la esperaré fuera -dijo Kurt mientras salía de la habitación-.


Fui al baño a cambiarme, me peiné un poco y recogí mis cosas a toda prisa:


-¿Quieres que vaya contigo? -preguntó Jerry-.

-No, no hace falta. Tengo que empezar a dar la cara yo sola a estas cosas, o sino mis problemas nunca se irán. De todos modos, si no te importa, espérame a la salida de la comisaría si quieres acompañarme al médico, sino no importa.

-Claro que te acompañaré, precisamente fui yo el que se ofreció. Bueno, pues que te vaya todo bien, yo iré dentro de un rato, voy a ver qué tal andan los chicos. Me preocupa Layne -nos reímos, y antes de que saliese, Jerry me dio un abrazo-. Suerte.

-Gracias, igualmente -sonreí y me fui-.


Me sentía bastante segura de mí misma en aquel momento. A lo mejor la muerte de Álex fue una señal para hacerme cambiar, y lo estaba consiguiendo si era así. No me preocupaba tanto como antes salir a la calle, que la gente me mirase y se acercase a mí, estaba tranquila y me sentía segura. Kurt me llevó hasta la comisaría en coche, no tardamos nada en llegar. Allí vi a unos cuantos policías que iban de un lado a otro, inquietos. Parte de culpa la tenía su trabajo, que era salvar vidas, hacer que la justicia prevaleciese ante todo. Estaba inmersa totalmente en mis pensamientos cuando Kurt me empezó a hablar:
-Aquí me podrá usted contar todo lo que crea conveniente que tenga que saber sobre esa persona, la víctima.

-¿Qué decía? -Kurt suspiró-. Lo siento, es que estaba pensando, pero ya me centro.

-Que si me podía decir cosas importantes sobre la víctima.

-Ah, vale. Pues durante en tiempo que estuve con él le conocí bastante bien, la verdad. Era una persona egocéntrica, malvada, sádica, abusona, chantajista, sucia, enfermo mental, cruel, desagradable, malhumorada, amargada, drogadicta, acosadora en todos los sentidos... Hay cosas que ni siquiera sé cómo describirlas para que usted las entienda.

-Ya veo -respondió Kurt mientras escribía a toda prisa en su libreta-. Con todo eso quiere decir que ese hombre era una persona despreciable a los ojos de cualquiera. ¿Tenía muchos amigos?

-No lo sé, nunca lo vi socializando con otras personas... Bueno, cuando iba a por droga o a tirarse a otras prostitutas fundiéndose mi dinero. Pero eso no cuenta, ¿no?

-Lo tendré en cuenta. Revisé su historial, y vi que hace poco tuvo que ir al hospital por una herida de bala en la zona del cuello y intoxicación con plomo. ¿Fue él?

-Lo del disparo si fue él, pero en cuanto a la intoxicación, no tengo ni la menor idea de quién puso ser. ¿Tarda mucho en hacer efecto el veneno?

-Unas cuantas horas, e incluso uno o dos días, no lo sé muy bien, pero oscila entre esos tiempos. Digamos que ese hombre tenía un cómplice para hacerla a usted la vida imposible con mayor intensidad. Y ese cómplice es al que se refiere con la nota que la dejo, y debe de ser la persona que lo ayudó a suicidarse. Bien, ¿qué clase de acoso sufría usted en las manos de la víctima?

-De todos los tipos... -esperaba que no indagase en ese tema mucho, no me apetecía especialmente recordarlo-.

-Creo que no necesito saber nada más por el momento, pero seguiremos en contacto con usted, señorita Skylar. Mandamos el cadáver para que lo analizasen por posibles marcas, y así hallar la identidad del cómplice de este. Déjelo en nuestras manos, estoy seguro de que todo irá bien.

-Vale, entonces, ¿me puedo ir ya?

-Sí, claro. Si quiere la llevo de vuelta a su habitación.

-No hace falta, no se preocupe. Confío en que atrapen al desgraciado que ayudó a Álex a atormentarme.

-Y lo haremos, por supuesto.


