domingo, 28 de septiembre de 2014

Risk-Cap.20: A New Life







Después de todo lo que había ocurrido, estaba agotada, Demasiadas discusiones para mi cuerpo, y aún no había terminado el día. Al menos la situación ya se había arreglado un poco. Megadeth aún no había entrado a actuar, así que estuve un rato con los chicos hasta que les llegó la hora. Y empecé a recoger la habitación, que estaba hecha un desastre, algo parecido a mi cabeza. Estuve un rato pensando sobre la oferta de trabajo que aquel hombre me había dado. Era muy interesante, al menos me daría dinero, e incluso me conseguiría más trabajos, aunque el problema era que yo no quería ser modelo, había estado deslomándome en estudiar como loca algunas cosas que no había dado y otras de las que no me acordaba para poder hacer una carrera y ser algo más que una cara bonita. Dicen que si no arriesgas no ganas, y en ese sentido lo haría sin pensármelo dos veces, pero no sabía si eso interrumpiría mis recién empezados estudios. Lo hablaría con mi hermana, ella fue la que siempre me ayudó a tomar decisiones cuando era más pequeña e inocente. Esperaría a verla en el hotel, sabía que era la persona indicada a la que preguntar sobre algo tan importante, al menos desde mi punta de vista. Fui a la sala de Alice in Chains a esperar a Jerry, que acababa de salir del escenario (o al menos eso supuse). No quise llamara  la puerta, simplemente esperaría fuera, más que nada para dejarles a los chicos cambiarse tranquilos. Ya tuve una mala experiencia con algo parecido hace unos pocos meses. Llamé a la puerta de AiC y me encontré con Sean corriendo desnudo por la habitación detrás de Mick, que al parecer le había robado toda la ropa. Al acordarme de aquella divertida anécdota me reí, sabía que echaría de menos mi trabajo de roadie, le había cogido mucho cariño a lo largo del tiempo. Había hecho buenos amigos, conocido a muchos de mis ídolos, encontrado a alguien que me trata muy bien, había madurado como persona... En resumen, había vivido una grana aventura, todos los días pasaba algo diferente, interesante, y pocas veces me iba disgustada por mi trabajo. Dentro de dos días dejaría aquello atrás para embarcarme en un largo camino hacia una carrera. Estaba segura de que la podría sacar, y tener un buen futuro, aunque no me importaría volver a ser roadie otra vez, era algo que disfrutaba haciendo, algo que me daba seguridad... Me sobresalté al oír que la puerta se abría:

-¡Hola Skylar! -dijo Sean, bastante contento-. Esperas al rubio de bote, ¿no?

-Sí -me reí-.

-Ahora sale, es que se está poniendo guapo.

-Te he oído, maldito -dijo una voz que provenía del interior de la sala, la cual pertenecía indudablemente a Jerry-. ¡Y no soy rubio de bote!

-Dice que no, pero yo sé que es mentira -me dijo Sean-.

-Cuando salga te voy a dejar sin carnet de padre, Sean -dijo Jerry-.

-Quien se pica ajos come, eh, eh... -respondió Sean mientras echaba a correr, a sabiendas de que Jerry le iba a perseguir-. 

-¡Anda, hola! -dijo Layne, que había sido el siguiente en salir-. ¿Qué tal estás? Te veo mejor.

-Estoy bien, bastante mejor ahora que las cosas se han aclarado. Aunque el caso de Julie lo doy por perdido, es un asco de persona, no merece la pena ni nombrarla. El simple hecho de tener que pronunciar su nombre me da escalofríos -nos reímos-. 

-Supongo que lo mejor es eso, ni nombrarla. Después de cómo se porta contigo, no sé ni como sigue viva...

-Porque soy demasiado buena persona, pero con ella ya no más. Agotó mi paciencia hace muchísimo tiempo, y a la próxima que me tiente no va a ser un puñetazo, sino una patada en la cabeza o algo parecido. Prefiero reservar mi paciencia para cosas que realmente merecen la pena.

-Como esperar a que Ceniciento salga -se rió-.

-¿Por qué hoy todos os metéis conmigo? Ni siquiera estaba presente, el bullying a la cara, cobardes -dijo Jerry, que acababa de salir-.

-Era broma, Jerry, lo siento -añadió Layne con falsa cara de pena-. 

-Yo también estaba bromeando, Si os conozco, sé que os gusta hacerme rabiar. 

-Ay, sí, es que te pones tan sexy cuando me miras con esa cara, que si no estuviese tu novia delante te daba de todo menos miedo -dijo Layne, casi por los suelos de la risa-.

-Cuando te pones así de gay me das miedo. No es que tenga nada en contra de los homosexuales, es que en tu caso, Layne, todo lo que sale de tu boca suena sucio.

-Las ganas que tienes -respondió Layne con su típica sonrisa de diablo-.

-Oye, ¿no se supone que yo debería de decir algo al respecto? Layne, no ligues con Jerry, búscate a otro -nos reímos-.

-No te preocupes cielo, Layne me llama tanto la atención como un gran excremento en una esquina.

-Gracias por ese bonito piropo...

-No le hagas caso, Layne, tú por lo menos eres un hierbajo.

-Jaajajaja, cada vez te salen más fluidas las gracias, dentro de poco serás de las mías -añadió Layne-.

-Para eso falta mucho, por el momento creo que estoy bien donde estoy. Aunque te lo agradezco.

-Bueno, mejor me voy y os dejo a los dos solos por si queréis hacer cosas de mayores -dijo Layne-.

-Yo aún estoy trabajando, mi jornada no ha acabado. Tengo que esperar a que Megadeth acabe su actuación y después recogerlo todo para irnos mañana a primera hora. Eso quiere decir que no tengo tiempo, sólo me pasaba por aquí para veros.

-Sí, sí, para vernos... Sólo has venido a ver a Jerry -Layne puso cara de pena-. 

-Le iba a preguntar si me podía esperar, pero si quieres quedarte tú en su lugar, no lo rechazaré.

-Es que me da mucha pereza...Mañana mejor, ¿no? -dijo Layne mientras caminaba hacia atrás, con el fin de alejarse sin llamar la atención, aunque estaba causando justo el efecto contrario-.

-Sabes que no tengo ningún problema en esperarte, siempre lo hago. ¿Te acompaño hasta la sala?

-No me voy a perder, yo ya soy toda una experta en orientarme -dije con cierta ironía, aunque en realidad no se me daba tan mal. Pero si quieres puedes venir.

-¿Sigues enfadada conmigo?

-No, tonto, estaba bromeando. Estoy encantada de que me acompañes, así te cuento algo importante.

-No me fastidies que estás embarazada de verdad.

-¿Estás loco? Por supuesto que no, deberías de saberlo. Lo que te quería contar es que me han ofrecido trabajo.

-¡Qué bien! ¿Para qué es?

-Pues, sería para promocionar unas nuevas guitarras que han salido -no quería decir directamente que era para ser modelo-.

-¿Promocionar unas guitarras? ¿Cómo?

-Eh, pues...Algo así como una modelo.

-¿Modelo? ¿De las normales o de las que van medio desnudas, y con las que los pajilleros fantasean?

-No lo sé muy bien, probablemente sea una modelo normal, ten en cuenta que lo que se va a promocionar son las guitarras, ni yo ni la ropa que lleve puesta.

-En caso de que te den ropa para ponerte.

-¡Jerry!

-¿Qué?

-¡No voy a prostituirme! Además, ¿crees que iba a dejar que me hiciesen eso? 

-Supongo que no, lo siento, es que hay mucho pervertido suelto.

-Pues tú no quedas fuera, guapo.

-¡Oye! Soy normal...

-Ya lo sé, era broma -me reí-. Una vez aclarado el asunto de ese trabajo, ¿crees que debería de aceptar?

-Eso lo tienes que decidir tú, no yo, pero si quieres que te dé mi opinión, pues acepta. Sería sólo por una vez, y así te podrías dar un poco a conocer. Pero si te dicen que desnuda, no aceptes, eso ya sería demasiado. Bueno, quiero decir, que aceptes si quieres pase lo que pase.

-Dentro de una semana llamaré al hombre que me ofreció el trabajo para aceptar, y cuando vaya a formar el contrato le preguntaré cómo será el anuncio. En caso de que fuese desnuda, no aceptaría ni loca. O sí -sólo dije aquello para ver la cara de sorpresa de Jerry-. Era broma -me reí-.


Miré el reloj, la actuación ya estaría a punto de acabar, y yo ya tenía que estar allí, empezando a recoger las guitarras que los chicos ya habían usado y recogiendo cables que habían sobrado (seguro). Nos dimos prisa en ir, hasta me sobraron unos pocos minutos apara recoger las cosas que anteriormente había mencionado. Me dio pena que Jerry me acompañase y que al instante se tuviese que ir, me habría gustado estar más tiempo con él. Tuve el tiempo justo para tener las guitarras ya guardadas y los cable sobrantes recogidos en una caja, pues al poco de acabar me cruce con los chicos, que ya habían terminado:

-¡Gran show! -dijo Nick mientras se quitaba sus guantes pegajosos por la cola (refresco) que les echaba-. 

-Estoy de acuerdo contigo, hermano Nick -añadió Marty, al que se le veía bastante animado-.

-Tampoco ha sido para tanto, otra ciudad más... Yo ya quiero tomarme un descansito con mi familia -comentó Dave, suspirando-.

-Al parecer os ha ido bien, ¿eh? Qué cosas tengo, nunca os he visto dar un mal concierto.

-Pues los hay, Skylar, los hay. Y algunos de nuestros fans los han visto -Junior se rió-. Recuerdo la vez que Dave salió al escenario totalmente drogado, y tocó el peor solo de la historia. Era muy triste verle así...

-Suerte que he cambiado, no me perdonaría aparecer así delante de tanta gente -re rió amargamente por los recuerdos que habían venido a su mente-. Seguro que no fue el peor solo del mundo, habría que verte tocar a ti, Junior.

-No discutáis, chicos, lo habéis hecho bien, no hay nada más de lo que hablar. 

-Jo, yo no quiero que se acabe la gira, echaré de menos los buenos momentos vividos con vosotros -dijo Nick con cierto tono lastimero-. Las constantes peleas con los de seguridad, con Dave, Junior, Nick, Skylar, con otros de seguridad, con el mánager...

-Acabarías antes diciendo la gente con la que no te has peleado -comenté en broma-. Bueno, que sepáis que ha sido un placer trabajar como roadie de Megadeth, y ha cambiado mi vida. Os echaré de menos, chicos -nos abrazamos -.

-Al menos a mí me seguirás viendo. Recuerda que soy tu cuñado y no es tan fácil librarse de mí -dijo Dave, sonriendo-. ¿Qué os parece si mañana por la noche, cuando salgamos vamos a cenar todos para despedirnos oficialmente?

-Es una gran idea, pero mañana no es el último día.

-Pero sí la última noche, teniendo en cuenta que en cuanto acabe el show del día 14, todos nos iremos a nuestras casas a descansar, y lo suyo es quedar tarde.

-Ah, vale. Yo no tengo ningún problema, mañana me levantaré temprano para estudiar y así tendré la noche libre -dije, bastante alegre-. Bueno, pues mañana nos vemos, voy a seguir con el trabajo.


Cumplí con mi palabra y empecé a recoger el resto de instrumentos y demás cosas que pertenecían a  Megadeth, y que nos teníamos que llevar al siguiente concierto. Cargaba unas cuantas cajas, se las daba al hombre que las llevaría hasta su próximo destino, y así varias veces, hasta que terminaba. Era un poco cansado, quizás lo más exigente del trabajo, era mucho peor guardar que sacar, al menos desde mi punto de vista, que era bastante realista por el momento. Cuando ya estaba a punto de irme vi que me quedaba un montón pequeño de cajas. Cogí dos para acelerar el proceso, aunque veía bastante mal. Al darme la vuelta para salir noté que alguien me estaba mirando. Alguien que estaba allí, donde yo estaba, muy cerca de mí, pues podía incluso oír su respiración. Esperaba que e tratase de una broma de los chicos, aquel tipo de cosas me ponían enferma, me daban un miedo terrible. Ya sabía que no debía de tener miedo, que probablemente todo aquello fuese obra de mi mente, a la que le gustaba jugar conmigo haciéndome pasar malas jugadas. No me moví, me quedé inerte, como una estatua, y afiné mi oído, con la esperanza de no oír nada. Pero sí que oí algo: a parte de la respiración, calmada aparentemente, la persona que me estaba observando tosió. Fue justo lo que necesitaba para salir corriendo de aquel lugar y buscar a alguien que fuese conmigo. No volvería a entrar a aquella sala sola. Estaba segura de lo que había oído, esta vez no había sido fruto de imaginación, no era una paranoia de las mías por el momento. Fui hasta la sala de Megadeth, llamé y esperé a que me dejasen pasar:
-¿Querías verme desnudo? Si es que soy irresistible -dijo Nick con cara de pervertido-.

-No -no estaba como para bromear en un  momento así-. ¿Puedes acompañarme a la sala de instrumentos? Creo que hay alguien que me está vigilando...

-Sí, claro. Y por ser tú, lo haré gratis.

-Mejor, porque no te iba a dar ni un duro.


Fuimos hasta la habitación. Las luces seguían como yo las había dejado, encendidas. Le dije a Nick que mirase en la dirección por la que yo juraría haber oído a aquella extraña persona, pero no había ni rastro de ella. No me sentí por ello aliviada, sabía lo que había oído, estaba segura totalmente de que había alguien ahí. Me planteé la posibilidad de que aquella persona podía haber salido. Fuese como fuese, le pedí a Nick que se quedase conmigo hasta que acabase. Había algo que no me decía que el extraño volvería a aparecer. 

Me di prisa en encontrarme con Jerry, a su lado me sentía más segura, y necesitaba tranquilizarme un poco. Lo que había pasado en la sala de instrumentos me había perturbado un poco, lo justo para desconcentrarme de mis estudios:

-Siento la espera, estaba terminando de colocar algunas cosas...

-No te preocupes, te iba a esperar lo que hiciese falta. Incluso me podías haber pedido ayuda y así habrías acabado antes.

-Ya, pero a la que pagan es a mí, no a ti, por eso tengo que hacerlo yo, porque es mi trabajo. Aunque, si quieres puedo tocar la guitarra en AiC mañana y tú organizar la actuación de Megadeth -le sonreí-. 

-Suena tentador, pero no soy nada organizado, como para organizar las cosas de los demás... Mejor nos quedamos como estamos -le abracé-. ¿Ha pasado algo?

-No, ¿por?

-Porque normalmente no eres tan cariñosa conmigo. De hecho, hay veces que creo que yo soy la mujer de la relación.

-Sí, eres bastante femenino, cualquier día te dejaré mi ropa, seguro que te queda mejor que a mí... -se hizo el silencio-. Ya sabes por qué soy así, soy una persona cariñosa, pero mi problema es la confianza.

-¿No confías en mí?

-¡Claro que confío en ti! -un poco no, la verdad-. No confío en el resto, lo de Álex sólo ha sido el principio. Quiero decir en el sentido de acosador. Su amigo nos intentará matar, y no quiero perder aquello a lo que considero valioso, en este caso tú.

-Awww, qué bonito. Dale tiempo al tiempo, ya verás como acabas dándote cuenta de que estabas equivocada y no nos ha pasado nada. 

-Está bien, confiaré en que las cosas van a ir bien, no seré pesimista y lo arruinaré todo.


Nos fuimos al hotel.









Espero que os haya gustado el capítulo, no es muy largo, pero tampoco muy corto, estoy bastante satisfecha con mi trabajo, ha sido como un capítulo de "relax", porque tampoco busco ir avasallando y acabar con todos los personajes, como en Superhuman, Tornado o Wings (sí, soy una fan de George R.R. Martin y su política de escribir). Gracias por haber leído, hasta prontoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Wings of Destiny-Cap.15: In War we Trust




¿Qué estaba pasando? Desde la boda de Dave y Simone la locura se había desatado, al parecer los enemigos de esta dinastía prácticamente extinta hicieron un buen plan para acabar con ellos.
Aún era pronto para saber quiénes habían sido los asesinos de Sharon, Ozzy y Dave, aunque yo ya tenía una ligera sospecha de quién había sido el causante de aquella masacre repentina. Y probablemente el tiempo me diese la razón.

Estaba cansada, después el día que había pasado necesitaba descansar, aunque sólo fuese un rato, había estado trabajando un día entero, sin pegar ojo siquiera, y si no echaba una cabezada acabaría durmiéndome en el trabajo. Aproveché la situación y fui deprisa a mi habitación, antes de que me pidiesen que limpiase algo más, estaba harta, y tenía la manos rojas, tanto del esfuerzo como de la sangre que había limpiado con anterioridad. Abrí la puerta de mi habitación a toda prisa, y la cerré, aliviada al comprobar que nadie me había pedido nada (aunque sabía que aquel era mi trabajo). Me tumbé en la cama, y sin darme cuenta ya me había dormido.


Desperté sobresaltada, alguien estaba llamando a la puerta. Me levanté, me dolía la espalda horrores, el trabajo me estaba pasando factura. Tenía la sensación de haberme perdido muchas cosas a pesar de que no había dormido mucho, al menos no tanto como hubiese sido necesario y conveniente. Al abrir la puerta me encontré con Eddie, que parecía que había venido corriendo a mi habitación:


-Skylar, la reina ha ordenado que todas las personas que trabajasen para la familia Osbourne y/o viviesen en el castillo fuésemos a la sala de reunión. Es urgente, así que supongo que tú también deberías de presentarte,

-Ah, gracias por avisar Eddie -dije, aún bostezando-. Hum, no me puedo escaquear en un momento como este, creo que lo mejor será que vaya ya mismo.

-Oye, ¿a qué viene esa cara?

-Que no he dormido nada. Me tocó limpiar el comedor donde tuvo lugar el banquete de la boda, y después cargar con todos los cadáveres, aunque en esa última tarea me ayudó bastante Joan.

-¿Joan y tú os lleváis bien? -me preguntó Eddie, sorprendido-.

-Sí, es muy maja. De hecho... lo más seguro es que me una a un ejército que está creando, sólo de mujeres.

-Vaya, quién lo diría, pensaba que Joan sería como Sharon...

-Oye, ¿te puedo hacer una pregunta? Es sólo por curiosidad...

-Ya me la has hecho -le miré mal-. Era broma, dime -se rió-.

-¿Sólo sabían Ozzy y Sharon que eras un bastardo?

-Claro -dijo Eddie con naturalidad-. No habría servido de mucho decirlo, sólo para que mis "hermanastros" me odiasen, como hacen entre ellos. Prefiero una vida sencilla y tranquila, de hecho, yo no quería estar aquí, pero mi madre amenazó a Ozzy para que me diese al menos un futuro, y bueno, aquí estoy.

-Vaya... Mi historia y la tuya se parece bastante. Supongo que ese es uno de los motivos principales por los que somos amigos.

-Jajajaja, tienes razón. No conozco tu pasado, un día me tienes que contar detenidamente como fue, pero creo que ahora no es el momento de charlar tranquilamente. Vayamos a la sala de reuniones y luego hablamos tranquilamente.

-Me parece buena idea.


Nos pusimos en camino hacia la sala de reuniones. Estaba abarrotada de gente, estaba claro, allí estábamos todos los que formábamos parte del castillo, por así decirlo, y una sala no era suficiente como para contenernos a todos, pero al menos, apretados cabíamos. Al fondo del todo se veía un par de sillas colocadas sobre un altar, de tal manera que así la gente puede ver a quién esté ahí, sin importar si está lejos o cerca. Sólo se veía una figura, la de la reina Simone, y tras mandar callar, empezó su discurso:


-Queridos trabajadores y demás miembros de la familia Osbourne. Les comunico que la pasada noche el rey Mustaine falleció por causas desconocidas. Con esto no quiero alarmaros, sino tranquilizaros. La rutina por el momento no cambiará, las cosas seguirán yendo igual antes del enlace, lo que significa que quiero que sigáis haciendo lo mismo de antes, continuar con vuestro trabajo. Sé que han cambiado demasiadas cosas de golpe, pero estoy segura de que conseguiremos acostumbrarnos rápidamente, o al menos eso espero, por el bien del reino -hizo una breve pausa-. El entierro de los antiguos reyes y el de mi querido esposo tendrán lugar esta tarde, y quiero que todos asistan para darle el último adiós -se limpió las lágrimas que brotaban de sus ojos-.  Ya sabéis. a partir de ahora yo seré la reina única, al menos por el momento, y podréis confiar en mí.

Cuando acabó de dar su discurso, todos aplaudieron, aunque probablemente no fuese por el discurso que acaba de dar. La gente parecía emocionada por las palabras de Simone, aunque no no entendía por qué, no había dicho nada tranquilizador. Era un mensaje trampa, con un trasfondo del que poca gente se habrá fijado, por no decir casi nadie, ya que todos estaban admirando la belleza sobrenatural de la reina. El mensaje que quería decir en realidad era: "Muchas cosas van a cambiar conmigo al mando, así que cuidado". No sabía si tendría razón y nuestra nueva reina hundiría al reino, o sólo era una falsa suposición, pero por el momento estaba convencida de que algo muy malo tendría lugar dentro de poco. Mientras yo pensaba todo aquello, la reunión se había terminado, y la gente, sin tiempo que perder para hacer caso a la gran reina, empujaba y tiraba a quien tuviesen en medio para empezar con su trabajo. La última en salir de la sala fui yo, ya que Simone tenía una salida especial. Absurdo pero cierto. Suspiré y me puse manos a la obra con mi trabajo. Fui a limpiar la entrada del castillo, que estaba más frecuentada que de costumbre, y vi que se acercaba un extraño hombre a toda prisa:

-Hola, soy el mensajero oficial del castillo. Joven, ¿le podría dar estas noticias recién redactadas a los reyes?

-Sí, claro... -le respondí al tipo-.


El extraño tipo se fue corriendo. Aproveché su prisa y le eché un vistazo rápido al periódico. No había nada de gran interés, salvo al final del todo, que mencionan a la bruja Mary Jane. Aquella extraña mujer con la que nos habíamos cruzado en Finlandia... ¿era real? Pensaba que formaba parte de la ilusión, pero al parecer estaba equivocada, ella también debía de haber entrado. No sabía leer muy bien, pero tomándome mi tiempo logré averiguar qué era lo que ponía: la bruja Mary Jane fue capturada en el Grecia, después de que esta incendiase un bosque entero, con toda su vegetación y fauna. La habían interrogado y habían deducido que estaba loca, la intentaron quemar en una hoguera pero, misteriosamente, aquella bruja despareció, y actualmente estaba en busca y captura. Si Mary Jane era realmente como yo recordaba, no era una mujer mala, no entendía por qué querían matarla. Sería por el hecho de ser bruja, o algo por el estilo, se solía hacer muy a menudo.
Fui a la habitación de la reina y la di el pergamino con las noticias. Cuando yo lo había acabado de leer lo había doblado lo mejor posible para que no se diese cuenta de que lo había leído, el servicio tenía prohibido fisgar en asuntos reales, de hecho, me podría castigar si quisiese:

-Gracias, chica -me dijo Simone, que lucía un vestido negro de viuda-.

-Eh, de nada...

-Oye, ¿nos hemos visto antes?

-Sí, yo era la sirvienta a la que todos insultaban e insultan.

-No serías la única sirvienta a la que humillan, no te preocupes, a lo mejor en un futuro te va mejor -dijo Simone, indiferente, con una actitud muy diferente a la que había tenido conmigo la primera vez que hablamos-.

-Bueno, ahora que lo comenta, estaba pensando en que podría unirme al ejército...

-Me parece bien, pero tu trabajo actualmente es ser una sirvienta. Además, ten en cuenta que en nuestro ejército sólo tenemos a los mejores, lo que significa que tendrías que ser muy buena para conseguir un puesto

-Pero... -antes de decir nada relacionado al ejército de mujeres me callé, prefería no decir nada por el momento y precipitarme-. Tiene razón, no tengo la aptitud necesaria para ello, mejor lo dejo estar.

-De momento, aunque ve entrenando por si acaso -dijo con una sonrisa perturbadora-.


Me marché antes de que la situación se volviese más incómoda, si es que era posible, Seguí con mi rutina normal, pero con todo lo que había ocurrido, se le podía llamar de cualquier modo menos "rutina normal". Los soldados iban y venían, no paraban quietos. Había tenido que limpiar el mismo trozo de suelo como 6 veces, y las que me quedaban aún... Miré por la ventaba, aún era por la mañana, a lo mejor si acababa mi trabajo pronto podría ponerme a practicar con mis dos cuchillos y mejorar, que era algo que realmente necesitaba si quería unirme al ejército de Joan. Hoy se suponía que Joan me presentaría al resto de las solados, pero con todos los acontecimientos que había abordado la boda, dudaba conocer hoy a mis futuras compañeras de lucha. Me conformaba con poder practicar, tampoco tenía prisa, no quería correr demasiado y tropezarme, necesitaba dedicare en cuerpo y alma a lo que quería, y en este caso era eso. O no, no estaba muy claro, pero por el momento eso era lo que tenía pensado hacer. Por el camino me encontré con Gund, quería hablar con él sobre lo que había pensado:

-Oye, tengo que decirte algo -le dije, muy seria-.

-¿Has sido tú la que ha hecho este destrozo?

-¡No! ¿Es que me ves capaz de hacerlo? -le pregunté, irritada-.

-No, sólo era por decir algo, Como me querías contar algo, fue lo primero que se me vino a la cabeza, sin pensar...

-Ah, vale. Pues bien, creo que ya sé quién es el culpable. La persona que menos te esperas.

-¿Tú?

-¡NOOOOOOOO! ¿En serio? No estoy de broma, creo que sé quién es, por una vez tengo la corazonada de que no me equivoco.

-Vale, no te pongas así, era broma. Pero bromeo por no llorar.

-¿Por?

-Porque me ha llegado un comunicado de que Portugal rompe el tratado de paz que tenía con Inglaterra, y Francia nos ha declarado la guerra. Además, Italia se ve indiferente con respecto a todo esto. Simone debería de convencer a su familia para que viniese aquí y poder hacer frente a lo que se nos venía encima. Ah, y los rusos están también bastante mosqueados con nosotros. Creen que nos gusta matarnos entre nosotros, por eso matamos a nuestros reyes, como animales que somos -suspiró-. Y los anarquistas parece que vienen para acá. Oficialmente somos el reino con más enemigos, y la mayoría van a intentar quedarse con este territorio para dominar el mar, y así poder comerciar sin problemas. Y yo que pensé que estábamos mal con Ozzy y Sharon. Al menos ellos imponían respeto (un poco), pero con Simone, creo que van a ver muy fácil conquistar este territorio. No digo porque se una mujer, ni mucho menos, sino por su poca experiencia como reina. A lo mejor si hace uso de sus encantos puede llegara  contenerlos, pero serán demasiados.  Tendremos que sacar la artillería pesada.

-¿Puedo yo participar?

-Como quieras, Yo te diría que es peligroso que uses esas cuchillas ahora que acabas de empezar y no sabes gran cosa acerca de ellas, pero yo no te doy ordenes, sólo sugerencias.

-Si tuviese a Dracarys lucharía con ella sin problemas, pero me arriesgaré a usar el doble arma.

-Madre mía, eres una cabezona. ¿Alguna vez me harás caso?

-Lo dudo -dije, con una sonrisa amarga en mi rostro-. Siempre he hecho lo que he querido, hay veces que si lo pienso, pero así es mejor, hazme caso, a veces pensar nos vuelve locos. Pero es importante, hay que saber dónde esta el equilibrio entre locura y realidad.

-Un pensamiento muy profundo, pero ahora me voy  comunicarle a nuestra reina las "buenas nuevas". Luego me cuentas eso del asesino -se fue corriendo-.


La gente estaba muy rara, como si todo el mundo me ocultase algo, o simplemente no querían hablar conmigo. Me sentía mal, estaba segura de que no había hecho nada para que la gente me rehuyese... Dejé mis pensamientos de lado y continué limpiando el suelo, algo a lo que ya estaba más que familiarizada. Para cuando acabase de limpiar todas las habitaciones que quedaban ya se habría hecho de noche. Justo para hacerle la cena a la reina, servírsela e ir a entrenar. Había acertado con mi anterior presentimiento: aquellos gordo que iba a haber, la guerra, estaba a punto de iniciarse.

Ya era de noche, y había acabado por fin mi trabajo, Salí al campo de entrenamiento. No había nadie, así que me puse tranquilamente con mis dos cuchillos a agotarlos e intentar dar repetidas veces al muñeco de prácticas sin cansarme y sin que se me escurriesen. Estuve un largo rato, hasta que los dedos se me agarrotaron. Se me cayó el arma al suelo, y al ir a recogerlo oí que la puerta del castillo se abría. Me oculté en un arbusto, no quería que me preguntasen que hacía entrenándome a
escondidas. Me quedé tan quieta como pude y aguanté hasta la respiración. Eran dos personas:


-Nadie lo sabe aún, ni lo sabrán, no son tan listos -dijo una voz de mujer que me resultaba familiar-.

-Ya, pero si no tienes cuidado cualquiera lo podrá descubrir. El resto del reino ya se ha enterado de la muerte de los Osbourne.

-Aún quedan dos, no adelantes acontecimientos. No me puedes hablar de ese modo sabiendo quien soy. Lo haré cuando pueda y/o cuando quiera. Más te vale no volverme a habar de ese modo o acabarás muy mal...Demasiado mal.


Al final reconocí la voz que me resultaba tan familiar. Y fue como si una luz se me encendiese en la cabeza, lo veía todo muy claro. No me había equivocado, la persona que menos sospechas levantaría, , Simone Simons ,era la que quería matar a los Osbourne, y en parte lo había hecho.



Capítulo corto, lo sé, pero estoy enferma y cansada, así que es lo mejor que he podido hacer. Mañana, si me da tiempo subiré Risk, por si os interesa. Ya saben, gracias por leer, nos vemos en el siguiente capítulo, y ya está lml

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Superhuman-Cap.35: Children of the Damned





***************Narra David*************

No había respuesta. Esperé un rato junto a la matrona que tenía a un bebé, y yo a otro. Fue como si algo dentro de Kim se hubiese roto, estaba viva pero no respondía, ni siquiera parecía experimentar nada, no entendía que estaba ocurriendo:

-Kim, ¿no quieres ver a los niños? -la pregunté, sin obtener ninguna respuesta-.

-Joven. si puede quédese con ella, yo iré a examinar a los bebés y los traeré de vuelta en una media hora. Le traeré un biberón, al parecer su madre no va a poder alimentarles... -me dijo la matrona-.

-Y, ¿sabe por qué se ha quedado así?

-No, en mis 30 años de profesión en este ámbito concreto no había visto algo parecido, parecer estar en estado de shock... Sea como sea, mandaré a un doctor para que la haga una revisión. 

-Sí, agradecería que la mirasen. Es muy raro que se haya quedado así, no parece que ni siquiera esté viva, aunque respira -vi que Chris entraba, ya le habían dejado pasar-.

-¡Hola chicos! Enhorabuena, supongo... -vio a los dos bebés antes de que se los llevasen-. Vaya, dos por uno -se rió-. ¿Qué tal te encuentras, Kim? -se hizo el silencio-. ¿Kim?

-Está así desde que terminó de dar a luz. No recuerdo el momento exacto, puede que fuese un poco antes o después, pero no lo comprendo.

-¿Respira? -preguntó Chris, preocupado-.

-Sí, está viva, pero es como si sólo estuviese presente su cuerpo, carece de espíritu.

-Entiendo, algo así como estar en coma, ¿no?

-Más o menos. Pero ella no está en coma, creo, es imposible...Aunque he visto ya tantas cosas extrañas que no sé qué pensar. Sólo espero que se recupere...

-Kim es una chica fuerte, David, no te preocupes, mejorará y volverá a ser la misma de antes. Pero la tenía que contar algo muy importante...

-Cuando "despierte" se lo podrás decir, por el momento no oye, ya lo he intentado yo antes y no ha funcionado -lo volvimos a probar-.

-Lo bueno es que he llamado a Randy por si venía Till aquí para poder protegerla. No contaba con encontrarme a Kim así, pero probablemente Randy nos ayude con el asunto, sabe muchísimo, y volverá a la normalidad -suspiré, esperando que lo que decía Chris se hiciese realidad-. Y bueno, ¿qué han sido?

-¿Los niños? -Chris asintió-. Son mellizos, un niño y una niña. Kim y yo habíamos llegado a la conclusión de que si el bebé era niño lo llamaríamos Andrew, y si era niña Stefani.

-Son unos nombres muy bonitos. Ah, lo olvidé, avisé a tu hermana de que estabas aquí, y me dijo que hasta que encontraseis casa os podíais quedar allí.

-¿Cómo conoces a mi hermana?

-Los dos estudiamos en la misma escuela, y casi llegamos a salir juntos, pero James se me adelantó, aunque seguimos manteniendo el contacto y somos buenos amigos. 

-Oh, vaya, nunca me había hablado de ti, pero supongo que hay muchas cosas que mi hermana mayor no me contará, ¿no?

-No tiene por qué, al fin y al cabo es tu familia. Me dijo que cuidases a Kim, que en estos momentos sería muy vulnerable, y contando con su estado vegetativo, es un blanco fácil.

-Estaré con ella hasta que me maten, espero que sea mucho tiempo. Tengo suerte de contar con gente que me puede ayudar, como Randy, o mi hermana, no sé si sólo podré encargarme de dos bebés recién nacidos, de la madre en shock y de protegerlos a todos de mi padre. Madre mía, es que esto parece de locos... 


Nos callamos por un rato, ambos estábamos pensando qué era lo que la podía haber pasado a Kim. Esperábamos que Randy lo supiese, porque si no era así, sería muy difícil hacerla volver a la normalidad... Era increíble como cambiada la vida en un instante, de repente eres padre, y al segundo la madre queda en una especie de coma. Del que puede que no volviese. Estábamos en silencio cuando volvió la matrona con los dos pequeños, uno en cada cuna transportable. Los colocó al lado de Kim, aunque serviría de bien poco. La mujer se marchó, y no dijo nada, ni siquiera se había acordado de traer a un médico para que la revisase. Lo pensé, y era mejor, al menos a´si no llamaría la atención de nadie, y no levantaría sospechas en caso de que alguien intentase ir a por Kim en estos precisos instantes. Alguien llamó a la puerta, y me sobresalté, esperaba no estar en lo cierto:

-Buenos días -dijo Randy sonriendo-. ¿Ya han nacido?

-Sí -dije-. Espera, ¿cómo sabías que eran más de uno?

-Intuición. Lo bueno es que no me he equivocado, así que parece que no estoy muy oxidado en esto de la intuición -aquello me sonaba a chino-. ¿Qué tal, Kim? -Randy esperó su respuesta, pero al no tenerla fue hacia donde ella estaba e intentó llamar su atención-. ¿Qué la ha pasado?

-Está en una especie de coma. Antes de que la dijese que habíamos tenido mellizos ya estaba sí, pero no sé la razón, ni llego a entender por qué...

-El por qué no lo sé, pero viendo un poco por encima cómo esta, creo que está en un coma temporal. no sé cuánto durará, y que cuando despierte tendrá alguna secuela. Eso no es casualidad, alguien ha tenido que causarlo en su cabeza, es imposible que ella misma se haya quedado así por pura casualidad.

-¿Quieres decir que cuando despierta puede que muera?

-No, ese tipo de secuelas son imposibles tratándose de un coma. Cuanto más dure, peor será la secuela, pero sólo moriría en casos extremos, y este no será uno de esos, te lo aseguro, sino ya no respiraría.

-¿Está a salvo entonces? -pregunté-.

-No te puedo asegurar qué pasará con ella, pero no morirá, de eso estoy seguro. De lo que no estoy tan seguro es de qué pasará cuando despierte, porque en algún momento lo hará, no puede estar en un coma permanente, siendo este artificial. Lo que tengo que investigar es quién ha sido quien la ha hecho esto, ha tenido que ser alguien que ha estado en contacto con ella -los dos miramos a Chris-.

