sábado, 13 de septiembre de 2014

Superhuman-Cap.34: Carry on my Wayward Son





No me podía creer que en aquellos momentos me encontrase con Chris, lo que me faltaba:

-¿Qué haces aquí? -le pregunté-.

-Quería hablar con Cande, pero también te quería decir algo a ti.

-Pues este no es un buen momento, amigo -respondí mientras señalaba mi vientre-. Creo que voy a dar a luz -Chris se quedó con cara de asombro-.

-¿De verdad? Te puedo llevar al hospital, pero no estoy muy familiarizado con esta zona. ¿Te parece que lo intente?

-No es recomendable, llamaría mucho la atención de la gente, y no es precisamente lo que quiero, sobre todo teniendo en cuenta que un torturador y violador me quiere ver muerta. Y Dave.

-Entonces, ¿qué hacemos?

-No sé tú, pero yo tengo que buscar algún modo de ir al hospital. Esperaré a David, que venía de camino para llevarme a ver una casa, y cambiaremos nuestro rumbo hacia un hospital.

-¿Puedes aguantar tanto?

-Supongo, un parto no es que dure precisamente 10 minutos, algunos pueden durar hasta más de 24 horas. Espero no tener uno de esos.

-Bueno, ya que tienes que esperar me quedaré contigo por si algo va mal y así te cuento lo que antes te había dicho. Verás, Dave hizo hace varios meses una modificación de la rutina de su grupo, y les ordenó entrenar todo el día para volverse más fuertes y poderosos.

-¿Y a mí qué me importa? Puedo hacerles frente, yo también me he entrenado un poco, lo suficiente como para defenderme y patearles el culo. En el momento que me quite esto de encima -señalé mi barriga- podré actuar con la misma agilidad y destreza con la que antes contaba.

-¿Estás segura? No es que te esté llamando "débil", pero te superan en número, y por muy buena que seas manejándote con el fuego dudo mucho que puedas llegara  tocar a Dave, que es el que dirige el cotarro, y por desgracia tiene súbditos muy fieles. Bueno, dejémoslo en súbditos, a secas -nos reímos-.

-Podré, te lo aseguro. Y cuando acabe con Dave iré a por Till. Y fin.

-No es tan fácil, Kim. Es muy peligroso, demasiado. ¿No crees que ya han intentado hacer eso mismo que tú has dicho otras personas? Randy fue una de ellas, y por suerte contaba con haber podido cambiar de cuerpo dos veces.

-¿Cómo sabes tú eso?

-Murray era un buen amigo mío. Randy cambió de cuerpo justo cuando Dave le iba a matar, y mira que nuestro amigo es fuerte, pero Dave no tiene sentimientos, y no piensa, simplemente actúa. Deberías de plantearte las cosas antes de hacerlas o la jugada te saldrá mal, y no cuentas con una vida extra, como Randy. Ve con mucho cuidado, no vayas sola, y comprueba que dominas tu poder, sino te irá muy mal. Ah, y además planea una buena estrategia, como distraer a Dave y a los suyos para pillarles desprevenidos y que no les dé tiempo a contraatacar. Es mi consejo personal, tú puedes hacer lo que te dé la gana.

-Sí, tienes razón. Pero no puedo esperar mucho más, dentro de poco ni Avantasia será un sitio seguro  en el que vivir, y ahora que tengo que pensar como madre, no quiero que mi hijo o hija tenga que ir armado por la calle para defenderse, en caso de tener la oportunidad de hacerlo, claro.

-Bueno, tienes otra solución, pero dudo que te guste: alíate con Dave para acabar con Till. Luego te cargas a Dave.

-Lo veo igual de arriesgado, sinceramente, pero ni siquiera se me pasa por la cabeza alíarme con una criatura tan despiadada como Dave, que nos intentó matar a David y a mí, y con David casi lo consigue.

-Ah, vale, entonces ya sabes lo que hay. Esperar, practicar, mejorar y repetir lo anterior hasta que veas que dominas tu poder.

-Agradezco tus consejos, de verdad Chris, y en un futuro los tendré en cuenta, pero ahora no estoy como para hablar de luchar, me dan agudos pinchazos en el vientre y me siento débil -me empecé a marear un poco y Chris me agarró creyendo que me caería-.