Salí de comisaría tranquila, pensé que sería un interrogatorio, al puro estilo "poli malo", como el que aparecía en las series policíacas. Jerry aún no había llegado, así que me resigné a esperarle, no me quedaba otra. No habían sido demasiadas preguntas, ni había sido duro ni mucho menos largo, pero me sentía orgullosa de haber salido entera, empezaba a superarlo. Alguien me dio en el hombro y me sobresalté, estaba demasiado inmersa en mis pensamientos de nuevo. Era Jerry, al parecer ya había llegado. Miré qué hora era, y por suerte no llegaría tarde. No sabía muy bien dónde estaba el centro sanitario al que tenía que acudir, por lo que Jerry me guió hasta el que él creía que era al que yo tenía que ir. Llegamos, y nada más entrar había un número indecente de ancianos sentados, y algún que otro joven, pero pocos:


-Eh, Jerry, ¿Por qué no te quedas con ellos? -le dije en broma-.

-Vale, encantado. Además, ahí hay una señora que me mira con ojos golosos -sonrió-.

-Eso ya no tiene gracia, yo sólo estaba bromeando... -respondí ciertamente molesta-.

-Ya lo sé, yo también. No te pongas nerviosa, anda.

-¿Cómo que no me ponga nerviosa? ¿Cómo se supone que debería de estar en estos casos? -me miró extrañado-. No es por la broma, sino la razón por la que estoy aquí. Mi inseguridad me dice que esto no va a salir bien.

-¿A qué te refieres?

-Nada, mejor dejémoslo, necesito olvidarme un poco de que a lo mejor estoy embarazada -suspiré-.

-No sé qué más decirte para que te calmes, entiendo que estés nerviosa, yo también lo estoy, pero no puedes ponerte así, exageras en tu mente demasiado las pequeñeces...

-¿Pequeñeces? ¿En serio?

-Vale, creo que lo mejor será que me calle, porque creo que con cada palabra que sale por mi boca meto más la pata, ¿no es así? -ni siquiera me molesté en responder, él sabía lo que le diría-. De perdidos al río... Skylar, ¿te puedo decir algo?

-Venga, suéltalo ya, antes de que te arrepientas. ¿Me has puesto los cuernos?

-No, ni tenía intención, no me malinterpretes. En realidad, lo que te quería decir es que creo que te ayudaría mucho una ayuda extra para aclararte la mente.

-¿Tan loca estoy?

-No es que estés loca, ni mucho menos, sino que tus paranoias no te dejan disfrutar de la vida, y a mí me gustaría que lo pasases bien y sonrieses de vez en cuando. Acudir a un psicólogo no es símbolo de estar loco ni enfermo, si fuese así habrías ido de cabeza a un psiquiátrico con camisa de fuerza, aislada en una habitación acolchada -sonrió-. ¿Tú qué piensas?

-Tienes razón, debería de ir, aunque sea por unos días de prueba.

-Vaya, qué raro, qué rápido has entrado en razón -me abrazó-. Bueno, vayamos a la sala de ginecología,a  ver qué te dicen.

Esperamos un rato, había más gente citada ese mismo día un poco antes que yo. Vaya casualidad, no había más días para que toda esa gente fuese, no, tenían que ir ese mismo día a esa misma hora. No podía contener los nervios, aunque Jerry me intentaba calmar un poco abrazándome y contando chistes. Pero quién se va a reír de un chiste, por muy gracioso que sea en una situación parecida. De repente salió una mujer, y la doctora dijo mi nombre. Respiré profundamente varias veces, ya estaba lista para entrar:

-Perdone, he venido con un acompañante, y me gustaría saber si le dejarían pasar -le pregunté a la doctora, que no tenía cara de muchos amigos, precisamente-.

-Puede pasar, está permitido un acompañante por cada persona que pase a consulta. ¿Ha traído la muestra de orina? -dijo la mujer mientras cerraba la puerta después de que Jerry y yo hubiésemos entrado-.

-Eh, pues no, la verdad, esta mañana tuve que ir a hacer una cosa y lo olvidé por completo. ¿Puedo hacerla ahora? Estoy en ayunas y no he fumado ni bebido alcohol.

-Dese prisa -me dio un bote trasparente con tapa roja-. No sé por qué no se ha hecho un test de embarazo, que es más rápido...

-Porque mi madre usó uno cuando estaba embarazada de mí, le marcó negativo y se confío. Un mes después, descubrieron que el test había fallado, por eso prefiero ir a lo seguro.

-No se entretenga con tanta cháchara, llene el botecito, que no es tanto, y lo analizaremos en el momento.

Me di toda la prisa que pude. Me metí en una sala fría y con aspecto de película de terror, me relajé y conseguí llenar el bote, aunque estaba ciertamente insegura por lo que pasase después. Volví a la sala de ginecología y le di la muestra a la vieja bruja que se la iba a dar a un ayudante suyo para que la analizase y saliésemos de dudas. "Dejamos esto en tus manos, amigo", pensé mientras seguía con la mirada al chico que analizaría mi orina. Hasta que no volvió con los resultados no dijimos ni una palabra ninguno de los tres. Jerry me había cogido de la mano, sabía que en cualquier momento estallaría y empezaría a correr por el hospital gritando y atizando a todo el que se me pusiese en medio de pura intriga. El chico dejó un sobre marrón encima de la mesa de la doctora. Esta lo extrajo del sobre y leyó los resultados, pero su inexpresividad no me daba ninguna pista sobre qué era lo que pasaba. De vez en cuando asentía con la cabeza mientras decía "Ajá". Estaba tan molesta, que dije por fin:


-¿Podría decir cuál es el resultado? Es que esto es un poco incómodo.

-Si no te gusta la espera haberte protegido -contestó la doctora asesinándome con la mirada-.

-¡Oiga, tráteme con respeto! Tenga empatía y sepa por lo que estoy, bueno, mejor dicho, ESTAMOS pasando ahora mismo. Si tiene problemas fuera del trabajo, no lo pague con sus pacientes, que son los que la dan su sueldo pagando los impuestos de los cojones. ¿Lo dice ya o tengo que seguir? -Jerry se quedó mirándome sorprendido-.

-Tome, aquí tiene usted los resultados. Léalos, y vaya saliendo, que aún queda mucha gente más importante que usted -finalmente cogí el sobre, no tenía ganas de discutir con aquella amargada de mierda-.


Salimos de la consulta por fin, aunque estaba igual que cuando había entrado. Llegó el momento, le di el sobre a Jerry para que lo leyese, y me dijo, con tono muy serio:

-¿Te digo primero la noticia buena y después la mala, o al revés?

-Empieza por la mala.

-Tienes el colesterol un poco bajo -dijo riéndose-. Y no, no estás embarazada -no sabía si pegarle o besarle por el susto que me había dado-.

-Menos mal... Bueno, y ahora que tenemos el resto del día libre, ¿qué te parece si vamos a dar un paseo?

-Me parece bien, señorita Skylar.


Salí tan feliz que incluso olvidé a Álex por un rato, y todo lo que estaba pasando con su amiguito y él. Había estado dando vueltas a un tema bastante importante, y por fin era el momento de dar el paso:

-Jerry, quiero decirte algo, bueno, más bien, comentarte algo que voy a hacer. Ahora que vamos a hacer nuestra vida juntos, había pensado que como me siento segura y lista para empezar de nuevo, voy a intentar entrar en la universidad y estudiar, como había querido de pequeña. Lo decidí cuando dejé las drogas, y ahora que estoy bastante feliz creo que es momento de empezar.

-Me parece una idea estupenda.

-Pero hay que hacer un examen para entrar, y es el 20 de julio. Acabaremos un poco antes la gira por suerte, pero tendré que emplearme a fondo esos días.

-Vale. Si quieres yo te puedo ayudara  repasar. No es que sea listo, pero si necesitas que te pregunte algo, pues aquí me tienes, ya sabes. Por cierto, deberíamos de ir empezando a buscar piso, antes de que nos pille el toro.

-Aún queda mucho, Jerry, no te agobies.

-No te creas, en un abrir y cerrar de ojos ya habremos acabado la gira y estaremos juntos, y haremos una vida de pareja normal.





Espero que os haya gustado el capítulo, lo escribí a toda prisa porque internet me va pero que mal. Gracias por haber leído, y próximamente más.








2 comentarios:

  1. Porque todo tiene precio, menos el saleo *trollface* Creo que ya tengo título para el siguiente capítulo :v Gracias por haber leído, desde aquí mi serda y yo te saludamos.

    OINK -> Alfreda la cerdita metalera

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