-Eh, amigos, tranquilizaos, que yo sólo tengo un poder, y es transformarme en felino. y recuerdo que la salve de Till, que estuvo a punto de matarla, ¿para qué iba a querer deshacerme de ella si me gusta? -dijo Chris, pero al instante se arrepintió de haber dicho aquello último-. Me gusta como persona, no me atrae, quiero decir...

-Eso espero -respondí, ciertamente irritado por lo que Chris había dicho-. Pues bien, buscaré a quién hizo esto y lo mataré.

-No puedes hacer eso, no es tan fácil. Alguien que puede dejar en coma a otras personas es un enemigo muy peligroso, por lo que no puedes hacerlo parecer tan fácil, ya que no lo será. Si lo encuentras, simplemente dímelo y una vez que sepamos sus puntos débiles le podremos atacar y acabar con él, pero siempre pensando cada acto y sus consecuencias, ¿entendido?

-Sí, claro. No quiero que los niños se queden sin nadie que los pueda cuidar.



~~~~~~~~~3 días después~~~~~~~~~~~


Kim seguía sin responder, estaba en ese coma en el que había caído desde que los niños habían nacido. En cuanto a los gemelos, estaban muy sanos, había hecho un buen trabajo en protegerlos, a pesar de que yo me sintiese culpable todavía por lo que la hice pasar cuando volvió. Cada día que pasa me vuelve a la cabeza aquellas horribles palabras que la solté, nunca me lo podré perdonar, haber tratado tan mal a la persona que menos se lo merecía y a la que más quería. Y a lo mejor ya no volvía. Era una chica fuerte, siempre ha sabido seguir el camino sin importar cuantos baches haya, pero esta vez es diferente... ¿Volvería a verla sonreír?

Hoy la daban el alta, volveríamos a casa de mi hermana e intentaríamos ver más detenidamente qué la pasaba. Kim se dejaba manejar, era como un pelele, me daba un vuelco corazón cada vez que la miraba y la veía con la mirada perdida e inexpresiva. Randy se ofreció para ayudarme a llevar a los pequeños, ya que me faltaban manos para tanto...

El camino hasta casa de mi hermana se me hizo eterno, pensaba que jamás llegaríamos, pero al fin lo hicimos. Tenía la esperanza de que Cande pudiese hacer algo al respecto, sino, ¿qué lo haría? Entré en la casa, y allí estaba mi hermana, esperándome:

-Siento no haber podido ir, peor ya sabes, no puedo exponerme a que demasiada gente me vea, y más si hay vigilancia de por medio. ¿Qué le pasa? -dijo señalando a Kim-.

-Se quedó así cuando dio a luz. Alguien la causó este estado de coma en el que se encuentra, y queremos saber quién es y cómo hacer que vuelva a la normalidad.

-Ojalá lo supiese, hermano, pero nunca me había cruzado con un caso tan raro como este. ¿Alguien que tiene el poder de dormir a la gente, por así decirlo?

-Eso eso, Suena muy raro, pero es la única explicación posible,

-Deberíamos de convocar una reunión con el resto del grupo para comentar la situación y buscar una solución entre todos, colaborando los unos con los otros -intervino Randy, que estaba escuchando atentamente a lo que decíamos mientras se hacía cargo de la pequeña Stefani-. Mañana por la tarde, en el sitio de siempre, todos, ¿vale?


-Por mí bien, me pilla cerca, no me arriesgo a que me vean -comentó mi hermana-.

-Entonces mañana veremos a ver qué podemos hacer. No te preocupes, David, Kim está en buenas manos.

-No me preocupa las manos en las que estará, sino en las manos que la han sostenido.


Entonces llevé a Kim hasta el sillón, y la senté. Era paradójico, una persona tan poderosa pudiendo ser manejada tan fácilmente como un muñeco... Me quedé un rato mirándola mientras sostenía a nuestros dos hijos, pesando "Pequeños, espero que alguna vez podáis conocer a vuestra madre, y no sólo a el monigote que está aquí, en su lugar, sin expresividad, frío, frágil"




Espero que os haya gustado el capítulo. Sé que fue corto, pero lo compensaré con el siguiente c: Gracias por leer, ya sabes que su apoyo es lo que me mueve a seguir escribiendo *Y el teclado, dicho sea de paso, lelelellelelelel*

Doy créditos a Camila Urrutia porque fue la que dio nombre a los hijos de David y Kim *y un caramelo imaginario de fresa, toma, todo para ti :3 *


jueves, 18 de septiembre de 2014

Risk-Cap.19: Still Swinging






Habían acabado con mi paciencia, me habían sacado de mis casillas, y lo único que quería hacer en aquel momento era preguntar a alguien que me pudiese ayudar "¿Por qué?" Las cosas se habían torcido de una manera inesperada (aunque cuando he visto a Julie sabía que algo entre nosotras ocurriría, nada bueno, por supuesto). Tenía ganas de gritar, coger una guitarra y encerrarme en mi mundo, donde todo va bien y la gente no oculta nada ni es una desgraciada que busca hundirte en tu propia miseria. Miré hacia atrás, no quería que encima ahora Junior viniese pidiéndome explicaciones por lo que le había hecho a la zorra de su novia. Estaba muy harta de tener que dar explicaciones y nunca pedirlas por el "qué dirán". Entré en la sala de Megadeth, y allí estaban Dave, Nick y Marty hablando de algún tema en el que estaban bastante interesados, ni siquiera se enteraron de que había entrado, era lo mejor. Recogí y limpié un poco la habitación mientras seguían con su conversación, hasta que Junior entró, y se unió a ellos. Ni siquiera estaba pendiente de que decían, me daba igual, prefería pensar un poco en lo que acaba de pasar. Le daba vueltas al tema de la droga, yo también estuve metida en ese mundillo, y sabía lo difícil que era desengancharse, por muchas cosas importantes que rondasen por su cabeza, había sido muy egoísta al haber culpado a Jerry de cosas que él no había hecho. Cuando le eché la bronca por tomar droga recordé lo que me pasó con Álex, pero en realidad no es parecido ni de lejos, ya que él me obligaba a tomarla para así poder manejarme a su gusto. Me había pasado, pero por otra parte no, la droga se había llevado por aquel entonces ya a mucha gente, a grandes de la música como Jimi Hendrix o Janis Joplin, y otras muchas más... Dejar la droga es una de las decisiones más importantes, ya que puede determinar tu forma de dejar el mundo, Si sigues con ella, acaba contigo, y si la dejas, aunque cueste muchísimo, terminas limpio y si lo haces a tiempo sin secuelas. Me di cuenta de que alguien me estaba llamando mientras yo pensaba aquello. Era Dave:

-Hey, Skylar, ven aquí un momento -me dijo Dave con amabilidad-.

-¿Qué ocurre? ¿Me vas a despedir por haber pegado a Julie?

-No, esos son problemas entre vosotras, no interfieren en tu trabajo, y de hecho creemos que eres una gran roadie.

-Y asistenta -me reí por no llorar-.

-No seas tonta, eres una gran roadie, y en un futuro serás tú la que estés ahí, ante todo un público deseando verte actuar, y a lo mejor soy yo el que limpia la soda de los guantes de Nick -nos reímos-. ¿Por qué has estado tan callada?

-No he estado callada, amigo, no te montes películas...

-No es que me monte películas, pero es que cada vez que entras hablas con nosotros y empiezas alguna pelea absurda con Marty o Nick, o ambos. Y hoy has entrado apagada, y ni quiera nos dimos cuenta de que estabas por lo callada que permanecías. Tu hermana y tú os parecéis mucho, demasiado en ese sentido. Cuando ella se enfada simplemente no habla, y tú estás haciendo lo mismo -hubo un incómodo silencio-. Ahora no me puedes decir que me monto películas, ¿no? -lo negué con la cabeza-. Soy tu cuñado, venga, confía en mí.

-No es nada.

-No seas cabezona, mientes muy mal.

-¿Quieres que te cuente por qué estoy así? -asintió-. Es muy estúpido, pero estoy enfadada con Jerry por ser un drogadicto, y por no habérmelo dicho, aunque sea por quedar bien. Y por otra parte la novia de Junior, estoy harta de ella, y acaba con la paciencia de cualquiera, te lo aseguro.

-¿Me lo vas a decir a mí? Es insoportable, molesta e inoportuna, pero qué le voy a hacer, es la novia de mi mejor amigo, no puedo pedirle que la deje porque yo no la trague, porque aunque parezca mentira él la quiere.

-Sí, muchísimo -dije con tono sarcástico-. Bueno, pues ya sabes lo que me pasa, son pequeñeces que mi cerebro transforma en grandezas.

-No son pequeñeces. De hecho, que una persona que los integrantes de un grupo se droguen es bastante habitual, e incluso normal. Megadeth también tuvo sus tiempos de hecho, pero lo dejamos. Respecto a Julie, ya te he dicho lo que hay.

-Entonces, ¿tengo que dejar que Jerry se drogue?

-Es más decisión suya que tuya. Él es el que empezó, y él debe de ser el que decida si seguir o no. Tú le puedes aconsejar, pero él hará lo que le parezca bien...

-Entiendo...Gracias por ayudarme, Dave. La verdad, nunca pensé que tendría una conversación de este tipo contigo, al principio pensaba que me odiabas.

-Jajaja, no te odiaba, pero ibas de dura, y poco a poco me he dado cuenta de por qué actúas así -nos abrazamos-. Si lo necesitas, cuando acabe el concierto o mañana por la mañana, puedes hablar conmigo o con Pam. Bueno, queda un rato para que entremos a actuar, así que voy a buscar a los chicos para saber dónde están, porque se pueden perder con facilidad -Dave se levantó, se despidió y se marchó-.


Me quedé un rato pensando, al parecer tenía a gente que me quería mucho, mi hermana y Dave, que era como un hermano para mí (bueno, más bien un cuñado, jejeje). Me animé un poco, había gente que me apoyaría pasase lo que pasase, me sentía querida, algo muy extraño en mí. Seguí con mi trabajo, al fin y al cabo tenía que ganarme el sueldo, así que terminé de ordenar las cosas y fui a la sala de instrumentos para afinarlos, como hacía habitualmente. Por el pasillo me encontré con Layne, y no me apetecía mucho hablar con él (ni con nadie de Alice in Chains), por lo que intenté ocultarme entre la gente que había por allí, pero al parecer no funcionó:

-Hola -me dijo Layne mientras yo seguía intentando esconderme detrás de uno de los gorilas de seguridad, que terminó por regañarme-. ¿Por qué te escondes?

-¿Yo? No me estaba escondiendo, es que se me ha caído un anillo al suelo y no lo encuentro, y quería buscarlo porque tiene mucho significado para mí...

-¿Estás mintiendo?

-No.

-Yo no estaría tan seguro, mientes de pena, ¿lo sabías? -asentí, no me quedaba más remedio que admitirlo y morderme la lengua-. Me imagino por qué actúas así. No te preocupes, no te voy a decir nada de quien tú ya sabes, sé que no quieres hablar del tema, y no me voy a meter en vuestras peleas, eso es algo personal, quiero decir, vuestra -me estaba poniendo nerviosa-.

-Ya lo has mencionado... Aunque prefiero que eso sea lo único que digas sobre el tema -Layne asintió-. ¿Qué querías?

-Sólo quería preguntarte si estás bien, cuando te he visto estabas muy pálida y seria. Bueno, ya eres pálida, pero esta vez más de lo normal, quiero decir.

-Estoy bien, nada del otro mundo, Sigo igual.

-Me gustaría creerte... Si quieres luego a la salida hablamos, ahora tengo que ir a prepararme para salir a escena. Suerte -me dijo, sonriendo-.

-Igualmente -se fue-.


Layne parecía un chico majo, pero no quería tener demasiada amistad con él, era un buen amigo de Jerry, y todo lo que le contase, él se lo diría. Fui a la sala de instrumentos e hice mi trabajo. Afiné todo a la perfección para que lo preparasen para sacarlos al escenario, incluso limpié. Aquella sala era acogedora con tantas guitarras, bajos, teclados, baterías... me daban cierta seguridad, no me importaría vivir allí. Entonces me acordé: tenía que llamar a Kirk para preguntarle si podía seguir en su casa pagándole un alquiler, como la vez anterior. Ahora que Álex no estaba mi vida sería más fácil, tendría más libertad para hacer lo que me diese la gana, para buscar un buen trabajo, estudiar una carrera... Cuando salí de la sala vi a un extraño hombre que me miraba con cara de pervertido:

-Perdone, si quiere ver a mujeres meneándose vaya a un club de streapptease -le dije, ya molesta-.

-Lo siento señorita, no quería dar una imagen equivocada, no soy un pervertido ni nada por el estilo. Trabajo en una agencia de modelos, y estaba buscando precisamente a una joven como usted, con buena presencia, personalidad, y al parecer carácter -el extraño hombre se rió-.

-¿En serio? Bueno, pues cuénteme más sobre ese trabajo.

-Sería para anunciar unas guitarras de una nueva marca. No es muy conocida, por eso buscábamos chicos y chicas que las pudiesen hacer resaltar. Serán sólo 3 días para hacerte fotos y un anuncio y si aceptas negociaremos el pequeño contrato con el jefe de la empresa.

-¿Me lo puedo pensar? -le pregunté, ahora no podía tomar una decisión, era demasiado arriesgado-.

-Claro. En un plazo de una semana nos tienes que informar si te interesa la oferta de trabajo o no. Aquí te dejo mi tarjeta, con el número de la empresa. Probablemente no responda yo, pero sea quien sea tú simplemente di que vas de parte de Nicholas Johanson y querías aceptar/rechazar la propuesta de modelo -me dio una tarjeta, y me la guardé en el bolsillo del pantalón-.

-Le llamaré en una semana.

-Y yo esperaré su llamada. Si rechaza la oferta, no se deshaga del número, por si alguna vez le interesa hacer alguna sesión de fotos para ganar algo de dinero extra.

-Le agradezco la oferta, de verdad.

-Adiós -el hombre se marchó-.


Aquello me hizo un poco de ilusión. No es que quisiese ser modelo ni nada por el estilo, pero saber que puedes llegar a hacerlo da cierta confianza, justo la que necesitaba en aquellos momentos. Estaba alegre, lo más seguro es que aceptase ese trabajo, y quién sabe, si me pagasen bien a lo mejor podría comprarme un amplificador decente, o incluso algún capricho que se me ocurriese. O mejor podría ahorrar el dinero por si ocurriese algo inesperado. Volví a la sala de Megadeth, y allí estaban los chicos preparándolo todo. Quedaba muy poco para acabar la gira de Clash of Titans, tenían que hacerlo bien para dejar el listón bien alto. Me sentí aliviada al ver que no estaba Julie, no es que me diese mido, sino que no quería discutir con alguien que ni siquiera era capaz de basarse en un argumento para meter cizaña, me daba pena. Todo estaba impecable, así que por el momento podía descansar un rato y esperar a que acabase el show para recoger todo. Pero la tranquilidad no duró ni 5 minutos, de eso ya se ocupó Julie, que entró hecha una furia a la sala, con un parche en el ojo, un aspecto bastante cómico:

-¡Eh, tú, perra, te voy a denunciar por lo que me has hecho! -me dijo, con una sonrisa maliciosa-.

-¿Me vas a denunciar? Bueno, qué pena que no te vaya a servir de nada, pero si te hace ilusión ser el centro de atención, adelante -respondí, indiferente-. No sé si sabes que si he actuado de ese modo es por alguna razón, y si interpones una "denuncia" contra mí, vana preguntar por qué te agredí, y cuando lo diga a lo mejor se intercambian los papeles, ¿lo sabías? -me miró enfurecida-.

-¡David, dila algo! Esa guarra me ha pegado y tú lo has visto, estabas delante.

-Sí, es cierto que lo vi, pero lo que Skylar dice también es verdad, no creo que sea buena idea denunciarla por algo que has hecho tú, sería tirarte piedras contra ti misma -comentó Junior-.

-¿Qué? ¿Por qué todo el mundo me odia? -dijo la chica casi llorando, haciendo una actuación patética-.

-No te odio, mi amor, pero no te voy a dar la razón para perjudicarte, si la tuvieses lo haría, pero yo te quiero mucho.

-¡MENTIRA! A ti te gusta la zorra esa porque siempre va provocando como la prostituta que es -se iba a ganar otra como la de antes, o mayor, en sus manos estaba-.

-¿Puedes parar, Julie? -dijo por fin Dave-. No sé por qué motivo, pero odias a Skylar desde el primer instante en el que la viste. Me gustaría saber por qué la tratas tan mal, ella jamás ha dicho nada para que la aborrezcas, y el golpe que te ha dado está más que justificado. Si yo hubiese estado en su lugar ya te habría pegado varias veces, e incluso te habría denunciado por maltrato. Así que déjala en paz y no la amargues la vida,

-¿Es que a ti también te gusta? -le preguntó Julie, sin parecer afectada por lo que Dave le acababa de decir-.

-Dios, eres insufrible. No sé cómo Junior te aguanta -contestó Dave mientras suspiraba-. Bueno, vamos a hacer una cosa: Julie, vas a estar callada, no vas a decir ni una palabra, y si hablas, eres persona non grata en nuestros conciertos.

-No puedes mandarme que me calle, Ni tú ni nadie -respondió con chulería Julie-. Y si me da la gana de meterme con ella lo hago.

-Julie, o paras o te vas -le dijo Junior, que por fin parecía que había reaccionado-. Te quiero mucho, pero no me gusta para nada cómo te estás comportando, y si sigues así no serás sólo non grata en nuestros conciertos, y también lo serás para mí -Julie se puso a llorar-.

-No quería decir nada, pero estoy embarazada y necesito mucho apoyo. Si me dejas pesará sobre tu conciencia el bebé que en mi interior crece, fruto de nuestro amor -tócate los pies-.

-¿En serio? -Junior se había quedado helado al oír aquello-.

-Por supuesto, yo nunca miento. Pero he perdido al bebé por culpa de esa niñata estúpida, cuando me golpeó me tiró al suelo y, bueno... -fingió ponerse a llorar de nuevo-.

-Eres una falsa, y mientes peor que yo -la dije y me reí, no me quedaba otra, aquello era como una comedia sin sentido-.

-Me tienes un envidia que no puedes con ella, eres fea y estás mal hecha, y nadie te quiere, y en cambio yo tengo un maravilloso hombre a mi lado -dijo acercándose a Junior, que se apartó de su lado-.

-No me das envidia, me das pena por tu forma de actuar. Quieres ser el centro de atención de todo el mundo, especialmente de tu novio porque no confías en él y no sabes si te está engañando conmigo. Claro, soy la amante a domicilio -dije con tono sarcástico-. Deberías de pensar antes de hablar, porque todo lo que sale por tu boca es surrealista, y además contradictorio. En fin... -alguien llamó a la puerta, y Dave fue a abrir, pero no me molesté en ver siquiera de quién se trata ba, aunque hubiese estado bien que hubiese mirado-.

-Yo actúo normal, más pena das tú, que te da miedo todo. Te piensas que todo el mundo te quiere matar, estás loca, ve a un psiquiátrico, que te miren la cabeza y te hagan una lobotomía.

-¿Qué ha pasado? -dijo el invitado especial, que había estado hablando con Dave. Era Jerry, mierda, lo que me faltaba, más discusiones-.

-Que esta niña me ha pegado y por su culpa he perdido a mi bebé -dijo Julie, esperando darle pena-.

-¿Qué? -se quedó mirando con cara de pocker-. ¿De verdad?

-¿Tú qué crees? -le dije, enfadada-. Y este asunto no es de tu incumbencia, puedes irte.

-Sólo venía a hablar contigo... -contestó Jerry, esperando a que fuese a hablar con él-.

-Pues ahora no es precisamente el momento más indicado, mira la que está montando la rubia de bote esta -comenté, para que se fuese cuanto antes-.

-Oye, eh, ¿Julie? -dijo Jerry-.

-¿Sí?

-¿No puede ser que tengas envidia a Skylar y por eso la trates así?

-No tengo envidia de nadie, yo soy la mejor y lo sé.

-Pues estás demostrando que no lo eres, que tienes que meterte con la gente que te hace sentirte inferior para sentirte mejor contigo misma. No sé cómo aún tienes personas cerca tuya, lo que tienen que aguantar...Eres despreciable, y lo peor es que tú no te has dado cuenta todavía. Deberías de plantearte cambiar, y disculparte con Skylar. Ella no te ha hecho nada malo, ni el golpe que te hizo "perder a tu hijo" lo consideraría algo malo. Eso lo has provocado tú. Tú te lo has guisado, y por consiguiente tú te lo has comido -me hizo gracia aquel comentario de Jerry, al parecer sabía decir cosas inteligentes hasta drogado-. Y ahora, antes de que esto se alargue más, ¿Podemos hablar? -me dijo, y yo me quise negar, pero bueno, era algo que tendría que hacer tarde o temprano-.

Salimos de la habitación, el ambiente se había caldeado demasiado, en verdad necesitaba salir de aquel sitio tan agobiante y respirar un poco, tomarme un descanso de la acalorada discusión que acababa de tener. No ahora, tenía otra conversación pendiente:

-Quería hablar contigo antes de ir a actuar...

-Para que no pese sobre tu conciencia nada, ¿no? Qué buen idea -respondí con frialdad-.

-No te enfades, aún no hemos hablado. Te prometo que lo dejo, de veras.

-Mira, Jerry, que te drogues o no es decisión sólo tuya, de nadie más, y no es por eso por lo que estoy enfadada, sino porque me has mentido, no has sido capaz de decírmelo, y a lo mejor eso no es lo único que me ocultas...

-¿Tengo pinta de que te oculte muchas cosas? Intento demostrarte día a día que me importas y que te quiero, y no te dije nada de que me drogaba porque recordé que tú pasaste por eso y no quise que te sintieses forzada a hacer algo al respecto, o que estuvieses incómoda conmigo. No te he ocultado nada más...

-Ya, en parte te creo, pero considero que algo así me lo tendrías que haber dicho, y puede que en un futuro vuelvas a ocultarme algo importante.

-No lo haré.

-Meh, supongo que te creeré...

-¿Entonces?

-¿"Entonces" qué?

-Que si volvemos juntos o no...

-Nunca lo hemos dejado, ¿no? -Jerry lo negó-. Entonces ya sabes -me reí-.

-Me alegro -sonrió y me dio un beso-. Te espero cuando acabe, ¿no?

-Más te vale -nos reímos, y cada uno volvió a su trabajo-.



Nota de el que escribió la última parte (charla de Skylar y Jerry): Me siento bien gay haciendo esto, me imagino besándome con Jerry. Puaz, qué puto asco.



Sí, ya sé, es bien estúpido, pero meh, me ayuda gratis xD Gracias por haber leído, y gracias a la colaboración especial del señor Izznacho, al que le he cortado medio final por motivos de salud (tanta ñoñería os podía dar diabetes). Os espero en el siguiente capítulo, criaturas del metal.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Wings of Destiny-Cap.14: Putrefy in Peace




Todo había tenido lugar en un abrir y cerrar de ojos, o mejor dicho en un encender y apagar de antorchas. La mayoría de invitados estaban conmocionados, el resto, muertos. Y lo peor era que luego tendría que limpiar todo aquello después de la estúpida boda. Vi que Eddie se acercaba a mí:

-¿Sabes qué ha pasado? -me preguntó-.

-Ni idea, lo único que veo son bastantes invitados y algunos soldados muertos. Y mucha sangre, sobre todo eso. 

-Sí, eso es lo primero que todos los que estamos vivos hemos visto. Pero, ¿quién ha sido el gracioso que ha hecho esto?

-Eddie, te repito que no sé más que tú sobre el tema, aún sigo sin asimilar bien qué mierda ha pasado, aunque creo que esta brutalidad la han llevado a cabo los juglares, que misteriosamente han desaparecido de escena.

-Cierto. Pero mira, Dave y Simone siguen tan campantes, como si nada hubiese pasado.

-Puede que tengan algo que ver, o no, quién sabe.

-Pues es un poco ilógico organizar un evento de este tamaño para luego cargarse a los invitados -respondí-. 

-Entonces me he quedado sin ideas, si te soy sincero...


Esperamos a que alguien dijese algo. Dave se levantó por fin de su asiento y miró a su alrededor, contemplando la masacre que se había organizado. Los cuerpos habían sido descuartizados y les habían arrancado la lengua a todos. Quien lo hubiese hecho tenía que tener un gran manejo de la espada, además de una velocidad vertiginosa. Dave miró a los lados y pareció sorprenderse. Yo también miré por si había algo de lo que no me había dado cuenta, y así fue: Ozzy y Sharon estaban muertos, pero no habían sido asesinados del mismo modo que el resto de invitados. Les habían decapitado y habían puesto sus cabezas encima de los respectivos platos en los que estaban comiendo, ahora pálidas y ciertamente hinchadas. Era una escena sobrecogedora, entre nosotros se encontraba por lo menos un asesino despiadado y alguien que estaba maquinando el plan. Sabía un poco por dónde iban los tiros, pero no quería precipitarme con lo que tenía en mente. Dave se puso encima de la mesa y alzó la voz para hablar:

-¡Soldados, todos aquí! ¡Quiero a todos los soldados del ejército aquí mismo! -los soldados que estaban presentes en la boda se acercaron al nuevo rey, siguiendo así sus ordenes-. ¡¿Sabéis lo que quiere decir todos?! El general, que vaya a avisar al resto de memos, los quiero aquí en un abrir y cerrar de ojos. Por el resto de invitados y el servicio -genial, se acordaba de nosotros-, quiero que se queden totalmente quietos en sus sitios actuales, como muevan un solo dedo quedan ejecutados. Es imposible que el o los asesinos hayan salido de aquí tan rápido, y si lo han hecho, alguien sabrá de qué va todo esto -Dave nos fusiló a todos con la mirada-.

Se mantenía frío a pesar de su reciente doble pérdida. Todo aquello no era nada más que el inicio de algo muy grande. Ahora que Dave era definitivamente el rey, y Simone la reina, no creía que se fuesen a quedar parados después de lo que acaba de pasar. Era muy común en las grandes celebraciones colar a algún asesino a sueldo para matar a alguien concreto sin levantar demasiadas sospechas, normalmente lo hacía un país a otro para declararle la guerra de manera indirecta. Dave seguro que pensaría eso, y podía estar en lo cierto, pero mi teoría era mucho más convincente, las piezas del puzle cada vez estaban más y mejor organizadas, y dentro de poco sabría definitivamente si tenía razón. La puerta del comedor se abrió y entraron cientos de soldados, que habían acudido a la llamada de Dave. Todos seguían a Gund, que estaba  un poco desorientado (como el resto) por lo que acababa de ocurrir. 

No podíamos salir de la sala, nos habían obligado a permanecer quietos hasta que Dave sacase algo de aquella situación, pero su cabeza no debía de afrontar la situación del todo, algo que era comprensible, sus padres acababan de morir en manos de unos despiadados asesinos. No es que me diese mucha pena precisamente, tanto Sharon como Ozzy eran personas despreciables ante mis ojos, pero no por esa razón merecían morir. Me extrañaba que Dave estuviese tan entero después de todo lo que acababa de pasar, pero al rato lo comprendí: iba a formar una familia con su nueva y flamante mujer Simone Simons, sus padres ya no formaban parte de su vida. El tiempo pasaba tan lento que ni siquiera estaba segura de que estuviese en marcha, y llegué a quedarme traspuesta de pie, en medio de aquella masacre. Dave hacía rato que había bajado de la mesa y esperaba a que sus soldados hiciesen el trabajo sucio, como siempre, para eso trabajan para él. Iban preguntando uno a uno, a todos los presentes en el acontecimiento, para sacar alguna pista que le fuese útil a Dave con el fin de hallar a los culpables. No había demasiado que hacer, cuando se llevaron a cabo los asesinatos las antorchas habían sido apagadas, cegándonos a todos. No llegaron a recoger ningún dato útil, y eso no parecía que le hubiese sentado muy bien al rey Mustaine. Permitió a la gente que estaba en la sala salir, por fin. Oí que alguien me llamaba, y comprobé que era Dave. Qué raro:

-Oye eh... ¿Cómo te llamabas? -me preguntó-.

-¿Yo?

-¿Quién va a ser sino, cretina? Y respóndeme ya, tu rey te ha hecho una pregunta, insolente. 

-Me llamo Kayle, s-señor...

-No me gustan las tartamudas, pero te lo pasaré por alto esta vez -asentí, aunque no me lo pidió-. ¿Recuerdas por qué estás aquí?

-Si le soy sincera, no demasiado... Cuando me sacaron del lupanar no me quedó muy clara la tarea que desempeñaría, pero si se refiere a ahora mismo, soy una de sus sirvientas.

-Efectivamente, eres parte del servicio. Y, ¿sabes qué va a hacer el servicio? Nada, porque la mayoría han sido asesinados, así que te toca limpiar todo este estropicio, y no tardes mucho, que la cena la quiero puntual -me quedé paralizada, qué suerte tenía, de verdad...-. Ahora vendrán unos soldados a llevarse los cadáveres de mis padres, del resto te encargas tú.

-Pero, lord Mustaine, no puedo hacer tanto yo sola...

-¿Crees que eso a mí me importa? Si no acabas antes de lo hora de servirnos la cena a mi mujer y a mí, no te preocupes... -"Qué gran corazón, al menos no me iba a explotar" pensé-, que seguirás después, hasta que acabes no acaba tu jornada de trabajo. Y ahora me voy. Quiero todo limpio como una patena, como vea la mínima mancha de sangre o vino en la moqueta mañana te mataré, ¿entendido? -asentí, porque no me quedaba más remedio-.

Todo aquellos significaba dos cosas: la primera, que no iba a dormir, y la segunda, que aquel día no iba a poder entrenar. Empecé a limpiar, al fin y al cabo, cuanto antes empezase, antes acabaría, aunque parecía que no se acabaría nunca. Me di toda la prisa que pude, estaba cansada y me dolía todo el cuerpo de no parar, pero quería dormir. Salí a ver si el sol ya estaba cayendo, y al ver que era así fui a preparar la cena a los señores nuevos reyes del Imperio osbourniano. Después seguí con el duro trabajo, se llevaron los cuerpos de Sharon y Ozzy, y yo seguía allí, limpiando con la poca dignidad que tenía, si es que quedaba lago de ella. ¿Cómo iba a mover todos los cadáveres? ¿Dónde los tenía que llevar? Supuse que sería a la fosa, donde toda persona mediocre acababa cuando moría, normalmente de enfermedad o por asesinato, como en este caso. Me levanté y me estiré, pero aquello no me ayudaba en absoluto, me entraba más sueño. Me estaba quedando dormida mientras limpiaba, y aún no había pensado cómo deshacerme de aquellos cadáveres, que ya empezaban a desprender un olor muy desagradable. Eran personas, tenían dignidad y una vida, probablemente la mayoría tenían una familia, o un sueño, o ambas, no merecían acabar en una vulgar fosa, pero yo no era la persona más indicada para hacer el trabajo. Me empezaron a lagrimear los ojos, aquella escena me recordaba a cómo me había imaginado la muerte de la mayoría de aldeanos del feudo en el que yo vivía, me acordé de mi madre... Últimamente me acordaba mucho de mi madre y mi hermano, una lástima no poder estar cerca de ellos. En un futuro puede que de mi hermano sí, pero mi madre ya nunca volvería, se había ido para siempre, o mejor dicho, me la habían arrebatado. Sin madre y sin padre.

 Cuando me quise dar cuenta la habitación estaba prácticamente impecable, salvo por los cuerpos que aún seguían allí. Eran bastantes personas, pero tenía que hacer mi trabajo, así que tocaba aguantar más, cargarlos y llevarlos a algún sitio en el que pudiesen descansar en paz, o al menos pudrirse en paz. Saliendo de la sala mientras cargaba a el primer muerto, me crucé con Joan. ¿Qué hacía allí a aquellas horas? :

-Qué bien encontrate, quería hablar contigo -me dijo-.

-Vale... Ah, lo siento por la pérdida..

-No lo sientas, al fin y al cabo no ha sido tu culpa. Además, tampoco es que sea tan importante, Bueno, vayamos a lo importante. ¿Has pensado lo que te dije de unirte a mi ejército de mujeres?

-Sí, he estado dando muchas vueltas al tema, y creo que voy a aceptar tu propuesta -Joan sonrió al oír aquello-. 

-Qué bien, cada vez somos más. Mañana hablaré con mi hermano, le diré que te unes a mi ejército, Y si da tiempo te presentaré a las chicas que he encontrado por el momento, seguro que te caen muy bien. Juntas tenemos que hacer un gran equipo, demostraremos a los hombres que por el mero hecho de haber nacido mujeres no estamos impedidas a hacer lo mismo que hacen ellos. Somos fuertes, no nos rendiremos.

-Nunca -dije-.

-Efectivamente, nunca nos rendiremos. ¿Necesitas un poco de ayuda con eso?

-La verdad es que sí, pero este es mi trabajo por ahora, no el tuyo, no hace falta que me ayudes.

-Venga, anda, que entre las dos acabaremos antes y así podrás descansar. Nuestras soldados deben de estar frescas para desempeñar su trabajo -sonreí-.

-Y no te defraudaré.


Estuvimos hablando un rato mientras me ayudaba a buscar un sitio en el que enterrar a los muertos. Me sentía cómoda hablando con Joan, era una persona que, a pesar de su aspecto frío y solitario, resultaba ser una mujer simpática, divertida, inteligente y agradable. Suponía que la podía considerar como mi amiga, aunque no tenía mucha experiencia en eso. Tenía tantos amigos como belleza.
Una vez terminamos me encaminé a mi habitación, aunque el sol saldría en breve, no me daría tiempo ni a cerrar los ojos. Entonces oí un grito que procedía del piso de arriba y subí, simplemente para ver qué había pasado. El grito parecía que venía de una habitación, concretamente de la de Dave y Simone. Vi que la mujer salía a toda prisa del dormitorio, y corría al grito de "Necesito un médico urgente". Me asomé a la habitación para ver qué había pasado, y contemple, muy sorprendida lo que había ocurrido. Dave también había muerto.




Espero que is haya gustado el capítulo, sino ajo y agua.  

sábado, 13 de septiembre de 2014

Superhuman-Cap.34: Carry on my Wayward Son





No me podía creer que en aquellos momentos me encontrase con Chris, lo que me faltaba:

-¿Qué haces aquí? -le pregunté-.

-Quería hablar con Cande, pero también te quería decir algo a ti.

-Pues este no es un buen momento, amigo -respondí mientras señalaba mi vientre-. Creo que voy a dar a luz -Chris se quedó con cara de asombro-.

-¿De verdad? Te puedo llevar al hospital, pero no estoy muy familiarizado con esta zona. ¿Te parece que lo intente?

-No es recomendable, llamaría mucho la atención de la gente, y no es precisamente lo que quiero, sobre todo teniendo en cuenta que un torturador y violador me quiere ver muerta. Y Dave.

-Entonces, ¿qué hacemos?

-No sé tú, pero yo tengo que buscar algún modo de ir al hospital. Esperaré a David, que venía de camino para llevarme a ver una casa, y cambiaremos nuestro rumbo hacia un hospital.

-¿Puedes aguantar tanto?

-Supongo, un parto no es que dure precisamente 10 minutos, algunos pueden durar hasta más de 24 horas. Espero no tener uno de esos.

-Bueno, ya que tienes que esperar me quedaré contigo por si algo va mal y así te cuento lo que antes te había dicho. Verás, Dave hizo hace varios meses una modificación de la rutina de su grupo, y les ordenó entrenar todo el día para volverse más fuertes y poderosos.

-¿Y a mí qué me importa? Puedo hacerles frente, yo también me he entrenado un poco, lo suficiente como para defenderme y patearles el culo. En el momento que me quite esto de encima -señalé mi barriga- podré actuar con la misma agilidad y destreza con la que antes contaba.

-¿Estás segura? No es que te esté llamando "débil", pero te superan en número, y por muy buena que seas manejándote con el fuego dudo mucho que puedas llegara  tocar a Dave, que es el que dirige el cotarro, y por desgracia tiene súbditos muy fieles. Bueno, dejémoslo en súbditos, a secas -nos reímos-.

-Podré, te lo aseguro. Y cuando acabe con Dave iré a por Till. Y fin.

-No es tan fácil, Kim. Es muy peligroso, demasiado. ¿No crees que ya han intentado hacer eso mismo que tú has dicho otras personas? Randy fue una de ellas, y por suerte contaba con haber podido cambiar de cuerpo dos veces.

-¿Cómo sabes tú eso?

-Murray era un buen amigo mío. Randy cambió de cuerpo justo cuando Dave le iba a matar, y mira que nuestro amigo es fuerte, pero Dave no tiene sentimientos, y no piensa, simplemente actúa. Deberías de plantearte las cosas antes de hacerlas o la jugada te saldrá mal, y no cuentas con una vida extra, como Randy. Ve con mucho cuidado, no vayas sola, y comprueba que dominas tu poder, sino te irá muy mal. Ah, y además planea una buena estrategia, como distraer a Dave y a los suyos para pillarles desprevenidos y que no les dé tiempo a contraatacar. Es mi consejo personal, tú puedes hacer lo que te dé la gana.

-Sí, tienes razón. Pero no puedo esperar mucho más, dentro de poco ni Avantasia será un sitio seguro  en el que vivir, y ahora que tengo que pensar como madre, no quiero que mi hijo o hija tenga que ir armado por la calle para defenderse, en caso de tener la oportunidad de hacerlo, claro.

-Bueno, tienes otra solución, pero dudo que te guste: alíate con Dave para acabar con Till. Luego te cargas a Dave.

-Lo veo igual de arriesgado, sinceramente, pero ni siquiera se me pasa por la cabeza alíarme con una criatura tan despiadada como Dave, que nos intentó matar a David y a mí, y con David casi lo consigue.

-Ah, vale, entonces ya sabes lo que hay. Esperar, practicar, mejorar y repetir lo anterior hasta que veas que dominas tu poder.

-Agradezco tus consejos, de verdad Chris, y en un futuro los tendré en cuenta, pero ahora no estoy como para hablar de luchar, me dan agudos pinchazos en el vientre y me siento débil -me empecé a marear un poco y Chris me agarró creyendo que me caería-.

-Siéntate en ese banco que hay ahí, yo me quedaré esperando a ver si veo a David, y cuando ya haya dado con él corriendo al hospital.

-No es que esté como para correr, pero haré un intento...


Me senté en el banco esperando a que David llegase, pero no veía el momento para que apareciese. Cada vez las contracciones eran más fuertes, y llegué a sentir que el estómago me explotaría, necesitaba irme ya al hospital y ser atendida, era un dolor agudo e intenso. Contuve mi impulsó de convertirme en fuego, probablemente sería muy peligroso en aquellos momentos. Miré otra vez en dirección a la ruta por la que David tendría que llegar, pero no estaba aún, y ni siquiera le veía a lo lejos. Cada vez me estaba poniendo más nerviosa y tuve que tomar una decisión:

-¡Eh, Chris!

-¿Qué ocurre, Kim?

-Que ya no puedo más, necesito quitarme esto de encima cuanto antes, duele mucho.

-Me lo imagino, pero no podemos irnos sin avisar a David, si llega y no te ve se preocupará.

-No hay problema con eso. Quédate tú, me voy sola y ya está. Puedo llegar hasta la parada del bus de sobra, no tienes de que preocuparte, ¿vale?

-No me quedaría tranquilo si te dejo irte sola en este estos momentos, eres extremadamente vulnerable a cualquier ataque, y en caso de que haya espías aquí deberías de ir acompañada de alguien hasta el hospital.

-¿Con quién voy? Si me quedo aquí esperando será peor. Lo siento -salí corriendo a duras penas-.


Chris me siguió y no tardó en alcanzarme, era imposible escapar de alguien que corría a semejante velocidad. Me miró mal y me obligó a volver con él. Me sentía como su hermana pequeña:


-No te dejaré irte sola, si hace falta darás luz aquí.

-Gran idea -contesté con tono sarcástico-. Prefiero irme al hospital y arriesgarme a que me maten. Peor que esto no puede ser, ¿no? -Chris me fusiló con la mirada-.

-¡Pero quieres hacerme caso de una vez por todas! ¿Quieres que te maten o qué? -sin que nos hubiésemos dado cuenta David estaba frente a nosotros, intentando comprender qué ocurría-.

-¿Interrumpo algo? -preguntó-.

-No. Por cierto, estoy de parto -le dije-.

-Ah, vale... ¡¿Cómo?!-se quedó blanco-. Se trata de una nueva alarma, ¿verdad?

-No, esta ya es la salida definitiva, he roto aguas y tengo los mismos síntomas que el otro día. Por favor, quiero irme ya y que me saquen esto -dije con tono lastimero, ya no podía más-.

-¿Y qué se supone que tengo que hacer? -preguntó David, ciertamente nervioso-.

-¿Tú que crees, idiota? ¿Irnos de fiesta? Es de sentido común, llamar a un taxi para ir al hospital, o ir en bus o andando.

-Vale, vale, no te pongas así conmigo, que el camino es largo y no quiero que me mates antes de ver a mi hijo o hija. Oye, y antes de nada, ¿quién es este tipo?

-El que me salvó la vida cuando tu padre me intentó torturar y matar, también conocido como Chris Cornell.

-Ah, vale. Gracias por haberla salvado, te debo una, amigo -le dijo David a Chris-.

-No hay de qué, si lo hice por voluntad propia. Se ganó mi respeto.

-Muy bonitas vuestras palabras, chicos, pero ¡os recuerdo que voy a tener un jodido bebé y que no va a salir solo, mierda!

Los dos se callaron inmediatamente y fuimos a buscar un taxi de urgencia. No encontrábamos ninguno, y cada vez sentía más dolor. De vez en cuando David o Chris cargaban conmigo para que no me cansase tan rápido. Era una situación tan incómoda como desesperante. Por fin dimos con un taxi, y no tardamos ni cinco minutos en llegar al hospital. Por fin estaba allí. Tenía miedo, no sabía que pasaría cuando diese a luz, pero sólo había un modo de saberlo: haciéndolo. Me llevaron a una sala para que dilatase, la espera se hacía eterna. David había entrado conmigo, aunque no era una gran ayuda para calmarme-.

-Todo va a salir bien, Kim, no te preocupes.

-¡¿Que no me preocupe?! ¿Eres idiota? Tengo que preocuparme porque esto duele lo que no te imaginas, te aseguro que no te gustaría estar en mi lugar.

-No te pongas así, por favor. Ya sé que esto es muy duro, pero no puedes rendirte, eres una chica fuerte, y lo demuestras en todo momento, Confío en que todo te va a salir perfecto -me dio la mano, y yo le la espachurré-. Si no querías que te diese la mano tampoco hacía falta dejarme sin ella -intentó sonreír, pero le miré con mala cara-. Lo siento, sé que era por la situación en la que estás...

-Perdóname a mí. Como ya te dije antes, sé que te voy a decir muchas burradas por el estado en el que me encuentro ahora, intentaré controlarlas tanto como pueda.

-No te preocupes, ya sabes que por muchas tonterías que me digas voy a estar a tu lado. Ahora y siempre, claro, pero ahora necesitas más apoyo -me sonrió-.

-Igualmente -el doctor entró en la sala-.

-Bueno, parece que ya es hora de que te cambiemos de habitación. Creo que el bebé a quiere salir -dijo el doctor, que era un hombre mayor, con pinta de estar cansado de la vida-.

-No sabe usted lo feliz que me hace -dije con sarcasmo-.


Me llevaron en la camilla en la que iba y me trasladaron a una sala más grande, en una cama nueva y mucho más incómoda. David se quedó fuera hasta que le dejaron entrar, que fue cuando ya me habían colocado en la posición indicada para que el bebé naciese. Estaba muy nerviosa, me temblaba hasta el alma. David me cogió de la mano y me dijo "Ánimo, tú puedes chica de fuego". Me acordé de Minnoht, pero no sé por qué me reí. Vino una mujer a atender el parto que no paraba de decirme que empujase. Me dolía una barbaridad, jamás en la vida volvería a tener otro hijo, nunca, era como si alguien te estuviese desgarrando con miles de cuchillas en tu interior, y el esfuerzo para deshacerse de esa sensación es todavía pero que la sensación propia que estaba sintiendo. Empezaba a ver todo borroso, y por fin oí que el bebé ya salía. Tenía que hacer el último esfuerzo y ya estaría. Mis manos empezaron a arder y sentí un alivio tremendo al deshacerme de la sensación de desgarro. Pero eso sólo duró unos segundos, después volvió con más intensidad:

-¿Aún no está fuera? -pregunté, a punto de llorar-.

-Kim, tú sigue empujando -David parecía sorprendido por algo, y sabía que no me ib a gustar la razón de por qué estaba así-.

-¿Qué ocurre? -pero tenía que saberlo-.

-Tú sigue, ya casi has terminado.


Respiré hondo, y usé todas mis fuerzas para empujar. Note mucho calor, pronto perdería el control debido a la falta de energía y empezaría a arder. Nada parecía estar saliendo bien, tenía que darme prisa si no quería abrasar a todo un hospital entero. Sentí una fuerza extraña en mi interior, que había salido de la nada, y por fin sentí que ya había acabado. Volví a abrir los ojos, y vi a David, que estaba allí, mirándome con una sonrisa muy extraña:

-Enhorabuena. lo has hecho muy bien -dijo mientras me daba un beso en la frente-.

-Dime qué ha pasado o te mato -quería ir al grano-.

-Nada... -respondió, ciertamente tranquilo-.

-Aquí tiene -dijo la doctora mientras se acercaba a mí con dos bebés-.

-Perdone, creo que se ha equivocado, yo sólo tenía un... -enseguida lo entendí y me no hallé respuesta, simplemente mi cerebro dejó de funcionar-.

-Mire, un niño y una niña muy sanos. ¿Está bien? -no hubo respuesta-.







Espero que os haya gustado el capítulo, si queréis más no dudéis en estar al tanto de mi firma de Facebook (In Mary Jane Dracarys We Trust) o sigue el blog, que sé que lo estás deseando B-) Gracias por haber leído, nos vemos en el siguiente capítulo si todo va bien.



jueves, 11 de septiembre de 2014

Risk-Cap.18: Evil





Ya quedaba poco para que la gira acabase, Jerry tenía razón. El tiempo pasa muy deprisa, tanto que en ocasiones ni te enteras, y de repente se te vienen un mogollón de cosas a la mente. Estábamos en Georgia, lo que quería decir que sólo quedaban 3 actuaciones, y después a buscarme la vida en algún trabajo basura. Por una parte necesitaba descansar y prepararme, al fin y al cabo había tomado la decisión de estudiar para el examen de acceso a la universidad. Era el día 20, y hoy era 12, así que tenía 8 días para estudiar, sin contar con los que antes había estado aprovechando para estudiar, sería casi un mes, pero era un ritmo difícil de aguantar. Me levantaba, me preparaba la parte que tenía que estudiar, iba a hacer mi trabajo de roadie, y al volver  tocaba darse la paliza a estudiar. Pero cuando el trabajo acabase, estaba segura de que lo echaría de menos económicamente hablando. No había pasado nada interesante en este tiempo, la rutina de siempre. Jerry y yo habíamos estado buscando piso, pero no encontrábamos ninguno que nos gustase, y habíamos acordado que empezaría a ir al psicólogo cuando pasase el examen. Era una decisión inteligente, ya que si suspendía me deprimiría y necesitaría ayuda para animarme, y si aprobaba probablemente también me deprimiría. A veces llegaba a pensar que tenía querofobia, y probablemente no estaba equivocada. Estaba en la cama, aún no era la hora de levantarme, pero estaba aburrida de pensar en lo mismo de siempre, de agobiarme con cosas que todavía no vana  pasar. Jerry estaba totalmente dormido, así que decidí levantarme y ponerme a estudiar directamente, así por la noche tendría algo más de tiempo para descansar. Abrí los libros de matemáticas y los números me bailaban, pero ya era la costumbre, estaban metidos en mi cabeza a presión. Hace poco me llamó el detective Kurt para informarme sobre la investigación, aunque no me habían dicho nada útil, lo que me tranquilizaba y me ponía nerviosa a la vez.
Todo se me estaba juntando, no sabía si decir que me sentía feliz o agobiada. Sentí el impulso de gritar, y lo hice, realmente lo necesitaba, y me ayudó bastante. Me giré y vi que Jerry se había caído de la cama del susto. Me hizo bastante gracia, pero no me reí, mantuve la seriedad de siempre, y seguí estudiando:

-¿A qué ha venido eso? -me preguntó-.

-¿El grito? Pues es que se me había venido The Number of the Beast a la cabeza y me emocioné demasiado...

-Madre mía, lo de estudiar te está sentando mal, ¿eh? Al final me vas a acabar matando a sustos -se rió-.

-Te lo aseguro, no sería una bonita forma de morir, y mucho menos agradable. Y venga, vuelve a dormir, que me entretienes.

-¿Por qué te has levantado tan pronto?

-Jerry, creo que es obvio, ¿no? -señalé los libros y papeles que había encima de la mesita que estaba al lado del sillón-.

-Ah, lo siento. Pero aún así no entiendo por qué. Tienes mucho tiempo para estudiar, y además dentro de poco acabamos el trabajo y vas a tener todo el tiempo del mundo para estudiar, repasar, e incluso para escribir tu propio libro. No te agobies, recuerda que descansar también es bueno -me abrazó-.

-Ya lo sé, pero no quiero tener que esperar un año a hacerlo en caso de que este suspenda. ¿Quién sabe que puede pasar el año que viene?

-Entiendo que te sientas insegura, pero hazme caso, descansar de vez en cuando es bueno, te ayuda a tener la mente más despejada y a recargar energía.

-Sabias palabras, maestro Cantrell, pero permíteme que siga con mis estudios y así luego estaré más tranquila.

-Oye, ya sabes que si quieres que te pregunte algo me lo dices, ¿vale?

-Entendido. Gracias -sonreí-.


Se volvió a dormir a la cama y yo seguí con lo mío. Llegó un momento en el que no veía nada, estaba todo borroso ante mis ojos que tuve que dejarlo. Miré el reloj, sorprendida, era casi por la tarde. ¿De verdad había estado toda la mañana estudiando sin descanso? Me sorprendí, esperaba que sirviese para algo lo que estaba haciendo. Me giré y vi que Jerry no estaba. ¿Cuándo había salido? Me había quedado tan absorta en los libros que había perdido la noción del tiempo. Me arreglé un poco para ir a trabajar. Tenía que ir al Omni Coliseum, que estaba bastante retirado del lugar en el que nos hospedábamos. No sabía si los chicos ya habrían salido, así que salí corriendo de la habitación y salí a trompicones del hotel. Suspiré aliviada al ver que no se habían ido aún, claro, no era tan tarde. De hecho, aún faltaban David y Nick:

-Hola Skylar -dijo Dave sonriendo, un fenómeno de lo más extraño-. ¿Qué tal con los estudios?

-Ahí voy, me gustaría decir bien, pero no me voy a arriesgar. ¿Listo para acabar la gira ya?

-Sí, estoy deseando descansar un tiempo,y después ponerme a otro disco. Tanto viajar al final cansa -Marty asintió al oír a Dave-. Y tu hermana necesita tranquilidad.

-Por el bebé, ¿no? -lo olvidé, mi hermana estaba embarazada-. Oye, ni se os ocurra encasquetarme el bicho para iros de fiesta, que a mi esas cosas no me gustan.

-Todas las mujeres tienen un reloj biológico que las motiva para tener bebés, y que estos las gusten -dijo Marty, entrando a formar parte de la conversación-.

-Pues mira tú por dónde, mi reloj no venía con pilas incluidas -nos reímos-. Prefiero hacer otras cosas en la vida, como viajar, estudiar, tener mi banda... Eso sí que es vida.

-Yo con palomitas dulces infinitas ya sería feliz. Ah, y con soda más -añadió Nick, que acababa de llegar-.

-Y, cómo no, Nick entrando por todo lo alto en una conversación -comentó Marty, y nos reímos-.

-No sé si a Junior le habrá pasado algo, tarda demasiado. Siempre es él el que llega primero... -dijo Dave, con tono de preocupación-.

-A lo mejor se le han pegado las sábanas -contesté, con el fin de no hacernos ideas que fuesen las incorrectas-.

-O se le ha pegado Julie -Nick se rió con su propio comentario-. Oye, pues ha tenido gracia...


Se hizo el silencio mientras esperábamos, hasta que por fin vimos a Junior a lo lejos, cargado con una maleta. Nos subimos al autobús de la gira y fuimos al recinto.



***************Narra la autora de la novela****************


Kurt estaba aburrido en comisaría, no tenía nada que hacer, para variar. Desde que le habían destinado a Texas lo único que hacía era trabajar en tonterías, siendo un gran detective de fama local, y lo máximo a lo que aspiraba era a renovar el DNI de las ancianas. Todo era muy monótono, hasta que un día todo cambió radicalmente. Se presentó en comisaría un hombre peculiar, policía, que dio unas pruebas que culpaban a una mujer con esquizofrenia de haberle atacado. Aquel pintoresco hombre tenía un plan para que la encerrasen en un manicomio o matarla antes. Kurt había revisado el historial de la chica y no había nada sospechoso, ni siquiera figuraba que estuviese enferma mental, pero aquel hombre le proporcionó lo que necesitaba para iniciar su investigación. Por fin tenía un trabajo de verdad, ahora sí que sería el detective que todos admirarían. Detener a una loca peligrosa y hacerla pagar por sus errores era el empujón que necesitaba su carrera, ni siquiera pidió algo de dinero a cambio, cuando atrapase a la chalada tendría todo el que quisiese. El plan de aquel hombre era un disparate, incluso Kurt se llegó a plantear que era ese tipo el que estaba realmente loco, pero era policía, ¿por qué iba a mentir?

De aquello ya hacían varios meses. Kurt había anotado todo lo que la chica le había dicho sobre el policía y la había dado falsas esperanzas de que todo saldría bien. Pero no iba a ser así, ni mucho menos. Ahora que el que había puesto en marcha el plan ya no estaba, contaba con su cómplice, alguien que pudiese estar en contacto con la muchacha, pero que no levantase sospechas. Ahora que la chica volvería a su hogar, Esta vez Kurt tendría que pedir un traslado para seguirla la pista a la loca. Lo curioso era que la joven no parecía estar loca, pero el papel lo decía, y so lo decía es que era verdad. El detective recibió una llamada inesperada:

-¿Sí? -contestó Kurt al teléfono-. ¿Quién es?

-No puedo decirte mi nombre, pero dadas las circunstancias sabrás ya quién soy, ¿no?

-Creo que lo sé, sí. No se preocupe, los teléfonos de esta comisaría de mierda no están pinchados, puede hablar con total tranquilidad.

-Prefiero reservarme y andar con cuidado, nunca se sabe lo que te puedes encontrar por ahí. Te llamaba para saber si habías hablado con quien tú ya sabes.

-Sí, hoy mismo. Creo que está muy tranquila, ya ni siquiera va con miedo por la calle.

-Jajaja, que incauta... Debería de tenerlo, porque si creía que lo había visto todo, el juego no había hecho nada más que empezar -contestó el cómplice, y colgó-.


Kurt empezó a sentir pena por la chica, y no sabía por qué.



***********************Narra Skylar************************



En cuanto llegamos al Omni Coliseum fui a buscar a Jerry, estaba preocupada. No sabía dónde estaba la sala de Alice in Chains, así que fui preguntando por cada esquina, pero nadie se molestaba siquiera en escuchar lo que decía. Por fin, a lo lejos vi a Layne, y fui corriendo hacia él a preguntarle. Se apartó corriendo, pensando que me iba a pegar o algo por el estilo:

-¿Qué te ha dado conmigo? Yo pensaba que quien te gustaba era Jerry... -dijo Layne-.

-Hola a ti también... -añadí, intentando recuperar el aliento-. Oye Layne, ¿sabes dónde puedo encontrar a Jerry?

-Está ahí -dijo, mientras señalaba una habitación-.

-Ah, vale, gracias -Layne me detuvo-. ¿Qué pasa?

-Es que eso es el baño...

-No, eso no es el baño. ¿Por qué no quieres que vaya? Si hubieses sido un poco más listo no me habrías dicho dónde está y aquí paz y después gloria. Pero me da igual -dije, mientras me deshacía de Layne-.

Fui corriendo hacia la habitación, abriendo la puerta tan violentamente que casi la rompo. Vi a Jerry, Mick y Sean, que estaban sentados en un sillón. Y vi por qué Layne no quería que entrase:

-Eh... hola Skylar. Verás, esto no es lo que parece... -dijo Jerry-.

-Sé perfectamente qué es, porque te recuerdo que yo pasé por eso y casi muero por su culpa. ¿Por qué cojones de drogas?

-Porque hace todo más divertido.

-Entiendo, eso quiere decir que tu vida es una mierda, y necesitas meterte de todo para no apalancarte, ¿no? -Jerry no sabía que decir ante mis comentarios-. Me alegro de que no digas nada, porque ni falta hace. Yo ya sufrí por culpa de las drogas, y aún sabiéndolo no te has planteado la opción de no drogarte, arriesgas tu vida para nada, sabiendo que hay gente a la que le importas. Y eso es lo que me quieres, ¿no? Me ocultas cosas sobre ti, te importa una mierda todo menos tú. Y, por cierto, muy bonito eso de esnifar cocaína para hacerlo todo más divertido, no sabía que lo pasabas tan mal conmigo -cerré la puerta de golpe y me fui-.

No estaba dispuesta a volver a aquello por la misma tontería del amor. Esta vez no. Me había costado mucho dejarlo, de vez en cuando tenía algún impulso de ponerme ciega, pero me contenía para no volver a no vivir aquella pesadilla que había pasado por culpa de Álex. Sabía que estaba siendo muy egoísta, sólo pensando en mí, pero por una vez lo tenía que hacer. Volví a la habitación en la que estaba Megadeth, pero antes de llegar me choqué con Junior:

-Skylar, ¿adónde ibas tú tan acelerada?

-¿Yo? A trabajar, es que se me había olvidado lago, y no quiero que se me vuelva a ir, por eso voy a por ello rauda y veloz.

-No te veo precisamente con la intención de ir a buscar algo, la verdad... ¿Ha pasado algo?

-Nada nuevo.

-Mientes muy mal, ¿sabes?

-Supongo que la falta de práctica es lo que tiene. ¿A i qué más te da?

-Ya eres parte de la familia de Megadeth, eres nuestra hermana pequeña, y te queremos cuidar. ¿Qué ha pasado? -justo en ese momento llegó la perra, digo, simpática Julie-.

-Oye bonita, aléjate de mi hombre.

-No estoy ni siquiera cerca, linda -respondí con frialdad-. Mira, si te va s poner a echar mierda sobre mí, mejor me voy y os dejo solos, porque no estoy precisamente como para que eches más leña al fuego cuyas llamas ya están tan vivas que incluso respiran.

-Que tonterías dices, niña. Como no madures, me parece que no te va a querer nadie.

-Si tú lo has hecho con una neurona, yo que tengo un cerebro normal podré también.

-Parad de discutir, por favor -dijo David, que se puso en medio-.

-Es ella, que va provocando. Sé que está enamorada de ti, la muy puta, y que cuando me descuide te tirará los tejos y se te echará encima como una perra dijo Julie-.

-¿Perdón? -fue lo último que dije antes de golpearla en la cara con el puño cerrado e irme-.











Espero que os haya gustado el capítulo, no es muy largo, pero digamos que tiene "chicha". Gracias por haber leído, podéis compartir o seguir el blog para enteraros de todas las novedades y no perderos nada c: