sábado, 6 de septiembre de 2014

Superhuman-Cap.33: So You are Afraid




~~~~~~~~~~~~~3 meses y  medio después~~~~~~~~~~~~

******************Narra Kim****************

Habían pasado muchas cosas en estos últimos meses. Había estado escondida varias semanas en casa de Cande, la hermana de David, que amablemente me acogió, me curó y me cuidó como si fuese su propia hermana. No me pude quejar del estrés, ya que gocé de unos meses tranquilos. Nada más volver, después de lo que había pasado con Till, me puse un objetivo: ser más fuerte, hasta estar segura de que puedo ganarle, sea cual sea su poder, lo que conlleva un dominio absoluto de mi poder, el fuego. Se lo comenté a Randy, y él encantado empezó a darme clase de nuevo y a entrenarme a la vez. Esta vez aprendía más rápido y mejor, aunque mi movilidad cada vez era peor, porque con el paso del tiempo también crecía mi barriga, estaba enorme, demasiado grande. Tenía cierta inseguridad con respecto a lo que iba a salir de ahí, ni siquiera le podía poner cara. Randy me había estado enseñando lo básico, y gracias a él ya podía controlar cuándo se activa mi poder. Antes tenía que estar furiosa, pero ahora sólo era cosa de concentrarme y esperar que el fuego viniese a mí.

Estaba entrenando, pasando una de las pruebas que Randy me ponía:

-¿Cómo se supone que tengo que hacer esto? -eran muñecos de entrenamiento que se movían a gran velocidad-.

-Quémalos hasta que se hagan cenizas, es fácil.

-Sí, claro, es fácil cuando te puedes mover ágilmente y ver por dónde pisas

Me concentré y me convertí en fuego, y empecé a lanzar llamas no muy grandes a los muñecos, acertando una de cada tres. Randy no parecía convencido de cómo estaba haciendo yo la prueba, pero era lo máximo que me podía permitir en aquel estado:

-Está bien, esto deberíamos dejarlo para más tarde. Vayamos con un poco de teoría, por así decirlo -dijo Randy, sonriendo-.

-Sí, señor profesor -me reí-.

-No es que sepas gran cosa sobre los poderes de la naturaleza, pero el caso es que tú tienes uno y tienes que aprender bastantes cosas para perfeccionarlo y dominarlo en su totalidad. Ya sabes cómo controlar que el fuego salga de ti, pero eso no es nada comparado con todas las cosas que se pueden hacer. Puedes convertir  cualquier parte de tu cuerpo en fuego, crear armas de fuego con tus propias manos, siempre que adquieras la destreza necesaria para ello. Son muchas cosas, pero por el momento te voy a hablar de el fuego y el equilibro con el resto de poderes de la naturaleza. ¿Sabes cuáles son los elementos de la naturaleza?

-Vaya preguntitas... Cómo no lo voy a saber, son fuego, aire, agua y tierra.

-Sí, esos son. Cuatro simples elementos que constituyen grandes poderes. Debo decirte que pueden interactuar entre ellos, así como uniéndose y/o complementándose. Es decir, que tú y yo nos podemos fusionar y crear tornados de fuego, por ejemplo. Pero estos poderes son fuertes y débiles a la vez, porque vuelven extremamente vulnerable a la persona que tiene uno de estos al reaccionar con su contrario, como te pasó a ti con el agua. Con eso tienes que tener mucho cuidado, te pueden matar más fácil de lo que se mata a una hormiga.

-¿No hay ninguna manera de soportarlo sin que te dañe tanto?

-Sí la hay, pero es muy difícil que alguien pueda llegar a llevarla a cabo. Es tan fácil pero tan difícil a la vez como contrarrestarlo con tu propio poder. Supone un gasto energético tremendo, pero puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Puede que en algún momento lo llegues a saber,

-Sí, maestro, ya te digo que lo sabré y lo llevaré a la práctica, porque Till no se va a quedar con los brazos cruzados si le voy a atacar.

-Me imagino -nos reímos-. Oye, estuve pensando sobre lo que me dijiste hace poco de la desaparición de tu poder de leer la mente...

-¿Has sacado alguna conclusión?

-No, ninguna, pero es muy extraño, aunque estoy seguro de que tiene algo de relación con Till, y que te siguiese. Incluso puede tener algo que ver con su poder. Pero bueno, dejemos de darle vueltas y centrémonos en la clase, que es lo importante ahora. Vamos a la segunda parte de tu aprendizaje. Después de saber cómo sacar tu poder, debes de poder concentrarlo en una parte de tu cuerpo. En combate lo más útil son las palmas de las manos, los brazos y en ocasione las piernas. La transformación completa sólo la deberías de usar en casos extremos, consume mucha energía, y sobre todo para convertirte, pero a eso ya iremos más adelante... De momento, concéntrate el la palma de tu mano y saldrá el fuego. Esto te costará mucho al principio, pero cuando te acostumbres te será tan fácil como respirar o andar.


Intenté centrarme, pero empecé a sentirme mal, algo no iba bien dentro de mi tripa. Empecé a sentir pinchazos, cada vez más fuertes, y pasé de estar centrada a estar atontada. Cuando Randy me vio no lo dudó ni un momento y cogió el teléfono para llamar al hospital, parecía que iba dar a luz en aquél preciso instante:

-Continuaremos el próximo día, cuando estés mejor. Por el momento nos vamos al hospital, creo que tu bebé ya quiere salir. Cuando lleguemos allí llamaré a David para decirle que vaya, ahora no hay tiempo. ¿Tienes una bolsa preparada con cosas para el bebé?

-¿El qué?

-Vale, eso significa que no. ¿Qué se supone que tenemos que hacer ahora? Me han dicho que para estos casos no envían ambulancia....

-Pues tendremos que llegar de algún modo -de repente sonó algo que se rompía y apareció Jon-. Justo a tiempo.

-¿Dónde estoy? -dijo Jon, todavía sorprendido por el golpe-. Yo quería ir al baño. pero al parecer esto se está complicando -ni siquiera se había dado cuenta de que estábamos allí-. Oh, hola, ¿dónde estoy?

-En mi casa, y me has destrozado la pared, desgraciado -dijo Randy asesinando a Jon con la mirada-. Pero por lo menos has aparecido en el momento justo. Tenemos que llevar a Kim al hospital.

-Mierda, tío, es que tengo que ir al baño, ¿no puede esperar?

-¡Ve al jodido baño ya y vuelve a toda prisa!

-Vale, vale, Randy. No me metas prisa o será peor -dijo Jon mientras iba tranquilamente al baño, sin ninguna prisa-.

-Como parece que este mendrugo no va a  hacer nada útil, voy a llamar ya a David, y le diré que nos espere allí. Cuando Jon vuelva os vamos cagando leches, ¿vale?

-Supongo que vale.


Vi que Randy se aproximaba al teléfono para llamar a David, y me acerqué a él para escuchar lo que le decía:


-Hola, soy Randy, ¿está David en casa? -al parecer lo había cogido su madre-.

-Sí, ahora se pone -se hizo el silencio-. Hola Randy, ¿qué pasa?

-Que Kim está de parto. Te esperamos en el hospital más cercano, bueno, mejor dicho, él único que hay en Avantasia...

-¡¿Pero qué mierda?! Voy para allá ahora mismo -colgó sin decir nada más-.


Todos estábamos tan nerviosos que ver a Jon tan tranquilo me daba ganar de abofetearlo para ponerle en acción. Y pensar que su poder me puede... Cuando llegó, nos agarró a Randy y a mí, y al volver a parpadear ya habíamos llegado al hospital:

-Oye, Jon, si tu poder va tan bien cuando lo necesitamos, ¿por qué te confundes en cosas tan pequeñas?

-No lo sé, buena pregunta. Pero ahora no me voy a poner a pensar, tengo hambre -dijo mientras se iba de nuevo-.

-Este chico es tonto -dijo Randy ciertamente molesto-. Bueno, supongo que a partir de aquí nos las podemos ingeniar solos. Vamos a entrar, a ver qué te dicen. ¿Sigues teniendo contracciones?

-¡¡¡Por mi cara de dolor creo que se puede deducir fácilmente que sí!!! -le respondí-.

-Vale, pero no seas tan borde, yo sólo quería preguntar.

-Lo siento, esta no he sido yo, ha sido el momento de dolor. Perdóname si te vuelvo a soltar una bordería parecida.

-Lo haré -sonrió-.


Cuando entramos, una mujer vino hacia mí con una silla de ruedas. Genial, ni que no pudiese andar por mí misma, lo había estado haciendo hasta ese preciso instante. Me llevaron a una sala de espera, al parecer los paritorios estaban todos llenos. Qué gran día para traer a una criatura al mundo. Oí una sirena a lo lejos y me asusté, pero no supe que pensar al ver que era David gritando "Kim" como un loco por todas las salas. Le hice una seña para mostrarle dónde estábamos, pero ni siquiera se percató de estábamos allí. La situación era un poco caótica, pero Randy se ofreció amablemente a buscar a David y a traerlo de vuelta al sitio indicado.