-Siéntate en ese banco que hay ahí, yo me quedaré esperando a ver si veo a David, y cuando ya haya dado con él corriendo al hospital.

-No es que esté como para correr, pero haré un intento...


Me senté en el banco esperando a que David llegase, pero no veía el momento para que apareciese. Cada vez las contracciones eran más fuertes, y llegué a sentir que el estómago me explotaría, necesitaba irme ya al hospital y ser atendida, era un dolor agudo e intenso. Contuve mi impulsó de convertirme en fuego, probablemente sería muy peligroso en aquellos momentos. Miré otra vez en dirección a la ruta por la que David tendría que llegar, pero no estaba aún, y ni siquiera le veía a lo lejos. Cada vez me estaba poniendo más nerviosa y tuve que tomar una decisión:

-¡Eh, Chris!

-¿Qué ocurre, Kim?

-Que ya no puedo más, necesito quitarme esto de encima cuanto antes, duele mucho.

-Me lo imagino, pero no podemos irnos sin avisar a David, si llega y no te ve se preocupará.

-No hay problema con eso. Quédate tú, me voy sola y ya está. Puedo llegar hasta la parada del bus de sobra, no tienes de que preocuparte, ¿vale?

-No me quedaría tranquilo si te dejo irte sola en este estos momentos, eres extremadamente vulnerable a cualquier ataque, y en caso de que haya espías aquí deberías de ir acompañada de alguien hasta el hospital.

-¿Con quién voy? Si me quedo aquí esperando será peor. Lo siento -salí corriendo a duras penas-.


Chris me siguió y no tardó en alcanzarme, era imposible escapar de alguien que corría a semejante velocidad. Me miró mal y me obligó a volver con él. Me sentía como su hermana pequeña:


-No te dejaré irte sola, si hace falta darás luz aquí.

-Gran idea -contesté con tono sarcástico-. Prefiero irme al hospital y arriesgarme a que me maten. Peor que esto no puede ser, ¿no? -Chris me fusiló con la mirada-.

-¡Pero quieres hacerme caso de una vez por todas! ¿Quieres que te maten o qué? -sin que nos hubiésemos dado cuenta David estaba frente a nosotros, intentando comprender qué ocurría-.

-¿Interrumpo algo? -preguntó-.

-No. Por cierto, estoy de parto -le dije-.

-Ah, vale... ¡¿Cómo?!-se quedó blanco-. Se trata de una nueva alarma, ¿verdad?

-No, esta ya es la salida definitiva, he roto aguas y tengo los mismos síntomas que el otro día. Por favor, quiero irme ya y que me saquen esto -dije con tono lastimero, ya no podía más-.

-¿Y qué se supone que tengo que hacer? -preguntó David, ciertamente nervioso-.

-¿Tú que crees, idiota? ¿Irnos de fiesta? Es de sentido común, llamar a un taxi para ir al hospital, o ir en bus o andando.

-Vale, vale, no te pongas así conmigo, que el camino es largo y no quiero que me mates antes de ver a mi hijo o hija. Oye, y antes de nada, ¿quién es este tipo?

-El que me salvó la vida cuando tu padre me intentó torturar y matar, también conocido como Chris Cornell.

-Ah, vale. Gracias por haberla salvado, te debo una, amigo -le dijo David a Chris-.

-No hay de qué, si lo hice por voluntad propia. Se ganó mi respeto.

-Muy bonitas vuestras palabras, chicos, pero ¡os recuerdo que voy a tener un jodido bebé y que no va a salir solo, mierda!

Los dos se callaron inmediatamente y fuimos a buscar un taxi de urgencia. No encontrábamos ninguno, y cada vez sentía más dolor. De vez en cuando David o Chris cargaban conmigo para que no me cansase tan rápido. Era una situación tan incómoda como desesperante. Por fin dimos con un taxi, y no tardamos ni cinco minutos en llegar al hospital. Por fin estaba allí. Tenía miedo, no sabía que pasaría cuando diese a luz, pero sólo había un modo de saberlo: haciéndolo. Me llevaron a una sala para que dilatase, la espera se hacía eterna. David había entrado conmigo, aunque no era una gran ayuda para calmarme-.

-Todo va a salir bien, Kim, no te preocupes.

-¡¿Que no me preocupe?! ¿Eres idiota? Tengo que preocuparme porque esto duele lo que no te imaginas, te aseguro que no te gustaría estar en mi lugar.

-No te pongas así, por favor. Ya sé que esto es muy duro, pero no puedes rendirte, eres una chica fuerte, y lo demuestras en todo momento, Confío en que todo te va a salir perfecto -me dio la mano, y yo le la espachurré-. Si no querías que te diese la mano tampoco hacía falta dejarme sin ella -intentó sonreír, pero le miré con mala cara-. Lo siento, sé que era por la situación en la que estás...

-Perdóname a mí. Como ya te dije antes, sé que te voy a decir muchas burradas por el estado en el que me encuentro ahora, intentaré controlarlas tanto como pueda.

-No te preocupes, ya sabes que por muchas tonterías que me digas voy a estar a tu lado. Ahora y siempre, claro, pero ahora necesitas más apoyo -me sonrió-.

-Igualmente -el doctor entró en la sala-.

-Bueno, parece que ya es hora de que te cambiemos de habitación. Creo que el bebé a quiere salir -dijo el doctor, que era un hombre mayor, con pinta de estar cansado de la vida-.

-No sabe usted lo feliz que me hace -dije con sarcasmo-.


Me llevaron en la camilla en la que iba y me trasladaron a una sala más grande, en una cama nueva y mucho más incómoda. David se quedó fuera hasta que le dejaron entrar, que fue cuando ya me habían colocado en la posición indicada para que el bebé naciese. Estaba muy nerviosa, me temblaba hasta el alma. David me cogió de la mano y me dijo "Ánimo, tú puedes chica de fuego". Me acordé de Minnoht, pero no sé por qué me reí. Vino una mujer a atender el parto que no paraba de decirme que empujase. Me dolía una barbaridad, jamás en la vida volvería a tener otro hijo, nunca, era como si alguien te estuviese desgarrando con miles de cuchillas en tu interior, y el esfuerzo para deshacerse de esa sensación es todavía pero que la sensación propia que estaba sintiendo. Empezaba a ver todo borroso, y por fin oí que el bebé ya salía. Tenía que hacer el último esfuerzo y ya estaría. Mis manos empezaron a arder y sentí un alivio tremendo al deshacerme de la sensación de desgarro. Pero eso sólo duró unos segundos, después volvió con más intensidad:

-¿Aún no está fuera? -pregunté, a punto de llorar-.

-Kim, tú sigue empujando -David parecía sorprendido por algo, y sabía que no me ib a gustar la razón de por qué estaba así-.

-¿Qué ocurre? -pero tenía que saberlo-.

-Tú sigue, ya casi has terminado.


Respiré hondo, y usé todas mis fuerzas para empujar. Note mucho calor, pronto perdería el control debido a la falta de energía y empezaría a arder. Nada parecía estar saliendo bien, tenía que darme prisa si no quería abrasar a todo un hospital entero. Sentí una fuerza extraña en mi interior, que había salido de la nada, y por fin sentí que ya había acabado. Volví a abrir los ojos, y vi a David, que estaba allí, mirándome con una sonrisa muy extraña:

-Enhorabuena. lo has hecho muy bien -dijo mientras me daba un beso en la frente-.

-Dime qué ha pasado o te mato -quería ir al grano-.

-Nada... -respondió, ciertamente tranquilo-.

-Aquí tiene -dijo la doctora mientras se acercaba a mí con dos bebés-.

-Perdone, creo que se ha equivocado, yo sólo tenía un... -enseguida lo entendí y me no hallé respuesta, simplemente mi cerebro dejó de funcionar-.

-Mire, un niño y una niña muy sanos. ¿Está bien? -no hubo respuesta-.







Espero que os haya gustado el capítulo, si queréis más no dudéis en estar al tanto de mi firma de Facebook (In Mary Jane Dracarys We Trust) o sigue el blog, que sé que lo estás deseando B-) Gracias por haber leído, nos vemos en el siguiente capítulo si todo va bien.



2 comentarios: