jueves, 11 de septiembre de 2014

Risk-Cap.18: Evil





Ya quedaba poco para que la gira acabase, Jerry tenía razón. El tiempo pasa muy deprisa, tanto que en ocasiones ni te enteras, y de repente se te vienen un mogollón de cosas a la mente. Estábamos en Georgia, lo que quería decir que sólo quedaban 3 actuaciones, y después a buscarme la vida en algún trabajo basura. Por una parte necesitaba descansar y prepararme, al fin y al cabo había tomado la decisión de estudiar para el examen de acceso a la universidad. Era el día 20, y hoy era 12, así que tenía 8 días para estudiar, sin contar con los que antes había estado aprovechando para estudiar, sería casi un mes, pero era un ritmo difícil de aguantar. Me levantaba, me preparaba la parte que tenía que estudiar, iba a hacer mi trabajo de roadie, y al volver  tocaba darse la paliza a estudiar. Pero cuando el trabajo acabase, estaba segura de que lo echaría de menos económicamente hablando. No había pasado nada interesante en este tiempo, la rutina de siempre. Jerry y yo habíamos estado buscando piso, pero no encontrábamos ninguno que nos gustase, y habíamos acordado que empezaría a ir al psicólogo cuando pasase el examen. Era una decisión inteligente, ya que si suspendía me deprimiría y necesitaría ayuda para animarme, y si aprobaba probablemente también me deprimiría. A veces llegaba a pensar que tenía querofobia, y probablemente no estaba equivocada. Estaba en la cama, aún no era la hora de levantarme, pero estaba aburrida de pensar en lo mismo de siempre, de agobiarme con cosas que todavía no vana  pasar. Jerry estaba totalmente dormido, así que decidí levantarme y ponerme a estudiar directamente, así por la noche tendría algo más de tiempo para descansar. Abrí los libros de matemáticas y los números me bailaban, pero ya era la costumbre, estaban metidos en mi cabeza a presión. Hace poco me llamó el detective Kurt para informarme sobre la investigación, aunque no me habían dicho nada útil, lo que me tranquilizaba y me ponía nerviosa a la vez.
Todo se me estaba juntando, no sabía si decir que me sentía feliz o agobiada. Sentí el impulso de gritar, y lo hice, realmente lo necesitaba, y me ayudó bastante. Me giré y vi que Jerry se había caído de la cama del susto. Me hizo bastante gracia, pero no me reí, mantuve la seriedad de siempre, y seguí estudiando:

-¿A qué ha venido eso? -me preguntó-.

-¿El grito? Pues es que se me había venido The Number of the Beast a la cabeza y me emocioné demasiado...

-Madre mía, lo de estudiar te está sentando mal, ¿eh? Al final me vas a acabar matando a sustos -se rió-.

-Te lo aseguro, no sería una bonita forma de morir, y mucho menos agradable. Y venga, vuelve a dormir, que me entretienes.

-¿Por qué te has levantado tan pronto?

-Jerry, creo que es obvio, ¿no? -señalé los libros y papeles que había encima de la mesita que estaba al lado del sillón-.

-Ah, lo siento. Pero aún así no entiendo por qué. Tienes mucho tiempo para estudiar, y además dentro de poco acabamos el trabajo y vas a tener todo el tiempo del mundo para estudiar, repasar, e incluso para escribir tu propio libro. No te agobies, recuerda que descansar también es bueno -me abrazó-.

-Ya lo sé, pero no quiero tener que esperar un año a hacerlo en caso de que este suspenda. ¿Quién sabe que puede pasar el año que viene?

-Entiendo que te sientas insegura, pero hazme caso, descansar de vez en cuando es bueno, te ayuda a tener la mente más despejada y a recargar energía.

-Sabias palabras, maestro Cantrell, pero permíteme que siga con mis estudios y así luego estaré más tranquila.

-Oye, ya sabes que si quieres que te pregunte algo me lo dices, ¿vale?

-Entendido. Gracias -sonreí-.


Se volvió a dormir a la cama y yo seguí con lo mío. Llegó un momento en el que no veía nada, estaba todo borroso ante mis ojos que tuve que dejarlo. Miré el reloj, sorprendida, era casi por la tarde. ¿De verdad había estado toda la mañana estudiando sin descanso? Me sorprendí, esperaba que sirviese para algo lo que estaba haciendo. Me giré y vi que Jerry no estaba. ¿Cuándo había salido? Me había quedado tan absorta en los libros que había perdido la noción del tiempo. Me arreglé un poco para ir a trabajar. Tenía que ir al Omni Coliseum, que estaba bastante retirado del lugar en el que nos hospedábamos. No sabía si los chicos ya habrían salido, así que salí corriendo de la habitación y salí a trompicones del hotel. Suspiré aliviada al ver que no se habían ido aún, claro, no era tan tarde. De hecho, aún faltaban David y Nick:

-Hola Skylar -dijo Dave sonriendo, un fenómeno de lo más extraño-. ¿Qué tal con los estudios?

-Ahí voy, me gustaría decir bien, pero no me voy a arriesgar. ¿Listo para acabar la gira ya?

-Sí, estoy deseando descansar un tiempo,y después ponerme a otro disco. Tanto viajar al final cansa -Marty asintió al oír a Dave-. Y tu hermana necesita tranquilidad.

-Por el bebé, ¿no? -lo olvidé, mi hermana estaba embarazada-. Oye, ni se os ocurra encasquetarme el bicho para iros de fiesta, que a mi esas cosas no me gustan.

-Todas las mujeres tienen un reloj biológico que las motiva para tener bebés, y que estos las gusten -dijo Marty, entrando a formar parte de la conversación-.

-Pues mira tú por dónde, mi reloj no venía con pilas incluidas -nos reímos-. Prefiero hacer otras cosas en la vida, como viajar, estudiar, tener mi banda... Eso sí que es vida.

-Yo con palomitas dulces infinitas ya sería feliz. Ah, y con soda más -añadió Nick, que acababa de llegar-.

-Y, cómo no, Nick entrando por todo lo alto en una conversación -comentó Marty, y nos reímos-.

-No sé si a Junior le habrá pasado algo, tarda demasiado. Siempre es él el que llega primero... -dijo Dave, con tono de preocupación-.

-A lo mejor se le han pegado las sábanas -contesté, con el fin de no hacernos ideas que fuesen las incorrectas-.

-O se le ha pegado Julie -Nick se rió con su propio comentario-. Oye, pues ha tenido gracia...


Se hizo el silencio mientras esperábamos, hasta que por fin vimos a Junior a lo lejos, cargado con una maleta. Nos subimos al autobús de la gira y fuimos al recinto.



***************Narra la autora de la novela****************


Kurt estaba aburrido en comisaría, no tenía nada que hacer, para variar. Desde que le habían destinado a Texas lo único que hacía era trabajar en tonterías, siendo un gran detective de fama local, y lo máximo a lo que aspiraba era a renovar el DNI de las ancianas. Todo era muy monótono, hasta que un día todo cambió radicalmente. Se presentó en comisaría un hombre peculiar, policía, que dio unas pruebas que culpaban a una mujer con esquizofrenia de haberle atacado. Aquel pintoresco hombre tenía un plan para que la encerrasen en un manicomio o matarla antes. Kurt había revisado el historial de la chica y no había nada sospechoso, ni siquiera figuraba que estuviese enferma mental, pero aquel hombre le proporcionó lo que necesitaba para iniciar su investigación. Por fin tenía un trabajo de verdad, ahora sí que sería el detective que todos admirarían. Detener a una loca peligrosa y hacerla pagar por sus errores era el empujón que necesitaba su carrera, ni siquiera pidió algo de dinero a cambio, cuando atrapase a la chalada tendría todo el que quisiese. El plan de aquel hombre era un disparate, incluso Kurt se llegó a plantear que era ese tipo el que estaba realmente loco, pero era policía, ¿por qué iba a mentir?

De aquello ya hacían varios meses. Kurt había anotado todo lo que la chica le había dicho sobre el policía y la había dado falsas esperanzas de que todo saldría bien. Pero no iba a ser así, ni mucho menos. Ahora que el que había puesto en marcha el plan ya no estaba, contaba con su cómplice, alguien que pudiese estar en contacto con la muchacha, pero que no levantase sospechas. Ahora que la chica volvería a su hogar, Esta vez Kurt tendría que pedir un traslado para seguirla la pista a la loca. Lo curioso era que la joven no parecía estar loca, pero el papel lo decía, y so lo decía es que era verdad. El detective recibió una llamada inesperada:

-¿Sí? -contestó Kurt al teléfono-. ¿Quién es?

-No puedo decirte mi nombre, pero dadas las circunstancias sabrás ya quién soy, ¿no?

-Creo que lo sé, sí. No se preocupe, los teléfonos de esta comisaría de mierda no están pinchados, puede hablar con total tranquilidad.

-Prefiero reservarme y andar con cuidado, nunca se sabe lo que te puedes encontrar por ahí. Te llamaba para saber si habías hablado con quien tú ya sabes.

-Sí, hoy mismo. Creo que está muy tranquila, ya ni siquiera va con miedo por la calle.

-Jajaja, que incauta... Debería de tenerlo, porque si creía que lo había visto todo, el juego no había hecho nada más que empezar -contestó el cómplice, y colgó-.


Kurt empezó a sentir pena por la chica, y no sabía por qué.



***********************Narra Skylar************************



En cuanto llegamos al Omni Coliseum fui a buscar a Jerry, estaba preocupada. No sabía dónde estaba la sala de Alice in Chains, así que fui preguntando por cada esquina, pero nadie se molestaba siquiera en escuchar lo que decía. Por fin, a lo lejos vi a Layne, y fui corriendo hacia él a preguntarle. Se apartó corriendo, pensando que me iba a pegar o algo por el estilo:

-¿Qué te ha dado conmigo? Yo pensaba que quien te gustaba era Jerry... -dijo Layne-.

-Hola a ti también... -añadí, intentando recuperar el aliento-. Oye Layne, ¿sabes dónde puedo encontrar a Jerry?

-Está ahí -dijo, mientras señalaba una habitación-.

-Ah, vale, gracias -Layne me detuvo-. ¿Qué pasa?

-Es que eso es el baño...

-No, eso no es el baño. ¿Por qué no quieres que vaya? Si hubieses sido un poco más listo no me habrías dicho dónde está y aquí paz y después gloria. Pero me da igual -dije, mientras me deshacía de Layne-.

Fui corriendo hacia la habitación, abriendo la puerta tan violentamente que casi la rompo. Vi a Jerry, Mick y Sean, que estaban sentados en un sillón. Y vi por qué Layne no quería que entrase:

-Eh... hola Skylar. Verás, esto no es lo que parece... -dijo Jerry-.

-Sé perfectamente qué es, porque te recuerdo que yo pasé por eso y casi muero por su culpa. ¿Por qué cojones de drogas?

-Porque hace todo más divertido.

-Entiendo, eso quiere decir que tu vida es una mierda, y necesitas meterte de todo para no apalancarte, ¿no? -Jerry no sabía que decir ante mis comentarios-. Me alegro de que no digas nada, porque ni falta hace. Yo ya sufrí por culpa de las drogas, y aún sabiéndolo no te has planteado la opción de no drogarte, arriesgas tu vida para nada, sabiendo que hay gente a la que le importas. Y eso es lo que me quieres, ¿no? Me ocultas cosas sobre ti, te importa una mierda todo menos tú. Y, por cierto, muy bonito eso de esnifar cocaína para hacerlo todo más divertido, no sabía que lo pasabas tan mal conmigo -cerré la puerta de golpe y me fui-.

No estaba dispuesta a volver a aquello por la misma tontería del amor. Esta vez no. Me había costado mucho dejarlo, de vez en cuando tenía algún impulso de ponerme ciega, pero me contenía para no volver a no vivir aquella pesadilla que había pasado por culpa de Álex. Sabía que estaba siendo muy egoísta, sólo pensando en mí, pero por una vez lo tenía que hacer. Volví a la habitación en la que estaba Megadeth, pero antes de llegar me choqué con Junior:

-Skylar, ¿adónde ibas tú tan acelerada?

-¿Yo? A trabajar, es que se me había olvidado lago, y no quiero que se me vuelva a ir, por eso voy a por ello rauda y veloz.

-No te veo precisamente con la intención de ir a buscar algo, la verdad... ¿Ha pasado algo?

-Nada nuevo.

-Mientes muy mal, ¿sabes?

-Supongo que la falta de práctica es lo que tiene. ¿A i qué más te da?

-Ya eres parte de la familia de Megadeth, eres nuestra hermana pequeña, y te queremos cuidar. ¿Qué ha pasado? -justo en ese momento llegó la perra, digo, simpática Julie-.

-Oye bonita, aléjate de mi hombre.

-No estoy ni siquiera cerca, linda -respondí con frialdad-. Mira, si te va s poner a echar mierda sobre mí, mejor me voy y os dejo solos, porque no estoy precisamente como para que eches más leña al fuego cuyas llamas ya están tan vivas que incluso respiran.

-Que tonterías dices, niña. Como no madures, me parece que no te va a querer nadie.

-Si tú lo has hecho con una neurona, yo que tengo un cerebro normal podré también.

-Parad de discutir, por favor -dijo David, que se puso en medio-.

-Es ella, que va provocando. Sé que está enamorada de ti, la muy puta, y que cuando me descuide te tirará los tejos y se te echará encima como una perra dijo Julie-.

-¿Perdón? -fue lo último que dije antes de golpearla en la cara con el puño cerrado e irme-.











Espero que os haya gustado el capítulo, no es muy largo, pero digamos que tiene "chicha". Gracias por haber leído, podéis compartir o seguir el blog para enteraros de todas las novedades y no perderos nada c:

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