Mientras Randy le buscaba, una mujer me llevó en una sala para comprobar si estaba realmente de parto o no. Al parecer no. Cuando salí vi a Randy y a David llamándome como locos otra vez, y al verme vinieron corriendo hacia mí:

-¿Y el bebé? ¿Ya has dado a luz? -me preguntó David-.

-¡¿Pero no ves que estoy igual que antes?! -le dije-.

-Ah, pues es verdad... ¿Entonces?

-La doctora me ha dicho que eso suele pasar cuando está cerca el momento de que el bebé nazca, así que nada, habrá que irse preparando.

-Tienes razón -dijo Randy-. Os tenéis que organizar para que cuando llegue el momento todo vaya fluido y no haya complicaciones.


Ahora tocaba volver a casa. Poco a poco el dolor se me iba pasando. Una pena que Jon no hubiese aparecido en aquel momento, la caminata hacia casa era muy larga, demasiado para mí:

-Te ves cansada, Kim, ¿quieres que te lleve con la telequinesia?

-Ni en broma -la idea no me hizo demasiada ilusión, pero si me sentía demasiado cansada tendría que recurrir a ella-.

-Oye Kim, creo que deberíamos de buscar un piso escondido en el que podamos estar juntos ahora que el nacimiento del bebé está cerca. No podemos seguir así.

-¿Así cómo?

-Pues yendo de un lado a otro, sin un sitio fijo en el que vivir. Necesitamos buscar un lugar en el que poder criar al pequeño y estar a salvo de mi padre.

-Sí, de hecho, creo que nos corre prisa. Cada día que pasa hay más probabilidad de que me ponga de parto y no tengamos dónde cuidar a la criatura.

-Cuando lleguemos buscamos algo rápido y que no sea muy caro. Ah, y otra cosa, me buscaré un trabajo -dijo David-. Ahora hay que asumir más responsabilidades, y bueno, necesitaremos dinero para pagar la casa y demás cosas necesarias.

-También. Yo debería de buscar trabajo... Mejor esperaré a que el bebé nazca para así tener más posibilidades de tener un puesto de trabajo.

-Son muchas cosas, ¿verdad?

-Sí, muchas -respondí, suspirando profundamente-.


Pasé el resto del día pensando en la que se nos venía encima. Hasta aquel preciso momento no me había planteado la gravedad de la situación: ya faltaba poco para que fuese madre y aún no tenía nada para el bebé, ni un hogar en el que pueda criarse, ni una madre responsable... Eran demasiadas cosas. Aquella noche intenté dormir, pero no podía, estaba totalmente desvelada. Me habría gustado hablar con Cande, siempre sabía que decir en cualquier situación, pero no iba a molestar a la persona que me había acogido en su hogar sin ponerme ni una pega.


Desperté por el sonido del teléfono sonando. Cande se había percatado, y se levantó a responder. Lo cogió y se acercó a mí:

-Es  mi hermano, quiere hablar contigo.

-Ah, vale -me levanté y cogí el teléfono-. Hola David.

-Hola Kim, ¿qué tal estás?

-Igual que siempre, hinchada y ciertamente enfadada, pero no sé por qué. ¿Y tú?

-Yo bien. Te llamaba para preguntarte si querías que fuésemos a ver una casa que hay a buen precio no muy lejos de donde tú estás.

-Vale, supongo que es lo que tengo que hacer. ¿Vienes para acá?

-Sí, te recojo en la puerta.


Me arreglé corriendo, y esperé en la calle a David. Tardaba bastante, y empecé a pensar que algo malo le había pasado. Algo me dio en la espalda, y estuve a punto de pegar un grito tremendo, pero me calmé al ver que no era una amenaza. ¿Era Chris? En ese momento todo empezó a dar vueltas, me estaba mareando, y lo peor es que cuando bajé la vista había un charco de agua debajo mía. Había roto aguas, lo que significaba que el bebé ya venía.




Espero que os haya gustado el capítulo, he tecleado como una loca durante casi 3 horas, y veo las letras borrosas, así que creo que con esto está bien por hoy. Gracias por haber leído, os epsero en el siguiente capítulo con mi amiga, la serda Alfreda :8


3 comentarios: